Juan Martínez en las afueras del Aula Magna de la UCV (1974)

 A Teresita
GRACIAS, JUAN
Felipe Izcaray Yépez
Edición y Montaje: Ing. Emma Rosa O. de Herrera

 


 

 

Quiero hacerles llegar este artículo que escribí al enterarme de la muerte de Juan Martínez Herrera en 1993. Muchos caroreños de las nuevas generaciones no conocen en su justa dimensión la importancia de la labor de Juan en Carora. Con ese artículo quise que quedara un testimonio de uno de sus hijos culturales y emocionales. Todo lo que escribí entonces, creo, tiene vigencia hoy en día.  

                                                                 Felipe       
                                                                                                                

Qué época aquella, querido Juan, cuando llegaste a Carora, regalo inesperado y desapercibido de la avaricia de unos cuantos a nuestro noble pero adormecido pueblo. En efecto, Juan, la Carora de aquellos días estaba llena de gente generosa y trabajadora, pero con planos horizontes. Todos convivíamos entre aconteceres cotidianos plagados de letargo y carentes de más allá.

¿Carora activa? Comenzaban las maquinaciones políticas que más tarde destruirían nuestra inocencia y buena fe, Juan, pero aún no nos hacían daño.

¿Carora festiva? Los bailes de los centros sociales, definidos por criterios de castas, con el Centro Lara como curioso punto de equilibrio. Una vez al año, las fiestas patronales con los desfiles, los caballos, el olor a bosta, toros coleados y nuestros esperadísimos “carruseles”,  con la consabida pregunta infantil “¿Irán a traer este año los carritos chocones?”.

¿Carora acontecida? La tranquilidad era tal que mi única experiencia penal fue pasar unas horas preso por haber “carrereado” a un loco al que llevaban a la comandancia de policía, al lado de mi casa. Según el ciudadano prefecto de esos días, Juan, tal delito de parte de un niño de 10 años era inadmisible en la pacífica urbe.

¿Carora de espectáculos? Tres salas de cine, Juan incluyendo una techada y “ventilada”. Los ventiladores no permitían que mi padre, con su sordera a cuestas, escuchara el sonido de las películas, ni con el aparatico que pendía de sus lentes (el “cacho”, lo llamaba él).


Don Eduardo Izcaray junto a Don Pedro
Zazpe, quien para ese  entonces,
en la década de los años 60 estaba
residenciado en nuestra ciudad...
ambos,  por su gran  aporte, son pilares fundamentales de nuestra música. 

De vez en cuando se ofrecían “veladas” o “vendimias” en los colegios públicos y privados, Juan, en los que se vertían talentos sin forma alguna sobre un público generoso y poco enterado.

 ¡No te imaginas cómo le envidié a mi hermano Fausto aquella espada de madera pintada de plata con la que enamoró a las mujeres recitando el verbo de Zorrilla en “Don Juan Tenorio” !Era la época en la que los liceos se vestían con la gala de las musas! También, Juan, de vez en cuando se presentaba en Carora la Lucha Libre, o Lila Morillo desplegando sus inflamaciones y averiguando porqué el tal “Johnny” estaba tan preocupado. ¿Sería por las turgencias de la Morillo?

¿El deporte en Carora? Torrellas, Liceo, Buenos Aires y Cardenales jugando béisbol en un pedregal con tribunas llamado Stadium. Aparte de eso y las bolas criollas, batear chapas y jugar caimaneras en la playa Freitez de Barrio Nuevo entretenían al interminable ocio, hasta que pasaran los loros y nos arropara la noche.

Pbro. Pedro Zazpe un joven escolapio, que viviendo entre nosotros, llegó a querer esta
tierra como propia.

¿Carora Cultural? Una curiosa afinidad con Mi Buenos Aires Querido, los “Trovadores Caroreños”, Juan, el recuerdo de Chío Zubillaga, las visitas de Alirio y Rodrigo y las diapositivas de templos griegos, pinturas y estatuas bonitas que el Padre Zazpe nos mostraba en clase de Artística. ¿El Tamunangue? En Curarigua y una vez al año, como una curiosidad coreográfica lejana y esporádica. Por ese entonces don Pío Alvarado le cantaba sus coplas al aire puro pero sordo.

Y entonces llegaste, Juan, llegaste y nos revolviste el futuro. ¿Cómo puedo, mi querido Juan, comenzar a agradecerte tanto ejemplo, tanto empuje, tanto consejo, tanto amor por un pueblo que a duras penas te seguía el paso en tus “loqueras de Juan Martínez?” ¿Cómo empezar lo que no tiene fin? El Orfeón Carora, la Casa de la Cultura, Fedora Alemán cantando bajo una lluvia de mamones, Alfredo Sadel huyéndole al impúdico tabaco que anunciaba la inquietud reporteril de Don Antonio Herrera, Judith Jaimes tocando el piano que conseguiste con los caroreños que se enorgullecieron de poderse enorgullecer de nuevo de su Carora, ya despierta;


La Mezzo-soprano Morella Muñoz

Morella Muñoz cantando arrunangos bajo una brisa fresca: Alirio Díaz haciéndote llorar porque se le ocurrió decir que eras muy bueno; el Orfeón Universitario con tus dos alumnos, Alvaro  Álvarez y yo, en escena bajo techo de zinc; El Quinteto  “Contrapunto” apagando con sus voces los impertinentes ventiladores del Cine Estelar ; tu maestro Estévez, Juan, haciéndonos estremecer de miedo con el condenado diablo que le prestó Alberto Arvelo para su Cantata Criolla, como si a Carora le hiciera falta otro Satán;  el Teatro “Alirio Díaz”; tu labor con el deporte al frente del IND;  los profesores de Teatro, la Escuela de Artes Plásticas, el profesor Jerez y la orquesta, esa fenomenal orquesta de niños, cúspide de tu locura y ejemplo de un continente, la orquesta que cambió el rumbo de las estrellas y las guardó detrás del cerrito “La Cruz”.


Don Pío Y su esposa Doña Victoria

¿Cómo empiezo, Juan, a decirte que te extrañaremos como se extraña a todo lo que se quiere, por dentro y sin aspavientos? ¿Cómo empiezo a agradecerte el norte que nos trajiste en tu cofre de generosidades? ¿Cómo te agradezco, Juan ese concepto de despego por la materia y ese vehemente rechazo a lo mediocre? ¿Y ese sentimiento de profundo amor y perenne diálogo con tus hijos? ¿Y tu eterna palabra de aliento en momentos difíciles, de alegría en momentos fáciles, de reproche en momentos errados?

¿Con quien comento los logros y fracasos, Juan? ¿Quién va a escuchar sin resquemor ni envidia nuestras alegrías, nuestros temores, nuestras tristezas, nuestros errores?

Trataré, mi querido Juan, de tenerte siempre presente, de escucharme a mí mismo, con la esperanza de que a mi conciencia le hagas llegar, desde donde estés, tu voz honesta y ductora.

Descansa en paz, mi querido Juan. Tú hiciste tu parte. Ahora queda tu gente. En nuestras manos está vigilar que Fernando Carlos, Elsa Carolina,  Carlos, Manuel, Samuel y los demás nietos de la Casa, de tu Casa de la Cultura, encuentren en nosotros parte de esa esperanza que nos dejaste guardada por ahí. En nuestras manos está el honrar tu ejemplar memoria. 

Madison, Wisconsin, USA, 28/1/93


El Orfeón Carora en 1964 en el aniversario del Liceo Egidio Montesinos. En la gráfica vemos a Juan Martínez H. dirigiendo al grupo y de espaldas:  
1a Fila, de izquierda a derecha:
Elvirana Perera de Vale, María González O. , Teresita Y. de Martínez, Macarena Izcaray Yépez , Yolma Rosas F. , Rosita Barrios y Mariela M. de Curiel.
2ª Fila, de derecha a izquierda, Olga María Riera de Segura, Mélida de González, Mariíta Herrera de Álvarez, Gloria Querales, Paulita Barco de Briceño, Graciela "Gatea" Crespo H., Carmen Romelia Silva de Montero (+), Gloria González Perera y Teresa Pérez Barrios,
3ª Fila, de izquierda a derecha, Perucho Suárez (+), Cruz María Salas, Mario Alonso Zubillaga H. (+), Miguel Ángel "El Negro" Ávila (+), Felipe Izcaray Yépez, José Domingo "Chemingo" Laguna y José Armando Herrera A.
4ª fila, de derecha a izquierda: José Fernández, Oswaldo Galeno, Antonio "Toño" Ramos, Eloy Jesús Mendoza G. (+), Raúl "Chaúl" Meléndez, Domingo Perera Riera, Acacio Chacón M. (+), y  Luis "el Coco" Fernández (+).


Nota de prensa aparecida en el periódico El Nacional, de Caracas.


Corría, el año de 1.966, específicamente el sábado 30 de Agosto, cumple el Orfeón Carora con una de sus giras más exitosas de ese entonces, su presentación en la UCV. Comienza en el país una etapa muy importante en la música, el movimiento coral, donde somos vanguardia.


El programa de los actos de la UCV


El gran maestro caroreño, Felipe Izcaray Yépez, por vez primera tiene la responsabilidad de la dirección en un concierto, y lo hace con el Orfeón Carora en el Círculo Militar de Barquisimeto.


El mismo día de la presentación en el Círculo Militar de Barquisimeto


El Orfeón Carora en una grabación en los estudios de POLAR en Caracas (1968). Dirige Felipe Izcaray, muy
joven en ese entonces. Participan algunos amigos  del Orfeón de la  UCV, en la gráfica podemos ver a
Francisco Salazar (OU), Fanny Castillo, Chulalo Álvarez, Graciela Crespo, Teresita de Martínez, Triny Izcaray,
Vilma Castillo, Pablito Arapé, Chús Álvarez, Chaúl Meléndez, Maritza Lewis (OU). Esta fue en una gira en la
que la Casa de la Cultura de Carora tuvo un éxito increíble en Caracas, con el Orfeón Carora, Alirio Díaz (estrenando el Vals "Carora" de Lauro) y Don Pío Alvarado y el Tamunangue de la Casa de la Cultura. Fue
en esas presentaciones en la UCV y en CVTV (Canal 8, presidido por un caroreño, el Dr. Luís Fernando Yépez)
en las que Venezuela conoció al ese gran trovador, Don Pío Alvarado "El Roble de Curarigua", y se enamoró
de él para siempre.


Programa de presentación del Orfeón Carora en Valencia, Edo. Carabobo. El Dr. Domingo Perera R., uno de los bajos, da a conocer la programación.


Programación del evento en Valencia, del Orfeón Carora, el 26 de Marzo de 1965.


En la prensa local, El Diario de Carora, en su columna Ecos y Glosas apareció la siguiente nota, al día siguiente
de la presentación del Orfeón Carora en la UCV de Caracas. Uno de los Tenores de la agrupación musical, José Fernández, fué el corresponsal de prensa, autor de dicha nota.   


El Orfeón Universitario de la UCV, bajo el famoso techo de zinc en la vieja Casa de la Cultura (1967) que cubrió a un sin fin de personalidades  del mundo artístico, en la época dorada de la ciudad, llevada de la mano de Juan Martínez Herrera. Presenta la Srta. Norma Isabel Pinto. Se ve la Cabeza de Don Eduardo Izcaray en el público. Felipe Izcaray (1a. fila de varones, segundo de izquierda a derecha) y Alvaro Álvarez (misma fila, extremo derecho). Juan deliraba de orgullo.


Causa verdadera admiración en los que le conocimos y seguimos muy de cerca lo que fue para Carora, Juan Martínez Herrera y hoy aún lloramos su muerte y añoramos su presencia. En la gráfica podemos apreciar lo que pudo hacer bajo de un tinglado de zinc en la vieja casona del antiguo Cabildo, un singular espectáculo, como en cualquier teatro famoso del mundo: dos excelsas guitarras, la de los Maestros Alirio Díaz y Rodrigo Riera. Con ellos,
se dio el lujo de ayudarles en el pase de páginas, de las partituras, el joven abogado caroreño GabinoCarrasco, el sobrino de Rodrigo, quien falleció poco tiempo después.


El Maestro Estévez dirige al Orfeón Carora en "Adiós Maripositas" mientras Juan escucha deleitado (1968)


Juan Martínez dirigiendo el Orfeón Carora y Antonio Estévez escucha con muchísimo entusiasmo (Casa de la Cultura de la Plaza Bolívar, 1968)


Foto para el recuerdo de la cuerda de los bajos del Orfeón Carora: José Raúl "El Chingo" Bejarano A., Chús
Álvarez, Cécil Humberto Álvarez Y., Mario Alonso Zubillaga H. (+), Dr. Cecilio Zubillaga H., de lentes oscuros y que casi no se reconoce,  pareciera que quiso pasar desapercibido, Domingo Perera R., Acacio Chacón Montesdeoca (+), Raúl "Chaúl" Meléndez 


Los caroreños somos definitivamente, extraordinarios enamorados de nuestra tierra y sus recuerdos nos
acompañan hasta donde estemos, no importa lugares ni distancias. Felipe Izcaray es el autor de esta
hermosa foto, en el año de 1968, en el cerrito de la Cruz en Carora


El caroreño de todos los tiempos se crece en la adversidad y ha sido creativo en extremo en su lucha por la supervivencia... 365 curvas similares a esta, nos separaban de Barquisimeto. Hoy, con más desarrollo vial y un sistema de autopistas nos acerca más fácilmente, nos compromete a ser cada vez mejores...


Juan Martínez durante la visita del coro de Wisconsin, Felipe y Teresita al fondo (1973)


El impresionante lleno en la Iglesia del Colegio Cristo Rey, en Mayo de 1973, para ver y escuchar al Concert
Choir de la Universidad de Wisconsin - Madison dirigido por el Maestro Robert Fountain (+). Uno de los
memorables e inolvidables conciertos organizados por Juan Martínez, con este excelente coro de la universidad donde han estudiado tantos caroreños: Luís Fernando Yépez G., William Álvarez Y., Fausto Izcaray Y., Ildefonso Riera Z., Leonardo Oropeza A., Domingo Matute hijo, Jorge Riera A., José Armando Herrera A., Alejandro Riera Z. José Guillermo “Memo” Coronel, Juan José “Cheché” Herrera A., Jorge Herrera S., Lourdes Oropeza de Herrera, Juan Tomás Martínez Y., Felipe Izcaray Y., y otros tantos. Con este comentario es interesante recalcar
que hace años salió un estudio en el que Carora era la ciudad de Venezuela que más alumnos había enviado a esta universidad, por encima de Caracas misma.


El Coro de la UW con el Maestro Robert Fountain (+), recibe los emocionados aplausos caroreños. El calor del mediodía dominical  se unía al calor del público. En la última fila, quinto de izquierda a derecha, Felipe Izcaray. En este coro cantaba la hoy famosa soprano estadounidense Carmen Pelton, y el futuro actor Tom Wopat, quien fuera estrella del show de TV norteamericana "Los Duques del Peligro", o "Los Duques de Hazzard"


El Dr. José Antonio Abreu luego de condecorar al Dr. Juan Martínez Herrera en la Sala José Félix Ribas (1976) 


Uno de sus más preciados sueños, hecho realidad: La Orquesta Sinfónica Infantil


El más predilecto de sus "hijos culturales", Felipe Izcaray dirige su primer concierto con orquesta en 1976. La orquesta es la Orquesta de Cámara del Centro Simón  Bolívar, y el solista es Alirio Díaz (Concierto en La Mayor de
Mauro Giuliani). Lugar: Aula Magna de la UCV


Alirio Díaz interpretando el Concierto en La Mayor de Vivaldo con la Orquesta Infantil de Carora en Octubre de
1979, en la Sala José Félix Ribas del Complejo Cultural Teresa Carreño de Caracas. Dirige Felipe Izcaray, y
al fondo el violinista caroreño Jorge Alonso Riera Álvarez.


Los Maestros Alirio Díaz y Felipe Izcaray durante la grabación del disco del Concierto de Guitarra de Antonio
Lauro y el de  Aranjuez de Joaquín Rodrigo, con la Orquesta Simón Bolívar, en 1980


Tres generaciones de músicos caroreños, Alirio Díaz, Jaime Martínez y Felipe Izcaray, durante un concierto en el que actuaron juntos en Mayo de 1980, con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar. El lugar es el Auditorium del Colegio Nuestra Señora de las Nieves de Ciudad Bolívar. En esa ocasión el Maestro Díaz interpretó el Concierto
de Aranjuez de Joaquín Rodrigo y el Concierto para Guitarra y Orquesta de Antonio Lauro, quien se encontraba
en el público. El maestro Lauro dijo para la radio esa noche:
"Es la mejor versión que se ha hecho de mi
concierto,
al menos de las que he podido oír. Alirio es el mejor guitarrista del mundo, y este muchacho Izcaray
está perfectamente compenetrado con mi música. La orquesta es estupenda, y el solo de Corno Inglés en el Aranjuez, por el hijo de mi amigo Juan Martínez fue sencillamente conmovedor"...
El Maestro Izcaray, nos cuenta esto, al momento de hacer este trabajo y continuó diciéndonos algo que verdaderamente nos emociona, por lo que ello significa:   "Más tarde Lauro y Díaz se sentaron frente al Río Orinoco y le cantaron canciones y tocaron guitarra juntos hasta bien entrada la noche ante algunos músicos que no podíamos creer que estábamos viendo
aquello que era definitivamente INOLVIDABLE"
. Unos días antes, ese mismo elenco había grabado un disco LP contentivo de las 2 obras mencionadas. Este disco fue editado por el INOS.


El El Teatro Alirio Díaz, el hijo de sus sueños y que se hizo realidad, cuando otro de sus "hijos culturales" y de sus más allegados colaboradores, el Dr. Domingo Perera Riera, fue Gobernador del Estado Lara


Mucho es lo que le debemos en Carora a la memoria del Dr. Juan Martínez Herrera, venido de otras tierras, germinó su semilla aquí, con su extraordinaria labor... Sus cuatro hijos, engendrados en su matrimonio con la Dra. Teresita Yépez, su amante y fiel compañera que supo apoyarle en todo momento y cuando muchos creían en las "locuras de Juan", son hoy todos profesionales: María Teresa y Carolina, en profesiones que les dio las Ciencias y Juan Tomás y Jaime, quienes le siguieron los pasos en la música, hoy convertidos en maestros de su arte.