BEATIFICACIÓN DE LA MADRE CANDELARIA DE SAN JOSÉ
 

PREGON 

A los venerables  sacerdotes,  a los miembros de Institutos de vida consagrada, y a todos los fieles católicos.

 

Muy queridos Hermanos:

 

1.-Con gran alegría les anunciamos que el domingo 27 de abril de 2008, Dios mediante, se realizará, por primera vez en Venezuela, la beatificación de una insigne hija de la Iglesia: la Madre Candelaria de San José, fundadora de las Hermanas Carmelitas venezolanas.

 

2.- Habiéndose comprobado las virtudes que adornaron a esa preclara religiosa guariqueña, y cumplidos los requisitos canónicos, el Santo Padre Benedicto XVI emitió el pasado 6 de julio de 2007 el Decreto por el cual se reconoce   un  milagro realizado gracias a la intercesión de Madre Candelaria, y la elevó a la gloria de los altares, al declararla "Beata". Con esa declaración se establece que ella goza ya de la felicidad eterna, y puede recibir culto público. La solemne ceremonia se efectuará en Caracas, y será presidida por el Emmo. Sr. Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien vendrá hasta nosotros como Legado del Papa para esa jubilosa ocasión.

 

3.-La Madre Candelaria se destacó en vida por su profunda fe,  intenso amor a Dios y a sus hermanos, un corazón compasivo y misericordioso, filial adhesión a la Santa Madre Iglesia, y por su carácter generoso y emprendedor. Nacida en Altagracia de Orituco el   11 de agosto de 1863, Susana Paz-Castillo Ramírez, - su nombre de Bautismo -, acogió con entusiasmo la llamada de Dios a la santidad, y desde muy joven descolló en la práctica de la caridad viva y efectiva, con la cual atendió, consoló y curó a los enfermos y heridos que las contiendas bélicas habían dejado en las calles de su ciudad natal.

 

4.-Animada por el Presbítero Dr. Sixto Sosa,  más tarde Obispo de Cumaná, se consagró al servicio de los enfermos en el Hospital "San Antonio" fundado en 1903 en Altagracia de Orituco. Luego, junto con el Padre Sosa, en una época en la que florecieron en Venezuela varias Congregaciones femeninas, inició la fundación de una nueva Congregación religiosa, dedicada al servicio de los pobres, la cual se   constituyó definitivamente el 31 de diciembre de  1910 con el nombre de "Congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco". Posteriormente la Congregación se agregó a la Orden Religiosa del Carmelo, y fueron denominadas Terciarias Carmelitas Regulares. Hoy son conocidas entre nosotros como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Carmelitas de la Madre Candelaria.

 

5.-Con gran tesón y entusiasmo, a pesar de las estrecheces  económicas  de la Congregación, y de la escasez general  de recursos, la Madre Candelaria realizó una extensa labor de atención a los heridos de las guerras y a los enfermos más pobres, manifestando una gran confianza en la Divina Providencia, e intenso  amor a los más necesitados. Fruto de sus esfuerzos fue el establecimiento de varios Hospitales en los Llanos y el Oriente del país cuando la atención del Estado a la salud era muy deficiente.

 

6.-Por su ardiente amor a Dios y por su entrega generosa y abnegada a los pobres,  bajo la dirección de los Obispos y en compañía de las religiosas de su Congregación, esta nueva Beata venezolana es hoy ejemplo de virtudes, entre las cuales se destaca su fe viva e intensa en Jesucristo, nuestro único Salvador, la unión y el amor a la Iglesia   - y en particular a los obispos de Venezuela -, y la más viva caridad para con los  más pobres.

 

7.-A ella se aplican con justicia las palabras que los obispos latinoamericanos dedican a los santos en el Documento de Aparecida: "Su ejemplo de vida y santidad constituye un regalo precioso para el camino creyente de los latinoamericanos y, a la vez, un estímulo para imitar sus virtudes en las nuevas expresiones culturales de la historia. …. Los cristianos de hoy recogemos su herencia y nos sentimos llamados a continuar con renovado ardor apostólico y misionero el estilo evangélico de vida que nos han trasmitido". (A. 275 )

 

8.-La beatificación de la Madre Candelaria de San José será una ocasión maravillosa para renovar nuestra fe y defenderla ante las desviaciones; para reafirmar nuestra confianza en la presencia de Dios en medio del pueblo venezolano, apreciar la grandeza de nuestra santa Religión y de la Iglesia Católica, la vigencia y utilidad de las Congregaciones religiosas, y la importancia de  las vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada. Su ejemplo es, hoy más que nunca, un reclamo a todos los venezolanos a vivir en la solidaridad y en la fraternidad.

 

Queridos hermanos:

 

9.-Los invitamos a acoger con alegría el don de la beatificación de la Madre Candelaria, y a participar en las actividades que con ese motivo se irán desarrollando a lo largo de este año. Especialmente los invitamos a participar en la solemne ceremonia, el domingo 27 de abril.

 

10.-En todas las Diócesis se realizarán actividades y eventos  preparatorios a dicha magna celebración. Exhortamos a los sacerdotes, y a los  miembros de los institutos de Vida Consagrada a desplegar iniciativas dirigidas a poner de relieve la singularidad, utilidad y belleza de su excelsa vocación, así como el sentido transformador de la fe y de la religión cristiana y católica al servicio de los pobres y excluidos de la sociedad.

 

11.-Bendecimos al Señor por este nuevo regalo a la Iglesia en Venezuela. Intensifiquemos nuestras plegarias por la pronta beatificación de los venezolanos cuyos procesos están actualmente en curso en Roma: el querido y venerado Dr. José Gregorio Hernández, la Madre Emilia de San José, fundadora de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, la Madre Carmen Rendiles, fundadora de la Congregación de las Siervas de Jesús, la Madre Marcelina, fundadora de las Hermanas de los Pobres de San Pedro Claver, la Hna. María Bogotá Baquero, y Mons. Arturo Celestino Álvarez, quien fuera Obispo de Maracaibo y de Calabozo.

 

12.-Aprovechemos esta nueva oportunidad que nos brinda el Señor para valorar con alegría  nuestra identidad cristiana de hijos de Dios, discípulos y misioneros de Jesucristo y miembros de nuestra Santa Iglesia Católica.

 

Con nuestra afectuosa bendición episcopal,

 

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 11 de enero de 2008

 

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CAMINOS DE RECONCILIACION Y ESPERANZA
 

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO 

A todos los hombres y mujeres de buena voluntad

 

I- INTRODUCCION

 

1.       Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, como legítimos pastores de la Iglesia, compartiendo con el pueblo sus esperanzas y angustias e interpretando sus anhelos, queremos aportar nuestra visión cristiana para iluminar las conciencias y señalar caminos de reconciliación y esperanza a la luz del Evangelio, a fin de lograr unidos una Venezuela en paz. 

2.       Lo hacemos en el gozo de las recientes celebraciones navideñas, e inspirados por la Carta Encíclica “Salvados por la Esperanza” del Papa Benedicto XVI y por su mensaje con motivo de la Jornada Mundial por la Paz, a fin de trabajar juntos y hacer de nuestra tierra una “Casa Común” al servicio de toda la familia humana.

3.       Los Obispos consideramos que el mejor servicio que debemos darle a nuestra patria, en estos momentos de antagonismos entre los venezolanos, es el de mantenernos unidos, de ser fieles en anunciar al país el Evangelio de la Reconciliación, de establecer puentes de entendimiento y aportar valores y principios éticos para la construcción de una cultura de la paz y de la solidaridad.

4.       Los venezolanos anhelamos profundamente encontrarnos de nuevo como hermanos y hermanas en torno a lo que tenemos más en común: la vida y la dignidad sagrada de toda persona humana.

 

II.- Realidad Interpelante

 

5.       Damos gracias a Dios por la liberación de dos hermanas de la República de Colombia, compartiendo su alegría y la de sus familias, al tiempo que deseamos que todos los que sufren cautiverio, tanto en Colombia como en Venezuela, alcancen lo mas pronto posible la anhelada liberación.

6.       Queremos, ante todo, resaltar los valores positivos que encontramos en nuestra sociedad actual. Es innegable que  nuestro pueblo ha avanzado en su autoestima y en la conciencia de su dignidad; su participación política se ha incrementado y encontramos un aumento sensible de la organización comunitaria. En todo ello percibimos aspectos positivos que manifiestan signos de la presencia del Reino de Dios y exhortamos a su perfeccionamiento e incremento.

7.       Vemos con esperanza el despertar de una juventud con conciencia social y política, animada por deseos auténticos de libertad, verdad, justicia y solidaridad. “La Iglesia ve en la juventud la constante renovación de la vida y de la humanidad y descubre en ella un signo de sí misma”[ 1 ].

8.       Sin embargo, no podemos eludir los problemas que nos aquejan y que exigen una intervención más oportuna y eficaz. La persistente situación de injusticia por la pobreza de las mayorías, ante la riqueza e indiferencia de una minoría, ha causado odios y enfrentamientos. Esta situación de injusticia es un clamor a Dios y es insostenible por más tiempo. Necesitamos superar, no obstante, cualquier proyecto de justicia social que se alimente del populismo y se fundamente en ideologías autoritarias y materialistas que fomenten el odio, la violencia y el paternalismo.

9.       La violencia y la inseguridad mantienen en constante amenaza la vida de todos en el País, sin tomar en cuenta las clases sociales ni las militancias políticas. La delincuencia, el secuestro, el crimen, el sicariato y el narcotráfico, han creado un clima de zozobra. Un ejemplo de  esta realidad, es el caso de la frontera, donde los vacíos de autoridad, el mal funcionamiento de los servicios públicos, la ausencia de organismos de seguridad y defensa, la han transformado en tierra de nadie.

10.   Preocupa también la persistencia de la inseguridad civil y jurídica, la lentitud en la administración de la justicia, la precaria situación de los detenidos por motivos políticos, las condiciones infrahumanas de vida de los procesados y condenados en los retenes y centros penitenciarios del País y el creciente e incontrolable flagelo de la corrupción.

11.   Denunciamos, del mismo modo, el relativismo ético que debilita la conciencia; el materialismo y el consumismo; la permisividad sexual; el narcotráfico manifestado de muchas maneras, sobre todo en el lavado de dinero; las discriminaciones y el menosprecio de los demás.

 

III.- COMUNION Y SOLIDARIDAD

 

12.   La Iglesia en Venezuela unida al Papa desea manifestar, con valentía y esperanza la verdad que ha cambiado al mundo: “Dios es Amor” (I Jn. 4, 8). Esta verdad se nos ha manifestado en su Hijo Jesucristo, en quien el hombre encuentra la realización de su vocación a la comunión con Dios y con sus hermanos, hecha caridad y solidaridad fraterna.

13.   Juan Pablo II, siguiendo el Mensaje del Evangelio y de la Tradición de la Iglesia, nos dijo que “La Solidaridad es un camino hacia la Paz”[2] y Benedicto XVI nos ha recordado que la Justicia y la Solidaridad sólo se dan realmente en aquellos que viven el Amor a Dios y a los hermanos, ya que Cristo crucificado “reconcilia la justicia y el amor”[3]. “Esta es nuestra esperanza, una esperanza fiable, gracias a la cual podemos afrontar nuestro presente”[4]. Estamos convencidos de que en estos principios se encuentra el itinerario que debemos seguir para lograr el don de la paz y de la reconciliación entre los venezolanos.

 

IV.- AL SERVICIO DEL PUEBLO

 

14.   Para consolidar las bases de una sana democracia es necesario defender y promover a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y santuario de la vida; fortalecer la autonomía de los poderes públicos; mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles y favorecer la transmisión de valores ciudadanos, morales y religiosos, a través de los medios de comunicación social, la formación ciudadana para la paz y la reconciliación y la continuidad de los programas de Educación Religiosa Escolar.

15.   Reafirmamos como absoluta prioridad el cumplimiento de las legítimas esperanzas de la mayoría de nuestro pueblo: la seguridad, la vivienda, la salud y un empleo digno y estable, que promocione a la persona y permita el disfrute de los beneficios conquistados por una larga historia de luchas sociales en nuestro país y en todo el mundo por el movimiento obrero. El empleo digno exige la remuneración con un salario justo que permita a todas las familias cubrir la canasta básica y el ahorro honesto. Pedimos a los dirigentes políticos de todos los sectores que no prioricen la conquista del poder  sobre el verdadero y anhelado cambio social.

16.   Es necesario promover una verdadera primacía de la familia e independencia de las organizaciones sociales (vecinales, sindicales, estudiantiles, etc.) frente a los poderes económicos, partidistas y frente al Estado; buscar medidas apropiadas para frenar el alto costo de la vida y el desabastecimiento de alimentos; facilitar el acceso a una vivienda digna y darle verdadero empuje y sostenimiento a lo positivo de los programas sociales del Gobierno.

 

V.- DIALOGO Y REENCUENTRO

 

17.   Hemos de apostar por el bien común del país, promover el diálogo y el reencuentro de todos los hombres y mujeres de Venezuela, fortalecer más lo que nos une que lo que nos puede separar, recorrer juntos un mismo camino, cultivando la convivencia tolerante y respetuosa.

18.   Para reconstituir las buenas relaciones entre sectores y grupos enfrentados, necesitamos volver a un diálogo franco, afable, confiado y prudente. “El diálogo no es orgulloso, no es hiriente, no es ofensivo. Su autoridad es intrínseca por la verdad que expone, por la caridad que difunde, por el ejemplo que propone; no es un mandato, ni una imposición. Es pacífico, evita los modos violentos, es paciente, es generoso”[5].

19.   Si queremos conseguir una paz estable y duradera, es imprescindible que todos tengamos la voluntad de escuchar al otro, de dialogar y de trabajar mancomunadamente por el bien común. Todos, pero principalmente los gobernantes, tienen una responsabilidad primaria en tomar la iniciativa a favor del reencuentro de todos los venezolanos.

20.   Para avanzar por la ruta del diálogo y de la conciliación hay que evitar el insulto, la descalificación y la agresión a personas e instituciones, tanto civiles como eclesiásticas. Sirva de ejemplo, la aparición de letreros ofensivos y el lanzamiento de una granada a la Nunciatura Apostólica; el incidente de agresión contra la persona del Señor Cardenal Jorge Urosa Savino y las amenazas de promover escándalos.

21.   Reiteramos nuestra convicción de que el lema “Patria, socialismo o muerte” u otros semejantes, contrarios al valor de la vida, no ayudan al urgente trabajo del reencuentro de todos los venezolanos.

22.   Con la voluntad de crear espacios y ambientes favorables para la conciliación, exhortamos a los partidos políticos y al sector oficial, a no enfrascarse desde ahora en una nueva campaña electoral, sino más bien, dedicarse a la solución solidaria de los problemas que aquejan a nuestro pueblo.

23.   La depuración del registro electoral sería un paso importante para profundizar los cambios y mejorar la confianza de la población en el Consejo Nacional Electoral, en vista a las próximas elecciones de gobernadores y alcaldes.

24.   Necesitamos fomentar una cultura de la honestidad y de la transparencia para que las instituciones nunca sirvan a la corrupción o a los intereses egoístas.

 

VI.- RECONCILIACION NACIONAL

 

25.   Los venezolanos queremos avanzar por caminos democráticos y no bajo sistemas que coarten las libertades fundamentales, rechazando la violencia, el odio y la lucha de clases. Esto nos interpela y nos mueve, como embajadores de Cristo, a rogarles en su nombre que acepten reconciliarse con Dios y no desaprovechar su bondad y paciente misericordia (Cf. II Co. 5, 20).

26.   La reconciliación no es vuelta al pasado para asumir una praxis poco transformadora; apunta más bien a superar la lucha que intenta eliminar al adversario, crea las condiciones objetivas que se comparten y exige compromiso a favor del bien común. Ella exige un profundo cambio de nuestra mente, corazón y estilo de vida. Así como el Señor se hizo pobre para darnos vida, necesitamos comprometernos con los empobrecidos de nuestra nación, para buscar junto con ellos las causas y soluciones de sus problemas, en lugar de utilizarlos en proyectos políticos o ideológicos.

27.   No hay reconciliación sin el perdón que “cura las heridas y restablece en profundidad las relaciones humanas truncadas”. Así es posible una “política del perdón”, con la aplicación de una justicia “con rostro humano (…), capaz de superar el instinto espontáneo de devolver mal por mal (…). La capacidad de perdón es básica en cualquier proyecto de una sociedad futura mas justa y solidaria”. “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón”[6]. Pedimos perdón si, en nuestras declaraciones y posturas, hemos herido a personas o instituciones, o hemos obstaculizado el diálogo y el entendimiento entre los venezolanos.

28.   Un positivo gesto de reconciliación por parte del Gobierno, ha sido promover medidas de gracia. En este sentido, esperamos medidas a favor de otros venezolanos procesados o condenados por presuntos delitos vinculados con posiciones políticas. Al margen de que se puedan otorgar medidas de gracia, recordamos el derecho a ser juzgados en libertad que tienen los funcionarios policiales, actualmente detenidos, en razón del debido proceso, ya que el lapso legal establecido para juzgarlos bajo detención ha sido con creces excedido. Así también, en esta línea de reconciliación, solicitamos que el caso de  Nixon Moreno se resuelva dentro de la tradición cristiana y latinoamericana del asilo diplomático.

29.   Conscientes de la situación de la que han sido víctimas los trabajadores despedidos masivamente de la industria petrolera nacional, en virtud de los principios de justicia social y sus derechos laborales, veríamos como acto de reconciliación del Gobierno Nacional, el pago de los beneficios que les corresponden, a quienes aún no los han recibido, así como las ayudas necesarias para que encuentren nuevas fuentes de trabajo  en el marco del derecho a la no discriminación social ni política. Medidas similares deberían tomarse respecto de todos aquellos que hayan perdido su empleo en el servicio público por razones políticas.

30.   No contribuiría a la paz nacional el intento de volver a proponer una reforma que fue rechazada por una significativa parte del pueblo; además, la Carta Magna vigente no permite que sea presentada en un mismo período constitucional.  

 

 

VII.- DISCIPULOS Y MISIONEROS de Jesucristo.

 

31.   Movidos por el Espíritu Santo, nos disponemos a asumir el reto de aplicar las enseñanzas y conclusiones del Concilio Plenario de Venezuela y de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida, que se están traduciendo en proyectos pastorales a nivel nacional y diocesano. A ello nos impulsan: la Misión Continental, los Congresos Misionero y Eucarístico y el Año Paulino, que nos ayudarán a un nuevo despertar de nuestra conciencia como discípulos y misioneros de Jesucristo. La conmemoración de los 40 años de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano realizada en Medellín, es una oportunidad para reafirmar que “la solidaridad humana no puede realizarse verdaderamente sino en Cristo”[7].

32.   Compartimos con toda Venezuela la grata noticia de la beatificación de la Madre Candelaria de San José, a celebrarse el próximo  27 de abril. Es la segunda mujer venezolana, junto con la Madre María de San José, en ser elevada a los altares. En ella encontramos el modelo de una venezolana cabal, mujer de pueblo, humilde servidora de los desamparados y educadora cristiana; fundadora con Mons. Sixto Sosa de la Congregación de las Hermanitas de los Pobres de Altagracia de Orituco, hoy conocidas como Hermanas Carmelitas Venezolanas o Hermanas de la Madre Candelaria.

33.   Exhortamos a todos los católicos y personas de buena voluntad a orar  y trabajar por la paz y la reconciliación, por la solidaridad y la conversión de todos nosotros y a realizar un proyecto común de País sin exclusión. Les invitamos a edificar unidos el Reino de Dios, optando por los pobres y prestando un eficaz servicio a la verdad.

34.   Como Pastores, estamos comprometidos a caminar con nuestro pueblo, a mejorar nuestra disposición para el encuentro, a ser instrumentos de reconciliación sobre la base de la solidaridad y la conversión. Encomendamos este camino de Reconciliación Nacional a María de Coromoto que, “como Madre de tantos, fortalece los vínculos fraternos entre todos, alienta a la reconciliación y el perdón, y ayuda a que los discípulos de Jesucristo se experimenten como una familia, familia de Dios”[8].

Con nuestra Bendición.

Los arzobispos y Obispos de Venezuela.

           Caracas, 11 de Enero de 2008.


 


[1] Documento de Medellín V, 10.

[2] Juan Pablo II, Carta Encíclica “Sollicitudo Rei Socialis”, 39g.

[3] Benedicto XVI, Carta Encíclica “Deus Caritas est”, 10ª.

[4] Benedicto XVI, Carta Encíclica “Spe Salvi”, 1.

[5] Pablo VI, Carta Encíclica  “Ecclesiam Suam”, 31.

[6] Juan Pablo II, Mensaje de la Jornada por la Paz 2002, 9.15.

[7] Documento de Medellín II, 14c.

[8] Documento de Aparecida, 267.


Mensaje de Navidad

NAVIDAD, TIEMPO DE REENCUENTRO, PAZ Y ESPERANZA

+ Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora

 

 

 

 

 

 


22-12-2007

 

Cercana la Navidad quiero enviar a todo el pueblo torrense un fraternal saludo y un mensaje de esperanza. Doy infinitas gracias al Buen Dios por la ejemplar y democrática jornada vivida el pasado dos de diciembre, que marca una nueva etapa de nuestra democracia. Ahora se nos presenta el reto de superar el enfrentamiento y ponernos a trabajar en la construcción de la patria grande, en democracia plena, tal como lo sueña y exige la actual Constitución en su artículo 2.


Este nuevo contexto político y la proximidad de la Navidad nos invitan a tener gestos concretos de cercanía, diálogo y reconciliación. El único camino para construir una Venezuela unida es a través del diálogo, abierto, franco y constructivo, del perdón y del reencuentro.


Necesitamos unirnos para erradicar de nuestra mente y de nuestro corazón el hostigamiento, el lenguaje insultante y la humillación del adversario. Conductas éstas que vemos con mucha frecuencia en las altas esferas gubernamentales y que paulatinamente se van copiando en los distintos niveles del acontecer ciudadano. El venezolano nunca ha sido  así y no quiere que se le identifique como una persona violenta, que no es capaz de respetar, tolerar y aceptar al otro.


En torno al pesebre, bajo la mirada amorosa de María, testigo silencioso del nacimiento de Jesús y junto con los pastores, que representan a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, hagamos el gesto de consagrar nuestra propia familia al Niño Dios y repitamos la oración por Venezuela, sobre todo aquella parte que dice: “Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y del encuentro para que juntos construyamos la civilización del amor”.


Deseo a todos los torrenses una Navidad muy feliz y un nuevo año de mucha paz, trabajo y reconciliación. A María de Chiquinquirá, nuestra celestial patrona, Reina de la Paz, pido nos ayude a vivir una buena Navidad y nos guíe en nuestra misión de ser testigos ante el mundo del amor de Dios.


+ Mons. Ulises Gutiérrez

Carora, Diciembre 2007.


                             


 

 

 

CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA.
 COMISIÓN DE JUSTICIA Y PAZ.

 

                      “Reconciliación y Perdón para la Paz”.

 

  1. Los Obispos miembros de la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana, en medio de la realidad que vivimos y las exigencias que como creyentes nos llevan a unirnos  a las celebraciones de los sesenta años de la Declaración universal de los derechos humanos (1948-2008), los cuarenta años de la celebración de la primera Jornada Mundial de la Paz (1968-2008) y los veinticinco años de la adopción por parte de la Santa Sede de la Carta de los derechos de la familia (1983-2008), sentimos la urgencia de fortalecer y promover en la familia y la sociedad, la dignidad humana, el valor de la justicia, la verdad y la libertad, en la búsqueda de una paz duradera.

 

  1. En este contexto creemos pertinente se hagan gestos humanitarios que reflejen la firme voluntad de una búsqueda de reconciliación y de paz en el país. El tiempo del adviento en el que el profeta Isaías nos invita a convertir las lanzas en arados, tiene una concreción en nuestra patria en el gesto de devolver la libertad a quienes están presos por razones políticas. Como nos recordó muchas veces Juan Pablo II, no hay futuro sin perdón. Por tanto, solicitamos nuevamente al Sr. Presidente de la República, Hugo Rafael Chávez Frías, “la concesión de medidas de gracia o indultos a los civiles y militares condenados o imputados por razones políticas” (CEV. Exh. Pastoral: “Diálogo y Perdón para la Paz”,13. (11-01-2005)), siguiendo el espíritu de su experiencia personal cuando fue indultado en el año 1994. Somos conscientes de la complejidad de las normas jurídicas, pero también de que existiendo la voluntad política, los entendidos pueden dar una respuesta rápida, justa y apegada a la ley.

 

  1. Esta petición no tiene otro motivo sino, la exigencia de la fe, de la búsqueda permanente de la reconciliación y la paz, el velar por la integridad personal y familiar de estas personas que hoy se encuentran en distintos centros de reclusión, algunos de los cuales ya han cumplido lo prescrito por la ley, y todavía se encuentran privados de libertad.  Igualmente solicitamos le sea otorgado el requerimiento legal necesario al Bachiller Nixon Moreno, quien desde hace ya meses se encuentra en la Nunciatura Apostólica, para que retorne a la normalidad de su vida familiar y social, de esta manera podrá él y su familia vivir en paz y organizar su futuro.

 

  1. No podemos obviar como cristianos que el tiempo que se acerca de la Navidad, es un tiempo propicio para vivir la unidad en el amor familiar; este es un derecho de toda persona, sabiendo que la familia es “la primera e insustituible educadora de la paz”; por tanto, “quien obstaculice la institución familiar, auque sea inconscientemente, hace que la paz de toda la comunidad, nacional e internacional, sea frágil, porque debilita lo que, de hecho, es la principal “agencia” de paz” (Benedicto XVI, Jornada Mundial de la paz 2008, 5)

 

  1. La Reconciliación y la Paz es tarea de todos, personas e instituciones. Nadie  puede oponerse a esto; por eso queremos invitar a todas las Iglesias hermanas, a las distintas denominaciones religiosas y a las instituciones sociales de diversas áreas,  a que nos acompañen en esta petición justa y necesaria en el camino de un país reconciliado.

 

  1. Que el pesebre de Belén, en la Navidad, sea el hogar donde todos nos encontremos para seguir trabajando y testimoniando que la reconciliación y la paz es posible y que solo en ellas nuestras familias serán felices. María de Guadalupe, patrona de nuestra América, acompañe nuestro caminar hacia la paz personal y social.

 

Caracas, 12 de Diciembre de 2007.

 

Con nuestra bendición, 

 

             + Mons. José Luis Azuaje  Ayala                                                + Mons. Roberto Luckert león

 Obispo del El Vigía- San Carlos del Zulia                                                Arzobispo de Coro

                        Presidente                                                                              1er Vice-Presidente

 

 

                 + Mons. Victor Pérez Rojas                                                       + Mons. Wiliam Delgado Silva

      Obispo de San Fernando de Apure                                                           Obispo de Cabimas

         2 do  Vice-  Presidente                                                                                      Vocal

                   
                     
+ Mons. Ulises Gutierrez

                          Obispo de Carora

                           Vocal

 


La crónica menor

LA PURÍSIMA

+ Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo


 

 

  

 

30
-11-2007
( 2043)

La devoción a María Santísima se multiplica y potencia durante el adviento y la navidad. Las tradiciones populares, -novenas, cantos, romerías, compartir humano y gastronómico-, tienen tintes peculiares en cada región latinoamericana. Bajo matriz común hispana, más bien andaluza, todas ellas transidas de alegría y colorido que invitan a la fraternidad y la ternura.

 

En Nicaragua la solemnidad de la Purísima Concepción tiene visos de fiesta nacional. La novena se inicia el 28 de noviembre, para concluir el 7 de diciembre, la víspera, día de “La Gritería”. Cohetes, cantos de sabor andaluz con su recreación indígena/mestizo, multitudes por las calles, altares familiares con flores multicolores, y presidiendo, la imagen de la Purísima.

 

Se remonta al siglo XVII esta tradición de raíz franciscana que tiene su máxima expresión en las ciudades nicas de León y Granada. Las invitaciones de unas familias a otras para compartir el rezo, hace que las calles se llenen de gente que se entrecruza. Quienes mejor lo disfrutan son los “chavales”, niños y adolescentes, que con su mochila al hombro van de casa en casa, saludando al entrar “Quién causa tanta alegría”, y los de dentro contestan “la Concepción de María”. Se ora y se reciben ricos dulces caseros, chicha y pinolillo. Es un signo de identidad religiosa, de sentido comunitario, que impregna el ser nacional nicaragüense.

 

El 7 de diciembre se desbordan las calles de poblados y ciudades. Es “La Gritería”. Nuestras novenas de aguinaldos, las posadas y las paraduras del Niño tienen rasgos muy parecidos. Hay cantos que invitan a la danza y a la fácil repetición y forman parte de esa gritería que despierta los mejores sentimientos que tenemos los humanos: la familiaridad y la cercanía. Uno de ellos dice candorosamente: “Por eso el cristianismo, con grata melodía, repite de María, su nombe sin cesar”. Ella es la causa de tanta alegría, la que necesitamos todos, en medio de la intolerancia y las privaciones de la vida.


AHORA A GOBERNAR

Por Pbro. Luís Ugalde S.J.

 

 

 

 

       06-12-2007

Ganó la democracia en Venezuela. La defendimos contra una locura, como sería el establecimiento de un totalitarismo cubanoide. El domingo la mayoría, de un signo y de otro, salió a defender el artículo 2 de la Constitución bolivariana que debemos convertir en tarea de gobierno de todos los venezolanos: “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna  como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”(Art. 2)


Obviamente, esta no es la  realidad venezolana, pero sí el horizonte de nuestro deseo democrático. Por eso, nuestra batalla (aunque el Presidente se obstinó en lo contrario) no fue contra Chávez, que debe gobernar cinco años más, de manera muy distinta.


La defensa de este artículo no es una batalla de papel, para redactar otro papel, así se llame Constitución. El reto de todos es la difícil transformación de nuestra realidad  que lo contradice.

Gracias a los estudiantes, hemos frenado a tiempo para evitar la caída al precipicio, pero sería irresponsable dar rienda suelta a la fiesta. Los estudiantes no deben olvidar nunca que las malas prácticas, de ahora y de antes, hacen que Venezuela esté muy lejos de ser “un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia”. Aquí no prevalece “la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social”.


El gobierno tiene una terrible deuda social, luego de nueve años en el poder. Ahora le toca gobernar en serio: combatir la corrupción, inseguridad, la falta de empleo productivo y de vivienda, y de oportunidades de vida para tantos y tantos… Los que no somos gobierno tenemos una formidable tarea que no se resuelve yéndose del país, ni con la abstención frívola. La Iglesia tiene una deuda  profunda con la evangélica “opción preferencial por los pobres”, que no la podrá pagar sino abriendo sus tesoros espirituales y entregándolos a la gente creyente para construir el país que estamos lejos de ser.


Este domingo, luego de votar temprano, fui a decir la Misa por Venezuela. El “salmo responsorial”, tomado de los viejos salmos judíos, me habló con fuerza sobre lo que tenemos que hacer los venezolanos:


“Jerusalén [Venezuela], que haya paz entre aquellos que te aman, que haya paz dentro de las murallas y que reine la paz en cada casa”. “Por el amor que tengo a mis hermanos [chavistas o no] voy a decir: La paz esté contigo. Y por la casa del Señor, mí Dios, pediré para ti todos los bienes” (salmo 121)


La soberbia llevó al gobierno a retarnos con la concentración de poder en el Presidente. Por ello perdió tres millones de votos y sólo el 27%( algo más de 4 de 16) de los venezolanos (muchos obligados y engañados) dijeron sí a la nueva constitución totalitaria.

Dura y merecida lección para el gobierno ensoberbecido. También debe serlo para quienes asustados desean volver al pasado. La deuda social acumulada requiere lo mejor de nosotros para un cambio social y político verdadero y realista, lejos de privilegios y de mesianismos engañosos.


¿Sabremos construir para hacer realidad lo formulado en el artículo 2 de la Constitución?


Gran reto para el país, pero sobre todo para los estudiantes, pues está visto que sin ellos carecemos de fuerza para soñar y lograr lo que es justo. Ellos a su vez tienen que seguir aprendiendo…


Jesús, en una de sus enseñanzas más extrañas, paradójicas e inspiradoras, llamadas “bienaventuranzas” nos dice:“Felices los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios” (Mateo 5,9). Sabemos que no hay paz sin justicia construida en libertad, que abrace la diversidad de los venezolanos.


Gracias Venezuela por este bello triunfo contra el intento autoritario. Ahora todos a gobernar, es decir construir, en un año 2008 particularmente difícil, cada uno (gobierno, oposiciones, iglesias, universidades, empresarios…) desde su puesto. Y ustedes estudiantes sigan enarbolando su conciencia para convertirla en fuerza espiritual contagiosa y apasionada en la construcción efectiva de paz y vida para los venezolanos. Juntos podemos.


RECONCILIACION NACIONAL, TAREA DE TODOS

+ Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora

 

 

 

 

    03-12-2007


Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,12)

Después de la gran jornada cumplida el pasado domingo 2 de diciembre, surge un clamor que todos debemos hacer propio: descubrir y promover caminos de justicia y reconciliación que nos lleven a vivir en paz. Las buenas relaciones entre las personas y los pueblos pasan por la aceptación y el respeto al otro. Todos estamos llamados a sumir actitudes cristianas y cívicas de sensatez, cordura y respeto a los demás, y al mismo tiempo asumir el compromiso de trabajar para que se imponga un clima de paz y de sana convivencia.  

La reconciliación de Venezuela ha comenzado, se impone el diálogo y la paz. Más que el triunfo de unos de los bloques es el triunfo de todo el pueblo venezolano, es la hora del abrazo de todos los venezolanos, de los hermanos, es el momento del  reencuentro de todos en un nuevo proyecto de país.


El largo proceso de reconciliación nacional es tarea de todos. La unidad es posible en la diversidad. Venezuela necesita un clima diferente pues el camino que veníamos transitando es peligroso y destructor. Se impone buscar juntos la verdad. Nadie es el dueño absoluto de la verdad; el único absoluto es Dios, que en Jesucristo se nos manifiesta como “camino verdad y vida”.


Démonos la oportunidad de ser instrumento en la reconstrucción de nuestra querida Venezuela y hacer de ella la patria grande en donde todos cabemos, sin excluir a nadie. La tolerancia y el respeto deben ser las virtudes que más debemos cultivar en estos días post referéndum.

 
La Navidad, ya cercana, es tiempo propicio para que cada uno dé lo mejor de sí. El nacimiento de Jesús trae gozo, paz y felicidad para todos los que sienten en el corazón el eco del canto de los ángeles en Belén: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”.


+ Mons. Ulises Gutiérrez, Obispo de Carora

Carora, Diciembre 2007


ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERANZA

+ Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora

 

 

 

 

    30-12-2007

Con el adviento la Iglesia comienza un nuevo año litúrgico y se prepara para celebrar la gran fiesta de la humanidad, la Navidad.


Con el nacimiento de Jesús se inicia una nueva etapa en la historia de los hombres, Dios regala la salvación a todos los hombres. La historia a partir de ese momento se divide en el “antes de Cristo” y en el “después de Cristo”.


La salvación de Dios es una realidad, que aunque tendrá su plenitud con la segunda venida de Jesús, se cumple en nuestra propia vida, en nuestra historia personal. En la medida que asumimos nuestra condición de bautizados, discípulos del Señor y vivimos los valores del Evangelio, el Reino de Dios, Reino de amor, de paz y de justicia se estará realizando entre nosotros.


Dios asume nuestra condición humana y nos da la posibilidad de ser hijos de Dios, asociándonos a su obra de salvación. San Juan lo dirá con palabras sencillas “El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros” (Jn 1,1-18).


Ser discípulos de Jesús implica que nuestra vocación es la misma de Jesús: proclamar el amor de Dios a todo el que nos rodea. Es exactamente lo que nuestros obispos, reunidos en Aparecida nos pedían: ser discípulos y misioneros de Jesucristo.

Para vivir en la esperanza que nos ofrece el adviento es necesario estar en sintonía con el Evangelio de Jesús. Pongámonos en marcha, abramos nuestro corazón y dejemos que también en nosotros nazca Jesús.


El nacimiento de Jesús trae gozo, paz y felicidad para todos los que sienten en el corazón el eco del canto de los ángeles en Belén: “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama”.


La gran noticia del adviento es la encarnación de Dios, la salvación y liberación del hombre. ¡Qué importante debe ser nuestra humilde condición humana para que Dios decida asumirla¡ Si Dios se hace hombre es porque vale la pena se hombre, pero hombres y mujeres nuevos.


¿Porqué no darnos la oportunidad de que en nuestro corazón, en nuestra familia en nuestra comunidad llegue la salvación de Dios que Jesús nos trae?


Gracias, Señor porque nos amas, porque al asumir nuestra condición humana la divinizaste. Porque con tu venida nos das razones para vivir y para amar, para llenar nuestro vacío interior, para vencer nuestro egoísmo y así ser felices.
 


 

 

 

 

CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

PRESIDENCIA

 

COMUNICADO

 

ANTE LA INMINENCIA DEL REFERENDUM

  

1. Dentro de pocos días el pueblo venezolano deberá concurrir a las urnas electorales para pronunciarse en referéndum sobre la propuesta de reforma constitucional,  presentada al país por el Ciudadano Presidente de la República y la Asamblea Nacional. Con ese motivo, los Obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana queremos dirigirnos nuevamente  a  los católicos y a todos los venezolanos y venezolanas de buena voluntad.

 

2. Reiteramos nuestra convicción expresada en anteriores documentos de que dicha reforma es innecesaria, moralmente inaceptable e inconveniente para el país. Además de restringir muchos derechos humanos civiles, sociales y políticos consagrados en la Constitución, crea motivos de discriminación política e introduce nuevos campos de enfrentamiento y polarización entre los venezolanos.

 

3. Recordamos que todos los ciudadanos tienen el derecho a tener una opinión sobre la propuesta de reforma y a expresarla democráticamente.  Por consiguiente,  nadie tiene derecho a agraviar o insultar a quienes disientan de ella. Rechazamos  los ataques, difamatorios e injuriosos contra el Sr. Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas,  los Obispos en general y otras personalidades y sectores del pueblo venezolano.

 

4. Llamamos a todos los electores a participar activamente y a expresarse libre y conscientemente con el voto. Recordamos al Consejo Nacional Electoral la imperiosa obligación constitucional, democrática y ética que tienen ante Dios y ante la Patria de asegurar la transparencia de la consulta, tanto en el mismo proceso comicial como en la entrega de los resultados.

 

5.  En estos días previos a una decisión histórica de la cual dependerá el futuro de nuestra querida Venezuela, estamos todos llamados a asumir  actitudes cristianas y cívicas de sensatez, cordura, respeto a los demás, junto con el compromiso de trabajar para que impere un clima de paz y de sana convivencia.

 

6. Invitamos a todos los católicos, a todos los cristianos y a todos los hombres y mujeres de cualquier religión, a orar intensamente a Dios para que todos contribuyamos a construir los caminos de la paz. Ponemos esta intención en manos de nuestra amorosa madre, la Santísima Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela. 

 

Caracas, 26 de noviembre de 2007

 

Con nuestra bendición, 

                       

XUbaldo R. Santana Sequera

Arzobispo de Maracaibo

Presidente de la CEV

 

 

 

XRoberto Lückert León

Arzobispo de Coro

1er. Vicepresidente de la CEV

 

 

 

XJorge CARDENAL Urosa Savino

Arzobispo de Caracas

2do. Vicepresidente de la CEV

 

XRamón Viloria Pinzón

Obispo de Puerto Cabello

Secretario General de la CEV

 

 


Ante la Reforma Constitucional

A nuestros hermanos en la Fe

+ Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora

 


 

 

    24-11-2007

Nosotros, Sacerdotes y Religiosas y Religiosos que compartimos la fe en medio de la Iglesia Diocesana de Carora, no podemos callar ante la coyuntura histórica que estamos atravesando. Sintiendo el deber de dar razón de nuestra esperanza a quien nos la pide    (cfr. 1 Pe 3, 15), e intentando ser coherentes con los valores del Evangelio, expresamos nuestra opinión sobre la llamada Reforma a la Constitución Nacional  propuesta por el Presidente de la República.

 

Una Reforma a la Constitución Nacional, según el Art. 342 de la misma “…tiene por objeto una revisión parcial de esta Constitución y la sustitución de una o varias de sus normas que no modifiquen la estructura y principios fundamentales del texto constitucional”.

 

Consideramos que la propuesta de reforma modifica la concepción de Estado, al convertirlo en Estado socialista (cfr. Art. 16 del Proyecto de Reforma) lo cual  rompe con los enunciados del Preámbulo de la Constitución que consagra los principios fundamentales en la que se asienta el país: “una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural…” 

 

Si tomamos en cuenta lo anterior, concluimos que se da una grave incongruencia entre los enunciados fundamentales y el texto en general. Lo propuesto, en todo caso, significa la redacción de una nueva constitución, para lo cual existe otro procedimiento constitucional, distinto al de la Reforma, por lo que de aprobarse la propuesta actual nacería con vicios de inconstitucionalidad.

 

Por otra parte, nos angustia el que se someta a consideración del pueblo venezolano, algo tan trascendental, sin tiempo para una reflexión imprescindible.

 

Ratificamos la vocación democrática, como rasgo fundamental del pueblo venezolano, manifestado en la democracia participativa, alternabilidad en el ejercicio del poder e independencia de los poderes públicos, rasgos que se perderían de aprobarse la reforma en cuestión.

 

Nos hacemos solidarios con el documento emanado de la Conferencia Episcopal Venezolana, “llamados a vivir en Libertad” (Gl 5,13), fruto del consenso unánime de nuestros legítimos Pastores.

 

Y como ciudadanos, consideramos que “…a nadie le es licito permanecer ocioso” (Juan Pablo II CFL) cuando está en juego el destino de la patria. Por ello es necesario ejercer nuestro deber y derecho al voto, responsablemente, de cara a Dios, al bien del colectivo  y a la construcción de la paz. Les exhortamos a acudir masivamente a las mesas electorales el próximo 02 de diciembre a votar, ya que  creemos  que es un deber cívico y al  mismo tiempo moral. El cristiano no puede desentenderse de la realidad, por lo que abstenerse no contribuye al bien del país.

A María Chiquinquirá de Aregue, nuestra Madre, le pedimos que nos guíe por los caminos que nos llevan a la reconciliación, al dialogo y a la convivencia entre hermanos, para construir una Venezuela donde todos estemos incluidos y podamos vivir en paz.


Firman los sacerdotes, religiosas y religiosos de la Diócesis de Carora







En vista de los acontecimientos en que se desarrolla la vida pública
en nuestro país, www.encarora.com se hace SOLIDARIA 
a las exhortaciones dadas por la Iglesia Venezolana y las hace llegar
a nuestros usuarios, siendo estas  referentes, en primer lugar a
la propuesta de Reforma Constitucional, la segunda una nota de prensa referente
a la misma información, por último la Exhortación Pastoral de la CEV ante la
muerte del Emmo. Sr. Cardenal Rosalio José Castillo Lara.

20-10-2007                                                                         

 

 “LLAMADOS A VIVIR EN LIBERTAD”

(Gl 5, 13)

EXHORTACIÓN DEL EPISCOPADO VENEZOLANO

SOBRE LA PROPUESTA DE REFORMA CONSTITUCIONAL

 

A todos los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad

 

I- INTRODUCCION

 

1.   Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, como ciudadanos y como legítimos pastores de la Iglesia, compartiendo con el pueblo las angustias y esperanzas de cada momento histórico, hemos decidido dirigirnos a todos los venezolanos, a los residentes en nuestro país y, en particular, a los fieles católicos, ante la propuesta de Reforma Constitucional presentada a la nación el pasado 15 de Agosto por el ciudadano Presidente de la República, a la cual se agrega ahora lo propuesto por la Comisión Mixta de la Asamblea Nacional.


2. Nuestra contribución tiene el propósito de iluminar, desde una valoración ética, el juicio y la decisión que sobre el proyecto de Reforma corresponde asumir a los venezolanos en asunto de tanta importancia para el presente y el futuro del país. Fundamentamos esta iluminación en los principios y criterios del Evangelio, de la Doctrina Social
de la Iglesia y  de los numerosos documentos emanados de nuestra Conferencia Episcopal. Nos impulsan la convicción de que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela ha de seguir siendo patrimonio de todos los venezolanos, sin exclusión, y nuestro compromiso de fomentar la convivencia pacífica de todos los ciudadanos y la concordia entre los diversos sectores e instituciones para la construcción de un destino común como nación.


3. En nuestra fraterna y solidaria reflexión y discernimiento pastoral de la situación del país y, como portadores del clamor y preocupación de muchas comunidades y personas, hemos examinado la relación entre el contenido de la Reforma con las exigencias de la persona humana, su conciencia, su libertad,  sus derechos, su dignidad, y con la concepción cristiana de la mayoría de la sociedad venezolana. Hemos considerado también los cambios más relevantes que plantea la propuesta, así como algunas de las consecuencias de índole ética y social que se seguirían de dicha Reforma.

 

4. En los países democráticos una Constitución es un pacto social, el resultado de las deliberaciones, discusiones y acuerdos de una Asamblea Constituyente, u otro cuerpo políticamente plural que represente al pueblo, y  de una consulta electoral libre, confiable y pacífica; su finalidad es garantizar el Estado de Derecho para todas las personas, la estabilidad jurídica de las instituciones y el bienestar integral del conjunto de los ciudadanos. Su legitimidad radica en que acoja la pluralidad de posturas que tienen derecho a convivir en una sociedad democrática. En su articulado quedan claramente establecidos la definición del Estado y sus órganos, siempre  al servicio del pueblo, el modelo de país y los principios y valores esenciales por los que el pueblo soberano  quiere regir su vida y la de sus instituciones. En consecuencia, el verdadero sujeto de la Constitución es  el pueblo, no el Estado y menos aún el gobierno; por eso ella debe expresar el acuerdo de todos  los sectores, corrientes e ideologías. No puede ser la consagración de las ideas o propósitos políticos de un determinado grupo partidista. Consiguientemente, una modificación de la “Carta Magna” debe apoyarse en el mayor consenso posible.

 

II.- NUESTRAS PREOCUPACIONES ANTE LA PROPUESTA   

 

5. La Reforma ha sido presentada como un instrumento para dar mayor poder al pueblo, especialmente a través del denominado “Poder Popular”. En ella se ofrece la reducción de la jornada laboral, y a los trabajadores independientes la tan deseada seguridad social. Sin embargo, se acentúa la concentración de poder en manos del Presidente de la República y se favorece el autoritarismo. Punto central de esta Reforma es que Venezuela pase de “Estado democrático y social de derecho y de justicia” (Art. 2 de la actual Constitución) a ser  un “Estado Socialista” (art. 16 de la propuesta). Algunos artículos condicionan la participación del pueblo y la actividad de los ciudadanos a la sola construcción del socialismo (Art. 70) y de la economía socialista (Art. 112). Esto limita la libertad de los venezolanos; se incrementa excesivamente el poder del Estado, se elimina  la descentralización, y el gobierno controla muchísimos espacios de la vida ciudadana. En ese modelo socialista,  el Estado y el gobierno estarían dirigidos por un Presidente que puede ser reelecto - sólo él -  continuamente, con un poder amplísimo que le permitiría disponer constitucionalmente de las instituciones, propiedades y recursos. Esto es verdaderamente grave y modificaría la estructura fundamental del Estado democrático.

 

6. Un modelo de Estado socialista, marxista-leninista, estatista, es contrario al pensamiento del Libertador Simón Bolívar (Cf. Discurso ante el Congreso de Angostura), y también contrario a la naturaleza personal del ser humano y a la visión cristiana del hombre, porque establece el dominio absoluto del Estado sobre la persona. Experiencias de otros países demuestran que en tal sistema, el Estado y su gobierno se convierten en opresores de las personas y de la sociedad, coartan la libertad personal y la expresión religiosa, y causan un gravísimo  deterioro en la economía, produciendo una pobreza generalizada. Ejemplo de ello han sido los países de Europa Oriental, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y, más cerca de nosotros, la República de Cuba. En ese escenario se establecería una discriminación con quienes no participen de la ideología socialista, se reducirían los derechos políticos de muchos venezolanos, y la noción de “pueblo” tendría un carácter restringido y excluyente identificado sólo con las personas y grupos que adhieren al socialismo.

 

7. El pluralismo político es uno de los valores fundamentales consagrados por la actual Constitución (Art. 2). La implantación de un Estado Socialista es excluyente, e implica el cese del pluralismo y de la libertad política y de conciencia de los ciudadanos. Es un hecho comprobado que dentro de un Estado democrático pueden  existir partidos socialistas  y gobiernos socialistas. Abundan ejemplos en el mundo actual como Chile y Brasil. En cambio, en un “Estado socialista”, tal como se propone en Venezuela, toda la actividad política, social, económica y cultural se encuadra dentro de una única opción, un pensamiento único.

 

8. Con respecto al capitalismo y al socialismo, los Obispos nos hemos manifestado en diversas ocasiones. La solución al drama de la pobreza, de las injusticias sociales, de las hirientes desigualdades, no está en el capitalismo salvaje  ni en el socialismo marxista, sino en la práctica de la justicia social y de una efectiva caridad (Cf. Juan Pablo II, Encíclica Centesimus Annus 33, 48 y 49).

 

9. Otros cambios propuestos restringen derechos ya consagrados en la actual Constitución, lo que atenta contra el principio de progresividad de los derechos humanos garantizado en el Art. 19 de la actual Constitución. En este campo de los derechos humanos y constitucionales, algunas disposiciones representan una patente involución, como los artículos  337, 338 y 339 de la Reforma sobre los estados de excepción, que suspenden el derecho al debido proceso (Art. 49) y a la información (Art. 57 y 58).  El nuevo poder del Estado, el “Poder Popular”, no nace del sufragio ni de elecciones (R. Art.136), y su promoción, organización y registro es competencia del Poder Nacional (R. Art. 156, 35). Se vulnera de este modo la libertad de asociación (Art. 52), poniéndola en manos del Estado, lo cual quebranta el carácter democrático y electivo de todos los niveles de gobierno, previsto en el artículo 6 de la Constitución, y le quita poder al pueblo. Además, ya el pueblo es sujeto del poder y lo que necesita es tener el pleno ejercicio de sus derechos y libertades y que le presten servicios eficientes quienes han sido elegidos libremente para esas funciones. La genuina democracia no consiste sólo en la elección de las autoridades; “no basta una democracia puramente formal, fundada en la limpieza de los procedimientos electorales, sino que es necesaria una democracia participativa y basada en la promoción y respeto de los derechos humanos. Una democracia sin valores (…), se vuelve fácilmente una dictadura y termina traicionando el pueblo” (Documento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida 74).

 

10. Esta propuesta de Reforma más que enfrentar y superar la problemática vivida en el país, profundizaría la polarización entre los venezolanos, dificultaría la convivencia social con el peligro de generar nuevos odios y conflictos, que queremos evitar. Los obispos renovamos el llamado, que repetidas veces hemos hecho, al diálogo y a la reconciliación y ratificamos nuestra disposición de seguir acompañando al pueblo venezolano con el anuncio valiente y decidido del Evangelio y el compromiso de compartir sus alegrías, temores y esperanzas.


III. PERSONA Y LIBERTAD

 

11. Dios  nos ha creado como personas libres con capacidad de organizar la vida personal y la vida social. Vida y libertad son inseparables. Dios libera, porque es el Dios de la vida; se revela en la historia liberando a su pueblo, no quiere que ninguna nación esté  esclavizada o dominada por otra, ni por sus propias autoridades. La libertad no es una condición abstracta del ser humano y de la sociedad. La libertad es un derecho fundamental innato en cada ser humano, que no tiene otros límites que la libertad y los derechos de los demás. Todo lo que se opone a la libertad, se opone a la vida. La supresión de la libertad no corrige las injusticias sino que agrega otras, asfixiantes e insoportables.

 

12. Conforme a la enseñanza de la Iglesia, la persona humana, el pueblo, y no el Estado, son   el centro de toda la vida social. El Estado existe para la persona y para el pueblo, y no al revés. En esta línea el Concilio Vaticano II declara: «El principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana» (GS 25). El Catecismo de la Iglesia Católica expresa: «Cuando el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho» (CEC 2273). Y Juan Pablo II en  la Encíclica Centesimus Annus nos dice que el «Estado totalitario tiende, además, a absorber en sí mismo la nación, la sociedad, la familia, las comunidades religiosas y las mismas personas» (C.A. 45 b).

 

13. La doctrina de la Iglesia en este aspecto tiene una específica incidencia en el campo político. El principio de subsidiaridad debe aplicarse para construir una auténtica democracia. Esto es, que el Estado debe ayudar pero no absorber ni suplantar las iniciativas, la libertad y la responsabilidad de las personas y de los grupos sociales. En su Encíclica «Dios es amor» el Papa Benedicto XVI advierte: «Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad con la cercanía a los hombres necesitados de auxilio» (28 b).

 

IV- DECISIÓN QUE MIRA AL FUTURO

 

14. La Constitución  y la Reforma planteada no son un asunto sólo de partidos o de un determinado sector de la población. Es algo de interés nacional que nos afecta a todos. Nadie debe desentenderse, ni dejar de participar en su discusión, ni negarse a asumir una posición ante la propuesta de Reforma. Eso sería un gravísimo error.

 

15. El debate sobre la Reforma, no puede considerarse como un simple conflicto entre “oficialismo y oposición”, entre “ricos y pobres”. Es algo que concierne al futuro de todo el pueblo venezolano. Y en este debate, nadie debe discriminar, ni excluir, ni ofender a quienes sustenten una opinión contraria  a la suya.

 

16. En síntesis, nuestra posición en cuanto al proyecto de Reforma puede formularse así:

      - El proyecto presentado a la consideración del pueblo venezolano, debido a la radicalidad y profundidad de los cambios introducidos en la estructura del Estado, va más allá de una Reforma.

      - La proposición de un “Estado Socialista” es contraria a principios fundamentales de la actual Constitución, y a una recta concepción de la persona y del Estado.

      -  La propuesta de Reforma excluye a sectores políticos y sociales del país, que no estén de acuerdo con el Estado Socialista, restringe las libertades y representa un retroceso en la progresividad de los derechos humanos.

      - Por cuanto el proyecto de Reforma vulnera los derechos fundamentales del sistema democrático y de la persona, poniendo en peligro la libertad y la convivencia social, la consideramos moralmente inaceptable a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

V -CONCLUSIÓN:
ESTAMOS LLAMADOS A VIVIR EN LIBERTAD Y A SER CONSTRUCTORES DE PAZ


17. Solamente quien es libre, construye la paz. “Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, nos dice Jesucristo (Mt. 5, 12). Cada uno de los cristianos está, pues, llamado a descubrir y promover caminos de justicia y reconciliación en la familia, en cada comunidad, en toda la nación: 

 

“Venezuela quiere y reclama a gritos (…), que se termine con los odios, los insultos y las descalificaciones y que sus hijos e hijas se reconcilien, se respeten y vivan en paz” (Exhortación de la CEV, Julio 2007)

 

18. Como pastores de la Iglesia invitamos a todos los fieles a orar intensamente por nuestra Patria e invocamos las luces del Espíritu Santo sobre todos los ciudadanos en esta difícil toma de decisión e imploramos el auxilio de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, a cuyos pies en su “Basílica Menor” de Guanare, título con que el Santo Padre Benedicto XVI ha honrado y enaltecido su templo, nos postraremos en confiada súplica por el bien de la República. 

 

Con nuestra afectuosa bendición episcopal, 

 

Firman, los Arzobispos y Obispos de Venezuela 

 

Caracas, 19 de octubre de 2007








                                                  Caracas, 19 de octubre de 2007

                    NOTA DE PRENSA
 

Exhortación del  Episcopado Venezolano
 sobre la propuesta de la Reforma Constitucional

 

“Llamados a vivir en libertad”

 

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela, como ciudadanos y como legítimos pastores de la Iglesia, compartiendo con el pueblo las angustias y esperanzas de cada momento histórico se han reunido en la sede de la Conferencia Episcopal venezolana, y reflexionaron  exhaustivamente sobre la propuesta de la Reforma Constitucional.

  
Preocupados por un proyecto de reforma que afectará el futuro de todos los venezolanos, han fijado su posición que se puede sintetizar de la siguiente manera:

 

IV- DECISIÓN QUE MIRA AL FUTURO

Párrafo 16

- El proyecto presentado a la consideración del pueblo venezolano, debido a la radicalidad y profundidad de los cambios introducidos en la  estructura del Estado,  va más allá de una Reforma.

- La proposición de un “Estado Socialista” es contraria a principios fundamentales de la actual Constitución, y a una recta concepción de la persona y del Estado.

- La propuesta de Reforma excluye  a sectores políticos y sociales del país, que no estén de acuerdo con el Estado Socialista, restringe las libertades y representa un retroceso en la progresividad de los derechos humanos.

- Por cuanto el proyecto de Reforma vulnera los derechos fundamentales del sistema democrático y de la persona, poniendo en peligro la libertad y la convivencia social, la consideramos moralmente inaceptable a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia. 

 

  V- CONCLUSIÓN:

  ESTAMOS LLAMADOS A VIVIR EN LIBERTAD Y A SER CONSTRUCTORES DE PAZ

  Párrafo 17

 

- Solamente quien es libre, construye la paz. “Felices los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios”, nos dice Jesucristo (Mt. 5,12). Cada uno de los cristianos está, pues, llamado a descubrir y promover caminos de justicia y reconciliación en la familia, en cada comunidad, en toda la nación:

 

       “Venezuela quiere y reclama a gritos (…), que se termine con los odios, los insultos  y las descalificaciones y que sus hijos e hijas se reconcilien, se respeten y vivan en paz”

        (Exhortación de la CEV, Julio 2007) 

 

Lic. Celina Petrascu B

Departamento de Medios de Comunicación Social
Conferencia Episcopal Venezolana

prensa@cev.org.ve


(58) 212 4422250-4723323-4422090




EXHORTACION PASTORAL DE LA CEV
ANTE LA MUERTE DEL EMMO. SR. CARDENAL
ROSALIO JOSE CASTILLO LARA

 

Misericordia et veritas

 

El martes 16 de octubre de 2007 a las 7:40 de la mañana entregó su alma al Creador el Señor Cardenal Rosalio José Castillo Lara SDB. Nacido en Güiripa, Estado Aragua, el 4 de septiembre de 1922, fue el tercero de siete hijos de una laboriosa y cristiana familia. Recibió una esmerada educación en los colegios salesianos de Valencia y Los Teques.

 

Ingresó en la Congregación Salesiana e hizo su preparación intelectual y vocacional en Caracas, Mosquera (Colombia) y Turín (Italia). Recibió la Ordenación Sacerdotal de manos de su tío, el venerado Arzobispo Monseñor Lucas Guillermo Castillo Hernández el 4 de septiembre de 1949, en el templo de María Auxiliadora de Caracas.

 

Su ministerio lo ejerció en el seno de su congregación, primero en Caracas, luego como profesor en Turín y Roma, en Venezuela como Presidente de AVEC y Provincial y Consejero General, en Roma.

 

El 23 de marzo de 1973 fue electo Obispo coadjutor de Trujillo. Recibió la Ordenación Episcopal en el Templo de Don Bosco de Caracas, el 24 de mayo del mismo año, de manos del Cardenal José Humberto Quintero Parra.

 

El 12 de febrero de 1975 el Papa Pablo VI lo llamó a Roma como Secretario de la Pontificia Comisión para la revisión del Código de Derecho Canónico, de la que fue nombrado Propresidente por el Papa Juan Pablo II, el 17 de mayo de 1982. El 18 de enero de 1984 instituida la Pontificia Comisión para la Interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico, fue nombrado su Presidente, cargo que mantuvo hasta 1989.

 

En el Consistorio del 25 de mayo de 1985 fue creado Cardenal, siendo el tercer venezolano en ostentar tan alta responsabilidad eclesial. Desde el 6 de diciembre de 1989 hasta el 24 de junio de 1995 se desempeñó como Presidente de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede; y desde el 31 de octubre de 1990 hasta su jubilación el 15 de octubre de 1997, ocupó el cargo de Presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano.

 

Su deseo de retornar a Venezuela y dedicarse al ministerio pastoral en medio de los jóvenes según el carisma de san Juan Bosco, hizo que el Papa Juan Pablo II acogiera su ruego. A esta obra y a su preocupación por el destino del país dedicó sus últimos años, manteniendo una presencia protagónica e iluminando con sus sabias y oportunas reflexiones la realidad nacional. Hasta su última gravedad, hace apenas un mes, estuvo activo y despachando entre Güiripa y Caracas.

 

Sus restos, expuestos en capilla ardiente en el Templo Votivo de Don Bosco en Caracas, recibirán cristiana sepultura en el Santuario de Maria Auxiliadora en su Güiripa natal, con la asistencia de sus familiares, amigos, y numerosos miembros de la familia Salesiana y del Episcopado.

 

El Santo Padre Benedicto XVI, con quien el extinto Cardenal compartió muchos años en Roma, ha querido hacerse presente en la persona del Señor Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, Arzobispo de Santo Domingo, República Dominicana y Primado de América. El Papa en su telegrama de condolencia recalca la generosa e intensa labor ministerial que testimonia su gran dedicación a la causa del Evangelio, en la que da prueba de su profundo amor a la Iglesia.

 

El Episcopado Venezolano en pleno expresó en una oportunidad: Reconocemos en su persona virtudes humanas y cristianas que lo han llevado a ocupar altísimas responsabilidades en la Iglesia Universal, como colaborador del Santo Padre en la Santa Sede, que llenan de sano orgullo el gentilicio venezolano. De la misma forma, los creyentes han visto en su vida y su dilatado servicio a la Iglesia, un ejemplo permanente de fidelidad y entrega sin poner obstáculos al llamado de Dios para diferentes servicios eclesiales: Religioso Salesiano, educador, Obispo, Cardenal, dándonos un testimonio permanente de virtud, ciencia y competencia, buscando la gloria de Dios y el bien de la Iglesia.

 

Su ausencia física, nos ofrece la ocasión de proponer la imitación de las virtudes más sobresalientes del Cardenal Castillo Lara. El lema de su escudo Misericordia et Veritas, Misericordia y Verdad,  ponen en evidencia rasgos de su rica personalidad humana y cristiana.

 

En primer lugar, destacamos el profundo amor a su patria. Buena parte de su ministerio sacerdotal y episcopal lo realizó en el exterior. Siempre puso en alto su condición de venezolano, con brillo y elegancia, con sencillez y competencia. Tanto a sus superiores salesianos como al Santo Padre, expresó en diversas ocasiones el deseo de trabajar y servir en Venezuela. El Papa Juan Pablo II dejó constancia de ello cuando le aceptó la renuncia al cumplir 75 años de edad.

 

En segundo lugar, fue un hombre profundamente libre. Expresaba sus opiniones con sencillez, claridad y responsabilidad en los diferentes ámbitos en los que desarrolló su misión. Defendió con tenacidad y valentía, ante personas y autoridades, sus convicciones y compromiso en la defensa de la verdad, la libertad, la justicia y la democracia.

 

En tercer lugar, su competencia en el manejo de la ciencia jurídica le permitió al Cardenal Castillo Lara dar razón del sentido de la ley al servicio de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades. Mantener posiciones firmes para que reluzca la verdad y valentía para defender los derechos de todos, principalmente de los más desvalidos, fue norte permanente de sus actuaciones y una hermosa lección para cada uno de nosotros. La vida tiene sentido y es fructífera en la medida en que ayuda a la justicia y la equidad.

 

Por último, el Cardenal Castillo fue un ejemplo del contemplativo en la acción. Trabajador incansable, asumía sus obligaciones con serenidad y alegría. Parte del tiempo de descanso lo dedicaba a la oración y a la lectura meditativa de la Palabra de Dios. Todo con la naturalidad característica de su personalidad y de la espiritualidad de Don Bosco.

 

Juan Pablo II en ocasión del jubileo del año 2000, invitó a que las Iglesias particulares a que presentaran modelos de vida cristiana que estimulen la fe de los creyentes de hoy. El Cardenal Castillo es un excelente paradigma para animar a una vida de fe coherente, firme y esperanzada al servicio de las mejores causas. Así, la misericordia y la verdad brillarán como virtudes que pongan en alto el amor a Dios y al prójimo. Aspiramos a que muy pronto se escriba su biografía que ilustre con interesantes anécdotas, los rasgos que hemos subrayado y muchos otros de su polifacética personalidad humana y cristiana.

 

Que nuestras oraciones por su eterno descanso estén acompañadas de la súplica al Señor y a la Virgen Auxiliadora, pidiendo que la fortaleza de nuestra fe esté animada por el ejemplo de nuestros mayores. 

 

Con nuestra cordial bendición episcopal. 

 

Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela 

 

Caracas, 18 de octubre de 2007.




 09-10-2007

www.encarora.com quiere hacer conocer a todos los caroreños diseminados por el mundo, el mayor número de blogspot que operan en nuestra  ciudad de Carora. Este grupo parroquial, el de la Parroquia Inmaculada Concepción, motivado por su párroco el Pbro. Jaime Vivas, es llevado a Uds. por el trabajo de los jóvenes José Colmenares y Alejandro Rojas.
                    www.pinmaculada.blogspot.com
 


Reflexiones

Quiero volver a confiar

+ Mons. Ulises Gutiérrez Reyes, Obispo de Carora

 


 

 

   

      30
-05-2007


Reflexionando sobre la cruda realidad que vive nuestra querida Venezuela y ante la situación de impotencia en que nos sentimos quiero compartir con ustedes una pequeña reflexión.


Leía en días pasados un cuento que viene como anillo al dedo:

En un país en guerra había un rey que asustaba a su pueblo: a los prisioneros no los mataba, los llevaba a un patio donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la que se veían pintadas calaveras cubiertas de sangre. A los presos les decía: ustedes pueden elegir entre morir a flechazos o pasar por aquella puerta. Detrás de esa puerta yo les estaré esperando.


Todos elegían ser víctimas de los arqueros.


Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al rey le preguntó qué había detrás de la puerta. Ve y mira tú mismo, le contestó.

El soldado temeroso abrió la puerta y descubrió que la puerta se abría a un camino que conducía a la libertad.


¿Cuántas puertas dejamos de abrir en la vida por miedo a arriesgar? ¿Cuántas veces sentimos miedo de abrir la puerta de nuestros sueños?


A veces la impotencia y el sentir que estamos  con las manos atadas no nos dejan pensar ni caminar por la vida. Venezuela no se acaba porque cierran un canal de televisión, ahora es que queda Venezuela para rato, ahora más que nunca necesitamos recuperar el optimismo y ponernos a soñar y a trabajar. No dejemos que nos invada la tristeza. Luchemos para que la honestidad se convierta en motivo de orgullo, luchemos por la esperanza, la alegría, la confianza y la fe.


Es lógico que nos indignemos frente a la falta de ética, de moral, de respeto… Tengamos como base de nuestra conducta el amor a nuestro prójimo, volvamos a ser gente, construyamos un mundo mejor, más justo, donde las personas respeten a las personas.


Decía Goethe “La libertad es como la vida, sólo la merece quien sabe conquistarla todos los días” y Madre Teresa de Calcuta decía: “Cuando no puedas trotar, camina, cuando no puedas caminar, usa el bastón, pero nunca te detengas". Venezuela no nos perdonará que nos detengamos.


¡Animo!, merece la pena seguir confiando.

 


Comunicado ante la situación actual que vive nuestro país

La Conferencia Episcopal Venezolana

+ Mons. Ramón Viloria, Obispo de Pto. Cabello y Secretario General de la CEV

 


 

 

 

                                                                                                                                             29-05-07



CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

PRESIDENCIA

 

COMUNICADO

 

1.- La Presidencia de  la Conferencia Episcopal Venezolana, en cumplimiento de  nuestra misión de Pastores de la Iglesia y ante  la situación que vive actualmente nuestra patria queremos decir una palabra orientadora para promover la paz en el país. Queremos hacer un llamado a la convivencia pacífica y al respeto a los derechos constitucionales.

 

2.- Reiteramos lo que ya hemos dicho en nuestra Exhortación colectiva  de enero pasado, “Tiempo de diálogo para construir juntos”:  “ Hay situaciones sobre las cuales los Obispos no podemos callar y verdades sobre las que seguiremos insistiendo, como son: la centralidad de la persona, los derechos humanos, el pluralismo político frente al pensamiento único y la exclusión por razones ideológicas o por cualquier otro motivo, la educación pluralista abierta a la trascendencia y a la religión, la lucha contra la pobreza, el desempleo, la inseguridad jurídica y social y la violencia, la libertad de expresión y el derecho a la información, una positiva respuesta a la situación infrahumana de nuestros hermanos privados de libertad y la de los que se sienten perseguidos” (N.7)

 

3.- Pedimos a las autoridades nacionales y regionales que respeten los derechos humanos de todos los ciudadanos,  consagrados en la Constitución Nacional. Los derechos a la manifestación pacífica, al trabajo, a la libre expresión del pensamiento, a la información, a la reunión, a la propiedad privada y cualquiera de los derechos de la persona humana, no pueden, bajo ningún aspecto, ser conculcados. A todos los ciudadanos, sea cual sea su condición, cargo o simpatía política, pedimos  que se abstengan de cualquier acto violento.

 

4.- Invitamos a todos a implorar del Señor de la Paz y la Misericordia la capacidad de reconstruir la concordia que siempre nos ha caracterizado. Los venezolanos, desde lo más temprano de nuestra historia, hemos sido hombres y mujeres que aman la paz, que confían en la Providencia divina, que viven en la amistad más sencilla, que construyen juntos, que se aceptan aun cuando tengan diferencias ideológicas o de otro tipo, que defienden sus derechos con valentía pero sin violencia y con respeto a los demás.

 

5.- Al colocar estas necesidades en las manos de Nuestra Madre, la Virgen  de Coromoto, reiteramos como Pastores nuestro compromiso de servir a la paz y la convivencia del todo el pueblo de nuestra querida  Venezuela

 

Por la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana,

 

+MONS. RAMÓN VILORIA

Obispo de Puerto Cabello,

Secretario General de la CEV

 

Caracas, 29 de mayo de 2007

 


La crónica menor

INDIGENISMO IDÍLICO

+ Mons. Baltazar Enrique Porras Cardozo

 


 

 

   21-05-07 (4638)

El más flaco servicio que se puede hacer a las buenas causas es ideologizarlas. La causa de los indios ha sido puesta en escena desde los tiempos alborales. La predicación de Fr. Antonio de Montesinos en La Española en 1510 marca el inicio de la defensa plena de la condición indígena. Raya en el ridículo, porque los hechos fueron otros, afirmar la condición idílica y pacífica de los grupos originarios en el continente. Los aztecas, los incas y los caribes no eran defensores de los derechos humanos de sus súbditos ni se partían el pecho para que los demás vivieran mejor. Eran los imperialistas y conquistadores del momento. Los impuestos que debían pagar y las condiciones de esclavitud o dependencia, religiosa, política y económica, no respetaba las culturas de los más débiles.

 

El éxito de Cortés en México y de Pizarro en el Perú no se debió exclusivamente a la superioridad de sus huestes. Eran números exiguos sin el apoyo logístico que condujera a una rápida victoria. Fueron vistos en buena parte como los liberadores de los opresores. Tenochitlán tenía más habitantes que Sevilla, la ciudad más grande de la Europa del siglo XVI. Una poblada hubiera aplastado la presencia de aquellos seres extraños que no hubieran podido resistir la avalancha de miles de inditos. Lo mismo pasó en el sur, donde el imperio inca tenía sometidos a numerosos grupos indígenas menores desde el sur de Colombia hasta el norte argentino. Los caribes no eran mansos habitantes sino invasores desde hacía más de un siglo a la amplia región que tomó más tarde su nombre. Ser caribe o caribear es más cercano a abusador, expoliador que a una misión benéfica de la cruz roja. La actitud del cacique Manaure con los españoles es la respuesta serena y esperanzada a los otros, los caribes, que no les dejaban vida tranquila a sus pacíficos seguidores.

 

Esto no quiere decir que los que llegaron fueran hijos de la Madre Teresa de Calcuta. Si la vida posterior del continente fue mejor o peor que la anterior es un tema abierto a los fautores de las leyendas dorada y negra. Ninguna de las dos tiene razón. No existen ángeles y demonios. Todos los seres humanos llevan en sí el germen de la buena y la mala semilla. Sus frutos son la síntesis marcada por la lucha entre el poder y la misericordia, entre los que abusan y los que sufren, entre los soñadores y constructores del bien de la fraternidad.

 

Nuestra tierra fue llamada por Colón tierra de gracia porque su primer contacto en Macuro y Margarita con los habitantes de las tierras que descubría no estuvo marcado por la violencia sino por el encuentro. Los dominicos intentaron en el oriente de Venezuela iniciar un proyecto de evangelización pacífica sin la presencia de españoles armados. La misión fracasó por el ansia de riqueza y de botín de sus connacionales lo que despertó el espíritu de venganza contra los misioneros por parte de los naturales.

En nuestros días los movimientos indigenistas se yerguen como los defensores de los pueblos originarios. Sería bueno entender que es una tarea que no nace con ellos. La Iglesia, mejor que todos los poderes tanto coloniales como republicanos, ha trabajado de mil formas en la causa indígena. Sus métodos respondieron a los condicionamientos de los tiempos. Unos fueron magníficos, otros discutibles y no faltaron errores y malentendidos. El balance está a la vista y su calificación debe superar el obstáculo de los prejuicios.

 

Requerimos hoy, el coraje de un Francisco de Vitoria y la humildad del poderoso Carlos V, para sentarse en los duros bancos de la universidad de Salamanca para oír las relecturas del sabio dominico. Ello permitió leyes y acciones benéficas que impidieron que los abusos fueran mayores. No basta tener en nuestra constitución artículos que los dignifiquen. Esto se aplaude. Pero es necesario que accedan a las posibilidades de una vida digna y una calidad de existencia acorde con los tiempos que corren. Respetar y potenciar sus culturas originarias no puede ser mantenerlos como objetos de museo o zoológico, sin que aprovechen lo que otras culturas han desarrollado.

 

Nunca como ahora se ha visto a numerosos indígenas deambular por las calles de nuestras ciudades. Fueron recogidos y llevados de nuevo a sus lugares de origen. Viven ahora mejor? O son sólo banderas para reclamarle a otros, lo que ahora es responsabilidad de quienes tienen la obligación de una mejor existencia para los pueblos a ellos confiados. Esa es la verdadera pregunta y el auténtico termómetro de un indigenismo que promocione y revitalice a nuestros hermanos indígenas.