La Tierra, nuestro destino

Por Jesús Pernalete Túa 

 


 

 

 

 

     

 16-10-2008


La ideología de la sociedad industrial mundial, basada en el crecimiento económico, niveles de vida cada vez más consumistas y la fe en que la tecnología lo arreglará todo, es insostenible a largo plazo. Para cambiar nuestras ideas tenemos que trabajar hacia el objetivo de una sociedad humana en la que la población, el uso de los recursos, el procesamiento de los residuos y el medioambiente muestren en términos generales, un  balance positivo para el Planeta como plataforma de vida. El hecho de habernos apropiado de enormes zonas de tierra para producir alimentos de consumo humano y animal, crear grandes urbes adictas a la energía y el contaminar el aire y el agua alteró la capacidad del Planeta Tierra para regular el clima y la química de sus ecosistemas. Si no modificamos urgentemente los sistemas de producción, transporte y vida, estamos en peligro de extinción.

Existen pensadores y activistas como el inglés James Lovelock que presentó hace más de treinta años el concepto de Gaia, un Planeta vivo, y es para mí la base de cualquier ecologismo coherente y practico. Contradice la extendida creencia de que la Tierra es una propiedad, una finca, que existe sólo para ser explotada por la humanidad. Esa falsa convicción de que somos propietarios del Planeta, permite seguir hablando de políticas ecologistas en voz baja mientras continuamos nuestras actividades de extracción y depredación como si nada. Basta una ojeada a cualquier periódico financiero para comprobar que nuestro objetivo es todavía el crecimiento sin límites, y sin medir las consecuencias sobre el Planeta. Celebramos cada nuevo descubrimiento de yacimientos de petróleo o gas y contemplamos la  subida de los precios del barril de crudo en algunos países, como un desastre y en otros como una fiesta, y no como un incentivo para reducir el consumo y la contaminación. Pocos, incluso entre los ecologistas y los climatólogos, parecen comprender la potencial gravedad de la inminente catástrofe global que se avecina. Y, entre los que lo hacen, la comprensión está sólo en la mente consciente, no genera la reacción de cambio que sería de esperar. Como dice James Lovelock, nos falta una intuición, un instinto, que nos diga cuándo Gaia, nuestro Planeta Tierra está en peligro.

La Tierra es nuestro destino, y nos enseña a contemplar la vida con respeto y asombro. Necesitamos un sistema ético en el cual el mundo natural tenga valor no sólo por su utilidad para el bienestar humano, sino por si mismo. Debemos convertirnos en la brisa que nutre todo lo verde, ser la lluvia que surge del rocío y hace que las hojas rían con la alegría de estar vivas, ya que el bienestar de la Madre Tierra es lo primero y es más importante que nuestro propio bienestar, porque sin Gaia, simplemente, no podemos existir.

jpernaletetua@yahoo.com


A los Ciudadanos del Planeta Azul

Por Jesús Pernalete Túa 

 


 

 

 

 

     

04-06-2008


Pese a los esfuerzos y acuerdos internacionales sobre el medioambiente, como a los que se llegó en la Cumbre de Río en Brasil en 1992 y en Johanesburgo Sudáfrica en 2002, el estado de conservación de nuestro Planeta Tierra y en especial de los océanos no está mejorando. Las zonas pesqueras más importantes del mundo están en recesión, importantes hábitats costeros desaparecen a una velocidad alarmante, y los ecosistemas coralinos están experimentando un deterioro sin precedentes. Todo ello, cuando los océanos nos proporcionan alimento, regulan nuestro clima y son el verdadero pulmón de la Tierra.

Los océanos cubren el 71% de la superficie del Planeta y sus aguas representan el 95% de todo el espacio disponible para la vida. De hecho, sin ellos sería imposible entender la vida en la Tierra. Y es que la mitad del oxígeno que respiramos proviene de los océanos. Pero, sobre estos ecosistemas se encuentra un sinfín de amenazas: sobrepesca, pesca destructiva, pesca pirata, cambio climático y contaminación, la terrible conclusión es que los océanos están al borde del colapso, y nosotros como Ciudadanos del Planeta Azul ¿Qué estamos haciendo?

La razón "conforme a resultados", propia de la modernidad y su predominio en el mundo de la vida social, cultural, estética y política, está en el origen del problema ecológico contemporáneo. La acción humana se desvincula de una racionalidad conforme a valores ambientales y la naturaleza no es concebida como un valor a preservar, sino como ámbito de dominio.

El "mundo de la vida natural" queda reconvertido en vida artificiosa, lo que constituye la matriz para interpretar la actual crisis ecológica, y es el punto-base que ha servido para abrir el debate sobre las posibilidades de un nuevo paradigma de la reflexión ética.

El "medioambiente" es, desde las últimas décadas del siglo XX, un campo de disputa, y una vía de ingreso a una nueva manera de plantearse la responsabilidad social y la complejidad del presente y futuro planetario.

Por ello, una ética sustentable es primordialmente una ética de responsabilidad con la vida en su complejidad. Tanto es así, que en el impulso de hacer cooperar la cultura y la naturaleza, emerge el paradigma de la "complejidad" como la estrategia pensante que permite colocarnos desde el punto de vista ético a la altura de los dilemas que plantea la sustentabilidad del desarrollo, uniendo ciencia y conciencia de la Naturaleza.

Desde este enfoque, la Naturaleza, es pensada éticamente como una oikeiosis (como "familiaridad con la casa"), vinculada a valores de afectividad y generosidad, que van más allá de una ética ambiental, y la sitúan en lo que algunos llaman una "ética del cuidado".
Para los efectos de la reflexión que perseguimos, el desafío es reconocer la existencia de una crisis ecológica global, que pone en evidencia las limitaciones del "desarrollo" moderno, las condiciones de posibilidad de una ciudadanía que, entendida como un "encuentro con los otros(as) en la proximidad", practica también una nueva hermandad  con la Naturaleza. Para estos efectos, la Naturaleza ya no debe ser asumida como un objeto artificioso, sino un "sujeto" de alteridad con el cual coopero y vivo mutuamente.

No se trata de reemplazar la "justicia ecológica" por el cuidado, sino de practicarla como una ética afectiva que integre tres dimensiones: comunidad ecológica, responsabilidad con el futuro planetario y democracia participativa. De esta manera, la base de una "acción sustentable" estará en una racionalidad práctica y valorativa que se desempeña como pensamiento crítico en la sociedad y que asocia la afectación por el sufrimiento humano (la violencia, la pobreza, etc.) con la justicia social.

Es nuestra responsabilidad intergeneracional el inspirar  y generar el interés de todos los ciudadanos por el conocimiento de los mares y océanos. Es nuestra responsabilidad que las próximas generaciones puedan disfrutar del océano. Esto sólo será posible si todos comprendemos y creemos en la necesidad de su Conservación, debemos  reflexionar sobre la importancia de los mares y océanos en nuestras vidas, fundamentalmente para tomar conciencia de que llegó el tiempo de hacer algo positivo por nuestra casa, el maravilloso Planeta Azul.

jpernaletetua@yahoo.com


A votar, con decisión y esperanza

Por Jesús Pernalete Túa 

 


 

 

 

 

    

 26-11-2007


Mahatma Gandhi célebre como hombre religioso, no intentó escapar al escenario del mundo de la opresión para forjarse un destino solitario o autocensurado, él dijo: “Mí esfuerzo se dirige hacia el reino de la salvación, que es la libertad en todos los aspectos del ser humano. Para mí el camino hacia la salvación está en el incesante trabajo que dedico al servicio de mi país y de la humanidad. Quiero vivir en paz tanto con el amigo como con el enemigo”. Consideró que entre sus deberes religiosos se encontraban el cambio social y la acción en políticas públicas. No fundó una orden religiosa, sino un partido político. Gandhi trajo hasta nosotros la lección de los antiguos santos, según la cual ninguno que crea en los valores espirituales puede abandonar a su destino a los millones de hombres y mujeres que la miseria y las condiciones deplorables de vida condenan a un infierno sobre esta tierra. El servicio activo en favor de la libertad es parte integral de la vida espiritual.

En Venezuela estamos llamados a poner en práctica estas enseñanzas universales de compromiso social a través de la participación, ya sea mediante programas educativos, vecinales o como ciudadanos en ejercicio de nuestros derechos constitucionales como el del voto en procesos electorales.  Una de las maneras en que se puede conocer el verdadero carácter de una persona es a través de su enfoque de los problemas. Un tipo de personas tiende a pensar, “Sé que debo actuar, pero será muy difícil”, y termina haciendo nada. El otro, sin embargo, piensa, “Será muy difícil, pero debo actuar”, y lo hace sin falta, teniendo la esperanza como el motor de su decisión. La esperanza, en este contexto, es una decisión. Cuando poseemos el tesoro de la esperanza, podemos extraer nuestro potencial y la fuerza interior.

La esperanza en una Venezuela democrática es una llama que debemos nutrir dentro de nuestro corazón, y debe ser avivada y mantenida ardiendo mediante nuestra propia determinación, para continuar creyendo en la ilimitada dignidad y las posibilidades de desarrollo tanto de nosotros mismos como de los demás venezolanos. El Mahatma Gandhi condujo la lucha no violenta por la independencia de la India logrando el éxito en contra de todas las probabilidades. Él era, según sus propias palabras, "un optimista indomable". Su esperanza no estaba basada en las circunstancias, más bien estaba basada en una fe inalterable en la humanidad, en la capacidad de las personas para el bien. Él rechazaba absolutamente abandonar su fe en los seres humanos.

Gandhi nos enseñó que el ser humano exige ser tratado con todo amor y respeto, por lo tanto, le pertenece el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión y a la seguridad. La libertad de ser uno mismo es el derecho de la personalidad. Nuestra civilización fracasa en la medida en que estos ideales son negados o traicionados. Cada individuo es miembro de una comunidad en la cual comparte el trabajo con los otros, pero es también un individuo con sentidos y emociones propios, deseos y afectos, intereses e ideales, y es aquí donde la libertad de expresión, de creación y de discernimiento se vuelven derechos humanos fundamentales para el florecimiento de un país con verdadero sentido de la democracia y del desarrollo humano integral.

jpernaletetua@yahoo.com


Nota de Prensa del
Centro de Arte Creatium de Barquisimeto.

Medalla Japonesa premia el talento

artístico Larense

Por: Jesús Pernalete Túa  (04-07-07)

 


 

 

 

 

 

 

 


E
n un emotivo acto realizado en el auditorio del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, se llevó a cabo el día 1ero de Julio de 2007 la entrega de las Medallas y Diplomas enviados desde Japón por la Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai y el Ministerio de Relaciones Exteriores de dicho país, y entre las niñas y niños ubicados en puestos de honor por el protocolo del Museo se encontraba la niña Valentina Santander  única larense y alumna del Centro de Arte Creatium esperando ser llamada para recibir la distinción de Medalla de Plata del Concurso International Art Children 2006-2007, el más prestigioso y antiguo Concurso de Arte Infantil a nivel mundial.

 “Cada año tenemos más razones para promover la libertad de expresión de nuestras niñas y niños a través de las artes plásticas, y nuestro compromiso es apoyarlos a participar en todas las exposiciones y eventos que surjan a nivel nacional e internacional donde se valore y realce el arte infantil”. Así se expresa artista plástico Jesús Pernalete Túa director del Centro de Arte Creatium luego de inscribir en el año 2007 más de 80 dibujos y pinturas de pequeños y jóvenes artistas que representan al estado Lara en la edición número 38 del Concurso de Dibujo y Pintura “International Art Children” con más de 26 años de fructifica labor, consolidado como el Concurso de arte infantil más prestigioso del mundo.

Este evento, donde la pequeña artista Valentina Santander alcanzó medalla de Plata año 2006-2007 es promovido por Japón y es el más amplio concurso de pintura infantil, al convocar a todas las naciones para que participen en el evento con sede en país el asiático. La Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai comenzó a promover el proyecto en 1970 al convocar anualmente a todas las naciones para que juntas exhibieran y premiaran la creatividad de los niños sin diferenciar razas, idiomas, clases sociales ni géneros. A partir del 1ero de Julio 2007 se encuentra expuesta en el MACC la muestra de 400 obras que representarán a Venezuela en el International Art Children 2007-2008 en Japón, de las cuales 25 son dibujos y pinturas de los artistas del Centro de Arte Creatium representando dignamente a Barquisimeto y al Estado Lara, tanto en Caracas como en el resto del mundo donde serán exhibidas estas obras del arte infantil.

La Fundación para la Educación Artística de Japón Bíiku Bunka Kyoukai Patrocinante del evento a nivel internacional, hará la selección de las mejores obras del mundo en mayo de 2008, a través de un jurado internacional que se reunirá tras la exhibición de los dibujos en Tokio, Osaka e importantes ciudades fuera de Japón. De acuerdo a su originalidad, los ganadores recibirán el Premio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, Premio Supremo de Oro, Medalla de Oro, Medalla de Plata y Medalla de Bronce.

Jesús Pernalete Túa a través del Centro de Arte Creatium insiste en que gracias a este evento
artístico anualmente se establece un vínculo entre los niños del país y del mundo que trasciende más allá de la raza, el idioma y las costumbres para mostrar el pensamiento infantil, y plantea lo siguiente: “Las artes plásticas son expresión, comunicación, juego, magia, que permiten el desarrollo del potencial creativo y las sensibilidades de nuestro niños y adolescentes. La libertad de expresión a través de las artes plásticas  aumenta en el niño las posibilidades de conocer y entender su entorno, le ayudan a desarrollar un criterio ético y estético y también lo fortalecen para convertirse en un ser humano autónomo y a la vez empático. El camino que recorre el arte pasa por estaciones de vivencias y observaciones, representaciones, sensaciones, imaginaciones y realizaciones, entre otros procesos, que llevan a un conocimiento de sí mismo y a la expresión de éste conocimiento, permitiéndole plasmar en sus obras su mundo interior y también los acontecimientos que le rodean”.

 

jpernaletetua@yahoo.com


   Sin Libertad de Expresión

   Reina el Totalitarismo

    Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      


          

 

 31-05-07

La libertad de expresión es la piedra en la bota del totalitarismo militarista. Decía el escritor George Orwell que si la libertad significa algo, es el derecho de decir a los demás lo que no quieren oír. Habría que añadir que libertad de expresión es, además, lo que alguna gente, y especialmente funcionarios gubernamentales de turno no quieren que se oiga.


Los regímenes militaristas y totalitarios como el de Venezuela, obran con la presunción de conocer completamente el curso de la historia y las obras de la naturaleza divina. Fundan su planificación  total sobre la base de este conocimiento total. Pero como nadie puede, ni a través del conocimiento ni a través de la acción, someter a la totalidad de la sociedad, aquel que no obstante intente hacerlo debe, en consecuencia, tomar el control total por la fuerza, pero lo hará como un asesino que toma posesión de un cadáver y no como un líder transformador que busca entrar en acuerdos con otros seres humanos para levantar una sociedad con un destino en común. En el reino del totalitarismo, la libertad de expresión está brutalmente eliminada, y la política de Estado será la persecución, intentando aislar a quien levante su voz de inconformidad con el régimen, buscando que se retire a la profundidad más secreta de su ser para obligarlo a perder la fe en sí mismo, para que las dudas sobre la verdad de lo que cree puedan desquiciarlo, llegando a creer en las ideas más absurdas forzado a hacerlo por la constante presión de los medios gobierneros que lo rodean, llegando finalmente a la autocensura más férrea.


Gandhi célebre como hombre religioso, no intentó escapar al escenario del mundo de la opresión para forjarse un destino solitario o autocensurado, él dijo: “Mí esfuerzo se dirige hacia el reino de la salvación, que es la libertad en todos los aspectos del ser humano. Para mí el camino hacia la salvación está en el incesante trabajo que dedico al servicio de mi país y de la humanidad. Quiero identificarme con todo ser viviente. Quiero vivir en paz tanto con el amigo como con el enemigo”. Consideró que entre sus deberes religiosos se encontraban la reforma social y la acción en políticas públicas. No fundó una orden religiosa, sino un partido político. Gandhi trajo hasta nosotros la lección de los antiguos santos, según la cual ninguno que crea en los valores espirituales puede abandonar a su destino a los millones de hombres y mujeres que la miseria y las condiciones deplorables de vida condenan a un infierno sobre esta tierra. El servicio activo a favor de la libertad es parte integrante de la vida espiritual.


Gandhi nos enseñó que el ser humano exige ser tratado con todo amor y respeto, por lo tanto, le pertenece el derecho a la vida, a la libertad, a la expresión y a la seguridad. La libertad de ser uno mismo es el derecho de la personalidad. Nuestra civilización fracasa en la medida en que estos ideales son negados o traicionados. Cada individuo es miembro de una comunidad en la cual comparte el trabajo con los otros, pero es también un individuo con sentidos y emociones propios, deseos y afectos, intereses e ideales, y es aquí donde la libertad de expresión, de creación y de discernimiento se vuelven derechos humanos fundamentales para el florecimiento de un país con verdadero sentido de la democracia y del desarrollo humano integral.
 

jpernaletetua@yahoo.com


Crónica de una mordaza anunciada

Por: Jesús Pernalete Túa

 


 

 

 

 

   

    20-05-07

Las nuevas generaciones de venezolanos que no sufrieron la falta de libertad de expresión en anteriores dictaduras, tal vez no valoren en su justa y necesaria medida el valor de un derecho humano fundamental sin el cual el Estado de Derecho no existiría. La libertad de expresión es el oxígeno de las sociedades libres y democráticas: sin ella, la atmósfera sería irrespirable. Gracias a su desarrollo firme y vigoroso, el ser humano puede aspirar a ser más libre, o a no dejar nunca de serlo, nos hace más libres y también más iguales, pues es uno de los pasos ineludibles para forjar una sociedad donde los ciudadanos tengan las mismas oportunidades de conocimiento de la actualidad y realidades de un país, del continente y del mundo en general.

Pero el debate relacionado con la libertad de expresión requiere entender la realidad de las dos poderosas fuerzas que ahora reinan sobre el planeta Tierra, es decir, los valores del mundo democrático y los dogmas del mundo del totalitarismo. De un lado están las posibilidades ofrecidas por la libertad, por el otro, el control absoluto de parte de una sola mente, de un lado la búsqueda, la discusión y la lucha constante entre espíritu y materia, por el otro, las maquinaciones de la intriga, de un lado, la iniciativa individual dentro de los limites de lo posible, por el otro, la manipulación indecente sin respeto a ningún limite, de un lado, la variedad rica en pluralidad de pensamientos, del otro la uniformidad del pensamiento único con la organización del estado-hormiga, compuesto de seres humanos no considerados por sí mismos sino devorados, como si fuesen una sustancia de desecho, por el partido único, por la burocracia ineficiente, por la policía corrupta, por el ejército cómplice o por los tribunales mercaderes de la justicia. Decía el escritor George Orwell que si la libertad significa algo, es el derecho de decir a los demás lo que no quieren oír. Habría que añadir que libertad de expresión es, además, lo que alguna gente, y especialmente funcionarios gubernamentales de turno no quieren que se oiga.

Por esto, los comunicadores sociales, los medios de comunicación y de expresión no deben ser un espejo donde reflejarse a si mismos sino un espejo donde se refleje la sociedad, con sus virtudes y sus defectos, con sus luces y sus sombras. Escribió Miguel de Cervantes en ese canto a la libertad del pensamiento que es el «Quijote» que «la libertad no hace felices a los hombres; los hace sencillamente hombres». Es un buen consejo al que rendir homenaje ayer, hoy y siempre: la libertad de expresión no sirve para hacer feliz al ser humano, sencillamente lo hace ser humano.

jpernaletetua@yahoo.com


El artista: más allá del pensamiento único

Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      


           14-05-07

La humanidad tiene necesidad de artistas, del mismo  modo que tiene necesidad de científicos, periodistas,  médicos, agrónomos, así como de testigos de la fe,  maestros, padres y madres, que garanticen el  crecimiento y desarrollo de la sociedad basados en la  pluralidad de pensamientos para generar nuevas  respuestas ante los intentos dogmáticos y absolutistas  de someter a los pueblos a un pensamiento único  arrasador, en nombre de ideologías trasnochadas que  desprecian la diversidad en todas sus expresiones, y  pongo de ejemplo la no tan lejana aparición a cargo de  un maniático cabo austríaco, que arrastró a Alemania y  al mundo a la peor hecatombe de la historia, en el  intento de borrar todo indicio cultural que fuese  diferente a lo que él consideraba puro y correcto.

En el amplio panorama cultural de cada nación, los  artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque  obedecen a su inspiración en la realización de obras  verdaderamente válidas y bellas, no sólo enriquecen el  patrimonio cultural de cada nación y de toda la  humanidad, sino que prestan un servicio social  cualificado en beneficio del bien común, están  conectados con el espíritu de Dios el cual tiene   la  fuerza vital creadora de todas las cosas. Él da al  artista la sensibilidad y la imaginación, el  discernimiento y la sabiduría. Por lo tanto, el  artista provisto con estas herramientas debe construir  una nueva realidad frente al intento totalitario de  borrar el pasado histórico de los pueblos, su cultura,  sus creencias y sus valores en aquellas sociedades  donde se quiera implantar con sangre y olvido el  pensamiento único ya sea vestido de cachucha y con un  habano en la boca, o disfrazado de  blue jean  modernista y consumista.

El espíritu creador de los artistas está en el origen  mismo de la demanda existencial y espiritual del  hombre, la cual nace no sólo de situaciones  circunstanciales, sino de la estructura misma de su  ser, por esto, la presencia y la actividad del  espíritu creador del artista  no motiva sólo a los  individuos, sino a la sociedad y a la historia, a los  pueblos, las culturas y hasta a las religiones. El  espíritu creador, en suma, está en el origen de los  más nobles ideales y de las iniciativas de bien que la  humanidad requiere en estos tiempos de crisis.

Por lo tanto, la capacidad expresiva y espiritual del  artista no puede replegarse en ella misma o ser  exclusivamente contemplativa de si misma. Debe estar  atenta a la vida y servir a la colectividad. Debe  ocuparse de los asuntos cotidianos, de las pequeñas  experiencias de cada día, así como de las grandes  cuestiones de la vida y supervivencia del hombre  moderno, y también de las religiones y de las obras de  la cultura humana. La expresión artística plural y  espiritual, significa cooperación en favor de la vida,  de la justicia, de los derechos humanos y de la paz.
 
En este contexto no estoy pensando en acciones  espectaculares, sino en cooperar en las obras de caridad de cada día, para los niños, los jóvenes, los  enfermos, los discapacitados y la gente mayor, en las  huellas, en las esperanzas, en las metas de la vida,  en la observación de los signos de los tiempos que se  encuentran por todas partes, allí donde la vida nace,  está en fermento, se expande, pero también donde las  esperanzas de vida son malogradas, estranguladas,  amordazadas y suprimidas. En cualquier lugar donde sea  mostrada la vida verdadera y nueva, allí debe obrar el  espíritu creador del artista, porque allí se  encontrará en la espiritualidad de la verdadera  comunión con Dios.
 

jpernaletetua@yahoo.com


El verdadero valor del la Contraloría Social

Por: Jesús Pernalete Túa

 


 

 

 

 

   

    22-04-07

Las confrontaciones entre la participación, los  privilegios y una cultura del egoísmo, hecha desde el individualismo, podría, profundizar la crisis de  eficacia del Estado, sí su nivel de eficiencia y burocracia no se adecuan a lo que conlleva la  participación ciudadana. Si así fuera, que se profundice la crisis. Los procesos sociales no se  detienen, marchan progresivamente hacia su mejor  construcción y quienes pretendan detenerlos se quedan al margen o a un lado de ese proceso social o,  simplemente, desplazados por el tiempo histórico que inexorablemente avanza con los mejores.

La participación ciudadana y la Contraloría Social,  son la decisión de dejar atrás el paternalismo con que  se ha pervertido la conducción del Estado venezolano y  el equilibrio de las relaciones de poder, en cuanto a  planificación y toma de decisiones desde la sociedad.
 

En las manos de los ciudadanos como contralores  sociales está el poder para cambiar la realidad de una  sociedad egoísta que se resistió siempre a todos los  cambios. Las Contralorías Sociales y Los Consejos  Comunales no han sido diseñados para disfrazar  promesas, sino para presentar soluciones; para trazar  las acciones y quitar los obstáculos.

 

El surgimiento de nuevas instituciones sociales  con  poder  de articulación institucional y el
fortalecimiento de la redes sociales para la  instauración de la responsabilidad del ciudadano en
los asuntos públicos permite el empoderamiento del  pueblo y la  consolidación de un poder popular solidario, transparente, humanista, protagónico,  tolerante y que practique la equidad para la materialización de la Democracia  Social de Derecho y  de Justicia que es el anhelo y aspiración de los que  luchamos por una sociedad justa y sin  exclusiones,  pero necesita de la incesante acción de la comunidad,  de la gente. Es por esto que los Contralores Sociales  son parte fundamental en el seguimiento permanente de  las tareas, decisiones y acciones de los Consejos  Comunales, promoviendo la participación de la  comunidad, y en la medida en que la comunidad participa en la toma de decisiones, vigilancia y  seguimiento de esas acciones del Consejo Comunal se  garantiza mayor transparencia, promoviendo la  responsabilidad de lucha colectiva contra la corrupción, el derroche y el clientelismo, tanto en la  comunidad, en el Municipio, la Región y hasta a Nivel  Nacional.

 

jpernaletetua@yahoo.com


Anarquía, violencia y
pornografía infantil

Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      

 

      04-04-07

La infancia se considera el tiempo de crecer, de jugar  y de soñar, es el tiempo de sentir la protección de  los adultos que nos rodean, pero en la Venezuela actual existe una verdadera campaña nacional para  arrancarle la infancia a nuestras niñas y niños,  empujándolos a convertirse en adultos prematuramente,  incitándolos a comenzar su vida sexual mediante  mensajes de publicidad, música, moda, entre otras  cosas. Un país y su gente no crece ni se desarrolla bajo un estado permanente de violencia verbal a través  de los medios de comunicación del Estado, ni bombardeado por música misógina y pornográfica como el  reggetón, difundida por muchas emisoras privadas, ni  con "industrias piratas" buhoneriles que comercian  libremente con pornografía infantil en las calles de  toda Venezuela, porque estas formas de violencia se generalizan y degradan al ser humano, porque la  violencia crea anarquía y descompone a las familias  que día a día se vuelven más pobres frente a una  inflación económica que galopa libremente, teniendo  que salir a la calle todos sus miembros para completar  el mínimo ingreso mensual. En la medida en que se  irrespetan los derechos humanos, los derechos de niños y adolescentes se crea un caldo de cultivo donde se  declara la guerra de todos contra todos, donde nada  tiene valor, salvo el valor material, el consumo  irracional que todo lo corrompe, que todo lo devora,  desvalorizando a la infancia, a la mujer, a los  ancianos a la diversidad cultural, robando nuestro  futuro, perdiendo de manera ostensible nuestra  capacidad de tener mejores generaciones con alta  autoestima, capaces y con liderazgo, y en su lugar  tendremos generaciones llenas de traumas y conflictos  emocionales, psíquicos, físicos y otros tantos que no  tendremos oportunidad alguna de creer en un futuro mejor.


Está claro que en Venezuela los problemas sociales han  desbordado a los organismos del Estado, los entes  gubernamentales se han vuelto parte del problema y no  de la solución, siendo la delincuencia, la situación  de las cárceles, el tráfico de drogas, aborto y  embarazo precoz entre otros, los grandes temas no  resueltos de esta "Nueva Nación". Pero, las políticas  sociales no deben ser vistas como problema exclusivo  del Estado, debemos asumir que dicho problema es de todos nosotros, cada uno de nosotros provenimos de un  núcleo familiar, base de la sociedad y consecuentemente eje del estado moderno, según la  concepción clásica de la familia. ¿Así pues, dentro de  nuestras familias, cuantos niños y niñas existen?  ¿Cuántos adolescentes son nuestros familiares, cuán  descuidados y en riesgo pueden estar?, ¿estarán  inmersos en la prostitución y explotación sexual infantil mediante la pornografía? Así, al hacernos estas simples preguntas entenderemos que las políticas sociales, no pueden trasladarse exclusivamente a  nuestros gobiernos locales, regionales o nacionales,  somos nosotros quienes podemos detectar de primera mano el riesgo, propensión y otras  situaciones que  puedan presentar nuestros niños y niñas, somos  nosotros, los miembros activos de la sociedad quienes  debemos hacer frente a esta realidad ante la cual no  podemos seguir diciendo que no existe, que no nos  toca, que es nueva para nosotros.


La prostitución y la explotación sexual infantil no  son un fenómeno exclusivo de los pobres o la población  marginal, las clases media y  alta, todas,  absolutamente todas tienen riesgo de ser víctimas de  este flagelo. Que diferencia existe entre una niña que  se prostituye en una calle céntrica de cualquiera de  nuestras ciudades, recibiendo unos pocos bolívares por  su cuerpo con los cuales puede llevar un pedazo de  comida a su casa y otra menor que es contactada en su casa mediante celular y que por el contrario es una  niña de una clase social solvente que busca al prostituirse tener medios económicos para adquirir  joyas, ropa y demás lujos. Habrá alguna diferencia...  definitivamente NO, son en conclusión dos menores que tendrán para siempre en su mente esa realidad, difícil  de borrar, con secuelas que probablemente jamás  superarán del todo.

Así es la realidad del problema  social de la prostitución y la explotación sexual  infantil a través de la pornografía, amplio y  complejo, pero ante el cual nuestra posición no debe  ser solo la del asombro y la perplejidad, debemos  educar en valores humanos, dar el ejemplo como padres  y madres ejemplares, sin doble moral, nuestra tarea es  estar atentos al entorno y actividades de nuestras  hijas, hijos, alumnas, alumnos, primas, primos,  familiares, vecinos, debemos orientar y denunciar,  crear frentes sociales que ataquen los sitios de  prostitución infantil, acudir y apoyar a las  organizaciones no gubernamentales, fundaciones y  entidades del Estado para denunciar y hacer frente a  quienes pretenden arrebatarnos  a nuestros hijos,  nuestro futuro y nuestra esperanza.

 

jpernaletetua@yahoo.com


Consejos Comunales:

Contrapesos de Poder

Por: Jesús Pernalete Túa

 


 

 

 

 

 

   

 

   15-03-07

Las aceleradas transformaciones mundiales y las  condiciones que se viven en nuestro país, obligan a un  cambio sustantivo en la forma de gobernar, mediante la  definición y el impulso de un nuevo esquema que  garantice el establecimiento de oportunidades para que  todas las personas logren una calidad de vida digna.
 
La introducción de los Consejos Comunales como forma  de organización de las comunidades resulta una  potencial oportunidad de participación ciudadana, con  el fin de generar los necesarios contrapesos  democráticos para evitar los abusos del Poder  constituido, es decir alcaldías, gobernaciones y  gobierno nacional, frente al Poder Popular, es decir  nosotros el Pueblo.
 
Como Ciudadanía de vocación democrática debemos  fomentar el  Triángulo de Solidaridad, que se sustenta  en el convencimiento de la impostergable necesidad de  gobernar con y para las personas, incluyendo a todos  los sectores sociales y económicos por igual. Es una  nueva forma de hacer las cosas que buscaría devolver  la credibilidad de las personas en la función pública,  que permita mejorar la capacidad de respuesta de las  instituciones a las demandas reales de la población,  las familias y las comunidades, mediante la  modernización institucional y la promoción de  mecanismos efectivos de participación ciudadana en la  toma de decisiones, basado en principios de:  Solidaridad, Respeto a los derechos humanos, Respeto a  la pluralidad y diversidad cultural, Democracia  participativa, Equidad y Flexibilidad.
 
El Triángulo de Solidaridad es una estrategia que  persigue el desarrollo humano duradero, con la  participación de todos los venezolanos en programas y  proyectos, para beneficio de sus familias y sus  comunidades, siendo los protagonistas de sus propios  logros, que les permita asumir con responsabilidad y  actitud de triunfo los cambios para el mejoramiento de  la calidad de vida.
 
Se llama Triángulo porque integra tres partes en el  proceso de trabajo conjunto: Los Consejos Comunales  legítimos, sin control político partidista, las  municipalidades y las demás instituciones del Estado.

Es de solidaridad porque hace que los tres actores  trabajen juntos, poniendo sus recursos, su tiempo y  esfuerzo en proyectos que serán de beneficio para  todos. Los Consejos Comunales son para hacer  seguimiento permanente a las tareas; en la medida en que la comunidad participa en la toma de decisiones,  vigilancia y seguimiento de esas decisiones se  garantiza mayor transparencia, también promueven la  responsabilidad de lucha colectiva contra la  corrupción, el derroche y el clientelismo. Ayudan a  construir moral pública y a la integración  transparente de la ciudadanía con las instituciones  legítimas de la democracia y el Estado, ya que en  lugar de acuerdos amañados por debajo de la mesa, las  discusiones sobre temas como la participación regional  en proyectos de obras de envergadura se exponen en  público, ante la comunidad, los funcionarios y todos  los interesados, de esta manera nada puede estar por  encima de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas.
 
Corresponde a los vecinos y ciudadanos organizados  desechar y derrotar las pretensiones de dirigentes de  partidos políticos o funcionarios parcializados con  campañas partidistas que pretendan manipular esta  organización comunitaria. La comunidad debe imponer  sus decisiones a través de la Asamblea Constituyente  Comunitaria como máxima instancia de decisión popular.
 

No hay Alcalde, Gobernador ni funcionario público  autorizado para controlar la autonomía de los Consejos  Comunales. Nadie tiene derecho, ni autoridad para  privar a las Asambleas de ciudadanas y ciudadanos de  su autodeterminación y mucho menos pretender controlar  las funciones de los Consejos Comunales ya que  representan el embrión de un verdadero Poder Popular.
 

En nuestras manos está el Poder para cambiar la  realidad, es nuestra decisión participar en el cambio,  recordemos que la apatía, la indolencia y la  desesperanza enferman a los pueblos de  populismo, de  totalitarismo y de dictadura.


jpernaletetua@yahoo.com


En el río de la fe y la esperanza

Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

      

 

 09-01-07

Una vez al año, al acercarse el 14 de Enero reflexiono sobre el tema de la fe y la esperanza, y en la medida de mis posibilidades trato de plasmar esta reflexión sobre un lienzo multicolor en honor a la Divina Pastora. En este año que recién comienza siento que la incertidumbre y la desesperanza están dominando el espíritu de nuestra Nación. La perdida de la Libertad, el atropello a los derechos humanos, la censura y la autocensura, la inseguridad, y el sentimiento de estar aislado causan un profundo perjuicio en nuestra gente
y pueden paralizar a la colectividad. Pero, cuando los seres humanos estamos armados de esperanza nunca estamos indefensos. Las personas con esperanzas se convierten en los más firmes agentes para el cambio.


La esperanza es tan esencial para la vida como lo son la comida y el agua. La fe en nosotros mismos y en el futuro nos ayuda a continuar frente a los desastres y los conflictos.

Las grandes corrientes filosóficas y religiosas del mundo enseñan que el mismo poder que mueve al universo existe dentro de nuestra vida. Cada persona tiene un inmenso potencial, y un gran cambio en la dimensión interior de la vida de una persona tiene el poder para tocar la vida de otros y transformar a la sociedad.


Cuando cambiamos nuestra determinación interior, todo comienza a moverse en una nueva dirección. La esperanza, en este sentido, es una decisión. Cuando poseemos el tesoro de la esperanza, podemos extraer nuestro potencial y fuerza interior. Una persona de esperanza siempre puede avanzar.


La esperanza es una llama que nutrimos dentro de nuestro corazón. Puede ser provocada por alguien -por las palabras de aliento de un amigo, pariente o mentor- pero debe ser avivada y mantenida ardiendo a través de nuestra propia determinación. Lo más crucial es nuestra decisión de continuar creyendo en la ilimitada dignidad y las posibilidades tanto de
nosotros mismos como de los demás. Creer en nosotros mismos y en los demás y seguir promoviendo la difícil lucha interior por hacer de esta la base de nuestras acciones, puede transformar una sociedad como la nuestra, que día a día parece estar desplomándose
hacia la oscuridad. Puede haber momentos en los que, confrontados con la absurda realidad, estamos al borde de perder toda esperanza. Si no podemos sentir esperanza, es hora de crear alguna. Y nuestra capacidad para la esperanza realmente puede ser expandida y fortalecida por las circunstancias difíciles. La esperanza que no ha sido probada no es más que un frágil sueño. Ella comienza a partir de este desafío, de este esfuerzo por luchar hacia un ideal, no obstante lo distante y duro que pueda parecer. Yo creo que la tragedia fundamental en la
vida no es la muerte física. Más bien, es la muerte espiritual la que origina la pérdida de la esperanza, el no insistir en nuestras propias posibilidades para el desarrollo humano y el cambio.

Los problemas que afronta nuestro país son desalentadores por su profundidad y complejidad. A veces podría ser difícil ver por dónde -o cómo- comenzar. Pero no podemos quedar paralizados por la desesperación. Cada uno de nosotros debe emprender acciones hacia las metas que nos hemos establecido y en las cuales creemos, tanto individuales como
colectivas. En lugar de aceptar pasivamente las cosas tal como nos las quieren imponer, debemos enrumbarnos en el desafío de crear una nueva realidad, caminar en el río de la fe y la esperanza. Es en ese esfuerzo donde se encuentra la verdadera e imperecedera esperanza de un país y un mundo mejor.

 

jpernaletetua@yahoo.com


LIDERAZGO CIUDADANO PARA LA INCIDENCIA PÚBLICA

Por: Jesús Pernalete Túa

 

 

 

 

 

    10-11-06

En Venezuela vivimos actualmente procesos de transformación que abarcan todos los aspectos de la vida social. La fuerza, magnitud y tendencia principal de estos cambios sociales, culturales y educacionales conllevan importantes elementos de incertidumbre. La democracia se tambalea en una sociedad de pobreza y desigualdades, donde muchos derechos humanos básicos no están resueltos y la economía muestra un sistema rígido que propicia el consumismo, agravando el endeudamiento de la población y la mala distribución de la riqueza.

Se ha practicado en la política partidista y en la empresa pública y privada visiones de liderazgo, asociadas a competencias técnicas destinadas a conseguir la "conducción" eficiente y de adaptación de los grupos sociales. El liderazgo se ha visto como una racionalidad metodológica que se valida únicamente a partir de una lógica de resultados. Sin embargo, desde el enfoque ciudadano, el Liderazgo se construye desde una condición interpretativa de la realidad, implica una práctica reflexiva, El "hacer" se refiere a una acción transformadora sujeta a valores construidos y adoptados en los espacios sociales. Es una pedagogía que se desarrolla sobre las posibilidades de establecer una crítica a los sistemas sociales y abrir a los sujetos a nuevos mundos. Eje de este enfoque es la idea de "posibilidad", asociada a temas generadores como "interés", "sistemas", "globalidad", "transformación", "acción colectiva". El "saber hacer" se dimensiona en el "saber qué" y en "saber para qué".

El Liderazgo Ciudadano se desarrolla en el ámbito de lo público, busca la incidencia, moviliza ideas, construye agendas de trabajo, articula actores en función de fines públicos, por tanto su ejercicio siempre es intencionado, busca generar transformaciones a partir de las dinámicas particulares de las comunidades y capacidades para trabajar en redes sociales. Por esta razón, la formación para el Liderazgo Ciudadano requiere de una "pedagogía crítica" que sitúe al sujeto en su comunidad como un práctico-reflexivo y como un aprendiz crítico. Esto permitirá que se constituyan en actores organizados y formalizados en términos institucionales acrecentando así su capacidad de interlocución y representatividad frente a otras organizaciones y el resto de la sociedad.

Esta estrategia nos remite al concepto de ciudadanía activa, a la cada vez mas necesaria participación ciudadana, a una ciudadanía con sentido colectivo, donde siendo importantes no son suficientes las soluciones individuales, en particular si no van acompañadas de un proyecto transformador, que actúe responsablemente en todos los niveles y sea capaz de generar diálogos y mantener debates con quienes deciden políticas en el Estado y en los sectores empresariales en procura de que asuman las responsabilidades que les son propias, poniendo énfasis en los valores comunitarios, en el sentido de la responsabilidad, la justicia social, ecológica y de género.
 

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INCIDENCIA PÚBLICA Y CONFIANZA INTERPERSONAL
Por: Jesús Pernalete Túa

 

 

 

 

 

 

         15-10-06

"El bienestar de una Nación depende de la confianza interpersonal como valor social fundamental, pues donde éste abunda, florecen tanto los mercados como la política democrática". En Venezuela resulta de vital importancia reflexionar sobre esta tesis del analista  Francis Fukuyama, ya que la percepción institucional y la participación social están seriamente afectadas por el hecho de que los venezolanos, no creemos en nosotros mismos, es decir, los venezolanos desconfiamos de los venezolanos. 

En el deber ser, para el común de los venezolanos el aspecto personal de mayor importancia es la familia, seguido por el trabajo, el tiempo libre, la religión y los amigos. Y dentro de la familia, los valores que deben ser enseñados son los buenos modales, la
responsabilidad, la tolerancia, el respeto y el trabajo duro. Al comparar la desconfianza que sentimos hacia nuestros conciudadanos y los valores que deseamos poseer, es obvio que el venezolano como parte de un colectivo, es diferente totalmente al venezolano en su aspecto individual, este contraste contradictorio puede ser balanceado en la medida en que aumente la educación ciudadana y la organización de la sociedad, representando en su integración  a diferentes tipos de entidades, afrontando la participación, en especial la participación política como  digno ejercicio de los derechos y deberes democráticos.

El capital humano de Venezuela desea emitir señales constructivas con relación a sus valores positivos, por lo cual es indispensable reforzar y estimular estos valores como soporte a los desafíos que presenta la actual realidad del país. A nivel global a quedado
demostrado que la manera más eficaz que las sociedades en todo el mundo han encontrado hasta ahora para formar en valores a su gente es a través de la familia, la escuela y el trabajo, padres, madres, maestras y maestros son el punto de partida para
construir la Sociedad Solidaria que necesitamos, la que se reencuentre con la confianza interpersonal.

Esta posibilidad fortalecería a la Sociedad Civil, como elemento pivotal en la ruta hacia la modernización y en lo que concierne a la búsqueda del equilibrio entre el Estado y la sociedad a través de la incidencia pública. Desde esta perspectiva podemos vislumbrar nuevas alternativas de participación social, y aunque la crisis en la credibilidad de las
instituciones políticas convencionales es grave y debe estudiarse a fondo, se observa una plataforma ciudadana que cada día se distancia más del autoritarismo y es propicia para la negociación y la toma de decisiones transparentes.

Son evidentes las presiones a las cuales permanece sometido el sistema democrático venezolano, pero a la vez se hace más urgente la necesidad de activar estratégicamente las reservas de estabilidad, localizadas en las organizaciones de la sociedad civil que apoyan la democracia como sistema de gobierno y pueden cooperar con la superación de sus aspectos más débiles, soportar las reestructuraciones necesarias para recuperar la satisfacción y lograr el bienestar de toda nuestra sociedad. En esa dirección hay que empeñar los mejores talentos, de modo de encarar la compleja tarea colectiva de hallar un sentido razonable para el destino del país.

jpernaletetua@yahoo.com


1ª Parte
Las maniguetas del ataúd
Por: Jesús Pernalete Túa

 

 

 


   05-10-06


Por muchos años Zimbabwe fue conocido como la "joya" de África. Rico en recursos naturales y tierra fértil, produjo suficiente comida para alimentar a su gente y exportar a otros. El sector agrícola producía 60 por ciento de los insumos para la producción de su industria manufacturera, por lo tanto la agricultura era verdaderamente la columna vertebral de la economía. Tal vez lo más importante es que el país tenía un Estado de Derecho sólido, con un sistema de derechos de propiedad moderno que permitía que los dueños utilizaran el valor de sus tierras para desarrollar y construir negocios nuevos, o expandir los anteriores. Todo aquello condujo al crecimiento del Producto Interno Bruto real, el cual en promedio era de 4,3 por año luego de la independencia en 1980.

Existían fincas y haciendas privadas ubicadas en zonas de pocas lluvias y suelos poco fértiles y resultaban altamente productivas y rentables, y también había fincas y haciendas  comunales en áreas fértiles y de buenas lluvias  pero, en casi todos los casos, las fincas comunales eran improductivas y sobreexplotadas, mientras que las fincas privadas eran verdes y exuberantes. ¿Por qué la diferencia entonces? La respuesta está en los derechos de propiedad entre las dos áreas. Las fincas privadas tenían títulos de propiedad sólidos, que estimulaban a los agricultores para administrar eficientemente la tierra y le permitió al sector bancario prestarles fondos para la maquinaria, las tuberías de aluminio para riego, semillas, equipos e implementos agropecuarios.

En contraste, las fincas comunales estaban en permanentes disputas entre grupos que pretendían controlar el trabajo y la propiedad colectiva mientras la tierra era sobreexplotada y erosionada considerablemente a través del tiempo. Además, sin títulos de propiedad, habían muertes frecuentes producto de venganzas relacionadas con los derechos de uso de la tierra entre los residentes de las aldeas y el jefe de la aldea, ya que cada aldea había complicado las restricciones de cómo se podía o no usar la tierra.

Desafortunadamente, el rol vital que los derechos de propiedad jugaban como eje de la economía de Zimbabwe fue invisible para la gran mayoría de la población. A principios del  año 2000, a Robert Mugabe el dictador, se le dio un memorando confidencial por parte del Banco de la Reserva de Zimbabwe, que predecía el peligro de avanzar con las confiscaciones de tierra.

En la segunda parte de este artículo veremos cómo estas medidas populistas llegan a las maniguetas del ataúd.

jpernaletetua@yahoo.com


2ª Parte
Las maniguetas del ataúd
Por: Jesús Pernalete Túa


 

 

 




En Zimbabwe, la otrora "joya" de África gracias a su producción agrícola, a su dictador Robert Mugabe  se le dió a principios del año 2000 un memorando confidencial por parte del Banco de la Reserva de Zimbabwe, que predecía el peligro de avanzar con las y atizada por los círculos de ex militares ligados a Mugabe, resultaría en el retiro de la inversión extranjera, en incumplimiento en el pago de los préstamos agrícolas y en un colapso masivo de la producción del agro y la cría.

A mediados del año 2000, los ciudadanos rechazaron el intento de Mugabe de expandir los poderes confiscatorios del estado en un referendo. Además, en una encuesta del 2000 conducida por la Fundación Helen Suzman, solo 9 por ciento de los ciudadanos de
Zimbabwe decían que la reforma agraria era el asunto más importante para la Nación, es decir el común de la gente no lo veía como prioritario dentro de los problemas que debía atender el gobierno.
 
Pero volvamos de nuevo al memo enviado por el Banco de la Reserva de Zimbabwe a principios de 2000, ya que resultó ser contundentemente profético. Desafortunadamente, Mugabe lo ignoró. Entre el 2000 y el 2003, su gobierno procedió y autorizó la confiscación de casi todas las 4.500 unidades agrícolas privadas. El objetivo oficial era el de dividir las tierras en cientos de miles de pequeñas parcelas para los agricultores comunales. En la práctica, gran parte de las parcelas terminaron en manos de los ex militares que apoyaban políticamente a Mugabe y de los funcionarios civiles del gobierno, quienes no sabían como manejar una unidad de producción agrícola.

Durante los siguientes tres años, la economía comenzó a desmoronarse con velocidad de vértigo. Para el 2003 esta economía entraba en decrecimiento más rápido que
cualquier otra en el mundo, a una taza de 18 por ciento al año. La inflación estaba subiendo por un 500 por ciento, y los ciudadanos de Zimbabwe perdieron más de un 99 por ciento de su valor de poder adquisitivo.
   

Hoy la economía continúa su extraordinaria caída libre. Los inversionistas financieros han huido, por miedo a que otras propiedades privadas sean confiscadas o expropiadas, la inversión extranjera directa cayó a cero para el 2001 y como el gobierno ya no respetaba los títulos de propiedad de tierra, había muchas menos solicitudes para préstamos bancarios.

Docenas de bancos colapsaron y aquellos que no, se negaron a extender crédito para los agricultores. El colapso del sector agrícola derivó en una gran hambruna, mientras que los agricultores privados se fueron a otros países africanos tales como Zambia,
Nigeria, y Ghana llevándose con ellos el conocimiento específico de las prácticas de la producción agrícola.
                

El gobierno de Zimbabwe ha culpado del colapso económico a una variedad de factores externos, incluyendo a las conspiraciones del imperio Yanqui y al racismo. Zimbabwe por lo tanto representa un estudio de caso contundente sobre los peligros de ignorar el Estado de Derecho y los derechos de propiedad al implementar las reformas agrarias. La lección aprendida aquí es que los derechos de propiedad privada bien protegidos son
cruciales para el crecimiento económico y sirven como el eje de una sana economía.

Una vez que esos derechos son socavados o suprimidos, las economías tendrán la
tendencia a colapsar con una velocidad sorprendente y devastadora. Eso es debido a la consecuente pérdida de la confianza de los inversionistas, la desaparición del valor de la tierra y la desaparición de sabiduría e incentivos emprendedores, siendo todos ingredientes esenciales para el crecimiento económico.

Se me olvidaba decirles, que las tuberías de riego ya no son propiedad de nadie, así que están siendo excavadas y retiradas de la tierra como deshecho, sin costo alguno, y finalmente son derretidas para hacer maniguetas de ataúdes, una de las pocas industrias crecientes que quedan en el país.


jpernaletetua@yahoo.com


Sensibilización y expresión
plástica infantil
Por: Jesús Pernalete Túa


 

 


Todo ser humano ha manifestado en algún momento de su vida el impulso de marcar algo  sobre un papel u otro tipo de soporte; es un deseo de decir algo sobre el mundo o expresar una pasión o impulso interior. El arte a través del dibujo o la pintura en general, es un sistema de reproducción de la naturaleza y de la percepción humana. Dibujar es buscar una imagen que apresa, ilustra y sintetiza una visión, una visión de algo físico, exterior, o algo interior, íntimo, psicológico. La creación de una imagen es una trascripción  interpretativa pero, sobre todo, una experiencia de expresión.

Como padres o educadores debemos sensibilizarnos y entender que el arte es un lenguaje. Pero no es un lenguaje cualquiera, es el lenguaje del corazón, del alma, de los pensamientos, es nuestra propia esencia que se ve plasmada de múltiples formas y todas válidas, y más aún en el mundo de los niños. Lo maravilloso del arte es la inmediatez con la que se transmiten infinidad de sensaciones, de estados de ánimo, de creencias, con simplemente el uso de los sentidos. Es una manera de comunicarnos con los demás y que ellos se comuniquen con nosotros,  y esa comunicación es capaz de pasar barreras insalvables como son el tiempo y el espacio, logrando que ese mensaje, muchas veces, se pueda escuchar en la soledad del silencio, y ser capaz de conmovernos, de alegrarnos  y de motivarnos a seguir adelante.

A diferencia del lenguaje verbal, que contiene grandes dosis de racionalidad debido a que los sentimientos han de ser traducidos a palabras, el dibujo o la pintura y en general la expresión plástica infantil se revela como un medio idóneo a través del cual los niños comunican su manera de entender, racional y sobre todo emotivamente, la realidad natural y humana que les rodea.

Pero el sistema educativo nos plantea una encrucijada ¿Tenemos que elegir entre "saber" o "sentir"? Tradicionalmente el sistema educativo se ha centrado en los aspectos cognitivos dando prioridad a los aprendizajes científicos y técnicos, dejando de lado el conocimiento que las personas tenemos a raíz de nuestras vivencias; no se ha detenido a reflexionar sobre los sentimientos y las emociones, pero los últimos descubrimientos científicos destacan la vinculación entre las emociones y el pensamiento como base de toda actividad humana. Por tanto se hace necesario un replanteamiento serio sobre este tema. El Informe Delors publicado por UNESCO en 1998, afirma que la educación emocional es un complemento indispensable en el desarrollo cognitivo y una herramienta fundamental de prevención, ya que muchos problemas de nuestra sociedad tienen su origen en el ámbito emocional. Este informe fundamenta la educación del siglo XXI en cuatro ejes básicos que denomina los cuatro pilares de la educación: (1) Aprender a  conocer y aprender a aprender, para aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de toda la vida, (2) aprender a hacer, para capacitar al ser humano para afrontar muchas y diversas situaciones, (3) aprender a ser, para obrar con autonomía, juicio y responsabilidad personal, y (4) aprender a convivir, a trabajar en proyectos comunes y a gestionar los conflictos.

Frente a estas nuevas necesidades de la educación actual y del futuro, el arte se convierte en elemento imprescindible no solo para cubrir un aspecto importante de la cultura del individuo, sino que es el medio indispensable para poder llevar a cabo una fusión de ese individuo, sus pensamientos y sentimientos y todo cuanto le rodea. El arte esta ligado a la sociedad puesto que es un medio de expresión y de interpretación de la realidad en la que nos desenvolvemos, y más allá de eso nos permite expresarnos para crear respuestas creativas ante el tiempo histórico en el que nos ha tocado vivir.

jpernaletetua@yahoo.com


El Carácter vinculante y los Consejos Comunales
Por: Jesús Pernalete Túa
09-06-06

La historia de las organizaciones vecinales en Venezuela ha vivido dos etapas conocidas. En un principio se hablaba de juntas de vecinos, años más tarde se habló de asociaciones de vecinos, pero desde el punto de vista legal, ninguna de las dos tenía la capacidad de obligar a ningún concejal, alcalde, gobernador o presidente a ejecutar las decisiones que se tomaran en las Asambleas de vecinos o ciudadanos, es decir, las juntas y las asociaciones de vecinos no tenían lo que se conoce como "Carácter vinculante".

El "Carácter vinculante" obliga a todas las instituciones del Estado a cumplir con el mandato popular, ya que está consagrado en la Constitución venezolana de 1999 mediante el articulo 70 que le otorga a las Asambleas de Ciudadanas y Ciudadanos todo el Poder para el Pueblo, de esta manera, las organizaciones vecinales y comunitarias que nazcan de las Asambleas de Ciudadanas y Ciudadanos se convierten en las planificadoras, administradoras y controladoras de todas las actividades y obras que se realicen en la comunidad.

Siguiendo modelos exitosos implementados en Colombia y Costa Rica y para darle forma a lo que indica la Constitución venezolana surge la Ley de Consejos Comunales, y nacen como espacios públicos de participación popular, que permiten la articulación de  todos los sectores, agrupaciones y organizaciones sociales, con el único fin común de mejorar la calidad de vida de la comunidad con una visión colectiva. El establecimiento de Los Consejos Comunales gira en torno al concepto de comunidad que se construye a partir de una realidad común tanto de espacio físico, de relación humana, de identidad social, de historia común, de servicios públicos comunes, de tradiciones culturales similares, y de problemas compartidos en diferentes áreas. La constitución de los Consejos Comunales comienza con la elección, en Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas, de la Comisión Promotora  y de la Comisión Electoral que se convierten en las instancia encargadas de convocar, organizar y conducir la Asamblea Constituyente Comunitaria donde se elegirán: 1.- Un Órgano Ejecutivo conformado por los voceros y voceras de los distintos Comités de Trabajo Comunitario, entre otros: Salud, educación, cultura, deportes, infraestructura, vivienda, ambiente, economía, alimentación, seguridad integral, servicios públicos, etc. 2.- La Unidad de Gestión Financiera conformado por 5 habitantes de la comunidad que se encargarán de administrar los recursos financieros, recursos materiales, servir como ente de inversión y crédito convirtiéndose en una especie de Banco Comunal y 3.- La Unidad de Contraloría Social conformada por 5 habitantes de la comunidad que asumen la
responsabilidad de controlar, vigilar, supervisar y fiscalizar la ejecución financiera y ejercer las acciones de Contraloría Social sobre los Programas e inversión de las diferentes instancias del Poder Público. Las atribuciones de cada uno de las unidades que conforman los Consejos Comunales están definidas en la Ley.

Corresponde a los vecinos organizados desechar y derrotar las pretensiones de dirigentes de partidos políticos o funcionarios parcializados con campañas
partidistas que pretendan manipular esta organización comunitaria. La comunidad debe imponer sus decisiones a través de la Asamblea Constituyente Comunitaria como máxima instancia de decisión popular. No hay Alcalde, Gobernador ni funcionario público autorizado para controlar la autonomía de los Consejos Comunales. Nadie tiene derecho, ni autoridad para privar a las Asambleas de ciudadanas y ciudadanos de su autodeterminación y mucho menos pretender controlar las funciones de los Consejos Comunales ya que representan el embrión de un verdadero Poder Popular. En nuestras manos está el Poder para cambiar la realidad, es nuestra decisión participar en el cambio, recordemos que la apatía, la indolencia y la desesperanza enferman a los pueblos de  populismo, de totalitarismo y de dictadura. Necesitamos caminos que nos conduzcan a una salida inclusiva y efectiva a la grave y peligrosa crisis política que enfrentamos, y que tiene herida de muerte a la paz social y a la convivencia pacífica en Venezuela.

jpernaletetua@yahoo.com


LARA, FALCÓN Y DESERTIFICACIÓN
Por: Jesús Pernalete Túa
01-06-06

La desertificación es un proceso de degradación de los suelos causado por factores inducidos por el ser humano y el cambio climático, afecta a un tercio de la superficie terrestre y a más de 1.000 millones de personas alrededor del mundo. Ante esta situación, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió, en su 58° período de sesiones, declarar el año 2006 Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación.

Nosotros, habitantes de los estados Lara y Falcón vivimos dentro del ecosistema árido y semiárido de mayor extensión en Venezuela por lo que resulta fundamental acercarnos a estos temas de trascendencia planetaria para estar preparados y concientes de las acciones a emprender como ciudadanía ambiental y evitar un mayor deterioro en nuestro frágil hábitat semi desértico.

A nivel mundial más de 4.000 millones de hectáreas están amenazadas por la desertificación y cada año desaparecen 24.000 millones de toneladas de tierra fértil. Entre 1991 y 2000, solamente las sequías han sido responsables de más de 280.000 muertes, y representan el 11% del total de desastres relacionados con el agua. La desertificación tiene su origen principalmente en las variaciones atmosféricas y las actividades humanas, pero muchas otras causas pueden interactuar para crear las condiciones que conducen a la desertificación. Entre esas causas se encuentran el desplazamiento de refugiados durante los períodos de conflicto, la inapropiada utilización del suelo o gestión medioambiental, los factores socioeconómicos y políticos específicos y las variaciones meteorológicas, ya que las temperaturas que permanecen altas durante meses provocan sequías que impiden el crecimiento de la vegetación. Las actividades humanas que llevan a la desertificación están relacionadas principalmente con la agricultura: el sobrepastoreo elimina la cubierta vegetal que protege el suelo de la erosión y el cultivo excesivo desgasta el suelo junto con la deforestación que destruye los árboles que compactan la tierra a la superficie.

Otro círculo vicioso se presenta entre pobreza y desertificación ya que las presiones económicas pueden conducir a la sobreexplotación de la tierra, y normalmente golpean más fuerte a los habitantes más pobres. Obligados a extraer todo lo pueden de la naturaleza para obtener alimentos, energía, vivienda y una fuente de ingresos, los pobres a nivel rural se convierten a la vez en la causa y las víctimas de la desertificación. Los modelos de comercio internacional, basados en la explotación a corto plazo de los recursos locales para la exportación, actúan contra los intereses a largo plazo de las poblaciones campesinas. La pobreza lleva a la desertificación, y ésta a su vez a la pobreza. Nosotros, como habitantes de zonas áridas de Lara y Falcón debemos tomar conciencia de que somos una ciudadanía ambiental con problemas y potencialidades comunes con otros habitantes del planeta y responder en favor de la convivencia, la cooperación, la justicia y la paz en función del medioambiente, y que estos valores se conviertan en ejemplos promotores de la acción personal de nuestros conciudadanos en beneficio de una sociedad y un mundo más humano, incluso con una visión de cambio político en el sentido de promover una Organización de Naciones Unidas Ecológica que supere al Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente ya que podría contar con una Asamblea General de Estados, un secretario general, además de expertos para llamar a la conciencia de pueblos y gobiernos. Igualmente centralizaría y simplificaría las normativas ambientales contenidas en más de 500 instrumentos jurídicos bilaterales y multilaterales; y podría llevar adelante una política internacional en esta materia. Coincidimos con algunos movimientos ecológicos en la creación de un parlamento mundial para el medio ambiente, bajo el modelo de la Organización Mundial del Trabajo, donde además de los gobiernos estarían presentes organizaciones no gubernamentales y empresas concientes de su responsabilidad socioambiental, incluso la creación de un Tribunal Mundial que juzgue y sancione los delitos ecológicos y los daños al ecosistema. Deberá llegarse un día en materia ambiental a aplicar el principio de injerencia y de precaución, por ejemplo, en la lucha contra la contaminación a escala mundial como está sucediendo con la acción humanitaria. Asuntos como la destrucción de la capa de ozono, el cambio climático, la biodiversidad, la desertificación, la contaminación atmosférica, de los océanos, mares y ríos, el drama del agua potable, todo obliga a la participación y al compromiso con la ecología política, que más temprano que tarde tiene que llegar.

jpernaletetua@yahoo.com


LIDERAZGO TRANSFORMADOR
Por Jesús Pernalete Túa
25-05-06

Las energías creadoras de los pueblos se desatan cuando cuentan con un proyecto, un sueño, un ideal de sociedad; cuando existe una visión de hasta dónde y cómo se puede llegar. Pero la visión no puede ser una mera ilusión. Esa visión de país tiene que ser viable, es decir, posible de construir a partir del presente, ya que las transformaciones que están planteadas en Venezuela son de tal naturaleza y magnitud que no se pueden acometer exitosamente si no contamos con un liderazgo de gran calidad. Ese liderazgo tiene que ser visionario, constructor y responsable. Venezuela al igual que otros países de América Latina, ha vivido ya varias veces la experiencia de utopías planteadas por líderes populistas, para quienes todos los problemas se pueden resolver sin ningún costo y sin ningún cambio o compromiso de cada uno de nosotros. Esas utopías, por irrealizables, son lo opuesto a la visión que el auténtico líder debe plantearle a la sociedad.

Esas utopías sólo conducen a la frustración y al descrédito de la política.

En cualquier proceso de transformación social profunda existe un tiempo necesario de rompimiento con las prácticas, modelos y estructuras del pasado. Ese es un momento en el que predomina la destrucción, la negación, el ataque. Pero eso sólo puede ser un primer momento, si es que la destrucción ha de ser creativa.

A partir de allí, para realizar la visión de país que se tiene, se necesita construir. Se requiere entonces de un liderazgo integrador, que articule alianzas y fuerzas sociales, que promueva la unidad del pueblo detrás de los grandes objetivos que se haya planteado.

Un liderazgo constructor promueve el desarrollo del capital social. Es decir, promueve el fortalecimiento de las instituciones formales e informales que contribuyen al bienestar de la sociedad. Promueve la confianza, la solidaridad y el entendimiento entre los ciudadanos. Promueve también el respeto a la norma, a la ley y a la democracia. Promueve de manera muy importante el sentido de responsabilidad individual.

Un liderazgo responsable es el que le presenta a la sociedad los dilemas que ésta enfrenta en cada coyuntura importante de su historia; los riesgos, las oportunidades y amenazas que se plantean con cada opción de política y de estrategia que se elige. Un liderazgo responsable es aquel capaz de formular y discutir con la sociedad preguntas criticas que merecen respuestas de todos los sectores nacionales para determinar el camino más seguro para toda la Nación. Un liderazgo responsable es honesto. Reconoce frente al país los errores cometidos en el ejercicio del poder. No le teme a la información, a la circulación de ideas, al debate. Está siempre dispuesto a rendir cuentas. Un liderazgo responsable ejerce la crítica sobre aquellos a quienes dirige. No tiene temor a reclamarle al pueblo, a sus seguidores, lo que percibe como deficiencias o debilidades en él.

En este sentido, un liderazgo responsable educa a las masas.

En conclusión, para la gran transformación que el País tiene planteada por delante, se requiere un liderazgo visionario, constructor y responsable capaz de guiar la conciencia colectiva, impulsada por la acción de su ejemplo, trazándose como norte el logro de la paz y la justicia como objetivo prioritario e irrenunciable.

Cada vez se comprende más que sólo por el camino del diálogo y la reconciliación se pueden curar las heridas provocadas por la historia en la vida de los pueblos. Sólo por ese camino, se pueden resolver positivamente las dificultades que todavía se presentan en la ruta hacia una verdadera democracia, que tenga como prioridad el entendimiento y el respeto al ser humano.

jpernaletetua@yahoo.com


INSTITUCIONES Y PROSPERIDAD ECONÓMICA.
Por: Jesús Pernalete Túa
16-05-06

En Venezuela estamos presenciando el dilema que enfrenta nuestra sociedad en la búsqueda de instituciones adaptadas a los anhelos y necesidades de la gente. Existen corrientes de pensamiento que enfatizan sobre la importancia del diseño de las instituciones para el logro de los objetivos colectivos. Según estas escuelas de pensamiento, la manera de estructurar las reglas del juego influye de forma determinante en el comportamiento de las personas y los grupos, es decir, el diseño institucional crea incentivos que generan resultados específicos. También influyen las tradiciones y la cultura, por lo que el diseño institucional tiene que adaptarse a las condiciones particulares de cada país.

Diversos estudios han podido establecer que existen múltiples y muy estrechas relaciones entre la calidad de las instituciones y el bienestar y crecimiento económico de una sociedad. Si se trata de instituciones informales, elementos tales como el sentido de responsabilidad, el valor de la palabra o la confianza que se tengan los miembros de una sociedad, facilitan la cooperación y la solidaridad entre ellos. Si por ejemplo, los individuos de una colectividad se movilizan con facilidad para crear organizaciones de apoyo y protección a los niños desamparados, ello aumenta la calidad de vida de toda la población. Esto aumenta el bienestar social.

En cambio, si para operar un supermercado se necesitan muchos individuos que vigilen la mercancía para evitar el hurto, el abuso de personas que consumen las frutas sin pagarlas, que deliberadamente maltratan los vegetales y verduras produciendo perdidas innecesarias de dichos alimentos ello hará aumentar los precios de los bienes que allí se venden, incrementándose el costo de la vida para los consumidores. En función de esto es crucial que valores y conductas como la confianza que se tiene entre si la gente, el respeto a la palabra empeñada, el comportamiento cívico, entre otros, se vuelvan motores solidarios para generar progreso y bienestar, y se les conoce como “capital social”. Ayudan a producir riqueza, de la misma manera que lo hace el “capital físico” conformado por maquinarias, edificios, etc., de lo cual se concluye que es tan importante preservar e incrementar conductas sociales de respeto, colaboración y confianza “capital social”, como lo es incrementar el patrimonio de equipos y materiales productivos con que cuenta la sociedad. En este campo de la creación de capital social, el papel de los individuos, de las familias y del liderazgo político es trascendental, ya que estos pueden incrementar o destruir capital social con sus conductas y actitudes. Cuando una persona falta a su palabra, cuando una familia no practica la solidaridad, cuando un dirigente político promueve el odio, están todos destruyendo capital social, están destruyendo riqueza y bienestar.

El capital social lo forman también las instituciones formales, ya que la manera como funcionen organizaciones como el Gobierno nacional, regional y local, el Parlamento, el Poder Judicial, el Sistema Financiero, los Partidos Políticos y muchas otras instituciones formales más, puede acelerar o frenar significativamente el crecimiento y la prosperidad económica de los ciudadanos de un país.

jpernaletetua@yahoo.com


Creator Spiritus… a los artistas.
Por: Jesús Pernalete Túa
07-05-06

Nota: Este artículo ha sido escrito a propósito del Día del Artista Plástico que será el 10 de Mayo.

En la Iglesia resuena con frecuencia la invocación al Espíritu Santo: “Veni, Creator Spiritus”. Ven, Espíritu creador, visita las almas de tus fieles y llena de la divina gracia los corazones que Tú mismo creaste. Este llamado compromete a todos los seres humanos en la tarea de ser creativos ante los desafíos del tiempo que nos ha tocado vivir, y en especial es una convocatoria a los artistas, que con todas las dificultades propias de la profesión, luchan por humanizar a través del arte a esta sociedad que se afana en endurecerse y autodestruirse.

Muchos han escrito sobre el arte y los artistas, pero en esta ocasión tomaré palabras del Papa Juan Pablo II que ilustran esta singular vocación por los misterios del alma, la mente, las emociones y el corazón del ser humano, ya que toda forma auténtica de arte es, a su modo, una vía de acceso a la realidad más profunda del hombre y del mundo. Por ello, constituye un acercamiento muy válido al horizonte de la fe, donde la vicisitud humana encuentra su interpretación completa. Este es el motivo por el que la plenitud evangélica de la verdad suscitó desde el principio el interés de los artistas, particularmente sensibles a todas las manifestaciones de la íntima belleza de la realidad. Por esto el artista, cuanto más consciente es de su « don », tanto más se siente movido a mirar hacia sí mismo y hacia toda la creación con ojos capaces de contemplar y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza. Sólo así puede comprenderse a fondo a sí mismo, su propia vocación y misión.

No todos están llamados a ser artistas en el sentido específico de la palabra. Sin embargo, según la expresión del Génesis, a cada hombre se le confía la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo, debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra. Es importante entender la distinción, pero también la conexión, entre estas dos facetas de la actividad humana. La distinción es evidente. En efecto, una cosa es la disposición por la cual el ser humano es autor de sus propios actos y responsable de su valor moral, y otra la disposición por la cual es artista y sabe actuar según las exigencias del arte, acogiendo con fidelidad sus dictámenes específicos.

Por eso el artista es capaz de producir objetos, pero esto, de por sí, nada dice aún de sus disposiciones morales. En efecto, en este caso, no se trata de realizarse uno mismo, de formar la propia personalidad, sino solamente de poner en acto las capacidades operativas, dando forma estética a las ideas concebidas en la mente.

Pero si la distinción es fundamental, no lo es menos la conexión entre estas dos disposiciones, la moral y la artística. Éstas se condicionan profundamente de modo recíproco. En efecto, al modelar una obra el artista se expresa a sí mismo hasta el punto de que su producción es un reflejo singular de su mismo ser, de lo que él es y de cómo es. Esto se confirma en la historia de la humanidad, pues el artista, cuando realiza una obra maestra, no sólo da vida a su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo, descubre también su propia personalidad. En el arte encuentra una dimensión nueva y un canal extraordinario de expresión para su crecimiento espiritual. Por medio de las obras realizadas, el artista habla y se comunica con los otros. La historia del arte, por ello, no es sólo historia de las obras, sino también de los hombres. Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución que ofrecen a la historia de la cultura. El modo en que el hombre establece la propia relación con el ser, con la verdad y con el bien, es viviendo y trabajando. El artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del « talento artístico ». Y, ciertamente, también éste es un talento que hay que desarrollar según la lógica de la parábola evangélica de los talentos. Entramos aquí en un punto esencial. Quien percibe en sí mismo esta especie de destello divino que es la vocación artística —de poeta, escritor, pintor, escultor, arquitecto, músico, actor, etc. — advierte al mismo tiempo la obligación de no malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio del prójimo y de toda la humanidad.

La humanidad, en efecto, tiene necesidad de artistas, del mismo modo que tiene necesidad de científicos, técnicos, trabajadores, profesionales, así como de testigos de la fe, maestros, padres y madres, que garanticen el crecimiento de la persona y el desarrollo de la comunidad por medio de ese arte eminente que es el « arte de educar ». En el amplio panorama cultural de cada nación, los artistas tienen su propio lugar. Precisamente porque obedecen a su inspiración en la realización de obras verdaderamente válidas y bellas, no sólo enriquecen el patrimonio cultural de cada nación y de toda la humanidad, sino que prestan un servicio social cualificado en beneficio del bien común. La vocación de cada artista, a la vez que determina el ámbito de su servicio, indica las tareas que debe asumir, el duro trabajo al que debe someterse y la responsabilidad que debe afrontar. Un artista consciente de todo ello sabe también que ha de trabajar sin dejarse llevar por la búsqueda de la gloria banal o la avidez de una fácil popularidad, y menos aún por la ambición de posibles ganancias personales. Existe, pues, una ética, o más bien una « espiritualidad » del servicio artístico que de un modo propio contribuye a la vida y al renacimiento de un pueblo. Precisamente a esto parece querer aludir Cyprian Norwid cuando afirma: « La belleza sirve para entusiasmar en el trabajo, el trabajo para resurgir ».

La auténtica intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta interpretar su misterio escondido. Dicha intuición brota de lo más íntimo del alma humana, allí donde la aspiración a dar sentido a la propia vida se ve acompañada por la percepción fugaz de la belleza y de la unidad misteriosa de las cosas. Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.

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COLOMBIA Y LOS CONSEJOS COMUNALES
Por: Jesús Pernalete Túa
 

Los Consejos Comunales son una herramienta de gobierno, intrínsecamente unida al estilo de administración pública por parte del presidente Álvaro Uribe Vélez de Colombia. Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), nacen del espíritu de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas, consagradas en la Constitución colombiana y coinciden con el artículo 70 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela como medio de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía en lo político, además de atribuirle valor vinculante a las decisiones dadas en este espacio. Cuando hablamos de vinculante, le imprimimos a las decisiones de las asambleas un carácter de mandato popular, que implica el obligatorio cumplimiento por parte de las instituciones públicas vinculadas a la decisión asumida.

Recordemos cosas claves para el desarrollo de esta idea. Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), nacen como espacios públicos de participación popular, que permiten la articulación de todos los sectores, agrupaciones y organizaciones sociales, con el único fin común de mejorar la calidad de vida de la comunidad con una visión colectiva. El establecimiento de Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), gira en torno al concepto de comunidad que se construye a partir de una realidad común tanto de espacio físico, de relación humana, de identidad social, de historia común, de servicios públicos comunes, de tradiciones culturales similares, y de problemas compartidos en diferentes áreas.

Los Consejos Comunales son una metodología de trabajo característica del Estado Comunitario cuya aplicación comenzó en el departamento de Antioquia cuando Uribe Vélez fue su gobernador. Durante 3 años se realizaron todos los sábados y domingos. En la campaña a la presidencia, con el fin de elaborar el Manifiesto Democrático, se realizaron 30 Talleres Democráticos con características muy similares a los Consejos y estos están incluidos dentro del plan de desarrollo de la Nación colombiana, promoviendo la credibilidad del pueblo en sus instituciones; y recuperando la credibilidad popular en la democracia, además fortalecen la coordinación e integración de los gobiernos nacional, departamental y local y sirven como un escenario para articular las políticas públicas nacionales con las regionales.

En los Consejos Comunales hay un permanente y sincero diálogo entre funcionarios y sociedad civil para conocer necesidades colectivas, limitaciones presupuestarias y para buscar alternativas de solución a los diferentes problemas. Los Consejos no son para hacer promesas, son para tratar de plantear soluciones entre todos, así como para definir acciones y remover obstáculos con creatividad. Son para liderar, acompañar, apoyar y cooperar en la gestión local y regional. Sirven para que ministros y funcionarios mantengan permanente actividad y contacto con las regiones y generan un alto compromiso de los funcionarios con la comunidad ya que los Consejos promueven la vigilancia y el control comunitario hacia los funcionarios. Los Consejos Comunales son para hacer seguimiento permanente a las tareas; en la medida en que la comunidad participa en la toma de decisiones, vigilancia y seguimiento de esas decisiones se garantiza mayor transparencia, también promueven la responsabilidad de lucha colectiva contra la corrupción, el derroche y el clientelismo. Ayudan a construir moral pública y a la integración transparente de la ciudadanía con las instituciones legítimas de la democracia y el Estado, ya que en lugar de acuerdos amañados por debajo de la mesa, las discusiones sobre temas como la participación regional en proyectos de obras de envergadura se exponen en público, ante la comunidad, los funcionarios y todos los interesados, de esta manera nada puede estar por encima de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas, y Los Consejos Comunales de Planificación Pública (CCPP), están subordinados a las decisiones que ellas tomen, siendo los CCPP el brazo operativo y ejecutor de las decisiones que en las Asambleas de Ciudadanos y Ciudadanas se asuman. Es importante aclarar esto en función de comprender donde radica el verdadero poder popular. De esta forma en Colombia se adelanta la verdadera democracia participativa poniendo en práctica siete herramientas para construir justicia social: transformación educativa, seguridad social, impulso a la economía solidaria, manejo social del campo y de los servicios públicos, desarrollo de la pequeña empresa y calidad de vida urbana, además de los proyectos específicos de cada región.

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LAS INSTITUCIONES Y EL DERECHO A LA VIDA
Por: Jesús Pernalete Túa

29-04-06

Una de las tareas más importantes de nuestra generación consiste en construir una sociedad que valore y respete el derecho a la vida, reconociendo en él la piedra angular de todos los derechos humanos. A lo largo de la historia, nunca tuvo la humanidad tantas razones para admirar el misterio de la vida humana y el horizonte de su progreso, como así mismo las aportaciones técnicas, científicas, culturales y religiosas con las que el ser humano puede enriquecer a la sociedad.

Un país como el nuestro, que aún no se repone de las heridas causadas por muy graves violaciones de los derechos humanos, sobre todo del derecho a la vida, quiere construir su futuro con clara conciencia de aquellas actitudes y acciones del pasado que nunca más deben darse entre nosotros. Por eso, con la mayor coherencia y decisión, quiere optar por la vida.

Nuestra Patria necesita la alegría de ser, toda ella, un espacio propicio a la vida, en el cual las instituciones, las comunidades, las leyes y las familias favorezcan todo lo que respete, aliente y apoye a la vida con calidad y dignidad; y todo cuanto sea expresión de solidaridad con ella.

Esta solidaridad se materializa a través de las instituciones, es decir, aquellas reglas de convivencia social, reglas para el comportamiento de los individuos, de las organizaciones y de la sociedad. Las reglas hacen posible la convivencia humana porque establecen la manera como los individuos y las organizaciones deben actuar en diferentes situaciones, y las restricciones a las cuales están sometidos. Las reglas pueden ser formales e informales, estar escritas o no, siendo las formales las que generalmente están escritas y se les llama constituciones, leyes, reglamentos o marcos regulatorios. Las reglas informales, en cambio, pocas veces aparecen escritas, pero son igualmente poderosas, o incluso más poderosas que las formales.

Estas reglas incluyen códigos éticos, costumbres, tradiciones y valores religiosos. Para crear las reglas formales, desarrollarlas y exigir su cumplimiento, las sociedades crean y mantienen organizaciones de todo tipo, en el aspecto político tenemos los Congresos o Parlamentos, el Poder Judicial y el poder Ejecutivo o Gobierno. Estas son tres de las organizaciones más importantes en cualquier sociedad y juntas conforman el Estado. Fuera del Estado, existen también numerosas organizaciones muy influyentes que crean y vigilan el cumplimiento de distintos tipos de reglas, como lo son las iglesias, el sistema financiero, la sociedad civil agremiada y los partidos políticos. Ampliando el término, todas estas organizaciones, además de las reglas que ellas generan y hacen cumplir, reciben el nombre de instituciones.

Muchas de las reglas y hábitos que tienen su origen en la convivencia cívica y en la enseñanza más amplia de valores democráticos también favorecen el fortalecimiento de las instituciones, pero éstas necesitan atención y cuidados especiales. Me refiero a la tolerancia, la moderación, el civismo, el respeto mutuo y la voluntad de negociar y transigir. Estos son valores que debemos aprender y poner en práctica; sobre todo, cuando el país está inmerso en un largo período de violación de los derechos humanos con un considerable historial de injusticia social, penuria económica y sentimientos políticos intensamente polarizados. Los hombres y mujeres de hoy y de mañana tenemos la necesidad de cultivar con entusiasmo las instituciones, en especial las democráticas, para afrontar y superar los desafíos cruciales que se avistan en el horizonte, logrando de esta manera después de momentos de extravío, ponernos en pie y reanudar el camino hacia la paz y la verdadera justicia social.

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Por una nueva Cultura del Agua
Por Jesús Pernalete Túa - CI 6976671
13-03-06

La mayoría de los investigadores afirma que la Tierra es un Planeta acuático, dado que el 71% de su superficie se encuentra cubierta por el agua. Esta preciada envoltura resulta esencial para toda forma de vida, sin embargo sólo una pequeña cantidad de agua dulce se encuentra disponible para el ser humano y en los últimos tiempos ésta se ha visto seriamente amenaza. El agua es esencial para nuestras vidas y para los ecosistemas de los que dependemos. A diario, catástrofes naturales como inundaciones y sequías, desastres de origen humano como la contaminación, perjudican nuestros recursos hídricos y tienen consecuencias graves para nuestra salud y nuestras vidas. El agua es esencial para la vida en todos los

sentidos: se necesita agua potable para beber, agua adecuada para la salud y la higiene, agua suficiente para la comida y la producción industrial, y gran parte de la generación de energía depende o afecta el suministro de agua.

A medida que crece la población mundial, la presión ejercida sobre los ríos, lagos y acuíferos subterráneos crece con ella. En muchas regiones del mundo, la competencia aumenta entre sectores que luchan por una porción de agua utilizable. Las tendencias globales no son optimistas, y aumentan las dificultades medioambientales, sociales y económicas como resultado de las múltiples presiones que compiten por los recursos naturales. Durante el siglo XX, la población mundial se triplicó mientras que el consumo de agua se sextuplicó. Para el año 2050, incluso las previsiones más optimistas prevén que una de cada cuatro personas viva en un país afectado por la escasez de agua dulce, de manera crónica o recurrente.

Debemos actuar ahora, ya que no habrá una segunda oportunidad. El agua ha sido considerada comúnmente como un recurso renovable, cuyo uso no se veía limitado por el peligro de agotamiento que afecta, por ejemplo, a los yacimientos minerales. Los textos escolares hablan, precisamente, del “ciclo del agua”

que, a través de la evaporación y la lluvia, devuelve el agua a sus fuentes para engrosar los ríos, lagos y acuíferos subterráneos… y vuelta a empezar. Y ha sido así mientras se ha mantenido un equilibrio en el que el volumen de agua utilizada no era superior al que ese ciclo del agua reponía. Pero el consumo de agua se ha disparado debido a la conjunción de los excesos de consumo de los países desarrollados y del crecimiento demográfico en los países subdesarrollados, con las consiguientes necesidades de alimentos, reafirmándose lo que señalaba el Primer Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del Mundo en 1977: “De todas las crisis, ya sean de orden social o relativas a los recursos naturales con las que nos enfrentamos los seres humanos, la crisis del agua es la que se encuentra en el corazón mismo de nuestra supervivencia y la de nuestro planeta”. Es necesario recordar que aunque el agua es la sustancia más abundante del planeta solo el 2,53% del total es agua dulce, el resto es agua salada, y son los pobres y los sectores de menores ingresos los más afectados cuando se reduce la disponibilidad de agua y alimentos, o se pierden o degradan los humedales y los recursos que proveen. En consecuencia, en las últimas décadas del siglo XX hemos asistido a un fuerte rebrote de las enfermedades parasitarias asociado a las dificultades de acceso al agua potable y a carencias en los servicios de salud. La mayoría de los afectados por mortalidad y morbilidad relacionadas con el agua son niños menores de cinco años y como señala el más reciente informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos del Mundo: “la tragedia es que la mayoría de estas enfermedades son en gran parte evitables”.

El problema del agua aparece así como un elemento central de la actual situación de emergencia planetaria y su solución sólo puede concebirse como parte de una reorientación global del desarrollo tecnocientífico, de la educación ciudadana y de las medidas políticas para la construcción de un futuro sostenible, superando la búsqueda de beneficios particulares a corto plazo y ajustando la economía a las exigencias de la ecología y del bienestar social global. Lo que falta, pues, es decisión responsable para llevar adelante los cambios necesarios. Algo que exige impulsar la educación para la sostenibilidad y, como parte de la misma, una Nueva Cultura del Agua:

Para asumir este reto se precisan cambios radicales en nuestras escalas de valores, en nuestra concepción de la naturaleza, en nuestros principios éticos, y en nuestros estilos de vida; es decir, existe la necesidad de un cambio cultural que se reconoce como la Nueva Cultura del Agua. Una Nueva Cultura que debe asumir una visión holística y reconocer las múltiples dimensiones de valores éticos, medioambientales, sociales, económicos, políticos, y emocionales integrados en los ecosistemas acuáticos. Tomando como base el principio universal del respeto a la vida, y asumiendo que los ríos, los lagos, las fuentes, los humedales y los acuíferos deben ser considerados como Patrimonio de la Biosfera y deben ser gestionados por las comunidades y las instituciones públicas para garantizar una gestión equitativa y sostenible.

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ADIÓS A UN HÉROE CIVIL
Por Jesús Pernalete Túa

Hace exactamente dos años en enero de 2004, en ocasión de celebrarse los 100 años del diario El Impulso, tuve la oportunidad de expresarle al Dr. Juan Manuel Carmona Perera, hoy lamentablemente fallecido losiguiente:

“En el futuro, la grandeza de Venezuela también tendrá que ser colectiva, y tenemos el compromiso de cambiar la creencia que del retorcido tronco de Venezuela no ha salido nunca nada derecho. Yo sí creo que tenemos ejemplos de rectitud dentro de nuestra sociedad, usted representa uno de estos ejemplos, ya que con su trabajo y esfuerzo está taladrando las murallas de la intolerancia, la exclusión y la apatía, males éstos, que debemos erradicar para evitar la total decadencia de nuestro país. Son evidentes las presiones a las cuales permanece sometida la libertad de expresión y con ella el sistema democrático y, a la vez, urge la necesidad de activar estratégicamente las reservas de estabilidad, localizadas en instituciones como el Diario El Impulso que apoyan al régimen democrático y pueden cooperar en la superación de sus aspectos más débiles, y soportar las reestructuraciones necesarias para recuperar el tejido social y lograr el bienestar de nuestra sociedad”.

El Dr. Juan Manuel Carmona expresaba una y otra vez en sus editoriales, en sus entrevistas que lo que hace que funcione la democracia, lo que la hace más profunda, más limpia, más vigilante y vibrante es el compromiso cívico. Esto es un hábito, una práctica, una serie de aptitudes y una forma de vida que debemos cuidar desde una edad temprana y fomentar en todo lo que hacemos nosotros mismos como ciudadanos. Con serena y firme actitud, el Dr. Carmona reiteraba que como sociedad civil debíamos evolucionar con una serie de valores e ideales que fomenten el compromiso al bien público, promuevan el debate abierto y respetuoso y, desde muy temprano, cultive la responsabilidad implícita, tomando en cuenta que en todo existen dos escenarios de compromiso cívico: en las políticas de elecciones, representación y gobierno; y en la vida más amplia de la sociedad civil y sus diversas organizaciones independientes. Una sociedad civil vigorosa y densamente organizada contribuye a profundizar y consolidar la democracia de muchas formas. Una de ellas es, precisamente, cultivar el conocimiento, los valores y las prácticas de la ciudadanía democrática. Sin embargo, es fundamental poner de relieve la filosofía de aprender haciendo. La gente aprende mejor a través de la práctica, y a los jóvenes se les debe enseñar el compromiso cívico alentándolos a asociarse y organizarse, en condiciones de igualdad política, para el logro de objetivos comunes. No son sólo las organizaciones profesionales y los grupos de interés decididamente político los que fomentan el compromiso cívico en este sentido, una democracia vibrante está basada en una vida vibrante de asociaciones de todo tipo. Es en la práctica frecuente de la asociación mutua en plan de igualdad, con lazos recíprocos de obligaciones y apoyo, por encima de los lazos tradicionales de familia, donde los ciudadanos desarrollan la confianza, la cooperación, la tolerancia, el respeto mutuo, una voluntad de compromiso, una valoración del bien de la comunidad más amplia y un interés en sus asuntos. En consecuencia, los ciudadanos de la comunidad cívica tienen unos sentimientos más positivos respecto a la democracia y son más honestos, más respetuosos de las leyes y más comprometidos a largo plazo.

Ejemplos de vida y liderazgo como el que nos dio el Dr. Juan Manuel Carmona Perera se convierten en nuestro compromiso como ciudadanos larenses y como venezolanos para recobrar la confianza en nosotros mismos, tal y como él lo demostró, y juntos encender la esperanza de una verdadera democracia en esta Patria que hoy llora su partida.

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Estimados Maestros.
Por: Jesús Pernalete Túa. C.I. 6976671
26-09-05

Frente al desgastante y ciclico combate entre gobiernos y sindicatos educacionales, quisiera hacer un alto y decir que nos corresponde como sociedad voltear la mirada hacia el maestro como punto de partida para reestructurar la educación en Venezuela.

Debemos interesarnos por todas las realidades de estos venezolanos en los que entregamos la formación de nuestros hijos: su vocación, su formación, su desempeño dentro y fuera del aula de clase, su remuneración, sus incentivos. En otras palabras, se trata de convertir a maestras y maestros en un centro muy destacado de la atención del País.

Un maestro puede influir de manera significativa en el futuro de una niño. En 1957, Albert Camus, un distinguido escritor de origen argelino, luego de saberse ganador del premio Nobel de Literatura, escribió la siguiente carta a quien fuera su maestro, muchos años atrás, en los años de su infancia: Querido Sr. Germain, he dejado que la conmoción que en estos días me embarga disminuya un poco antes de hablarle a usted desde el fondo de mi corazón. Me acaban de conceder un honor demasiado grande, uno que yo no busqué ni solicité. Pero, cuando oí la noticia, mi primer pensamiento, después de mi madre, fue para usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que usted le extendió al pequeño niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de esto hubiera ocurrido.

Yo no sobrevaloro este tipo de honores. Pero, por lo menos, él me da la oportunidad de decirle lo que usted ha significado y todavía significa para mí, y para asegurarle que sus esfuerzos, su trabajo, y el corazón generoso que usted puso en ello, todavía vive en uno de sus pequeños alumnos quien, a pesar de los años, nunca ha dejado de ser su agradecido alumno. Lo abrazo con todo mi corazón. Albert Camus.

La respuesta del Sr. Germain a la carta de Camus nos deja ver la calidad humana del maestro, por quien el escritor sentía tanto afecto. “Mi querido niño: Si fuese posible, yo le daría un gran abrazo al muchacho grande en el que te has convertido, quien para mí será siempre mi pequeño Camus. El pedagogo que hace su trabajo conscientemente, no desperdicia oportunidades para conocer a sus alumnos, sus niños y estas oportunidades se presentan siempre. Una respuesta, un gesto, una postura, son simplemente reveladoras, y muy a menudo, el niño contiene la semilla del hombre en el que habrá de convertirse mañana”.

Aún cuando se trata de algo verdaderamente excepcional, esta carta sirve para recordarnos lo inmensamente importante que un maestro puede llegar a ser en la vida de un ser humano. Un maestro, uno solo, puede significar una gran diferencia en el futuro de una niña o de un niño. Ese es el mensaje de la carta.

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Educación primera prioridad para el Estado venezolano.
Por: Jesús Pernalete Túa
31-08-05

El Estado venezolano debe convertir la educación en una absoluta prioridad. Debe dejar de verla como un rubro presupuestario más y colocarla en el centro de su agenda y de la estrategia de desarrollo. Esto significa que el Estado finalmente decida tomar interés por lo que está pasando en nuestras escuelas y aulas de clases; que preste atención también a las transformaciones que vive la educación en el resto del mundo. Esto significa que el Estado venezolano asuma, junto al resto de la sociedad, el reto de darle a nuestra educación la mejor calidad que se conoce en el mundo, en esto consiste el sembrar el petróleo. En razón del empobrecimiento que hemos vivido los venezolanos en la última década, el monto de recursos invertidos por estudiante en todos los niveles del sistema a caído considerablemente, a pesar de que el país continua asignando un alto porcentaje de su producto a la educación.

Sin embargo, lo que resulta particularmente preocupante es que los niveles más severamente afectados por la mala distribución del gasto público han sido los de educación básica y media. Por un lado hay una desviación anárquica de los recursos disponibles y por el otro, el Estado asigna el grueso del presupuesto a la educación superior. En esta materia caminamos en dirección opuesta a lo que es una tendencia creciente en el mundo, especialmente en aquellos países en desarrollo que están logrando crecer de manera sostenida, tal es el caso de Chile y Colombia. En estos dos países el Estado invierte en educación primaria entre dos y tres veces más de lo que dedican a la educación superior.

Conviene aclarar que estamos hablando aquí de asignación de recursos públicos, es decir, de recursos que administra el Estado. Si incluimos el aporte privado, el de las familias y empresas, veremos que la inversión total en educación en países como Chile y Colombia ha venido aumentando de manera continua por muchos años, incluida la educación superior. Es decir, lo que ha venido ocurriendo en esos países, como en otras partes del mundo, es que la educación superior se financia cada vez más de manera privada, liberando recursos públicos que el Estado invierte entonces en la educación básica y media, y en subsidiar solamente a aquellos estudiantes de educación superior que no pueden financiar sus estudios o no tienen manera de acceder a créditos educativos.

La razón por la cual la mayoría de los países en el mundo ponen énfasis en la educación básica y secundaria, cuando se trata de distribuir los recursos públicos en educación, es muy simple: la educación básica y secundaria es la que, comparada con sus costos, produce mayores beneficios sociales. Es la que tiene mayor impacto en la calidad de vida, en la salud de la población, en la capacitación para el trabajo y en la distribución del ingreso. En el caso de la educación secundaria, diversos estudios han encontrado, además, que ésta juega un papel fundamental en la capacitación de los trabajadores para absorber tecnologías más sofisticadas de producción, y de esa manera desarrollar su potencial productivo. En conclusión, se requiere que la educación, en especial la educación básica sea prioridad del Estado venezolano ya que ella es el primer instrumento para convertir a todo ser humano en un ciudadano útil para sí mismo y para la sociedad.

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Hombres activos en la educación de nuestros hijos
Por: Jesús Pernalete Túa
23-08-05

Los padres venezolanos tenemos que involucrarnos mucho más a fondo en la educación de nuestros hijos. La participación que tenemos hoy es muy pobre y limitada.

En algunos casos se produce un tipo de participación de los padres y representantes en las actividades de la escuela, pero muy centrada en tareas de apoyo logístico o financiero; por ejemplo, para la construcción y mantenimiento de las edificaciones escolares o, para la realización de actividades especiales. Rifas, ferias, verbenas y operativos de limpieza, son el tipo de actividades en que solemos participar los padres y representantes y generalmente, ese es también el tipo de contribución que la escuela demanda de nosotros. Nuestra participación como padres y representantes debe extenderse a los aspectos pedagógicos de la escuela. Debemos estar informados sobre los contenidos, programas y prácticas de enseñanza; conocer las metodologías que utilizan los maestros y profesores, involucrarnos en la organización interna de la escuela. En todos estos campos tenemos que hacer de la escuela algo muy cercano y nuestro.

Debemos lograr también que el sistema educativo estimule la participación de los padres en la gestión educativa. Los directivos de la escuela, así como los maestros en sus aulas de clases, tienen que ser entrenados para estimular e interactuar con la comunidad de padres y representantes, para demandar su apoyo y colaboración. De esta manera las dos conductas, la de los padres por un lado y la de los maestros por el otro, reforzarán mutuamente la calidad de la educación.

En una encuesta de opinión pública sobre educación realizada por el Foro Educativo Venezuela, ante una pregunta sobre las causas de la inasistencia de los niños a la escuela, los participantes ofrecieron las siguientes respuestas: Falta de recursos de las familias 36,95%, falta de interés de los padres 25,79%, los maestros faltan mucho 12,31%, otras causas 24,96%. Como se aprecia en las cifras anteriores, la segunda causa de inasistencia de los niños a la escuela mencionada por los encuestados, es la falta de interés de los padres. Es de suponer que si los padres dedicamos poco esfuerzo a lograr que nuestros hijos asistan a la escuela, menos atención aún prestaremos a la calidad de la educación que allí reciben, especialmente si el sistema tampoco nos exige o incentiva a hacerlo. Es ésta realidad la que debemos revertir en el más corto plazo posible. Comunidades organizadas alrededor de la escuela y padres más involucrados en la educación de sus hijos contribuirán a lograr que también el Estado le otorgue a la educación formal la prioridad que merece.

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LA INFANCIA, MÁS ALLÁ DE LA VIOLENCIA Y EL MIEDO Por: Jesús Pernalete Túa 0251-2547296
12-07-05

Hace siete años atrás conocí personalmente el primer núcleo de la Orquesta Sinfónica Infantil creado exclusivamente para formar a niños de la calle como músicos. Demás está decir que entrar en este albergue de Los Chorros en Caracas, le conmovía el corazón hasta al ser más duro e inhumano, un sitio lleno niñas y niños que escasamente superaban los 6 años de edad, de brazos y piernas con extrañas cicatrices, salvoconducto de sangre que se autopractican para evitar ser arrastrados a los calabozos de las comisarías, recintos más peligrosos que las propias calles, a estos niños los caracterizaba una hiperactividad constante que sorprendentemente cesaba cuando comenzaba sus clases de música, cesaba cuando se conectaban con la armonía, con los ritmos, con el contacto humano de aquellos maestros que eran músicos y que contagiaban a estos niños con el amor por la música, un amor que los reencontraba con su niñez más allá de la violencia y el miedo que les envenenaba el alma en las calles.

Como venezolanos contemporáneos, debemos sentirnos orgullosos del fenómeno organizativo, cultural y social que representa el Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles e Infantiles de Venezuela, creado por el Dr. José Antonio Abreu. Este esfuerzo de inclusión social a través de la música representa uno de los grandes ejemplos de creatividad gerencial en Venezuela y en la América Latina en los últimos cien años. En el caso del Estado Lara, esta historia se repite de la mano de jóvenes maestros y de un colectivo que está convirtiendo el estudio musical en una alternativa cierta de participación social y ciudadana. Ahora le corresponde a la dirigencia política del Estado Lara y en especial a la del Municipio Iribarren, a las empresas privadas apelando a su responsabilidad social, a la sociedad civil organizada para que demuestre su capacidad de trazarse metas y lograrlas, en fin, nos corresponde a todos caminar a la par de esta corriente sociocultural que se ha ganado el derecho de contar con un Centro Cultural dotado con todas las condiciones para presentar ante la ciudad sus destrezas musicales y artísticas en general, para orgullo de todo el contingente de familiares, docentes, personal administrativo y gerencial que día a día aportan su esfuerzo para que este ejemplo de superación colectiva sirva de motivador para las generaciones actuales y futuras. Todos soñamos con un Municipio mejor, con un estado mejor, con un país mejor, y debemos como sociedad demostrar el compromiso intergeneracional, con el apoyo a todas las iniciativas de inclusión que nos permitan identificarnos como parte de una sola Nación, debemos seguir soñando con ver algún día, cómo niños y jóvenes músicos venezolanos destacarán como pinceladas amarillas, azules y rojas, entre el universo artístico que recorrerá nuestro Planeta con el mensaje de su música, con el corazón, con el talento y con el amor por una cultura que llevan en sus venas, y que sin saberlo a ciencia cierta son la esencia de la venezolanidad.

Esa es la Venezuela de la esperanza, la patria niña que levanta su voz en la música para que se le respeten sus derechos a desarrollarse como ciudadanos dignos, educados para la libertad y la autonomía, la que está frenada pero viva y esperando una oportunidad en cada rincón del país, está en Barquisimeto, en Guanare, en Puerto Ordaz, en Coro, en Mérida, en Caracas, lucha en el barrio, vive en el edificio, sale de la urbanización, no es blanca, no es negra, no es india, es mestiza, no es rica ni pobre, es sencillamente Venezuela.

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SIGNOS VITALES DEL PLANETA TIERRA
Por: Jesús Pernalete Túa CI 6976671
03-06-05

“Debemos evitar el impulso de vivir exclusivamente para el hoy, saqueando, por nuestra propia comodidad y conveniencia, los preciosos recursos del mañana”, con esta reflexión comencé un escrito hace algunos años atrás para hablar de la explotación desenfrenada de nuestro Medioambiente. Desde el punto de vista técnico podemos definir esta explotación como La Huella Ecológica, es decir, una medida que relaciona el consumo de recursos naturales con la capacidad del Planeta Tierra para producirlos. Según el Fondo Mundial para la Naturaleza, la huella ecológica global mantiene un déficit constante desde la década de 1980, de hecho, se calcula que en 1999 este déficit alcanzó el 20 por ciento, en otras palabras, hicieron falta más de catorce meses para reponer todos los recursos naturales que usó la humanidad durante solo doce meses.

Hay quienes culpan de la pobreza de los países en desarrollo a las prácticas comerciales de las naciones ricas, y ciertamente el crecimiento económico de los países desarrollados tiene como eje motor el consumo de artículos superfluos y la energía generada por el petróleo, materias primas extraídas de países pobres, pero más allá de la diatriba entre capitalismo y socialismo, izquierdas y derechas, explotados y explotadores, nuestro mundo sigue cayendo en un abismo que no podrá ser superado ni por gigantes nucleares ni por enanos éticos. La urgente necesidad de crear una Ética Ecológica no nos permite permanecer estáticos, requerimos evolucionar y desarrollar respuestas sustentadas por ideales conservacionistas capaces de liberarse hacia el mundo de lo posible, donde la semilla de una nueva conciencia de identidad terrenal pueda germinar con la esperanza de que logre dar frutos. Es hora de entender que viajamos juntos, siendo efímeros habitantes de una pequeña nave espacial llamada Planeta Tierra, vivos gracias a sus vulnerables recursos de agua, aire y tierra; comprometidos todos por nuestro propio bien en su seguridad y paz; preservados de la aniquilación sólo por el trabajo, el cuidado y por qué no decirlo, el amor que entreguemos a nuestra frágil nave.

Sin duda, muchas de las acciones del hombre son bien intencionadas. Pero solemos carecer de los conocimientos ecológicos necesarios para predecir con exactitud las consecuencias de nuestras intervenciones, las cuales han sido terribles. Hemos trastocado tanto el equilibrio de la vida, que hemos puesto en peligro la misma Tierra que nos mantiene y, con ello, nuestra propia supervivencia. El que no quiera entender la gravedad de los desastres ecológicos, causados por los seres humanos al Planeta Tierra, es un fanático del crecimiento económico sin límites; el que no puede entenderlo es un necio; y el que no se atreve es un esclavo de su propia indolencia e ignorancia.

jpernaletetua@yahoo.com


Piñero, Hato embarbascao
Por: Jesús Pernalete Túa. C.I. 6976671
29-03-05

Cuando yo pensaba en conservación del medioambiente, siempre tenía en mi memoria al Hato Piñero como paradigma de protección ecológica, y modelo de agroecoturismo sustentable, pero la realidad es que el Hato Piñero está embarbascao.

Embarbascao es una palabra del castellano antiguo que se sigue usando en los llanos venezolanos para ilustrar un proceso devastador, donde las aguas de los caños y ríos poco profundos de calientan y empiezan a morir los peces grandes y pequeños, atrapados en pozos que el verano convierte en hervideros que preparan el festín de zamuros y cuanta ave de rapiña se cuente entre las especies propias de las tierras llanas. Esta vorágine se convierte en uno de los espectáculos más impresionantes, ya que la sensación de aniquilación de una especie sobre otra se hace masiva a lo largo de kilómetros de caños extendidos en las inmensidades del llano. Este mismo espectáculo lo estoy viendo con diferentes protagonistas cuando se produce la invasión y posterior proceso de expropiación del Hato Piñero, solo que resulta obvio que no serán solo las especies acuáticas las arrasadas, arrasarán la flora y fauna de 80.000 hectáreas protegidas durante más de 50 años, que cometieron el pecado contrarrevolucionario de ser el santuario de vida silvestre de propiedad privada más grande del continente americano, y ser el primer y más exitoso intento conservacionista en Venezuela que combina la actividad agropecuaria con la investigación ecológica y el ecoturismo, pero estas explicaciones caben en una sola palabra: latifundio. La misma palabra que usó el dictador Robert Mugabe en un país africano llamado Zimbabwe por allá a principios de la década de 1990, después de que expiraran las estipulaciones especiales de la Constitución que protegían a los propietarios blancos, y el gobierno decidió redistribuir gran parte de estas tierras a cientos de miles de agricultores negros en un supuesto plan de desarrollo endógeno.

Pese a que los agricultores blancos se opusieron a la ley por la que se daba vía libre a esa redistribución, en 1994 la Corte Suprema dictaminó la constitucionalidad de tales medidas. Poco después, la ley quedó en entredicho cuando un estudio reveló que en la práctica casi la totalidad de las tierras idóneas para el cultivo, lejos de haber sido redistribuidas entre los agricultores pobres sin tierras, habían sido entregadas a funcionarios del gobierno para su explotación personal y privada.

En 1997 Mugabe anunció un nuevo programa de distribución de tierras, una sobremarcha agrícola, un relanzamiento del plan de tierras, una lucha contra el latifundio, y cerca de 1.500 fincas en plena producción propiedad de ciudadanos blancos, que equivalían a la mitad del total de las tierras de cultivo destinadas a uso comercial, fueron escogidas para ser nacionalizadas sin compensación a mediados de 1998 y repartidas entre campesinos negros sin tierras o pequeños propietarios, también negros. El 12 y 13 de febrero de 2000 se celebró un referéndum que rechazó las enmiendas a la Constitución propuestas por la Asamblea Constituyente y que pretendían reforzar el poder presidencial y permitir la expropiación de tierras sin indemnización. Al mes siguiente, Mugabe disolvió el Parlamento, una vez cumplido el mandato para el que éste fue elegido, y hasta mayo siguiente no convocó elecciones para sustituir a sus miembros, previstas para celebrarse los días 24 y 25 de junio.

Desde abril de ese año, el presidente consintió e incluso, de alguna manera, promovió la ocupación de las granjas de la población blanca a cargo de las asociaciones de veteranos zimbabuos, es decir se embarbascaron las granjas productivas en Zimbabwe.

El populismo político es un mal que se encuentra en cualquier rincón del Planeta Tierra, pero resulta de magnitudes catastróficas cuando se aplica a nivel de los recursos naturales, sobre todo en aquellos que están siendo trabajados con criterios sustentables para la producción de alimentos o como industria verde mediante el ecoturismo y la investigación científica, como venezolanos y como habitantes de un planeta en común no debemos olvidar que el petróleo no se come, y no hay necesidad de esperar que se haya cortado el último árbol, se haya secado el último río, y se haya muerto el último pez, para darnos cuenta de esta terrible realidad.

jpernaletetua@yahoo.com


Comenzar de Cero
Por: Jesús Pernalete Túa. CI 6976671
 

Estamos viviendo la última crisis de nuestra historia democrática, y esta crisis ha logrado tragarse a la débil estructura que permitió un sistema de libertades con la preeminencia de los derechos, establecida con aciertos y errores en el periodo republicano posterior a la dictadura de Pérez Jiménez. Después de 1958 se instauró un Estado legal, un Estado con normas, basado en la idea de la independencia de los Poderes, pero sus debilidades perfectibles fueron tomadas por el Gobierno a través del Poder Electoral y el Judicial, logrando erradicar de Venezuela toda posibilidad de instaurar un Estado de libertades o un Estado de respeto a los derechos de los ciudadanos, transformando el sistema electoral y el de justicia, en un diabólico sistema inquisitivo puro y absoluto, acelerador de la crisis de la jurisdicción, que en realidad corresponde a una crisis general del Estado de Derecho.

Frente a estas circunstancias, debemos valientemente comenzar de cero. Debemos educarnos en todas aquellas materias en las que la lección ciudadana no fue aprendida, por ejemplo: la educación para la democracia. La educación para la democracia, debe comenzar con un franco reconocimiento de las realidades. Como ciudadanos no podemos contentarnos con regímenes constitucionales en teoría, en los que los presidentes soslayan la legislatura para gobernar por decreto al mismo tiempo que tratan de amañar el poder judicial; en los que la policía “fabrica”

evidencias para inculpar inocentes, tortura a los sospechosos y "limpia" la sociedad matando indigentes, y a jóvenes y niños sin hogar bajo la infalible excusa del ajuste de cuentas; en el que las fuerzas de seguridad del Estado todavía gozan de impunidad para asesinar y oprimir a cualquier ciudadano que reclame sus derechos, a las poblaciones carcelarias y a otros que impugnen el desorden jurídico establecido; en los que la autoridad del Estado es tan cómplice que los guerrilleros nacionales y extranjeros pueden dedicarse con total impunidad a asesinar a políticos, secuestrar a los empresarios y productores agropecuarios y sembrar el terror entre la población rural y urbana; en los que los jueces, fiscales y militares promueven el tráfico de drogas, la corrupción política y el delito desenfrenado con recursos absolutamente malversados; en los que las instituciones gubernamentales que deben velar por la seguridad social, sencillamente, no son accesibles a grandes sectores de la población.

En primer lugar, los ciudadanos necesitamos entender los principios básicos de la democracia que transcienden países, culturas y épocas históricas.

Esto significa inculcar valores e ideas fundamentales. Significa enseñar conceptos de política en el sentido más amplio: el aprecio de la libertad, el constitucionalismo, el respeto a la ley, el control del poder, la elección política, la responsabilidad de los gobernantes ante los gobernados. Los jóvenes y los ciudadanos de más edad que estamos viviendo este ciclo de gobierno autoritario necesitamos descubrir el atractivo inherente a los principios democráticos, su evolución conceptual a través del tiempo y las culturas, y su florecimiento en las épocas de mayor civilización. Los ciudadanos debemos aprender cómo coexisten esos principios en el sistema político de la democracia liberal. Y se les debe mostrar que estos principios ofrecen las mejores perspectivas para garantizar otros valores básicos comunes a todas las grandes civilizaciones: la paz, y, por ende, la seguridad; la justicia política y social; el respeto al medioambiente; y la dignidad humana para todas las personas, sin distinción de color, cultura o religión.

Los ciudadanos venezolanos debemos convencernos de que esos valores están cada vez más extendidos por todo el mundo y que se han incorporado en las expectativas y normas de la comunidad global. Desde el punto de vista educativo, los ciudadanos debemos conocer las historias ejemplares de la lucha por la democracia, los valores e ideales que inspiraron a muchos de sus "fundadores", y el progreso político y social que han facilitado. Todo país que se rigió por un gobierno democrático como había sido el caso de Venezuela, tiene una historia que contar sobre cómo se estableció en él la democracia. Algunas historias son más edificantes que otras, pero cada país merece, y de hecho necesita, relatar a sus ciudadanos la historia de lo que ha sido su propia democracia, identificar a sus próceres democráticos y forjar sus propios tradiciones y símbolos democráticos distintivos. Tomar conciencia de nuestro protagonismo como ciudadanos demócratas nos unifica, elevando moralmente a toda la sociedad en el sentido político, ya que esta conciencia ciudadana satisface la necesidad de cada individuo de creer en el valor del grupo o la comunidad y, de este modo, en su propio valor como miembro de ese grupo. Pero lo hace en el espíritu de la democracia al incluir, en vez de excluir; al enaltecer, en vez de menospreciar; al buscar la cooperación, en vez del dominio; al promover una serie de ideales y principios democráticos a los que aspiran los pueblos del mundo entero. La educación para la democracia debe abrazar a cada ciudadano como miembro igual, apreciado, digno de estima, y al mismo tiempo responsable e interdependiente de la comunidad política. La democracia se debe enseñar como una opción esperanzadora aunque las primeras lecciones las tengamos que dar en la clandestinidad, recordando siempre las palabras que dijo Bolívar en 1819, palabras más palabras menos: un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; en especial cuando la ambición y la intriga de hombres sin experiencia y ajenos a todo conocimiento político, económico o civil, abusan de la confianza que este mismo pueblo les ofrece, queriendo hacer ver como realidades las que son puras ilusiones, tomando el libertinaje por la libertad, la traición por el patriotismo y la venganza por la justicia.

No dejemos para mañana el construir una sociedad democrática nueva, donde los sueños más nobles no se frustren por el totalitarismo y donde nosotros podamos ser los protagonistas de nuestra historia contemporánea, oxigenando a nuestro país al trabajar por la paz, la justicia y la solidaridad. Abramos nuestro corazón a estos valores y emprendamos así un camino nuevo, que sea conforme a Dios y responda a las legítimas aspiraciones que tenemos vivir en democracia y en una sociedad de verdad, de bondad y de hermandad.

jpernaletetua@yahoo.com