Polémica conspiración
El Código Da Vinci
Especial.-

 


 

 


Llega al cine la historia más esperada del año. Protagonizada por Tom Hanks y Audrey Tautou, la cinta basada en el best seller de Dan Brown promete acción, aventuras y una buena dosis de suspenso.

¿Qué misterio se oculta tras la sonrisa de la Mona Lisa? Durante siglos, la Iglesia ha conseguido mantener oculta la verdad... hasta ahora. Antes de morir asesinado en el Museo del Louvre, Jacques Sauniere, el último Gran Maestre de una sociedad que se remonta a la fundación de los Templarios, transmite a su nieta Sophie una misteriosa clave. Sauniere y sus predecesores, entre ellos Isaac Newton y Leonardo Da Vinci, han conservado durante siglos un conocimiento que puede cambiar la historia de la humanidad. Ahora Sophie, con la ayuda del experto en simbología Robert Langdon tratarán de resolver el secreto, en una emocionante aventura –perseguidos por la policía y un misterioso asesino— que les lleva de una clave a otra, descifrando mensajes en los más famosos cuadros del genial pintor y en las paredes de antiguas catedrales... 

Esa es la historia —grosso modo—  de la película más esperada por el gran público, un film  basado en la novela más exitosa en lo que va de siglo XXI: El Código da Vinci. El libro ha vendido 30 millones de ejemplares en todo el mundo y ha sido traducido a 44 lenguas; sin lugar a dudas, un relato de ficción que al menos cien millones de personas han leído, sin contar las cifras de las copias piratas. 

En el caso de esta película no se puede hablar de polémica, sino de verdadera turbulencia mediática. La compañía Columbia Pictures, el propio autor del libro, Dan Brown, el director de la cinta, Ron Howard, y hasta Tom Hanks —protagonista del film— se han visto envueltos en verdaderos aprietos para seguir adelante con un proyecto que, según sus declaraciones —infinitas veces repetidas y publicadas—, “...sólo se trata de una adaptación, muy bien lograda, de una novela. Estamos hablando de un trabajo de pura ficción”.

Una ficción donde las obras de arte citadas, los monumentos arquitectónicos y algunos rituales secretos realmente existieron, y existen hoy en día, con la acotación oportuna de que toda esta “realidad” cohabita  con una serie de personajes totalmente ficticios.
Para Brown cada persona tendrá su propia interpretación de la película. Según sus declaraciones, “no se trata de un libro anticristiano ni antinada, es un novela sobre la religión, la fe y la historia. Un relato apasionante que promueve el debate y la discusión espiritual. No hay intenciones de construir un tratado teológico, es solamente una película basada en un libro. Es la industria del entretenimiento”.

Aclarado el punto, todavía ciertas autoridades religiosas y algunas instituciones laicas siguen oponiéndose con todo el fervor posible a la novela, y por consiguiente, a la película, que según sus palabras es “obra del propio Satanás”. Opiniones aparte y con todo el respeto que merece cada posición lo invito a que usted mismo sea arte y parte de esta intrigante conspiración.

Los Ángeles. Junket de prensa. Un grupo de periodistas de todo el mundo nos dimos cita en la ciudad californiana para conversar de cerca con parte del elenco de la película. En este caso, Audrey Tautou, Paul Bettany y Alfred Molina eran los convocados. Además de la entrevistas los invitados teníamos pautada una pequeña proyección de más o menos treinta minutos de la película, todavía sin el sonido original. La actriz francesa canceló su visita a última hora por causas de salud, mientras que los otros dos actores nos dedicaron un poco más de tiempo. Tanto Molina como Bettany dejaron muy claro que no querían caer en el tópico de la polémica religiosa, argumentando que ambos son actores contratados para trabajar en una película basada en una  novela, una especie de thriller histórico que cautiva por el ritmo y por la referencia de sus increíbles imágenes, por sus referencias reales al arte, la arquitectura y a algunos pasajes de la historia. Sin embargo, también acotaron que el propio Dan Brown les hizo saber que la adaptación del guión, a cargo de Akiva Goldsman (responsable de los guiones de Cinderella Man y A Beautiful Mind), había sido un trabajo de excepción. Molina concluyó elogiando a un elenco de lujo encabezado por Tom Hanks y por la inolvidable actriz francesa Audrey Tautou —la famosa Amelie— quienes contribuyeron a crear un ambiente relajado y muy eficiente para el trabajo en equipo, muchas veces en condiciones adversas.

La experiencia Código Da Vinci, aunque corta, nos dejó a todos una especie de aroma de lo que seguramente será toda una bomba en las taquillas del mundo.

Se dice...
Durante la filmación en el museo del Louvre no se permitió utilizar iluminación directa sobre las obras de arte ni derramar sangre artificial sobre el piso de las salas. El equipo de filmación tampoco pudo movilizar ninguna pieza, mucho menos proyectar algún tipo de foco sobre la protagónica  Mona Lisa. Sin embargo, los espacios del gran museo vacío y en penumbras, con su enorme pirámide de vidrio y sin ningún visitante excepto por los personajes del film, creó una atmósfera muy especial.

Con un presupuesto de más de cien millones de dólares, la película fue rodada en escenarios de  París, Londres y en varias locaciones de Escocia. Aunque no los  dejaron filmar en la Abadía de Westminster, el equipo logró hacer —cien mil libras esterlinas mediante— las secuencias necesarias en la Catedral de Lincoln, en Londres. Luego del vértigo, Brown afirmó en una entrevista para el Times de Londres que: “Muchas autoridades de la Iglesia han celebrado  mi obra porque ha despertado un renovado interés por la historia cristiana, los tópicos religiosos y la fe. Para muchos la película será un ejercicio de introspección y de
exploración de sus propias creencias”.

Tom Hanks es Robert Langdon

El profesor norteamericano, especialista en Simbología de la Universidad de Harvard, está de visita en París dando una de sus famosas conferencias.
A medianoche una llamada a su hotel interrumpirá no sólo su sueño sino su paz... Esa será la primera clave del misterio que está por protagonizar. Un hombre tranquilo, amante de los libros y la investigación, se transformará en un audaz detective que corre contra el tiempo mientras trata de escapar de poderosos enemigos.

Audrey Tautou es Sophie Neveu

No hay que dejarse engañar por el aspecto frágil y diminuto de esta terca criptóloga (persona dedicada a descifrar claves secretas), educada en Inglaterra que —a pesar de sus colegas— forma parte del departamento de policía francesa y, para más señas, es la nieta del reconocido curador Jacques Sauniere, quien ha sido asesinado en el Museo del Louvre en condiciones realmente extrañas. Sin saberlo, la joven se convertirá, junto a Langdon, en la dupla perfecta para desentrañar un misterio que puede cambiar el curso de la historia.

Ian Mckellen es Sir Leigh Teabing

La reconocida flema inglesa tiene en este personaje la mejor de sus expresiones. El excéntrico millonario y coleccionista de arte vive en las afueras de París en una enorme mansión mientras estudia todos los detalles de su eterna obsesión: El Santo Grial. El impredecible noble inglés sufre de gota y de delirios de grandeza, pero eso no evitará que forme parte del grupo que protagonizará la serie de hallazgos insólitos que rodean la historia.

Jean Reno es Bezu Fache

El capitán de la policía francesa tiene la fortaleza y la determinación de un toro. Y no descansará hasta encontrar al asesino del reconocido curador del Museo del Louvre. Sus primeras pesquisas lo llevan al profesor Robert Langdon como principal sospechoso. Sin embargo, los hechos y las investigaciones irán marcando otro rumbo. Fache es un hombre obstinado y religioso, y no está dispuesto a perder su impecable reputación.

Alfred Molina es el Arzobispo Manuel Aringarosa

Un hombre poderoso de la Iglesia será el encargado de jugar las fichas clave de una trama bastante compleja donde cualquier error puede costarle mucho a la institución que representa y respeta de todo corazón.
Una misión por la cual será capaz de cualquier cosa.

Paul Bettany es Silas

Uno de los personajes más intrigantes de la trama es este silencioso y obediente monje albino, un alma en penitencia que no tiene límites a la hora de cumplir con sus órdenes, sean de la naturaleza que sean. La fortaleza de la fe y la seguridad de estar haciendo actos de justicia convierten a este sigiloso penitente
en un arma altamente letal.

El propio Paul Bettany dejó claro que fue imposible resistirse a interpretar el papel de un monje asesino. Sin conocer mucho la obra de Dan Brown, el joven actor inglés, casi un desconocido para la  industria hollywoodense, vio con su participación en El Código Da Vinci una oportunidad extraordinaria.

“Trabajar con el director Ron Howard, con Tom Hanks y con los otros actores del reparto fue una experiencia muy interesante. Conversar con el mismo autor del libro y formar parte de una de las historias de ficción más populares de los últimos años fue realmente increíble”. Como increíbles eran las siete horas que tardaban los tres maquilladores profesionales que preparaban a Bettany para convertirlo en Silas. Mucho ejercicio físico, lentes de contacto y varios trucos profesionales convirtieron a esta altísimo actor en una imagen realmente pavorosa.

“Aunque debo confesar que no soy un hombre muy religioso, no entiendo por qué una película basada en un relato de ficción, como tantas veces ha aclarado el propio autor del libro, ha generado tanta polémica. Lo interesante de la historia es que como tiene tantas referencias reales, sobre todo ligadas a la historia de la humanidad y a la propia historia del arte, es posible que se piense que estamos frente a un hecho real. Nada más lejano de la intención de todo el equipo, la historia tiene elementos de la realidad pero es pura ficción. Es una novela llevada al cine”.