Nuestra hermosa e imponente Catedral.

Templos de Carora
La Iglesia San Juan Bautista,
nuestra Catedral
Ing. Emma Rosa O. de Herrera

 


 

 




De nosotros los caroreños impresiona como podemos estar orgullosos de nuestra historia local, pero desconocemos mucho de lo referente a ella.

En esta oportunidad, queriendo poner mi granito de arena en  ampliar ese conocimiento, he querido escribir acá lo que he podido investigar en el tiempo, sobre nuestra Catedral, la Iglesia San Juan Bautista, cuya imponente y hermosa construcción atrae a propios y extraños.

A través del Archivo Diocesano, extraordinaria fuente histórica que ha dirigido mis inquietudes para saciar mi curiosidad por el pasado, he podido reunir elementos que sustentan lo que acá pretendo exponer, apoyando este estudio con las importantes investigaciones del historiador caroreño, Dr. Ambrosio Perera.

 Se hace necesario para comenzar, tomar en cuenta  las Ordenanzas  y Leyes de Indias sobre la fundación de pueblos, una vez producida la Conquista y en las que se ordenaba para ello, la edificación de una Plaza Mayor y una Iglesia... y hacer una breve exposición sobre la Fundación de Carora.

La Fundación de nuestra ciudad, bajo el nombre de Nuestra Señora de la Madre de Dios de Carora, por el Capitán Don Juan del Thejo y quien había sido hasta ese entonces, vecino y encomendero en la ciudad del Tocuyo. En ese mismo año, S.M. el Rey Don Felipe II, fue  nombrado el Capitán Don Diego de Mazariego, Gobernador de la Provincia de Venezuela, cargo del cual toma posesión en 1570. El Gobernador Mazariego, nombra como su representante al Capitán  Don Francisco de San Juan y Juez de Residencia en las ciudades del Tocuyo, Trujillo y Carora, para que impusiera el orden y fuese oidor de pleitos, causas y negocios. 

El mencionado Teniente de Gobernador, Capitán San Juan, nombra a su vez a un vecino de El Tocuyo, Miguel Ruiz, como Receptor  y Juez de Residencias en Carora, para que tomase las informaciones que debían de hacer contra los Capitanes, Justicias, Regidores y otros oficiales  que hubiesen estado asentados en nuestra ciudad.

Los indios naturales de la zona se tornan belicosos, y obligan a abandonar el primer asiento de Carora desde su fundación y el 6 de Enero de 1571, el Capitán Don Pedro de Maldonado la traslada a su actual ubicación. Para esa misma fecha y  ya efectuado el Juicio de Residencia  mencionado y de él se toma que la ciudad con dieciséis meses mas o menos de  fundada. Desde ese mismo momento Carora, se instituye como Ciudad al contar con las autoridades reglamentarias para serlo: Capitán, Alcalde, Justicia, Regidores, Escribano Público y de Cabildo, muchos vecinos, se había reunido en Cabildo, en la Iglesia se enseñaba la Doctrina Cristiana y lo más importante, se tomaba al tren oficial su Juicio de Residencia, por el Teniente de Gobernador, que constituía el reconocimiento legal como ciudad. Un halo de prosperidad le envuelve así mismo y en muy poco tiempo adquiere fortuna como lo certifica el préstamo de mil pesos que trece de sus vecinos hiciera al Capitán Pedro de Maldonado por su fianza, suma elevada de dinero para ese entonces.

Con un panorama como el descrito, luce curioso el hecho de como para finales de 1571, Carora se despoblara de nuevo y sin poderse conocer la causa real, y sólo hasta ahora se supone, por el testimonio del Capitán Don Juan de Salamanca y sus testigos, como la actitud indómita e indoblegable de los indios que vivían en la zona, continuaba igual e incluso se habían rebelado y se acusaban de dar muerte a un caballo de un vecino de apellido Escalante, y se habla del asesinato de otro de ellos y quien había salido de la ciudad en llamamiento de sus indios, el 11 de Enero de 1571, cinco días apenas de la mudanza de ciudad... En el complicado proceso de la Conquista, muy dolorosa para los aborígenes al ser sometidos en su propio territorio, se hacía necesaria la presencia en una ciudad que se quedaba sola, de refuerzos para apoyar su reedificación., lo que hizo el Capitán Don Juan de Salamanca y la gente que le acompañó.

Por la fechas que manejan nuestra historia, Salamanca saldría en su expedición desde El Tocuyo, en Junio de 1572, al conseguirse información de que para Diciembre de 1576, Carora tenía cinco años de haber sido repoblada, con un nuevo nombre:  San Juan Bautista de Portillo de Carora, el cual se cree ya tenía al momento del traslado.

Erección Canónica de la Parroquia Matriz de Carora

Una vez conocidos los pormenores de la Fundación de Carora, lo primero que tenemos que hacer es ubicar en el tiempo al Obispo que regenta la Diócesis de Venezuela, para el período correspondiente a tal efecto.

La carta orgánica de las Iglesias de América fue indudablemente la famosa Bula de Julio II, fechada el 28 de Julio de 1508. En ella se concedía a los Reyes de España un patronato amplísimo para la provisión de cargos eclesiásticos y regulares en toda la extensión del Nuevo Mundo.

El primer obispado en Venezuela fue elegido el 1531, conforme a la Bula Pro excellenti praeeminentia expedida por el Papa Clemente VII en San Pedro de Roma, el 21 de Junio de ese mismo año. Este Obispado tuvo su primera sede en la ciudad de Coro, entonces asiento del gobierno de la Provincia.

Obispado de Venezuela con sede en la ciudad de Santa Ana de Coro

1. Don Rodrigo de la Bastida  (1532-1542)
2. Don Miguel Jerónimo de Ballesteros (1546-1556)
3. Don Fray Pedro de Ágreda (1561-1579)


Previo a la erección de parroquias en el Nuevo Mundo, era necesario un proceso formativo que podía terminar o no  en su creación, en determinada población y se estipulaba un tiempo de 10 años, en término del cual el Obispo que regentaba a la Diócesis,  tomaba posesión, atendiendo a su progreso religioso... Carora, mantenía una posición ventajosa con respecto a otros pueblos fundados por contar para ese entonces con una población en su mayoría española y con conocimiento suficiente de la doctrina cristiana. Los cronistas de Indias coincidían en que "tenía esperanza que vendría a ser un buen pueblo. " El Dr. Perera en su obra referente a su fundación, nos dice: "En 1575  el cura de la Iglesia Parroquial de Carora ganaba cincuenta mil maravedíes: tres mil cuatrocientos correspondientes a la parte de los diezmos que le tocaban como cura y seis mil seiscientos librados por la Real Hacienda." Esta afirmación nos hace suponer que trasladada la ciudad en 1571, es  el Obispo de la Diócesis de Venezuela, Don Fray Pedro de Ágreda, a quien corresponde la Fundación de la Parroquia Matriz de Carora

La pobreza, dominaba a la mayoría de los nuevos pueblos fundados, por lo que se puede concluir de lo que cita el Dr. Perera al respecto: " En 1576... pidió Don Juan de Salamanca a su Majestad  para la Iglesia de Carora que se había reedificado y que no poseía noveno , ni fábricas, ni ningún aderezo  para decir la Santa Misa que le diese la limosna de lo siguiente: un par de ornamentos, con sus aderezos, una cruz de plata, dos campanas, un incensario, dos misales, dos libros para oficiar la Santa Misa..."  Todo, exigido por erogación de la Real Hacienda.

Para el año de 1588, el  sucesor de  Don Fray Pedro de Ágreda,  el Obispo Don Fray Juan Manuel Martínez de Manzanillo (1580-1592) había visitado toda la Diócesis de la que envía un informe a los reyes y en el que exponía entre otras cosas, que la Iglesia de Carora es de paja y muy pobre por lo que les solicita , provean  la ayuda necesaria para su reedificación, al igual que para otros templos que se encuentran en la misma situación. Recibe una respuesta afirmativa el 10 de Enero de 1590, con el equivalente a una tercera parte del  costo de dicha reedificación.

Debo expresar a través de esta investigación que en el libro de  Entierros más antiguo que se encuentra en la Curia Diocesana y que data de 1614 - 1721, puede deducirse perfectamente que la Iglesia San Juan Bautista, en el sitio que se encuentra, comienza sus funciones como tal, en Septiembre de 1658; se lee en el margen de los folios de estos oficios: "En la Iglesia nueva". Antes de esta fecha, como hasta tiempo después se lee en ellos que son suministrados dichos oficios en la Iglesia San Juan Bautista y en el Convento de San Francisco que se encontraba en Carora, regentado por los frailes franciscanos y de cuya Constitución, Leyes y Decreto de Erección se desconoce todo. Muchas incógnitas se despejarán en lo concerniente a Carora, al develar lo referente a estas acciones. De todo esto, se puede suponer de la existencia de una edificación distinta a la que conocemos y que servía de recinto religioso con anterioridad.

Por tradición, siempre se ha dicho con respecto a nuestra actual Catedral que su construcción física se efectuó muy lentamente y es procedente dar a conocer, de documentos obtenidos por Don Enrique Marco Dorta y Doña Ángela Flores Moscoso, quienes mediante una búsqueda exhaustiva  en el Archivo General de Indias que comienza a partir de 1935, como parte de la tesis de doctorado del primero, Cartagena de Indias. Hasta el día de hoy nadie ha contribuido tanto al conocimiento del desarrollo físico de la ciudad de Cartagena durante la época colonial, como este ilustre investigador, cuya especialidad era la historia del arte.  Sus compilaciones obtenidas, relacionadas con Venezuela, se encuentran en la obra Materiales para la Historia de la Cultura en Venezuela, del período comprendido entre 1523 - 1828. Documentos del Archivo General de Indias de Sevilla, Homenaje de la Fundación John Boulton a la Ciudad de Caracas en su Cuatricentenario, Caracas-Madrid. Cit. pp. 43 -44, del siguiente tenor:

"Caracas, 9 - III - 1638
Testimonio de Auto fechado por el Teniente de la Ciudad de Carora sobre poner por obra la fábrica de la Iglesia (un cuaderno sin foliar).

- El Gobernador Rui Fernández de Fuenmayor manda al Capitán Juan García Delgado, lugarteniente de la Ciudad de Portillo de Carora, que busque todos los documentos y antecedentes referentes a la obra de la Iglesia Parroquial que se comenzó más de veintisiete años y no se ha acabado a pesar de contar con medios económicos y haber maestros canteros y otros artífices concertados para hacerla; que cobre y reúna todos los fondos consignados para la obra y que la continúe hasta acabarla."

La misma fuente, informa que para el 27 de Abril de ese mismo año, un oficial de carpintero residente en Carora y de nombre Lorenzo Díaz, ante el Teniente de Gobernador Capitán Don Juan García Delgado, el Vicario de la Iglesia, Bartolomé Sánchez Mexía y el maestro de Carpintería y Albañilería, el carpintero Blas Cordero, se compromete al suministro de madera para finalizar la obra: "Se obligó el dicho Lorenzo Díaz de traer por el río abajo hasta esta ciudad, doscientas vigas y otros maderos de cedro blanco que el dicho cortó con orden del sobre estante mayor antecedente a mí y cortar toda la más madera necesaria para que la dicha iglesia y fábrica de cualquier género que sea... y traerla a esta ciudad... haciéndola cortar y desbastar lo que fuese necesario por las medidas que le dieren y señalaren y lo que ha de hacer en cualquier parte que la hubiere y se hallare." 

Por el trabajo realizado, Lorenzo Díaz recibe 100 pesos de plata, comida, una mujer a su servicio durante el tiempo necesario para finalizar la obra,  quince hombres que estarían bajo su dirección. para tal fin  y además, los bueyes para el transporte.

Para el año de 1638, es posible pensar que los trabajos de la Iglesia San Juan estuviesen muy adelantados, por tanto el 28 de Junio de ese año, El Capitán García Delgado, manda que se pregone la obra señalada, tres veces por día para que los maestros carpinteros que hay en la ciudad y las ciudades vecinas hagan sus ofertas para acabar el templo, que está en estado de poderse enmendar. Por su parte el Cura y Vicario, Don Bartolomé Sánchez Mexía, había mandado a comprar en Cartagena, seis quintales de plomo para emplomar las portadas.

Se encuentra en el Archivo General de Indias, seis folios fechados en Carora el 16 de Abril de 1638 que certifican mediante informe, del proceder, y la calidad de los servicios del Capitán Juan García Delgado, quien como lo hemos visto fungía como Teniente de Gobernador en Carora y quien ha estado al frente de la fábrica de la Iglesia, procurando terminarla.

El Maestro Mayor de la obra, Blas Cordero, fallece el 26 de Septiembre de 1638 y un nuevo nombre se agrega como participante de la construcción del templo: el del oficial de carpintería, Antonio Rodríguez.   


Antiguo dibujo de San Juan

Se ha creído desde siempre, que las fechas precisas en cuanto a erección y construcción de la Iglesia Matriz de Carora, no existen al haberse quemado los  libros contentivos de dicha información en un incendio que aconteció en la Sacristía de Iglesia el 25 de Abril de 1845: hecho que definitivamente no es posible de sostener, dado a que esta fecha es posterior a la Visita Pastoral del Obispo de Venezuela, Don Mariano Martí, que éste hiciera a nuestra Ciudad en el año de 1776.

Al momento de producirse dicha Visita  Pastoral, la descripción física de la Iglesia San Juan Bautista de Carora que hiciera Don Mariano Martí, nos informa de como era para ese entonces: "...La Iglesia Parroquial de esta ciudad de Carora está dedicada a San Juan Bautista, y lo más antiguo que en ella se encuentra, es un Libro de Partidas de Entierros que comenzó el día cuatro de Octubre de mil seiscientos y siete; pero se infiere que anteriormente debió haber otros y que tal vez  se consumirían en algún incendio u otro acontecimiento, porque en esta misma Iglesia hay entre otras, una Cofradía fundada, en el año mil quinientos ochenta y cuatro; la fábrica de dicha iglesia es de tres naves, cuyas paredes don de tapias y mampostería, las columnas de madera fuerte y con basas de piedra labrada y el techo de tablas cubierto de teja, de mediana capacidad y fortaleza, porque aunque las paredes tienen  algunas aberturas no son peligrosas: hacen cabeza a las tres naves otras tantas capillas, en la del medio está el Presbiterio, y cada una tiene su arco de ladrillo al frente: a la banda de la Epístola hay otra capilla de semejantes materiales, y a la banda del Evangelio la Sacristía, y una torre o campanario de dos cuerpos, de  los cuales el de abajo es el Baptisterio."   

Para esta ciudad conocida por su gran tradición cristiana y por la gran cantidad de sacerdotes y religiosas que ha tenido en toda su historia, le ha otorgado su condición de levítica, la presencia de la Iglesia San San Juan siempre fue muy significativa en el quehacer cotidiano de los caroreños, por lo que es menester conocer que aún cuando haya sufrido alguna modificación en el tiempo, se supo conservar en línea general, la fisonomía original del templo. En 1872, siendo Mons. Dr. Maximiano Hurtado Colmenárez, Vicario del Partido y una de las más brillantes figuras eclesiásticas que tuvo Carora, se efectúa la refacción más importante en el templo, desde su construcción.  

En el período comprendido entre 1969 -  1970,  le son hechos trabajos de restauración, por la Arquitecto Graziano Gasparini, cuya consagración una vez concluidos  estuvo a cargo del Obispo de la Diócesis de Barquisimeto, su eminencia Monseñor Críspulo Benítez Fontourvel y  a la cual pertenecía para ese entonces Carora. Debemos destacar acá que la
g Diócesis de Carora, es decretada mediante bula del 25 de Julio de 1.992 y se oficializa el 14 de Noviembre del mismo año, convirtiendo a la Iglesia San Juan en Catedral.


Plano Interior del templo

A decir del arquitecto Gasparini, " ... Su planta es de tres naves, divididas por serie de pilares de palosano, con testero plano y con las siguientes medidas interiores: 14.50 m de ancho, por 35,50 m de largo.

Contrariamente a casi la totalidad de los templos, este de Carora, no tiene los locales de la sacristía a ambos lados del  presbiterio. El sitio está ocupado por dos capillas, en la línea de la capilla menor y a la cabeza de las naves laterales. La cubierta de las naves es de pares y nudillos con tirantes dobles y sobre canes y zapatas en correspondencia con cada soporte.

Del lado del Evangelio y siempre en línea con la fachada se halla la torre con escalera anterior que lleva al segundo cuerpo. El primer cuerpo se une con la iglesia: es el Baptisterio.

El Segundo y tercer cuerpo, son de más reciente construcción, De la escueta fachada llama poderosamente la atención la portada de piedra, raro ejemplo de este material entre los templos venezolanos. Sus proporcionada dimensiones y perfecta ejecución hacen suponer que en la construcción de este templo intervino alguna persona de gusto, algún técnico. Las molduras que sobresalen en los acodos, son muestra de la influencia del renacimiento herreriano, realizado aquí bajo la dirección de quien debía conocer la obra del gran arquitecto de Felipe II."   


La Iglesia San Juan Bautista de Carora, tomada de edición de 1895 de la revista de
Caracas, El Cojo Ilustrado.

En conversaciones que sostuve con el acucioso historiador caroreño, el sacerdote jesuita Pbro. Hermann González Oropeza, éste me habló de la posibilidad de que San Juan  tuviese muy cerca del Altar Mayor una cripta subterránea, lo cual sería de gran interés poder verificar, dada su condición de Iglesia Catedral y poder enterrar en ella a nuestros Obispos fallecidos.

En un comienzo, tanto en el Convento de San Francisco como en la Iglesia San Juan se enterraban los difuntos de la ciudad, en el Primero, Segundo, Tercero y Cuarto Tramo, dependiendo de su importancia, dentro de la ciudad. El Primer Tramo era compartido por el Presbiteriado y personajes de la sociedad de ese entonces, llamados Principales. Durante la última remodelación de la que ya hemos hablado, fueron eliminados muchos de los epitafios que se encontraban en el piso, dejando en la actualidad sólo algunos que se encontraba ubicados en paredes y capillas del templo. 

Del otro lado del Baptisterio, conocida como la Capilla de la Virgen del Carmen, el arquitecto Gasparini eliminó el pequeño altar que allí se encontraba, aduciendo que no era tan antiguo como la Iglesia y de data mucho más reciente, al igual que los ubicados cerca de las entradas de las dos capillas laterales delantera y el púlpito desde donde se dirigía el párroco de turno a la feligresía. Fue sustituido el altar de la Capilla mencionada por un altar moderno, como lo recomienda la tendencia arquitectónica, del Dr. Gasparini. El techo de esta Capilla es de forma abovedada ó media naranja.

El Retablo del Altar Mayor

Junto con la Evangelización, producto de la Conquista, se promueve  en el Nuevo Mundo una serie de instituciones de carácter religioso dirigidas por la sociedad civil que llegarían a desempeñar una importante función económica y social. Entre ellas podemos contar con las Cofradías, las Capellanías y las Obras Pías.

Carora , el 14 de Marzo de 1776, recibe la Visita Pastoral del  Obispo Don Mariano Martí,  Obispo de Venezuela y Caracas, visita  que hiciera a la Diócesis venezolana entre 1.771 y 1.784  cuyos amanuenses la describen muy detalladamente, como hizo con todos  los sitios por donde anduvo en su recorrido y que constituyen un aporte incalculable en el estudio de la  historia venezolana, de ese período del siglo XVIII. De la documentación proveniente de dicha visita, podemos conocer de las Cofradías existentes en la ciudad, entre las cuales quiero hacer especial referencia:  la Cofradía de Jesús en la Columna y el Glorioso San George, la que en el mismo año de su Fundación y siendo su Mayordomo el Pbro. Br. Antonio Venancio de Urrieta, Cura Rector de la Santa Iglesia Parroquial de San Juan Bautista de Carora, tuvo a su cargo y costo el  Retablo que adorna el Altar Mayor de la misma y trajo desde Caracas ese mismo año de 1.745  las imágenes de Jesús en la Columna y del Glorioso San George; ésta última,  ya no se encuentra en el sitio que se le había colocado, sería extraordinario rescatarla. Se dice que era una imagen que impactaba y causaba mucho respeto al observarla, y dividía la opinión de los fieles acerca de si debía estar por ello en el lugar  que se encontraba. Estas instituciones llegaron  a manejar mucho dinero y las de Carora, de manera especial, jugaron un rol muy importante en el tiempo de sus comienzos.

En su primer Libro de cuentas se encuentra asentado cada uno de los gastos que justifican su buen uso. Entre ellos, me pareció importante mencionar los siguientes:

= 22 pesos que pagué  al Sr. Carlos José de Huerta por su trabajo de hacer madera para el Retablo en dos viajes que hizo a Potrero Grande y Siruma,  consta de recibo al folio 21 de dicho manual.

= 30 pesos  que pagué al Lcdo. Don Ignacio Antonio de Hoces, Albacea de Gerónimo de los Santos  por la hechura del bufete para Jesús, andas para San George , hacheros y manguillo.

= 14 pesos que  pagué a Pedro González por la hechura de cadenas y clavos para el Retablo.

= 6 pesos y 4 reales que pagué a un peón  que ayudó a traer las imágenes de Caracas y no hago otro cargo a la Cofradía sobre esta conducción porque la trajeron mis esclavos, de que hago gracia.

= 144 pesos que di al Maestro Vital los 18 meses que trabajó en el Retablo con cuatro oficiales,  por haber ajustado la obra en 320 pesos  con mas 8 pesos  al mes para comer dicho maestro y sus oficiales.

= 20 reales que costaron otros clavos que faltaban para acabar el Retablo y lo hizo el Maestro Crisóstomo.

= 15 pesos por flete de mulas con que fue Vital a Moroturo  a hacer la madera para el Retablo y 6 pesos para su manutención.

= 100 pesos por importe de fletes  de 20 mulas que trajeron la madera.

= 20 pesos mas gastados en la hechura de 2000 clavos grandes y 500 pequeños para el Retablo.

= 24 pesos costo de 4 arrobas de hierro en 20 cadenas grandes, 20 alcayatones, 500 clavos y 4 varillas para sujetar el Retablo.

= 40 reales con que compré diez varas de damasco a Don Eusebio Segovia  para los velos de los nichos de las imágenes.

= 5 pesos y 5 reales que costaron 7 ½  yardas de brin  para cortinas y de las puertas de los nichos y 3 reales de 100 tachuelas para clavarlas por defender la hechura de los murciélagos.

=20 reales que pagué al Maestro Bello por la hechura de las varillas para los velos.

Inicialmente el Retablo no había sido dorado, cosa que hace poco después,  esta misma Cofradía.

El resultado de todos estos trabajos, que está constituido por tres cuerpos, dieron como resultado una joya de gran valor artístico que nos enorgullece, además de su valor como tal, por haber sido realizada en nuestra propia ciudad, con dirección y mano de obra local. Por mucho tiempo se creyó que había sido traída de otras partes.

Próximamente se añadirá a este trabajo, los nombres de los Párrocos de nuestra Catedral y el período de tiempo de sus funciones como tal.