Más sobre los templos caroreños

Capilla El Calvario de Carora

 Por Ing. Emma Rosa O. de Herrera
 

 Hablar de los templos de Carora, no es una tarea muy sencilla. Aunque tendremos que tener presente que la verdadera crónica de una región la contiene el Archivo Eclesiástico  de la misma; asentada específicamente en  los libros parroquiales de Régimen o Gobierno, llevado por el párroco que tuviese a su cargo en tal o cual período de tiempo, ó a su defecto aquel religioso que estuviese debidamente autorizado y con su debida licencia para hacerlo.
 

Hago esta salvedad, para justificar la carencia de información documental en cuanto a las fechas exactas de la construcción de  la mayoría de estos templos efectuada anteriormente al incendio que se produjo en la Sacristía de nuestra Iglesia Matriz San Juan Bautista, el 25 de Abril de 1.831. En dicho incendio y en hechos de diferente naturaleza esparcidos en el tiempo y de data  anterior al mismo,  se perdió una gran parte de nuestra historia local, reseñada en los libros mencionados.


El libro de Gobierno más antiguo que conseguimos en el Archivo de la Diócesis de Carora data de 1.766. Se deduce que para fechas anteriores no se tendrá la exactitud de lo acontecido sino a través de información indirecta contenida en libros más antiguos a ese tiempo correspondientes al suministro de Sacramentos, Capellanías, Cofradías, Escuelas Pías localizados en nuestro archivo diocesano mencionado u otros que pudiesen ser conseguidos en el Archivo Arquidiocesano de Caracas ó Archivos pertenecientes a la Orden de Franciscanos que regentaron en la Carora Colonial, hasta mediados de la segunda parte del siglo IXX el Convento de Santa Lucía de nuestra ciudad. Esto ocurre, al irse de la misma el último de los frailes y de manera obligada el caroreño Fray Ildefonso Aguinagalde.

La Visita Pastoral de Mons. Mariano Martí, Obispo de Caracas y de Venezuela y del Concejo de su Majestad que hiciese a la Diócesis de Venezuela entre 1.771 y 1.784 y descrita  por él con todos sus detalles pormenorizados, constituye para el conocimiento de la historia venezolana  de ese período, su mayor contribución y el mejor de los legados.


Llega a Carora el 14 de Marzo de 1.776 y su estadía en la misma se prolonga hasta el 16 de Agosto de ese mismo año. Del Libro Compendio, Tomo VI, relativo a su visita, podemos leer:

                                                                 
                              “Capilla de El Calvario.


Esta Capilla cuyo titular es la Santísima Cruz, y se halla al cargo de Juan Dámaso Ramos, fue visitada en treinta de Abril de mil setecientos setenta y seis años; cuya fábrica material es de tapias y rafias, cubierta de tejas sobre varas redondas y encañado, la que tiene diez varas de longitud y seis de latitud, sin el grueso de las paredes, con su puerta corriente. La Sacristía  de esta capilla es del propio material de la Capilla, la que tiene de largo tres varas y media y seis y media de ancho. Su techo es de media agua que pende de la pared textera de la referida Capilla.”


La medida de varas que se menciona equivale a 84 cms. de nuestro sistema métrico actual y la fábrica de tapias se refiere al sistema de construcción mediante encofrado de madera, de tierra y piedras preparadas para ello. La rafia no es otra que la caña brava. No coincide para nada lo mencionado con el templo de hoy.


De la misma Visita Pastoral, del Libro Personal, Tomo I, podremos conocer:

                                             

                                               “Capillas de La Santa Cruz.

 

En esta ciudad hay quatro Capillas de la Santa Cruz, una llamada del Calvario, otra de la Cañada, otra de Barrionuevo, otra de la otra banda del  río y otra del Cerrito que está  a medio quarto o un quarto de legua en un cerrito alto y camino fatigoso para ir a dicha Capilla. En la dicha del Calvario y en la de la Cañada ya se celebran Misas con mi licencia, que ahora les he concedido. En la de Barrionuevo no se celebra por no estar aseada, La de la otra banda del río o del puente se cayó, y ahora se está fabricando allí cerca otra que todavía no está techada. No se sabe el origen de estas Capillas ni conque licencias se fabricaron, y hasta ahora sólo eran unas capillas privadas para la devoción privada de los vecinos que las fabricaron a las quatro entradas de la ciudad para librarse de pestes y otros males. En dicha Capilla del Cerrito no se dice Misa, y solamente se dice en las dos sobrereferidas.” 


Existe en nuestro Archivo un libro correspondiente al Calvario que lamentablemente no llegó a conocer el Padre Hermann González Oropeza S.J. sino después de publicado su libro La Capilla de El Calvario de Carora. Este libro comienza con una carta enviada por los vecinos del Calvario al Obispo Martí, representado  por uno de ellos, el Sr. Francisco Javier Pernalete y fechada en Carora del 25 de Abril de 1776,  para que les sea concedido el Fiat (consentimiento) para que se oficiase la Santa Misa en dicha capilla el día tres de Mayo de 1.776, a muy pocos días de la referida visita que éste había hecho a la misma y fecha en que se conmemora la celebración de la Santa Cruz, su Patrona y cuya fiesta principal se disputaban los barrios La Cañada, El Calvario y Barrio Nuevo.


Resuelve esta situación el Obispo Martí en Auto fechado del 20 de Marzo 1.787 e insertado en el Libro del Calvario mencionado y en respuesta a una súplica del Sr. Juan José Valbuena  de licencia para oficiar Misas en la nueva capilla de la Invención de la Santa Cruz construida en el Barrio que llaman el Calvario, por él mismo y otros devotos y sobre la antigua Capilla. Queda para ésta la fecha del tres de Mayo, y su título de Invención de la Santa Cruz: para la del Barrio La Cañada, El Triunfo de la Santa Cruz celebrado el dieciséis de Julio y para Barrio Nuevo (ésta también fue vuelta a construir a partir de 1.776, por el Padre Pedro Regalado Riera), La Exaltación de la Santa Cruz cuya fiesta sería el 14 Septiembre.


Siempre se ha dicho del Sr. Valbuena  que era constructor y que había venido de Maracaibo... No sé de donde concluyen esa creencia, si bien es cierto que era
Caroreño de nacimiento y su fe de Bautismo se consigue en nuestros libros... tristemente asentado como niño expósito (padres desconocidos). Casó con una de las dos hijas de Don Juan José Valenciano, vecino de Carora que gozaba de una holgada posición económica. El Sr. Valbuena era Mayordomo de la Capilla de El Calvario, es decir, la persona encargada de administrar los bienes de la misma, lo cual no significa que sólo a su peculio se deba el costo de la Capilla, aún cuando pueda haber contribuido en gran parte, los otros devotos también tienen sus méritos.


C
on respecto a que fecha a tomar como la de la construcción  del Calvario, concluimos que debe estar ubicada antes de 1.776 (año de la visita del Obispo Martí) ya que para Abril de ese año, se había solicitado el Fiat mencionado, estando ya construida sin lugar a dudas). Y por supuesto, antes de 1.787 (permiso definitivo dado por Martí para oficiar misas en el templo y que algunos toman como fecha de construcción, pero que solo es el inicio de sus funciones eclesiásticas). La antigua Capilla no tuvo alguna relevancia que desmerezca la imagen actual que mantiene desde el siglo XVIII.

Mis curiosidades históricas, que me han acompañado desde siempre, me han llevado a estar hurgando el pasado de mi Carora natal... logrando una mejor comprensión de la misma y un amor entrañable por mi tierra. Cuando era estudiante de 2º Año de Bachillerato y estudiaba Educación Artística, veía con inmensa admiración como en los libros de texto aparecía en su magnífica presencia y presentado como joya arquitectónica del siglo XVIII  a El Calvario de Carora, expresión absoluta de una arquitectura barroca.

Durante los siglos XVII y XVIII la conquista y dominación de las Indias Occidentales llegan a su apogeo. Se crean nuevas ciudades y se reconstruyen las ya existentes: se van sustituyendo las formas más rudimentarias de los comienzos. La estética básica con que se crean es la del barroco que acabo de mencionar, lo que muestra el poder de España.


El primer período del barroco español, correspondiente a la mayor parte del siglo XVII, se caracteriza todavía por una sobriedad que raya en la sencillez que ha  abandonado las líneas definidas y rectas del Renacimiento, para dar preferencia a la línea curva por ser más dinámica. En América el barroco encuentra su propio estilo, gracias a la fusión del nuevo estilo con lo propio del indígena que consigue por estas tierras y la tradición mudéjar legada por los moros a España.


Hacia fines del siglo XVII se percibe ya claramente la tendencia hacia una ornamentación más abundante y recargada que representa al estilo Rococó en España que ya en el siglo XVIII, se va haciendo más decorativo, sobre todo en los aspectos exteriores y fachadas: signos del estilo churrigueresco.


Esta conjunción de estilos puede ser vista en el sinuoso frontispicio logrado en El Calvario de Carora.