Encuentros con la Palabra

Domingo XXI Ordinario – Ciclo A (Mateo 16, 13-20) – 27 de agosto de 2017

¿Quién dicen que soy? 

 
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
 

Llaman al teléfono a una casa de familia y contesta una vocecita de unos cinco años... La persona que llama pregunta: – Por favor, ¿está tu mamá? – No, señor, no está. – ¿Y tu papá? – Tampoco. – ¿Estás sola? – No, señor, estoy con mi hermano. El interlocutor, con la esperanza de poder hablar con algún mayor le pide que le pase a su hermano. La niña, después de unos minutos de silencio, vuelve a tomar el teléfono y dice que no puede pasar a su hermano... – ¿Por qué no me puedes pasar a tu hermano? Pregunta el hombre, ya un poco molesto. – Es que no pude sacarlo de la cuna. – Lo siento, dice la niña... 


Al nacer, los seres humanos somos las criaturas más indefensas de la naturaleza. No podemos nada, no sabemos nada, no somos capaces de valernos por nosotros mismos para sobrevivir ni un solo día. Nuestra dependencia es total. Necesitamos del cuidado de nuestros padres o de otras personas que suplen las limitaciones y carencias que nos acompañan al nacer. Otros escogen lo que debemos vestir, cómo debemos alimentarnos, a dónde podemos ir... Alguien escoge por nosotros la fe en la que iremos creciendo, el colegio en el que aprenderemos las primeras letras, el barrio en el que viviremos... Todo nos llega, en cierto modo, hecho o decidido y el campo de nuestra elección está casi totalmente cerrado. Solamente, poco a poco, y muy lentamente, vamos ganando en autonomía y libertad.
 


Tienen que pasar muchos años para que seamos capaces de elegir cómo queremos transitar nuestro camino. Este proceso, que comenzó en la indefensión más absoluta, tiene su término, que a su vez vuelve a ser un nuevo nacimiento, cuando declaramos nuestra independencia frente a nuestros progenitores. Muchas veces este proceso es más demorado o incluso no llega nunca a darse plenamente. Podemos seguir la vida entera queriendo, haciendo, diciendo, actuando y creyendo lo que otros determinan. Este camino hacia la libertad es lo más típicamente humano, tanto en el ámbito personal, como social.


 
La fe no escapa a esta realidad. Jesús era consciente de ello cuando pregunta primero a sus discípulos “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Es, como hemos visto, una etapa necesaria e inevitable de nuestra evolución como personas creyentes. Por allí comienza nuestra primera profesión de fe: “Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen...”

 
Pero no podemos quedarnos allí. No podemos detener nuestro camino en la afirmación de lo que otros dicen. Es indispensable llegar a afrontar, más tarde o más temprano, la pregunta que hace el Señor a los discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Aquí ya no valen las respuestas prestadas por nuestros padres, amigos, maestros, compañeros... Cada uno, desde su libertad y autonomía, tiene que responder, directamente, esta pregunta. Pedro tiene la lucidez de decir: “Tu eres el Mesías, e Hijo de Dios viviente”. Pero cada uno deberá responder, desde su propia experiencia y sin repetir fórmulas vacías, lo que sabe de Jesús. Ya no es un conocimiento adquirido “por medios humanos”, sino la revelación que el Padre que está en el cielo nos regala por su bondad. 


La pregunta que debe quedar trabajando en nuestro interior este domingo es si todavía seguimos repitiendo lo que ‘otros’ dicen de Jesús o, efectivamente, podemos responder a la pregunta del Señor desde nuestra propia experiencia de encuentro con aquél que es la Palabra y el sentido último de nuestra vida. Mejor dicho, la pregunta es si somos capaces de pasar al teléfono cuando él nos llama o si todavía dependemos de alguien para responder a su llamada.
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* Sacerdote jesuita, Profesor Asociado de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá

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ENTRE VIVIR O SER VIVIDO
Jesús Herrera Mora

07-08-2017

Las aguas que transitan  y los  vientos que soplan ahora, en este hermoso país bautizado con el nombre de Venezuela, nos inundan de infinitos pensamientos y mensajes negativos, a tal punto que ya no logramos diferenciar  entre el impetuoso ventarrón que aplasta la paz y la suave briza fresca que inspira actos de ternura. Este tiempo presente transcurre entre oscuros nubarrones y nula capacidad de respirar el agradable olor de la vida.


Hoy quisiera platicar de quienes justificamos la existencia de la descomunal belleza geográfica de esta tierra que un buen amanecer nos parió con la sana intención de poner los dones al servicio de ella y de nuestros semejantes. Quizás la indescriptible crisis institucional que lleva años robándonos el sueño y la paz, ha socavado las bases de los cuerpos que nos corresponde convivir en ella. Y por supuesto, como una sociedad no sólo se sostiene en sus instituciones, sino también en la capacidad de generar expectativas en el tiempo, ante esperanzas rotas, el común denominador de los habitantes, siente haber perdido una enorme cantidad de derechos de los cuales era titular, y entonces brota progresivamente la violencia.


Sin penetrar temas desconocidos por mi, el hecho cierto de una vulgar crisis de valores,  aunado a lo más evidente, economía descomunalmente inflada, desajuste social, enorme inseguridad ciudadana y jurídica; siento que al no recibir lo que humanamente y por dignidad debemos recibir, se pierde la posibilidad de proyectarse hacia adelante, lo cotidiano de ayer  se hace abstracto hoy  y  ya poco se vive porque entre levantarse, compartir con la familia, trabajar para sobrevivir, nadar en el turbio río de las redes sociales, enfrentarse a las noticias negras donde los demás colores hace rato dejaron de brillar y por si fuera poco, los temas de conversación se recrean entre la maldad como preámbulo de la muerte, hemos dejado en el tiempo pasado los infinitos dones vivenciales y observamos con profunda tristeza la cantidad de gente nuestra, la mayoría jóvenes, muchos de ellos con suficiente acreditación de conocimientos adquiridos en casas de estudios totalmente criollas, partiendo tras nuevos horizontes, abrazados en sueños tangibles e ideas donde prevalecen mejores condiciones de vida.


Preocupa como detrás de estas historias personales de quienes marchan por diferentes rumbos geográficos ajenos al nuestro, puedan llevar entre sus manos, peor aun, en el interior de sus corazones, la duda de si efectivamente vale la pena ser venezolano.


En todo caso, cada habitante de este país, con la dificultad de dos propuestas gerenciales y políticas absolutamente diferentes, necesitamos aportar desde lo pequeño y según nuestras capacidades y responsabilidades, el rescate de aguas tranquilas y vientos ligeros, para que dejemos de ser vividos y siendo conscientes del talante de nuestra vida, donde cruz y dolor  forman parte de todo proyecto existencial,  avizoremos detrás de las cerrazones,  el rosa esperanzado del amanecer, hasta acercarse entre el tiempo y la distancia, al blanco alegre de vivir,  allí  el arcoíris producto de la refracción de la luz en el agua, sigue dibujando de colores toda flor existencial en un mundo que se vuelve cada vez más un todo y partes.

 

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ENCUENTROS CON LA PALABRA

Domingo I de Cuaresma – Ciclo A (Mateo 4, 1-11)

05 -03-  2017

Texto del Evangelio

En aquel tiempo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes». Mas Él respondió: «Está escrito: ‘No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’».

Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: ‘A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna’». Jesús le dijo: «También está escrito: ‘No tentarás al Señor tu Dios’».

Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras». Dícele entonces Jesús: «Apártate, Satanás, porque está escrito: ‘Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto’». Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.


“LUEGO EL ESPÍRITU LLEVÓ A  JESÚS AL DESIERTO (...)”
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

«Si ya has encontrado a Dios, avísame dónde está, porque yo llevo muchos años buscándolo y no lo encuentro». La tía Lucía me dejó caer hace un tiempo esas palabras que quedaron retumbando en mi alma como un eco sordo al fondo de un abismo... «Avísame dónde está...». Evidentemente, la frase condicional con la que comenzó fue la que más me inquietó: «Si ya has encontrado a Dios...». Es bien arriesgado decir que he encontrado a Dios, pero lo que sí no me da miedo decir es que descubro pistas de su presencia en la Palabra que ilumina la Vida y que invita a construir Comunidad. Como la tía Lucía, muchas personas que nos rodean nos piden señales, pruebas, huellas de Dios en su vida cotidiana. No es que no lo quieran ver; es que no lo ven por ninguna parte y de verdad están buscando el sentido de sus vidas.


El Señor Jesús, Palabra transparente de Dios en nuestra historia, conducido por el Espíritu, fue probado en el desierto. Lo que lo sostuvo, en medio de la tentación, fue el apoyo que encontró en la Escritura. Tal como lo describe el Evangelio de san Mateo, Jesús dijo ante la tentación: «No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que salga de los labios de Dios» (Mateo 4,4); más adelante añadió: «No pongas a prueba al Señor tu Dios» (Mateo 4,7); y, por último, dijo; «Adora al Señor tu Dios y sírvelo sólo a él» (Mateo 4,10). Tres referencias a la Escritura con las que Jesús supo defenderse de las tentaciones que lo acosaban de muchas formas: Deseos de lucirse ante los demás haciendo milagros: “Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes”. Deseos de tener honores y ser reconocido por los demás: “Si de veras eres Hijo de Dios, tírate abajo (...)”. Deseos de poder y dominación: “Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras”.

 ¡Cuántas veces sentimos la tentación de tener el poder de hacer milagrosamente lo que queremos! Como convertir las piedras en panes... ¡Cuántas veces sentimos la tentación de probar a Dios exigiéndole lo imposible! Como lanzarse al vacío desde lo alto del templo, esperando que los ángeles vengan a rescatarnos... ¡Cuántas veces sentimos la tentación dominar a los demás arrodillándonos ante dioses falsos! Como cuando colocamos el poder, el tener y el saber por encima del ser mismo de cada persona...Hay que notar que en la segunda tentación, el mismo tentador cita la Escritura para presentar al Señor su tentación: “Si de veras eres Hijo de Díos, tírate abajo; porque la Escritura dice: ‘Dios mandará que sus ángeles te cuiden. Te levantarán con sus manos para que no tropieces con piedra alguna”. La habilidad del mal llega a valerse de la Escritura para poner zancadillas a gente buena. Por eso la invitación del Señor no es a referirse a la Escritura como arrancando frases de sus contextos literarios, ni para lanzarlas sin más sobre nuestros contextos existenciales. De lo que se trata es de saber apoyarnos en su Palabra para desentrañar el misterio de Dios en el corazón de nuestra propia historia. ¿Cómo vamos a encontrar a Dios en medio de nuestras vidas si no nos encontramos cotidianamente con su Palabra? Confío en que esto le haya servido de pista a la tía Lucía, y a tantas otras personas que buscan sinceramente el sentido de sus vidas, para que algún día puedan decirme que se han encontrado cara a cara con Dios.
 

 

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CINCUENTENA PASCUAL… DESPUÉS  DE LA RESURRECCIÓN
Jesús Herrera Mora

27-03-2016

Al llegar ese domingo tan especial para quienes creemos en la resurrección de Jesús de Nazaret, celebramos con enorme alegría y gozo, la vida venciendo a la muerte, el amor al odio y la paz a la violencia. El gran problema está en detenerse estrictamente en dicho suceso hace más de dos mil años atrás, resaltando lo simbólico con especial apego a normas y costumbres, mientras seguimos  embelesados en una sociedad de “comodidades” que permanentemente multiplica todo lo fácil, desecha lo complicado, pretende la inmediatez sin aceptar los procesos de maduración, excluye hasta el cansancio y lo más serio, ciega haciéndonos indiferentes ante la enfermedad del otro, el permanente sufrimiento del prójimo en silencio sin ser noticia para nadie, y la muerte constante e implacable que a diario nos acecha.


Es que la Resurrección de Jesús de Nazaret, posiblemente sea sencillo observarla, con mayor grado de dificultad, comprenderla, y tratándose de vivirla en el interior de nuestro yo, ante un modernismo impositivo de lo racional, acosa la fe, la hace muy estilizada,  debilitando su esencia, por ende la vivencia.


Cierto que los primeros discípulos, lentamente, a través de sus vidas mismas, fueron comprendiendo el real significado de la resurrección, fundamento de la fe. Ellos que saborearon al Maestro unos cuantos días, que caminaron tras El, que experimentaron su fuerza, amor, compasión y misericordia constante, debieron superar obstáculos para lograr descifrar el comportamiento divino de Jesús, siendo de carne y hueso como nosotros.


Aunque los números sean de temperatura fría ante su falta de sentimientos, no es casual que se nos concedan cuarenta días de preparación para vivir la Semana Santa. Se trata de una “prueba” que aprieta la existencia humana. Que Dios Padre  nos haya regalado a su hijo, Jesús, primeramente regalando vida permanente y siendo modelo perfecto de convivencia, luego muere en la cruz para saldar los pecados de cada uno de nosotros y como colofón, resucita al tercer día, es la más exquisita expresión de amor misericordioso del Padre. Ahora, otra vez los números helados salen al ruedo, iniciando la cincuentena pascual. Que hermosa oportunidad de llevar a la práctica el paso lerdo y muerto por el andar alegre y  vivo.

Toca con detenimiento revisar profundamente nuestro ahora. Somos totalmente proclives a engañarnos, incluso a falsificarnos, siempre y cuando seamos aceptados por el resto de los mortales. Y en esa laguna de falsedad y apariencia de salud vital, seguimos hundidos en el pecado de la negación verbal para con nuestros hermanos, continuamos buscando culpables de lo que sucede sin percatarnos de cuan débil somos y cómo fallamos, ansiamos todo lo fácil, cero estrategias a largo plazo y lo peor de todo, nuestra actitud indiferente que nos lleva a aceptar la muerte de tantos hombres y mujeres. En todo caso los imperturbables cincuenta días próximos pudieran constituir otra nueva “prueba” existencial. Oportunidad excelsa de CONVERSIÒN para interiorizar la máxima experiencia de resurrección de Jesús. Seguramente  la “evaluación” propuesta es tan exigente que lo más sencillo de su contenido, sea el perdón.


 

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CELEBRAMOS  EDUCANDO…
SETENTA  AÑOS  DE  A.V.E.C.
Jesús Herrera Mora

19-10-2015     

Al entrar en un espacio escolar perteneciente a la Asociación Venezolana de Educación Católica, independientemente de la región geográfica del país, uno respira ese aroma fresco transparente que aviva el ánimo del ser humano. Ahí en forma sencilla, ordenada, alegre, jocosa, soñadora y llena de Espíritu Santo, están diferentes hombres y mujeres de esta tierra, otros venidos de muy lejos pero sembrados en esta idiosincrasia criolla, juntados por la gracia del Señor y todos, diferentes en pensamientos, creyendo firmemente en una libertad de enseñanza utilizando como herramienta fundamental el enseñar la libertad.


Es que desde ese 18 de octubre de 1945, al fundarse esta Asociación Educativa movida desde, por y para el evangelio, nuestro país ofrece a todas las clases sociales, especialmente a las más necesitadas, una educación formal  con amplia cobertura, llena de dinamismo espiritual donde la siembra silenciosa y perseverante es un abrazo profundo y sincero entre la Paz y la Convivencia Ciudadana.


Cada escuela nuestra, algunas modestas en sus estructuras, otras medianas y cómodas, como también otras más pudientes, tienen la sabia permanente de enorme cantidad de niños, niñas, adolescentes, jóvenes e incluso adultos, donde en el diario devenir van construyendo sus vidas cognitivamente para encarar los retos futuros, formándose igualmente en valores humanos-cristianos como luz que señala el norte para poder platicar y obrar coherentemente desde ese proyecto personal de cada ser destinado a convivir en una democracia genuina con total responsabilidad y disposición de servicio desinteresado.


En cada Institución perteneciente a la cumpleañera AVEC, los responsables de esa delicada tarea formativa educativa, obreros, personal administrativo, docentes y directivos, con muchísimo esfuerzo, constancia, amplitud, dedicación, entrega e inmenso amor, van labrando responsablemente, echando hacia los lados prejuicios y rutinas perniciosas para descubrir en todo  instante,  como Dios coloca en cada uno de nosotros,  talentos y dones, totalmente gratuitos con los cuales vamos dando aliento y  enseñanzas en esas personas, futuro de esta patria. Por supuesto, estamos claros que no podemos dar lo que no tenemos ni enseñar lo que no somos. Por tal razón,  las escuelas tienen  la responsabilidad de formar, no sólo al estudiante, sino también de manera permanente se ofrecen espacios formativos para todo el personal.


No tienen sentido de existencia las escuelas de esta Asociación, sin la presencia de los padres y representantes. El proyecto de cada hogar es fundamental en la formación del estudiante. Asì,  en las metas específicas de AVEC juega un papel central y determinante la integración Familia-Escuela-Comunidad. Estamos conscientes de que la escuela es un  paso necesario que puede educar o en su defecto, deseducar y luego entonces vienen los frutos humanos, deseando siempre que sean de óptima calidad, para incorporarse al servicio de la comunidad desde el testimonio de vida que en ningún caso sea para la vanidad de  cada cual.


Oportuno reconocer como desde el 11 de enero de 1990, a través del Convenio entre el Ejecutivo Nacional y AVEC, además de garantizar la estabilidad jurídica y económica, nuestro personal siente y vive condiciones similares al personal de las Instituciones Educativas Oficiales. Todos los años se revisa el Convenio y esto es un reconocimiento mutuo del trabajo que humildemente venimos haciendo.


En todas las escuelas agrupadas hoy en la Asociación Venezolana de Educación Católica, sabemos que una sociedad funciona cuando se permite a cada individuo ser él mismo y desarrollar su personalidad para no solo presentar la vida, sino mostrar como ella está al servicio de la verdad que comunica Jesucristo. Al revisar una de las metas claves para esta Asociación  entre los años 2010-2015, aparece allí: “Profundizar la Educación por la Paz y Convivencia Ciudadana”. Que oportuna meta en estos instantes. Tal como decía la Madre Teresa de Calcuta :< El fruto de la fe es el amor, el fruto del amor es el servicio, el fruto del servicio es la paz>. Con mucho amor y con ganas permanente de servir por alcanzar la paz, FELIZ CUMPLEAÑOS A TODA LA FAMILIA A.V.E.C.

 

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PRESENCIA Y AUSENCIA EN LA EDUCACIÒN

Jesús Herrera Mora

06-10-2015

Peligrosamente en la patria de Bolívar nos estamos acostumbrarnos cada vez más a una escuela invadida por el miedo. Es que la inseguridad de forma sigilosa viene carcomiendo un aspecto fundamental en la educación venezolana, y precisamente no estoy pensando ahora mismo en la inquietante inestabilidad social, económica y política, sino en una incertidumbre  terrible hecha realidad en nuestras aulas de clases, ante la presencia conformista de muchísimos docentes repetidores de conceptos, rutinarios, con esquemas de enseñanzas estáticos y carentes de audacia para proponer novedades, innovaciones y problemas que sean generadores de búsquedas, esfuerzos y muchas dudas.

    
En este tiempo del miedo, independientemente sea a la multitud o a la soledad, una escuela donde se propone poco a cambio de repetir mucho, la creatividad va cavando su tumba y el ahogo se apropia de nuestros estudiantes porque ni los hogares, tampoco la calle y menos las propuestas pedagógicas actuales, logran ofertar herramientas para poder ser pro existentes, capaces de convivir generando ideas permanentes que contribuyan a paliar esta peculiar crisis existencial.

   
Viene como anillo al dedo recordar  un libro titulado: “El aire y los sueños””, del filósofo francés Gastón Bachelard, donde plantea la necesidad de ir más frecuentemente a la imaginación para abandonar el curso ordinario de las cosas. Particularmente pienso que el docente necesita atreverse ya,  a ir limpiando su propuesta actual de enseñanza movida en un riel frío, poco atractivo, en ocasiones fastidioso y hasta con algo de ingenuidad,  si proyectamos la vista hacia las infinitas variables del conocimiento a las que acceden fácilmente los niños, adolescentes y jóvenes. Si solo educamos para sembrar conocimientos, formando personas que vayan luego al mercado laboral, incluso,  que  dichas personas sean triunfadoras,  nos estamos olvidando que educar ante todo, es cultivar la humanidad, es formar hombres y mujeres sensibles, generosos, amables, servidores cien por ciento y junto a ello, con capacidad de percibir las múltiples enseñanzas y a su vez, sepan imaginar. Es decir, apropiándonos de un concepto de Fernando Savater: Al educar para “Cultivar la humanidad”, conducimos al estudiante hacia la antítesis “presencia y ausencia”.

    
Cuando el docente con postura atrevida y retadora pueda generar en medio de la socialización educativa del trabajo diario, lluvia de ideas entre todos los miembros del banquete escolar (presencia), vendrán tras ellas muchos momentos de imaginaciones y ausencias, saliendo de la cotidianidad percibida hacia nuevas propuestas de vida que trasciendan en búsqueda de otros horizontes, navegando suavemente en este rio de problemas actuales para,  a través del acto meramente creativo, valorar lo pequeño, afianzar lo valioso, recomponer lo dañado y mejorar lo debilitado.

     
Quien tiene la responsabilidad de educar necesita dar unos cuantos y nuevos pasos dentro y fuera de su recinto escolar, arriesgándose  a pensar  para que  la tarea de creación intelectual,  cuya propiedad es del ser humano, no quede reducida a la nada y ahí el miedo se adueñe de ese ser tan perfecto,   paralizando su capacidad de producir y cambiar.

 




 

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COMENZAR DE NUEVO
Jesús Herrera Mora

27-09-2015

El interesante ciclo  vital nos permite cada septiembre abrir las puertas de la esperanza ante un mañana mejor que hoy, ante el destello suave de los primeros rayos solares entremezclados con el aroma de café tempranero, ante la deliciosa lucha por abandonar la cama a oscuras porque pronto, en un abrir y cerrar de ojos, el famoso timbre de la vieja escuela  retumbará por largo rato, y ya no más quietud y silencio, nuevamente los artistas de esa obra sin final  denominada “ educación formal”, corretearán entre patios y salones, entre canchas y pasillos, cada uno soñando con aprender y desaprender, deseosos todos, o mejor dicho, casi todos, de comerse el futuro, de descubrir algunos detalles del libro transfinito, cuya autoría según palabras del genio matemático húngaro, Paul Erdos, pertenece al Ser Supremo.


Es oportuno este reinicio festivo de las actividades escolares para puntualizar tres aspectos extremadamente importantes. Los ciudadanos venezolanos en estos momentos estamos viviendo toda una mezcolanza de problemas sociales, económicos, políticos y de valores, motivo por el cual los temas recurrentes de conversación, siempre son los mismos. Ya casi nadie ve luz, ni colores, ni belleza, porque puede tanto el chaparrón económico, caracterizado por el desabastecimiento, la elevada inflación, el abuso de las reventas y la evaporación de los sueldos y salarios, que se ha producido un desasosiego general, que apabulla, acorrala y estresa. Aunque tratemos de estirar los ingresos, el día a día trae la novedad de nuevos precios y todos, necesitamos discernir como hacer la mejor distribución para campear el temporal.


El segundo elemento inevitable, es la difícil situación de inseguridad. En épocas de agudas crisis socioeconómicas, hay la marcada tendencia de hacer vida viviendo de los demás. Es por tal motivo como van en continuo ascenso los atracos, las estafas, las trampas y el abuso sobre los ingenuos. Es que la vida es un equilibrio tremendo entre el ángel y la bestia.


El tercer aspecto, el más importante de los tres al tratarse de la escuela, se refiere a la postura que debe asumir un verdadero docente en medio de este vendaval. Si una escuela es sinónimo de Vida-Fraternidad-Paz-Esperanza y Amor, aunque la labor sea titánica, todo educador debe irradiar luz en medio de la oscuridad, reflejar la multicidad  de colores naturales ante la opaca visibilidad del momento, ser portavoz de la inmensa capacidad humana para crecer, sobre todo cuando la tormenta acecha y finalmente interiorizar la práctica de la misericordia, sirviendo como nadie, convencido de que lo verdaderamente importante y valioso es el otro, el estudiante, no yo el educador,  los otros, los muchachos de la escuela, no nosotros los docentes, todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, no sólo algunos de ellos. Es que si las puertas volvieron a abrirse para que todos ellos convivan y regalen vida, necesitamos con nuestra luz minimizar la dificultad.
 


 

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Encuentros con la Palabra

 

Domingo XXV del tiempo ordinario – Ciclo B (Marcos 9, 30-37) – 20 de septiembre de 2015


“Si alguno quiere ser el primero, deberá ser el último de todos (...)”


En la sociedad actual muchos consideran la sabidurìa cristiana como un signo de debilidad o ingenuidad, mientras que la AMBICIÒN va siendo aceptada como un valor de supuesta superaciòn.


En todo caso, la GRANDEZA DEL DISCÌPULO, es la pequeñez, humildad y sencillez. Entender y lograr vivir, que lo importante no es ser màs que nadie sino servir como nadie. Comprender que quien pudiendo servir, domina, ese se comporta humanamente. Ahora, quien pudiendo dominar, sirve, ese se comporta como Cristo Jesùs. 


Tarea nada fàcil, aunque todo lo fàcil es efìmero, porque al final lo verdaderamente importante es el otro, no yo, los otros, no nosotros, todos, no sòlo algunos. 


FELIZ DOMINGO Y HERMOSA SEMANA...
Jesús Herera Mora

 

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*

 

Esopo, el conocido fabulista griego, cuenta que “una Caña y un Olivo disputaban sobre sus respectivas fuerzas, y éste con socarronería le dijo a la otra: –«Hablas de resistir y de poder, cuando el más débil soplo de viento te bambolea y humilla. Aprende de mí, que ni aun muevo mis ramas cuando tu te doblegas.»– La mísera Caña calló a estas razones, y se armó de paciencia hasta que viniese el huracán más próximo. En efecto, llegado aquel, la Caña se dobló como antes, mientras el Olivo cayó tronchado en tierra. –«¿Qué es lo mejor ahora, replicó la ofendida levantándose, ceder o resistir?».

 

De una manera muy parecida, la Madre Laura Montoya, religiosa colombiana fundadora de las misioneras que conocemos como Lauritas y que es la primera santa colombiana canonizada recientemente, dice en su autobiografía que tituló Historia de las Misericordias de Dios en un alma: “Una pequeña diferencia hay entre el profeta de Nínive y esta pobre Laura y es que yo siempre he tenido el valor del junco. Observe Padre mío, que las rocas se oponen a la corriente y cualquier día viene una ola y las derrumba; mientras que el junco, ante la borrasca, se inclina y las olas pasan por encima sin hacerle daño, puesto que pasada la borrasca vuelve a erguirse hermoso y dócil”.

 

De muchas formas Jesús nos dijo, por activa y por pasiva, lo que el profesor Maturana, filósofo de nuestro fútbol local, suele argüir cuando fracasa en un partido: “Perder es ganar un poco”. Los discípulos, que se demoraron más de lo conveniente en entender esta dinámica de la salvación que nos ofrece Dios en Jesús, discutían, mientras el maestro les hablaba de su pasión, sobre quién de ellos era el más importante; de manera que Jesús tiene que decirles: “Si alguien quiere ser el primero, deberá ser el último de todos, y servirlos a todos”. Cosa que todavía hoy no hemos podido entender. Casi, como los discípulos, habría que decir de nosotros y de nuestra sociedad que “no entendían lo que les decía, y tenían miedo de preguntarle”.

 

Nuestros criterios están en contradicción con los criterios de Jesús y no nos inquieta ni poquito seguir funcionando en una sociedad, en una familia y en una Iglesia en la que ser el primero no es hacerse servidor y último. ¡Ni más faltaba! dirán algunos. Ni siquiera se nos ocurre que esto puede tener aplicaciones prácticas en nuestras relaciones cotidianas. Seguimos apegados a las estructuras de poder y de mando que vino a renovar el Señor con su palabra y, sobre todo, con su ejemplo de vida. Por eso, “puso un niño en medio de ellos, y tomándolo en brazos les dijo: –El que recibe en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, no solamente a mí me recibe, sino también a aquel que me envió”.

 

De una manera práctica, en nuestra vida ordinaria, en nuestras discusiones sobre quién es el más importante, debería guiarnos aquello que el P. Javier González, S.J., le recomendaba a Luis Fernando Múnera, S.J., cuando era un joven maestrillo: “Piensa en lo que pierdes cuando ganas algo; y piensa en lo que ganas cuando pierdes algo”. Siguiendo las enseñanzas de Jesús, tenemos la certeza de que a veces es mejor perder como la Caña frente al Olivo de Esopo, o como el junco frente a la piedra de la Madre Laura...

 

* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá

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NUESTROS JÓVENES SE ESTÁN MARCHANDO

Jesús Herrera Mora

10-02-2015

Escuchar a padres entristecidos ante la decisión de sus hijos de partir hacia nuevos horizontes en búsqueda de razones existenciales que llenen su vida, se está haciendo excesivamente común y reiterativo. Sospecho que esta profunda crisis de nuestro país está atacando de frente a los jóvenes en  sus valores, sus principios morales y sus deberes; y como no avizoran claridad ante las promesas, normas y cantidad de leyes, unas tras otras, tal como que si  el progreso y bienestar está relacionado en proporción directa al número de leyes y ordenanzas, tristemente sus esperanzas juveniles se van desvaneciendo y allí surge la tentación de migrar.

En principio hay toda una realidad crucial, difícil de entenderla, procesarla, aceptarla y desde ella, disponerse a  echar hacia adelante. El primer aspecto a considerar es la negación de la (esperanza-paciencia). Desde el hogar, vamos conduciendo a nuestros hijos, sin percatarnos ni proponernos, hacia resultados inmediatos, posiblemente como consecuencia de un mundo globalizado, donde casi todo se mide en términos de producción de bienes, dinero, fama, prestigio social y brillo.

Luego aparece la escuela. Seguramente hay muchos conocedores y especialistas venezolanos, afanados por proponer algo diferente y efectivo. Resulta que todos los días surgen directrices, y tratando de mejorar, cosa que no pongo en duda, van arraigando en el pensamiento juvenil una educación formal rentable. Es decir, solo importa que  un buen trabajo, entendido este como la ley del mínimo esfuerzo y con el mayor tributo posible, sea el resultado del largo camino escolar donde la universidad es aparentemente el último peldaño. El concepto fundamentalmente humano, aprender para poder ejercer la ciudadanía con responsabilidad, capacidad de servicio y crecimiento individual y colectivo,  no aparece en el largo transitar. Posiblemente esta última idea parezca un exabrupto. Sin embargo, cuando uno revisa un par de divorcios, escuela-sociedad y palabra-hechos; puede comprender como a pesar de las intenciones, los programas y el trabajo en los recintos escolares, la incoherencia entre los propósitos y las acciones, al final, conducen a lo práctico, a lo utilitario, a lo que genera dividendos, es decir, a lo netamente conveniente.

Como tercer aspecto a considerar, está la situación política, social y económica que estamos viviendo. No me corresponde a mí señalar responsables, pero si tengo que dejar claro sobre el profundo daño que estamos haciendo a la juventud venezolana con esta incertidumbre. Hay múltiples factores que confluyen para corroer y debilitar la convivencia social en sana paz. Intereses diferentes, posiciones peligrosamente distanciadas y ansias de poder, están socavando la vida fraterna de cada habitante de la Patria de Bolívar.  Hay una sensación extraña donde los sentidos nuestros no logran procesar el acto de convivir, cuan escasamente lo que estamos haciendo es vivir a medias, apabullados por la inmoralidad, la escasez, el irrespeto, el abuso de poder, la inseguridad y el errado ejercicio de autoridad.

Tres aspectos devastadores, los que acabo de señalar, apuntan hacia esos hijos e hijas que deciden marcharse. Hogar-Escuela-Sociedad, debilitada en sus bases esenciales, les conducen a aparentar lo que no se es o simplemente a esconder lo que se es. Y tras la utopía de la felicidad, tratan de buscar nuevos horizontes agitados por sus pasiones e impulsos. Es como si corrieran detrás de lo seguro, sin percatarse que una vez alcanzado, más tarde que temprano, se hartan de ello.

 

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EL RECLAMO DE LOS JÓVENES

Jesús Herrera Mora

02-02-2015

Ante la velocidad inimaginable como ahora avanza el mundo, donde cada joven ha sido formateado por los distintos medios de comunicación y la avalancha de vocablos junto a las conductas propias de la edad, cada vez más complica el acto de educar, uno que a lo largo de tantos años se ha mantenido acariciando el aroma escolar, se consigue con eventos muy interesantes por sus características impredecibles.

Por motivos de las permanentes quejas de grupos adolescentes, cuyas edades oscilan entre 14 y 16 añitos, respecto a la enseñanza de una asignatura de su pensum  de estudios, decidimos reunirnos con doce de ellos la semana pasada, algunas autoridades educativas y el docente en cuestión. Ante el derecho de palabra concedido a los chamos, surgió inesperadamente y casi al unísono, de ambos géneros, un ruego para que sus docentes e incluso, sus padres, de una buena vez,  ejerzan sobre ellos los principios básicos de autoridad. Cada una de las intervenciones del grupo de mozos y mozas, fue una sorprendente súplica ante la falta de un verdadero acompañamiento por parte de los adultos encargados de ser sus formadores.

Finalizada la reunión, me vine compartiendo con un gran amigo de faena educativa y entre él y yo, las palabras entrecortadas dejaban al descubierto,  como estos nuevos caminos escolares, aunque cada día reinventen, propongan y generen ideas diferentes, el resultado sin necesidad de ser mago, está ahí a la vista de todos, con una sociedad más irresponsable, más ligera, menos humilde, frágil de esperanza, pero positivamente, hay una potente luz en los corazones juveniles, quienes ante el desencanto porque los dejan hacer todo, incluso con la complicidad de leyes alcahuetas según lo manifestado por ellos, sueñan con una educación de hogar y escuela muy diferente, donde las reglas del juego denominado vida, estén echadas sobre la mesa con total claridad pero igual, quienes deben sentarse alrededor de esa mesa vivencial, necesitan mucha coherencia, algo así como meter en sus vidas a Dios, para poder transparentar a imagen y semejanza de EL, los valores necesarios por rescatar, deseducando su ahora para educar el instante siguiente.

Llega a la mente el recuerdo del premio nobel de literatura portugués, José Saramago y su libro “Las intermitencias de la muerte”. Allí, en un país inventado por este genio de las letras, la muerte decide suspender su trabajo letal y la gente deja de morir. Entonces ante el destino de los humanos donde la vejez se hace eterna, ellos se convierten inexorablemente en estorbos, abriendo espacio para que la muerte regrese como una necesidad.

Traigo a colación esta obra literaria, porque ante una masificación educativa sin control, donde la explosión del conocimiento es avasalladora y los cambios del saber son estridentes, los padres y docentes del momento, sin percatarse, han caído en la trampa del dejar hacer, el acompañar sin corregir, el recordar la norma haciendo caso omiso a su cumplimiento y lo más serio de todo, a tener una doble moral donde todo se vale, nada es dañino, se utiliza el si para no cumplir y el no para hacerse cómplice. Con  esta evidencia sin sentido, comienzan los jóvenes a reclamar posiciones claras y rectas de los adultos, algo así como que regrese la disciplina y el orden, la palabra y la obra, la idea y los hechos concretos, es decir, que la muerte regrese para que haya vida en abundancia.

            

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LAS ESCUELAS CONTINUARON SOLAS

Jesús Herrera Mora

10-01-2015

El año escolar pasado, tuvo como novedad la CONSULTA NACIONAL POR LA CALIDAD EDUCATIVA, cuyos resultados se tienen y con optimismo, quienes aspiramos cambios profundos y valederos en el rumbo de nuestra educación, estamos a la espera, con paciencia aunque algo de desconfianza, de que pronto, comencemos las prácticas concretas, diferentes y válidas, según esos resultados obtenidos. Para el estudioso y conocedor de nuestra realidad educativa, Antonio Pérez Esclarín, “ la educación está mal y sólo desde un diagnóstico objetivo, de reconocer nuestros problemas y expresar nuestros miedos, podremos contribuir a que la educación sea mejor; mientras tanto es la gran asignatura pendiente”.

Resulta que,  en lo que va del nuevo año escolar 2014-2015, poco o nada novedoso se observa en el horizonte de nuestras escuelas. Y ya muchos entendidos sobre la materia, apuntan que el problema más grueso es el modelo de escolaridad para el pueblo, donde se aprecian peligrosamente signos de agotamiento.

Acaba de ocurrir un hecho totalmente novedoso y preocupante, aunque al final pase por debajo de la mesa, con respecto al regreso a clases del mes de enero. El Ministerio, a través del viceministro, llamó a clases para el día lunes 05 del mes en curso. La realidad, no abrieron las escuelas, tanto públicas como privadas. Entonces se esperaba una incorporación masiva para el día miércoles 07. Tristemente y con un elevado porcentaje, las escuelas públicas continuaron vacías de estudiantes y las privadas, casi vacías, hecho que se repitió en los dos días hábiles siguientes. Es decir, aunque con la investidura de segundo jefe, luego del ministro, se llamó a clases, los niños, niñas, adolescentes y jóvenes no llegaron a las escuelas, por supuesto, con complicidad o decisión, de sus representantes. Sume usted a esto, que por orden del Presidente de la República, las vacaciones navideñas se adelantaron una semana. Con esto, queda muy claro como el ejercicio de la autoridad desde las esferas superiores, pierde capacidad de acompañamiento y sobre todo, de motivación y convencimiento. Incluso, se convierte este acontecimiento, quizás insignificante para muchos, en un precedente muy peligroso en el hecho educativo venezolano.

Carezco de los elementos causales de tal acontecimiento, y sería interesante estudiar las causas del mismo. Es preciso recordar que no es posible ningún proceso educativo sin algo de disciplina porque esta se vincula directamente con la enseñanza. Ciertamente estamos pasando unos momentos de crisis en nuestro país, donde los políticos son los principales actores y sin caer en cuenta, de una u otra manera, los ciudadanos comunes y corrientes, progresivamente y en medio de nuestra verborrea sin fundamentos, estamos repitiendo el mismo comportamiento de quienes nos dirigen.

No es verdad que para salir de una crisis política, económica, social, educativa y moral, la primera opción sea el ausentismo escolar. Debemos concebir la escuela como ese preciso espacio donde todo niño se prepara para su vida adulta. Además, es oportuno recordar que la autoridad, como sinónimo de acompañamiento, con todo lo maltratada que está en las altas jerarquías de quienes nos conducen, hay que rescatarla y ejercerla de modo continuo, primero en la familia, a través de los padres y luego en la escuela, por medio de los maestros. Pero, si los padres deciden jugar al escondido no llevando sus hijos a los Planteles, se estarían haciendo cómplices directos de la crisis que por los momentos nos ahoga.
 

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PROVOCAR  LA  VIDA
Jesús Herrera Mora

06-01-2015

Ante una crisis sin precedentes, donde todos los sentidos humanos reciben permanentemente el impacto económico y social, nuestros ojos se van educando para ver negro aunque a su alrededor pululen infinitos colores, escuchamos insistentemente llantos incluso cuando hay motivos para sonreír, degustamos lo que nos agrada buscando sus debilidades, acariciamos la suavidad percibiendo terrenos agrestes y para colmo, en medio de fragancias que  envuelven  nuestro ambiente, en todo esfuerzo prolongado nos asalta, más tarde o más temprano, la tentación del abandono.

En un mundo acorralado por la mentira, cada vez practicada con mayor destreza por el hombre moderno, se acude a ella, entre otras situaciones,  para manipular pensamientos y procedimientos, para librarnos del peligro, para sentirnos mejor nosotros mismos sin importar el otro, para que otros se sientan mejor e incluso, para encubrir fechorías propias o de extraños.

Ese mundo donde estamos inmersos, por razones políticas, sociales, económicas y educativas, en Venezuela, es cada día más difícil,  porque no logra uno encontrar aliciente, porque es queja y desencanto, porque en ese  río de mentiras, no todas son iguales ni de la misma proporción. Cuan complicado resulta ubicar dónde está hoy la verdad, porque arropados ante horas de trabajo, esfuerzo, escasez y constante desaliento, nos da la impresión que esto no se acaba nunca, pareciera que nada avanzamos y sentimos tan  lejos la cumbre, en ocasiones inaccesible.

Ante tal panorama, pienso que la felicidad comienza cuando aceptamos que vivir es sinónimo de subida donde no sólo es pasarla bien, que vivir no es quedarnos solamente en lo frondoso del árbol, con sus flores y frutos, sino que allá abajo, en lo más profundo hay un entrevero de raíces invisibles generando permanentemente vida. Felicidad del Don de nuestra existencia, donde sin decidir, a través de qué personas, ni espacio geográfico, tampoco de tiempo, tenemos la invalorable oportunidad de estar aquí y ahora, para luchar desde lo pequeño de nuestras posibilidades y aptitudes, para quejarnos menos y con nuestra palabra y procedimiento, ser testimonios de esperanza, de optimismo, de servicio, de entrega desinteresada, de fuente que pueda calmar la sed para alimentar los deseos de lucha.

Es indudable la necesidad de corregir muchas debilidades sociales, políticas y económicas que nos aquejan. Paralelamente se hace necesario desprendernos de muchas ataduras que hasta ahora nos impiden entregarnos, soltarnos de seguridades que nos han mantenido por mucho tiempo engañados y lo más importante, renunciar a la comodidad de que otros resuelvan por mi lo que tengo al alcance de mis sentidos y posibilidades y cuyo deber es asumir yo, con mis carencias y fortalezas, una nueva actitud ante una espantosa crisis social, política, educativa y moral.  Provocar la vida, además de muchísima fe ante el Padre Creador, nos desafía periódicamente, a sabiendas que entre verdades y mentiras, lo peor será dejarnos atrapar por la tentación de abandono, de dejar de luchar y largarse bien lejos. Lo ideal, bajarse del mundo de los sueños y pisar tierra firme. Es que hasta nuestro perfecto modelo de vida, Jesucristo, sintió la tentación del abandono, Ella está ahí, agachada, al acecho de todos.


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EL  ARTE  DE  ENSEÑAR  COMO  UNA  MADRE
Jesús Herrera Mora

10-05-2014

Cada mayo, producto de una idiosincrasia social, necesariamente hay un tema recurrente y es el referido a las madres. Casi todas nuestras escuelas van trabajando desde sus aulas, con distintos motivos, los valores asociados al género femenino, ese don exquisito y único como lo es ser madre. Sin embargo, siempre he asociado la vocación del Maestro o educador, paralela al comportamiento maternal. El asunto es que desde el deber ser al ser, se hace necesario un perenne caminar. La madre al concebir, comienza su delicada tarea educativa como un acto donde ahora su vida la regala progresivamente. Por su parte el docente tiene como tarea primordial, conservar y transmitir el amor intelectual a lo humano.

Es interesante profundizar la referida conexión donde a ciencia cierta sea el amor la fundación del hecho educativo. Si uno establece una comparación, la mujer desde muy niña, observa, bebe y mastica progresivamente la tarea maternal.  Son años y años, en unas más, en otras menos, donde la escuela de la vida, sin entrega de constancias escritas ni reconocimientos, prepara para tan noble misión. El maestro o maestra, en cambio, si debe formarse académicamente  para poder dedicarse a ese llamamiento que siente desde muy dentro.

La madre, sin diploma para su ejercicio, enseña y educa, sabiendo hacer su función. Esta cerca de sus hijos e hijas, conoce muy bien sus problemas, sus angustias y sus anhelos. El docente, domina muy bien sus conocimientos, incluso tiene un título que así lo acredita, y a  la hora de formar  sus discípulos en la escuela, ¿sólo siembra conocimientos o por el contrario tiene presente sus problemas, dudas y ansias?

Frente a problemas primarios y de mayor jerarquía, por activa o por pasiva, los hijos buscan a sus madres, por su cercanía, por su incondicionalidad, por ese oído fino de escucha sapiencial, por sus propuestas, por las opciones que asoma, independientemente que al final, no consideren ninguna. Por otro lado, cuando el estudiante no comprende la propuesta de su docente y se siente atrapado ante el problema,  en ocasiones lo busca, según su apertura, disposición de escucha, y disponibilidad de ayuda; pero muchísimas veces, no se atreve, siente miedo, no hay confianza, menos aun, no es tan difícil el contenido del conocimiento ante su dura historia de vida desconocida en la escuela.

Si el hijo o hija manifiesta una conducta levemente inadecuada a sus características, ahí aparece la fiel figura maternal, cercana y prudente. Recurre a preguntas hábilmente propuestas, para iniciar la conversación y el diálogo, paso a la intimidad del ser, puerta que abre posibles propuestas y futuros cambios conductuales. Dentro del aula, cuando el estudiante adopta comportamientos inadecuados y perturbadores, si se acerca al docente, ¿qué recibe a cambio? Probablemente le oiga, también pudiera ignorarlo. Quizás le pregunte con intención de sanar heridas, pero igual pudiera profundizar su abismo existencial. Su atención puede ser transformadora de su vida o sólo sembradora de más y más conocimientos.

En cuanto a lo espiritual, los valores humanos-cristianos, hay un imperceptible descuido, que va socavando progresivamente. Los hijos e hijas, reciben mecánicamente ahora, sin mucha raíz y vida, las vivencias maternales. En sus escuelas y liceos, los maestros y maestras enseñan poco al respecto. Posiblemente es donde se observa no un paralelismo sino una intersección, medio, poco o nada respecto a Dios.

En fin, toda buena prédica debe arrancar de la vida, si no logra captar la atención de los hijos o estudiantes, por muy bien pensada que esté, por mucha tecnología que se le incluya, quedará dando vueltas y más vueltas, y éstos, por más que parezcan atender y entender, permanecerán ausentes, ansiosos de llenar ese vacío de amor intelectual meramente humano.

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SOBRE  LA  CONSULTA POR LA CALIDAD EDUCATIVA
Jesús Herrera Mora

04-05-2014

En el libro, “Uno y el Universo”, del gran físico y escritor argentino Ernesto Sábato, aparece un  análisis un tanto irónico, muy propio de este extraordinario hombre de letras, sobre la matemática. Al respecto lo titula,   Simplicidad de la Matemática: “Existe una opinión muy generalizada según la cual la matemática es la ciencia más difícil cuando en realidad es la más simple de todas. La causa de esta paradoja reside en el hecho de que, precisamente por su simplicidad, los razonamientos matemáticos equivocados quedan a la vista. En una compleja cuestión de política o arte, hay tantos factores en juego y tantos desconocidos o inaparentes, que es muy difícil distinguir lo verdadero de lo falso. El resultado es que cualquier tonto se cree en condiciones de discutir sobre política y arte- y en verdad lo hace- mientras que mira la matemática desde una respetuosa distancia”

    
Partimos de esta reflexión,  porque hoy esta servida la mesa para aplicar la muy nombrada “Consulta Nacional por la Calidad Educativa”, propuesta presentada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación.  Resulta que por razones obvias, esta Consulta se presta a miles de interpretaciones y opiniones. Los del oficialismo sobrevaloran la misma. La oposición la descalifica sin haberse aplicado. Y así,   estudiantes, docentes, profesionales, amas de casa, padres, madres, representantes y un sin número más de personas de distinta índole; dicen, desdicen, establecen una mezcolanza con la Resolución 058, con la Colección Bicentenario y con el Currículo Bolivariano.

    
Respecto a la Resolución 058, igualmente emanada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación, es bueno comentar que esta establece la Normativa y Procedimiento para el funcionamiento del Consejo Educativo, lo que anteriormente se denominaba, Sociedad de Padres y Representantes. Con fortalezas y debilidades, dicha Resolución parece estar ajustada al derecho a la educación según lo establecido en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Por su puesto que es necesario leer muy bien todo su contenido, analizarlo detenidamente, discutirlo con personas conocedoras del oficio educativo venezolano, para poder valorar la misma, apreciar que tanta intención de politización tiene y hasta donde, mejora la participación e integración de la comunidad educativa en general en aras de beneficiar el acto educativo. Es decir, estamos obligados a conocerla, manosearla y discutirla, antes de seguir emitiendo las mismas opiniones de los políticos venezolanos.

    
Sobre la Colección Bicentenario, a diferencia de la Resolución 058,  sin tener la más mínima idea de su contenido, cuan bobos, repetimos opiniones. Los textos escolares de dicha Colección, están ahí, en manos de los estudiantes y docentes,  también  llegan a sus padres y representantes. En este caso, sin abrir dichos libros, al igual de tantas personas que compran colecciones para adornar bibliotecas, se emiten valoraciones y descalificaciones, sin tener idea de sus contenidos. Sólo se trata de repetir opiniones de otros. Lo más grave de todo es,  como algunos padres enojados han llegado a destruir algunos libros de la Colección, sin estimar efectivamente sus fortalezas, menos aun, sin proponer enmiendas y adecuación para beneficio formativo de los estudiantes.

Finalmente, la Consulta Nacional por la Calidad Educativa, sin aplicarse, sin conocer a ciencia cierta su contenido, sin valorar la oportunidad de participar activamente en el derecho a opinar para, entre todos, mejorar el proceso formativo de nuestra educación formal,  la atacamos inmisericordemente, nos negamos a ser actores, la mezclamos con la Resolución 058 y desde ya, pareciera que apostamos a su fracaso. Deseamos ser protagonistas en condición de espectadores, todos queremos la mejor educación para nuestros hijos y familiares. Cada padre busca desesperadamente la mejor Escuela, el mejor ambiente educativo y los mejores maestros. Eso si, queremos que nos venga  de arriba, sin esfuerzo alguno, sin incorporarnos en las propuestas, descalificando todo tal como si fuésemos  políticos, confundiendo Resolución, con Colección, con Currículo y con Consulta.  Lo triste de todo,  no se trata de matemática para mantener una respetuosa distancia sino del futuro de la Educación Venezolana y el destino de nuestros jóvenes y,  es poco probable el paso de la nada a lo sublime sin paradas intermedias.

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A PROPÒSITO DE LA INMEDIATEZ
Jesús Herrera Mora

23-04-2014

La sociedad de la información en la que se desenvuelven los niños hoy exige un modelo educativo novedoso, fresco, vigente y muy dinámico, que motive en principio “aprender a aprender”, y simultáneamente facilite a desaprender lo aprendido. No estoy afirmando contradicción alguna. La velocidad informativa del medio globalizado suministra millones de ideas diarias y por mucha capacidad receptora de nuestra memoria, no podemos almacenar todas las propuestas vividas en el día terrenal.

La realidad humana al llegar a esta nave denominada vida, teje un individuo descrito por el prestigioso pensador  Giovanni Sartori,  en su libro “La Sociedad Teledirigida”, de tal forma que se produce: “ configuración de valores, conductas, pautas de consumo, actitudes, configuración del lenguaje, de las modas…. en definitiva, de la cultura”.

Son infinitas las aristas que configuran al niño o niña, futuro hombre o mujer.  En estos tiempos modernos  la escuela utiliza el término Inmediatez, como elemento inicial de una actividad pedagógica donde se lee lo más reciente en diferentes ámbitos, llámese social, político, deportivo, cultural y otros. Es decir, todo se queda en lo meramente informativo, en tanto que lo formativo se va entregando progresivamente al mundo de la tecnología digital. Si del hogar se trata, aunque el término inmediatez no sea utilizado, partiendo de que ese hogar está debidamente estructurado, allí igualmente la información ataca por diferentes frentes mientras que, lastimosamente la formación es cada vez más débil y ligera, carente de profundidad en valores.

Mezclo padres y maestros, escuela y hogar,  en este tema de la sociedad interactiva, porque es imposible entender la fragilidad de las nuevas generaciones respecto a los valores humanos, si sólo nos quedamos en uno de los dos.  Ayer, cuando la madre batallaba desde su humilde hogar, mientras el padre salía en búsqueda del sustento diario, el acompañamiento  y ejercicio de la autoridad de padres a hijos, era evidente, profundo, permanente, sembrador de valores religiosos y todo motivado desde el amor. Ahora, papá y mamá,  salen a trabajar como producto de la misma evolución social. Ello ha generado muchísimo menos tiempo de cercanía entre hijos y padres, por lo que el acompañamiento y ejercicio de autoridad, evidentemente se debilita progresivamente.

El maestro moderno, lucha por acatar las múltiples directrices educativas, donde se pretende con órdenes superiores cargadas de avaricia y superficialidad, informar y formar. Mucho lo pretendido,  poco lo logrado. Súmele  usted,  si el niño y niña que va a la  escuela es producto de un hogar como el anteriormente descrito, entonces estamos marchando hacia la construcción de un hombre y mujer excesivamente digitalizado,  donde valores fundamentales como la alegría, la paciencia, la perseverancia,  el perdón y el amor incondicional, son todos frágiles.

Los padres y educadores actuales necesitan internalizar una realidad: “El ejemplo no es la mejor manera de enseñar…..es la única”. Es así como producto de una velocidad inusitada en los cambios, es hora de dar el salto, aceptar y vivir que JESÙS los  eligió para la noble misión de educar hijos, educar estudiantes. Más que palabras, es hora de regalar vida, de entender al otro, ahí en su estado de tiempo y momento y en definitiva, atreverse a dar menos y darse más,  asunto de inmediatez.

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ROMELIA… ALEGRÍA DE LO SENCILLO
Jesús Herrera Mora
  

01-04-2014

En los trechos de la vida, sostiene uno en sus manos acontecimientos recientes, otros engavetados en la amplitud finita de nuestra memoria, unos más esquivos que otros y finalmente, alguna porción como si no la hemos vivido.

Mi Hermana Mayor, forma de comunicarme contigo, quizás en los últimos veinte años, generó siempre en mí una especie de halago para contigo. Filosofabas muy particularmente, con un pensamiento del que te apropiaste diferente a los otros. Todo lo centrabas alrededor del significado de vivir mejor. En lugar de hablar de enfermedad, señalabas a los enfermos.

Cuan intensa fue tu vida. Entre felicidad o fama, sabiamente escogiste lo primero. Ese “morir para dar vida”, lo desarrollaste a cabalidad, posiblemente sin proponértelo, ni saberlo. Los cuatro regalos que te concedió Dios, sumado a los que el Padre Bueno obsequió a ellos, con fuerza, empuje, creencia, incondicionalidad y esperanza, los encaminaste por el bien. El plan fue hacerles felices para que más adelante su bondad aumentara la felicidad. Misión cumplida y entregados a la vida para dar frutos abundantes, cada uno desde su particularidad y personalidad, comenzaste a fructificar alrededor de quienes día a día compartieron trabajo. Dueña absoluta de los pequeños detalles, edificabas amor en lo escasamente visible, en el silencio de quien regala esperando nada a cambio.

Imposible saltar la fecha de un cumpleaños si la persona en algún instante del camino vivencial, había tocado la puerta de tu corazón. Hábilmente  ensanchaste su capacidad para dar cabida a los más cercanos de sangre, a otros medianamente familia, a tus amigos, a tus amigas, a tus compañeros de labores y a otros cuantos incontables, sólo allí, con extraordinaria bondad y compasión. Cuántos desconocidos por mi, fuiste alojando en esa inmensa habitación.

Al tratarse de algún decaimiento de salud, un problema de miedo, inseguridad, duda a avanzar, crianza de hijos y por qué no, enfrentamiento o desacuerdo, en variados ámbitos de la vida, siempre acudimos a ti, buscándote  por ese modo tan especial de ser positiva, acertada, puntual y precisa. Siempre tuviste la palabra adecuada, la disposición de escucha, el empuje para ayudar y enorme identificación con el problema de otro u otra. Con una capacidad inédita para multiplicarte, igualmente siempre fuiste fiel a los éxitos y logros de los demás. Imposible tu ausencia ante un matrimonio, bautizo, grado o cumpleaños. Te encargabas de los más mínimos detalles con perseverancia y disposición de servicio. De verdad que no conociste, menos aun, nunca practicaste la envidia o el egoísmo. Ofreciste tanto de ti, incluso por encima de tus capacidades, a tal punto que ese cuerpo de tu propiedad se fue desgastando progresivamente.

Que hermosa lección me diste, Romelia. Generosa hasta el cansancio, tus deseos de superación llevaban como intención el prójimo. Ah, pero igualmente en el templo del cuerpo que Dios te obsequió, cargaste y cancelaste el peaje amargo de la enfermedad. Con una alegría y optimismo exclusivo, fuiste enormemente visionaria. Ahora entiendo perfectamente Hermana Mayor:”Lo malo no es morir, eso es absolutamente natural. Lo malo es vivir de cualquier modo, sin practicar las virtudes y dones concedidos por el Señor”. En todo caso me hiciste trampa. Ya no escucho tu voz cansada por ningún lado, ni siquiera en hora del silencio. El repique del teléfono hace saltar mi corazón, porque desde que decidiste viajar, no has marcado mi número.

Hoy estás de cumpleaños. Si, así como me escuchas, Romelia. Seguro que te causa risa este atrevimiento mío. Pues eso es lo que quiero, sentir la caricia en mis oídos de tu sin igual reír. Como conoces de mis hábitos lectores, estarás conversando con Fefina sobre el supuesto libro que estoy leyendo. Pues debo decirte que para nada se trata de “La Negación de la Muerte” del antropólogo Ernets Becker. Ustedes dos, entienden perfectamente, como la muerte, al final se convierte en un bien. Claro, uno no lo percibe así. Ese momento en que la vida de los seres humanos se vuelve más valiosa, es diferente en cada ser. Y la jugada de colocar la piedra de tranca para finalizar los latidos de tu bondadoso corazón, nos sorprendió a muchos.

Espero sigas pendiente de todos nosotros. Tú sabes a quienes me refiero, aunque esa agenda tuya tan amplia,  la desconozco. Recuerda nuestros números telefónicos cuando arrancan los meses fuertes de los cumpleañeros. Y como nadie puede ser otro del que es, quienes te amamos,  reconocemos como murieron otros y hoy nos corresponde comprender y aceptar  que tú nunca volverás a ser.

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ORAR LA VIDA… DIFÌCIL TAREA DEL EDUCADOR VENEZOLANO

Jesús Herrera Mora


03/03/2014

Cuán oportuno resulta acudir a la Palabra de Dios y utilizarla ahora como alimento de vida ante un país donde la paz se escurre en palabras, escritos y hechos divididos. Pareciera que ante intenciones de millones de venezolanos deseosos de convivir en medio de las diferencias, se radicalizan peligrosamente posiciones extremas y en ambos bandos, aunque se predica amor, a medida que corren los días, todo se va relativizando y existe una mezcla de pensamientos, propuestas y obras, donde es difícil delimitar entre lo puro e impuro.

Corresponde al educador, esa persona poco calificada y reconocida en esta sociedad moderna, convertirse en un mago de oficio ante la confusa tarea de lograr descubrir el punto de equilibrio donde su labor constituya un acto sensato, manejando un timón que mantenga a flote las diversas conveniencias entre razón, sentimientos, pensamiento, susceptibilidades, conocimientos, actualidad y posiciones encontradas entre dirigentes educativos, padres y representantes, estudiantes, directivos , cuerpos colegiados, autoridades, familias y sociedad en general.

Colocarse en la piel de esas personas que a diario van a la escuela sumidas en infinitos problemas, donde ya no saben  qué es más importante, a la hora de priorizar, porque sin terminar de comprender la razón de la escasez, la altísima inflación y la inocultable inseguridad ciudadana, hoy siendo actores o espectadores de dimes y diretes, marchas, agresiones, obstrucciones de vías y llamados a gritos, reuniones de altura, concursos de dibujos, pendones, pancartas y miles de ideas por la paz; el noble maestro venezolano, le corresponde mantener una posición muy equilibrada hacia sus estudiantes, recibiendo a diario órdenes y contraórdenes, cargándose inevitablemente de indecisiones, dudas, esperanzas y frustraciones.

Siempre he creído que una sociedad funciona cuando permite a cada individuo ser él mismo, desarrollando su personalidad junto a todas sus potencialidades. Por supuesto, es necesario que cumpla con aquello que se debe cumplir para que la sociedad no se colapse. Los maestros están viviendo una novísima situación. Imposible negar la carga de violencia, lo heterogéneo de nuestra sociedad. Ya la religión,  de lo unánime va hacia varias ofertas plurales. La diferencia entre lo posible y lo imposible está generando angustia. Pero sobre todo, este enrarecido clima donde, mientras dentro de las escuelas,  apuestan, dibujan y tratan de obrar la paz, en la calle la tranquilidad y sosiego, chocan con insultos, trancas y protestas.

Que interesante poder comprender el reto presente en cada educador criollo. Con sus frentes en alto, les toca dilucidar la diferencia entre el bien y el mal. Con alegría de niños, deben sonreír a pesar del confuso panorama. Ante el desespero de muchos, siembran  esperanza, amor y paz, con sus palabras de aliento y con sus vidas. Seguro que cada uno de ellos y ellas, necesitan profundizar la alegría de la vida, como un acto de Fe. Corresponde la durísima misión de concretar la Paz y el Amor, en medio de la Tolerancia y el Respeto hacia los demás. Urge buscar la verdad, tal como lo dejó escrito en sus inmortales versos, el poeta español Antonio Machado:


Tu verdad, no: la Verdad...

Y ven conmigo a buscarla

La tuya, guárdatela.

Paralelamente en ese labrado hacia la verdad, corresponde otro aspecto neurálgico en estos instantes de dificultad. Se trata de ORAR LA VIDA, es decir, lograr enseñar a través de su conducta,  ese abrirse a la acción del Espìritu de Dios, asumiendo la gratuidad de la vida, sin ambiciones ni codicia.

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ALGO MAS DE NOSOTROS… ALGO MENOS DE YO…
Jesús Herrera Mora

03-09-2013

Paradójicamente la distancia actual entre la escuela y la sociedad venezolana, en lugar de acercamiento, de entendimiento y fraternidad entre las partes, crece sin control, marcada por una clara laxitud moral y religiosa, que impide construir el bien. Es evidente el islote denominado escuela, donde a pesar de los esfuerzos y propuestas permanentes al cambio, continúa repitiendo en gran parte los escenarios propios del pasado, con todo y las Canaimitas, los adelantos tecnológicos de este siglo, los espectaculares avances comunicacionales y la formación de nuevas y novedosas generaciones docentes.

En un mundo cada vez más complejo y multifacético, con millones de atractivos para los jóvenes estudiantes, pretende la escuela criolla atraer y formar con propuestas contrarias a la vida de la calle. Tristemente hay una lucha que no percibimos, entre la antiescuela social, eficaz, rápida y convincente, frente a los recintos estudiantiles tratando de inculcar valores que no figuran en una sociedad egocentrista y consumista.

Es duro reconocer como en medio de una relajación moral ciudadana, mientras la educación formal pretende encausar el norte de la vida con valores humanos fundamentales de respeto, tolerancia, prudencia, paciencia, servicio y amor fraterno, en el otro frente, inmenso y aplastante, conformado por la calle y todos los que ejercen y deciden en  la sociedad;  aunque se predique lo contrario y se prolifere armonía y paz, los que tienen el poder, quienes dirigen paralelamente a los que  dicen ser sus opositores, juegan a la zozobra, a la falta de los bienes básicos y cada vez más, son incoherentes entre lo que predican y lo que viven. Mientras dentro de las escuelas se siembra el amor por nuestra patria, en muchos hogares van inculcando a sus hijos, el desapego al país y los jóvenes, que desde niños han escuchado a sus progenitores, señalamientos negativos todos, de su geografía, sueñan con migrar desde estas  fronteras hacia otros destinos, porque solo piensan en una vida mejor, yéndose lo más lejos posible. De esta forma,  no podemos soñar con un futuro mejor si partimos de la negación de nuestra esencia y cada vez mas, sembramos debilidad en las raíces. Realmente estamos viviendo un momento asfixiante y todo pretende ser cambiado con nuevas normas, reglamentos y leyes.   Ante este  infeliz espejo,  la indiferencia, el conformismo o la migración, en lugar de enderezar las cargas, abona complicidad al presente.

Cuando converso con jóvenes estudiantes, docentes y adultos cercanos a mí, siempre sostengo que en este bello barco creado por Dios y denominado Venezuela, necesitamos junto a quienes guían los destinos patrios, construir un verdadero capital humano donde haya coherencia Escuela-Sociedad. Podemos haber llegado a ciertos avances tecnológicos tal como el satélite Simón Bolívar. Cierto que las computadoras hacen vida en las escuelas. Pero igualmente es verdad,  como hablamos si parar de valores, de principios morales y de deberes, en todas partes, pero la mayoría vive contrario a su prédica. Sin pretender decir que el pasado fue mejor, en todo caso, las relaciones humanas de ayer se sustentaban en una Fe campesina, humilde, muy sencilla y eficiente junto a principios morales sólidos y transparentes. Ahora, como todo se vale, vamos vaciando la esencia del país, su gente, de la motivación necesaria para la batalla de nuestra vida, para la toma del camino del bien ante el mal, del amor que construye el nosotros ante el egoísmo que descompone. ¿Acaso estamos enseñando para lo que vivimos hoy? Nos hace mucha falta, pensar, revisar, analizar y diagnosticar este momento. La angustia se ha metido en los hogares, en la calle y por supuesto, en las escuelas. Muchos, silentes hermanos, sin posiciones políticas o con ellas, exhortamos por un país que ruede por el camino del bien.

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BRECHA ENTRE LAS ESCUELAS
Jesús Herrera Mora

04 -09- 2013

En los próximos días el país vestirá sus calles de esos tradicionales colores abarrotados de esperanza por un futuro mejor. Miles de niños, adolescentes y jóvenes, exhibirán con mucho orgullo y alegría sus franelas amarillas, blancas, azules y beige, cargadas de sueños en el arte de vivir, tras la afanosa búsqueda de la pluralidad y la diversidad donde se pueda construir una verdadera inclusión, a la par de lo diverso como parte de la naturaleza humana.

    
Todo reinicio educativo constituye un repensar sobre la eficiencia del sistema. Al revisar cifras recientes, la cantidad se hace evidente ante el sacrificio de la calidad. Hay un obsesivo norte en disminuir la deserción escolar pero la mitad de los jóvenes dentro de proceso educativo formal, hasta cierto punto vacuo,  se sienten inseguros de que esa formación académica   les garantice ser incluidos luego en el medio laboral. Incluso, los más pobres no ven nada rentable enviar sus niños a estudiar y prefieren lanzarlos desde muy chicos al mercado laboral.

    
Tendríamos que condicionar la educación y reorientarla hacia las necesidades del país y globalidad del mundo  moderno. Es decir, no sólo basta aumentar el número de niños y jóvenes escolarizados. Esto constituye un logro relativo si la calidad y la pertinencia entre necesidades reales del mundo empresarial moderno no marchan paralelamente con las nuevas prácticas educativas.  Lo ideal es encaminarnos hacia una educación escolar más real, con pies firmemente apoyados en nuestra geografía, nuestra ideosicrancia, nuestras fortalezas y nuestras debilidades. Resulta temeroso seguir generando masivamente semiletrados. No podemos ocultar como la enorme mayoría de niños que van a las escuelas oficiales, reciben una educación de menor calidad y en disciplinas como lengua y matemática, los estudiantes pasan de grado sin aprender lo mínimo del nivel sumando progresivamente carencias que a futuro pasan factura. Al compararlo con los de las escuelas privadas, sobretodo, las pertenecientes a la AVEC, se nota un ambiente totalmente diferente y aunque los aprendizajes no son del nivel ideal, sus logros satisfacen los requerimientos necesarios para poder participar en un verdadero mundo de retos cognoscitivos.

    
Es así como la famosa inclusión educativa, no puede ser real mientras la brecha entre las escuelas oficiales y privadas, no se aminore. El asunto equivocado marcha básicamente ante un desequilibrado proceso de acompañamiento por parte de las Autoridades Educativas. Mientras a la educación privada se le asfixia con exigencias, controles, normas, supervisiones y seguimientos minuciosos, las escuelas públicas reciben otro tipo de acompañamiento, muchísimo más light, excesivamente complaciente y permisivo. Lamentablemente esta disparidad conlleva, entre otras cosas, a que los mismos supervisores, personal administrativo, obrero y por supuesto, las autoridades de las Zonas Educativas y Distritos Escolares, luchen hasta lo último en llevar a sus hijos e hijas, a formarse, no,  en las escuelas oficiales, sino irónicamente en las instituciones privadas. Es triste reconocer cuando nos toca desempeñarnos, sobretodo si se tiene algún cargo gerencial o de jefe educativo, que la palabra predicada por mi no corresponde a mis obras. Porque si yo estoy convencido de la calidad oficial, allí debo formar a mis descendientes.

    
En cuestión de días, el desafío inclusivo reabre sus deseos. Seguro que cambios evidentes no tenemos a la vista. Comparto el pensamiento de la profesora Iraida Casique, de la Universidad Simón Bolívar venezolana, quien afirma contundentemente: “la experiencia docente    me ha enseñado que lo más importante en el país, más que impartir conocimientos, es enseñar a pensar”. Yo siempre he sostenido que no siempre dos más dos, es cuatro. Igualmente, no siempre aprobar un grado con el literal “A”, garantiza en forma absoluta calidad. Cada reinicio escolar es propicio para repensar en una nueva forma de enseñar a vivir. Y seguro es momento de pensar seriamente en elevar la calidad educativa, comenzando por las escuelas oficiales. Porque con mayor cantidad de estudiantes en un sistema bajo de nivel, cada vez más la escuela será un islote aislado ante un mundo     moderno complejo, dinámico y cambiante. Es hora de un gran diálogo al respecto. Y la gran pregunta: ¿Qué educación le vamos a dar al niño, niña, adolescente y joven venezolano de hoy?  Se trata de pensar la vida.

Twitter: @jherreramora   herreramora@gmail.com



 

¿DÓNDE  ESTÁ  EL PAPEL?
Jesús Herrera Mora

24-08-2013    

A todos nos sucede algún día algún acontecimiento, un hecho, una cosa, que inevitablemente nos conduce a filosofar: la complejidad inesperada de algún proyecto o empresa iniciada, el fracaso de algo cuando todo apuntaba al éxito, la partida definitiva de un ser amado, la incomprensión de lo aparentemente sencillo. Contrariamente,  a medida que todo es logrado, las cosas van según nuestros planes, cuando de antemano sabemos los posibles resultados, no necesitamos cuestionar prácticamente nada de lo que vamos viviendo y procedemos imitando a nuestros antecesores, la herramienta de la filosofía permanece dentro de su estuche.

    
En el año en curso, la escasez de varios productos necesarios, algunos alimenticios, otros higiénicos, han pasado de ser paparruchas  a hechos concretos, reduciendo  las horas de sueño y poco a poco, cambiando  la conducta habitual del venezolano. Aparece allí, no  un  elemento nuevo conductual, sino  en cierta forma una habilidad, la presteza como forma de adaptación, como valoración social y el individuo lo único que le queda para sobrevivir, es su astucia.  Es difícil a la hora de comprender, para la gran mayoría de la población, sin mucho conocimiento sobre economía, oferta y demanda, sino utilizando simplemente el sentido común, sencillo y valioso como valor de las pequeñas cosas, lograr descifrar el inacabable  problema del papel higiénico. Entre las causas se  aducen: se está produciendo menos,  lo mantienen escondido,  existe algún detalle oculto en la distribución,  algunos pocos están provocando el desabastecimiento o porque el consumo es excesivo o hay manía de acaparar. Es el tema número uno de conversación, incluso habiendo desplazado u opacado sutilmente el gravísimo momento de inseguridad  social.  Razón tuvo Mahatma Gandhi, para afirmar: “En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos”.

    
Todos estamos enterados y preocupados por tal situación.  Sin proponérnoslo, nos obligan a mirar y argumentar al respecto y   ante nuestro apetito natural de saber, buscamos explicaciones razonables de la verdadera causa que nos ocupa más del tiempo debido. En medio del ventarrón y ante la mirada cómplice de quienes tienen poder de decisión y autoridad para evitar abusos grotescos, como siempre sucede, el más débil, la clase con mayor necesidad económica, está sufriendo duramente los embates de esta interminable tempestad antihigiénica, porque ahora mismo no podemos mantener el estándar de aseo de otrora.

    
Muchos hermanos de nuestra patria ansiosamente persiguen a la verdad. Tarea difícil de resolver. Lo cierto de todo esto, es que quienes están en las mieles del poder político y económico, jugando la posición que ahora le corresponde, nada padecen al respecto porque dicho recurso para su higiene, sigue llegando hasta ellos, sin inconveniente alguno. Otros tantos, deben recurrir a la heroica astucia criolla, y pasando por encima de otros, metiendo cuanta zancadilla puedan e incluso, valiéndose de trampas ilícitas, obtienen el tan preciado recurso. Pero el sufrido pueblo, ese por quienes se desviven los dirigentes de nuestra Venezuela, esos quienes dicen luchar por la causa común de los más necesitados, poco hacen al respecto, con o sin intencionalidad, para solventar un golpe que día a día en lugar de apaciguarse, viene en franco crecimiento. Ese pueblo de escasos recursos, le toca amanecer haciendo cola donde eventualmente venderán el susodicho. Y si por alguna circunstancia, pierde la cola, el trasnocho y el sufrimiento, entonces le corresponde caer en manos inescrupulosas, Con el poco dinero que devengan en sus jornadas laborales y siendo el mismo el más inmaterial de todos los bienes, deben caer en manos de aquellos que multiplican hasta por tres veces el real valor de cada unidad de papel toalet. Y esto lo sabe todo el mundo, en un país full de leyes que norman y castigan en el otro tipo de papel, mejor conocido como papel oficio.  

    
Lastimosamente los días transcurren y poco se hace al respecto. Quienes pueden solventar la dificultad, parece que por ahora no pierden tiempo ni horas de sueño. La avaricia gana diariamente más adeptos: Avaros en el trato, en la cordialidad y en el acaparamiento. Y como no faltan los irónicos e indignos compatriotas, ya estarán pensando algunos cuantos leguleyos en proponer alguna novísima ley que regule la cantidad de comida a degustar por habitante venezolano, claro, con norte directo hacia los más débiles, de tal forma que por razones biológicas naturales, usen menor cantidad del preciado artículo.

Twitter: @jherreramora   herreramora@gmail.com




¡DESPIERTA TÚ QUE DUERMES!

Jesús Herrera Mora

22-08-2013

Cuando se han cumplido los dos tercios de la vacación escolar del año 2013, cabe destacar la situación sui  géneris  que estamos viviendo desde el inicio del año. La carencia de productos esenciales, quizás haya hecho resaltar la situación. Las colas se han convertido en forma de vivir y peligrosamente nos vamos acostumbrando a ellas. Al respecto, sólo emiten opiniones, favorables o contrarias, quienes pertenecen a los grupos oficialistas u oposicionistas. Pero la inmensa mayoría, la gran masa de pueblo, se mantiene aletargada, en silencio, perdiendo gran cantidad de horas, en todo tipo de cola, ya sea en hospitales, clínicas, abastos, dependencias oficiales, buscando repuestos, comprando medicamentos, cancelando servicios públicos, haciendo transacciones bancarias, en el tráfico vial y miles de situaciones más.

Nuestros niños, sin percatarnos, están recibiendo una enseñanza muy propia del subdesarrollo. Ese ritmo de vida cotidiana, inseguro ante las carencias materiales de todo tipo y seguro, ante las inevitables colas, están generando lastimosamente una cultura de atraso. Ahora, cuando las escuelas del país se mantiene llenas de soledad, propia de la época, sus dos principales actores, estudiantes y docentes, por razones de receso vacacional, están incomunicados y por espacio de dos meses, los sueños continuos, la creatividad, el intercambio de información y el crecimiento personal entre ese calor humano, se mantiene dormido ante la paciencia, el desgaste y la conformidad. Como bien decía Aristóteles: “las cosas se diferencian en lo que se parecen”.

Y es que si tanto los que gobiernan como los que aspiran gobernar, son resultado de una misma escuela, seguramente las diferencias entre ellos, son tan parecidas que uno no sabe que pensar. Posiblemente la educación formal en el país, lleva tiempo enseñando lo que no tiene importancia. Con todo el modernismo tecnológico, hay una evidente carencia de pedagogía y los estudiantes cada vez menos aprenden lo que tienen que aprender. Posiblemente se hace mucho énfasis en aprendizajes repetitivos para recorrer caminos trillados y poco se dedica a la reflexión, a leer la realidad y el momento que vive Venezuela. Como a los educadores se les exige que eduquen en valores continuamente pisoteados por la sociedad, ese papel de formar personas con verdadera sensibilidad social, brilla por su ausencia.

Es así, como la calle de nuestras ciudades se convierte en un aula abierta de enseñanza. Lenguaje soez por todas partes, violencia verbal y física, viveza criollita para irrespetar el derecho del otro. Se siente una Calma Chica, inusual y extraña. ¿Quién, cómo y por qué, juega a la eterna cola? Absolutamente a nadie le conviene. Ni a quienes dirigen, tampoco a los que aspiran dirigir, menos aun, a la gran mayoría de los que estamos en el medio. Pero en cuanto avanzan los días, la cantidad y magnitud de las mismas, crece insensiblemente. Y lo negativo radica en que las famosas colas se conviertan en una antiescuela, donde se aprende la burla, fingiendo más fuerza o más viveza de la que se tiene, estimulando las posibilidades agresivas, creando una competencia desleal  y una pugna sin tregua que aviva las mañas del niño. En conclusión, atípicamente esta vacación escolar, contraria a lo predicado en las escuelas, pudiera arraigar el antivalor de la astucia y viveza para sobrevivir en un país multimillonario, donde por encima de la preparación y formación intelectual, se solidifica la picardía como puente para escalar socialmente. Lo ideal es lo otro. Cumplir con el deber, ser persona honesta, resucitar el bien. Resucitar los valores humanos, morir a la miseria de las colas y resucitar a una vida de trabajo, progreso y crecimiento social.               
                                       

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TRANSGREDIR CUALQUIER NORMA
Jesús Herrera Mora


11-08-2013

Para vivir mejor hay que ser mejor. Tan cierto es esto como que la escuela debe enseñar al hombre a ser, a realizarse y a vivir. Estos tres asuntos vitales son sin duda una realidad evidente, pero la cultura que hoy respiramos baila al son de una falta de contenido y un vacío interior. En nombre de lo estrictamente moderno, las tribunas de los políticos venezolanos, las Cámaras donde se elaboran las leyes y reglamentos, las Cátedras donde se debería impartir el verdadero saber humano, las juntas comunales, gobernaciones y alcaldías, reflejan una especie de aversión, posibilidad cómplice y alergia colectiva que impide hablar de valores, de principios morales y de deberes. Hoy todo gira alrededor de los derechos, halagos sin fundamento, promesas respecto a normas que se nos proponen, o mejor dicho, imponen. Y así, al ciudadano de a pie, a la gran mayoría poblacional nos ofrecen decretos, ordenanzas y leyes, del tamaño de las colas para adquirir el papel toalet, como si el bienestar y el progreso dependan en forma directamente proporcional al número de leyes que nos rigen. Nos hacen creer la falacia mayúscula: A más normas, mejor calidad de existencia.  Es así como diariamente tantean con ilusorios controles, surgiendo en todos los ámbitos, instrucciones, programas, vigilancia y sanciones, que al agruparse, pretenden controlar los espinosos problemas de convivencia y paz ciudadana.

Siento profunda complacencia, valoro la intención sensata e incluso, millones de ciudadanos aplaudimos el decreto de emergencia vial, por 90 días, contemplado en la Gaceta Oficial 40218, para la  “ejecución de labores de construcción, rehabilitación y mantenimiento de autopistas, carreteras y troncales en todo el territorio nacional”.

En hora buena, como dijera algún ciudadano español, el Ejecutivo reconoce el deterioro de nuestra vialidad interurbana, olvidando momentáneamente las grandes fallas de las calles y avenidas en las distintas poblaciones de la geografía nacional, caracterizadas por abundantes fallas en su asfaltado, acumulación de basura, obstrucción de drenajes, falta de iluminación, entre otros aspectos resaltantes. Ahora, tan importante es aceptar la fragilidad de nuestras vías de comunicación interurbana y urbana, como reconocer la precariedad en niños, adolescentes, jóvenes y adultos, de una educación para la vida. Esta sociedad criolla, resalta por conductas egoístas, agresivas, estresadas e inestables. Razón tenía el Maestro Don Simón Rodríguez, al afirmar en su paso por la vida: “No se trata de enseñar gramática, aritmética ni geografía, hay que enseñar a vivir”.

Que maravilloso pensar como al cabo de 90 días consecutivos, los huecos, las fallas de borde, la demarcación ausente y la débil o inexistente iluminación de las principales vías nacionales, serán remozadas, embellecidas y puestas a la altura de un gran país. Pero si todo este paraíso florece en un trimestre sin estudiar el inicio de estrategias educativas para cimentar una nueva cultura del comportamiento ciudadano, bien sea como peatón, pasajero o conductor de vehículo, no aspiremos ni esperemos cambios notorios en cuanto a resultados positivos, bien sea sobre reducción de accidentes, baja en la cifra de heridos y muertos, e incluso, respecto a violación de normas. Urge educar y motivar al venezolano, hacia la ayuda a los demás. Propicio traer a la memoria al gran artesano de la palabra Chileno, Antonio Skàrmeta, “Necesitamos hacer un vuelco del Yo al Tu, para llegar al Nosotros”.  Si previamente no hemos aprendido a conducir responsablemente nuestras propias vidas, parece irónico pretender llevar adecuadamente el timón vehicular.

Junto al mejoramiento de las infraestructuras de comunicación terrestre, necesaria de todas, todas, hay que remozar con imperiosa urgencia, otro tipo de conducta elemental para la convivencia fraterna, cuando somos hijos de las calles, avenidas y autopistas. Con buena luz, demarcación impecable, asfaltado apropiado y señales de tránsito visibles, no cambiará nada respecto a la conducta de los policías de tránsito, casi siempre presentes ausentes, seguirán los abusadores a exceso de velocidad, continuarán estacionándose sobre aceras y donde les venga en gana, no acatarán las señales y normas establecidas. Es decir, tristemente nuestros niños y adolescentes seguirán mirando el gran espejo adulto, convirtiéndose en escuela para padecer una realidad en lugar de cambiarla.

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MIS DISCÍPULOS... ¿QUÉ APRENDIERON?
Jesús Herrera Mora


05-07-2013

Cuando la brisa huele al séptimo mes del año, es muy difícil mantener la concentración del pensamiento, dentro de los recintos escolares, alrededor del aprendizaje y el saber. La tempestad y el bullicio se sustituyen por la alegría esperanzadora de que vienen tiempos de descanso, moderada calma y mayor número de horas cedidas al sueño. Hay inercia de unas costumbres que, con el tiempo, se han ido vaciando de contenido y progresivamente han quedado reducidas, más veces de lo que suponemos, a estructuras huecas por dentro. Un docente venezolano, apabullado por una sociedad netamente figurativa y de apariencias, debe luchar contra un pulpo de mil brazos, donde conocimientos y valores humanos, se contraponen ante cada apéndice, llámese informática, telemática, redes sociales, violencia ciudadana,  vida virtual, desenfreno sexual, y pare usted de nombrar.

Si ayer, la escuela hilaba sus pasos entre libros, escritura y bibliotecas, hoy, la capacidad de decisión y, en medida similar, la capacidad de acción, gira alrededor de información súper veloz, impresionantemente abundante e irónicamente, superficial.  Las Canaimitas inundaron cada recinto educativo,  ahora desde el mismo primero  hasta sexto grado, pronto a todo bachillerato. Prácticamente nadie, tiene la capacidad de adaptarse al presente, porque mañana es impredecible e inseguro. Pero ante este vendaval, real o virtual, llega el momento de cerrar un ciclo escolar, 2012-2013.

Aprender es sinónimo de cambiar. Y si usted es educador, analice un tanto su conciencia para evaluar qué tanto enseñó a aprender. Es fácil precisar lo cuantificable. ¿Aprendieron a leer y escribir bien los chiquillos? ¿La geografía de su localidad, qué tal? ¿De aritmética, álgebra, geometría y estadística, cuántos logros se generaron? ¿Ubican estos conocimientos nuevos, en su vida diaria? ¿Sobre música, arte, color, danzas, teatro, literatura; hay cambios evidentes en los alumnos?   Respecto a su cuerpo, ¿qué aprendieron? Y de la naturaleza, sobre la conservación, ¿cuánto tiempo le dedicaron?

Las salidas a la calle, constituyen una experiencia pedagógica significativa, porque la vida se construye en ella,  según los aprendizajes,  en el hogar y la escuela. ¿En el año escolar que termina, cuántas actividades hicieron fuera del aula? Y lo más importante, ese ser humano en proceso de formación, valores como el respeto, tolerancia, responsabilidad, sinceridad, transparencia, prudencia, cordialidad, escucha, disponibilidad, bondad, esperanza y alegría; ¿ cuándo, cómo y dónde se sembraron las  semillas?

Mientras el docente venezolano se concreta en cumplir a cabalidad los programas emanados por las autoridades competentes, los resultados se miden en cantidad de aprobados o reprobados. Técnicamente hay logros, cuantitativamente millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, promovidos al año inmediato superior o  simplemente, miles de nuevos profesionales universitarios. En contraposición, uno saborea un resquebrajamiento de la moral y la fe, que en otro tiempo se destacaron sobre las relaciones humanas. Es muy duro para mi reconocer, cómo un joven podrá encontrar la fuerza interior necesaria para no caer en la violencia verbal o física, en la tentación de las drogas e incluso, en la ley del mínimo esfuerzo, cuando hogar, escuela y calle, dicen mucho de lo que practican poco. Más aún, nuestras futuras generaciones, con información privilegiada y anteriormente nunca soñada, como podrán practicar las enseñanzas del evangelio, respecto al amor hacia el otro,  cuando estamos en deuda con enseñarles ahora a llevar el timón de sus propias vidas y cada vez profundizamos el yo por encima del prójimo.

Nosotros docentes, ¿qué aprendimos de nuestros discípulos? ¿Qué aprendimos de los otros docentes? ¿Qué aprendimos de los administrativos, obreros, padres, comunidad? De nosotros mismos, ¿hay nuevos aprendizajes significativos? Cierto que la responsabilidad es mayúscula ante una sociedad donde somos prisioneros de la tecnología, haciendo solamente lo imprescindible para vivir sin buscarse mayores complicaciones. Gracias a Dios,  ahora es cuando existe tiempo para corregir el rumbo.

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PAPÁ… DIFÍCIL TAREA

Jesús Herrera Mora

15-06-2013

Escuchando la homilía a propósito del día del Padre, y ante la pregunta del sacerdote, sobre: ¿qué es ser papá? Hubo expectación ante tremenda interrogante, queriendo saber, queriendo pensar, es decir, queriendo estar real y verdaderamente vivo…. Vivo en medio de una sociedad repetitiva, imitadora y tenazmente abrazadora. Ante ese milagro, una vida gestada por la unión de un espermatozoide y un óvulo, acto simple y complejo a la vez, según palabras del Celebrante, viaja uno por ese túnel del tiempo, nueve meses aproximadamente, y de lo único que podemos sentir certeza, es que jamás la ciencia y la filosofía adolecen de interrogantes a las que se le buscan respuestas.

    
Tratando de darle sentido a la existencia de ser papá, y siendo efectivamente partícipe de un milagro como instrumento de Dios, entonces el paso siguiente es de tal complejidad, que se necesita un halo de sabiduría para lograr desentramar la cantidad de vasos comunicantes, infinitos caminos, múltiples procedimientos, que conlleven a ir quitando progresivamente los excesos del barro contentivo de una vida, para en lugar de inyectar , uno pueda extraer lo que está ahí, potencialmente puro, creado por las manos sabias del Todopoderoso, limpio como el agua cristalina pero con cada uno de sus contenidos únicos e irrepetibles. No  existen dos iguales, aunque semejanzas hayan.

    
Quizás ante la pregunta inicial venida del  presbítero, la tendencia cómoda es adoptar el saber que nadie discute, simplemente para no pensar. Pero quien saborea la razón de ser, fija posición luego de pensar y discutir, a solas o grupalmente. Quisiera encontrarse algunos arúspices para recibir necesaria  ayuda al respecto.

    
Esa vasija de barro donde confluyen infinitos dones, le toca al principio, ser moldeada por mamá y papá, como primeros responsables de haber sido facultados por el Supremo Creador. A tientas, tratando de ser lámparas cuando la noche llega, hay que sembrar, abonar y regar permanentemente, para que en medio de ese descubrir todo lo que contiene, se vaya adaptando a las normas y conveniencias sociales. El papá, específicamente por ser nuestro objetivo en este momento, debe dar más que los demás. Acompañando siempre, de cerca o a la distancia, va educando con lo que sencillamente es. Esto se denomina autoridad. Junto a ella, debe existir un espacio de apertura, ceder para darle fluidez al juego padre-hijo, donde sin imponer y generar rupturas en la vasija, afloren sus cualidades, bondades, sentimientos y también, debilidades. Se conjugue la felicidad en medio del dolor, inevitable visitante del acontecimiento denominado vida. Pero también, papá, fundamental es el sacrificio. En otras oportunidades he mantenido como el hecho de generar vida, constituye un acto de  morir. Ahora tu tiempo, es compartido. Incluso, importa más ese milagro en la vasija de barro, aun endeble, que tu misma vida.

    
Ante tantas preguntas del recorrido vital, hay una que llega a la memoria cada vez que se presenta una como la del oficiante. ¿Cómo llegaré a saber lo que no sé? Porque yo, partícipe de esa celebración tan hermosa, tuve la tentación de responder cuando fuimos increpados. E inmediatamente vino a la mente, otro milagro divino, si de ellos se trata, una pregunta como respuesta: ¿cómo puedo saber qué es lo que quiero saber?  Y para no jurar, porque precisamente hoy estamos invitados a solamente decir, si o no. Que nuestra palabra humana sea creíble sin necesidad de poner a Dios como testigo, respondo transparentemente que,  ser papá,  es un don regalado a nosotros los hombres para vaciar amor incondicional ante cada milagro del cual hay sangre de tu sangre.

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DESAZÓN  DOCENTE

Jesús Herrera Mora

01-06-2013

Utilizar el término suerte no es de mi agrado, convencido de que la misma es la más fácil escusa de todo fracasado. Sin embargo, mucha magia y algo de suerte debe tener un novel docente para poder llegar al ejercicio de esta profesión. No es un secreto para quienes forman la masa de desocupados y subocupados, la idea de que la sociedad es un espacio donde hombres y mujeres no están inevitablemente destinados a la frustración y al fracaso. Luego de recorrer todo un proceso formativo, hogar-sociedad-escuela-universidad; en un mundo cuasi al revés, donde el contraste entre valores y antivalores y  conocimiento frente a la ignorancia, van generando una mezcla humana informada a lo sumo, excesivamente virtual, presurosa al extremo, desesperanzada y con poco o nula vida interior; en tiempo cada vez menor, llega el final con las  prácticas docentes, el pregrado  y celebración a la vista.

Otro y otra más a engrosar listas de personas formadas para educar en una empresa denominada Escuela. Estadales y Nacionales, Públicas y Privadas, como usted la escoja, están abarrotadas de  docentes en ejercicio. Incluso muchas de ellas, con una cantidad excesivamente superior a la necesidad real. A  simple vista y utilizando olfato del sentido común, la demanda de profesores en las escuelas venezolanas está por debajo de la oferta que lanza a la calle las diferentes universidades del país.

Al conversar uno con esta nueva generación de profesionales, se percibe inmediatamente un desasosiego por esa inseguridad que produce esforzarse por un mínimo de diecisiete años, con un sueño entre ceja y ceja y luego, comienza el desvanecimiento de lo pensado, ante una dura realidad nacional. Cuesta creerlo, pero en estos momentos, el lograr un cargo en la docencia es algo así como que sólo excepcionalmente el fracaso puede evitarse.

Cobra cada día mayor fuerza la teoría  de aquellos quienes dicen que la educación actual en Venezuela y el mundo, por ser una situación global, va desarraigando al hombre y la mujer, los inadecua para la vida y por ende, no los prepara para incorporarse a ningún trabajo efectivo. Y esa enorme masa de jóvenes formados para ser docentes, viviendo en una sociedad arrolladoramente consumista, se debaten cada día entre encontrar trabajo, poner en práctica lo aprendido y lograr su aspiración profunda de tener más para vivir mejor.

Lo cierto de todo es que no vivimos en el mundo que queremos, sino en el mundo que hay. Y lo disponible ahora, es una Escuela venezolana cuya capacidad de absorción de las nuevas generaciones docentes es mínima en comparación con la cantidad de egresados anuales. Súmele a esto, como cada nuevo egresado en una especialidad docente, es resultado de una escuela y universidad que transmite saberes sin aplicación práctica y poco prepara para la vida. Una vida donde por sus características de incoherencia, no solo basta con diecisiete años de estudio, donde aprendieron poco, algo o mucho de lo suyo,  mientras existe una evidente debilidad de lo otro, de lo que no les pertenece y no es su disciplina. Toca, vernos en el otro, reconocer la otredad.

Twitter: @jherreramora   herreramora@gmail.com




CULPANDO  AL  OTRO
  
Jesús Herrera Mora

16-03-2013

Uno de los fenómenos humanos más increíbles es el de la costumbre. Acostumbrarse a conductas individuales y colectivas, donde cada uno interpreta las leyes según le convenga y en función de la circunstancia, irrespeta las normas conscientemente y a sabiendas de que los encargados de hacerlas cumplir son sobornables con suma facilidad y además, se desenvuelve entre la cultura del “vivo”, quien con conductas inapropiadas, bien sea por lo corrompido o contraria a la moral y buenas costumbres, es aceptado como muy inteligente y exitoso;  nos lleva hacia una realidad preocupante.

Pareciera que el venezolano moderno se ha olvidado de sus raíces cristianas. Efectivamente muchos padres de familia buscan desesperadamente llevar sus hijos hacia Instituciones Educativas donde, al menos, se les hable de Dios.  Y es que estos progenitores, aunque saben a ciencia cierta como los antivalores del individualismo, irrespeto, desagradecimiento, complicidad, conformismo, negligencia  y otros tantos, donde la Fe y Esperanza en Dios, no aparecen en la práctica de vida;  .creen firmemente que su prole tiene una buena opción de revertir este fenómeno, a través de las escuelas, preferiblemente católicas, por su naturaleza misma. Sueñan con fortalecer valores cristianos, dejando la misión casi  exclusivamente a la Institución y olvidándose de un fundamento básico, porque cada niño y niña que va a la escuela, sólo habita en ella un promedio de veinticinco horas a la semana, a sabiendas de que la misma tiene ciento sesenta y ocho horas. Es decir, apenas un 14,9% de las semanas hábiles en un año escolar, permanece el estudiante en su escuela, el resto lo hace entre el hogar, calle, centros comerciales y todos aquellos pertenecientes a la realidad social. Si ahondamos un poquito más, considerando el extenso período vacacional de la escuela venezolana, la relación porcentual en cuanto al número de horas que los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, hacen dentro de los recintos educativos, se reduce a un 10% del número de horas que tiene un año fiscal.

Todo esto, tan sencillo numéricamente pero tan real, nos muestra un panorama contundente. Las nuevas generaciones no están siendo educadas correctamente. En lo humano, los modelos de vida están representados en los videos musicales, actores, jugadores famosos, redes sociales, escándalos de todo tipo, llámense envidia, lujuria, drogas, mentira, promiscuidad, incoherencia. En lo espiritual, muy pocos padres de familia, enseñan con su vida, no con sus intenciones o ideas, la verdadera Fe en Dios y todo lo que implica la propuesta de Jesús. Por ello, aunque algunos se asombran, otros critican y muchísimos se suman, hoy, ante la propuesta de algún ser humano, que sea distinta en cuanto a creatividad, cercanía, solidaridad y principalmente, jocosidad, el pueblo mitifica, engrandece de forma sublime y hasta compara ingenuamente comportamientos exclusivamente humanos, como si fuesen de carácter divino y similares al  único real modelo de vida, llamado Jesús de Nazaret.

Cada uno de nosotros somos responsables de la situación que vivimos ahora. Claro, como esta sociedad patas arriba nos impulsa a descargar las responsabilidades individuales, en lo colectivo y principalmente en el pasado, y casi todo en los gobernantes de turno, no asumimos el verdadero rol que nos corresponde y pensamos inocentemente que la culpa recae en otro y otros. No nos atrevemos a examinarnos interiormente y como vivimos aprendiendo incorrectamente, no alcanzamos a desaprender para asumir que el país sólo puede ser cambiado por cada uno de nosotros, desde y en las manos de Dios, reconociéndonos pecadores y amando en el verdadero sentido de dicha palabra, a nuestros semejantes.

Twitter: @jherreramora   herreramora@gmail.com




VIVIR  ANTES  QUE  ANUNCIAR

Jesùs Herrera Mora

23-03-2013

Cuando nos hablan de CONVERSIÒN,  palabra muy utilizada desde el miércoles de ceniza y durante cuarenta días ininterrumpidos, es propio de nosotros los humanos, anunciar un propósito con tal finalidad, aunque en el fondo de nuestro ser, no haya convencimiento  de cuál será la actitud primera,  conductora de una toma de conciencia para atrevernos a entrar en lo oscuro de la vida, iluminar esa cajita negra de flaquezas, debilidades , discordancias  y faltas serias , y poder dar el difícil paso, sin parlantes,  para que el lado derecho no se entere de los cambios ubicados por el izquierdo y viceversa.

    
Cuarenta días para examinar envidia ante el éxito del otro, egoísmo vendido a diario por una sociedad de consumo desintegradora permanentemente, llevando al hombre a acumular y centrar su existencia en el poder y tener , indiferencia consciente ante tanta basura recibida por los niños en esta deteriorada tierra donde la tecnología se apropia de todo, incluso, de las responsabilidades innatas de los padres para con los hijos y de los maestros para sus alumnos, intolerancias extremas que nos obliga a correr hacia ningún destino, omisión permanente bajo la escusa de ser solidario, inclusive cuando las bajezas rayan el límite de lo absurdo , violencia verbal alrededor de quienes hacen vida cercana,  preferencias por los que nos agradan olvidándonos de aquellos no tan atractivos, permanente incoherencia entre refinadas y hermosas palabras mientras que los hechos, no todos ellos, son cónsonos a la verborrea nuestra. 

    
Que bonito y oportuno, ante un país en crisis de todo, pero fundamentalmente de valores humanos, aprovechar la oportunidad Cuaresmal, para plantearse unos hipotéticos escalones entre Dios y nosotros.  Si estamos invitados a la Perfección Divina, con una conducta de respuesta siempre buena, independientemente habiendo recibido bien o mal,  apropiarse de unos utópicos cuarenta escalones, parece una tarea prudente en aras de comenzar un real camino de perfección espiritual.

    
Entre la inmensidad humana, todos participamos con distintas cuotas de responsabilidades para mejorar ese equilibrio necesario entre la carne y el espíritu.  Oportunos cuarenta días para sentir la mano del Maestro  que nos levanta muy alto hacia la vida. Si los padres de familia, pilares de toda sociedad, reflexionaran, interiorizaran y dieran un vuelco hacia un verdadero rol paternal, donde se debe sufrir el dolor de morir ante esos inocentes hijos, sembrando en cada uno de ellos, una auténtica Fe en JESUS junto a la práctica de valores estrictamente respetuosos de la dignidad humana de cada ser, posiblemente celebraremos un ansiado,  nacer de nuevo.

    
Fácil es agradecer al TODOPODEROSO por los sencillos y humildes, por lo pacientes, por los respetuosos, por los obedientes, por quienes te retribuyen. Pero, casualmente el llamado en estos días, no se limita solamente a quien me agrada. Posiblemente en mi hogar, existe alguien conflictivo y problemático, seguramente la pareja o alguno de los hijos, en el trabajo, muchos me sonríen pero ese otro u otra, colma mi paciencia, si de escuela se trata, allí estará el niño o la niña, violento e irrespetuoso, en la comunidad, incluso, la de religiosos y religiosas, no todo es color de rosa y hace presencia aquel de conducta irreverente. En cada lugar y ante la  riqueza de la creación, las conductas y comportamientos son múltiples. La disposición Cuaresmal debe permitirnos construir, mejor dicho, transitar cuarenta peldaños, partiendo de lo sencillo y progresivamente creciendo la dificultad,  de tal forma que podamos vivir una real experiencia de transformación, con libertad pero radicalidad, con decisión pero llena de alegría, para que viviendo,   antes que anunciando, seamos auténticos  testigos  adheridos sincera y profundamente a la propuesta de humanización que nos oferta  JESÙS.

Twitter: @jherreramora   herreramora@gmail.com




CORRECCIÒN  FRATERNA

Jesús Herrera Mora

22-07-2012

Todo el mundo sabe que un maestro no estudió para ser médico y  la pareja, no conoce escuela para optar a un Magister Scientiarum, como mamá o papá. Igual, el ejercicio de la labor docente o el del rol de padre, constituye un hecho social que es transmitido de generación en generación,  a cada individuo por la sociedad. También vivimos enterados de la difícil tarea asignada por la vida, a todo ser humano, una vez inscrito en el juego social, denominado hogar o llamado escuela.

A aparecer los hijos como regalo de Dios, no por merecimiento personal ni porque usted es muy bueno, comienza todo un transitar finito, como un inmenso rosedal, hermoso por los atractivos colores, delicado por su textura y de cuidado, por sus espinas. Ese niño o niña que ha cruzado la frontera del vientre materno para incorporarse al acto de vivir, exige, además de cuidado, alimentación, satisfacción de sus necesidades básicas , biológicas y mentales, afecto y por supuesto, educación.

Los primeros años de su vida, corresponde exclusivamente a sus padres, la responsabilidad de protegerlos y guiarlos y en un abrir y cerrar de ojos, llega el momento de iniciar la socialización escolar. En este momento, progenitores, sociedad y país, ponen lo más tierno, lo más maleable, lo más precioso que posee: la niñez; en manos de maestras y maestros. Y así como hasta ahora no existen escuelas formadoras de padres, de la misma forma, las escuelas formadoras de educadores, no están en capacidad de crear vocación en sus estudiantes, debido a que esto es absolutamente innato e implica don de inspirar Fe, transmitir confianza y transferir sentimientos.

Los tiempos que soplan, arrastran en su imperceptible brisa, una complejidad mayúscula, tanto para quienes asumen la tarea de ser papás como de todos aquellos tocados por el arte de educar. Unos a otros se culpan y la escuela grita a la sociedad, que los padres asuman el rol de ser maestros de sus hijos, mientras que desde los hogares, el reclamo hacia los recintos educativos, es por su mudez, ya que cada vez enseña menos a hablar y escribir. Sea cual fuere la realidad, hay unos síntomas evidentes de resquebrajamiento social y la autoridad, ante su minúsculo ejercicio de los actores, nos presenta cada vez más,  niños carentes de las condiciones mínimas como para no decir que están enfermos. El gran problema radica en diagnosticar urgentemente las causas para establecer los correctivos y evitar palos de ciego, en aras de recuperar la salud.

En análisis anteriores, hemos expuesto una cantidad de factores determinantes de la referida enfermedad. Es preciso, pues, llegar a la raíz, al por qué del comportamiento actual de nuestros niños. Gran cantidad de horas hombre se invierten para estudiar lo que está pasando, ante unos niños y niñas excesivamente informados pero poco formados.  Asociamos una relación recíproca información-formación. Craso error. Cada vez aumenta en las nuevas generaciones de padres y maestros, la obsesión por lo tecnológico y el modernismo, ante la ausencia de Dios en sus vidas, al menos que sea para el cumplimiento de ritos sociales como: “si Dios quiere”, “gracias a Dios”, o algunos sacramentos, para entrar en la moda. Pienso que es hora de asumir cambios ante tanta incoherencia. Un padre no puede enseñar paz si vive violentamente. Un maestro no puede enseñar honradez si llega tarde al aula de clases. Un niño no puede decir la verdad cuando le mentimos con nuestra vida.  Hay falta de correspondencia entre la fachada y la realidad, porque aquellas costumbres que en el pasado tuvieron sentido de fe, con el tiempo, se han desocupado de contenido y van quedando reducidas a estructuras huecas por dentro.

Hoy quisiera hacer una invitación a pensar, revisar, hacer un real diagnóstico del  hendimiento de nuestros valores humanos, por encima de la información y conocimientos ultras. Se suman leyes para regular una convivencia, como si el bienestar y progreso fuese directamente proporcional al número de preceptos que nos rigen. Da la impresión que pensamos en la instrucción, programas, vigilancia y sanciones, como los pilares para resolver los intrincados problemas en la educación de nuestros niños. Seguro estamos  manejando miles de conocimientos, talleres para padres, colectivos de formación permanente, clases de interacción social y participaciones protagónicas de convivencia. Pero hemos descuidado la esencia humana, vaciándola de su motivación, carente de ideales que impulsen a ayudar a los demás. Se trata de rescatar la enseñanza, con nuestra propia vida, para impulsar en los pequeños otro sentido vivencial, con un corazón nuevo y, por supuesto, mejor.

jherreramora@gmail.com




PREPARACIÒN MÀXIMA- EQUIPAJE MÌNIMO
Jesús Herrera Mora

16-07-2012

El mes de julio venezolano, huele a final de un ciclo escolar, iniciado en septiembre del año anterior, dividido en tres lapsos y normado desde el año 2009, en unos utópicos 200 días de clases. La verdad  es que existen cambios apreciables respecto al pasado, con un resultado contundente: Los números reflejan una educación en crisis. Todos sabemos que esta situación educativa venezolana, presenta constantes cambios, de nombres, de cantidades, de horarios, de papeles, algo así como “libre iniciativa”. Increíblemente, el modelo educativo se estancó. Hay miles de ideas, la tecnología progresivamente llega a las escuelas, desfasada de la velocidad fuera de ella. Los saberes vuelan fragmentando los lenguajes. Los nuevos docentes son formados tímidamente, para enfrentar una vorágine  dentro del aula, como si entre sus paredes se pudiesen hacer actos mágicos, distanciados de la familia, el estado y la sociedad.

Todo niño, por condición natural de su existencia, debe pasar sus primeros momentos formativos en una hipotética familia, núcleo donde   aprenderá  lo que es bueno o malo, y lo fundamental, la escala de valores. Pero el fenómeno moderno, presenta un niño con sus necesidades básicas, deficitariamente cubiertas, allí donde tantea inicialmente el océano de la vida. Así, millones de ellos llegan a las escuelas para continuar estructurando los próximos caminos a seguir.

Con una base endeble, por las diferentes razones sociales modernas, muy conocidas por nosotros, la escuela actual, le toca la dura tarea de hacer milagros. Los pequeños, denominados” Nativos Digitales”, carecen de la autoridad materna-paterna, como consecuencia de una realidad social muy dura y exigente. Muchos de estos pequeños manipulan diariamente una realidad virtual y son deseducados en la ignorancia de la realidad real.  Si hablamos de adolescentes escolares, muchísimos son   rebeldes por naturaleza, caminan cargados de ira hacia sus semejantes y lo mas triste, hacia si mismos. Al referirnos a los bachilleres, luego de sus caravanas por haber culminado, son totalmente inválidos desde el punto de vista de la actividad productiva y están obligados a tomar un rumbo hacia una carrera de educación superior. Los que ingresan a las universidades y logran egresar satisfactoriamente, sienten mucha angustia cuando perciben la separación entre el trabajo y la vida dentro de las Instituciones Educativas.

Al paso del tiempo, la lucha entre los valores que la escuela quiere enseñar y los que la anti escuela (calle, medios de comunicación y redes sociales), enseñan con tanta eficacia, van golpeando y desgastando la labor de la educación formal. Como decía el insigne maestro Simón Rodríguez: “Ha llegado el tiempo de enseñar a los hombres a vivir” Es decir, corresponde a la escuela enseñar a ser, realizarse y vivir. Algo así como una educación más realista, repensando, para qué, a quién y cómo educar. Educando más con los pies firmes sobre el pavimento que sobre lo virtual. Posiblemente existe un reto de mejorar la preparación de quienes tienen la tarea al frente. Quizás el error fundamental moderno es haber sobreestimado la capacidad de nosotros los humanos, sobrevalorando la cantidad de títulos alcanzados como sinónimo de eficiencia. Confieso que la titánica tarea de la escuela venezolana, no solo descansa en Nueva Ley Orgánica, Circulares, cambios de nombres, órdenes y contraórdenes. Pareciera que el mismo alcance tecnológico cada vez más nos está alejando de la esencia y sencillez de la vida. Mientras cada día surgen nuevos ídolos creados por el hombre y multiplicado inmediatamente por Youtube, Facebook Twiter, Chat y otros medios; la humildad humana brilla por su ausencia. El gran maestro de maestros, JESÙS,  le exigió a sus apóstoles que lo siguieran, con intensa preparación y escaso equipaje, en  una misión muy específica: La conversión, la lucha contra el mal y la terapia.  Si adaptamos este pedido de Jesús, a la vida de la escuela venezolana y específicamente al educador, es apropiado indicar como  numerosos estudios señalan que el factor más importante en el proceso enseñanza –aprendizaje, es el docente. En otras palabras, corresponde, quiera o no, al maestro venezolano, asumir ese rol protagónico, de una manera menos humana y más divina. Es decir, cuando de preparación se trata, yo diría que paralelamente a la formación universitaria necesaria, todo pedagogo, debe incluir el AMOR como instrumento de verdadera formación para con sus discípulos. Escucharlos, demostrar interés y respeto por los niños y jóvenes, aceptar sus experiencias, ayudarles a descubrirse, brindarles confianza y  regalarles vida en el ejercicio de su autoridad, serían elementos para minimizar el equipaje sobrecargado de teorías y conocimientos. Es que precisamente somos nosotros los humanos, quienes hemos recargado la escuela y su esencia sencilla, en números, cosas y saberes cuando con menos equipaje, pudiera abrirse la luz del túnel.

jherreramora@gmail.com


 



VIVA  Y  HAGA  VIVIR…

Jesús  Herrera  Mora

07-07-2012

Pasa un año, llega otro.  Siguen los maquillajes patas arriba de la escuela venezolana. El liderazgo está enfermo y desviado: los malos son los mejores. Los niños digitales dicen presente y quizás la tecnología se incorpora.  La laptop, a través de las Canaimitas, hizo su entrada triunfal, en cantidad apreciable y simultáneamente en todo el país. El software de las mismas promueve el pensamiento de lo complejo a lo simple. En todo caso, considerando la naturaleza social  de la sociedad venezolana, debía presentarse,  de lo simple hasta lo complejo.

El libro, sufre los embates modernos y las bibliotecas escolares son reductos decorativos. La negación del libro hace que el estudiante moderno refleje un déficit en su capacidad de atención.  En el año escolar en curso, se dotaron a los niños de diferentes textos escolares. El problema radica en una subutilización de los mismos, ante los ataques de un modernismo digital, donde el docente está acorralado por una cultura light que niega el hábito lector.

Es muy triste como siendo la lengua el instrumento más importante para la comunicación humana, hacemos pasar al estudiante, horas tras horas,  en inútiles y tediosas enseñanzas, mientras que los medios tecnológicos , van de la mano entre ellos, empobreciendo, desnaturalizando y hasta destruyendo el lenguaje. Lo preocupante es que el lenguaje humano, además de servir para decir lo que queremos decir, nos permite comprender y participar en el mundo que nos rodea y si cada vez se hace menos énfasis, en la lectura y escritura dentro del aula, mientras que el niño, desde muy bebé utiliza el teléfono celular junto al  Ipad  y el SMS, no se produce una excitación adecuada de la zona cortical generada por la lectura frecuente y trae como consecuencia, una menor capacidad de comprensión.

El educador actual,  falto en reconocimiento social, remunerado con insuficiente salario y considerando que, de los 350 mil docentes actuales, 153 mil son interinos, es decir, 43% aproximadamente no gozan de estabilidad laboral, aunado al complejo panorama de una sociedad donde cada vez los padres quieren ser menos padres, donde la autoridad esta cuestionada y su mal uso nos conduce hacia la inseguridad y el autoritarismo; se siente atado de manos para ser generador de los cambios que a gritos, la educación formal exige.

Pienso que la escuela venezolana moderna tiene como anti escuela, una sociedad como pulpo, llena de tentáculos tecnológicos, atractivos, seductores y encargados de , entre otras cosas, generar un mal hablar , leer y escribir. Así como esta cambiante tecnología no nos permite adaptarnos a nada, el conocimiento tiene fecha de fabricación y fecha de vencimiento. Tenemos una avalancha de nuevos vocablos, imposible de asimilarlos. Esto perjudica notablemente nuestro lenguaje, haciendo cada día el habla, más pobre, sumamente elemental  y a medida que disponemos de mas medios, no vamos a saber cómo hablar de ellos y por medio de ellos.

Siempre se ha dicho que la educación, y de forma inmediata uno piensa en la escuela, constituye la solución a los grandes problemas humanos. Pero el hecho cierto es que antes de la escuela, está la familia. Y tal como sostiene el escritor español, Marcos Girat, ganador del Premio Herralde de Novela en 1999: “La familia es una reducción del mundo a pequeña escala, en donde se dan todas las pasiones del mundo, pero comprimidas y radicalizadas, de forma que es una excelente mesa de laboratorio para observar las relaciones humanas y los conflictos”. Casualmente, si algo grita la sociedad venezolana hoy, es como urge hacer funcionar realmente el binomio FAMILIA-ESCUELA. La sociedad civil tiene una deuda pendiente de poner la Educación en el centro de la agenda política, porque de ella no sólo debe encargarse el gobierno de turno.

Necesitamos transgredir la costumbre de que la escuela y el maestro, son los únicos responsables del deterioro educativo venezolano. Mientras continúe el sedentarismo de los padres, ante el deber de presentar un proyecto de vida auténtico y verdaderamente atrevido, entonces con todo y los avances del mundo digitalizado, seguiremos viviendo y dejando vivir a nuestros hijos, cuando lo necesario, es vivir y hacerlos vivir.

jherreramora@gmail.com




PASO… MÁXIMA CELEBRACIÒN…
Jesús Herrera Mora

03-04-2012

La Pascua es un ritual que marca el cambio y como sabemos, todo ritual tiene por finalidad delimitar el final de una etapa y el comienzo de una nueva realidad. Es muy importante todo ese recorrido de cuarenta días preparándonos para el instante culmen, donde Jesús da su vida por cada uno de nosotros, con entrega total, sin condición alguna y consciente de que ese trascendental acto, constituye un regalo para toda la humanidad. Vamos respirando momentos de profunda paz y mal que bien, gracias a este regalo anual, continua viva la esperanza.

     
Tiempo presente, abril de dos mil doce, pareciera que el roció mañanero impregnara a todos los seres vivientes de un sosiego muy especial. Cada ser humano hace un esfuerzo por vencer esos atractivos bocados adornados con soberbia, gula, avaricia, lujuria, ira, pereza y envidia. Aparentemente por unos instantes del tiempo humano, se avizora la superación del miedo a no ser el mejor. Lógico que cada persona debe poner límites a los instintos, porque definitivamente somos responsables en ordenar nuestras vidas.

    
Existen mecanismos para iniciar un cambio de vida, a propósito del momento. Escuchar la voz de Dios es posible pero se requiere de circunstancias especiales. Para poder sanarte y liberarte, Dios propicia tiempos de soledad en tu vida. Te aparta del mundo no para que te sientas triste, sino como una invitación para que puedas escuchar su voz. Apartarte en soledad y silencio es necesario para tu renovación emocional y espiritual. Siervos de Dios, como Elías y Moisés, tuvieron que caminar grandes trechos de vida en soledad, como parte del Plan de Dios, para poder liberarlos de las viejas ataduras forjadas en su vida y de las cadenas de opresión interior que estorbaban en su obra. La soledad a la que Dios te induce o que tú debes buscar, no es para que te escondas del mundo sino para que puedas abrir tu mente y corazón a Dios. En soledad y silencio, Dios te da instrucciones, te escucha y a su vez, responde, para prepararte para el plan que tiene para tu vida. Así lo hizo con Moisés (Éxodo 19:3) “Y Moisés subió hacia Dios, y el Señor lo llamó desde el monte, diciendo: así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel”.


Y a propósito de soledad y silencio, hoy hablaremos brevemente de un tema novedoso como elemento intelectual del ser humano. Se trata de la INTELIGENCIA ESPIRITUAL.  Francesc Torralba, filósofo catalán, actualmente docente de la Universidad Ramón Llull, de Barcelona, España,  es un insigne estudioso de esta Inteligencia y ha propuesto unas dimensiones para lograr el desarrollo de la misma. Dichas dimensiones son:
 

1.     PRÀCTICA DE LA SOLEDAD: Buscar momentos de separación respecto a otros, para dialogar consigo mismo y con Dios. Permite saborear el afecto que brota del corazón y sopesar las energías personales.

2.     EL GUSTO POR EL SILENCIO: Como los árboles gigantes, inmensos en soledad, el mutismo de palabras  y  gestos, vencer la tentación de estar siempre alrededor de ruidos, saber callar de sí, escuchar la tenue voz del silencio, nos permite dejarnos interpelar por Dios.

3.     LA CONTEMPLACIÒN: Es saber mirar, saber amar. Dirigir los ojos hacia lo más profundo del alma. Dejar que las imágenes, los colores, los olores, el tacto, las formas, impriman su esencia en nuestra imaginación.

4.     EL EJERCICIO DE FILOSOFAR: Simplemente buscar el origen de las cosas, es el sendero de la sabiduría.

5.     LO ESPIRITUAL EN EL ARTE: Cuando la belleza plástica toca nuestra sensibilidad, surgen diversas respuestas de sentimientos. Lo escrito, lo pintado, lo esculpido, son expresiones profundas del espíritu donde siempre está la mano de Dios.

6.     EL DIÀLOGO SOCRÀTICO: La conversación amena, abierta y flexible, constituye un abrir de senderos libres, dándonos cuenta de que el otro existe, y es también como soy yo. El diálogo genera mucha paz y tranquilidad.

7.     EL EJERCICIO FÌSICO: Los griegos decían: “mente sana en cuerpo sano”. Los cristianos decimos: “cuerpo y mente sano en espíritu sano”. Es decir, cuidar el cuerpo porque nos acompañará hasta el final.

8.     EL DULCE NO HACER NADA: Es decir, descansar para “reponer energía”. Aceptarnos en la postura de relajación y aprender a ser sin intervenir en nuestra existencia o en los acontecimientos. Ayuda a la santidad del cuerpo.

9.     LA EXPERIENCIA DE LA FRAGILIDAD: Aceptar la fragilidad, es aceptar la necesidad que tenemos como personas de los demás, de ser valorados tal como somos.

10.  EL DELEITE MUSICAL: Dejar que el cuerpo siga a la melodía permite crecer con espíritu flexible anta los acontecimientos cambiantes, elevar el corazón a dimensiones de ideal. La música es el lenguaje del alma gozosa.

11.  LA PRÀCTICA DE LA MEDITACIÒN Y ORACIÒN: La meditación oracional, con constancia, fortalece el espíritu y nos desarrolla en el conocimiento de los sentimientos, los modos y expresiones de Jesús.

12.  EL EJERCICIO DE LA SOLIDARIDAD: Es compartir sentimientos, situaciones y deseos de los demás. Así Dios nuestro padre, por solidaridad con nosotros, se encarnó como hombre en la persona de Jesús.


Seguramente estos doce elementos son oportunos para comenzar un efectivo cambio desde el YO hacia el NOSOTROS. Es cuestión de atreverse a dar el salto para vivir desde la condición humana, la práctica divina. Porque se que no tienes nada, por ello te pido todo, para que tengas todo.

jherreramora@gmail.com




VERLOS  MORIR
Jesús Herrera Mora
     

18-03-2012

Posiblemente nos mueve la verdad o quizás marchamos en busca de ella. En todo caso, interiormente hay muchas dudas de cuan exacto pudiera ser el pensamiento. Si evocamos al padre de la filosofía, René Descartes, “el concepto pienso, es muy amplio” Especular sobre el comportamiento moderno de los adolescentes y la relación entre ellos y sus progenitores, es un acto retador, falto de luz y hasta atrevido. Porque son tan violentos los cambios humanos y sociales, que cuando se toma la decisión de analizar lo que se vive ahora, hay una confusión en el tiempo, donde el ayer es presente y el futuro, pasado. Trata uno de calmarse, aceptar sus limitaciones, comprender como la vida, si no existieron méritos cuando uno fue nada para nacer, entonces ciertamente es un auténtico regalo de Dios y desde allí, partiendo del hecho gozoso, cuerpo y espíritu, millones de idean turban la mente y nos llevan hacia la razón.

Evidente relación virtual, cada uno lleva un rumbo predeterminado por los patrones sociales, contundentes, castradores y repetitivos, para que todos los padres procedan tan parecido, faltos de profundidad y cargados de ingenuidad. Cada vez más, se hincha una falsa autoridad, donde el acompañamiento del adulto hacia el joven, es menor en tiempo,  hablando de cantidad y calidad. Si el pasado fue excesivo caminar junto entre madres e hijos, por razones de época y modo de vida, la actualidad se caracteriza por una desconexión grotesca. Ambas figuras parentales, ensimismadas en un mundo paralelo al de sus congéneres, trajinan el recorrido, más para satisfacer falsas necesidades generadas por la cruel sociedad, que dispuestos a morir por sus hijos. Recuerdo hace muchos años, a una religiosa, joven en aquel entonces, cuando sabiamente me decía, que si acababa de nacer un hijo mío, entonces yo tenía dos opciones: La primera, difícil, retadora y altamente exigente, era morir como padre para regalar vida al hijo. La segunda, vacía y ligera, no disponerse a morir, sino todo lo contrario, continuar viviendo, ahora con una responsabilidad asumida medianamente, para proyectar al futuro, el dolor de ver morir a ese hijo.

Y es que el tema viene a colación, luego de mantener en estos últimos días, varias conversaciones con adolescentes de ambos géneros, cuyas edades oscilan entre los 14 y 17 añitos, así como también con sus padres. Recuerda uno inmediatamente a Su Santidad Juan Pablo II, quien  afirmo: “la familia es la primera y más importante escuela de amor”. No  dudo que ese amor de padres –hijos esté cargado de afecto. Lo que si cuestiono es como dicho amor no es EFECTIVO. Porque para tal fin, los adultos, intermediarios de sus hijos para llegar a esta aventura denominada vida, tienen que abrirse para salir del YO y vivir, en y para el favor de su prole. Hoy con tanta información, no así formación, los experimentados en tiempo respecto a quienes vienen detrás, dan a medias, regalan porciones, llenan sus vidas de cosas, miran el espejo constantemente, registran en sus cámaras con los actos diarios del transcurrir, moldean sus figuras al son del gimnasio, retocan su cuerpo para mantenerlo apetitivo, fantasean entre amistades al compás de las copas, y el resto de su escasos momentos, los dedican a ellos y ellas, esos que no decidieron escogerlos como padres pero que de la nada, desde el transfinito y ante un regalo supremo del CREADOR, han llegado para instalarse por cierto espacio, a sus lados. Y tal como registra la hermosa letra del cantautor español, Joan Manuel Serrat, en el tema: Esos Locos Bajitos:”Nos empeñamos en dirigir sus vidas, sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción. Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós”. Ojalá y ese adiós no se precipite, ante las evidentes carencias afectivas. Porque si se asume no morir para regalar, los caminos tortuosos estarán a la vista. Es que cuando no hay una decisión y verdadero compromiso por buscar el bien de esos locos bajitos, no hay todavía amor. Estas cuatro letras se las traen, retan, proponen y conducen. Posiblemente lleguen lágrimas. Lo ideal, sean para festejar vidas exitosas.

jherreramora@gmail.com




HAGO  LO  QUE  QUIERO…

Jesús Herrera Mora

20-02-2012
I
nclusión social en la educación, es el tema más trillado del momento. Los gerentes educativos señalan como la mayoría de niños y niñas venezolanos, asisten diariamente a la escuela, según lo estipulado en el calendario escolar. Allí aparecen doscientos mediodías ficticios, que todavía no los ha cumplido nadie desde que se promulgó la nueva Ley Orgánica de Educación, el 15 de agosto de 2009. Tristemente debemos reconocer un fracaso en ese sentido, aunado al deterioro progresivo de valores, dentro y fuera de la escuela.


Hoy nos detenemos en un asunto preocupante, cuando entre estudiantes y educadores se presenta una enorme crisis de valores. El detalle como he señalado en más de una oportunidad, no se debe a números o mejor dicho, a cantidades numéricas. Efectivamente ahora existen en el país mayor número de escuelas, más docentes en ejercicio, más docentes sin trabajo, más docentes por aula, mayor cantidad de estudiantes universitarios aspirantes a obtener el título de Licenciados en Educación, para  engrosar  las cifras de desempleados, mayor cantidad de niños, niñas, adolescentes y jóvenes en aulas de clases, más bachilleres cada año con enorme cantidad de debilidades, más profesionales universitarios en diferentes especialidades, mayor irrespeto en las aulas, mayor anemia  en el dominio de grupo por parte de las nuevas generaciones docentes, vacilantes  conocimientos de tal forma que se hace imposible enseñar lo que no se sabe, menos deseos de permanecer en el aula, más títulos por docente que le permitan rápidamente salir del aula y sentarse en una oficina o pasillo a no hacer nada, mayor cantidad de supervisores y supervisoras educativas que nunca han dado una clase y hoy evalúan a quienes enseñan, más supervisores hacinados en pequeños espacios, tratando de justificar su presencia en el hecho educativo y  mayor distancia entre lo que predica el docente y lo que practica en su vida.


Oportuno recordar al famoso intelectual y filósofo italiano, Antonio Gramsci, quien hace unos setenta y dos años,  aproximadamente, señalaba el peligro de que la escuela reforzara las desigualdades sociales y culturales. También señalaba como la escuela está en la obligación de enseñar a aprender. El principal problema que se nos presenta en los instantes actuales, es la notoria debilidad de conocimientos, por parte de quien le corresponde la actuación de enseñar. Posiblemente esa responsabilidad no sea directa de los actores, sino de todo un proceso decadente, en la escuela venezolana, donde tenemos que incluir lastimosamente, nuestras universidades.


Muchos pensamos en mejoras sustanciales, a medida que se incorporaran en el campo educativo, las nuevas generaciones docentes, por el hecho de manejar mejor, en cierto modo, la tecnología del momento, considerando los estudiantes actuales, como generaciones digitales y los educadores que han jubilado, por supuesto, no tienen esas habilidades propias de los jóvenes. Sin embargo, hasta ahora, no se notan cambios favorables en las relaciones estudiantes-docentes. Al contrario, quizás por esta cultura superficial y sin profundidad de valores, se están acrecentando los problemas, tanto de conocimiento como de comportamiento ciudadano. Es muy triste observar el irrespeto creciente hacia quien gerencia dentro del aula. El comportamiento de los estudiantes en sus escuelas, refleja con más frecuencia de lo que usted imagina, un resquebrajamiento de la conducta humana. Evidentemente las relaciones interpersonales han cambiado de tal forma que ahora, los padres y representantes cuando asisten a  la escuela para atender alguna citación relativa a sus hijos, son ridiculizados  por los menores de una forma tan común que uno se pregunta: ¿quién ejerce la autoridad? Y luego, estos mismos papás, exigen a la escuela y a sus docentes, una educación de calidad fundamentada en valores y profundos conocimientos.


Por todo lo planteado, ya la palabra sorpresa agoniza y convivimos violentando normas, ofendiendo sin razón, metiendo la zancadilla para escalar puestos y congraciándonos con los hechos de corrupción. Si el acompañamiento necesario de los pequeños, es decir, el ejercicio de la autoridad, está  de capa caída, desde la raíz denominada familia, de nada sirve crear una nueva Ley Orgánica Educativa, con más días hábiles soñados. Porque el asunto no son días trabajados, ni cantidad de educadores, ni cantidad de escuelas, ni cantidad de títulos, ni cantidad de supervisores,  ni cantidad de niños que van a la escuela. El problema es más profundo, cuando los valores ciudadanos enlodados, fragmentan  las relaciones humanas y borran la capacidad numérica. Tal como lo afirmó Sábato: “El hombre que se pretende rescatar en esta deshumanización, es el hombre concreto, el de carne y hueso, que no vive en un universo matemático sino en un rincón del mundo con sus atributos, su cielo, sus vientos, sus canciones, sus costumbres; el rincón en que ha nacido, amado y sufrido, en que se han amasado sus ilusiones y destinos”.

jherreramora@gmail.com



 

VIGILA  TU  PERORATA
Jesús Herrera Mora

29-10-2012

 

El niño cursa segundo grado y acaba de cumplir sus siete añitos. Muy triste y abatido, llora la partida de su padre. No comprende nada sobre la muerte porque su naturaleza humana, solamente es vida. Tiene muchos amigos en su escuela, solamente allí. Se trata de cinco horas por día, entre lunes y viernes. Al llegar a la escuela, su mamá hace los últimos toques del ritual. El está ansioso de compartir con los otros, pero entre escuchar las recomendaciones maternas y la presencia del timbre, hay que irse a formar. Por su timidez, se queda inmóvil en la fila, exactamente donde lo colocó mamá. Inician el canto del Himno Nacional, los pocos que lo hacen. Seguidamente el canto del Himno del Estado y al final, lo de siempre, al aula, a compartir y vivir entre iguales, a reírse, a obedecer, a aprender a mantenerse sentado.

    
Eso se repite semanalmente. El tema reiterado en su escuela: Hay que estudiar mucho, hay que leer, formarse, saber para poder defenderse. El pizarrón sigue vigente, el cuaderno, el lápiz, el libro texto, los útiles escolares, las planas, las operaciones matemáticas básicas. Poco a poco va sumando y restando. A futuro multiplicará y dividirá. Le obligarán a aprender la tabla de multiplicar. En eso, pasará mucho tiempo. Sobre la división, se complica el proceso, porque aunque ya sabe sumar, no logra sumar tres operaciones previas (adiciòn-sustracciòn y producto), requisito fundamental de quien divide.

En todo caso, el niño quiere llevar a la práctica el acto de dividir, compartiendo con sus compañeritos de escuela, cosa casi imposible. Al mediodía, el transporte escolar, lo traslada hasta su casa. Ahí, no existe parecido con su escuela. Todo se controla remotamente. El portón abre antes de llegar y una vez adentro, candados y cerraduras se activan. Hay vigilancia electrónica, cámaras de videos. Excesivos aparatos digitales  le rodean . La suma la pone en práctica, enumerando todo lo que posee. Resta de su pensamiento, el proceso de aprendizaje que le están inculcando en la escuela. Multiplica sus capacidades para usar simultáneamente la computadora, enviar el mensaje de texto, manipular el juego Counter Strike. Divide muy bien y no le parece nada difícil, esta operación numérica, entre la realidad de su escuela y la otra, la de su hogar. Una le habla de cuidar el ambiente y preservar los recursos naturales no renovables. En casa hay hasta cinco televisores encendidos simultáneamente, la computadora, una laptop, el aire acondicionado integral, varios cargadores telefónicos conectados las veinticuatro horas. En su escuela se trabaja la integración, en su casa, cada uno vive su mundo, en su habitación, con todos los recursos tecnológicos más modernos. En la escuela, su maestra respira humildad, en la casa se habla de humildad. En la escuela es un delito usar el celular dentro del aula, en su casa es imperdonable irse a bañar y no llevarse el celular. En su escuela el tema sexual se evade, en casa, el tema sexual tiene puertas francas a través de internet. La escuela propicia y practica el diálogo humano, cercano y con el calor del  otro. Su hogar, insiste en el diálogo fraterno y lo practica en forma digital. La escuela habla de libertad, en el hogar, los perros atacan a los intrusos. En educación vial, el norte se ubica exactamente sobre el respeto de pautas para desplazarse, en la calle, llega primero quien en mayor cantidad,  viole la norma. El niño escucha en su escuela, que el policía hace cumplir las leyes, el niño observa en la calle como dicho funcionario las transgrede.

El niño, al saber que su padre fue llevado a la clínica, con un intenso dolor y más tarde, enterarse de su muerte, preguntó - ¿Quién lo mató? Ese niño, con su escasa edad, lleva sobre si mismo, miles de horas de televisión. El miedo lo acorrala, sin saber que está preso, a pesar de estar bastante lejano de la mayoría de edad. Su presente virtual, no contiene en sus programas, las muertes naturales.

    
Posiblemente ahora comenzarán los cambios. El niño no se ha enterado, que el cardiólogo de guardia, atendiendo a su papá, en todo momento hablaba por el celular, hasta que se produjo el deceso. El niño tiene prohibido el uso del celular, dentro del aula de clases, mientras médicos mandan mensajes de textos en el quirófano. Este niño está muy confundido, porque cada día su escuela se parece menos a su vida. Entre rejas, lo más cercano se llama mundo digital. En la escuela, el prójimo son niños como él. Comportarse adecuadamente, según las autoridades que le rodean, se convierte en un acto mágico. Seguramente le corresponde practicar lo que sus superiores le dicen, más no, lo que ellos viven.  Ahora, casi nadie vive lo que dice y la escuela, en lugar de ofrecer la ocasión del cambio de alternativas, refuerza el destino social de origen.

jherreramora@gmail.com




NAVEGAR  EL  TIEMPO
Jesús  Herrera  Mora

21-01-2012
 

Sopló la vela, cumplió feliz y pasó la página. Regresó la claridad porque ha pasado otro año. A casi nadie le interesa la transmigración de las almas. Que si Pitágoras  es el padre de las matemáticas, que si el silencio, la música y el estudio de la matemáticas, forman el alma positivamente. Poco importa la inteligencia emocional, menos aun la inteligencia espiritual.

    
Otra vez las puertas abiertas. Incluso la de las bibliotecas. Sus estantes llenos de libros tristes, el polvo cubre millones de letras muertas. La cultura digital hace de las suyas y exige con urgencia administrar y jerarquizar su uso. Millones de almas navegan en la red, a velocidades espectaculares. Por las avenidas y calles, igual cada quien, a velocidad supersónica, desconociendo la causa, avanza abriendo espacios inexistentes, o mejor dichos, existentes, porque están ahí, normados por la cultura social pero violados por el comportamiento ciudadano.

    
Ciudadanos irrespetuosos de las reglas, en una sociedad cada vez con mayor número de Leyes Orgánicas, Normas, Reglamentos y Circulares. Los papeles portadores de todas ellas, están guardados, llenos de tierra, manejados por pocos y desconocidos por muchos. Y cada uno, proviene de algún hogar, constituido o disfuncional. Posiblemente con proyectos de vida que deben solidificar en las escuelas.

    
Si somos el resultado de la unión íntima de dos seres humanos de géneros diferentes, una vez concebidos, ahora no son dos, sino como mínimo, tres. Un nuevo ser que llega a la vida, y necesita alimentarse de esas dos vidas. Padres que mueren para regalar existencia. Seres que llegan a sumarse a nuestra sociedad con innumerables problemas ambientales, crisis económica, crisis educativa, baja calidad de vida y evidente deterioro de la salud.

    
En cuanto a la evidencia de los problemas, la familia, las escuelas, la sociedad, los gobernantes y las empresas públicas y privadas, giran en círculo vicioso. Nadie asume la posición de diámetro, para que el vicio circular social, se detenga. Todos nos dejamos vivir porque nos parece más light. Agarrar la vida en nuestras propias manos, tiene sonido de  complejidad. Es asunto de honor, mantenerme al día ante todas las exigencias sociales impuestas por una forma de ser y actuar. Desde el mas remoto nivel económico hasta el de mayor jerarquía, un teléfono celular último modelo, concede rango para sentirse aceptado. Identificarse con los grandes equipos del beisbol norteamericano junto a lo más granado del futbol europeo, constituye el verdadero pasaporte para poder pedalear alrededor del círculo vicioso. Dormir pensando en  las injustas cantidades de dinero que amasan los mortales de estos dos multimillonarios deportes, forman parte de ese sueño delta o profundo de ondas lentas.

    
Ir a la universidad y egresar de ella, vacío de conocimientos, sintiéndose inseguro y batallando con normas sociales injustas, donde para ingresar al campo de trabajo, los ya establecidos solicitan “experiencia” al recién egresado, es un duro golpe, difícil de superar. Y pensar que muchos dotados de aptitudes físicas excelsas, casi sin estudios, casi sin esfuerzos mentales y solamente con constancia y desarrollo de sus virtudes genéticas, en lugar de dormir y soñar, despiertos,  son capaces de conquistar. Porque como la sociedad impulsa hacia lo material, cómo entender la importancia de la inteligencia espiritual.

    
Parece irrespetuoso proponer a un ser de este tiempo, la conquista de la soledad, el degustar del silencio y el ejercicio de filosofar, tres de los elementos fundamentales para iniciar el camino hacia el desarrollo del espíritu. Es que hablar de vida interior, cuando la intimidad humana va muriendo al son del desarrollo tecnológico, es embarcarse contra el  tiempo.

jherreramora@gmail.com




SEMILLA Y FRUTO

Jesús Herrera Mora    

Buenos Aires, 31 de Diciembre de 2011

Atrévete a  detener el ritmo ante el ocaso de otro año y a solas, cuando el silencio se apodera de tu cuerpo, pudieras enunciar un par de preguntas sin responder inmediatamente. Válido el instante para utilizar como herramienta al filósofo americano, Sam Keen. Un par de interrogantes, simples y a su vez, profundas: ¿Hacia donde voy? ; ¿Quién me acompaña? Seguro que a diferencia de ayer, cruzar el límite vivencial entre estos dos años actuales, discrepa  profundamente del pasado y a su vez, tiene evidente similitud.

    
Como se extraña la tarjeta de salutación navideña, aquella de papel o cartón simple, frente a los  SMS y otros sistemas de mensajerías para celulares, las omnipresentes redes sociales, los inevitables e-mail o quizás las tarjetas virtuales. La suma de años en el transfinito tiempo, ofrece múltiples opciones producto de internet y otras tecnologías. Unos van  en ondas de Twitter, otros circulan por veredas del Facebook. Con la expansión de la banda ancha, creció el uso de los sistemas para hablar y verse las caras. Si se recurre al Skype, vía Webcam, se puede brindar con la familia, sin importar en qué rincón del planeta estén. Quien no echa de menos los pesebres de ayer ante los arbolitos de hoy. Las madrugadas en grupos de amigos y familias enteras, con multitud de niños y jóvenes patinando, las misas de aguinaldo, el chocolate caliente, frente a las misas de aguinaldo ahora, casi a la luz del sol y escuetas de niños y jóvenes.

    
Seguro que las distancia entre Buenos Aires y Barinas, Barquisimeto o Carora, poco ha cambiado. Pensar que un tanto más de cinco mil kilómetros de distancia separan personas que se conocen, que conviven día a día, y que por momentos se separan, genera sentimientos encontrados. Sobretodo cuando los límites anuales llegan, uno quisiera tener a todos esos seres que de una u otra forma, delimitan el delicioso sabor de vivir. Pero es válido aceptar momentos distintos, aprovecharlos para, además de ampliar el horizonte, compartir con otros culturalmente diferentes, profundizar la interiorización de la belleza, producto del roce ambiental de otra geografía con nuestros sentidos, también extraer espacios de tiempo, para recapitular luego de otros cuantos encuentros de la claridad del sol con el insinuante anochecer, al compás de la luna.

Si algo  festejamos, aunque no reparemos en ello, es el paso del tiempo. No deja de ser paradójico, cuando vivimos una época en la cual de las maneras más dramáticas, más rebuscadas, más obvias, más patéticas y más sofisticadas o refinadas, legiones de personas intentan escapar de él. Pero el bendito tiempo sigue su curso en espiral, llevándonos por similares lugares, en repetidas ocasiones, sólo que a diferentes alturas y distintas distancias. Al paso de cada docena de meses, circulan por la mente, reiteradas preguntas: ¿qué hechos, qué cosas, qué actividades, qué vínculos le están dando sentido a nuestra vida y están permitiendo que ésta deje su huella en el mundo y en otros? ¿De qué forma, en el ciclo que culmina, hicimos del medio donde nos desenvolvemos, un lugar algo mejor del que encontramos al llegar? ¿En qué nos encuentra este final  del ciclo, más cerca de nuestro ser esencial?

    
Este tipo de interrogantes, obliga  penetrar las entrañas del ser, como un acto heroico en un mundo catapultado de sonidos, colores y elementos tecnológicos. Que importante es evaluar, cómo nos hemos comportado. Si a lo largo del ciclo denominado dos mil once, logramos esparcir semillas de alegría, bondad, constancia, esfuerzo y amor, los indicios de frutos agradables son totalmente alentadores. Retomar la pregunta: ¿Hacia donde voy?, está  directamente ligada con el simiente. Si uno logra, con todo y nostalgia, celebrar el simple y a su vez, inexplicable hecho de la vida, respirará y compartirá amor, con propios y extraños. Si logramos despojarnos de las caras duras del año, por frescas sonrisas de esperanza, nos convertiremos en agentes sensibilizadores, para comprender que con todo y las dificultades, con todo y las múltiples diferencias, al final, vivimos un ciclo y somos punto de él. Es el ciclo de la vida, donde la otra gran pregunta, es: ¿Quién me acompaña? Usted lo sabe, y sabe qué frutos da. Al fin, la vida es más sencilla de las complicaciones que nosotros mismos buscamos, y aunque respetamos la afirmación Aristotélica: “el todo es anterior a las partes”, cuanto cambiaría la convivencia humana, es decir, el todo, si usted, la parte, se decidiera a escuchar el pasado y aceptar el futuro, viviendo el presente de una forma diferente.

jherreramora@gmail.com




RAÍCES  Y  ALAS

Jesús Herrera Mora

20-12-2011
    

Una sociedad de consumo insaciable es el resultado de un ser humano inconforme, poco humilde y esclavo de pautas impuestas. No se trata solamente de cosas, de tecnología, del más reciente vehículo automotor, del tener para archivar, del poseer para sentirse grande. Eso ahora nos tiene sin cuidado o mejor dicho, se convirtió en costumbre. Pero como toda tentación socava bases posibles, finitas y utópicas, una vez alcanzado un nivel muy alto de degradación consumista de bienes, se  enfilan las baterías hacia el mercado de valores del hombre y ante la caída de las hojas secas del frondoso árbol denominado vida, las frondas nacientes convierten al nuevo citadino en presa fácil de la competencia desleal.

    
Condición  sine qua non en el mundo moderno es competir y triunfar. Las realidades del hombre o mujer, comienzan a parecerse, y la multiplicidad, riqueza propia de la creación divina, va tomando un color parecido para todos. Debes tener PIN para pertenecer al grupo. Tal es el caso de Enrique, un destacado joven, muy inteligente. Su infancia en el mejor Colegio de la ciudad. Llegó a estudiar en la Universidad de mayor prestigio académico y social. Luego de tres años de relación amorosa, con la chica más cotizada, la relación se enfrió. Él afirma estar muy preocupado porque siempre se cansa de su pareja y le gusta otra totalmente distinta. Ha viajado por todo su país, y hasta    una docena de otras tierras. Clara que en su caso, no le sucedió como a otros tantos. Madrugaron sacando su pasaporte y ya llevan dos renovaciones, sin formalizar su estreno. Enrique, prácticamente ha hecho todo lo deseado y propuesto, con la firme idea de que al ir logrando metas, se sentiría realizado. Con el giro del globo terráqueo, al contrario de lo esperado, ahora, se siente profundamente vacío.

    
Primero yo, luego yo y más tarde, yo, es caer en un mundo de mediocridad.   Tener todo lo que la sociedad te vende, incluso sentimientos falsos, es convertirse en un ser soberbio. Y casualmente quien procede así, va quedando sólo en el mundo. Esta soledad moderna en una sociedad convulsionada, ataca al hombre para que,  creyendo ser superior, posea todos los elementos tecnológicos de punta e hipnotizado por colores, formas, cosas y personas vacías, siempre  viva en medio de una ansiedad sin fin.  Conocimientos, varios títulos, relaciones interpersonales frágiles, abundante relaciones sexuales, con diferentes personas, encuentros  alegres ante bebidas excitantes. Pero al final, no existe tranquilidad.

    
Ni soñar la oferta social hacia el ser humano, de rasgos humildes.  La humildad es fuerza, eso nadie lo cree. Seguramente usted al recorrer estas letras, piensa y se ríe. Ahondar un poco más sobre esto, parece atrevido. Pero es necesario completar la idea. El modesto recibe apoyo de todo el mundo y el soberbio, ese que la cultura moderna, construye, está abandonado y sólo. Cierto,  hoy van quedando dos categorías de ciudadanos: Insatisfecho siempre, los todopoderosos, es decir, los pícaros, conviven junto a los mansos, que pasan desapercibidos, con pocas cosas, incluso, pudieran no tener PIN. Seguro,  estos otros ciudadanos, practicantes del: “primero nosotros y después, nosotros”, hayan descubierto  no necesitar  lo que están comprando,  no necesitar otro diplomado, que no van a tomar la bebida fantasiosa. Y  esos “sencillos” de corazón, saben que al estar imbuido en compras sin cesar, tragos, novias o novios por catálogos, sexo sin fin, diplomas tras diplomas; hay bastante satisfacción. Pero en instantes, todas aquellas sensaciones agradables desaparecen y surge la urgente necesidad de otro consumo, algo distinto, algo nuevo,  hacia ningún destino.

    
Ir a las raíces de ser humano, rescatando la cualidad primigenia del niño, su capacidad de asombro, es un reto. Si el paso de la niñez a la edad adulta, borra la desnudez natural y dibuja un ser cargado de vestidos suntuosos, opacando los valores elementales de convivencia, inevitablemente continuaremos construyendo un ahora “exitoso” para pocos, mientras muchos lanzan el dado del azar, porque no estamos pintando alas para lograr volar.

jherreramora@gmail.com




APRENDIZAJE DESDE LA VIRTUALIDAD
Jesús Herrera Mora

06-11-2011
 

A pocos días de culminar el año dos mil once, nos encontramos con una profundización cada vez mayor, de una educación guiada por las TICS. Es imposible concebir en estos momentos la estructuración de Proyectos Pedagógicos de aula donde su desarrollo esté desligado totalmente del mundo tecnológico. Es frecuente cada vez más, observar en las aulas de clases, el uso de los teléfonos celulares con absceso a internet, para abrir diferentes páginas abarrotadas del tema en estudio. Igualmente, la presencia de laptops, el tan nombrado Plan Canaima, el uso del video beam, la utilización de los blogs por parte de las nuevas generaciones de docentes, son algunas luces que iluminan el norte del nuevo concepto educativo.

    
Progresivamente, el texto como método formador directo, va perdiendo vigencia y el mundo civilizado moderno, está sentenciando sutilmente su supervivencia. En principio porque la lectura ya no es un  elemento de vida. Imposible exigirle al nuevo docente que transmita el amor hacia los libros, cuando ellos mismos no leen. La sociedad de la información en la que se desenvuelven estas generaciones modernas, comienza a exigir un nuevo modelo educativo que permita aprender a aprender, con contenidos dinámicos, preferiblemente interactivos, siempre actualizados, con todo y que cada día lo nuevo se hace viejo, y altamente motivadores, para que el estudiante se sienta atrapado por las ansias del saber, apetito natural del ser humano.

    
La actual sociedad de la información produce gritos desgarradores hacia otros horizontes, donde la escuela está obligada a ofertar una educación cónsona con el avasallante mundo tecnológico. Un niño, adolescente y joven, apto para captar mejor la información viendo, escuchando y tocando; deseoso de experiencias menos teóricas y más similares a su vida real. Falso que las computadoras, internet, telefonía celular y otras tecnologías, hayan entrado a las escuelas por el deseo de sus docentes. Han llegado, desplazan progresivamente y se están instalando, porque forman parte del ahora.

    
Ante tal realidad, es imposible ofertar a un estudiante hoy, conocimientos al estilo de ayer. Recuerdo como en días reciente un joven universitario se acercó a mí,  con la intención de rememorar el trabajo de los antiguos maestros. Enseguida le respondí, que no se trataba de una pregunta fácil. Era otra época y valores diferentes. El castigo físico circulaba a diario. Sólo ante un gesto menor, el alumno entendía su significado. La rigurosidad estaba presente y el valor de la palabra, constituía un documento. Lápiz, cuaderno y libro, pan nuestro de cada día. Mucha entrega, desbordante responsabilidad y perseverancia, era la comida diaria de la escuela venezolana. Que si antes mejor que hoy, no es sano comparar. Ayer la educación formal daba respuesta al instante de su existencia. El presente es otro momento, con actores diferentes y donde no hay tiempo para detenerse. En el pasado, maestro era sinónimo de sabelotodo. En el presente, es un asesor. El alumno recibía los conocimientos múltiples de su profesor, procesaba, aceptaba y desde allí, construía. Por supuesto que en el dos mil once, no hablamos de alumno, sino de estudiante. Este asume una nueva forma de aprender, desde una posición más analítica, muy cargado de información global pero sin poder procesar tanto al mismo tiempo. El muy complicado el reto del  nuevo educador. Le exigen creatividad e imaginación permanente.  Deben educar y enseñar. Les corresponde sobrevivir con unos salarios negadores de una vida medianamente aceptable. Ante el acoso informativo global, tienen la obligación de mantenerse actualizado. Y fundamentalmente, ser pilar para sostener la columna del futuro, las generaciones actuales, porque independientemente cual sea la TIC, nunca sustituirán al buen maestro, diseño del todopoderoso, con capacidad de discernir y decidir sobre las potencialidades a desarrollar por el hombre de hoy y del futuro.

jherreramora@gmail.com




SE  JUNTARON  LOS  SUEÑOS

Jesús Herrera Mora

02-10-2011


Para la CONGREGACIÒN LA PRESENTACIÒN DE LA VIRGEN MARÌA DE GRANADA

 

Respecto al instante denominado vida, decía el escritor español Francisco Quevedo: “Ayer se fue, mañana no ha llegado, hoy se está yendo sin parar un punto, soy un fue, y un será, y un es cansado,…”. Porque el tiempo de nosotros los humanos, es tan efímero, que después de aquella partida, desde el muelle de Cádiz, un 29 de julio de 1952, seis mujeres denominadas CONSTANCIA, abrazan la inmensidad del atlántico, con rumbo delineado previamente, tras la llanura infinita del llano venezolano, para abrir las compuertas de un buque cargado de ilusiones, proyectos y anhelos, con la batuta del Director insigne, omnipotente Señor, y entre sus manos la Virgen Niña, compañera de batalla, sencilla como la inocencia de todo pequeño, transparente como el agua cristalina y cargada de humildad.


    
Más de veintiún mil  amaneceres desde aquel entonces e  independientemente de recordar la teoría de la relatividad, la velocidad de la luz y hasta la paralización del tiempo, ahora se dice que los neutrinos viajan 60 nanosegundos más rápido que ella, con todo y esa complejidad de lo creado, siente uno,  una leve sensación de que igual, más de veintiún mil noches caminadas por la presencia de CONSTANCIA, en esta noble ciudad Marquesa, hay todo un recorrido fraterno, ante tantos barineses, cargados de ESPERANZA.

    
Miles de personas han saboreado sus aulas, llevando bajo los hombros, los instintos naturales del saber. Convertido ante todo, el  Colegio de Nuestra Señora del Pilar, en espacio que ha dado cabida a muchísimos maestros y maestras, que pretendiendo enseñar sin haber alcanzado la madurez del espíritu y la paz generada por la experiencia, el trajinar les ha llevado lentamente hacia destinos de conocimiento, bondad y sabiduría, para compartir, regalar y formar las generaciones de relevo.

    
Juntos, CONSTANCIA  y ESPERANZA,  Hermanas de la Presentación  y gente de esta ciudad, van escribiendo páginas de formación, catapultadas de una fama , donde lo fundamental es el conocimiento del hombre, sin caer en cuenta de la fragilidad humana y que ante todo, está el ser íntegro, con fortalezas y debilidades, verdaderamente Cristiano y por ende, seguidor de Jesús.

    
Ningún ser mortal racional, puede subsistir sin ilusiones y precisamente, tras el acople de un proyecto de vida, con un norte divino y un día a día, muy humano, religiosas y seglares, ahora mismo siguen avanzando tras la utopía de un hombre y una mujer, verdaderamente católicos, servidores a carta cabal, con los brazos extendidos tratando de dar cabida a muchos, comprendiendo las limitaciones naturales, pero siempre dispuestos a entregar la vida por una real felicidad, donde la verdad individual sea sustituida por la colectiva y el conocimiento se utilice para producir el bienestar de todos.

    
Al paso de medio millón de horas, quizás un tanto más, hay rostros alegres por el trabajo logrado. Mañanas cívicas, correteo de recreos, cuanta paciencia de las iguanas para que los niños regresen a sus salones de clases, cuantos gritos eufóricos ante logros personales y colectivos, cantidad de lágrimas por los fracasos y los que se han ido. Laberinto de vida entre las distintas relaciones humanas, pájaros cantores con su coral sobre árboles, hojas hermosas balanceadas por el viento y en el horizonte, un futuro sexagenario Colegio, donde la eventual existencia depende de nuestra existencia y en definitiva, donde no sabemos lo que nos espera más allá de cada acción nuestra.

    
Continuará el inexorable tiempo y  tomado de sus manos, CONSTANCIA Y ESPERANZA, seguramente lucharán con firmeza, vestida de humildad y alegría. Veremos hasta donde será posible adentrarse en el transfinito libro de Dios, para que,  en medio de las dificultades, podamos descubrir lo sencillo ante lo opulento, el servicio ante el individualismo, la sonrisa ante el rostro recio, la alegría ante la melancolía y por supuesto, el complicado ajedrez del amor incondicional. Seguramente la autopista por donde viaja el Colegio, se llenará de vehículos y desaprendiendo lo aprendido, podamos comprender el valor de lo sencillo. Entonces, luego de 31 millones de minutos, relativo tiempo,  se dará inicio a la gran fiesta de los sesenta años…

jherreramora@gmail.com




ACOSTARSE  TEMPRANO

Jesús Herrera Mora

18-09-2011

Los más pequeños terminan la faena denominada vacación. Se avizora el ajetreo cotidiano del período escolar venezolano, donde millones de niños les corresponde desempolvar el apetito natural del saber, preparando el uniforme, arreglando el morral y echándose a andar tras el aprendizaje dormido por más de setenta días. Como novedad, 12 millones de libros y cuadernos, serán repartidos a los niños de primero a sexto grado, pertenecientes  a escuelas públicas y subvencionadas. Se suma,  la extensión del Proyecto Canaima, de manera inmediata,  proyectado al tercer grado y a lo largo del año escolar, hasta sexto grado. De momento, la Educación Media continua dormida, por dos semanas más, sin una explicación precisa y contundente, y por supuesto, siendo acatada la orden por todo un país, donde primariamente incluimos los docentes y estudiantes correspondientes, junto a los gremios educativos que en silencio extraño, no  exigen  razones del motivo, con todo y una Ley Orgánica de Educación, violentada desde su aprobación, en cuanto al número de días clases por año escolar.

En todo caso, como es costumbre en nuestra hermosa patria, para efectos numéricos se contarán convenientemente, los días,  desde el 19 de septiembre, a sabiendas que por diferentes razones, muchísimas Instituciones Educativas, no arrancarán  fielmente con estudiantes, el día anteriormente señalado. Pero al llegar el final del año escolar en cuestión, seguro que en las diferentes Zonas Educativas del País y a nivel central, en el Ministerio del Poder Popular para la Educación, las cifras de medios días trabajados, rondarán inexplicablemente lo pautado por la Ley.

Seguro que el acto de contar tiene minúscula importancia, y si se trata de la Escuela venezolana, donde la disciplina que le compete directamente tal fin, es decir, la matemática, ha sido, es y será tratada con deficiencias evidentes, entonces es fácil comprender como se juega con el bendito 200. Primeramente los niños de preescolar y primaria, solamente asisten mitad de días. Los de educación media, algunos días mañana y tarde y otros solamente un turno. Pero si además de esto, el inicio se retarda y el final se adelanta, entonces vale la pena pensar que no siempre, dos más dos son cuatro, y tampoco siempre, asistir a la escuela doscientos mañanas o doscientas tardes, produce  la suma, de  los susodichos días planteados en la Ley.

Por otra parte, deshaciéndonos de dicha preocupación numérica y trasladándonos al acto de formar y educar ahora, los vientos que soplan se entremezclan con el carnaval electoral del país. Negar que todos los políticos, de un frente u otro, quieran sacar provecho al asunto, utilizando como bandera la educación, sería una absoluta insensatez. No sólo tenemos que ser capaces de ejercer la razón a la hora de argumentar algo, sino que debemos desarrollar la capacidad de ser plenamente convencidos  por las mejores razones. Al respecto, trata uno humildemente de organizar sus ideas bien razonadas y simultáneamente cuando quiere quedar tranquilo de los razonamientos ajenos, entonces aparece la duda como jugador principal. No entiendo como los gremios educativos venezolanos, callan ante lo no explicado convincentemente. No es secreto  las graves deficiencias del sistema educativo actual, donde la profundidad de los conocimientos cada vez es menor. A mi no me digan que el Proyecto Canaima es lo más actualizado en la tecnología educativa. Acaso los docentes que trabajan con dicho proyecto, reciben una permanente actualización. Sin ánimo de ofender, esto no es un juego, sino que se trata del futuro de un país que requiere competir con un mundo tan tecnificado y brutalmente cambiante, donde mientras uno trata de aprender la respuesta, la dialéctica de la vida, cambia la pregunta. Si al regalo de los libros vamos, bienvenidos sean y ojalá se utilicen para educar desde la raíz, partiendo del precepto fundamental: “el propósito de la enseñanza escolar es preparar a los niños para la vida adulta”.

Nada que decir sobre nuestros adolescentes. Los pobres, con todo ese mundo que les es inhóspito, fundamentalmente debido a las relaciones difíciles entre ellos y los adultos, por ahora continúan de paro hasta el 3 de octubre. Ya decía Sócrates que una vida sin preguntas no era digna de vivirse. Hoy nos preguntamos tantas cosas banales, que con una frecuencia creciente, nos dejamos vivir porque lo esencial, no lo preguntamos y a la vuelta de la esquina, cuando el final se presenta, morimos sin saber para qué hemos vivido.

jherreramora@gmail.com




VERICUETOS  DEL  ASOMBRO

Jesús Herrera Mora

03-09-2011

Progresivamente el asombro, origen de la filosofía, según grandes pensadores, ha entrado en una etapa de crisis aguda, producto de una enfermedad moderna, o mejor dicho, resultado del hombre enfermo. Sea cual fuere la verdad,  evidentemente es el asombro el que nos permite abrirnos sin prejuicios a la realidad total.  Su evidente decadencia, va cubriendo con eficaz sutileza, lo que acontece frente a nosotros, sobre el joven actual.

Creo conveniente analizar dos hechos, que han traído el tiempo y la vertiginosa carrera tecnológica, sobre la salud moral de la juventud. Vivimos un nublado y tramposo presente, donde sin querer, respiramos aires de injusticia, de indefensión, de violencia diaria, de insensibilidad ciudadana. Quizás, lo más preciado del momento, es víctima directa de este flagelo social. A diario, la violencia juvenil penetra por los cuatro puntos cardinales, y ahora la luna extraña que no solo bajo la protección de su oscuridad, sino también con la potencia de luz y calor, hijas del sol, Venezuela se ha sumado a muchos países del mundo, donde desigualdades, conflictos sociales, degradación, vulnerabilidad de las relaciones humanas y sobre todo, crisis juvenil, marcada por varios factores, entre ellos, excesivo consumo de alcohol y la red social, denominada “sexting”, portadora sin recato ninguno, de fotos con contenidos sexuales, elaboradas por mentes adolescentes, generalmente pertenecientes a escuelas primarias y liceos, públicos y privados, de toda la geografía nacional, hacen estragos.

El consumo de alcohol en edades tempranas, es algo inquietante, presente ante nuestros ojos, y para  tal fenómeno, existe hoy una sensación de aceptación por parte de madres, padres, hermanos mayores, docentes, y ciudadanos adultos en general. Ante un venezolano enfermo, o un asombro en terapia intensiva, cada vez más, los adultos miran con muy buenos ojos, o simplemente con visión de anuencia, el hecho de que niños en estudios de primaria, celebren reuniones en casas de sus padres, donde las bebidas mencionadas, son las primeras invitadas y el consumo de ellas, no solamente es por parte de los adultos, sino que los chicos, también las disfrutan. Nada que decir, cuando se trata de edades oscilantes entre los 14 y los 17 añitos. La situación en estos casos, en cuanto al consumo, es mayor en cantidad y  tiempo, y los responsables de estos mozalbetes, muy bien gracias.

Respecto al “sexting”, demás esta decir como en estos momentos es increíble la modernidad de los teléfonos celulares que portan los adolescentes y niños criollos.  Por supuesto, dichos artefactos constituyen el arma del delito. Como la condición sine qua  non,  para que su niño,  niña o  adolescente, adquiera un celular, es que posea una cámara fotográfica de alta definición, que le permitirá tomar todas las fotos habidas y por haber, en miles de ocasiones, absolutamente intranscendentes.  Implícitamente se dan las condiciones óptimas para pertenecer a este tipo de red social. Y en medio del torbellino de fotos, la cantidad diaria que se toman y los poses necesarios para estar al día y sujeto a la moda, llegará el momento de alguna de ellas, o mejor aun, algún video que permita mostrar partes íntimas, situaciones eróticas o simplemente, “juegos sexuales juveniles”. En fracciones de segundos, las referidas, estarán dándole la vuelta al mundo, bajo alguno de los conceptos tecnológicos del momento. Hay cifras espeluznantes al respecto. Algo así como un cuarenta por ciento de adolescentes venezolanos, se envían entre ellos, fotos o videos explícitamente con contenidos sexuales. Lógico, seguramente usted amigo lector o lectora, no siente pasmo por esto. Vivimos a velocidades tales que los acontecimientos de diferentes dimensiones y transcendencia, los echamos todos en el mismo saco. Y  eso de que su descendencia sea miembro activo de la moda universal, llámese “club de bebedores” o simplemente, red social “sexting”, son sólo gajes del oficio de ser joven.

Si somos adultos conscientes de la responsabilidad que nos compete ante la conducta juvenil, y refiriéndonos en forma puntual a los dos casos citados acá, como elementos de la violencia desaforada, que bueno sería decidir llevar al médico, a todas las personas que estén padeciendo el síndrome de negación del asombro. Porque como afirmó en alguna ocasión el ilustre hombre de letras Uruguayo. Mario Benedetti, “Los prójimos de todas las edades deberían comprender que en la salvación de la juventud reside el secreto de su propia salvación”.

jherreramora@gmail.com



 

SABER  QUE  NO  SABE
Jesús Herrera Mora

26-08-2011

C
omo si sus mundos fuesen encontrados, pertenecientes a los dos polos extremos de una batería, así vive el joven moderno esta realidad social. En uno de ellos, atrapados por la tecnología y hacia el otro, por una escuela petrificadora, fabricante de repetidores y memoristas, donde “portarse bien”, es sinónimo de,  buen alumno.

    
No dudamos de las buenas intenciones dentro de los recintos escolares, pero al paso de los tiempos, ese llevar hacia afuera lo que está en nacimiento, es decir, el acto de educar, se está estancando en producir personas en serie, repetitivas, y por ende, el mismo proceso formativo, impide liberar en cada ser, sus particularidades que lo hacen auténticamente, único e irrepetible. Una enseñanza sosa, donde, dos y dos son cuatro, porque la rutina y el absolutismo, arropan al docente , es dañina en estos tiempos. Pareciera viable, especular con los números, salir de lo rígido en busca del conocimiento profundo. En todo caso, tomemos el ejemplo citado en uno de sus libros, Apologías y Rechazos, del físico-matemático, además de insigne escritor argentino, Ernesto Sábato. Explica allí de manera sencilla, que si dos trozos de manteca se echan en un sartén caliente, y seguidamente se le agrega otros dos, lógicamente  el resultado, por ningún lado del sartén, ni dentro, menos hacia afuera, es de cuatro trozos de manteca.

   
Una escuela donde la enseñanza proviene de un “libro texto” o en el mejor de los casos, de unos “programas” rígidos, como si fuesen mágicos porque, al final todo se mide en función de los logros internos de estos, sin existir el mínimo atrevimiento de abrir compuertas, derrumbar imposiciones o volar hacia aires frescos y totalmente novedosos, va eliminando el sabor del aprendizaje y por ende, la escuela junto a todos los actores que viven en ella, borra el asombro necesario, convirtiéndolo en usanza.

    
A la par de esta situación, todos los protagonistas de la película denominada, “Vida”, estamos atrapados por la tecnología. Somos, sin proponérnoslo, una extensión de aparatos electrónicos. Si los adultos, dependemos de ellos, ¿qué será de los jóvenes?  Ante el  daño de la batería en el teléfono móvil, la sensación es de incomunicación y abandono. Si de Internet se trata, voy simplemente a parafrasear al escritor y notable hombre de letras, Nicholas Carr, quien afirma: “Internet es un utensilio que pasa a ser una prolongación de nuestro propio cuerpo, de nuestro propio cerebro”

      
Es así como los más chicos,  al momento de iniciar el recorrido vivencial, son cuerpo,  espíritu,  mente, pero igual son, telefonía móvil, internet y televisión multifacética y multipropósito. Cuando uno observa a un niño entrar a la escuela, sin detenernos en su edad, percibimos que cada uno de ellos es todo un complejo mundo tecnológico, por supuesto, también humano, y así en ese orden. Por encima de las virtudes y potencialidades de esas personas, salvo contadas excepciones, lo que acapara su mente, fascinándolo e intrigándolo, no es su vida  interior, sino el mundo que le rodea y la asombrosa era informativa. Entonces, todavía sin reconocer la realidad, en las aulas de clases, no hemos caído en cuenta de la voraz transformación cultural que incide directamente sobre la forma de reaccionar  el cerebro humano. Es insólito llegar a la puerta de un salón llenos de niños, donde lo que hacen es escribir los números, de tres en tres, desde el 50 hasta el 200. Es un poderoso somnífero para los escolares, copiar textos del pizarrón, en lugar de utilizar algunas palabras, para  crear un cuento. Perturba el deseo de ir más allá de lo visible, continuar empeñados en que los chicos se aprendan, sin son ni ton, la tabla de multiplicar. Simplemente por citar algunos momentos castradores de la escuela, ante una realidad virtual,  escandalosamente cierta.

    
Como afirma Savater, “No olvidemos que el mejor maestro sólo puede enseñar, pero es el niño quien realiza siempre el acto genial de aprender”. Sería sumamente provechoso en estas vacaciones escolares, indagar lo que deben saber los pequeños, partiendo de las condiciones de aprendizajes individuales. Porque luego de unos sesenta días durmiendo mas de lo debido, los científicos en el mundo, sobre todo, aquellos que responden a los intereses de las grandes empresas tecnológicas, no han descansado ni un segundo para seguir distanciando la realidad virtual de nuestras añejas escuelas. Ante tal panorama, dos elementos son inevitables para el año escolar entrante, si el maestro está dispuesto a cambiar: 1- Enseñar a aprender y 2- Saber que no sabe, o mejor dicho, que no sabemos…

jherreramora@gmail.com



 

DARSE  CUENTA
Jesús Herrera Mora

15-08-2011
 

Quince días luego de finalizado el reciente año escolar 2010-2011, la conversación genérica del docente venezolano, gira alrededor de su situación económica y qué deparará el futuro cercano, sobre mejoras de vida. Seguramente como humanos, por encima del bien y el mal, lo bueno y lo malo, la mirada viaja tras la felicidad, preguntándose a cada rato, qué hacer para atraparla entre sus manos. Este tema es de extraordinario interés, entendiendo que ante un docente realizado profesionalmente y sintiéndose satisfecho por su rol, junto a una condición económica digna, seguramente el acto de educar adquiere una partida honorable.

    
Si todos pensamos desde la punta misma de lo que sabemos, hacia lo que ignoramos, expresión del filósofo francés Gilles Deleuze, me sumo a la frase y alcanzado por la impaciencia, trato de penetrar las entrañas de otro año escolar, observando como  la figura docente se avista apagada, por una verdad social contundente, donde el aprendizaje ha dejado de ser una prioridad en nuestras escuelas. El escalón más alto sobre calidad educativa, marcha paralelo al trabajo apasionado del docente, hoy como nunca, cuestionado por los resultados pocos satisfactorios del proceso formativo-educativo.

    
En una sociedad adicta de los números, ya nadie se pregunta: ¿qué aprendieron los estudiantes? Ahora todo es relleno de cifras y la persona poco importa, cuando de conocimiento se trata, porque en las fronteras del tiempo, julio-agosto, el Ministerio del Poder Popular para la Educación, exige estudiantes promovidos, echando por la borda la formación intelectual, menos aun, la siembra de valores ciudadanos.

    
En el año que acaba de concluir, por vez primera, se pierden tantos días de clases producto de resoluciones ministeriales. Ante cada decreto al respecto, inmediatamente hablan de reprogramación, como quien dice si,  tratando de disfrazar el no. Entonces los medios días trabajados se acortaron sustancialmente. En muchas escuelas públicas, sobregiradas en cuanto a número de docentes por aula, irónicamente en más de una oportunidad, los niños regresaron tempranito a casa. Si acaso mamá o papá, le quitaron tiempo a su agenda, con la finalidad de auscultar el motivo del regreso, la respuesta siempre se repitió: el docente no asistió.

    
Otra vez escasearon especialistas en matemática, física, química y biología. Algo inexplicable ante el elevado número de educadores licenciados en diferentes universidades del país. Y como siempre, los benditos números, guarismos adolescentes de sentimientos, se impusieron y los aventajados estudiantes que vivieron la experiencia de no compartir con especialistas del ramo, les promediaron las notas de las asignaturas cursadas para producir la magia del número faltante, llámelo usted, por ejemplo, física.

    
Eso de igualdad de oportunidades del sistema educativo venezolano, no aparece por ningún lado. Las cifras numéricas nos mantienen adormecidos, ante una desigualdad en la educación que se imparte. ¿Qué tanto aprendieron a leer y escribir los chamos? Sobre matemática, ¿acaso viajaron junto a ellas, con destino a la música, el arte o la naturaleza? En cuanto a la siembra de valores, ¿existe coherencia del docente entre lo que predica y lo que practica? Y como educador, ¿hay enseñanzas valiosas de los alumnos? ¿Se notan cambios sustanciales, en cuanto a profundidad y madurez de conocimientos? ¿Cuan desplazado está hoy el educador y su función, ante la tecnología avasalladora y alienante?

    
Mientras tanto, como los números hipnotizan la razón de ser, seguramente más de medio millón de educadores del país, pertenecientes a la educación preescolar, primaria y media, están recalculando sus gastos, ante un 40% de incremento del sueldo. Ojalá y puedan satisfacer sus necesidades de supervivencia e interiorizar el concepto de poeta, manejado por el Premio Nacional de Literatura y Premio de Poesía Octavio Paz, el gran Eugenio Montejo, quien afirma: “El poeta es el que se ocupa del otro”. Oportuno extrapolar tan particular definición, porque en estos tiempos urge que el docente venezolano, se ocupe del otro.

jherreramora@gmail.com




CARA  DE  PÀNICO
Jesús Herrera Mora

06-08-2011

R
ecordando al escritor y filósofo norteamericano, Henry Thoreau, quien vivió en el siglo XIX,  y cuyo pensamiento se fundamentó en una oposición frontal ante la guerra y la esclavitud, traemos a la memoria, una de sus frases célebres, cuando dijo: “La mayoría de los hombres llevan vidas de tranquila desesperación”. Resulta que la Venezuela moderna se encuentra sumida ante una nociva violencia, que en ningún caso constituye paparruchas de los medios informativos, sino una verdad manida, que de manera inequívoca conduce hacia la ansiedad perenne de quienes moramos en ella.


Cuando marchamos por los predios del mes de agosto del año dos mil once, la calle continúa siendo hogar de muchos niños y adolescentes, sin alguna familia que se responsabilice de ellos, sin escuela bolivariana que los arrope e irónicamente con la escuela de la vida mundana, tentados irremediablemente a conformar las cifras rojas, que entre un 70% y 80%, pertenecen a personas entre 13 y 30 años, involucrados en delitos, muchos de ellos llegando hasta los homicidios.


El grado de inseguridad en nuestro país se ha convertido en el mayor problema vivencial. Cuan lamentable resulta reconocer que Venezuela ocupa el primer lugar en homicidios por número de habitantes en el continente americano, al rondar sesenta por cada cien mil habitantes. La cara de pánico es hoy tan común, como respirar para vivir. Los robos, hurtos, secuestros y asesinatos,  deambulan por calles, avenidas, casas, apartamentos, oficinas, escuelas, centros comerciales, plazas, estacionamientos, farmacias, terminales, autobuses, playas, ríos, montañas; es decir, en todas partes y a todas horas, convivimos, pacíficos y matones, trigo y cizaña crecen juntamente y entremezclados. Es imposible, en medio del marasmo, separar el bien del mal.


Los factores de prevención, familia, escuela y comunidad, están quebrantados desde hace un buen tiempo. Cada día crece la tendencia del número de padres ausentes en los hogares. La insistente parafernalia, de que importa la calidad de tiempo y no la cantidad, casi mantiene convencidos a los nuevos padres, de que sus hijos los eduquen otros, y al final, ellos, los verdaderos responsables, regalan exquisitez de segundos. Sumémosle los embarazos prematuros, antes de tiempo y entonces podemos comprender como la familia tiene mucho que decir sobre la violencia del momento. Razón tuvo de sobra el humanista español, José Corts Grau, al expresar: “A la juventud se le adula, se le imita, se le seduce, se le tolera, pero no se le exige, no se le ayuda de verdad, no se le responsabiliza…, porque en el fondo, no se le ama”.


A su vez, escuela y comunidad se dan la mano indiferente ante el asunto, y mientras las escuelas van promoviendo sus estudiantes al son de unos falsos doscientos días de clases, que no los cumple nadie, ni siquiera en sueño, la comunidad está recargada de problemas sociales y por supuesto, la violencia sólo se asume, si se es víctima o victimario.


No negamos la incidencia en el problema de variados y complejos factores. Partiendo de una estructura social que beneficia a un ínfimo sector y castiga a la gran mayoría, la impunidad es pan nuestro de cada día, el problema de fiscales y jueces, provisionales algunos, corruptos otros, sin aparecer ninguno de los mencionados, junto  a   policías llenos de vicios y carencias, son tres elementos más que solidifican el problema. Y la gran cantidad de armas en la calle, sin ningún control, es el otro meollo del asunto. Indudablemente la inseguridad y la violencia venezolana, es algo totalmente multifactorial. Mientras tanto, vivir, lo que se dice propiamente vivir, en sana paz, en la patria del gran hombre de América, Simón Bolívar, resulta francamente difícil.

jherreramora@gmail.com




EMBARAZOS   TEMPRANOS

Jesús Herrera Mora

31-07-2011

Intentar averiguar con sumo cuidado, dónde estamos y hacia dónde vamos, es una sana tarea de reflexión. Si hacemos caso a las proyecciones de población venezolana,  para el año 2015, los números giran alrededor de treinta y un  millones de habitantes. De esta cantidad, aproximadamente, según el Instituto Nacional de Estadísticas, dos millones setecientos mil, serán damas en edades oscilantes entre los diez y los diecinueve años.

    
Con este último dato, trataremos de analizar la experiencia de llegar a la vida como resultado de la maternidad anticipada. Si consideramos como patrón porcentual un 30%, para el año en referencia, aproximadamente unas ochocientas mil adolescentes nuestras, se convertirán en madres.

    
Esta realidad numérica, para unos cuerpos que física y mentalmente, no están preparados, es una situación muy dura. Si sus pelvis aun son pequeñas, los riesgos biológicos quedan  a la orden del día, sumados a los sociales y psicológicos. Pero queramos o no, la situación es tan real como que tras la partida del sol, la noche hace acto de presencia.

    
Mucho hablamos de educación y poco hacemos por ella. La familia desmembrada ha dejado de ejercer su papel fundamental, entregando dicha responsabilidad, en principio a la escuela, instituciones que por razones analizadas en otros artículos, se han convertido en administradoras de papeles y poco garantes, al igual que las familias, en el proceso de orientar con profundidad, claridad y precisión, en cuanto al delicado tema de la procreación.

    
Ante el embate tecnológico globalizado, los jóvenes tienden a ver los problemas de esta índole,  ajenos a ellos. Creen saber mucho, peor aún, sus padres, educadores, familiares y adultos en general, así lo corroboran, y ante una incitación despiadada a la práctica temprana e irresponsable de las relaciones sexuales, se concibe lo más preciado, la vida de nuevos venezolanos, en condiciones totalmente inadecuadas, sin las garantías económicas, sociales y psicológicas, además de acrecentar los problemas que para el momento padecen.

    
Para nadie es un secreto como el sexo aparece a diario en niños, adolescentes y jóvenes. No me refiero a la práctica del mismo, sino a la generación del deseo. Es sumamente difícil escapar de este pulpo social porque ataca, como los líquidos, ejerciendo presión en todas las direcciones y sentidos. Igualmente en cuanto al tiempo, no duerme y su acción desbastadora es constante, frontal  y  en ocasiones, sutil. La calle, la radio, la televisión, los periódicos, las revistas, los libros, los celulares, los juegos electrónicos, internet, por nombrar algunos, de una forma u otra, tientan, despiertan la curiosidad, inducen y ellos, hacia quien va dirigido el ataque, finalmente caen. Si percatarse, en cuestión de segundos, el acto se consuma. De tanto tentar, a vuelta de nueve meses, si no es prematuro por las mismas condiciones orgánicas de esos cuerpos no preparados, llega otra vida a acrecentar los cordones de miseria del país.

    
Después de África, Latinoamérica marcha con la segunda tasa de fecundidad más alta del mundo. Y Venezuela, respecto a sus adolescentes, tiene el puesto de honor en toda la América Latina. Las jóvenes nuestras, parecieran sentirse vigorosas y exentas de quedar embarazadas. Pero la situación apunta a lo dramático. Piensan que eso no les sucede a ellas. Y así todos los días,  los hospitales del país reciben mayor cantidad de adolescentes en condiciones de gravidez, mientras el Estado, la sociedad y la familia, parecieran estar atados de manos ante un mayúsculo problema, complejo, con infinitos orillos. Solamente con políticas educativas concretas y no soñadoras, podremos atacar la raíz, entendiendo que si nos dedicamos a educar, a lo mejor nos marcharemos sin ver los frutos.

jherreramora@gmail.com




FRÁGIL EDUCACIÓN… DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS…

Jesús Herrera Mora

05-07-2011

P
ensar positivamente es una virtud que facilita la vida y luego de recorrer con la imaginación, después de doscientos años del 05 de julio de 1811, nos preocupa enormemente la educación formal criolla, numéricamente hinchada de estudiantes pero sarcásticamente  hundida en un letargo atentatorio de su calidad.

 

Pareciera que la conveniencia social pretende regalar títulos y credenciales de una formación intelectual y humana, falsa, engañosa y destinada a empalagar. No se trata de cuarta o quinta  República. El sentido común junto a  la razón, olfatean un olor que la brisa, a pesar del diario circo propuesto por los políticos, no logran desviar su aroma contaminada. Es asunto de sensatez, de observar lo que tenemos frente a la nariz, porque independientemente de la condición social, religiosa y pensamiento, no podemos negar que ahora más que antes, leemos deficientemente, usamos la matemática con trampa y vivimos una escala de valores, o mejor dicho, antivalores, contrarios a una sana y adecuada convivencia ciudadana.

 

Quien sienta preocupación por su país, necesita ubicar dónde está y hacia dónde va. Esto sumado entre los miembros de una sociedad que en lugar de coexistir, convivan profundamente, permitirá deslastrarse  de todo aquello que lo ciega, para desde el presente verdadero,  proyectar un futuro mejor. No se hasta qué punto es cierto, que: “la educación actual reproduce pobreza”, tal como lo afirma el pedagogo y filósofo, Antonio Pérez Esclarín. Igual desconozco la certeza de las palabras emitidas por el exministro de educación, Gustavo Roosen, quien en entrevista concedida la semana pasada, se preguntó:” ¿Qué  decir cuando creemos que avanzamos pero en realidad estamos retrocediendo”

 

Que si generamos pobreza o retrocedemos educativamente, parece temerario afirmarlo, igual que negarlo. Así de difícil, lo que en el mundo de la psicología, se denomina un conflicto. Pero rozar a diario el hecho educativo, comparar la situación del mundo globalizado y detenerse a detallar lo que vivimos en casa, nos permite pensar, conversar y concluir, sobre la debilidad de lo que hoy se enseña y peor aun, de los antivalores que se siembran. Nos vamos acostumbrando a señalar cantidades numéricas abultadas de logros educativos. Por ejemplo, en el año escolar en curso, 2010-2011, ya hay una cifra de nuevos egresados en educación media general y técnica. Los números apuntan a unos 620000. Los egresados en las distintas universidades venezolanas, este año, en múltiples profesiones, son varios miles. Sin embargo, miles de estos miles, están insatisfechos, llevando a cuesta un profundo vacío interior, generado por la inseguridad que produce el obtener una acreditación escrita de lo realmente inacreditable.

 

Todo el mundo se queja de la falta de compromiso y responsabilidad generalizada en variados aspectos. Cada vez son mayores el cúmulo de problemas sociales observados en los jóvenes. Cada vez se avala a través de reglamentos, repetir lo irrepetible, segundas, terceras e infinitas oportunidades, en menoscabo de la calidad y reforzando una débil cantidad.

 

Parafraseando al filósofo contemporáneo norteamericano, John Dewey, quien propuso una escuela que gire alrededor del estudiante de tal forma que el niño aprenda los elementos esenciales para su futuro desempeño como adulto; esto por supuesto pertenece a la nueva filosofía educativa venezolana. Pero pareciera que se nos olvida las reglas esenciales del proceso formativo-educativo. Primeramente es necesario valorar de verdad el hogar, como ente fundamental en la educación. La gran pregunta es:¿ Cómo están los hogares venezolanos hoy? ¿Ante tanta disfuncionalidad familiar, qué se está haciendo?. En segundo término, debemos interiorizar todos, que la educación es tan importante para que solamente se ocupe de ella el gobierno. ¿Qué haces tú desde la oposición? ¿Los empresarios, qué están aportando para mejorarla?. Y como tercer elemento, los números y las apariencias, porque ahora todo debe llevar la foto-constancia, mientras quienes dirigen la educación, se concentren más a construir edificios de escuelas, dotaciones e inversiones muy bien publicitadas y cuyas evidencias quedan a la vista, lo que no esta a la vista, porque no se puede registrar en una grabación o foto, es el conocimiento de quienes se forman, sus valores humanos y la capacidad de resolver inteligentemente los problemas que tocan afrontar.

 

Después de doscientos años, es hora de que sociedad civil-gobierno y oposición, pongan en el mero centro de la agenda política, la educación.”Imposible la felicidad a solas”, decía Albert Camus. Imposible  mejorar la educación venezolana si la responsabilidad es solamente de quienes gobiernan.

jherreramora@gmail.com




LA  VIDA  ES  BREVE

Jesús Herrera Mora


03-07-2011

El físico teórico estadounidense Richard Feynman, quien vivió el siglo pasado, revolucionando el modo en que  la ciencia entendía la naturaleza,  afirmó:”El mundo natural es algo así como una gran partida de ajedrez jugada por los dioses, donde nosotros sólo somos espectadores ignorantes de sus reglas. En este, el espacio y el tiempo representan el tablero donde se lleva acabo el gran juego de ajedrez de la naturaleza”. Pertenecer al misterio sublime, la vida, en principio no se debe a ningún mérito personal que tenga uno como ser humano, solamente constituye un regalo del Creador. Y al ser pieza del tablero, estamos sometidos, conscientes o inconscientemente a una norma espacio-tiempo, bastante compleja, impredecible y transfinito. 

    
Después de llegar al juego, como miembro participante, sin haber tomado la decisión de jugar esa partida, sólo queda progresivamente, escudriñar las normas existentes y luego, tomar la determinación del camino a seguir. Entonces uno puede tomar alguna de estas opciones: 1. Infelicidad  2. Correr  3. Violencia  4. Paz. 

     
Si actuamos diariamente según el dictamen de la mente y estas ondas  no llegan al corazón, lo contrario de la felicidad invade al ser humano. Son aquellas personas excesivamente pesimistas, negativas, se la pasan mirando lo que le falta al vaso y no lo que este contiene. Van de cabeza caída, con un notable peso imaginario. Las virtudes y fortalezas no afloran por ninguna parte, y en consecuencia no existe sal para dar sabor existencial. 

    
Quienes vuelan al ritmo globalizado, manteniendo altas velocidades, para llegar a ningún destino claro, desaprovechan las miles de bellezas que a cada rato tropiezan, sin percatarse de ellas. Así es imposible admirar como cada ser viviente es único e irrepetible. Tal como cada nube difiere de la otra, así mismo las manos nuestras varían en formas, tamaños y color, igualmente las plantas y sus hojas, son un abanico de posibilidades infinitas y qué decir de los animales. Pluralidad exquisita, desperdiciada por una carrera atroz. 


En la tercera esquina vivencial, tenemos una sociedad atosigada de violencia en la calle, en la casa, en las escuelas, en los sitios de trabajo, en los estadios, en los centros comerciales, en la calle, en Internet, en la televisión. A este grupo de jugadores de ajedrez cada vez más en cantidad, los envuelve la insensibilidad y presos de lo fácil, del consumo sin sentido, casi irracional, les ahoga la frivolidad, lo meramente superficial, el individualismo donde abusan del yo, y la competitividad inescrupulosa y fraudulenta.

 

Un cuarto camino, de sosiego y humildad, lleno de un sol resplandeciente, alegre por el regalo representado tras la vida de cada uno , posee menos jugadores. En este espacio terrenal,  fluye el diálogo respetuoso, transparente y rico en ideas plurales. Tras el silencio del grupo, se forja un mundo más justo, libre, digno y armonioso, y con mejor prosperidad para todos.   


En los próximos días, lógico que el tiempo seguirá su infinito peregrinar. Y luego de los últimos momentos vividos en esta patria grande de Bolívar, están dadas las condiciones para conciliar en lugar de continuar enfrentados. ¿Acaso usted está exento de la muerte? ¿Quién sabe a qué distancia de ella se encuentra?  En todo caso, arrebatar tiempo a la muerte es tarea de cada ser mortal y en lugar de gozar ante la debilidad manifiesta por el otro, debemos sumar voluntades por la creación, por la belleza indescriptible de la vida, con las diferencias entre cada uno de los jugadores, y gritar como lo hizo el gran poeta alemán, Johann Goethe, en su tiempo: “La humanidad acabará triunfando”. En caso contrario, lo que estamos viviendo ahora no se puede llamar,  humano.

jherreramora@gmail.com




DESPUÉS  DEL  PERGAMINO
Jesús Herrera Mora

24-06-2011

Comprender la realidad y no echarse a llorar, reír o protestar, necesitamos cada vez más, el conjunto de personas que hacemos vida en un determinado espacio social. Se va haciendo costumbre el arte de sobresalir por encima de los otros y nos valemos de las cosas más insignificantes para presentar ante nuestros semejantes, los credenciales adquiridos en la educación formal, llámelo usted la aprobación de los estudios preescolares, o el final de la primaria, culminación de la educación media (anteriormente llamada Bachillerato), título de tercer nivel, de especialización o maestría, doctorado y algún otro documento certificador de culminación de un proceso de formación académica.

A cada rato uno va encontrando por calles y avenidas, vehículos donde se sobresalta con pintura blanca, la existencia de un personaje ansioso por salir del anonimato social. Y es así como nuestra época además de tributar un culto idólatra a la juventud, haciendo ver que lo opuesto de ser joven es estar enfermo, de la misma manera se ha sobrevalorado el hecho de finalizar algún proceso educativo, quizás producto de su evidente devaluación a lo largo y ancho de la geografía nacional.

Miles de profesionales universitarios recorren desesperadamente por la autopista digital, llenando formularios para optar a algún trabajo. Posiblemente lo novedoso está, en que desde un sitio sin movimiento físico, esas mujeres y hombres deseosos de demostrar sus capacidades intelectuales certificadas en el título logrado, se desplazan  simultáneamente por sitios remotos tratando de atrapar sus objetivos.

Esa alocada celebración de culminación, al paso de los días, se convierte en un tormento real, porque los sueños a lo largo de veinte años de estudios, donde cada persona construye imaginariamente  el hipotético futuro de vida, pareciera que se desvanecen ante una realidad fehacientemente  muy dura. Debido a un lento crecimiento empresarial, una  atrofiada economía, un país sin estadísticas concretas y una oferta de profesionales  totalmente superior a la demanda; encontrar algún trabajo estable, que garantice la estabilidad emocional y física del profesional, se convierte en una utopía.

Por más esfuerzos en cerrar los párpados, aquellos  “exitosos”  al encontrar mediana estabilidad laboral, temen a la hora de tomar decisiones que incidan en una vida más humana. Deben soportar un conjunto de cargas sociales y laborales, propias de nuestra sociedad de consumo. La desesperanza invade la mente juvenil progresivamente y padres e hijos comienzan a manejar como alternativa de superación, buscar otros horizontes en países desarrollados,  soñando grandes cosas en otras latitudes terriblemente competitivas, celosas en cuanto a aceptar extranjeros y no fáciles para adaptarse, por representar otras formas diferentes de entender la vida.

Dilema existencial moderno, decidir qué hacer tras la caravana y celebración rimbombante, es la piedrita en el zapato de muchos. Luego de vivir unos años tranquilos, de medianos esfuerzos educativos, donde en términos generales, se siente seguridad ante la cobertura de los elementos mínimos de  vida, por parte de los padres o familiares más cercanos o comprometidos, al pasar hacia la otra acera, después de, surgen  cantidad de presiones emocionales, sociales y económicas, porque de dependiente y sostenido comienzan a exigirle que asuma un nuevo rol, para que se convierta en independiente y generador de riqueza.

Resulta  ser todo esto un concepto de vida y forma de asumirla. Un complejo nudo de variadas vertientes. Primeramente las familias venezolanas del siglo XXI, coexisten más que conviven. Su desintegración  se palpa y los valores de hoy responden al momento que vivimos. Si se suma igualmente la desintegración social, caracterizada por el anonimato, la sobrevivencia y la picardía criolla , además de un país seccionado en dos grandes conceptos de entender la vida, opuestos y enfrentados irracionalmente; entiende uno entonces,  porqué la desesperanza y el conflicto presente en los jóvenes, después del  éxtasis donde se celebró la culminación de un ciclo ante el sueño de un futuro mejor. Claro que no podemos cruzarnos de brazos y observar el progresivo deterioro. Estamos llamados a comprender la realidad. Si pensamos un poco, cada uno de nosotros no debe contentarse con reconocer la humanidad de los otros, sino que ha de aprender a reconocer su propia humanidad. Porque pareciera que se nos está olvidando esa condición finita y débil, de ser humanos.

jherreramora@gmail.com




MISIÓN  PADRES…

Jesús Herrera Mora


18-06-2011

Omega  es padre de dos hijos. Como buen amante de la cultura griega y con la visión de continuar el legado de sus ancestros, decidió presentarlos con los nombres,  Alfa, su niña, Epsilon, el varoncito. Claro que la decisión fue tomada conjuntamente con su esposa,  Lamda, coincidencialmente de origen griego.

 

Consciente del mundo moderno, el mismo Omega  reconoce un defecto mayúsculo y a cada rato afirma: “Como padre soy bueno, simultáneamente me comporto mal como madre” Se refiere él, al cumplimiento de la fecundación, aporte de ideas y decisiones. En cambio, la paciencia de la  formación, intrínsecamente ligada a la crianza, la cede a su esposa.

 

Los días vuelan al son de la  tecnología de la información y comunicación y demás está decirlo, porque el sentido común nos conduce allí. Alfa y Épsilon son niños digitales. Ellos piensan de acuerdo al mundo que habitan y esperan mil cosas que sus padres no imaginan. Se mueven con gracia y facilidad, en forma simultánea, usando la laptop de Lamda, cuando degustan su hamburguesa de la cadena rápida. La tele está encendida, el iPad  ambienta musicalmente sus oídos, Alfa revisa su Facebook y Épsilon juega electrónicamente. Igual enfrentan cinco o más situaciones diferentes.

 

Son muy chicos ahora, pero el tablero de ajedrez vivencial, no posee rey ni reina, torres ni peones. Todo es digital, incluyendo la crianza. Las redes sociales se encargan de esta labor. La paciencia para los hijos de Omega, comienza a materializarse como un concepto abstracto. Eso de perseverar para encontrar metas, no está en los planes. Incluso, al paso de los días, la misma tecnología crea una sensación de desasosiego, de pensamiento inestable en los crios de Lamda. La realidad de este par de infantes es que reciben insumos de medios masivos  antes que de su escuela, convirtiéndose así, no sólo en receptores de cúmulos de información acerca del mundo como jamás en la historia, sino también en productos de la cultura audio.

 

Omega batalla junto a Lamda, trabajando ambos hasta catorce horas por día. El presente es tan bestialmente arrollador y la cultura del tener ciega la razón de ser. Para poder a duras penas sobrevivir en el mundo del despilfarro, catorce horas les ahogan  en el trabajo, cuatro horas  les vive la sociedad y sólo una cuarta parte del día logran  vivir.

 

Su proyecto inicial de vida, como jóvenes papás, es  muy hermoso y acogedor. Por la formación académica de ambos, todo está centrado en encaminar a sus proles, hacia el concepto de arte liberal, heredado de la antigüedad clásica. El fin es conducir a sus hijos, Alfa y Epsilon hacia la libertad y no hacia el servilismo. Es decir, Omega, todo un hombre joven intelectual, teniendo a su lado esa extraordinaria mujer, Lamda,  tallada en el arte, esperan de sus herederos, fundamentalmente siete aspectos muy humanos:

 

1.     La gramática aspiran que los lleve hacia el uso correcto de la lengua. Seguro que la sociedad ya les está corrompiendo la misma. 2. Buscar la verdad, en medio de la Dialéctica, no parece nada fácil. ¿Cuál verdad?  ¿Ser o tener? 3. Si de Retórica se trata, ante esta ciencia de la expresión, que enseña al hombre a hablar de forma justa y en términos refinados, son tantos los pícaros del camino, que poco a poco, hunden los más chicos en la mentira y la deshonra. 4. La Aritmética encargada de las propiedades de los números, implica no sustraerle ningún atributo al prójimo, multiplicar la benevolencia con los semejantes y dividir las pertenencias con los necesitados. Pero con el transitar de los días, se utiliza la aritmética para  apropiarse de la fortuna de otros mediante el asalto y la conquista. 5. Ante la belleza de la Geometría y sus formas presentes en la naturaleza, la enseñanza de los cálculos sociales es, utiliza los espacios para acaparar. 6. La Astronomía, nos instruye sobre la ciencia que gobiernan los cuerpos celestes. Irónicamente aprenderán a manejar el espacio para dominar al otro. 7. La Música, sonidos melodiosos que elevan la generosidad del alma, será  mal utilizada para penetrar culturalmente y negar las propias raíces.

 

Todo parece indicar que ese hermoso proyecto de Arte Liberador, pensado por estos padres, encuentra muchos obstáculos modernos. Existe un reto de ofrecer nuevas herramientas a los hijos para asimilar el mundo y, sobre todo, el compromiso de convertir al niño en un ser humano analítico y crítico de la información. Es momento de ser coherente según el instante que se vive. Omega y Lamda están obligados a aceptar que las Tecnologías de Información y Comunicación nacieron dentro de Alfa y Epsilon. Negarlo es simplemente una ficción.

jherreramora@gmail.com



 

LECTURA DE UN LIBRO GORDO
Jesús Herrera Mora

12-06-2011

Para nada me incomodan las consecuentes intenciones de fomentar espacios lectores. Al contrario, políticas de  esta naturaleza deben ahondar por toda la geografía nacional. Quizás lo que si siente uno,  es cierto recelo cuando se realza más de lo normal los fulanos encuentros con los libros, llámese Feria Socialista del Libro Usado, realizada en la plaza Zamora de Barinas, o el Festival de la Lectura Chacao, en la capital del país, sólo por citar dos eventos cercanos en el tiempo y distantes en el mapa denominado Venezuela.

 

Sinceramente se hace inevitable  una pequeña dosis de desconfianza  unida a cierta prudencia intelectual, ante reiterados encuentros de esta naturaleza, donde tomo dos ejemplos concretos, representativos de uno y otro bando, hoy totalmente definidos y separados por ideales políticos. Acaso en ellos de verdad se busca engendrar nuevos lectores. Seguramente esa es la idea visible porque en  lo oculto de la intención, pareciera que las reglas están muy claras y definidas. Mientras que en Chacao las obras escritas se perfilan hacia la posición opositora, en el evento de Barinas, la música suena al son del oficialismo. Es decir, yo te ofrezco páginas de libros donde detrás de hábito lector, existe la intencionalidad política.

 

Bueno, posiblemente con este tipo de actividad, indirectamente estaremos apostando a la longevidad del venezolano. Y es que traigo a la  memoria,  la maestra normalista argentina, Graciela Cabal, con más de setenta títulos publicados y quien en una oportunidad, con gracia, inteligencia y hasta picardía sureña, afirmó: “Un lector tiene la vida mucho más larga que las demás personas, porque no se muere hasta que no acabe el libro que está leyendo”. En este sentido, es válido dar cabida a estos acontecimientos, si agregamos la arista de cómo se nos están marchando de la vida,  gente muy joven, producto de una alocada carrera, donde la inyección letal se denomina , vuela sin alas para llegar primero, si  acaso logras el cometido, a esa meta indefinida e impredecible,  patrón de  nuestra deshumanizada sociedad.

 

En este sentido, enganchados en la tecnología vía Internet, acudimos buscando un tema particular, aunque exista en casa el libro actualizado al respecto, y en cuestión de segundos, sin percatarnos, estamos enredados en la telaraña informativa, ligera, sin profundidad, donde nos llenamos de mil títulos y al final, cuando tratamos de cerrar la conexión, sentimos un enorme vacío producto del excesivo boom noticioso.

 

Si se logra a través de los citados encuentros, que las personas asistentes logren manosear los libros, abrir sus compuertas e introducirse en los contenidos profundos propios de estos objetos, con suspicacia y todo, se puede otorgar su aprobación. Claro, estamos clarísimos respecto al hábito lector. Todo nace en el hogar,  donde,  no por medio de palabras y órdenes, sino con ejemplo diario, brindemos a nuestros hijos, vuelos altos, aventuras desconocidas, nuevos horizontes y perennes utopías, propias de los libros. Igualmente compartimos el hecho de que los lectores no se paren ante las citas forzadas, sino por etapas lentas, caminantes de muchos días y por supuesto, todo comienza en la infancia.

 

Al existir un toque despertador de la curiosidad, para tomar en las manos algún libro, desde pequeño y con la anuencia de los padres, el camino futuro al respecto es prometedor. Si se hiciese realidad, la nueva intención de la educación venezolana, cuando exige al docente iniciar su clase, sin importar el nivel educativo, con una lectura de diez minutos, posiblemente tuviésemos otro tipo de conducta lectora en las nuevas generaciones del país. Sin embargo, tal como muchas letras de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, igual ocurre con la educación. Está la Ley, Reglamentos y Circulares, llenos de letras muertas.

 

¿En cuántas escuelas de Venezuela, al inicio de una clase, se hace con alguna lectura reflexiva? Mírese usted  sus diez dedos de las manos, que le sobrarán para contar. En la Educación Media, pocos docentes acompañan a sus alumnos por el camino apasionado del libro. Incluso, en Castellano y Literatura, da lástima lo que se hace al respecto. Ante esta situación, los políticos venezolanos optan por ganar adeptos, preparando los fulanos encuentros con los libros, donde los pájaros bravos, esos personajes inyectados a la política, buscan seguidores de sus ideales, escudados en hacerlos amantes de la lectura.

 

Pero como todo hecho tiene cantos positivos y negativos, me uno al papá de de extinta escritora Graciela Cabal, quien tardó muchísimo por morir, ya que cuando su médico de cabecera lo visitaba y afirmaba con dura crueldad: “De esta noche no pasa”, el taciturno viejo respondía: “No, qué va, no se preocupe, no me puedo morir porque me tengo que terminar El Otoño del Patriarca”. Es más, una vez ausentado el médico, el noble viejo decía: “Traedme un libro más gordo”.

jherreramora@gmail.com



 

TURBADO POR LA REALIDAD
Jesús Herrera Mora


05-06-2011

    
En  una ocasión, el gran poeta y novelista Austriaco, René Rilke, a propósito de la fama, afirmó: “es una suma de malentendidos que se concentran alrededor de un hombre”, puede resultar muy dañina para el ser humano, sobre todo si esa notoriedad nos conduce a uno de los enemigos propios del hombre, según San Pablo, el “deseo del poder”, que nos lleva hacia el dominio e imposición sobre los demás.

 

Insisto como la educación debe ser fundamentalmente un proceso donde se formen valores, actitudes y hábitos efectivamente  provechosos. En ningún caso, hay que formar para aplastar desde y con el conocimiento. Pero la circunstancia actual viene generando una lucha de géneros sutilmente confrontadora.

 

Cuanto alegra presenciar y vivir la superación femenina en todos los aspectos básicos, cognoscitivos, y de responsabilidad, ante la sociedad moderna. En la educación formal, las chicas representan el 54% de los alumnos matriculados en Venezuela. Cuando de repitencia se trata, las cifras del Ministerio del Poder Popular para la Educación, igualmente indican como los varones, siendo menos los matriculados, son más al repetir. Evidentemente esto señala la mayor tenacidad y deseo hacia más, por parte de las mujeres.

 

En cuanto a la parte científica y el proceso de investigación criollo, hay un poderoso volcán en ebullición y ahora, el 52,03% de los investigadores,  son mujeres. Por ejemplo, en  disciplinas como biomedicina, ellas representan el  aplastante 70% y en biotecnología, el 63%. Cuanto alegra reconocer como estamos viviendo un momento histórico en la investigación del país, donde la  mujer supera al hombre. Claro, cuando se revisan las estadísticas sobre los niveles jerárquicos, entonces ellos aparecen dando las órdenes, sobre qué y cómo investigar.

 

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y muchas leyes orgánicas vigentes, hoy destacan el derecho de la mujer al igual que el hombre. Justo reconocer, por ejemplo, el enorme  valor del trabajo denominado, “oficios del hogar”, en otrora descalificado y como si no existiese. También el hombre ahora,  debe asumir roles muy importantes dentro del hogar, algo que en el pasado no se permitía soñarlo, menos aun ejecutarlo. Pero esta desleal competencia entre géneros, donde se busca una vara para medir y comparar, quién está por encima del otro, nos viene minando sigilosamente.

 

Válido traer acá, la prohibición de fumar en áreas internas de espacios públicos, lugares de trabajo y centros de esparcimiento, desde el pasado 31 de mayo de 2011. Al fin y al cabo, una nueva medida positiva e impositiva, más no educativa y consecuencia de un proceso formativo. Seguramente producirá efectos aceptables pero en el fondo, muy difícilmente, el Libres de Humo, no impedirá que las estadísticas aterradoras al respecto, en cuanto a que las niñas y mujeres venezolanas fuman más que los hombres, cambie. Esta realidad incluye, según cifras manejadas en el país, los liceos. Y por ello, el número de muertes por cáncer en mujeres de esta patria, triplican el de los hombres. Porque con decretos y leyes novedosas,  poco se logra,  si la prevención no se aborda desde la familia y la escuela.

 

También es verdad el impacto de la violencia familiar, donde niños, niñas, adolescentes y el género femenino, son los más débiles. Continúa el abuso en variadas formas verbales y físicas. El meollo de esto, es la impunidad al respecto. Igualmente cada vez  más, el varón utiliza el cuerpo femenino como mercancía y ellas se dejan utilizar.

 

Que bueno sería comprender el daño irreversible  generado entre nosotros,  hombres y mujeres, empeñados en competir, resaltar y descalificar al otro u otra. Si hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, donde uno complementa al otro, y donde se necesita del otro,  para garantizar la  continuación de la especie humana, porqué nos resistimos a arrepentirnos sobre estas conductas equivocadas y rectificar para el bien de todos. Es que uno queda anonadado, cuando escucha del hombre o mujer venezolana, decir: “no me arrepiento de nada y cuanto he hecho lo volvería a hacer.”

jherreramora@gmail.com




AHOGADOS EN ARMARIOS EMPOTRADOS

Jesús Herrera Mora

28-05-2011

Todos los días los centros comerciales del país se mantienen llenos de personas ansiosas por comprar algo. La cantidad de ropa  por ser mortal,  es impresionante. Objetos inanimados van y vienen. Ese televisor que tienes ya pasó de moda. Tu computadora debes actualizarla para que los nuevos programas, fluyan. Si el minicomponente no posee puerto USB, está desfasado. Y del celular, mejor ni opinar. El que hoy deseas tener, mañana amanece caduco. Increíblemente,   la cosificación de la vida, es un hecho. 

    
Culto a tener y mantenernos jóvenes, es el ataque de la sociedad del hombre contra  el hombre. Es preciso acumular objetos,  más una lozanía juvenil. Por ello, mientras desde el norte  apuntan a llenar el saco de carros, celulares, televisores, computadoras, iPod  y   prendas de vestir, del otro punto cardinal, el ataque va dirigido con viagra, cremas revitalizantes y la cirugía estética, hoy por hoy, tentadoramente acechante. 

    
El tiempo se hace relativamente más corto ante un agite vivencial sin precedentes. Madrugar para vivir, no garantiza de ninguna manera la eficiencia del día. Con todo y las enormes bondades de la tecnología, cómplice desde tu casa para visitar bancos, efectuar movimientos  entre cuentas, cancelar recibos y hacer compras; las bestiales  colas de las ciudades con mayor número de carros que de personas, consume parte del espacio entre la brillantez del sol y el opaco de la luna. Así como en la biblioteca casera ya no caben los libros jamás leídos por los huéspedes hogareños, la calles y avenidas permanecen colapsadas por millones de vehículos, los aparcados,  solos naturalmente y aquellos que circulan, medianamente vacíos, con muy pocas personas en su interior, cosa que complica el  desenvolvimiento ciudadano.  

    
Salimos de nuestras casas buscando encontrar aire y espacio, ante el colapso de  pertrechos y en la calle cada vez es menor las zonas verdes, porque de manera progresiva y ante la fuerza arrolladora de la cosificación humana, tristemente las mismas se van convirtiendo en enormes closets. Las aceras peatonales están llenas de tarantines producto de una economía informal avasallante, sin alfa ni omega, totalmente desorganizada e impredecible. Motorizados garantes de la ley, con sendos uniformes distintivos de los organismos del estado al cual pertenecen, violentan de manera inmisericorde las mas elementales normas ciudadanas y a cada rato, con esas súper máquinas que conducen a altas velocidades, se  adueñan sin permiso de nadie, y sin escuchar al soberano, de los reducidos e incómodos espacios que van quedando para el ciudadano de a pié. 

    
Un país ahogado en el consumo  para ningún fin, es altamente nocivo. Entre ceja y ceja, la sociedad acopla el comportamiento del venezolano, de tal manera que todos, o casi todos, mejor dicho, procedamos paralelamente a los demás. Se vive para gastar y comprar. En forma más elegante, diríamos, nos viven para hacernos esclavos del consumo infinito. Es decir, irónicamente, nosotros, humanos de carne y hueso,  estamos cada vez más deshumanizados ante la robotización de nuestros actos. No nos dan tiempo para que los sentimientos afloren desde el interior del ser. Se prohíbe pensar diferente a lo previamente definido. El hombre, finito por su naturaleza, cayó en la trampa infinita del placer, del dinero, de lo fácil, de tener objetos, necesarios e innecesarios. Y lo humano, lo importante para vivir, el caparazón, sus órganos interiores y la razón, se han quedado atrás,  porque precisamente nosotros venimos actuando, no para una vida abundante y fraterna sino para ser vividos.

    
Es lamentable que el dinero cosificado haya arrastrado la razón del hombre hacia parajes tan oscuros. Quisiéramos deslastrarnos de tantos “armarios empotrados” dentro y fuera de los hogares. Todavía estamos a tiempo de acrecentar una vida más humana. Si pensamos un poco, si dejamos de actuar tan automáticamente, si rescatamos el diálogo sincero y abierto, si comenzamos a superar el interior humano, saliendo de esta miseria espiritual, seremos capaces de echar al basurero tanto objeto superfluo a cambio de una vida más pura, más auténtica, más al paso del hombre y no de la máquina.

 

jherreramora@gmail.com




ESA AULA ESTÁ HERIDA

Jesús Herrera Mora

15-04-2011

Visualizar  la vida es un recorrido finito, si se trata de nuestro  tiempo, porque cada persona al nacer inicia lo que nunca había sido y al morir, su yo, nunca más será. En cambio, si  hablamos de espacio ocupado  en los vericuetos existenciales para entender el todo, se camina por un  inmenso trecho donde el ser vivo, inhala y exhala  su vidorra, para finalmente extraer pocas cosas  de la oferta vivencial. A propósito, el notable científico Albert  Einstein,  ilustró con maestría: “Lo más incomprensible  de la naturaleza es que nosotros podamos al menos en parte comprenderla”:

 

Una Venezuela carente de armonía social, refleja un grado de intranquilidad tal, que ahora la mujer por recomendación de su médico no trae el hijo a la vida según la naturaleza humana. Esa criatura recién venida a esta aventura denominada  EXISTENCIA, será impactada  por un mundo digitalizado al extremo. Desde las entrañas del seno materno, le podemos ver producto de un tecnicismo científico invasor de la privacidad  embrionaria. Tratamos de auscultar  lo externo, lo que más adelante está a la vista. Se opina con mucha facilidad de lo que poco se sabe. Es que lo complejo, paradójicamente permite al hombre hacer consideraciones. En cambio, lo simple, según el vetusto  Ernesto Sábato, tal como la matemática, se le  “mira desde una respetuosa distancia”.

 

Cuan preocupante es esta situación del país más al norte de la América del Sur, donde  la violencia se ha incrustado en la sabia del venezolano. Miles de estudios simultáneos se hacen para llegar al meollo del mal. Historias de vidas  ahí, diferentes pero con enormes carencias afectivas. En medio del torbellino, los educadores del pueblo. Por estos días demasiados desempleados, quizás como consecuencia de una estrategia equivocada donde la oferta supera con creces la demanda.  Ellos buscan oxigenar su razón de ser, aceptando las miserias que se les ofrecen a cambio de indignos salarios. Y los pobres, aun fuera del hecho educativo cotidiano, desconocen lo que les espera en unas escuelas cada vez más retadoras, crueles, llenas de reglamentaciones incitadoras sutiles de la verborrea agresiva y del acto lesivo.

 

En instituciones educativas públicas y privadas se presentan los problemas oscuros. Ya no importa el nivel social, si acaso es válido referirlo aquí, para que el caudal de circunstancias confusas  no se haga presentes. El adolescente que reta al docente, dentro o fuera del aula,  se hace cotidiano. Palabras irrespetuosas salpican en todos los recintos escolares. Hay un roce de fuerzas encontradas, donde sigilosamente el educador venezolano se desmorona moralmente y contra él, arremeten tantos elementos legales. Ahora  no se sabe si el alumno del siglo XXI,  tiene deberes.

 

La  oscuridad de la razón,  confunde las ideas y degrada a diario, el proceso de paz escolar. Ya es común la amenaza del estudiante hacia el educador por asuntos pueriles. Ante el avance de  los días, los acontecimientos agresivos desde el receptor hacia el facilitador, crecen. Que un chico  rete a quien lo instruye, ahora es, como luego  del sol nace la luna. En todo caso, preocupa  el aumento de peso de la agresividad. En esta semana, concretamente en el famoso liceo Fermín Toro de la capital venezolana, un joven educador de escasos 28 años, fue agredido brutalmente, dentro de un aula, por cinco encapuchados que le desviaron el tabique nasal y produjeron un fuerte hematoma en el ojo derecho. El motivo del asunto, proponer y trabajar por un proyecto de formación cultural para recuperar la moral y buenas costumbres.

    
Esta historia fresca  es una peligrosa realidad. Venimos observando como en otros países latinoamericanos suceden actos terribles dentro de los recintos educativos. No ocultemos el sol con el dedo ni pretendamos decir que estamos mejorando porque hay un notable crecimiento matricular en la educación. Pareciera  existir una intencionalidad de utilizar los números para silenciar la violencia escolar. Y seguramente  ante esta nueva moustrosidad ocurrida en el liceo Fermín Toro, las defensorías estudiantiles alzarán su voz para exigir respeto a  los chicos agresores. En el peor de los casos, se recomendará alguna sanción pedagógica. Y el joven docente, muy bien, gracias…

jherreramora@gmail.com




PRIMERO  YO

Jesús Herrera Mora

08-03-2011

Al paso de los años y con la repetición de los comportamientos humanos, en instantes la vida pareciera viajar hacia un estado de monotonía. Aciertos y equivocaciones  se confunden como si el asunto fuese igual. Todo rápidamente va hacia un mismo destino, como si la evolución del ser humano fijara en el ánimo de todos los seres pensantes, los mismos propósitos.

 

Propicio recordar el cuento denominado “El Mayor de los Errores”. Se dice que hace muchos años en un monasterio budista del Tibet, región autónoma al oeste de China, donde la tierra vive con el cielo, un discípulo al que le causaba pánico la idea de poder cometer un error, decidió transmitirle ese temor al lama (maestro de la doctrina budista tibetana), del monasterio y, éste le respondió: - Ten presente que al no querer cometer errores, cometes el mayor error de todos. ¿Sabes cuál es? El discípulo negó con su cabeza y el lama  pronunció- Cometes el error de no intentar nada nuevo.

 

Ese no intentar nada nuevo, pareciera ser la decisión de quienes están encargados del problema de vialidad nuestro. Al son del carnaval, semana santa, final de año, año nuevo y algún puente festivo, la implementación de medidas es coincidente, concreta y timorata. La cultura vial venezolana se caracteriza por el desorden y la anarquía de los conductores, incluyendo los responsables de hacer cumplir las normas de tránsito. Actualmente ocupamos el quinto puesto por muertes en América, como resultado de accidentes viales. El detalle estriba en el número de habitantes. Es indudable que nosotros estamos por debajo de países del Norte y de Sur. Y sin embargo el caudal de petrodólares cada vez incrementa el número de vehículos en las calles.

 

Con una formación  centrada en el Yo, quien  se sienta frente al motor, egoísta  y carente de Valores Viales, las calles se convierten en escenarios de lucha y violencia por llegar primero, antes que el otro, delante de él o ella, pero siempre número uno. La mayoría desconoce las leyes viales, obtienen la licencia para conducir sin mucho esfuerzo,  resultado del soborno. Los límites de velocidad en avenidas y autopistas son simples adornos porque casi nadie los respeta y quien  lo hace se convierte en un estorbo. El cinturón de seguridad  reposa bajo los traseros humanos, el alcohol es amigo consuetudinario y el uso del celular para hablar, leer textos y escribir mensajes, forman parte de la rutina vial.

 

Como pequeña luz esperanzadora, en estos últimos años, con lentitud pasmosa, silente pero positiva, se está iniciando un proceso de Educación Vial en algunos planteles educativos. Usando recursos un tanto obsoletos si consideramos los avances tecnológicos del momento, los niños en edad preescolar, van recibiendo algunas orientaciones que pudieran convertirse en la semilla que a futuro, revierta los resultados actuales.  Menos mal que en medio de la tempestad, siempre hay personas preocupadas por enfrentar las realidades. No se trata de leyes, porque las tenemos. ¿Qué sentido tiene la ley sin la persona? Necesitamos adiestrar al ciudadano para que pueda convivir en paz, entre la telaraña social-(calles-peatones-vehículos).

 

Las muertes anuales consecuencia de accidentes de tránsito son terribles. Entre 1997 y 2008, pasamos de 4200 a 7714. En una docenas de años el incremento fue de 3514. Esto significa que la tasa de muertes accidentales, creció a razón de 6,97% por año, para un gran total de 83,7% en esos doce años.

 

Basta ya de proponer nuevas leyes al respecto. Sabemos que nuestra vida tiene su tiempo marcado. Nos preocupa como se está matando la gente, sobre todo los jóvenes, quienes quedan despedazados en calles, avenidas y autopistas del país. La educación vial debe ser un clamor nacional. Al fin y al cabo, conductores y peatones formamos juntos un mismo sistema. Ante la imperceptible educación social, iniciemos con los  niños, el acople hacia la cotidianidad de la circulación vial,  para que se haga responsablemente y en cada etapa de la formación del hombre, preescolar-primaria-media general-universitaria y postuniversitaria, se interiorice el comportamiento según los Valores Viales.

 

Ceder el paso, respetar las normas de circulación, entender que las aceras son del peatón, conocer todo lo concerniente a la responsabilidad de conducir y asumir comportamientos loables al respecto, sería un aliciente para iniciar cambios posibles.

jherreramora@gmail.com




IRRESPONSABILIDAD  PREMATURA

Jesús Herrera Mora

27-02-2011

Las estadísticas no mienten. Los especialistas venezolanos aseguran que  existe una estrecha relación entre tres factores, cuyo aumento único es exclusivo de la geografía latinoamericana: POBREZA-DESERCIÓN ESCOLAR Y EMBARAZO PRECOZ. Tristemente la tierra de Bolívar, es desde hace siete años aproximadamente, el país con el índice de embarazos adolescentes más alto de toda Latinoamérica. La situación con el paso de los días, se complica.

 

El núcleo central donde todo se organiza  para construir los pilares de sostén en el ser humano, la familia, está débil. Su fragilidad es evidente y aunque parece duro afirmarlo, el único que puede y debe educar es el hogar y en ningún caso  el Estado, tampoco la escuela. Sucede que las nuevas familias no tienen tiempo para solidificar su razón de ser.

 

Produce un gran dolor los números al respecto. Ellos en medio de su frialdad que los caracteriza, arrojan resultados y están ahí, a la vista de todos. Las niñas madres venezolanas, cuyas edades oscilan entre los 15  y los 19 años, van en pleno crecimiento. Para el año 1990 casi el 14% de las chicas pertenecientes a este intervalo de edad, salieron embarazadas. Veinte años después, el porcentaje oscila entre el 27% y 30%. Estamos hablando de un aumento entre el 13% y el 16%. Si continuamos detenidos en cifras, hemos crecido en embarazo precoz, a razón de un 0,8% anual. En los estados llaneros Apure-Barinas-Guárico, y  en ese orden estricto, se presenta la mayor incidencia junto a Delta Amacuro y Amazonas. Si según cifras frescas, Venezuela con casi 29 millones de seres humanos, tiene  2,7 millones de jóvenes en las edades señaladas anteriormente, entonces los mismos son el 9,3% de la población total.

 

Cuando continuamos  hurgando los números, olores fétidos brotan al ambiente. Tres porcentajes más generan la contaminación: 27% de estas criaturas aparecen relegadas de la educación formal. 70% no superan  el tercer año de Educación Media General y 40% de dichas jóvenes son solteras.

 

Parece mucha la información numérica. Su importancia como tal es relativa. Que países pobres como Honduras o Bolivia, nosotros los superemos en madres precoces, tampoco es el meollo del asunto. El problema radica en la realidad juvenil venezolana. Huérfanos de hogares, no porque no los tienen, sino porque estos funcional muy mal, convertidos la mayorías en Posadas donde cada inquilino hace su vida al ritmo de los patrones impuestos por una sociedad consumista, persuasiva, inclemente y apabulladota, el ataque contundente va dirigido sin clemencia y en forma preferencial, hacia  la práctica del sexo irresponsable. Y por supuesto las consecuencias están sobre la mesa.

 

Cada vez es menor la siembra del amor primero hacia Dios. Nos estamos acostumbrando a servir  al dios mammón, dios del dinero. Y entonces vamos cosificando todo, inclusive el sexo. Y precisamente en esa etapa tan  hermosa pero difícil de la vida, la adolescencia, donde la niñez y la adultez se enfrentan por el dominio y definición conductual de la persona, ante una inadecuada educación familiar, ante una real crisis económica, sumado a la falta de definición e interiorización de valores morales y espirituales, surge en los adolescentes de ambos sexos, una intensa búsqueda de las primeras experiencias sexuales, con resultados nada halagadores.

 

El sexo es un don de Dios y como tal debemos educar para que se viva en el tiempo adecuado y se practique en forma responsable. El gran problema está en la carencia o debilidad estructural de nuestros hogares venezolanos. Ya muy pocas madres se suman a que el sexo se practique, como en tiempos pasados, una vez llegados al matrimonio. Es mas, cuando uno habla de esta manera, inmediatamente la mayoría piensa  en lo inadaptado al mundo moderno,  que dicha persona se encuentra.

 

Ese rollo de la liberación femenina donde la mujer aspira a ser independiente por sus propios y exclusivos méritos para “sentirse realizada”, está socavando un profundo abismo existencial, donde una consecuencia inmediata es la procreación irresponsable y el incontrolable incremento de niñas embarazadas. Sumémosle  la situación psicológica que genera esta  condición. En ellas se acumulan las dificultades propias de esa edad: problemas afectivos presentes a lo largo del embarazo, dificultades personales y familiares, inquietud por un futuro incierto,  deserción escolar y debilitamiento de la autoestima. En todo caso, mientras hacemos la  lectura de estas cortas letras, la prácticas sexuales entre niños, niñas y adolescentes, marchan a la orden del día y seguramente la multiplicación de los factores generadores del mal,  continuarán  potenciándose.

jherreramora@gmail.com




IRÓNICAMENTE   INCOMPETENTES
Jesús  Herrera  Mora

20-02-2011  
 

Niñas y mujeres se hacen presentes. En qué sitio de la tierra  no aparecen. Atrás ha quedado la famosa cena de los doce apóstoles. Todos los rincones inundados por esa deliciosa aroma propia de las féminas. Aunque sin tener cifras en manos, los vientos confirman la proporción mayor, en cuanto a su nacimiento se refiere. Y es que el famoso sexo fuerte de otrora época, hoy está relegado numéricamente ante la delicada presencia.

 

En los centros educativos venezolanos, aproximadamente existe una diferencia numérica a favor de  ellas, entre el 11% y el 12%. Cuando usted cuantifica los presentes dentro de un aula, se encontrará con 15 sumisos varones ante 20 aplastantes chicas. Si de jerarquía cognoscitiva se trata y cuando necesitamos utilizar la formación intelectual para fines de investigación, nos encontramos como 4615 son  mujeres de un total de 8869 científicos   venezolanos. Esto representa un 52%. Claro,  el esfuerzo, dedicación y paciencia son pasmosos, porque,  cómo viene luchando la mujer en las distintas instancias para ser reconocida.

 

Todos estos hechos,  cuando apenas transitamos la décima parte del siglo XXI,  son muy alentadores. Apreciar la multiplicación positiva de la mujer en miles de actividades, que anteriormente eran exclusivas del sexo masculino, es un indicador extraordinario, aceptando lo polifacético de ellas y su increíble capacidad de trabajo. Esta actitud y forma de vivir tan particular pero a su vez arrolladora, hace pensar como en un futuro no muy lejano, el dominio en cuanto al género se refiere, si acaso me permiten denominarlo así, será inevitablemente de ellas.

 

Pero como todo crecimiento tiene sus dificultades y peligrosamente, así como el hombre en el pasado se creyó autosuficiente y dueño absoluto de un universo cada vez más complejo e inexplicable, donde la arrogancia y la sed de poder en todas sus vertientes atrapan la visión humana, así mismo, junto a los escalones ascendidos por  millones de ellas, las tentaciones se hacen presentes y lo construido con tanto esfuerzo y sudor cotidiano, choca con un muro de concreto terriblemente destructivo de sus vidas, hoy a la par de los hombres. Concretamente me refiero a los vicios que tanto daño han hecho a lo largo de nuestra existencia humana.

 

Según estadísticas frescas, cercanas a los días  al  segundo mes del año 2011, las mujeres fuman más que los hombres. Muy duro aceptar esta realidad, pero los estudios estadísticos apuntan  en los liceos nuestros, donde la sabia juvenil da pasos importantes en cuanto a formación intelectual se refiere. Allí  miles de chicos y chicas viven atrapados por la telaraña humeante del cigarrillo sumado al uso del chimó. Ellas por supuesto, cuando ya superan a los varones en número poblacional y en presencia  significativa, también arropan,  si nos referimos al uso del mortal cigarrillo.

 

Ya comenzamos a percibir esas nefastas consecuencias de una alocada competencia por ser como ellos. El número de muertes por el fatídico cáncer, triplica la cantidad, al comparar las cifras femeninas con las masculinas. Un ritmo social donde cada vez son menos las diferencias entre los géneros, porque aquella delicadez en el vocablo, la ternura del tono de voz , la posición elegante y seductora , la forma de gesticular y su comportamiento cotidiano, comienzan a hacer estragos destructivos en particularidades que  en un pasado no muy lejano, el hombre tenía la supremacía.

 

Alejados de Dios, viviendo la condición humana llena de automatismo, hombre y mujer se dan la mano compitiendo por todo, tratando de mirar de arriba hacia abajo, para ver cuál de los dos sexos es efectivamente el débil. Uno para el otro, o mejor aún, a pasos similares aceptando nuestras diferencias, pareciera ser la luz del camino. Esta alocada carrera hacia ningún destino se está convirtiendo con el paso de los días en un arma de doble filo. Los grandes teólogos afirman que la rutina acaba con el amor primero, es decir con el amor a Dios. Rutinariamente utilizamos a Dios por modismo del presente y nuestra lejanía hacia y por Él cada vez se hace más evidente. En todo caso, caminar solamente por asfalto humano, donde actúo según  recibo, bien por bien o  mal por mal, es lo que nos está llevando a ser,   irónicamente incompetentes.

jherreramora@gmail.com




PRESENTES... AUSENTES…

Jesús  Herrera  Mora  

06-01-2011

 

A la hora de sumar, decía la maestra, debes ser muy cuidadoso,  de tal forma  que agrupes elementos iguales y procedas a efectuar la operación. Y funcionan los recuerdos inmediatamente, porque en alguna ocasión, leyendo “La Aventura de la Matemática” de mi amigo Douglas Jiménez, docente universitario de vieja data, me encontré con un capítulo que lleva por nombre: ¿Usted Sabe Contar? Interesante planteamiento generador de duda y detrás de ella, uso de la razón y aprendizaje posterior. Bueno, el asunto es que si contamos dieciocho niños, de género mitad y mitad, para no complicarnos la vida y todos ellos Nativos Digitales, cada uno con su teléfono Blackberry de última generación, con su nuevo 3DS de Nintendo, con una Easyshare C122, cámara fotográfica que capta imágenes en alta definición y permite subir las fotos y videos a las redes sociales en tres pasos, además de un televisor con capacidad estereoscopia que permite crear imágenes en tres dimensiones, entonces hemos conformado un conjunto matemático muy particular y propio del siglo XXI.

 

Es razonable advertir una particularidad del conjunto anterior. Aclaro  que no estamos considerando esa gran masa-niños venezolanos  obligados a trabajar desde muy chicos, carentes de la figura paterna y con una madre frágil. Niños hambrientos, delgados de contextura y con una cara llena de penas. Estos son muchísimos, millones para no entrar en detalles. De quienes hacemos la referencia inicial, es otra clase social, menor numéricamente pero al igual que los débiles, con su cruz a cuesta.

 

Si logramos contar acertadamente, el resultado de los miembros  de dicho conjunto, es noventa. Noventa era la edad de Sara cuando concibió a Isaac. Noventa es un número natural precedido por el ochenta y nueve y seguido por el noventa y uno. Noventa codos tenía el nuevo templo de Jerusalén (Ez, 41,12) y noventa es la suma de los cuadrados de los números enteros comprendidos entre el dos y el seis, incluyendo sus extremos. Pero también noventa por ciento es la cantidad de niños, niñas y adolescentes venezolanos que se sienten solos, muy solos, a pesar de los Blackberrys, de los  Nintendos, de las Cámaras digitales, de los televisores 3D, de las computadoras, de Internet, etc.

 

Noventa de cada cien acuden a diario al Facebook, tratando de buscar compañía a través de las novedosas redes virtuales, porque para nadie es un secreto que con el correr del tiempo en la humanidad, vamos dejando en manos de instituciones “especializadas” los valiosos detalles de la vida de los más chicos. Lo peor de todo es que además del escaso tiempo dedicado al futuro de la patria, cuando regalamos espacios,  entonces su calidad deja mucho que desear.

 

El mundo tecnológico se ha adueñado de los más pequeños y sin proponérnoslos, el aislamiento hace mella. Detrás de esos niños y niñas atiborrados  de todas las herramientas del mundo virtual, hay unos seres humanos experimentando una seria soledad social producto del ritmo de vida actual aunado a otra soledad de emociones, como consecuencia básica de insuficiencias familiares. Si no hay con quien hablar en casa ni con quien compartir, entonces las redes sociales hacen de las suyas mientras los adultos viven su mundo.

 

Aunque el término parezca excesivamente duro, el más adecuado de utilizar para describir lo que se avizora, es el de catástrofe. Porque la incomunicación está presente en una sociedad cada vez más poblada de seres humanos y consecuencia de ella, la soledad ataca a los más débiles de nuestra raza, los niños.  Lo peor de todo, tal como miles de niños y niñas lo afirman, es que no basta tener padre y madre, no es tan importante si ellos se comportan con sus hijos de forma  molesta  e inaguantable. Lo duro de todo es la actitud desinteresada, impasible y ausente, aun cuando físicamente estén presentes.

jherreramora@gmail.com




SEGUIR  VIVIENDO

Jesús Herrera Mora

27-12-2010

Al  filo de los últimos días,  propiedad privada del dos mil diez, es costumbre mas por folclor que por convicción de pensamiento, agradecer al Dios Todopoderoso,  ocho mil setecientos sesenta horas continuas de funcionamiento para cada motor sinónimo de vida. Si usted es de los que ha elegido marchar según los códigos éticos y morales de la sociedad a la cual pertenece, pues felicítese y abra sus brazos para felicitar a todos los semejantes que aun celebran la estupenda oportunidad de ser y estar.

 

Que aroma tan especial, imposible definir su fragancia, solamente decir cuan agradable es la  presencia. Tu estampa significa el culmen, tal cual eres. Y cada complejo, sencillo a la vez, cuerpo humano, miembro del todo significado de vida, y parte de la porción que conforma tu ciudad,  estado  y  país,  continúan   haciendo un ciclo que se inició ese día tan importante de llegada, de existencia.

 

Lograr cuadrar números, cuando hablamos de tiempo de presencia, es algo abstracto. En principio porque la referencia está dada en función de millones de personas y el otro detalle, porque definitivamente es relativo. Sin embargo ante la oportunidad de manejar concretamente periodos, cada treinta y uno de diciembre concluye un ciclo. Ante su muerte inevitable, nace otro espacio de tiempo similar. El día primero de enero, se registrará con nombre propio y apellido: Dos mil once. Y surgen las preguntas y ante ellas,  un pequeño recodo donde es válido el simple acto matemático: Adición-Sustracción-Producto.

 

ADICIÓN: Un hermoso país, con geografía envidiable y lo más importante, su gente. Con flaquezas y fortalezas, continua el camino emprendido desde que cada uno llegó. Vamos hacia delante, con el esfuerzo, la constancia, el enorme trabajo, sudor, creación, ingenio, diálogo, apertura, en fin, uniendo la salida del sol con su partida ante la inminente figura  de la señora luna. Ochenta y seis mil  cuatrocientos segundos ante ese hermoso juego sol-luna-sol. Y a pesar de los imprevistos, seguimos, marchamos, caminamos, construimos, abrimos espacios para  otros  y  compartimos nuestros treinta y siete grados que emanan de cada cuerpo, algo propio de nosotros cuando se hace menos el yo.

 

SUSTRACCIÓN: Una sociedad peligrosamente  debilitadora de  sus instituciones fundamentales y con marcada ausencia de un  código de valores éticos y morales, donde nuestros jóvenes no logran comprender  cómo ante tanta riqueza geográfica, nos estamos desmoronando con una corrupción cuya principal causa es la impunidad. Si nos llenamos de leyes pero las susodichas tienen miles de formas para ser evadidas, entonces, ¿qué beneficio genera su existencia?  Aunado a  esta  podredumbre , la inseguridad  hace mas precaria la vida. Ataca por todos los flancos (educación, salud,  trabajo y lo más grave,  el efímero valor de la vida ante una cultura de la muerte).

 

PRODUCTO: Apremia educar en valores. Se requiere que padres, madres y educadores, columna vertebral  donde se sostiene el enorme edificio denominado sociedad, se descubran a si mismos. Tarea difícil pero posible y necesaria. Ya lo expresó en el siglo XIX, la gran escritora británica Mary Ann Evans, quien utilizó el seudónimo masculino George Eliot para poder ser aceptada en la sociedad de aquel entonces: “Nunca es demasiado tarde para que seas lo que podrías haber sido”.

 

Si hasta la presente fecha sientes que lo hecho por ti a lo largo de tu vida es insuficiente, entonces aportar desde la posición individual, en colectivo se multiplica y seguramente generará dividendos útiles. Quedarse contemplando lo que pasa, donde diariamente exaltamos lo negativo (sustracción) y opacamos lo positivo(adición), colabora uno, sin proponérselo, con la acentuación de nuestros males, llegando a pensar, inclusive hasta actuar en contra del producto (al no ser capaces de descubrirnos ) , conduciendo a la división, que tanto mal nos está haciendo.

 

Que la multiplicación de lo positivo a través del esfuerzo constante sea el camino. Creer en nosotros, es sinónimo de entregarnos con la firme convicción de ayudar a otros, hijos-alumnos-amigos-compañeros de trabajo-semejantes; a crecer en valores éticos y por ende, darle  color, olor y sabor al acto de vivir.

jherreramora@gmail.com




PRESENCIA   FAVORABLE

Jesús Herrera Mora

18-12-2010

A esta altura del año, cuando restan pocos días para su final,  la mayoría de los venezolanos, directa o indirectamente, por voluntad propia, siguiendo consejos, imitando a los demás o simplemente por sus creencias y formación religiosa, nos preparamos para la llegada del Niño Dios. Caso particular el de este año, con suficientes calamidades generadas por otro “niño malintencionado”, travieso como el solo, a chaparrón intenso, que ha sembrado pánico, destrucción y muerte de inocentes. Todo ello nos llevó a que once estados del país, paralizaran prematuramente las actividades docentes del primer lapso.

 

Totalmente factible entonces,  rostros de alegría en niños, niñas y adolescentes, ante la interrupción de clases junto a la ingenuidad de los mismos. Los autores de la Nueva Ley Orgánica de Educación, mostrarán rostros compungidos por el incumplimiento evidente de los fantásticos 200 días de actividades docentes contemplados en dicha Ley. Olvídense por ahora, de restructuración de calendarios, que si actividades especiales, o cualquier  trampa  o artilugio, propio de quienes dirigen el hecho educativo. Las recordadas elecciones de septiembre mas el “niño” de noviembre han noqueado antes de tiempo, el tiempo previsto para el correspondiente año escolar.

 

En todo caso, la onda expansiva del momento es la Navidad. Ojalá  y  lográsemos comprender , mejor aun,  actuar como animales inteligentes y de clara racionalidad, respetando la naturaleza que el Señor nos ha regalado y aligeremos una verdadera humanización ante el deterioro de la calidad de vida. Los embates de la perfección creada en este inmenso hogar llamado tierra, cada vez son de mayor cuantía. Continuamos empeñados en maltratar lo natural y tratando de cambiar lo sencillo de la geografía en cada país, buscando una comodidad atentatoria de la misma naturaleza, vamos sintiendo los estragos, bien porque ahora el sol calienta muchísimo mas que ayer,  porque el verano en zonas de nuestro terruño es inclemente ,  porque la lluvia ataca sin piedad ni consideración, porque olas de calor ahogan la vida,  porque el frío atormenta y congela.

 

Ante lo finito de nuestras capacidades, está  lo infinito del Todopoderoso. Concretamente Venezuela caracterizada en el pasado por dos ciclos ponderados y provechosos para toda la geografía nacional, este año 2010, pasará a la historia por un verano terrible que colapsó la producción de energía eléctrica y un invierno inesperado y esencialmente abundante, que tal como el mar , sin memoria,  destruyó con excesiva rapidez.  Poco a poco las cosas vuelven a su nivel y los venezolanos en medio de las penurias de muchos, sin techo, sin comida y hacinados inhumanamente,  regresamos a una tensa calma e  inmersos en un tiempo de adviento, nos preparamos progresivamente para la llegada de Jesús.

 

En este asueto navideño, es propicio recordar a los miles de educadores venezolanos que en el ahora , les corresponde ser coherentes entre sus prédicas y sus prácticas de vidas. Quizás como el mismo Jesús nos enseña con su vida, estamos obligados  al haber elegido el camino de la docencia, a entender que  lo complejo del momento es consecuencia fundamental de nuestras aptitudes y actitudes. Si señor,  unida la capacidad para el buen desempeño junto a la disposición de ánimo en cada docente, lograremos comprender la importancia de la misión que lleva por nombre Educar. Seguramente aprovechando el momento de paz, unión familiar, perdón , reconciliación, todos propios en estos cortos días, debemos pedir por una educación equilibrada, para que el niño y niña vea sus  virtudes y defectos, lo frágil y la fortaleza de nuestra tierra, delimitando ciertamente según su país, pero entendiendo que formamos parte de un todo. Obliga enseñar a preservar y conservar, a proteger lo natural, a cambiar de manera progresiva  desde lo cómodo y superfluo hacia lo necesario y equilibrado.

 

Tiempo propio de sabiduría. Reeducar hacia un hombre humano, cayendo  en cuenta que no somos un mundo virtual , apremia. Hay un cielo, hay  nubes, hay sol, mar y tierra, verano y lluvia, viento y quietud,  lugar de nacimiento, amor y sufrimiento, pensamiento y sueños, ilusiones y desesperanza. Hay un espacio para vivir y hay vida. Y tenemos un hermoso ejemplo de vida, a propósito de quien está por nacer…

jherreramora@gmail.com




COMPRENDER…  LO DESCONOCIDO
                                                    
Jesús Herrera Mora

12-11-2010

Son innegables los avances del mundo moderno respecto a la enseñanza dentro de los recintos educativos. Se trata de comenzar a aprender la respuesta sabiendo que ante de lograrlo, la misma dialéctica social produce el cambio de la pregunta. Así  como todo el mundo corre sin destino claro, la información nos satura durante los mil cuatrocientos cuarenta minutos,  propiedad de cada día.

 

Hombre increíblemente visionario, aún vivo con casi veinte lustros sobre su débil figura, Ernesto Sábato, científico y humanista de enormes principios morales, allá hacia 1945, expresó en uno de sus tantos libros: “El futuro estará lleno de especialistas, lo que no creo pueda ser motivo de orgullo o alegría. Las ciencias han llegado a un grado de desarrollo tal que un hombre está condenado a especializarse, si quiere llegar hasta el frente donde se lucha con lo desconocido”.

 

Corresponde al docente especializado, viajar hacia un mundo retador, intrincado, rebasado de antivalores, con representantes sumamente ocupados en el materialismo de la vida y  falsamente pendientes de sus hijos. De igual manera la lucha por ingresar y mantenerse dentro del engranaje educativo, exige al maltratado docente,  usar el ingenio, continuar estudiando especializaciones, posgrados, y  doctorados, habida cuenta de la devaluación cognitiva que se percibe en los mismos.

 

No pretendo negar la validez de quien se especializa, menos aún pensar que no se debe estudiar. En los próximos ciento veinte meses, la sociedad de la información en la que se regodean los niños, adolescentes y jóvenes ahora, exigirá un modelo educativo diferente, que conduzca hacia contenidos dinámicos, interactivos y motivadores. Todo el mundo habla sobre las  Tecnologías de la Información y Comunicación, TIC, que lentamente  deben asumir un rol protagónico. Las escuelas mantienen actualmente dos lenguajes encontrados. El de los estudiantes, con sangre digital frente al docente, con todo y su noble esfuerzo, tratando de ser intruso de un escenario full de Ipad,  Videojuegos, Páginas Web interactivas, Cuadernos Electrónicos, y miles de elementos totalmente tecnológicos y bestialmente cambiantes.

 

Vivimos corriendo hacia ningún sitio y tal circunstancia genera superficialidad en  la información,  donde profundizar es cosa del pasado. Tristemente el número y complejidad de los problemas sobre conocimiento y conductas disruptivas, crece con una rapidez muy superior a la capacidad humana de comprensión. Todos los días nacen nuevos conceptos, teorías, modelos y conductas. Sin  poder percatarnos, menos aun, asombrarnos, porque progresivamente esas capacidades del hombre moderno las vamos perdiendo a medida que la ciencia y tecnología nos rebasa, la luz de lo digital ilumina un nuevo aprendizaje y simultánea e irónicamente nos conduce hacia tinieblas complejas, desbordadas con infinitas sabidurías pendientes.

 

Una sociedad donde quien carezca de atributos físicos juveniles es relegado, donde hay que ser doctor para ser reconocido y donde además conseguir prestigio, reputación y renombre forma parte de un culto a la personalidad desmedido, es el estadio donde corresponde jugar al nuevo educador venezolano. Son tantas las tareas asignadas en cuanto a manejo de conocimientos y excelsa personalidad,  complicando  al extremo el ejercicio profesional de la docencia.


Lo más  triste de todo es la circunstancia laboral para miles de especialistas en educación. Sin necesidad de buscar mucha  explicación, cuando la oferta es mayor respecto a la demanda, es decir, cuando la capacidad de los centros educativos del país no requiere de esa enorme cantidad de licenciados especialistas en educación, el juego de dominó se tranca. Imposible hacer magia, con todo y el número de posgrados encima. Al momento de decidir hoy, qué estudiar, necesitamos diferenciar claramente la Información de la Formación humana, porque fascinados en una educación exaltadora de cantidades, cada vez  sabemos menos y por supuesto, así es imposible comprender esta modernidad digitalizada , menos aun vivir la modestia, tolerancia y humildad. Además,   como las equivocaciones  germinan siempre en todo proceso humano, aceptar que todo dogma  se agrieta  ante la presencia de los nuevos hechos, es ahora,  ineludible.

jherreramora@gmail.com




DILEMA  EDUCATIVO
                                                
Jesús Herrera Mora

06-11-2010

Si de sueños se trata,  el presente puede ser futuro o el pasado puede ser presente. Quiero decir que  la causa-consecuencia perteneciente a la corriente filosófica del Determinismo, no tiene validez. Bajo este  precepto, es oportuno analizar el actual  comportamiento educación-trabajo en nuestra querida Venezuela.

 

Inmersos en una  profunda modorra, observamos como la matrícula de la educación secundaria entre el 2000 y el 2008, ha decrecido hasta un 34%. Similar situación la de educación  inicial. Respecto a la educación primaria, números risueños, caras alegres. Leve  progresión hasta un 21%. Sobre deserción escolar, nada que ver, es hora de celebrar. Ni utilizando larga vista, es posible escudriñar  fugitivos estudiantes que carguen con sus útiles y no regresen a la escuela.

 

En las Instituciones privadas donde se juega al acto educativo, hay frecuentes interrupciones. Ausencia de maestros injustificadas, huelgas de educadores, falta de agua y por ende, suspensión de actividades. Simultáneamente en las escuelas públicas, todo brilla como el oro, los educadores cumplen a cabalidad sus horarios de trabajo, no existen protestas estudiantiles, galopar  horas-clases es cosa  añeja.

 

En los recintos privados, es pobre la educación. En las escuelas públicas, se educa a los pobres. Mientras la fidelidad política es fundamental para seleccionar los docentes que van al ejercicio en los colegios, las escuelas municipales, estadales y nacionales, sólo consideran el nivel cognoscitivo y la cantidad de pergaminos acumulados por las personas que optan a los diferentes cargos.

 

Aulas confortables, servicios básicos y  enorme cantidad de herramientas tecnológicas, son características propias de las escuelas públicas. Por el contrario, ambientes académicos desagradables, carencia de servicios básicos y constante pérdida de clases, son el devenir diario de los colegios privados. Maestras severas están todos los días en los colegios. Educadoras sonrientes, enaltecedoras de la inteligencia y propiciadoras de estudiantes netamente agradados es lo percibido en nuestras escuelas del gobierno.

 

Si de tecnología educativa se trata, los estudiantes de instituciones privadas, inasisten frecuentemente a las mismas para quedarse en los cibercafé. Caso contrario con las públicas, allí el cien por ciento de la población estudiantil acude todos los días, puntualmente, enamorados de sus recintos escolares y del trato recibido por el personal. En las escuelas del gobierno, hay dos docentes por aula, y en las privadas muchas aulas sin docentes. La supervisión eficaz, permanente y ceñida a la Ley Orgánica de Educación, es propia de las públicas. Las escuelas privadas, superficialmente son supervisadas.

 

En cuanto a los hijos e hijas de  supervisores educativos, la mayoría estudian en las escuelas públicas porque sus madres y padres no terminan de convencerse, sobre la calidad imperante dentro de los recintos privados. Y próximamente las escuelas privadas, tendrán hasta tres docentes por aula, esto como consecuencia  de la enorme cantidad de licenciados y licenciadas en educación, en condiciones de desempleo.

Lógico que las públicas  no asumirán esta responsabilidad, primero porque hasta la presente fecha tienen suficiente cantidad de docentes y segundo porque al ser los colegios quienes absorban el excedente  de profesionales de la docencia, la carga remunerativa no se hace tan pesada para el estado.


Al salir  del sueño, porque en algún instante debe acabar, entonces uno se pregunta si el comportamiento educativo venezolano es genuinamente aleatorio o causalmente determinado. Mientras soñábamos, la lógica no era posible. Al desadormecernos, sentido común dice presente. Crecimiento matricular en secundaria, decrecimiento en primaria. Deserción escolar a la vista y se invierte la  relación soñada entre educación pública y privada. Como ejercicio para espabilar, ahora que el sueño es producto de la fatiga y el estrés cotidiano, dejo como tarea para usted, amable lectora y lector, ubicar en su sitio según los criterios razonables, la verdad de este sueño producto de un pasado que al despertar no se hizo futuro.

jherreramora@gmail.com




EL MAL ENSEÑADO COMO BIEN

Jesús Herrera Mora

24-10-2010

Actualmente nuestra sociedad posee una heterogeneidad tal  que,  en asuntos de religión y creencias se ofertan infinitas formas. En esta semana número cuarenta y tres, agoniza el décimo mes del año, cuyo origen viene de octavo, de allí  OCTUBRE, cuando el año se contabilizaba a partir de marzo. No se trata de enredos numéricos, simplemente el octavo de un principio, es el décimo de hoy, si sumamos dos a los diez meses que conformaron el año de ayer.

 

De ninguna manera se necesita ser fatuo para comprender como al filo del último día  correspondiente al mes actual y principio de noviembre, se celebra por tradición  y en el orden siguiente: Halloween-Santos-Difuntos.

 

El haber escogido la fecha 31 de octubre no es mera coincidencia. Dicen que era la noche cuando el velo de los espíritus pertenecientes a los muertos, se hacía más delgado. Entonces había que hacerles un regalo, en otras palabras, sosegarlos para evitar algunas trastadas a los vivos.

 

El día de los muertos es una  festividad  junto con el día de todos los santos y fieles difuntos, en cada iglesia católica y parroquia del país. Dichas fiestas se consagran a todos aquellos que han pasado a la otra vida y que disfrutan de la presencia de Dios, además de ser puentes para estrechar la mano del Señor y nosotros los mortales. A ellos se les llama Santos y Beatos.Igualmente se utilizan estos días para pedir misericordia de todos aquellos muertos que no logran llegar hasta ese  estado, posiblemente porque aun tienen algunas cuentas pendientes y entonces aparecen ubicados en condición de penitencia.

 

El detalle a resaltar con el correr del tiempo, es el crecimiento inusitado en medio  de una sociedad movida por intereses mercantilistas, donde lo que ayer fue  ignoto, ahora nos venden costumbres ajenas a la idiosincrasia de nuestro pueblo. Camine usted despacio o apurado por algún centro comercial en los días que transcurren. Encontrará adornos alusivos a  Samhain, festividad apoyada por la iglesia de Satanás, fundada por el norteamericano Antón LaVey, creador de la iglesia de Satán y quien escribió entre otros libros, la conocida Biblia Satánica. Adultos, jóvenes, adolescentes y los inocentes niños, son conducidos en medio de la cerrazón, hacia la celebración absurda,   no perteneciente a la cultura tradicional venezolana, menos aún religiosa, donde cada 31 de octubre nos transportan hacia conductas borreguiles, carentes de sentido común, y entonces el común denominador del pueblo, sin saber el porqué de sus actos, festejan lo infeste jable,  usan frutas, calabazas huecas de aspecto ridículo, disfraces en forma de espíritus malignos, fantasmas y brujas,  y paremos de contar, porque como usted  sabe, lo que anteriormente celebraban en el norte de América, Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña de Europa, el mundo moderno nos utiliza para vendernos costumbres, y sobre todo, generar necesidades falsas en adquirir la “moda”.

 

Cabe preguntarse qué están haciendo las Instituciones Educativas venezolanas para evitar este  burlesco proceso de transculturización. Qué están haciendo los organismos oficiales al respecto. Qué papel juegan los órganos de la cultura popular ante tamaño adefesio. Urge analizar esta situación, porque mientras vamos opacando  con absoluta indiferencia las costumbres autóctonas de  las regiones que conforman la hermosa geografía regional, entonces las clases medias, altas y parte del pueblo, comparten con sus hijos el menú ofertado por una sociedad inmisericorde, engañados hacia un irracional consumo de  bazofia, donde venta de comidas, juguetes, ropa y lo más triste de todo, librerías, adornan sus vidrieras llenas de telarañas, tarántulas, velas maléficas, colores oscuros, libros de santería  y juguetes diabólicos. En la noche del 31 las personas decentes e inocentes compradores compulsivos, se convierten en exhibicionistas insolentes. Miles de personas  vacuas  se disfrazan resaltando el poder del diablo ante la debilidad de la carne.

 

Mientras tanto en este híbrido pagano-religioso, se acentúa el grave despilfarro ante el hambre de nacidos en esta tierra, con una educación  procreadora del mal porque lo enseña como bien  y donde  “el hombre es un lobo para el hombre”, tal como lo afirmó el filósofo Thomas  Hobbes. 

jherreramora@gmail.com




ENCONTRAR  VIDA EN LA ESCUELA

Jesús Herrera Mora

02-10-2010
 

Mil ochocientos noventa y seis horas de receso escolar concluyen este cuatro de octubre. Regresa la alegría a las escuelas venezolanas y en estos últimos días ya se respira el exquisito olor a clases. Ese inicio lento y tranquilo de las calles y avenidas en las ciudades del país, repentinamente se convertirá en el torbellino propio de los niños y jóvenes ansiosos de regresar a sus escuelas, compartir con sus amigos del pasado y las nuevas caras del presente. El saludo alegre de las maestras y maestros, los nuevos contenidos de estudios, las alegrías de los éxitos y lágrimas del fracaso. Es decir, la vida Institucional, recobra la tensión que imprime esa presencia de tantos niños y niñas juntos, así como también la enorme masa de adolescentes y jóvenes.

 

Supuestamente todo está debidamente preparado para un regreso sin contratiempos. Desde el pasado 16 de septiembre, el personal directivo, docente, administrativo y obrero, se incorporó para adecuar los sitios de trabajo de acuerdo a sus dotaciones y en función de las exigencias modernas. Por supuesto que solamente se han trabajado ocho días como consecuencia de la suspensión ordenada por el Ministerio del Poder Popular para la Educación, atendiendo a las necesidades de las Elecciones Parlamentarias.

 

Este nuevo año escolar 2010-2011, está lleno de expectativas, como suele suceder al inicio de cada año. Dentro de los puntos a destacar, debemos estar conscientes de los cambios que se vienen produciendo en el aprendizaje, resultado de un violento mundo tecnológico. Desde este mismo lunes cuatro de octubre, los nuevos docentes, los no tan nuevos y aquellos que llevan años en el oficio, tendrán un enorme reto ante si. En principio toca despertar el deseo de aprender, en forma agradable, amena, creativa y profunda, considerando que la gran cantidad de estudiantes, por no decir todos, han pasado millones de minutos, en estas vacaciones, ante los Educadores Subversivos, conformados básicamente por la televisión, los teléfonos celulares, las computadoras y todos los elementos tecnológicos accesibles a ellos.

 

Si  los docentes traen bajo la manga unas estrategias adecuadas a la época que ahora vivimos, seguramente  el éxito educativo estará garantizado. Ante un estudiante Nativo Digital, es obligatorio ofertar una nueva forma de enseñanza. Si dentro o fuera del aula, la comunicación continúa con las clases magistrales de ayer, sin tener presente las Tecnologías de la Información y Comunicación, denominadas TIC, entonces el color que se avecina, es un tanto desagradable.

 

También es de suma importancia, comprender la situación, en cuanto al  término AUTORIDAD, devaluado peligrosamente en este inicio del siglo XXI.  Por razones de un mundo moderno, donde casi nada se profundiza y todo se vive superficialmente, confundidos en una Autoridad equivocada, donde ofender y gritar se asocia con ella, nos alejamos realmente de su significado cierto y de origen etimológico. “Ayudar a Crecer”, es lo más aproximado a la verdadera autoridad. Entonces cada educador tiene ese enorme reto. Acrecentar la formación cognoscitiva y personal de los alumnos, es ENCONTRAR LA VIDA, tomando esta hermosa  expresión del Papa Benedicto XVI. Y es que se encuentra la vida, cuando uno como persona es reconocido en su cualidad irrepetible. Entender que detrás de cada discípulo escolar, hay un historia de vida. Hay un natural deseo de saber, existe una ignorancia  propia en cada niño que lo mantiene, ahí en su mundo.  El  educador está llamado a valorar  esas deficiencias, ubicarlas en orden según una escala de valores  y nutrir con mucho amor, los espacios personales para despertar  ansias de continuar explorando, de descubrir las capacidades individuales y potenciar el desarrollo de las mismas.

 

Parece  irresponsable negar la dificultad de educar. Por ello, en esta nueva aventura escolar, desde  octubre de 2010 hasta  julio de 2011, es ineludible percatarse, detenerse, observar, estudiar, rehacer y reeducarse, para afrontar los retos de los nuevos tiempos. Diagnosticar la realidad de los chicos y chicas en  a las escuelas, es lo más sensato. Y trabajando todos unidos, directivos, docentes, personal administrativo, obrero y comunidad educativa en general,  pueden  construir un Proyecto Educativo de Escuela con  herramientas suficientes para rescatar a los estudiantes de los educadores subversivos . Ante  alumnos tecnológicos  se necesita una educación en dos vías. Formar en valores y enseñar el uso adecuado de las herramientas virtuales,  constituye el enorme reto a seguir.  Entonces Encontrar Vida, es  inminentemente  acuciante.

jherreramora@gmail.com




IGNORO  EL  MOTIVO

Jesús Herrera Mora

18-09-2010


Al llegar el primer día de septiembre comenzó a contagiarse la alegría propia de la familia venezolana. Lógico que ese maratónico receso educativo entre los meses de julio, agosto y parte de septiembre, desgasta por su misma naturaleza. Siete millones de estudiantes criollos están inscritos para comenzar sus estudios de educación inicial, básica y diversificada. Veinticinco mil  instituciones educativas  intentan iniciar ante órdenes y contraórdenes. Un año atrás, las autoridades educativas del país ordenaban contundentemente, como se hace ahora una costumbre sumamente peligrosa por su estilo eminentemente autoritario y sin razón, dar inicio a trocha y mocha el 16 de septiembre. Entonces sucedió lo inevitable, lo lógico, lo sensato: Miles de preescolares, escuelas primarias y medias, por diferentes razones administrativas y pedagógicas, no acataron la orden.

 

Trecientos cincuenta y dos días después y ante Resolución número DM/056, publicada en Gaceta Oficial el jueves 2 de septiembre de 2010, aparece un cortapisas que  pospone en 12 días hábiles el inicio del año escolar 2010-2011. La ociosidad sigue dueña de millones de hogares venezolanos, hasta el próximo 4 de octubre, erosionando  inclementemente el apetito natural del saber y quizás haciendo el peor daño, como siempre, en los más frágiles, en los estratos sociales de menores recursos económicos.

 

El asunto es sencillo de explicárselo. Los estudiantes pertenecientes a las clases altas, medias altas y medias, a pesar de todo, en estos doce días continuarán  moviéndose en su mundo tecnológico representado por los teléfonos celulares, las computadoras y otros recursos productos del mundo moderno a los cuales tenemos libertad condicionada de acceder, dependiendo de las posibilidades sociales y económicas del entorno. En cuanto a la alimentación y vivienda, los de arriba, medio arriba y  del medio, todos bien gracias. El asunto es totalmente diferente en la enorme masa del estudiantado venezolano de bajos recursos. Barinas, estado en que más de la mitad de sus habitantes son pobres, concretamente un 52, 4%,  sumado a un  20;9% de familias pobres extremas, entonces algo así como un 73,3 % de los habitantes de este estado llanero venezolano, viven hoy en condición de pobreza, algunos comiendo regularmente, otros con exceso de dificultades. Este panorama es muy duro para tantas familias que logran con el inicio de las actividades escolares, mejorar algo la alimentación de sus hijos estudiantes, por medio de los comedores escolares. Igualmente  de una u otra forma, los pobres que no tienen la misma posibilidad de acceder a las tecnologías modernas, pueden en parte aprender algo en sus escuelas, si tomamos como ejemplo el Plan Canaima, que facilita un pequeño computador a los niños de primero  y segundo grado. Con similares porcentajes de pobreza oscilantes entre un 37% y un 42%,  las familias de los estados Apure, Lara, Portuguesa, Trujillo, Guárico, Delta Amacuro y Amazonas, les corresponde sufrir las calamidades de un retardo inexplicable en el inicio de las actividades escolares.

 

Cierto que la educación formal actual de nuestro país, reproduce pobreza. Cierto que los más pobres son los que menos van a la escuela o los primeros que la abandonan. Pero así como es verdad lo anterior, también lo es, que son precisamente  los de abajo, aquellos que escasamente hacen dos medias comidas al día, quienes urgen de una auténtica y responsable educación. Avizorar el horizonte cercano correspondiente a los vientos escolares 2010-2011, no genera brisa alguna de agrado. Seguro que el próximo 4 de octubre, un elevado porcentaje de  instituciones educativas privadas del país, darán inicio formal a las actividades docentes, con sus papeles en regla,  sus aulas adecuadamente acondicionadas, el personal docente, administrativo y obrero al pie del cañón y casi el cien por ciento de los alumnos dirán presente. En el otro extremo, las instituciones públicas de la educación nacional y estadal, muchas de ellas comenzarán a media máquina, con las carencias eternas, la falta de motivación y la ausencia notable de alumnos. La verdad es así de dura. Mientras las supervisiones escolares cada vez son más rigurosas y consecuentes en  las escuelas privadas, con  las públicas son menos perseverantes y definitivamente complacientes ante  sus debilidades evidentes.

 

En todo caso hasta hoy no existe una explicación convincente  del motivo de esta larga e irrespetuosa suspensión en el inicio del nuevo año escolar. Eso de las elecciones es un hecho concreto y se desarrollará en un solo día. Parece desconsiderado  no hacer una fehaciente aclaratoria de los verdaderos motivos por los cuales se paraliza toda la educación de un país a lo largo de  dieciocho días continuos, doce  de ellos hábiles. Mi sentido común no logra comprender este asunto.  Muchos ignoramos el motivo… ¿y usted?

jherreramora@gmail.com




SUTILEZA  DE  LA  VIOLENCIA

Jesús Herrera Mora

18-08-2010

 

La madre de Juan Eudes es sumamente moza. Pertenece  a ese veinte por ciento de mujeres venezolanas que  tuvo un hijo siendo  adolescente. Ambos luchan en medio de veintiocho millones de venezolanos. Muy trabajadora ella, la vida misma la ha hecho madurar entre golpes y porrazos. Desde muy temprano sale  a  trajinar para subsistir, consciente de la responsabilidad asumida a ciegas, un buen día, casi sin terminarse de criar. El padre de la criatura la cortejó hasta consumar el acto.

 

Actualmente ejerce la profesión de comunicadora social. Las líneas gruesas de información están muy bien pautadas. Prohibido publicar imágenes y noticias sobre violencia, lo recuerda a cada rato. Los dueños del medio le insisten en que sea cuidadosa porque si resbala, pierde. ¡Perder el trabajo, por Dios, como están las cosas¡... Tiene que ser sumamente cuidadosa, le alerta su madre. –Recuerda que tienes ese muchacho de apenas ocho añitos y que si no es por mi ayuda, ¿qué sería de tu vida?

 

Juan Eudes, por supuesto está de vacaciones. Ahora la abuela se encarga todo el día de él. En realidad es un chico tranquilo. Va para tercer grado y hasta ahora de mil maravillas. En el reciente año escolar culminado el pasado mes de julio, mejoró bastante la lectura, la escritura y la matemática. Bueno en cuanto a matemática, ya conoce los números, hace sumas y restas muy elementales, con dificultad manifiesta. Según él, la maestra a lo largo del año escolar, les colocaba operaciones como por ejemplo, hacer los números desde el uno hasta el quinientos. Mientras tanto su docente se encargaba de enviar y recibir mensajes telefónicos. Ellos, los compañeros y compañeras de clases, pasaron mucho tiempo haciendo este tipo de actividad. También desarrollaron planas y planas, para mejorar la letra. Y en cuanto a lectura, les mandaba a leer algún breve texto y su docente se mantenía igualmente leyendo muchos textos, y hasta se reía con frecuencia, frente a la pantalla de su celular.

 

Su mamá,  profesional del periodismo, con todo y su juventud, es excelente lectora. Y ahora recuerda un texto perteneciente a Santo Tomás: “ el odio aunque nazca de la ira, tiene sin embargo una causa anterior de la que más directamente se origina, a saber, la tristeza; así como, al contrario, el amor nace del deleite”. Es que la situación de violencia en Venezuela es cada vez mayor. Si se dirige a una comunidad en busca de información que los beneficie, nota en sus habitantes tristeza y como consecuencia, odio. Muchas calamidades juntas, alto costo de la vida, deficiencia de servicios públicos y dificultad suprema para conseguir trabajo. Algunos hablan, otros callan y la vida avanza.

La misión de informar, para bien o para mal, es muy escabrosa y le toca desde el proscenio  del teatro que hoy vive, echar adelante, seleccionar fino y continuar la difícil tarea de educar  a su hijo en este siglo XXI, marcado por el sobresalto de la tecnología y el materialismo despiadado.

 

Juan Eudes es reacio a la escuela, Poco entiende y  desconoce  que existe una Ley Orgánica de Educación, recién nacida, escasamente con un añito de vida  y engañada como muchos otros. Se le prometió que en un lapso no mayor de 365 días , a partir de su promulgación, se sancionarían y promulgarían leyes espaciales y su Reglamento, deuda que está pendiente. Pero lo que si es cierto, es que el chico y sus amistades escolares, viven en violencia sin saber que ella existe. Física, verbal  y psicológica, su presencia está garantizada, en casa, en la calle y en su escuela. A lo largo del año escolar, Juan Eudes se quejó reiteradamente  ante su maestra, su mamá y su abuela de cómo algunos compañeritos de clases, lo marginaban a él y otros, aislándolos y descalificándolos, es decir, violencia psicológica. Juan Eudes se quejó ante su madre y abuela, de esas actividades matemáticas: “Niños, hoy van a escribir de tres en tres y en forma regresiva, los numeros del 999 al 1”; es decir, violencia física y psicológica. Ahora en vacaciones, su madre está trabajando, su padre sigue esparciendo seres humanos sin el calor paterno y su abuelita, a duras penas, es la  artista principal en sus primeros ocho añitos de vida.

 

La joven mujer, madre en su adolescencia, lleva sobre sus hombros la delicada responsabilidad de abrir caminos para ella y su prole. Si hacemos actual la definición de Estado, por parte del sociólogo alemán Max Weber: “el dominio de los hombres sobre los hombres basado en los medios de violencia legitimada”. Entonces comprendemos de el enorme peso moderno que acorrala al género femenino, en una sociedad cada vez mas machista, con todo y los alcances obtenidos por las mujeres modernas. Acaso no es violencia de género, dejar a solas innumerables mujeres venezolanas, responsables de la crianza de los hijos. Acaso no es violencia social obligarte a ejercer tu profesión en medio de la constante censura por parte del estado. Acaso  no es violencia social la dificultad para encontrar un trabajo digno. Acaso no es violencia social  lo que viven miles de estudiantes venezolanos dentro de sus recintos educativos. Acaso no es violencia social una sociedad cuyos  servicios públicos son ineficientes.

 

Cuantos Juan Eudes y  su joven madre luchan por echar ellos hacia delante y en consecuencia,  generar progreso social. Mientras la sociedad venezolana continúe con su marcado resquebrajamiento donde se hace visible el debilitamiento de las instituciones y la ausencia de un código de valores éticos y morales para el desempeño público y el ejercicio ciudadano, la cuesta  se inclina con un ángulo mayor.

jherreramora@gmail.com




APTA   PARA   CONDUCIR

Jesús Herrera Mora

13-08-2010

Prudencia está nerviosa, la noche anterior se quedó dormida pensando en el estado de sus condiciones físicas para poder obtener esa preciada Certificación. Haciendo honor a su nombre, ella sabe muy bien como comportarse y por tal motivo, con todo y su baja estatura, carencia de dinero, estar desempleada en un país millonario, tener título de cuarto nivel; le urge legalizar el referido documento, escalón necesario para llegar a la Licencia y posteriormente sumarse a esa locura que denominan, chofer automotor urbano y extraurbano.

 

Sensata es Prudencia, que esa noche se fue a la cama bien temprano para amanecer en óptimas condiciones mentales y físicas. Como toda evaluación, los nervios se presentan sin ser invitados y en ocasiones abusan de la confianza. Claro, le manifestó su incondicional amigo, el griego Phrónesis, vía telefónica, debes sentirte segura, confiada en ti misma, convencida de tu capacidad intelectual y física. No es para tanto Prudencia, mañana será  un nuevo día y te auguro mucho éxito..

 

Avara llegó a eso de las 9 de la mañana y la cola de personas que necesitan Certificarse, alcanza el número cincuenta. Según la exégesis bíblica, esta última cifra representa la fecha de jubileo, indulgencia plenaria solemne y universal. Prudencia está ubicada en el puesto veintisiete. Con todo y su madrugada, al llegar al sitio, ya estaban apostados ahí, más o menos quince personas. Que cómo sucedió entonces el agregado de otras doce , bueno eso es muy propio del criollismo venezolano, es decir, el pícaro que engaña, miente y pasa adelante. Prudencia ante tal eventualidad, entiende y sabe cómo comportarse. Los más cercanos de la cola, una vez consumada la trampa de los doce, no son conocidos. Ante tal situación, ella se recrea recordando las palabras de la noche anterior, cuando su íntimo amigo, el griego Phrónesis, le manifestó seguridad en su capacidad intelectual y física. Como la mente viaja y maneja miles de cosas, no escapa la matemática, su pasión por los números y la hermosura de sus acontecimientos. Piensa en la posición que ocupa, veintiséis delante,  veintitrés detrás. Veintitrés segundos tarda la sangre en recorrer el cuerpo humano y el célebre dramaturgo y poeta inglés, William Shakespeare,  nació un 23 de abril  y murió otro 23 de abril. En cuanto al veintiséis, es un número divino para los judíos, pues dicha cifra es el total de las letras hebraicas. Y si del veintisiete se trata, con toda la deshonestidad de los que llegaron tarde y utilizando la trampa, ahora están muy por delante, Prudencia considera satisfactorio el puesto. Se recrea en las dos cifras,  dos y siete, al sumarlas, dan nueve y al multiplicarlas por tres, generan el veintisiete. Es decir, como buena matemática, afirma Prudencia mentalmente, el triple de la suma de sus cifras, produce la posición que hoy honrosamente ocupa.

 

En cuestión de poquísimos minutos, llegó la hora de la verdad. Avara, la doctora designada por el Colegio de Médicos, le dice que se siente  frente a ella. Confirma en voz alta sus datos personales. ¿Su nombre es solamente Prudencia? ---Si doctora. ¿Su apellido De Lavida?----Correcto doctora…. ¿Es su número de cédula de identidad el que a continuación le detallo?---Perfecto doctora--- ¿La fecha de nacimiento es así?---Claro doctora---- ¿Dígame su tipo de sangre? --- ¡Caramba doctora, me disculpa pero creo que ha sucedido lo inevitable,  realmente no se mi tipo de sangre! ----Avara, en su afán desordenado de obtener el dinero, le responde a Prudencia. -----No se preocupe que en estos casos yo decido colocar O Rh Positivo.---Está lista estimada Prudencia, son sesenta bolívares y acá tiene su  Certificado Médico Para Conducir Vehículo Automotor.

 

Prudencia sale emocionada y desconcertada. Como todo ser humano sometido a evaluación, estaba inquieta  y muy nerviosa. Pero ahora se pregunta--¡Evaluación! ¿Dónde, cuándo y cómo?  A mi no me evaluó nadie….Dígame si la doctora Avaricia supiera de mi problema hipertensivo severo…Hay Dios, y mi vista, esa deficiencia visual aguda que con el correr de los días se me agrava… Ah… Y las crisis nerviosas de las cuales padezco….Casualmente por todos  esos detalles estaba terriblemente estresada en los últimos días. Bueno, es así. No se que tan bueno o malo. Ahora me corresponde prepararme para el próximo certificado, o mejor dicho, para obtener mi Licencia de Conducir.---¿Será que es algo parecido a lo de hoy? –Ah... Lo que si es cierto es que Avaricia  Certificó en noventa minutos a  cincuenta personas. Caramba y cada uno canceló bolívares sesenta. Es decir, sesenta multiplicado por cincuenta, resulta tres mil bolívares. Mejor dicho, Avaricia obtuvo  dos mil bolívares en una hora, algo así como la edad en que murió Jesucristo, en un minuto.

 

Prudencia inmediatamente marcó el teléfono de su amigo íntimo, el griego Phrónesis.  Respondió la contestadota exigiendo que después del sonido, dejara su mensaje. Prudencia  manifestó: “Hola  Phrónesis, te estaba llamando para decirte que ya tengo en mis manos el Certificado. Fue cuestión de minutos. La doctora  Avaricia no me examinó. Escucha y hasta mentirosa es  la galena. Como desconozco mi tipo de sangre, ella colocó acá en el papel que soy O Rh Positivo, ¡qué te parece!—Bueno, contenta porque me falta la mitad de la proeza para obtener mi Licencia—Sólo pedirle a Dios que si me repite otro infarto, no sea al frente del volante” Öyeme, pienso que el tal Certificado Médico lo deben eliminar y sustituirlo por un impuesto de bolívares sesenta, es algo mas sensato y que me perdone la doctora Avaricia…

jherreramora@gmail.com




UN GIRO NECESARIO

Jesús Herrera Mora

08-08-2010

Julio, séptimo mes del año, número sagrado en la mística caldea y hebraica, dicen que debe su nombre en honor al prestigioso militar y político romano, Julio César. Este mes tiene una particular connotación en el proceso educativo formal venezolano, ya que por muchísimos años, el período escolar transcurre desde septiembre hasta julio del año siguiente.

 

Julio, mes cuando los padres frecuentan  más de la cuenta las Instituciones educativas encargadas de pulir la educación de sus hijos,  que en teoría  comienza en los hogares. Entonces es propio ver mamás, papás, tíos y todo aquel que tenga algún rasgo de consanguinidad con los estudiantes, tratando de enterarse del resultado emitido en un boletín informativo. Seguramente el meollo del asunto es saber a ciencia cierta cuál es la letra definitoria de la chica o el chico. Si se encuentra una (A), el representante dirá a viva voz, que su prole es genial. Los de la letra (B)  y  (C), también van orgullosos, o quizás conformes. Al tratarse  de la (D), jamás  se reconoce la debilidad o carencias de los herederos, y se concluye casi siempre que el o la responsable, no es el hijo o la hija, sino el maestro o la maestra. De la letra (E), último renglón para codificar el rendimiento anual de los estudiantes, mejor no opinemos nada, en todo caso esta letra es un adorno en el proceso de evaluación venezolano.

 

Julio, en la Educación Media,  se convierte  en el inicio del asueto de millones de adolescentes y jóvenes estudiantes. El diez es el número más codiciado por estos días, en caso de no haber aprobado todas las asignaturas contempladas en el año de estudio. Relativamente se ven pocos en las revisiones. Y es que la mayoría de los docentes, con este Sistema Evaluativo, son prudentes, sigilosos y hasta complacientes. Eso que Las Tres Marías (Matemática-Física-Química), eran los filtros, pertenece a un pasado que no volverá. Ahora todo es sencillo, superficial, directo y grupal, Todos los alumnos son notados entre diez y veinte y la otra mitad de la escala evaluativa (entre 1 y 9), progresivamente está muriendo de olvido, agoniza en medio del desuso.

 

Julio, mes de las caravanas, caras alegres, pintas excéntricas, músicas estruendosas y actos protocolares de graduación. Miles de egresados en Educación Media, hasta el año escolar pasado, los llamados Bachilleres, reciben el Título que los acredita. El requisito común, haber aprobado todas las asignaturas. Por supuesto no existe en medio del proceso, interés alguno por la persona que está detrás del Título. Es que la valoración sobrefacturada  de la Nota aprobatoria y de las Cosas en general, está muy por encima del ser humano y su vida misma. Ya si usted saluda, nadie responde, si marchas a tu ritmo, eres un estorbo, si piensas que primero son las damas, te aplasta la sociedad, si presentas la prueba de ingreso, sientes miedo a no quedar, otros tienen miedo al hambre, muchos temen  a la comida, cuantos están en la incertidumbre de graduarse y no encontrar trabajo, a muchos les encanta conseguir empleo, otros siente miedo a la violencia, mujeres temerosas de ser atropelladas por los hombres y hombres  con miedo a la nueva mujer sin miedo.

 

Julio, mes cíclico en muchos años, en cuanto a la escuela venezolana, es sinónimo de final, es la conclusión de diez meses de ir y venir, de levantarse  muy temprano, de iniciar el caos vehicular antes de las seis y de cumplir otro ciclo de vida.  Es el mes de la esperanza estudiantil por el logro presente y el porvenir.

 

Julio de 2010, once meses después de aprobada la Ley Orgánica de Educación, sigue reflejando con tristeza, una cruda realidad. En medio de tantas escuelas y estudiantes, tantos docentes en ejercicio y no se cuántos sin esperanza de encontrar trabajo, urge elevar la calidad de la educación. Miles de nuevos egresados en Educación Media. Miles de profesionales. Hoy tenemos menos salud y más médicos,  menos justicia con más abogados y menos Fe  con más religiones. Todo el mundo corre alocadamente sin saber hacia dónde va. Todo el mundo quiere llegar primero a ningún destino. Hay competencia por mayor cantidad de títulos debido a que el conocimiento tiene fecha de vencimiento y para mantenerse enchufado en este enmarañado país, la persona debe sostener  una constante actualización.

 

Agosto de 2010, es propicio para soñar con un real giro formativo del nuevo venezolano. Tras un muy buen  nivel cognoscitivo, urge  mejorar la educación emocional. Debemos enseñar las normas básicas de un buen ciudadano, dominar nuestras emociones, aprender a conversar y resolver pacíficamente las disputas, comprender que también vale llegar luego, establecer relaciones cordiales y recibir con los brazos abiertos a todos los seres. Es decir, aprender que el Título o los Títulos deben ser  pasaporte para surgir y servir.  

jherreramora@gmail.com



 

TENSIÓN  DENTRO DE LA ESCUELA MODERNA
Jesús Herrera Mora

29-05-2010

La sociedad venezolana refleja desde hace unos cuantos años un claro y creciente proceso de resquebrajamiento, teniendo como fundamentales causas el progresivo debilitamiento de la mayoría de sus instituciones, donde la escuela no escapa a dicha realidad y se hace partícipe junto a los hogares, al comportamiento violento del niño y adolescente.

 

Casi por concluir la primera década del siglo XXI, podemos afirmar que la violencia ha adquirido variadas formas de presentarse y en esta oportunidad focalizamos el análisis en nuestras escuelas, aceptando que constituyen la segunda instancia detrás de la familia, en ejercer una función socializadora. Y si de socializar se trata, con el transcurrir de los años el proceso educativo se viene enmarañando por la complejidad de tantos elementos participantes.

 

Llegados los niños y niñas de hogares con virtudes y defectos, lo actual es la inconsistencia de lo que se vive. La falta de constancia y perseverancia viene incidiendo en la forma de actuar y se hace sumamente complejo comprender la conducta juvenil. Dentro de las escuelas, los cambios exigidos por los chicos, no aparecen como ellos esperan o simplemente van surgiendo a un ritmo tan lento que definitivamente estas generaciones humano-digitales, se fastidian, se aburren, no les interesa, se duermen, les causa repugnancia o molestan, alteran el orden y entonces se hace presente la violencia.

 

La violencia escolar  obedece a muchísimos factores, entre otros, la inefectiva comunicación padres-hijos, docentes-alumnos y adultos-jóvenes. Sumemos el progresivo deterioro o pérdida de credibilidad de las nociones de autoridad, debido a esa errónea concepción educativa, donde se pretende transmitir conocimientos y valores a través de viejos sermones y tácticas en desuso, cuando la gran realidad es que se enseña no lo que se sabe sino lo que se es. Igualmente por razones del deterioro de los valores éticos, la conducta exhibida dentro de las escuelas por algunos docentes, dejan mucho que desear. Inasistencias al trabajo, retardo frecuente, salida ante de la hora, implementación de medidas disciplinarias inapropiadas, desarrollo de contenidos obsoletos y desfasados de la tecnología moderna, evaluaciones aburridas  y repetitivas, son algunos de los elementos presentes en el proceso.

 

Otro factor determinante es el medio donde se desenvuelven los muchachos y muchachas. En casa, cada quien en lo suyo, en su mundo, atrapado por alguno de los tres dueños y señores del mundo moderno. Si el medio social es de los extractos bajos, la televisión es reina y señora de los actos. En otros medios de mayor poder adquisitivo, Internet y la telefonía celular, hacen de las suyas y anulan casi en su totalidad, los intentos de comunicación verbal entre quienes comparten un mismo techo. En la calle, el camino a la escuela está lleno de violencia  y cada quien debe luchar duramente ante la insensibilidad y la amenaza de ser agredido.

 

Todo no termina allí. Las estadísticas poco mienten y cada día hay menor conciencia nacional,  más delitos, mayor corrupción y menos patriotismo. Y los valores cívicos qué. ¿Qué tanto énfasis ponen las escuelas y los hogares en inculcar a los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, los valores ciudadanos?

 

En resumen, es una realidad la violencia presente en todas las instituciones educativas venezolanas. El asunto es de tal magnitud que ahora cada director debe consignar ante las autoridades educativas del Estado, mensualmente, un informe detallado de todos los hechos violentos, verbales y físicos, acontecidos en cada rincón del plantel. El destino último de estos informes, quien sabe cuál será. Posiblemente se trate de llenar más papeles en un proceso educativo abarrotado de datos, números, informes y miles de requisitos engorrosos e ineficientes. Pero el meollo del problema, la violencia dentro de los hogares, en la calle, en los recintos escolares y en todos los sitios que usted pueda pensar ahora, no se resuelve haciendo un registro histórico de los acontecimientos si  paralelamente no se comienzan a tomar medidas educativas coherentes a los tiempos que estamos viviendo.

 

Eso de que la escuela es la principal y única responsable en la formación de las nuevas generaciones, es un cuento sin fundamento. La cosa es compleja y profunda. En un mundo virtual y descompuesto, con tanto ejemplo donde se niega la moral y buenas costumbres, no pretendamos responsabilizar solamente a las escuelas de la violencia escolar. Políticos, empresarios, profesionales múltiples, madres, padres, educadores, religiosos, comunicadores sociales y pare usted de contar, tienen su cuota de responsabilidad. La solución no puede ser tomando atajos. Si no se comienza pronto a deseducar, reorientando la formación y vivencia de los valores éticos ciudadanos, en la década que viene seguramente ascenderemos otro escalón más violento.

jherreramora@gmail.com




LO JUSTO ES EL CENTRO

Jesús Herrera Mora

15-05-2010

¿Por qué les asusta tanto la violencia generalizada escuela-hogar? Porque el recuerdo sobre ellas es sinónimo de aguas mansas. ¿Por qué se conversa a diario acerca de la decadencia educativa? Son numerosos los motivos, en esencia desconocemos la razón real. Pareciera  que el común de los mortales se olvida como los hogares e Instituciones educativas aparecen enclavados alrededor de un contexto geográfico y una dialéctica de vida mutante. Tratamos de regresarnos siempre al pasado cuando establecemos comparaciones entre el ahora y ayer de la educación, sin entender cómo, aunque las estructuras físicas continúan  con pizarrón a la vista, los actores de la obra formativa del momento, son otros seres humanos, con naturaleza biológica semejante, aunque evolucionada, pero sus esquemas mentales responden a un mundo altamente tecnificado y cuya evolución respecto al ayer, es infinitamente superior, sin mantener proporcionalidad entre el crecimiento biológico humano moderado y el intelectual, intenso.

    
Quiero señalar en esta oportunidad, haciendo la salvedad de que el factor a considerar es puntual pero altamente significativo, como influye el mismo en ese “extraño” comportamiento de los jóvenes estudiantes. Posiblemente la imaginación, viajera compulsiva e irreverente, ya ubicó la figura en el contorno docente. Sin embargo, en esta oportunidad e irónicamente, vamos a platicar de la escuela y el comportamiento de sus chicos, sin la figura formadora natural, sus maestros. Permítanme conceder un descanso a esas personas de quienes tanto se habla y escribe, con y sin fundamentos valederos.

    
El turno corresponde a la figura central del proceso educativo. Es válido triangular, para ello ubiquemos en los vértices Mamá-Hijos-Papá. Si esta figura geométrica  es la base de un hogar, la mayor fuerza y potencia formativa es propia de la madre. El asunto está en cómo la gran figura a lo largo de la historia humana, en la formación del hombre, fue, es y seguirá siendo la mujer. Cierto que el género femenino en su hermoso proceso de inclusión social, justo y necesario, ha comenzado a flaquear, con todo y sus condiciones sobrenaturales que Dios les ha brindado, escapando de sus manos el absoluto control que en el pasado ejercía sobre cada miembro de su prole, ya que en un campo social excesivamente competitivo y donde Dios se ve desplazado por el culto a si mismo, la reverencia a los grandes  dioses generados por la pantalla, incluyendo los afamados deportistas que nos venden como la perfección humana, generadores de fortunas incalculables; el mortal común aspira y espera generar la fortuna que esos modelos ganan, a cambio de cualquier negocio, incluyendo los valores morales.

 

La mujer, madre por naturaleza única y exclusiva, sin confrontamos los géneros, aparece incorporada con igual estatura que el hombre en los menesteres sociales, ha descuidado, sin proponérselo pero como efecto de una causa,  su rol fundamental en la vida, el cual consiste en procrear, amamantar, educar y entregar su vida a cada uno de los hijos. Seguramente esta posición acá esgrimida, genera repulsión por parte de muchísimas mujeres, sobre todo si pertenecen en alma, cuerpo y corazón, a los nativos digitales. Producto de un fenómeno violento en cuanto a avatares tecnológicos, ahora vivimos un resultado donde las nuevas generaciones compiten despiadadamente por involucrarse es este caos brutal, donde valores esenciales de la escuela perteneciente al pasado, han sido aplastados por la efervescencia tecnológica. Pese a todo ello, continuamos pretendiendo que la escuela de presente, ubicada en los terrenos movedizos de ciencia ficción, siembre los mismos valores manejados, vividos y saboreados en aquellas insignes reliquias formadoras de hombres y mujeres con principios morales del entonces.

 

Sabemos del tiempo y su valor. Estamos conscientes de que el centro del problema es el joven huérfano de padre y madre, aunque irónicamente comparte el hogar con ellos. Se trata de qué vale más. Por los momentos vivimos una etapa decisiva donde se fractura cada instante el valor humano ante lo material. La noble figura femenina, por inercia, sigue reproduciéndose y tratando de educar y formar a sus hijos, en medio de la intensa presión ejercida por los compromisos sociales. Y es allí donde se trata de responsabilizar a la escuela, para que asuma la siembra de los valores humanos que hace tiempo salieron de paseo desde los hogares,   hacia la calle. Absurda propuesta de pretender convertir la escuela en formadora de valores. No señor, los primeros y únicos responsables de educar y formar a sus hijos, son y serán los padres. Como la figura paterna siempre ha mantenido una posición de segunda mano ante el ímpetu y fuerza de la madre, y ahora ambos por razones propias viven atrapados por la vida de la calle y sus vericuetos, no es nada extraño la violencia resaltante en los recintos escolares. Los jóvenes reclaman con su fuerza, con sus gritos, con su violencia y con su indiferencia, el ejemplo adulto de quienes los trajeron a la vida, para así poder ellos sentirse en el justo centro del equilibrio emocional, deseado por nosotros y necesitado por la sociedad actual.

jherreramora@gmail.com




MISIA JOSEFINA
Jesús Herrera Mora

08-05-2010

Por poco que lo pensemos, que complicado se nos hace, ofrecer la bienvenida a todos los seres. Para ello es necesario haber cultivado en el tiempo y en el espacio de la vida, un conjunto de valores humanos, fáciles de traer a la memoria, sencillos de pronunciar pero sinceramente, empinados a la hora de alcanzar.  Ya el tiempo ha hecho mella sobre el volumen de su cuerpo y detiene su mente en el vetusto pasado. Sus ojos irradian la eterna disposición a hacer el bien, en absoluto silencio, sin que nadie se entere, porque en el recorrido de su caminar, ha mantenido en alto una actitud generosa y amable, en medio de  pasos taciturnos.

    
Simplemente la Misia, es el recuerdo que arrastro desde niño, en esa grandeza de mujer de pasos silentes, poco dada a los sermones porque  su enseñanza ha sido vivir y regalar vida, sin complicaciones, sin ofensas, sin maltratos, sin exigencias, sin arrogancias, sin importar ella a cambio de importar los demás, sin comida porque la regaló, sin pedir nada y darlo todo, sin reacción evidente ante el grito del otro, sin espacio para el rencor y esparciendo amor por todos los puntos cardinales.

    
Hoy sigues en esa casa grande donde crecimos mirándote, una perseverancia inusitada para salir adelante junto a las bondades y adversidades. Estás allá y uno aquí,  pero te veo a cada instante. Ahora mismo, ahora mismo te veo y te escucho: igual que siempre, intacta figura a pesar de los años, con tu cotidianidad y paciencia infinita, con unas manos abarrotadas de calma y sabiduría. Y de pronto, el inevitable viaje al pasado y entonces te veo como fuiste, mejor dicho, como eres, o sea, como estoy plenamente convencido de que nunca dejarás de ser, aunque lo demás, lo que vemos en ti, haya cambiado por el trajinar diario que nos conduce al transfinito.

    
Ese madrugar eterno para justificar el paso por la vida, está  escrito de forma intacta en cada libro de tus descendientes. Ante la pregunta de cuántos son, dices que son más. Tus hijos, en relación al número te tienen sin cuidado. Somos nosotros los que no logramos comprender la magnitud de esa respuesta. Porque en el espacio humano, entendemos que ante el mal, respondo con mal, y si me regalan bien, brindo bien, Pero cuando caemos en el inexplicable amor de lo divino, allí,  sea bien o mal, la respuesta siempre es igual, el bien.  Y precisamente no comprendemos que ese cuerpo desgastado que ahora vistes, lleva las arrugas elegantes de la sabiduría. Cada arruga representa un hijo, porque tú  eres madre de muchos.

    
Me viene a la memoria los domingos en el parque de los columpios, allí en la avenida  Francisco de Miranda, siempre igual, a la misma hora  e idéntico tiempo. Me viene a la memoria el viaje a la playa, el mismo hotel, igual las olas, igual los días. Llega a la memoria la perseverancia de tus deberes como madre.  Ir y venir, sin cansarte. Esperar nuestra llegada sin desesperarte. Comprender y aceptar los numerosos errores de nosotros. Disponibilidad en turno permanente, veinticuatro horas, siete días de la semana.  Acompañándonos por espacios y veredas de la vida. Tú como siempre, enseñando desde lo sencillo, filosófica, verdad… y si tú supieras la cantidad de vidas distintas  que puede haber en una vida…. Temo que te la sabes toda, Fefina. Llevabas al patio de esa inmensa casa, donde sigues sentada como la gran figura, a los chicos y chicas más débiles, a aquellos que más le costaba  aprender. Claro, no decías nada, pero estabas desprendiéndote de pedazos de tu existencia para regalarla a cambio de nada. Y no dijiste nunca alguna palabra al respecto.

     
Un buen día volamos en busca de recintos universitarios. Calladamente sacrificaste todo, inclusive tú salud.  Siempre tuvimos lo necesario, claro con sencillez, porque sin expresión oral, la conducta de tu cuerpo habló a cada instante. Seguro que sabes sobre el gran profesor de literatura alemán, Víctor Klemperer, quien afirmó: “Las palabras pesan y dicen más de lo que dicen”. Te la sabes toda Fefi, para ti siempre lo más pesado y para tus semejante, lo liviano. Me atrevo a  asegurar que practicastes, y sigues haciéndolo, el bello principio filosófico: “Si quieres que tu hijo sea bueno, hazlo feliz, si quieres que sea mejor, hazlo más feliz”.

    
Aparecieron los nietos, y cómo que disfrutabas, a tú manera. ¡Hagan silencio que ese pobre muchacho, está cansado¡ Sentencia verbal muy frecuente de tus labios. ¡Déjenla dormir, que acaba de finalizar el semestre y tiene muchas horas de trasnocho¡ La casa te la volteaban de pies a cabeza y bienvenido sea, fue tu norte. Crecieron todos y todas,  y la casa fue quedando sola. El Señor tomó la decisión un 14 de agosto y  eliminó el pasaporte de la vida a esa pequeñita gigante, si, tú mamá, abuela María. Hay períodos en la vida en los que la tristeza se concentra. Y tras un golpe certero al sentimiento humano, el sufrimiento se propala hasta arrasar con todo, pasado, presente, ahora. Y así fue la partida sigilosa de Mime, tu hermano de sangre, que destrozó la vida par y la convirtió en unitaria, sola, escueta, vacía…

    
Misia Josefina para muchos, tantos cuantos inimaginables, Fefina para los cercanos, consentidos tuyos, Fefi, si se cambia par por par, maa, el primero de los nietos, mamá de tres- mil veces tres. Nunca pides nada, porque el caminar de tus pies es tan suave y discreto, que vives regalando aliento, vives regalando tiempo, vives regalando aire, vives acariciando sentimientos, vives entre pasos lerdos, plenamente, suficientemente e intensamente.

    
Mamá, uno siempre termina hablando o escribiendo cuando no estaba en los planes, cuando ya no lo esperaba, cuando ya no quedan mejores momentos. A veces las palabras se pronuncian o escriben solas, sin lápiz en mano, y hablan por su cuenta y hasta más de la cuenta….Mamá, Te Amo. Disculpen , Todos Te Amamos, tú los sabes…

jherreramora@gmail.com




LA MARCHA CONTINUA

Jesús Herrera Mora

01-05-2010

 Son varios los significados de la palabra trabajo. Si aceptamos que la vida es un resultado, entonces cabe allí la definición del DRAE, sobre qué es el trabajo: “Obra, resultado de la actividad humana”. Fácil encuadrar esta definición  en el tránsito de nosotros humanos por esta vida terrenal. Desde cosas sencillas hasta las muy complejas, cada actividad desarrollada por el hombre es un trabajo. Ahora, eso de ser retribuido para calificarlo como tal, son gajes del oficio. Que si genera riqueza, pregúntele usted lo anterior a los millones de seres humanos en el mundo sumidos en pobrezas extremas. Y por cierto, con capitalismo o socialismo, la pobreza sigue arropando el mundo, mientras que miles de seres creados a imagen y semejanza de Dios, trabajan de sol a sol para sobrevivir en una sociedad cada vez más injusta.

    
Tajante la afirmación expresada por  el  filósofo español, Antonio Pérez Esclarín, nacionalizado venezolano, en su libro “Educar en el Tercer Milenio”, al expresar: “Bajo la ilusión de que vivimos plenamente la vida, somos en definitiva, vividos por los demás” Así es, los grandes comiendo de los pequeños. Los fuertes de los débiles. Los que tienen de los que no tienen. Y lo más triste de todo, como viven los políticos,  del trabajo y sudor del pueblo. Pueblo manso, paciente y trabajador. Madrugador  con la ilusión de coger agua clara, si acaso el vital líquido hace acto de presencia por la vecindad de los más débiles.

   
Seguro, como al paso de la noche, aflora un nuevo día, el pasado primero de mayo grandes desfiles se hicieron  en la principales ciudades venezolanas, para conmemorar con todas las de la ley, otro día de los vividos por los demás, perdón, día del trabajador. ¿Acaso usted observó el desfile? ¿Y cuáles consignas novedosas escuchó? No se si nos pasa lo mismo, pero por muchos años, ya uno perdió en la memoria tal cantidad numérica, siempre sucede lo mismo en las susodichas marchas. Que caminen, lleven sol, aunque generalmente en este día llueve, los más frágiles, el venezolano de a pie.  Exigieron trabajo digno, justo y bien remunerado. Esa es la nota común de los principales periódicos, un día después, cada dos de mayo. Igualmente entre los titulares repetitivos del segundo día del mes de las flores, se destaca el decreto del algún pírrico aumento de salario para los débiles. Al fin de cuentas, a los grandes poco les importa lo que ganan los pequeños, y ellos, que tanto tienen y viven rodeados de exquisiteces, están plenamente convencidos que días después, luego de la parranda del inicio correspondiente al mes de mayo, esas enormes caminatas de los trabajadores, esas consignas añejas, esas pancartas extraídas de donde se guardan por 365 días, esas directrices dadas por los dirigentes de la clase obrera; se traducirán en más beneficios para los que más poder tienen.

    
Posiblemente nosotros adultos continuaremos enseñando a nuestros hijos, desde muy pequeños, a realizar y comprender las virtudes humanas del trabajo, preparándoles para el futuro. Haremos ver, que el verdadero trabajo de ellos dentro de la familia es estudiar, ayudar a sus padres y hermanos, así como también a sus familiares y amigos. Deben esforzarse en adquirir alguna formación específica y profunda, pensando en el futuro inmediato y lejano. En el contexto social, los hijos deben aprender  que el trabajo es el eje en torno al cual, gira la organización y el progreso de la humanidad, ofreciendo al ser humano la coyuntura de crecer, desarrollar las capacidades propias de su ser, realizarse  como persona, y llegar a ser, adulto con formación integral, material, intelectual, humano y espiritual. Pero igualmente nosotros los adultos, tenemos una deuda infinitamente grande con las generaciones que vienen detrás. Así como es deber sembrar el valor del trabajo, también es inaplazable abrir los ojos de las nuevas generaciones. Hasta cuando vivirán los jóvenes repitiendo sin sentido y por tradición, lo que los demás hacen. Es bueno saber, tal como lo afirma el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, como:”unos pocos tienen de sobra, y muchos viven de las sobras”. Es muy importante comprender que a pesar del valor que tiene tu trabajo, la modernidad social simula que te incluye cuando realmente lo que hace es excluirte. Porque aunque si tienes la dicha de trabajar, hay dos grandes caminos. El primero es en alguna empresa del estado, en cuyo caso, a cambio del trabajo cancelas con el compromiso de ser fiel a quien te lo da. Y si el asunto corresponde a alguna empresa privada, posiblemente te harán creer que eres libre de compromiso ideológico, aunque sólo seas un engranaje más de esa gran máquina generadora de riqueza y bienestar de sus dueños.

 
Necesario para quienes inician la vida, educarlos y ubicarlos en el contexto real. La crisis de Venezuela es similar al globo terráqueo. Claro que con sus individualidades e idiosincrasia. El asunto es de concepción del mundo y de la vida basada en el excesivo amor a lo tecnológico y en la explotación del hombre. Es por ello que cada año se repite la misma historia. Desfiles parecidos, actores similares, ¿celebrando qué?

jherreramora@gmail.com




TRES OPCIONES PARA MI ESCUELA

Jesús Herrera Mora

24-04-2010

    
Ellos se mantienen en una amena conversación muy cerca de la puerta principal de la escuela. Posiblemente el tema del día se refiere al atraco que sucedió hace pocos minutos en una calle céntrica de la ciudad con el agravante de la sangre humana presente en el hecho y por supuesto, angustia, dolor, sudor y lágrimas. Pasan la página y la plática se concreta sobre los cortes eléctricos. Uno de los presentes, el que habla más fuerte, argumenta su disgusto al sentirse engañado. Pensó, y así se lo hicieron creer,  que con los primeros inviernos, el racionamiento sería cosa del pasado. El timbre de salida acaba de sonar. El correteo de niños, adolescentes y jóvenes es pan nuestro de cada día. La escuela se ve algo remozada, porque le han invertido algún dinerito. Los maestros de ayer no están, casi todos ellos solamente pendientes del diez y veinticinco de cada mes, para cobrar sus jubilaciones que inmediatamente serán devoradas por esta ahogante hiperinflación. Se observa en los pasillos y espacios internos del recinto educativo, mucha juventud en función de educadores modernos.

    
Los papás, mamás y representantes son altamente parlanchines. Mientras sus hijos terminan de llegar a la afueras, hay casi un consenso de los allí presentes y la inevitable gran pregunta: ¿Hacia dónde va esta escuela? Ella, sin ser culpable, es duramente criticada por quienes la utilizan para formar a sus hijos.  Un atrevido, de los que nunca faltan, dice  irónicamente: Esta escuela ya no hace lo que debería hacer, enseñar. Toma la palabra una señora de parlamento fino, afirmando que los niños y adolescentes se aburren, están apáticos y poco interesados en lo que la educación tiene como oferta. Además, continúa, los profesores están desbordados con las múltiples demandas que tienen sobre sus espaldas. Otra distinguida dama, completa la participación anterior del mismo género, y manifiesta la falta de glamour de esa escuela. Inclusive hace una proyección geográfica nacional y expresa que todas las escuelas del país sólo son noticia, cuando los episodios de violencia escolar, aparecen. No es posible que esta escuela y todas las escuelas, se preocupen casi exclusivamente por la formación académica de sus alumnos, por cierto, sumamente desmejorada, y prestan nula atención  a las necesidades socio emocionales.

 
En el grupo de personas agolpadas en la puerta de entrada, hay múltiples opiniones al respecto. Un señor, alto y muy erguido, como fino gallo de pelea, destaca sobre las notables bondades de esta nueva escuela venezolana. Dice con enorme orgullo,            que en los últimos años hay un creciente aumento de la matrícula escolar, cosa que dimensiona la apuesta social masiva por la escolaridad, sobre todo en los sectores  más pobres que ven en ese espacio una puerta a un mundo mejor. Si y no, contesta por allá un hombre de pequeña estatura. Él como comunicador social, está convencido que esta escuela compite en condiciones de inferioridad, con otras agencias como la televisión   e Internet, proveedoras de  saberes, lenguajes y sensibilidades, no solo a las nuevas generaciones sino también a los adultos. Es más, continúa el hombre, hoy en esta patria de Bolívar, la cita de cada generación de niños y adolescentes con la cultura común, tiene más lugar en la televisión que en la misma escuela.

    
Tiene razón usted señor, se vuelve a escuchar una fina y dulce voz femenina. ¿Ve lo que ha pasado con el día del libro? Sencillamente quedó debajo de la mesa. Soy de las que opina que la lectura y escritura han sido reemplazadas por la televisión, quien posee un efecto rotundo y devastador, a corto, mediano y largo plazo. Súmele a estas nuevas citas con la cultura, el fenómeno denominado Internet, quien promete un mundo a medida del consumidor. Es tal el poder hipnótico  de este medio, que una posible consecuencia es la tendencia, hoy, a encerrarse en el barrio, en la familia, incluso en el cuarto propio, y conversar sólo con aquellos a quienes uno “entiende” o con quienes comparte gustos y pareceres comunes.

   
Ya llegaron los muchachos y muchachas y comienza cada quien a marcharse. Mañana será otro día y posiblemente suceda un nuevo encuentro en la entrada de la escuela. Escuela que tiene tres alternativas visibles: Seguir tal cual como está, viviendo una crisis de burocracia y decadencia. Una segunda opción, es el de una transformación escolar profunda para que la escuela recobre relevancia y prestancia en el proceso formativo del hombre moderno. Y la tercera posibilidad, casualmente la menos deseada por todos los que creemos ciegamente en la razón de ser de nuestras escuelas. Esta es la negación de su ser y estar. Se trata de la desaparición de los sistemas escolares como consecuencia de la presión social del mundo globalizado que asfixia sus cualidades y resalta las debilidades. En todo caso, los alumnos, los docentes y las familias siguen creyendo en la escuela y la educación como medio para mejorar las oportunidades sociales y culturales. ¿Y usted…  qué cree y hace por ella?

jherreramora@gmail.com




CONTRANATURAL
Jesús Herrera Mora

09-04-2010


Cuando el hermano sol, vigoroso, venga a despertarnos, es de suma importancia tener claridad sobre los objetivos a lograr a lo largo de cada día. Y es que en una sociedad tan convulsa, evidentemente excitada por una violencia que circula por el torrente sanguíneo de un sinnúmero de sus integrantes, se hace estrictamente de urgencia retomar una educación para la no violencia. 
 

Venezuela, un país hermoso e históricamente con una cultura de entendimiento y sosiego, cada vez se parece más a esas naciones acostumbradas al enfrentamiento constante y la guerra perenne. Todo nos indica que debemos retomar, en medio del mundo globalizado, nuestros patrones de antaño sobre la cultura de la tranquilidad y el sano convivir. Así como las señales de tránsito son indicadores silenciosos que orientan al conductor sobre la maniobra permitida o el destino al cual se dirige; los pequeños detalles de la cotidianidad  en los hogares, en la calle, en la escuela y en el trabajo, deben ser la nota que nos permita olfatear los diferentes olores que la brisa moderna nos trae a la realidad. 
 

La educación para y por la paz, comienza a ser una  expresión y una necesidad educativa cada vez más profunda. Los niños que aprenden a  conocer y practicar el respeto, la tolerancia, el manejo del conflicto, la mediación, el consenso, la complementariedad y la resolución de problemas en equipo, adquieren capacidades fundamentales para afianzar la paz y construir una comunidad aceptable. Todas las actividades que se planifiquen y ejecuten para servir a la escuela, a la familia y a la comunidad en general, refuerzan el aprendizaje de estos valores y hacen posible que los estudiantes entren en el ámbito de la convivencia ciudadana, viviendo con todos los demás dentro de la armonía necesaria. 
 

Ciertamente el crecimiento poblacional del mundo, hace que la sana convivencia cada vez sea más compleja. No podemos negar la inestabilidad de los hogares venezolanos. Yo siempre acostumbro a decirles a los jóvenes con la dicha de vivir dentro de un hogar sanamente constituido, que deben agradecer a Dios por tal circunstancia, porque  la raíz del mal, comienza ante la ausencia de padres. En ocasiones una  falta real, bien por abandono físico o muerte de los progenitores, pero la de mayor incidencia hoy, y la más silenciosa si así se puede calificar, en la ausencia en presencia. Complejo pero real, muchos de nuestros niños y jóvenes gozan de la presencia física de sus padres pero igualmente sufren de su incomunicación con ellos, bien por razones de trabajo o simplemente porque la cultura ligera del modernismo, impulsan a los nuevos papás a fomentar sin querer, una forma de vivir violenta. Dicha brusquedad hogareña nace de una vida veloz, donde poco o nada se puede hacer para detenerse, donde el acto de nacer ya no es natural sino por cesárea, donde se sustituye la fruta por el químico, donde se violenta el crecimiento paciente, donde la comunicación verbal interpersonal se cambia por la tecnológica, donde el acto de escribir se sustituye por la fotografía y el escaneo, donde el calor de un beso real se cambia por un símbolo en la pantalla de un computador. 
 

Niños, adolescentes y jóvenes criollos, vienen dando señales de intolerancia que deben ser percibidas, estudiadas y canalizadas a tiempo. Si el lenguaje diario dentro de los hogares es subido de tono, al igual que en las escuelas, el irrespeto se ha hecho cotidiano, no podemos pretender entonces algo diferente en la calle. Pareciera que los adultos nos hemos olvidado de nuestro deber de educar. Si la primera escuela, el hogar  adolece de su esencia formadora, entonces la tarea de la escuela y los educadores se hace doblemente complicada. Esa teoría  moderna  de hacer ciencia y por ende científicos, sin conciencia, es un poco lo que vemos tristemente hoy, donde los animales siguen viniendo a la vida en forma natural, las flores continúan abriendo sus pétalos en medio de sus horas programadas y nosotros los humanos, valiéndonos de la ciencia y sus notables logros, alteramos bestialmente el advenimiento a la vida. Entonces, si desde el mismo momento de llegar, cambiamos lo natural por lo contranatural, la violencia está ahí, al grito inicial y luego, progresivamente vamos afianzando sus raíces. 
 

En particular me sumo a las virtudes moralistas, generosidad para convivir con los semejantes, prudencia para sobrevivir entre las distintas necesidades no abolibles y el suficiente coraje para vivir frente a la muerte. Seguramente hombre y mujer que tengan la fortuna de contar con la acción formadora  familia-escuela-sociedad, lograrán a futuro ser y multiplicar la sana convivencia y por ende la no- violencia. El asunto prioritario es, cómo hacerlo una realidad. 

jherreramora@gmail.com




SUMA DE FACTORES
Jesús Herrera Mora

02-04-2010
C
ontemplar los días de semana santa nos ha correspondido en este año 2010. Quieto, mirando con sumo cuidado, van pasando las horas. Penetrando sin llevarnos nada, tratamos de entender las ciudades solas, las calles en silencio, la ausencia de nuestras amistades, el frío de lo humano ante el calor de los espacios y progresivamente caemos en el método hermenéutico, desesperados por lograr interpretar la rareza del momento. 

 

Allá sentado muy sólo en un café de la ciudad, está  al fin un amigo. Psicólogo de profesión, llega como anillo al dedo. Le escucho con suma paciencia sus palabras sobre el notable aumento de niños hiperactivos producto del envenenamiento por metales pesados. Los estudios recientes, según él, hablan de mil veces más plomo en los huesos que hace  cuatrocientos años. Tremendo dato, además de otros metales como el mercurio, níquel, zinc y cadmio; todos ellos factores que si se suman, provocan irritabilidad y ansiedad suprema en los humanos, con mayor intensidad en los niños. Y es que ese NIÑO ubicado en la geografía del pueblo venezolano es tremendamente híper. Así dicen los expertos al respecto y nosotros, pueblo, vida y corazón, calladamente observamos. 
 

Gracias a Dios que no hay mal que dure cien años. Parece pecaminosa esta afirmación, pero NIÑOS así son dañinos y el pasado martes santo, el experto científico Rupa Kumar Kolli, de la Organización Meteorológica Mundial, vaticinó que el Pequeño en cuestión se le acerca el momento de remitir. En todo caso, cierto o no, desde hace muchísimos años, cuidado si desde que tenemos uso de razón, no habíamos vivido una semana santa de puertas abajo, con un país paralizado absolutamente, con las manos caídas, en franco retroceso y todo como consecuencia del NIÑO de apellido Climático, generador de sequía, inclemente calor y ausencia del fluido eléctrico.  
 

Millones de humildes venezolanos, trabajadores informales y formales, se les obligó a mantener sus manos inactivas con la intención de recuperar la esquiva y frágil producción de electricidad. Si alguien por allí, trató de violentar la orden, no con intenciones malsanas, sino simplemente como medio de subsistir, entonces fue visitado y conminado a cumplir. Uno, sosegado y silencioso ha podido vivir esta atípica semana. Y es oportuno reconocer  que todo se ha desarrollado manejando muy bien los límites sociales, utilizando el arma de la censura más sutil, como lo es la educación, ya que en hebreo la palabra educación, entre otros significados, se refiere a ahogo. Congoja compañera de las horas vividas, donde lo más indicado es ser prudente.  
 

Por supuesto que la luz llegará algún día y el mejor consuelo de nosotros es que sólo se trata de siete días. Triste tener que decirlo y peor aún, reconocer la antipatía sentida en contra del dichoso NIÑO de apellido Climático. Por su culpa, por su grandísima culpa, miles de intenciones fueron directamente a la basura, muchos desempleados que comenzarían a trabajar el lunes santo, no lograron su cometido, varios trabajadores de todo el país se alegraron por el asueto obligado, unos cuantos empresarios les ha tocado vivir la penosa dificultad de cancelar sueldos sin misión cumplida, millones de diligencias personales en instituciones gubernamentales siguen la dulce espera y mientras tanto, si usted pertenece a los que les gusta trabajar, le sugiero calma. Por el contrario, a los que permanecen todo el año sin trabajar, recordarle que el NIÑO Climático hiperactivo, promete lentamente ser menos cruel, de tal forma que usted logre mantenerse en posición de descanso con menos temperatura calurosa y con algo más de energía eléctrica.

    
Confieso mi admiración  por todos los niños, inclusive aquellos que son excesivamente activos, producto en ocasiones de esos llamados envenenamientos por metales. Ahora, también debo aceptar mi pecado de alegrarme al saber del debilitamiento progresivo de un NIÑO Climático inhumano. Él sin ir a la escuela, se ha dado el lujo de sumar muchos factores y nos puso a vivir una semana no muy santa. Ojala y el próximo año quienes les compete decidir al respecto, no tengan la excusa de otro fenómeno Niño que obligue a dormir las ciento sesenta y ocho horas de la semana mayor.

jherreramora@gmail.com



 

REOS   TECNOLÓGICOS

Jesús Herrera Mora

17-03-2010

¿
De qué se le acusa?- A usted, absolutamente de ningún delito.- ¿Acaso es un antisocial?- De ninguna manera.- ¿Pero es una persona desaliñada?- Que va, todo lo contrario, elegante, muy bien vestida, atractiva, muy profesional. ¿Y sus modales, qué tal?- Si de modales se trata, pues digamos que sumamente finos.- ¿Entonces seguramente usted está equivocado al señalarlo como un reo?

 

Discúlpeme si el calificativo utilizado está errado. Yo quería decir otra cosa, pero como en mi baúl de vocabulario esa fue la palabra que encontré, así la expresé. Pensándolo bien, quise decir  esclavo-Te entiendo, te refieres a que esa persona está  bajo el dominio de otra-No precisamente estimado amigo- Pues ahora si que no comprendo nada, nada. – Es que de la persona que te hablo es sumamente obediente, vive rendida a sus pies y en sus ojos se le nota que está muy enamorada- ¿Enamorada, dices?-Claro que si, vive embelesado alrededor de él y para él- Mira hombre, eso en mi pueblo lo llaman esclavo-No amigo mío, perdóneme que le refute su conocimiento, pero yo precisamente me refiero a otra cosa…

 

¿Cuál es esa otra cosa?- Usted sabe que hay unos aparatitos de colores que atrapan así como el bombillo eléctrico lo hace con el insecto volador- ¿De que aparatos me habla? – Pues de esos que todo el mundo carga, hasta dos y tres por cristiano- Le digo más, nadie se enorgullece ni pavonea tanto con productos del ingenio humano como sucede con estos aparatos-¡Que interesante estimado amigo, pero sigo sin entender!- ¿Acaso usted se ufana por el tipo de ortodoncia que le colocaron a su hijo?- Para darle una mejor idea, le manifiesto que quizá el automóvil tuvo durante la primera mitad del siglo XX un impacto similar, ¿se ubica ahora?- Mira chico, hoy como que estoy fallo de razón, pues sigo igual que al principio, o mejor dicho, me siento peor.-

 

Yo soy un hombre poco culto mi estimado, pero a veces hago el empeño de eso que llaman filosofar.- ¿Caramba hombre, me dice filosofar?- Pues mejor dicho, tengo entendido que los filósofos se empeñan en hablar de lo que no saben, es más, Sócrates así lo sostenía. Y como yo no se casi nada de lo que le hablo, pues por eso lo continuo haciendo. – Buen hombre, sígueme platicando- Con mucho gusto mi estimado. Por allí escuché decir a unos señores muy altivos ellos, que este nuevo dios-símbolo del consumismo, atrapa poderosamente, sin piedad. Fíjese como usted ahora mismo indirectamente me está irrespetando al contestar en el aparato…..

 

Ahora que nuevamente me está poniendo atención, le digo que no es ninguna novedad  que la imagen tiene un poderosísimo atractivo fascinante entre todos lo animales, incluyendo nosotros los humanos. Dicen que así como un insecto cae en la luz que lo subyuga, los humanos igual  nos rendimos a los destellos luminosos de esos benditos aparatos. Sabe otra cosita estimado. No se le ocurra ir a ningún sitio sin él. Si usted está hablando algo importante con un ser querido, en lo que el aparatito emita la señal de costumbre, interrumpa la conversación  y entréguese a él. Cuando salga a cenar con su pareja, por favor, no se les ocurra perder el tiempo intercambiando ideas y palabras entre ustedes. Una vez ordenada la comida, procedan a rendirse a él, al fin y al cabo si de intimidad se trata, hágalo con él. En todo caso su pareja es un extraño o extraña y el aparatito le es muy fiel.

 

Buen hombre, buen hombre, ¿Cómo se llama el susodicho? – Yo lo llamo “aparatito”. Los modelos y variedades son infinitos. Algo así como 20 millones de venezolanos viven, con, para y por ellos. Se que usted prefiere pasar necesidad y trabajo, pero la peor indignación es que algunos de sus descendientes no lo posean. Incluso, cómo se sentiría  usted estimado señor, si alguno de sus hijos perteneciera al escaso 33%de niños venezolanos en edades comprendidas entre 6 y 9 años que no poseen el aparato en cuestión- Imagínese, escaparía el control de sus manos. Imagínese el excesivo tiempo superfluo para compartir con los seres queridos, si no poseyeran los aparatitos- Imagínese lo aburrido que sería ir al cine en pareja y que no llegase ningún mensaje y que nadie lo llamase. Tener que pasar casi dos horas con una sola persona y mantenerse incomunicado con el resto de los semejantes. Tamaña barbaridad estimado—Al fin entiendo buen hombre. ¿Usted se refiere al teléfono celular?- Claro mi estimado, el mismito que le ha decretado una cadena perpetua.

jherreramora@gmail.com




INSEGURIDAD  SEGURA

Jesús Herrera Mora

05-03-2010

E
s un tanto complicado  el avanzar del hombre por  las trochas de la vida  e igualmente el transcurrir de su pensamiento. Es así como al revisar un tanto al gran filósofo alemán, Hegel,  nos afirma: “Cuando ya estamos instalados en un conocimiento  y creemos haber llegado a un saber, algo nos despierta de ese conocimiento y nos lanza a buscar un nuevo camino”. Efectivamente nos pasamos la vida en una eterna búsqueda de vías para transitar el cuerpo y junto a él, paralelamente lo que pensamos. ¿Cuántas cosas pensamos? Imagínese usted  qué responder. Por ejemplo, pensamos en tres palabras simples: Pasado-Presente y Futuro. Intentemos desglosar cada una de ellas:

 

PASADO: Vida de un hombre sencillo, poco enredado en asuntos tecnológicos, diálogos sinceros, reconocimiento de su mundo con todos los pequeños detalles, casas de puertas y ventanas abiertas, honradez pululante  entre vecinos, amigos, compañeros de trabajo e inclusive, con los desconocidos. Parques y plazas repletos de gentes en las horas del descanso, comercios tranquilos con predominio del crecimiento mutuo, ríos de aguas abundantes, cristalinas y frescas,  disponibles para todos a lo largo de las 24 horas. Modo de vida modesta donde la comodidad es mezquina pero la satisfacción humana, plena. Ambiente natural libre de contaminación y corazones abiertos para el intercambio fraterno. En definitiva, pasado donde la inseguridad no se hace presente.

 

PRESENTE: Un ser humano autómata, esclavo de los hierros y la tecnología. Lo más seguro ahora después de la muerte, es la inseguridad. Inseguridad cuando hay que encerrar con protectores todos los espacios abiertos de las viviendas. Cuando la vida no está segura en ningún lugar. Cuando salir a la calle es una lucha ante lo incierto. Cuando ir a la escuela sólo garantiza pasar el tiempo. Cuando el volumen de trabajo es de tal magnitud que ignoramos al otro y generalmente mantenemos una relación más cercana con él y los desconocidos, a través del mundo cibernético. Cuando la televisión nos roba descaradamente el tiempo para compartir con los nuestros. Cuando el cáncer se hace presente en millones de seres humanos, quizás como consecuencia directa del rompimiento de lo natural y el resquebrajamiento entre el ser humano y su hábitat. Cuando los recursos naturales se nos van de las manos producto del trato agresivo hacia ellos. Tanteamos y nos equivocamos con excesiva frecuencia buscando lo que no tenemos idea de encontrar. Entonces los fenómenos naturales violentos crecen, el agua progresivamente desaparece, la palabra no vale, lo que se escribe es para llenar papeles, la insensibilidad y el dolor  van hacia el infinito y la ley del más vivo nos acorrala.

 

FUTURO: Difícil de predecir ante la violencia del presente. Aunque el pensamiento no tiene límite como tampoco envejece, sería un atrevimiento suponer el futuro. Válido entonces es creer que no todo seguirá como va. Definitivamente el sentimiento humanista de la vida se apaga tal como la energía eléctrica no las racionan. Parece necesario pensar en un futuro que le de vuelta al presente. Hasta cuando el egoísmo es la carta de presentación. Un país con tanta abundancia de la naturaleza no merece este presente. ¿Y cuál es la culpa de esa naturaleza? Acaso es ella responsable de su evidente deterioro. Si observamos el comportamiento de los animales, podemos concluir que ellos siguen haciendo lo que siempre han hecho. Mejor dicho, continúan actuando según el papel que les designó el creador. En cambio, nosotros los humanos, con esa capacidad de raciocinio, tratamos de mejorar nuestro alrededor siempre pensando con estrechez de tal forma que si de vivir bien se trata, lo importante soy Yo. Nosotros es cosa del pasado, yo del presente y qué del futuro.

 

Indudablemente que todo puede cambiar para bien. Esperanza nos sobra. Creer en cada uno de los que hacemos vida es muy importante. Formar las nuevas generaciones con valores esencialmente humanos es apremiante. Acaso las rejas y los protectores eléctricos garantizan una vida mejor y más segura. Que hermoso sería desechar tantos protectores. Hermoso aprovechar los conocimientos tecnológicos modernos para una mejor vida de todos. Si rescatamos el respeto, la sinceridad, la honestidad, la alegría, el optimismo, el amor por la vida incondicionalmente, seguro que necesitaremos menor cantidad de hierros que nos encierran. Si en el futuro no muy lejano entendemos que urge aprender desde el interior del ser para saber compartir, la cantidad de alimentos que producimos serán suficientes para darle de comer a todos. Si las cosas son así, estaremos tranquilos porque ante el paso por la vida, el final será menos violento, menos accidentes automovilísticos mortales, menos acuchillados, menos balas y menos seres humanos que se van ante esos crímenes tan perfectos, que no dejan rastros algunos, el hambre queridos hermanos…

jherreramora@gmail.com




EDUCACIÓN LLENA DE ESPERANZA

Jesús Herrera Mora

27-02-2010

Desde el pasado miércoles 10 de febrero a lo largo y ancho de la geografía venezolana se viene desarrollando la segunda fase del Taller para Directores de las Instituciones educativas públicas y privadas, pertenecientes al subsistema de educación básica, integrado por los niveles de educación inicial, educación primaria y educación media. Dicho Taller tiene como finalidad, contribuir a la formación del personal directivo, por medio de fundamentos teóricos basados en la denominada Dirección Científica o Sistema de Asesoramiento Integral. Es válido reconocer el esfuerzo de las autoridades educativas en actualizar conocimientos fundamentales para ejercer eficazmente la gerencia educativa en esta época moderna.

 

Indudablemente la cantidad de temas desarrollados ha sido sumamente provechoso, porque principalmente los grupos gerenciales educativos del país están conformados por una enorme variedad de profesionales de la docencia que con sus diferentes saberes y cúmulo de experiencia en el ramo, conjuntamente están aportando y alimentando entre todos ellos, los conocimientos y las vivencias tan propias y particulares del hecho educativo venezolano actual. Al escuchar las distintas ponencias y luego el compartir diario de ideas, acontecimientos, sucesos, detalles de la vida educativa en nuestros planteles, uno va concluyendo que el gran problema de nuestra educación ahora se debe al deterioro progresivo de los valores esencialmente humanos. Si por diferentes razones, sin querer o con propósitos definidos, hemos descuidado a la persona, entonces por muchas técnicas educativas que se intenten utilizar, el camino formativo del venezolano, estará en entredicho y nada fácil será nuestro futuro.

 

Por ejemplo es evidente como en la actualidad, en medio de pregonar liberación y libertad, vivimos totalmente atados a una sociedad enferma de consumo y cosificación del ser humano. Interiormente existe un enorme vacío porque está totalmente descuidado el niño, el adolescente y el joven, aunque usted crea lo contrario. El asunto no es cantidad de información. Si de ello se trata, entonces la verdad esta allí, a la vista, sin tapujos. La cantidad de información que tiene el educando en los días que transcurren, es tan avasalladora que los pobres no logran asimilar la misma, siendo rebasados y por tal motivo, sus conocimientos quedan desnudos de fragilidad y falta de interiorización. Si leemos la realidad, nuestra educación continua formando miles y miles de venezolanos que en medio de un proceso cognoscitivo tipo almacén , al momento de ir al campo laboral, entonces le exigen a la persona que sea fábrica. Si todo el mundo en las aulas de la educación básica debe repetir lo que el docente dice para aprobar las diferentes asignaturas, pues bien, tenemos personas almacenes. Si se tratara de asomar ideas, ofertar conocimientos y estimular la creatividad, la innovación y la interactividad, seguramente comenzarían a aparecer las fábricas.

 

Por otro lado, los alumnos como persona, en ese mundo tan importante y fundamental, como son los valores humanos, están algo descuidados. Si los papás no tienen tiempo para ellos, como ocurre con millones de niños y adolescentes, seguramente en sus caritas reflejarán tristeza, desgano, poco interés e indiferencia. Si el lenguaje que se utiliza dentro de los hogares y en la calle, es agresivo y básicamente soez, cómo podemos tener en estas personitas que se están formando, un vocabulario adecuado y medianamente decente. Si los chicos y chicas viven en medio de la mentira, imposible esperar de ellos sinceridad y transparencia. Si la ley del más vivo impera en casa, en la calle y dentro de las escuelas, entonces de qué manera pueden los educandos ser honestos.
 

Preocupante lo que estamos viviendo. No podemos tapar con nuestros dedos una situación real que la observamos todos los días. Cierto que a buena hora el Ministerio del Poder Popular para la Educación, inicia una novedosa etapa de preparación gerencial. Posiblemente también pareciera necesario ir pensando en una etapa de deseducar a nuestros educadores para reeducarlos. Lógico que el problema social y de hogar seguirá  ahí, latente, día a día. Pero si es cierto que si a los gerentes del proceso educativo se les brindan  herramientas y apoyo constante aunado a una formación en valores a los docentes venezolanos, entonces la tarea será de igual cuantía pero con suficiente recursos humanos que permitan ir cambiando progresivamente el panorama actual. En todo caso, si soñar no tiene edad, no tiene canas ni arrugas, soñemos con una educación venezolana más auténtica, llena de esperanza, con suficiente y profunda fe y donde en definitiva nuestros jóvenes luchen por ser muy humanos, se esfuercen en el camino del éxito y transmitan vida. Porque la vida es ya y pasa rapidito…

jherreramora@gmail.com




CON OTROS CRITERIOS

Jesús Herrera M.

11-02-2010

D
etenerse un instante para deseducar la vida parece  no ser cosa de estos momentos. Todo con la violencia del presuroso tiempo, nos hace vivir atestado de responsabilidades, compromisos, trámites, deseos de tener y entonces la inmensidad de las ciudades nos supera con creces. Niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y viejos, se confunden en estas masas de cemento donde está negado el tiempo, al menos que sea para cumplir con los compromisos de trabajo o educación y si las cosas no marchan por allí, entonces los escasos minutos libres nos los roban los centros comerciales.

 
Jóvenes son muchos los que hoy viven. Si  revisamos nuestras tasas de crecimiento anual, pues evidentemente los números son cuantiosos. Con su apetito natural de saber, van velozmente tratando de abrirse paso entre las multitudes. Y los adultos no nos percatamos de las necesidades de los más chicos, entre otras cosas, abrumados por las circunstancias. Los días pasan como rayos, y la angustia dice presente. Los planes exigen constante restructuración, ante la inseguridad eléctrica. Es que a cada rato, por razones propias del niño, las computadoras, medio de comunicación masivo, se apagan por carencia del fluido eléctrico. Es que a cada rato, las señales hertzianas enmudecen por el mismo motivo. Es que a cada rato, los semáforos se duermen y el caos florece. Es que a cada rato la cultura de la muerte trunca vidas juveniles. Es que a cada rato, las escuelas y universidades nocturnas cierran sus puertas porque nuevamente el niño hace de las suyas.


Esta es la sociedad donde la inseguridad y la duda se están convirtiendo en el más peligroso aliado de las mentes juveniles. Y en esta sociedad, otra vez llega el 12 de febrero.
El 10 de febrero de 1947 la Asamblea Constituyente decreta que se celebre el 12 de febrero como el Día de la Juventud en Venezuela «en reconocimiento a los servicios hechos a la república por los jóvenes». Conmemoración de la  Batalla de la Victoria, ganada en forma ejemplar  por José Félix Ribas en 1814, comandando jóvenes del Seminario y de la Universidad de Caracas. Jóvenes exitosos aquellos, en circunstancias totalmente diferentes a las de hoy, son el repetitivo ejemplo que cada 365 días se recuerda a los mozos.

Los pobres no comprenden casi nada, por no decir nada. Actualmente los bisoños tienen que luchar simultáneamente con varios comandos de vida. Si tienen la dicha de un sólido hogar, el primer gran escollo está superado. Si ese hogar medianamente logra cubrir las necesidades básicas, la luz comienza a brillar. Si el chamo es esencialmente sano, entonces ya posee tres valiosas herramientas para abrir puertas y perforar espacios entre las grandes ciudades de concreto.

 
Toca ir a la calle. Los peligros son inminentes. Las angustias variadas. Competir será vital. Estudiar es básico, a sabiendas de las debilidades muy bien disimuladas en nuestro sistema educativo venezolano actual. De que está masificado, ni siquiera el más ignorante lo pone en duda. De que su calidad marcha con una pendiente excesivamente inclinada, eso no es tan evidente, pero los que estamos dentro, así lo percibimos, así lo olemos. Y es allí donde los jóvenes les tocas descifrar y armar lo más conveniente. Luego se hace necesaria una buena dosis de inteligencia emocional y habilidad de inserción social, para atornillarse en algún buen trabajo, que remunere suficientemente y que humanice paralelamente. Hoy por hoy, es muy propio encontrar cientos de profesionales en miles de especialidades. Es que acaso usted no se percata de esto. Así como las marcas de carros ya son tantas que rebasaron nuestros conocimientos, de la misma manera son tantas las especialidades de estudio modernas, que a la hora de escoger, los pobres  pipiolos no hayan qué decidir. Este momento social tan esplendoroso y complejo los mantiene dentro de una maraña de indefinición. Les pedimos tantas cosas a la vez que los pobres no logran deshilachar los nudos.
 

 Con todo y que soy muy amigo de respetar la historia, pienso que es hora de cambiar el CD del 12 de enero. Suena agradable al oído buscar ejemplos recientes y significativos de jóvenes emprendedores. Porque el éxito de ayer se cocinó en circunstancias que las mentes juveniles ahora no digieren. Los motores que mueven las ciudades en el 2010 son tan novedosos que los chicos digitales los comprenden muchísimo mejor. Entonces vamos pensando en otras motivaciones y ejemplos novedosos porque estos chamos pareciera que no están dispuestos a continuar escuchando esas historias repetitivas de un pasado glorioso.

 
Hablémosles claro y raspado. Hay que ayudar a los cientos de profesionales jóvenes venezolanos a insertarse en actividades productivas adecuadas a su formación. Hay que orientar muy bien a nuestros jóvenes sobre los valores esencialmente humanos. Mejor dicho, los adultos estamos obligados a vivir coherentemente en medio de los principios morales básicos. Hay que hablar diariamente a los jóvenes de Dios. Que lo vivan cercanamente. En fin, necesitamos deseducarnos para educar con criterios de modernidad y entendiendo que lo fundamental somos nosotros, los humanos por encima de todo, absolutamente todo.

jherreramora@gmail.com




¿DÓNDE ESTA LA PAZ?

Jesús Herrera Mora

30-01-2010

En un mundo marcado por la violencia, las desigualdades y conflictos sociales, el hambre, la miseria, la degradación, la vulnerabilidad de las relaciones humanas, la crisis económica, la xenofobia, el racismo, los desequilibrios entre el Norte y el Sur del planeta; la educación para la Paz, comienza a ser una expresión y una necesidad educativa cada vez más profunda y debe ser incluida en los planes y programas del sistema educativo a nivel mundial. Lógico que en Venezuela es de suma importancia.

 

Irónicamente el 30 de enero es el Día de la No Violencia y la Paz.  Un informe de una organización no gubernamental especializada en la infancia, CECODAP, tomando sólo como referencia para obtener los datos, lo publicado por algunos periódicos del país entre los años 2008 y 2009, afirma que se presentaron 3231 casos de agresiones, donde las víctimas son precisamente niños, niñas y adolescentes venezolanos. Terrible la cifra de 710 niños y niñas muertos por causas violentas y 585 por homicidios.

 

Si el año pasado cerró con un aproximado de 19 mil homicidios a lo largo y ancho de la geografía venezolana, entonces nuestro país pasa a ser uno de los más violentos de Latinoamérica. Una realidad donde la disposición a los caminos pacíficos cada vez se complica. Los hogares de nuestra patria crecen en número de padres ausentes. La mayoría de representantes en las escuelas son del género femenino. La crisis económica que nos arropa donde los sueldos se evaporan de las manos en fracciones de segundos se junta a la inestabilidad familiar. Los niños, niñas y adolescentes nuestros buscan afanosamente ejemplos de vida positivos para poder asirse. En sus casas, la ausencia por largos momentos del día, de personas adultas, dejan en plena orfandad a los más pequeños. Sus asiduos compañeros son los productos tecnológicos de este siglo, entre ellos, el omnipresente televisor, medio que ataca sin tregua, sembrando valores consumistas a cada instante, a la par de sus mensajes violentos. Por supuesto que de acuerdo a las diferentes clases sociales, la minoría, con suficientes recursos podrá vivir según la pauta sembrada por la sociedad moderna. Simultáneamente, una enorme mayoría, de muy bajos recursos económicos, le toca abrirse paso con infinitas dificultades y carencias.

 

Las principales víctimas del acontecer social, indudablemente que son los más pequeños y pequeñas. La frecuente agresividad entre las parejas, cuando logran existir, lleva inevitablemente a la violencia familiar diaria. Las excesivas ocupaciones de los padres, entre otras cosas, por razones fundamentalmente económicas y de subsistencia, conllevan a dedicar cada vez menor tiempo a los hijos. La necesidad de estudiar constantemente, entre las personas adultas, peligrosamente está incidiendo en el marcado descuido y poca atención hacia los pequeños. Es más, aunque usted no lo crea y no lo perciba, pareciera que ahora mismo los adultos están estudiando tanto que los pobres chicos van quedando rezagados en la escala jerárquica de importancia, en cuanto a su necesaria formación y educación. Compleja realidad presente en los hogares venezolanos. Súmele a todo ello, la prédica constante sobre el resentimiento social, donde sutilmente se incita al enfrentamiento entre los ciudadanos junto a una justicia legal colapsada y poco creíble, entonces se genera la solución de conflictos por los propios medios de cada persona.

 
Esto de celebrar días  como el de La No Violencia y la Paz, pareciera un tanto ridículo en nuestra patria venezolana, donde la efervescencia de los conflictos es pan nuestro de cada día. Unos hogares cada vez más inestables donde almorzar en familia es un sueño, donde las escuelas se tornan demasiados violentas, donde el tráfico en las calles de Venezuela se rige por la ley del más fuerte, donde se irrespetan las colas, donde el policía de tránsito no respeta los semáforos, donde los vehículos se aparcan sobre las aceras, obligando a los peatones a lanzarse hacia el medio de las calles, y lo peor de todo, un país donde las cosas más triviales se resuelven negando vida.


La paz no puede consistir tan sólo en la ausencia de un conflicto sino que supone principalmente un proceso de progreso, justicia y respeto mutuo entre los pueblos, concebido para afirmar la construcción de una sociedad internacional en la que todos puedan hallar su verdadero lugar y disfrutar de su parte de los recursos intelectuales y materiales del mundo. En este contexto, la paz debe ser considerada como una presencia activa de la justicia, de igualdad, de equidad. Existe también un vínculo entre paz y justicia, en especial la justicia social, porque en el seno de una sociedad o de una relación, no puede haber paz verdadera mientras esté presente una grave injusticia. 


La proliferación de conflictos de diversa naturaleza, obligan a desarrollar acciones para crear una cultura de paz dirigida a erradicar las raíces de la violencia para prevenir que esta ocurra. La evolución social exige la participación de cada uno de los miembros de la sociedad para ofrecer a los jóvenes y a las generaciones futuras valores que les ayuden a forjar un mundo más justo, solidario, libre, digno y armonioso, y con mejor prosperidad para todos. La escuela como ente formador debe propiciar la toma de conciencia, en cuanto a la responsabilidad personal y colectiva ante el futuro de la humanidad, especialmente para los niños de hoy y de mañana. Y los padres, tienen que asumir la real responsabilidad de dar vida, y de calidad, a cada hijo. Por supuesto, acuérdales de Dios de tal forma que desde muy pequeños lo incluyan en sus vidas, dándole el espacio que se merece. Quizás así las cosas pudieran ser diferentes y entonces el Día de La No Violencia y la Paz  deje de ser algo ridículo como hoy.

jherreramora@gmail.com




PEDAGOGOS QUE AMEN MÁS A LOS NIÑOS

Jesús Herrera Mora

17-01-2010

Nada que celebrar, año negro y triste, son algunos calificativos utilizados por muchos maestros venezolanos., a propósito del 15 de enero. En muchas escuelas del país, el día 14 no hubo actividad docente, porque los educadores deciden tomar libre desde el día anterior, para reunirse, almorzar o cenar, al fin y al cabo, celebrar. Unos alegres, otros no, unos se quedan en casa, otros van al bonche, es que el día del maestro da para todo, inclusive para no laborar el día anterior, o en su defecto, el posterior. Con todo y los diecinueve días de receso navideño, con todo y que el 7 de enero la ausencia de alumnos y educadores en las escuelas del país, fue absoluta mayoría. Agréguele igualmente el viernes 8 de enero, donde la soledad fue la que más asistió a todas las escuelas.

Si amigo docente, es muy válido suponer que el motivo de la celebración es mínimo. Y no precisamente por lo que usted está suponiendo. Respeto la opinión de mis colegas, pero cada uno de nosotros tiene su propio estilo de pensar y vivir. Claro que desde el pasado 15 de agosto de 2009, tenemos una flamante nueva Ley Orgánica de Educación. Cierto  que en ese mes y el siguiente, hubo marchas a favor y en contra de la nueva Ley. Se dibujó en las mentes nuestras el peor de los desastres. Y resulta que cinco meses después del forcejeo de palabras y acciones violentas, donde los políticos de oficio sacaron punta al lápiz desgastado, lo que vivimos y palpamos sigue pareciéndose en exceso a la Ley anterior. Es decir, ¿cuál diferencia eficaz percibe usted ahora? Verdad que también el año pasado, el antepasado y el infinito pasado, la celebración del día del maestro se ha quedado  exactamente  igual. Si el 15 de enero cae dentro de los cinco días laborables, entonces en casi todas las escuelas de la Patria Bolivariana, no se labora el 14 para celebrar  el 15 y descansar de los excesos de comida y bebida, el 16. Es asunto de números, y los números son fríos y sin sentimientos. Los chicos entonces se alegran porque el famoso día del maestro, ellos quedarán en casa, con sus papás, si tienen la dicha de vivir con ellos, con sus abuelitas o con alguna tía o tío. Posiblemente otros tantos, quedarán en algún centro de atención de menores, porque papá y mamá dispusieron sólo el tiempo necesario para concebirlos, traerlos al mundo y desentenderse de ellos. Y debo advertirles que este fenómeno pertenece al pasado, cuando la Ley era otra, y también al presente, cuando somos dueños de la moderna Ley, según los comentarios de especialistas.

Con todo y la nueva Ley, el día del maestro sigue su marcha. Ayer y hoy escucho a varios maestros indignados por la falta de preparación de sus alumnos. ¿Y quién tiene la culpa de esta ignorancia? Ayer y hoy varios maestros son apasionados a enseñar y formar, mientras que otros tantos escasamente trasmiten nimiedades de conocimientos. Ayer y hoy, muchos educadores educan con su forma de vestir y actuar, otros varios deseducan con su forma de trajearse, actuar y hablar. Ayer y hoy, maestros dejan huellas indelebles de valores auténticos es sus alumnos, otros tantos producen heridas en ellos.

¡Nada que celebrar! Depende. Si usted solamente ejerce esta noble profesión por el hecho cierto de que se trabaja a media máquina, hay bastantes días no laborables y vive pendiente de los contratos colectivos, el aumento salarial, el bono alimenticio, el bono vacacional y los aguinaldos. Pues sencillamente usted pertenece al grupo que no tiene absolutamente nada para festejar. El asunto es que otros docentes, además de estar pendientes de vivir dignamente, tener un sueldo justo y ser reconocidos socialmente, también hacen énfasis en dar vida a sus alumnos, enseñarles con profundidad, formarles en valores, escucharlos cada vez que sea necesario, brindarles apoyo y calor humano, educarlos espiritualmente y en definitiva, hacerles entender  que la vida se trata de servir. Este  otro tipo de docente, quizás si tenga algo para  celebrar. Se trata entonces de ubicar el grupo al que usted pertenece.

Para concluir, quiero cerrar con una carta de un niño de primaria, perteneciente a una escuela del hermano país Colombiano. Al fin y al cabo, somos hermanos latinoamericanos : “Maestro no volví a la escuela por tantos motivos: por descuido de mis padres, por su pobreza, porque me quedaba lejos, porque no me querían. No fui a la escuela porque mis amigos tampoco iban. Porque tuve que trabajar y me explotaban cuando aun no tenía fuerzas, porque me maltrataban en la casa, porque no me dejaban jugar como los niños y solamente encontré el gozo de tirar piedras y quebrar bombillos.

Maestro, no fui a la escuela o me volé de ella porque a mi barrio de tanto en tanto , unos señores, muy ilustrados ellos, pedían el voto de los grandes, haciéndoles promesas, pero después se iban y todo quedaba lo mismo. En mi barrio, maestro, los hombres sin empleo maltratan a las mujeres, no cuidan a sus hijos y gastan su impaciencia en riñas, en robos, en atropellos.

Por eso, maestro. Por todo eso, inclino mi frente ante Dios padre, doy gracias y me alegra que surja una nueva escuela. De ésas con Mayúscula que entienden que solamente desde abajo, desde nuestra miseria, podrá hacer pedagogos que amen más a los niños que al dinero, que gasten su tiempo con nosotros porque su tiempo es nuestro. Que estudien y que entiendan de una vez por todas que al muchacho difícil hay  que amarlo, que ya carga una cruz desde hace tiempo, que no lo boten de la escuela sin buscarle el lado bueno, sin visitar su casa, sin hablarle de tú a tú como a un amigo. Entiendes maestro, por qué te he dicho que yo quiero ser tu escuela”.

jherreramora@gmail.com




AÑO DIEZ DEL SIGLO VEINTIUNO
Jesús Herrera Mora

04-01-2010

Si Dios nos ha concedido la gracia de seguir vivos en este nuevo año 2010, seguramente  usted ya tiene clara todas las metas. Es indudable la enorme potencialidad de nuestra hermosa geografía venezolana y en algún rincón de ella nos corresponde dejar huellas con el trajinar de los días. Importante entonces disponernos con objetivos precisos a marchar por el sendero de estos nuevos tiempos. Ya el año 2009 es historia y nosotros hemos formado parte de ella. Una historia con cifras terribles de violencia verbal y física dentro de los hogares, en las escuelas, en los centros de trabajo, en los medios de transporte, en la calle, en esta tierra en general.

Es por tal motivo que luce inevitable incluir como propósito fundamental en el inicio del año diez del siglo veintiuno, la firme disposición a trabajar por la paz. Es frecuente observar últimamente conductas agresivas en todas partes. Los valores morales, éticos, la colaboración, el respeto y los religiosos, están de capa caída. La agresividad entre las parejas es pan nuestro de cada día. Lo propio de la época es tener padres excesivamente castigadores o ineficientemente complacientes. Parece que el ritmo cotidiano del mundo moderno, donde papá y mamá viven intensamente sus trabajos, pasando en ellos muchas horas de cada día, está produciendo los padres ligeros, que si cumplen con sus funciones pero que por circunstancias propias del ahora, dejan en manos de otros, la verdadera formación de sus hijos. Sin embargo así como es verdad el número elevado de horas de trabajo, tampoco el asunto se resuelve trabajando menos. Vivimos una etapa del hombre en la cual el ocio es más cansado que el trabajo e irónicamente la gente regresa agotada de los períodos vacacionales. Es que el mundo moderno se ha complicado tanto que hasta para no hacer nada debemos estar educados y esa falta de educación nos lleva a   convertir  el ocio en momentos de consumo y despilfarro. Importante comprender que si trabajamos, debemos hacerlo con sentido común, entendiendo que por encima de toda circunstancia, al ser padre o madre, uno como persona muere ya que está obligado a dar su vida a los hijos, y vida de calidad, por cierto.

Vida en abundancia y para motivos nobles, exige encarar otra actitud si nos motiva comenzar a formar personas que puedan convivir sanamente. Si partimos de la premisa de que Venezuela en estos momentos es uno de los países más violentos de América Latina e igualmente estamos convencidos que la raíz más gruesa del mal está en la familia, detengámonos allí. En el pasado la conformación social venezolana se basaba en familias rurales con muchos hijos y sólidos valores morales y espirituales. En el presente, las familias mayoritariamente son urbanas, con pocos hijos bajo el argumento de poder educarlos mejor. ¿Pero qué estamos viviendo? Muchos hijos, más de los que usted imagina, sobreprotegidos. Bajo esta condición humana, estas personas son generalmente intolerantes y con escasas herramientas para convivir en parejas porque no soportan nada ajeno. Si a ello se le suma la pobre formación espiritual tan presente en el venezolano moderno, con todo y que las clases medias, medias altas y altas, confían la formación educativa de sus hijos a colegios católicos, entonces el drama aun es mayor.

Sabemos a ciencia cierta de la realidad social que nos agobia. Las clases pudientes hacen todo lo decente y también indecente para mantener el estatus de vida. La clases pobres observan con envidia el poder de pocos, poder logrado en ocasiones con mucho y honrado trabajo y en otras, con formas  dudosamente éticas. El asunto es complicado al extremo. Nuestra sociedad en medio de la violencia diaria también se corrompe. Y a mi modo de ver, el principal causante del mal  es la falta de Dios en los hogares. No basta con ofrecer todo lo material a nuestros hijos. No es suficiente dar la comida, el vestuario, las diversiones, los estudios y la compañía. Los hijos quieren tener unos padres dignos. Y esos padres formadores de hogares deben comprender de un buena vez, que entre ellos dos, papá y mamá, debe estar primeramente Dios. Si, de verdad,  Dios entra de lleno en  nuestros hogares, no sólo nombrándolo ocasionalmente, sino incluyéndolo en cada paso que damos,  la disminución de la violencia social comenzará a mostrarse. Si nuestros hijos ven que nosotros oramos, el ejemplo y el testimonio, los arrastrarán. Porque si Paz deseamos, no esperemos que la solución venga de las hojas del árbol cuando sus raíces son falsas, hipócritas, carentes de espiritualidad, desconocedoras de la sencillez y en lo más profundo de su habitad, alejadas de Dios.

jherreramora@gmail.com




PASÓ LA    NAVIDAD
Jesús Herrera Mora

25-12-20009

Desde el pasado mes de noviembre la locura colectiva se apoderó de los venezolanos por motivo navideño.  Época de muchos regalos, compras sin control, abundancia de buhoneros, luces de colores con todo y el racionamiento eléctrico, pan de jamón, hallacas, pernil, dulce de lechosa, nuevos propósitos, caras alegres, sonrisas frecuentes, música a todo volumen, excesivo consumo de bebidas alcohólicas, amigos secretos, gastos desmedidos de todo el dinero recibido más la deuda que registrará en sus tarjetas de crédito .Progresivamente la navidad  ha ido mezclando su carácter religioso con la finalidad fundamental de la sociedad de consumo. Compre por favor y cuando ya gaste todo lo recibido por su trabajo, entonces utilice los créditos bancarios a través de sus confortables tarjetas. Recuerde que es momento de adquirir, sustituir lo bueno que usted tiene, por lo nuevo y global que la sociedad te ofrece, a sabiendas de que lo de ahora tiene poca vida útil, ya que cuando compras eso que te ofrecen, inmediatamente se convierte en  objetos  en desuso.

Navidad, una de las fiestas  más importantes del Cristianismo,  cuya fecha central es cada 25 de diciembre, cuando  recordamos el nacimiento de Jesucristo en Belén, progresivamente va siendo opacada su razón de ser por el espectacular empuje de  las sociedades de consumo. Seguramente como en todos los años, uno escucha mensajes hermosos y  se crea un ambiente propicio para compartir, generalmente entre las personas del  mismo nivel económico, olvidándonos de las inmensas necesidades  de muchos hermanos. ¡ Cuanta pobreza a nuestro alrededor!  Seguramente el bullicio de las calles, la enorme cantidad de tráfico vehicular, el  escándalo de las cornetas, la interminable lista de cosas pendientes por comprar, definitivamente impiden detectar las carencias materiales y afectivas de tantos seres humanos, tal como nosotros, que viven, sienten y sobre todo, sufren.

En un abrir y cerrar de ojos, el mes de enero llegará a nuestras vidas y con el, recordar un pasado cercano lleno de abundancia y poco compartir. Esa es la gran verdad  para muchos de nosotros, cristianos, católicos, bautizados y muy dados a asistir los domingos a la misa. Pareciera que nuestra fe cada vez es más material que espiritual  y que en definitiva mas que hombres de Dios, somos  hombre de este mundo, caracterizados por dar bien si nos hacen bien y responder con mal si nos hacen mal. A las pruebas me remito. Seguramente que si algún hijo tuyo estudia actualmente medicina, tu primordial esfuerzo será que ese joven o esa joven, se haga muy pronto, médico. Posiblemente olvides que ante del  médico, está la persona y cuan importante es que dicha persona sea honrada, humilde y servidora. Porque la triste realidad nos muestra una Venezuela con  muchos médicos y una frágil salud del pueblo, hay demasiados abogados, pero la justicia cada vez es más lejana, tenemos suficientes arquitectos e ingenieros civiles, y a medida que pasan los días, menos viviendas para las familias,  profesores en ejercicio sumado con los desempleados, son tantos que cada vez la educación del pueblo está mas lejana.

Acaba de pasar la Navidad y el avión de la fantasía toca tierra. Una semana más e inevitablemente morirá el 2009. Entonces la vida continuará con todo y las deudas adquiridas en diciembre y al cabo de treinta días las tarjetas de crédito angustiarán la paciencia de muchos. Por supuesto, la vida continuará, con la triste ironía  de miles de personas necesitadas en un país lleno de abundancia, con variadas religiones de poca fe y mujeres y hombres que por no ser de Dios, no logran comprender como el secreto está en devolver bien por mal.       

jherreramora@gmail.com




BELLEZA MATEMÁTICA EN EL BEISBOL

Jesús Herrera Mora

Barinas, 12-12-2009

 
A propósito de la actual temporada de beisbol profesional venezolano, donde la pasión está presente día a día y la esperanza de quienes estamos identificados con nuestro Cardenales de Lara, se  mantiene con absoluta fidelidad, con todo y la precaria posición que ahora ocupamos en la tabla clasificatoria, nos parece oportuno hablar sobre la vinculación estrecha de dicho popular juego con la matemática.

 En más de una oportunidad, hago reflexionar a mis alumnos, sobre la posible aplicabilidad del término belleza, en el mundo matemático. Ya en el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino, manifestó: “Los sentidos se deleitan en cosas debidamente proporcionadas”. Se refería a la estrecha relación  entre la belleza y la matemática.

Definir belleza, no es fácil, pero cada ser humano está en capacidad de deleitarse con lo bello. Para Aristóteles, son cinco los elementos que definen la belleza: Orden-Simetría-Proporción-Conmesuración y Limitación.

¿Cuántas cosas hermosas han pasado por tu vida? ¿Acaso las podemos enumerar? El puente sobre el lago de Maracaibo, algo agradable a la vista, exigió cálculos, resistencia de materiales, composición de fuerzas, simetría y mucha proporción. Una sonata, exige leyes de armonía, notas musicales mucho orden y limitación. En ambos casos, se debe ir a un máximo resultado con mínimo de elementos. Es decir, la dificultad es similar y tanto para el puente como para la sonata, la belleza es el resultado inevitable de los cincos requisitos básicos.

Como escribo al principio del artículo, les contaré en forma breve, una realidad matemática, ligada a nuestro favorito deporte, el beisbol, donde se siente uno como un niño, poseído por la imaginación sin domesticar. Allí, todo resulta posible.

Era 8 de abril de 1974. Hora: 9:07 de la noche. Lugar: estadio de béisbol en la ciudad de Atlanta, con 53775 fanáticos. En esa noche nublada y cálida a la vez, el lanzador zurdo de los Dodgers, Al Downing, envió una bola rápida por la zona de poder del gran Hank Aaron, quien la envió  por encima de la valla, hacia la zona central izquierda, convirtiéndose en el jonrón histórico 715 de Aaron. Quedaba atrás en ese instante, eclipsado el récord de Babe Ruth, con 714 jonrones desde 1935.

Lo grande y hermoso de esta pequeña e inolvidable historia del béisbol norteamericano, es que un joven profesor de matemática, adjunto de la Universidad de Georgia, encontró dos fantásticas propiedades matemáticas en el par de números 714 -715.  Resulta que los primeros siete números primos, son: 2-3-5-7-11-13 y 17. Bien, el joven matemático, de nombre Carl Pomerance, descubre que el producto de dichos primos, es igual al producto del par nombrado. Es decir, 714 x 715= 2 x 3 x 5 x 7 x 11 x 13 x 17.  Simultáneamente, un estudiante de un colega de Pomerance, encontró que la suma de los factores primos de 714 igualaba la suma de los factores primos de 715.


714= 2 x 3 x 7 x 17

715= 5 x 11 x 13

2 + 3 +7 + 17 = 5 + 11 +13

Pomerance llamó pares Ruth-Aaron a los pares de números enteros consecutivos que cumplieran esa propiedad. En 1995, el gran Hank Aaron fue premiado con título honorario de la Universidad Emory. Allí, el matemático Pomerance  le explicó al inmortal jonronero sobre las características totalmente peculiares de los NÚMEROS RUTH-AARON. Ese día Pomerance le solicitó al rey de los jonrones que le autografiara una pelota de béisbol.

Hace catorce años de este acontecimiento beibolístico-matemático. Precisamente en ese entonces, utilizando ordenadores, el investigador matemático Pomerance, encontró hasta el número 20000, solamente veintiséis pares Ruth-Aaron en un rango desde 5  y  6 hasta 18400 y 18941.


Así tenemos una belleza “coincidencial” matemática-béisbol, llena de orden, proporción y limitación. Ya lo afirmó el notable filósofo romano Boecio en el año 523, explicando la relación entre la naturaleza y su creación: “ Todo cuanto, desde el origen de las cosas, fue engendrado por la naturaleza parece haberse formado a través de relaciones numéricas, salidas de la sabiduría del creador”.

jherreramora@gmail.com




BIBLIOTECAS ESCOLARES  ¿INCENTIVO A LA LECTURA?

Por Jesús Herrera Mora

14-11-2009

Tomar un libro entre las manos constituye un acto casi heroico en un aula de cualquier escuela venezolana. Parece exagerado afirmar esto, sin embargo la situación presente es un tanto extrema. Por un lado, si se trata de los Colegios privados, usted podrá observar a los niños con más de un libro, producto de las famosas listas escolares y donde generalmente los educadores solicitan que los chicos lleven al diario trajinar, varios libros elaborados para seguir instrucciones rígidas, muy rigurosas, carentes de libertad y que por ironías del destino, inevitablemente conducen a la formación de futuros adultos pocos creativos , muy buenos almacenes de conocimientos e ideales para seguir instrucciones. En el otro lado de la calle, está la Escuela pública, por cierto la más abundante, porque alrededor del 80% de las instituciones educativas del país pertenecen a este grupo. Allí las listas escolares se reducen a cuadernos, pocos o muchos según el gusto del maestro o maestra. Dichos cuadernos serán utilizados para transcribir de los pizarrones hacia ellos, las lecciones que diariamente llevan los educadores. Si usted detalla algún morral de los millones de alumnos venezolanos pertenecientes a las escuelas públicas, podrá comprobar la ausencia casi total de libros. Posiblemente se atraviese por allí, algún módico diccionario y uno que otro libro de lectura. El asunto es que, los cuadernos se llenarán de contenidos, algunos de singular importancia, otros tantos con superficialidades cognoscitivas, que también y de otra manera, conducen a conformar adultos débiles para crear  y muy repetitivos.

La lectura  como elemento fundamental del proceso formativo, desde hace varios años viene perdiendo vigencia, con una pendiente cada vez más empinada. Peligrosamente, leer hoy en día es un acto fuera de lo normal. Si los niños de los colegios cargan varios libros en sus morrales, esto de ninguna manera significa que en esas casas de estudio se lee. No, simplemente allí son utilizados para rellenar espacios, completar palabras, hacer algunos dibujos, colocar números faltantes, seguir instrucciones de llenado y en general, el acto de leer como tal, se minimiza. Cuando se trata de castellano, poco es lo que se profundiza sobre la lengua y es por ello que el acto imaginativo, condimento esencial del leer, no tiene presencia. Si nos vamos hacia las escuelas públicas, igualmente la vaguedad de la lectura es una realidad.

Lo triste de esta historia es que en la mayoría de las escuelas venezolanas, o mejor dicho, en muchas de ellas, existen las famosas bibliotecas escolares. Bueno, es oportuno señalar como dichas bibliotecas se han convertido progresivamente en espacios vacíos del saber. Seguramente las utilizan todos los días, pero no para lo que han sido creadas. Allí se efectúan muchas y variadas reuniones docentes, sobretodo considerando que estos espacios son algo cómodos y hasta aire acondicionado tienen. Las personas  encargadas  de las bibliotecas escolares, poco hacen, por no decir nada, en promover y reactivar el hábito lector. Los niños que allí se acercan, posiblemente se debe a que los envían desde el aula, no precisamente para leer, sino para ser distraídos en dichos recintos, ya que en el aula, generalmente molestan y no dejan trabajar al docente, plácidamente. No conozco una biblioteca escolar venezolana donde exista un plan debidamente diseñado, desarrollado y evaluado, para despertar el amor por la lectura. Mal pudiéramos esperar que la lectura nazca sola, desde el individuo mismo. Sino  hay estímulo desde las bibliotecas creadas para tal fin, si desde las aulas poco se hace al respecto, si en los hogares venezolanos hace unos cuantos años el hábito de leer está totalmente lleno de tierra y abandonado; pues sencillamente no pidamos peras al olmo.

Ahora estamos en presencia de otro año escolar. Las cosas poco han cambiado, con todo y la nueva Ley Orgánica de Educación. Si  visitamos  alguna escuela pública o privada, es poco lo observable en cuanto a cambios producto de la Ley.  Se inventan a cada instante nuevos formatos para recolectar información sobre los planteles. Ante tanto papel superfluo, muchos nos preguntamos, ¿qué hacen con eso? Poco o nadie inventan  algo novedoso para rescatar la lectura. Decía el insigne maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa: “el incentivo a la lectura debe comenzar desde la familia”. Eso realmente es así, pero si la realidad nuestra es la de familias cada vez más frágiles, entonces corresponde al estado y esencialmente a las escuelas, construir un plan serio y responsable al respecto. Porque no creo que lo importante sean los libros y las promociones de estos, mientras haya  un dulce sueño de la cultura lectora.

jherreramora@gmail.com




EL LIBRO TRANSFINITO

Por Jesús Herrera Mora

07-10-2009

Es verdad que todos nacemos, sufrimos, amamos, vivimos días alegres, otros nos desilusionan, marchamos en función de nuestros pasos y en algún instante, inevitablemente morimos. Toda una compleja similitud entre hombres y mujeres, blancos, morenos, indios y negros. Pobres, millonarios, excelsas figuras humanas, reyes, poderosos, esclavos. Todos, absolutamente todos, por esa condición humana, cumplimos un ciclo de vida. Una vida con un “libro transfinito”, donde el ser humano acude a cada instante tratando de descifrar lo interminablemente desconocido.

   
Consecuencia de esa eterna e impaciente búsqueda del conocimiento, con el paso de los segundos, no existe forma de acomodo para lograr digerir medianamente lo nuevo. El mundo tecnológico que hemos construido es casi bestial .Progresivamente  sustituimos el contacto físico de nuestros cuerpos por la comunicación digital. Es frecuente observar grupos de personas, inclusive muy cercanas por su consanguinidad, estar juntas, una al lado de las otras, manteniendo un diálogo textual a través de sus equipos celulares, mientras que entre ellos, que están ahí, muy próximos sus cuerpos, mantienen un vacío comunicacional, o en todo caso hablan entre ellos lo estrictamente necesario. Es que la singularidad en el inicio del siglo veintiuno, es fría de calor humano y llena de equipos tecnológicos que nos abruman, que nos quitan el sueño, que nos roban demasiado tiempo, que nos hipnotizan, que nos desesperan y en el fondo, nos deshumanizan, al apropiarse de la intimidad de nuestro ser.

 
Muchos, más de lo que nos imaginamos, sentimos  una profunda preocupación y angustia cuando peligrosamente la vida va perdiendo el sentido para  el ser humano, o sólo se halla en lo netamente individual, por encima del colectivo y cada uno traza como norte su éxito personal, sin importar quien está al lado, muchísimo menos los del frente. Ello es palpable en la educación formal de estos días. Miles de personas acuden a las aulas en búsqueda de “su realización”. Lo lamentable de todo, es que dentro de esas paredes, el grupo de humanos que llegan tratando de buscar respuestas sobre cómo prepararse para enfrentar sus futuros, encontrarán como docentes personas de mucha formación intelectual, exitosos en alguna especialidad muy específica del “libro transfinito”, y que seguramente tratarán de transmitir lo que saben para reproducir en  sus alumnos, personas también muy capacitadas cognitivamente. El asunto se va convirtiendo en un círculo vicioso, de mucha información tecnológica, donde el especialista en informática, habla exclusivamente de computación, el especialista en física, habla de los fenómenos físicos, el especialista en biología, desvive a sus oyentes con los avances de dicho mundo. Pero, ¿Dónde, cuándo y cómo, recordamos que somos humanos?

    
Seguramente ahora todos comenzamos a caer en cuenta de la fragilidad humana. Porque la computadora no conoce de vergüenza. Posiblemente la utilizamos para redactar el oficio dirigido a los representantes, recordándoles sobre la reunión  a efectuarse en el plantel donde estudia su hijo. Quizás hacemos algún documento de tipo legal. En ambos casos, el papel sustituye a la palabra, pero ni la convocatoria ni el documento garantizan el cumplimiento de lo escrito. Quien miente o quien dice la verdad, son la misma cosa. Posiblemente ante la invitación  recibida por un representante para acudir a la escuela, muchos lo hagan inmediatamente porque valoran la formación de sus hijos. Otros tantos no le darán importancia, al menos  que la citación se deba al extravío del celular  de su chico o chica.  Para esos muchos papás y mamás, definitivamente, un buen celular, es sinónimo de categoría.


Y si el papel es algún documento de propiedad o compromiso, pues será valorado en función de lo que signifique para las personas. Lo cierto es que por encima de la vida misma, están los bienes materiales. Si de fenómenos físicos se trata, ahora mismo hay una carencia de energía eléctrica en todo el país. Hemos pasado años educando para formar buenos consumidores deseosos de vivir en medio de todas las comodidades alcanzadas con los descubrimientos extraídos del “libro transfinito”. La electricidad es portadora de comodidad y mientras yo esté cómodo, lo demás no tiene importancia.


En las clases de biología se nos habla del proceso mediante el cual engendramos otros seres como nosotros, pero una vez que hacemos acto de presencia en la vida misma, nos revuelcan dentro de un lodo donde todos somos manoseados, sin importar los derechos humanos.

El desprecio a los valores netamente humanos es cada vez más evidente. Sea la persona que sea, en cuanto a clase social y color de piel, la lucha es por arropar con la tecnología al alcance. Todos nos quejamos que existe una crisis de valores. El problema entonces no se trata de quejarse, sino de tomar medidas correctivas, ya. Porque en este enredo cibernético del momento, la vida espiritual ha entrado en un peligroso desuso. A los chicos de las escuelas, sobre todo las católicas, mucho se les habla de Dios, por cierto el dueño y señor del “libro transfinito”, pero ellos y ellas poca cercanía tienen con EL. Posiblemente los jóvenes si se sienten hijos de Dios, pero al igual que con sus papás, las relaciones son sólo para pedir y recibir, en ningún caso para servir.

 
Al fin de cuentas, el meollo del problema pareciera ser la ineficaz trasmisión de valores humanos, desde nosotros los adultos hacia quienes vienen detrás. Porque cuando ya no hay un PADRE a través del cual sentirnos hermanos, los valores como la honestidad, el respeto, la disciplina, el honor, el aprecio por las cosas bien hechas y el respeto hacia cada uno de mis semejantes, los echamos hacia el pote de la basura.

jherreramora@gmail.com




MAÑANA TE PRESTO  UN LIBRO

Por  Jesús Herrera Mora

17-10-2009

 

El profesor dijo que antes de que los alumnos entren al aula, el docente  tiene que haber decidido dónde estará y quién será, es decir, postura e identidad-. Jamás me imaginé que dar clases pudiera ser tan complicado. Esa fue la expresión de la joven profesional de la docencia que en el transcurso de la semana número cuarenta y dos del año en curso, me manifestó cuando se acercó a mí para compartir su preocupación sobre el comportamiento de sus alumnos adolescentes, cursantes de segundo y tercer año de educación media. Yo le respondí con una pregunta: ¿Y qué información te dieron en la universidad, sobre la forma de trabajar con estos chicos? Ella se mantuvo algunos segundos en silencio y mirándome con unos ojos necesitados de ayuda, respondió:


Que recuerde profesor, en los estudios para formarme como docente nos insistieron mucho que el primer día de clase uno debe pararse junto a la puerta del salón y hacerles ver a los alumnos cuán contento se siente al verlos. Igualmente recuerdo a un respetado docente de pedagogía educativa, quien nos insistió: “Recuerden estimados bachilleres, los profesores que se sientan o incluso que se paran detrás del escritorio son esencialmente inseguros y deberían dedicarse a otra cosa”. También un profesor de los últimos semestres, presentó un estudio informal sobre la conducta adolescente en instituciones educativas de educación media, y allí detectó un comportamiento absolutamente particular en los minutos antes de sonar el timbre de entrada a los salones.

Según él, la temperatura de los adolescentes se eleva, la sangre circula a velocidad supersónica y hay enorme cantidad de adrenalina.

 

Escuché con suma atención las palabras coherentes pero angustiadas de esta novel educadora. Cuando dejó de hablar, hubo un silencio momentáneo y simplemente alcancé a decirle: Mañana te prestaré un libro, seguramente será de gran utilidad para ti...

 

Uno al ver la angustia de estos jóvenes educadores, debe hilar fino ante sus preguntas y el tipo de respuesta a darle. Seguramente a muchos de los que dan sus primeros pasos en el medio educativo como profesores de educación media, se les forma toda una telaraña de ideas, conocimientos y propósitos. Posiblemente la mayoría creía que enseñar se trataba de preparar una clase, después darla, aplicar la evaluación y finalmente colocar las calificaciones. Tremendo error pensar que el acto de formar y educar fuese tan sencillo como esto. La realidad es otra. Entrar en un aula de clases y convertirse en un verdadero líder, es una tarea complicada por su naturaleza misma. Es que cuando atraviesas la frontera entre el pasillo y el aula, ante un grupo de adolescentes rebeldes por su misma condición de la etapa que viven y tomando en cuenta el número de años que llevan juntos,  sencillamente el profesor nuevo, es un extraño que si intenta contrariar sus patrones de conducta aprendida con el correr del tiempo, le harán la vida imposible para cansarlo y acorralarlo.


El detalle preocupante es observar como un buen número de los principiantes en la docencia, son frágiles ante las dificultades y pocos luchadores. Pasa como los nuevos matrimonios, a medida que las nubes se hacen oscuras y el sol deja de iluminar nítidamente, se decide romper la unión, generalmente por nimiedades. Posiblemente estamos recogiendo ahora el fruto de la formación humana, con muchísima información en la cresta de la ola, pero hacia lo profundo del agua, hay debilidad evidente.

 

Necesitamos los más curtidos, pensar con criterios de razonamiento firme  lo complicado del medio educativo que estamos viviendo. Miles y miles de jóvenes profesionales de la docencia están egresando de las diferentes instituciones de educación superior, encargadas para tal fin. El detalle importante es analizar la mejor manera para formar profesores auténticamente líderes. Según James Hunter, el líder no duda en consagrarse al desarrollo integral de su persona y a una mejora permanente para poder estar a la altura que su gente se merece. Es decir, el docente para ser un líder de los alumnos adolescentes, siempre debe estar dispuesto a mejorar como persona e intelectualmente. Este binomio es básico. Por ejemplo, después de egresar de la universidad, un joven docente, ¿cuántos libros de formación personal y académica lee al año? No se trata de los posgrados educativos. Es la particularidad y el diario vivir. En esa intimidad de vida, ¿qué tanto lee y cuál es la calidad de los contenidos? Para el Dr. Camilo Cruz, considerado como uno de los mejores exponentes en el campo del desarrollo personal, para comenzar a formarse como líder, se necesita dedicar una hora al día a la lectura, que es equivalente a leer dos libros por mes y aproximadamente 25 por año.

 

Urge rescatar la lectura como medio que permita reiniciar el proceso de formar líderes en la educación. Hay que abrir los espacios educativos donde se escriba y se lea. En esa medida, el docente que ahora está gateando, enriquecerá su vocabulario, descubrirá métodos y estrategias, será progresivamente novedoso y profundo. Incluso, necesita renunciar al conocimiento para llegar al conocimiento. Así como lo lee, pareciera una buena alternativa  ante la cual, los adolescentes que están en el aula, comiencen a ver destellos de un nuevo líder.

jherreramora@gmail.com




EDUCACIÓN   DE   PAPELES
Por Jesús Herrera Mora

11-10-2009

Caminando por la segunda semana de octubre, viene a la memoria el 15 de agosto, cuando la luna se hizo cómplice y al amanecer, nacía la nueva Ley Orgánica de Educación, bajo una singular discusión entre actores gubernamentales, políticos de oficio y opositores, se luchó duramente entre quienes daban anuencia al parto y otro grupo, negándose a aceptar la bienvenida de la criatura. Al final, el papel todo lo soporta y cincuenta artículos quedan registrados para la historia, en Gaceta Oficial N° 2635.


El asunto es que casi dos meses después del nacimiento, en medio de incomodidades y alegrías simultáneas, todo de acuerdo a quien la mire, la LOE está ahí, como río sereno pero desconocido, haciendo vida junto a los verdaderos familiares que les corresponde atender y dar de comer a la nueva Ley, me refiero a los niños, adolescentes, jóvenes, docentes, obreros y administrativos de las escuelas. Ellos poco o casi nada expresaron el día del parto. Los niños y adolescentes, porque fundamentalmente no tienen interés en conocer lo que desconocen. Los jóvenes, porque marchan en un mundo agobiante de tecnología, que los mantiene absolutamente distraídos. Los docentes, porque viven el presente y opinan según escuchen los medios audiovisuales. Obreros y administrativos, porque sólo alcanzan a vivir en medio de la faena educativa.


En  dichas condiciones, son los políticos los que aprovechan  la circunstancia y ante ese niño frágil y desconocido por muchísimos venezolanos, la LOE; dicen, opinan, ordenan, arremeten y sacan jugosos beneficios. El asunto es tal, que el pasado 16 de septiembre, casi ninguna escuela inicio clases, tal como lo anunciaba el Ministro del Poder Popular para la Educación. Expreso que lo anunciaba, más, por ser conocedor del oficio, me imagino que en la intimidad de su respetado pensamiento, estaba convencido de la realidad. En los últimos 30 años, nunca se han iniciado las clases el día de aperturar las escuelas. En el papel pueden escribirse letras y más letras, pero la vivencia es lo que es, así de sencillo.


Tempestades y nubes negras se cansaron de anunciar. La nueva Ley, está ahí, y de momento, todo sigue absolutamente igual. Se gasta tiempo, energía y trabajo, suponiendo lo que vendrá. Muchos se preocupan por lo que se dice y en el fondo, la nueva LOE, poco resuelve, favorable o desfavorablemente, si la familia cercana no procede concienzudamente, para producir mejoras efectivas, no en el papel, por favor, sino en los alumnos, razón y vida de la educación.


Los supervisores educativos llegan a las escuelas, cargados de información y propósitos. Necesitan la consignación de documentos, actas, estadísticas, números, sexos, edades, direcciones, teléfonos, correos electrónicos, y pare usted de contar. Pocos, por no decir todos, felicitarán a los directivos, si el papeleo se mantiene al día. Pocos, por no decir todos, nada desean saber del fundamento educativo, corazón del proceso y que está representado por los niños y adolescentes. Su verdadera formación como personas, con valores esencialmente humanos, en ningún papel se registran. El maletín del supervisor o supervisora, irá preñado de números que revelan la cantidad de alumnos y sus edades, juntos a la alta taza de promovidos. Lo importante es los datos confirmatorios de la prosecución escolar. Que si existe soberbia, avaricia, pereza, envidia, lujuria o ira desenfrenada, eso no importa. Que si la violencia ciudadana, donde la vida se quita por asuntos totalmente fútiles, eso no importa. Que si progresivamente el respeto hacia los mayores es cada vez menor, eso no importa. Lamentablemente en las carpetas de registro educativo, los valores humanos no tienen espacio ni cabida.


Se que usted respetado lector, junto a  nosotros, tenemos algo verdaderamente común: anhelamos una Venezuela mejor, en donde cada uno desde su espacio de acción, podamos desarrollar las aptitudes naturales junto a las actitudes ciudadanas. Seguramente pensar que con la nueva LOE y sus doscientos días ficticios de clases, eso se logrará, es totalmente incierto. Mientras el proceso educativo venezolano esté centrado en acomodar cifras de promovidos, entregar títulos de bachilleres y técnicos medios y hacer estimaciones un tanto silenciosas y adornadas, sobre los desertores de la educación, por mucha y novedosa LOE que tengamos, junto a las futuras leyes anexas que regularán el proceso formativo, le queda a uno la terrible duda  sobre que tanto difiere el que marcha dentro de la prosecución educativa formal y los otros que por diferentes motivos, abandonan. Al fin y al cabo, cuando de valores ciudadanos se trata, el que está dentro de la escuela como el que no continúa en ella, igual irrespetan el semáforo, igual se estacionan sobre la acera, igual escuchan la música a todo volumen sin respetar a quien está alrededor, igual no hacen la cola, igual son vividos por una sociedad  totalmente excluyente. Y si de laicismo educativo se trata, peligrosamente estamos caminando hacia una vida individualista e intimista, donde la religión más que vivirla, la utilizamos. Eso quizás es lo más triste de todo, fuera o dentro de la escuela, importa poco el prójimo, importa poco DIOS.

jherreramora@gmail.com




EDUCADORES DIGITALES
Por Jesús Herrera Mora

26-09-2009

Revelar un rollo fotográfico mañana es poco probable. Que un niño de educación inicial, a la hora del recreo se dedique a jugar metras, es escasamente factible. Y el adolescente quinceañero, nacido alrededor de los mouses, imposible que se siente a escribir una carta y luego se traslade hasta la oficina del correo para hacer el envío. Que los maestros cuarentones no hayan elevado un papagayo, pareciera insólito y que las jovencitas y jovencitos noveles educadores, tengan sembrado el hábito de la lectura, es muy cuesta arriba.

     
Si usted sigue apegado al dictado como única forma de enseñar, es probable que se quedó en un pasado, no tan lejano en el tiempo pero si conforme con doctrinas generalmente aceptadas y de poca vigencia. Se trata de comprender que frente al maestro ahora , lo posible se abre paso sin medida ni cuartel, y los niños de las distintas escuelas junto a los adolescentes, son, no una probabilidad, tampoco una posibilidad, sino una realidad, ellos pertenecen a la generación de Nativos Digitales. Lógico suponer de las calamidades, los desacuerdos y desavenencias, día tras día, en las aulas y pasillos escolares, debido a que tenemos un evidente problema, más que generacional, lo que acontece sencillamente es un mundo de ayer ante la era del ciberespacio.

       
No sólo se trata de ser muy creativo, de mantener unas hermosas carteleras en el aula, de cortar y pegar lo que brinda la red, por nombrar algunas formas de actuar, si definitivamente la disposición a cambiar, la toma de decisiones y la nueva forma conductual, no se hacen presentes ayer, tratando de referirme al hoy. Es que la globalidad y velocidad del ciberespacio nos aplasta. El medio de transporte utilizado por los chiquillos, es totalmente supersónico, mientras que los procesos de enseñanza son lentos para la novedad. Sumamente complejo el panorama, porque en este revoltillo informático, están los alumnos digitales cien por ciento. Los educadores por su parte, divididos en dos grandes grupos. Los de más edad, por marcado esfuerzo que hagan en inmiscuirse con la era presente, siempre tienen una forma de comportarse que los delata como pertenecientes a otra era. El otro nuevo grupo de maestras y maestros, bastante numeroso  por cierto, y con mucha lógica si observamos nuestra elevada taza de nacimiento, son los jóvenes que  junto a los ataris, presenciaron el surgimiento del sistema Windows y aprendieron a usar un mouse, ellos se denominan inmigrantes digitales, pues ya grandecitos se familiarizaron con la referida tecnología.

   
Posiblemente un educador mayor se adapte más rápido a lo novedoso, respecto a otro mozo licenciado. Probablemente suceda lo contrario. También es válido pensar que ambos marchen parejos. El detalle pareciera complicarse, no por el esfuerzo de adaptación de los maestros a los vientos nuevos, sino por la velocidad de los vientos donde vuelan los pequeños.

Si los pasos no son contundentes, entendiendo que ahora el aprendizaje es cooperativo y colaborativo, que la red permite producir mucha y variada información, que la Web semántica o Web 3.0, ofrece al educador herramientas espectacularmente novedosas para trabajar, entonces estamos condenados a generar mayor grado de incomprensión alumno-docente. Si usted se caracteriza por ser un soñador, es importante agregar a dicho libro, el sueño digital. La esperanza  seguirá presente. La fe de los educadores posiblemente se haga más sólida. La derrota no debe figurar en sus próximos proyectos. El marasmo educativo y su complejidad siguen su curso.Y los Nativos Digitales van haciéndose adultos y muchos de ellos tomarán el camino de la docencia. Posiblemente para unos días no muy lejanos el asunto será de tu a tu. De Nativo a Nativo. De Digital a Digital. Claro, si no cambia la pregunta.

jherreramora@gmail.com



 

CONTAR LOS DOSCIENTOS
Por Jesús Herrera Mora

12-09-2009

Ese apetito natural de saber es propio de nosotros los humanos. Y si den contar se trata, acto matemático consistente en asignar un número a los componentes de un determinado conjunto, nos encanta sacar cuentas, sobre todo si el resultado posiblemente nos favorezca. El pequeño inconveniente de los números es su insensibilidad, la frialdad de ellos, independientemente de lo que signifiquen para los humanos. Por tal razón es muy frecuente la opinión diametralmente opuesta que se tiene de la matemática. Por ejemplo James Joseph Sylvester, matemático británico afirmó: “Las matemáticas son la música de la razón”. Pero también personajes como el filósofo español Pedro Voltes, sostiene: “El común de los mortales se espanta y aparta cuando ve una fórmula matemática” ¿Cuál tiene la razón? Se trata de filosofar sobre un tema algo escabroso  y  en este momento no lo vamos hacer.

     
Ahora, no por ello el apetito se ha perdido. Este asunto de los doscientos días hábiles, para el subsistema de educación básica, correspondiente al Artículo 49, del Régimen Escolar, en la Ley Orgánica de Educación, es un número redondo pero esquivo, deseado pero difícil, necesario pero calamitoso, lo más sensato pero inalcanzable es este momento. Nos empeñamos en asegurar lo probable. En esta semana que transcurre, la número treinta y siete del año, correspondiente al mes setiembre, las autoridades educativas venezolanas, aseguran que el miércoles 16  se iniciarán las clases en toda la geografía, para el subsistema de educación básica. Dicen que ese día a lo largo y ancho del territorio nacional, los niños, adolescentes y jóvenes se incorporarán a sus planteles para dar inicio al nuevo año escolar 2009-2010. Pero la realidad es otra  porque pocos planteles del país  convertirán eso en una verdad. Y es que luego de 45 días de soledad, los recintos escolares necesitan una serie de trámites para la  reapertura.

     
En todo caso, al principio nos ocupó el hecho de contar. Ejercitemos entonces la suma de los doscientos días de clases: Desde el 16 de setiembre hasta el 18 de diciembre, tenemos 67 días hábiles. Del 07 de enero hasta el 16 de julio, 126 días. Si sumamos de manera elemental, resulta: 67 + 127= 193. La primera cuenta no suma los 200 deseados. Pero adicionalmente la suma inicial se hizo con absoluta frialdad matemática. Nos remitimos a un calendario y contamos los días comprendidos entre lunes y viernes, desde el 16 de setiembre hasta el 16 de julio del año siguiente. Es necesario explicar que en la suma no ingresaron 12 de octubre, 15 de enero, día del educador, dos días de carnaval, cinco días de semana santa, el 19 de abril, el 24 de junio, y el 5 de julio.

     
Debo decirles a todos mis amigos educadores venezolanos que el deseado 200 número compuesto, con una simple suma, sin  malos pensamientos y sólo con la frialdad de los guarismos numéricos, se nos convierte, en principio, en el cuadragésimo cuarto primo, es decir, en 193 días hábiles probables. Luego, es obligatorio, en lugar de sumar días, restar. ¿Dónde arrancan clases los alumnos el 16 de setiembre? Lamentablemente la operación resta, continua. Estimar unas tres reuniones al año, convocadas por los diferentes sindicatos del quehacer educativo, es una cifra muy conservadora, pero vamos a tomarla. Seguramente en el año, se escogerá un día para fumigar la escuela, y por razones obvias, los alumnos se quedarán en casa. Últimamente el problema eléctrico se viene agravando en el país. La posibilidad de que un día, por fallas del fluido invisible, no haya clases, es muy factible. Igualmente el otro fluido, inodoro, insaboro pero indispensable como el agua, de cuando en vez su ausencia es motivo de suspensión de clases. Conservadoramente seleccionemos dos días por tal circunstancia. Resulta que hasta este preciso instante, disponemos de 185 días hábiles. Por círculos docentes, consejos de sección y consejos docentes, dispongámonos a restar otros ocho días. Tristemente el doscientos se aleja porque ahora solamente nos quedan 177 días hábiles. Bueno, como necesitamos números enteros y en este instante nos disponemos a dividir, permítanme jugar con la imaginación y en lugar de 177, vamos a tomar el número entero siguiente, es decir, 178. ¿Por qué hacemos esto? Porque nos estamos recordando que en esta hermosa patria de Bolívar, un elevadísimo número de alumnos, por no hablar de porcentajes, tiene clase mediodía, es decir, si nos enseñaron a dividir, procedamos: 178 entre 2, resulta 89. Por favor, ni se les ocurra pensar el día o los días que faltará el maestro o maestra, así como también el día o los días que el alumno no pueda ir a la escuela. Ah, y que los asuntos electorales se tranquilicen, para que no tomen las escuelas con los benditos planes de seguridad. Al fin y al cabo, 89 es el vigésimo cuarto número primo, y los primos son muy escurridizos además de tener una atracción casi mística. Si algún día nos enseñaron a contar, definitivamente necesitamos alguna retroalimentación para poder obtener ese número tan apetecido denominado, doscientos.

jherreramora@gmail.com



Es muy grato para nosotros, en www.encarora.com, poder presentar a todos Uds., nuestros lectores, los artículos que nos envía desde Barinas, donde reside, un caroreño: el Prof. Jesús Herrera Mora, quien desde hace muchos años no está con nosotros, en esta su tierra, pero como todos y cada uno de nosotros mantiene plenamente su identidad
. En educación donde se  desenvuelve con idoneidad, nos entrega en su primera remesa, un tema de mucha actualidad y del que debemos conocer, pues es mucho lo que está en juego en ese campo y que todos debemos conocer. Gracias Jesús... ¡Bienvenido y gracias por contar contigo!


EDUCACIÓN LAICA
Por Jesús Herrera Mora

06-09-2009

En los semáforos de las principales avenidas y calles venezolanas, venden por estos días la nueva Ley Orgánica de Educación, oficializada el pasado 15 de agosto de 2009, según Gaceta N° 5929. Es evidente el poco interés que muestran los conductores y pasajeros de los diferentes medios automovilísticos sobre dicha Ley, quedando claro  el nulo deseo de tenerla a la mano, menos aún de leerla. Lo cierto del caso es que leyéndola o no, está vigente y nos salpica de una u otra forma, porque como seres sociales que somos, algún familiar nuestro está dentro del sistema educativo.

También es cierto que los actores de los dos bandos, la han tomado como bandera y muchos emiten opiniones  sobre la misma, pero como cuestión netamente política. Y si de política se trata, son muchísimos los elementos en juego, más los desconocidos, que se hace extremadamente complicado diferenciar la verdad de lo falso.

Hoy nos ubicamos en el Artículo 7 de la LOE, cuyo contenido dice: “El Estado mantendrá en cualquier circunstancia su carácter laico en materia educativa, preservando su independencia respecto a todas las corrientes y organismos religiosos. Las familias tienen el derecho y la responsabilidad de la educación religiosa de sus hijos e hijas de acuerdo a sus convicciones  y de conformidad con la libertad religiosa y de culto, prevista en la Constitución de la República”.

Es oportuno recordar como la educación pública venezolana, desde las constituciones guzmancistas, es laica. Por otra parte, si de interpretación se trata, la nueva Ley Orgánica de Educación, no coloca impedimentos para la educación religiosa, en todo caso, pareciera un obstáculo el hecho de estar excluida como horas formales del currículo. Y sobre dicho aspecto quisiera opinar.

Todos conocemos la realidad de la familia venezolana. Cada día aumenta el número de hogares frágilmente constituidos. Vivimos un momento global con un alto impacto tecnológico y aunque seguimos siendo humanos, aun los sentimientos existen, somos sin querer, parte de un engranaje de una enorme máquina absolutamente anónima. Ahora en esta sociedad supersónica no existe tiempo para nuestros hijos, y lo poco que dedicamos a ellos, es para preservar lo estrictamente humano, mal pudiéramos pensar de forma generalizada, que una madre junto al padre discutirán con sus hijos, el camino ha seguir en la búsqueda de Dios. Por  circunstancias propias de la cosificación moderna, hasta el mismo Dios se ha transformado en cosa y     la primera religión sigue siendo, con más fuerza que ayer, el  excelentísimo señor dinero.

Si quisiéramos ayudar a las familias,  parece conveniente mantener dentro del currículo la formación religiosa. No por definirse como educación laica, debe dejar esa responsabilidad a los padres solamente... Lo prudente es abrir el abanico hacia todas las religiones dentro del horario escolar. Y allí, en las escuelas y luego de definir las doctrinas religiosas que se impartirán, respetando el criterio de cada familia; estructurar el desarrollo de los contenidos a trabajar en los distintos grupos conformados,  algo mucho más favorables para todos.

Suponer que las cabezas de familias, sobretodo aquellas sumidas en la pobreza, se interesarán por la formación religiosa de sus hijos, es una utopía. Ellos sobreviven a duras penas y enfrentan una cruda realidad. De sus escuelas les importa la educación de sus hijos e hijas, el diario convivir,  algo de alimentación, incluyendo la ilusión de poder mejorar sus circunstancias. La  habilitación de horas extraescolares, donde la comunidad toma la batuta, para la educación del espíritu, es compleja aunque ciertamente posible.  Entregar esta responsabilidad a cada hogar, es un aditivo más a la calamitosa vida de muchos venezolanos. Inclusive, los que tienen grandes fortunas, por eso de vivir paralelamente entre Dios y dios Dinero, agradecen profundamente al recinto escolar y sus maestros, el encargarse de la formación religiosa de sus chicos y por tradición familiar, están siempre de acuerdo con la  ofrecida en la escuela.

Ya lo afirmó la madre Teresa de Calcuta: “Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía”. Interesante la aceptación y tolerancia de todas las religiones, entendiendo siempre que la de uno es la mejor. Si la intención del artículo 7 de la LOE es así, bienvenida la educación laica. Pero responsabilizar a  cada familia  en la formación de sus hijos e hijas, sin la orientación escolar o con la orientación, ahora será un gran dilema.


jherreramora@gmail.com