Podredumbre

Pablo Arapé A.

03-08-2010

P
ues si. El cielo es un lugar gigantesco. Lamentablemente ustedes no lo pueden imaginar. Trataré de documentarles con una comparación fácil: el cielo es más grande, pero mucho más grande, que el infinito… Bien, aclarado el punto, continuemos. Además de grande es plano. No existe nada que detenga u obstaculice la vista, nada de nada. Todos los que habitamos este sitio caminamos con mucho tiento y sigilo. Nadie nunca ha visto el piso y todos estamos descalzos. Sobre el piso flota una especie de nube que impide ver el supuesto suelo. Es como una neblina súper espesa  sin fin que nunca se levanta más allá de la “batata” de cada uno de nosotros. Por supuesto, al no ver el piso, todos caminamos despacio, no sea que nos llevemos algo por delante y nos demos un cipotazo en un ojo de pescao o en un callo. Aunque nadie guarda memoria de un percance como este, todos caminamos con mucho “guillo”.  


En el cielo, hoy, todo es agitación: se comenta que Jesucristo y Dios tuvieron una discusión de padre y señor mío. Acá el chisme esta prohibido pero la gente  comenta. Resulta que Jesucristo protestó, de viva voz, la manía de Dios de andar creando mundos a diestra y siniestra. A simple vista esto no tendría mayor importancia; “cosas de viejo” diría uno. Pero lo que le saca la piedra a Jesús es que en todos esos mundos – él, Jesucristo -, por mandato de su padre celestial, tiene que repetir el drama de la pasión y “Chús” dijo: “No va, no me la calo más” “Anda tú y que te claven a ti” y diciendo esto, con la cara roja rojita de la arrechera, dando un portazo, salió del cielo y se marchó. Pues yo no le critico; Jesús llevaba, hasta ese momento 6oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo dramas de la pasión. Pero le faltaban, según cálculos conservadores 900000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000 más.


Dicen que papa Dios anda buscando un suplente. Y es fama que a la voz “allí viene” la gente sale despavorida corriendo por esa inmensidad. Y es lógico: a la gente le gusta clavar pero ni de vaina que lo claven

Aquí en el cielo no sabemos nada de la tierra y ni nos interesa, sin embargo, cada tres trillones de años luz del Gurí, algún suceso se origina en la tierra que afecta el cielo. Y como dice el refrán “nada hay entre cielo y tierra que dios no sepa”


Yo les voy a contar pero les advierto que no creo nada. Para mi es una leyenda celestial. El equivalente a las “leyendas urbanas” de la tierra. Dicen, murmuran, comentan, que de pronto en el cielo comenzó un día (aquí no hay día ni noche, pero para que ustedes entiendan) a filtrarse un mal olor. Imagínense: un sitio donde todo el mundo anda en “olor a santidad” de repente comienza a oler mal. Al principio fue un leve tufillo, luego se incremento, y al final era de verdad insoportable. Luego de la natural sorpresa la gente comenzó a organizarse y a protestar: no era posible que en un sitio como ese, cinco estrellas, dejaran dañar la comida. Unos pedían que volviese Jesús. Otros exigían que Dios abandonara el cargo, por manifiesta incompetencia. Otros alegaban que no era culpa de dios sino de sus subordinados. Así se formaron dos bandos: “los celestiales” o el gobierno y los redentoristas u oposición. Dios montó en cólera y tronando dijo que el se iría en el 2000000000000000000000000000000000000000000000000021. Ni un día más ni un día menos. Los redentoristas pegaron el grito al cielo y ripostaron: “para esa época ya no habrá cielo, será una cueva de zamuros”. Los redentoristas optaron por dirigirse a la corte celestial para que iniciara una investigación sobre los fétidos olores. Pero la corte se excusó alegando estar muy ocupada con el caso José Gregorio Hernández.


Los ánimos estaban extremadamente caldeados. Ambos bandos se estaban citando para un sitio llamado “Armagedón” para acabar de una vez con la discordia. Y no se sabe que podría haber pasado, cuando un serafín dijo algo que dejó perplejo a tuti li mundi:  “Pero… Mal puede haber comida descompuesta, si aquí no comemos”. Santas palabras.

Al momento todos recordaron que la comida era una de las servidumbres que dejamos atrás, al fallecer. En el cielo no se comía. Ni desayuno, almuerzo o cena. Ni siquiera  una miserable merienda. Era el sueño de un anoréxico o bulímico. Entonces, mirándonos las caras preguntamos al unísono. ¡¡¿Dónde está el origen de tal pudrición?!!!.


Alguien señaló la tierra y en efecto, de allí partían los malos olores. Algunos dijeron que seguro eran los cuerpos caídos en alguna guerra de las comunes en la tierra. Otros dijeron que era el Guaire. Más allá señalaron que eran las vacas locas que se habían muerto “de la risa”. Lo cierto es no se pudo saber que originó tal podredumbre. Dios, a puro músculo, mudó el cielo para evitar la fetidez, y mostros seguimos en esta vida de risas y contemplación celestial.

pabloarape@yahoo.com




Lujuria

Pablo Arapé A.

04-01-2010

Pues, si: toda la culpa es mía. La lujuria; el apetito desordenado por los deleites voluptuosos; táctiles. Si: todo lo sensorial. Me lo han dicho y lo se….soy un enfermo. Pero es que era deseable… incitante.  Si ustedes la hubiesen visto; comprenderían


Esa noche de diciembre, después de comer y beber, nos retiramos a nuestros cuartos. Mi familia se había logrado reunir - ¡al fin! -  en su totalidad. Tíos, abuelos, primos, cuñados, cuñadas, madres,….todas y todos y una  amiga (invitada) de mi hija.


Pero como les dije antes: soy un enfermo. Ya lo había conversado con mi mujer en incontables ocasiones. Ella, desesperada,  amenazo con dejarme: “tienes que parar” sentencio. Mis hijos estaban al tanto, la familia toda sobrellevaba la pena en silencio. Este mes seria mi última oportunidad


Pero como les aclare: soy un enfermo perdido: rijoso, lujurioso, lascivo, baboso (como me llama mi mujer). Esa noche no aguante más, sigiloso, me deslice de la cama. No me escucharon: con cautela avance por el corredor. Mis pies volaban por los corredores; rápidos; pero furtivos. No tenía  mas cautela la pantera que yo. Ni siquiera el viento se percato de mi felina presencia. Nadie percato mi felina presencia. Sentí ganas de soltar la carcajada. Como pude me contuve. No podía echarlo todo a perder; al filo de la victoria. Pero el sentido dela conquista; del premio; el saber que pronto mis libertinos instintos se verían colmados….saciados. Ahhh; quería gritar de júbilo. Pero me contuve.

Avance  dos, tres  pasos más y he aquí; ante mí; ese oscuro objeto del deseo: allí estaba….mórbida….sensual. Me sentí lubrico como un  sátiro mitológico. Avance. No, no es la palabra….repte cual despreciable sierpe.  Ella estaba arropada. La contemple por siglos. El desarreglo mental que sufría no consistía en el placer que brinda la aberrante acción de poseer al objeto del deseo, no, no y no. Lo carnal; lo voluptuoso; consiste en el arrobamiento ante la victima. Contemplar a tu presa…sola… inerme…indefensa ante tus execrables instintos.


Sin poderme contener….la toque. Estaba tibia. Tenía un hilo puesto. Se lo quite  ¡y en ese momento, se encendió la luz! Al mismo tiempo escuche un aullido: ¡!PENTATEUCOOO! ¡! ¿QUE HACES?!! La escena no podía ser más dantesca: toda…TODA  mi familia estaba allí presente… Mirando  mi vergüenza… contemplando  la miseria humana….todavía  sostenía entre mis manos el hilo… de la hallaca que ( a escondidas) pretendía comerme.


Si; ya lo se. Soy un enfermo. No me bastaron las 30 hayacas, 6 pan de jamón, 4 tortas negras, 8 platos de sopa de gallina, 2 perniles que consumí en la cena navideña. Tenia que comerme esa ultima hayaca…. deglutirla, despacharla. Macerar entre mis dientes; ese oscuro objeto del deseo.

 

pabloarape@yahoo.com




Música
Por Pablo Arapé A.

03-02-2009

Pues, si. Nos encontrábamos en el bar “El Páramo” rajando caña. El ambiente era el de siempre: buena conversa, clima cálido, arepas con mortadela deliciosas y cervezas como “beso de suegra”… bien frías. Sin embargo, algo no engranaba. Algo fallaba. Algo Faltaba.  Se notaba su ausencia. Carecíamos de su embrujo.  Aunque- paradoja al fin estando presente, nadie reparaba en ella, estando ausente, a todos nos hacia falta. Nos incomodaba no tenerla. Era un fastidio. Nelson Frites, preguntó: ¿No tiene arreglo?  Gerardo Castillo dijo, ¿Precisamente hoy? El poeta Fortunato Hernández, sentenció: “La felicidad es un vano espejismo”  y es que echarse palos y no tener música de fondo es como ir al cine solo. Como comprar cosas – consumir – y no enseñárselas a nadie. Como enterarse que la vecina está en estado –  sin tener  marido – y no contárselo a media humanidad.

Es curioso lo de la música: ni pendiente -  cuando libamos licor -   de la letra y música. Pero que no  falte. Nos escuece su ausencia. Tenemos y debemos tener un ruido de fondo. Podría ser una moto prendida. Una lavadora. Una moto sierra.  La hojilla o Aló ciudadano; pero no. Tiene que ser música. Escogemos los temas. Discutimos por los cantantes. Promovemos un referéndum. Ponemos en marcha el reproductor de C D y… nos olvidamos del asunto. Curioso ¿verdad?

Sea como fuera – el aparato de sonido – estaba dañado. La tarde calurosa y ventosa nos traía el ruido intermitente de la  sierra de una carpintería. La cerveza fría se dejaba colar. Los temas de conversación – lo humano y lo divino – transcurrían uno detrás de otro, como las tandas de bebidas. De repente, sin proponérmelo, sin querer. Sin saber como ni porque  me encontré  tarareando, a ratos silbando, a ratos murmurando,  la letra y música de una vieja – viejísima – canción. ¿Porque ésa y no otra?… vaya usted a saber.

─ ¿Qué cantas?, preguntaron los panas

─ ¿Quién, yo?

─ Si (en coro), tú

─ Bueee, no sé.

─ ¿Ataque de estupidez fulminante o lo normal para ti? (Nuevamente en coro).

─ Bueno… No sé… ni siquiera me di cuenta que tarareaba algo. Es  muy  antiguo.

─ Pero se oye bien; dijo uno.

─ Es rara; martilló el otro.

─ Enséñanosla y la cantamos todos, propusieron.

─ Bueeeno… pero está en latín.

─ ¿Y? hablamos tres idiomas. Podemos lidiar con otro.

─ ¿Tres idiomas?... ¿cuáles?

─ Castellano, Caroreño  y “cuti”.

─ Muy graciosos, muy graciosos. Bueno… plomo… vamos a darle.

─ “In taberna quando sumus, non curamos quid sit humus”

Lentamente, las estrofas de la canción – al principio con timidez – y luego con mas confianza, comenzaron a apropiarse del ambiente.

─ “Quidam ludun, quidan bibunt, quídam indiscrete vivunt”

La melodía era pegajosa. Nadie sabia lo que cantaba pero era contagiante. De las mesas vecinas comenzaron a llegar cervezas “brindadas” que son las mejores.

─ “Bibit era, bibit herus, bibit miles, bibit clerus, bibit ille, bibit servus cum ancilla”….

La canción se adueñó del local. Era la locura. Todos cantábamos; todos marcábamos el tiempo y  nos arropaba  una alegría colectiva. Como un rito místico. Como la antigua catarsis de los griegos. La gente repetía las estrofas sin parar.

─ “Bibit frater, bibit anus, bibit mater, sexies pro sororibus vanis, septies pro militibus silvanis”  de esta forma continuamos por horas hasta que algún agua fiesta rompió el sortilegio pronunciando la horrorosa blasfemia que voy a transcribir, con el perdón de ustedes: …”Tráigame LA CUENTA, POR FAVOR”

Al día siguiente, cuando el insoportable ratón lo permitía, reflexionaba sobre lo predecible que somos los seres humanos: pasan los años, transcurren las centurias  y seguimos siendo iguales. Una canción del siglo XIII. Perteneciente al folklore de aquellos lejanos días. Compuestas por hombres y mujeres comunes y corrientes. Que narran historias sobre el amor cortés; sobre estudiantes y sus correrías; la vida disoluta de los curas (de aquellos tiempos)  las prostitutas  la naturaleza y la fortuna. Canciones sin autor. Composiciones conocidas como profanas pues trataban temas mundanos y no religiosos. El germen y semilla de nuestros cánticos  actuales. Pero; ¿Qué tenemos en común con gente tan antigua?: El deseo de vivir, lo irreverente; la burla del estatus y su hipocresía, de la autoridad, de la moral mal entendida. El afán de cantarle al amor. A la dama de nuestros sueños. A la bebida, al juego; a lo lúdico... a Eros.

¿Qué son setecientos u ochocientos años para la eternidad? Todos coreamos una canción del siglo XIII (In Taberna Cuando Sumus) en un bar del siglo XXI. Con temas que – todavía –  son de la actualidad.

Entonces… ¿Quién dijo que todo es relativo?

pabloarape@yahoo.com




Belén
Por Pablo Arapé A.

24-12-2008

Pues, si. He aquí que en  Belén nunca ocurría nada. Impertérrita había visto desfilar ante si a los ejércitos Babilónicos, Egipcios, Asirios y Romanos. Y ella: tranquila; serena. Pero no hoy. Belén se encontraba en ascuas, sobre saltada, angustiada. La culpa de todo la tenia el tabloide de la localidad: “La gaceta de Belén” algún periodista, falta de oficio, había desempolvado una antigua profecía. De un oscuro profeta llamado Miqueas, quien hace sopotocientos años aseguro seria Belén la cuna del Mesías. La población, expectante, trataba de adivinar donde seria la cosa. Pero – políticamente ablando – era mal momento para nacer. Y menos si venia precedido por el apelativo “Mesías” (rey). Particularmente, soy escéptico a estas cosas. Por experiencias se que un nuevo rey significa… nuevos impuestos. De pronto, la masa se revolvió inquieta. Un rumor se propagaba como pólvora. Sin quererlo escuche la infidencia y, créanme, me alarme. Corriendo me dirigí a un portal que se encontraba a las afueras del pueblo. Belén se encontraba saturada de personas por el edicto del emperador Cesar Augusto, quien exigía un censo. Esto era cada 10 años y lo realizaba el Ministerio de Información y Turismo.

Un señor de apellido Tascomumus era el responsable y se la pasaba con una lista pa’rriba y pa´bajo. Se decían cosas horribles del tal Tascomumus. Pero yo jamás vi nada irregular. Frente al pesebre se encontraba una gruesa multitud. Reconocí a un vecino – y con sigilo – le interrogue. Vecino; ¿es verdad lo que se dice por allí? Ahora les pregunto yo a ustedes: ¿Por qué, la gente, ante una pregunta… responden con otra?   ¿Y que es lo que se dice por allí?, contesto el muy necio. Amoscado le respondí: Que la profecía se equivocó. Que Miqueas estaba “pasado” de palos cuando hablo y que el ángel que anuncio a María era un jodedor. Ya, mas en confianza, mi vecino se confió. “Peor que eso, vecino”.” El niño nació”. No entiendo, dije yo. ¿Cuál es, entonces, el aspaviento?  Vecino, vecino. No fue varón… !Fue hembra!. Si me hubiesen dicho que Cesar Augusto proponía un referéndum para saber si el pueblo lo quería o no; nunca me hubiese sorprendido más que aquella noticia. Las implicaciones serian siniestras. De pronto la masa se escindió en dos. Por el centro avanzaba María. Ante los gritos de los periodistas y ante las cámaras de televisión que le inquirían, María, sin dejar de caminar contesto: “Estoy muy feliz y contenta” Un hijo o una hija es lo mismo para una madre. Perdónenme, pero voy a cambiar toda la ropita azul por rosada. Y voy que quemo porque es 25. Las tiendas trabajan medio tiempo”.  Los periodistas – histéricos – la acribillaban a preguntas. Pero ella, rauda como el viento, contestaba. “Pregúntenle a José… yo estoy apurada”. Se hizo un silencio sepulcral. Como a unos tres o cuatro pasos, detrás de la virgen, avanzaba José. En verdad que la escena seria como para una película 2000 años mas tarde.

De José se murmuran cosas: Que después de lo del ángel y que bebe mucho. Otros aseguran que compró una escopeta doble cañón, y que a todo lo que vuele o tenga alas le mete plomo. Otros murmuran que dejó de asistir a la “CARAMA DORADA” la cantina del pueblo. Sea como fuese, había un sentimiento de lástima colectiva. Los periodistas lo dejaron pasar sin molestarle. En mala hora, alguien, que no suele faltar, dijo: “y después hablan del gobierno; este barrio de mala muerte y no pasa nada. Se acabó la inseguridad” En el sitio ardió Troya. Los partidarios del gobierno y los de la  oposición se armaron de piedras y palos. Si no fuese que raudos, una cohorte romana se apresuraba en llegar, la sangre hubiese llegado al río.

“¿Dónde está el Mesías” -preguntó el centurión que mandaba las tropas. “la niña” contestó a coro la multitud. El centurión envinagrado: Aaaah se creen muy chistosos los ciudadanos, ¿no?

De nuevo, a coro, el soberano: “fue niñaaaaa”  El centurión, perplejo: “pe pe pero ¿no y que era un niño?” El soberano: “Falsa alarma, fue niñaaa” El centurión (murmurando para si) “me ordenaron matar un niño; no dijeron nada de una niña”. De repente un murmullo gigantesco de la multitud. Majestuosos, arrogantes, dignos, hicieron su aparición los 3 reyes magos. Les digo, una escenografía gigante para una superproducción en el futuro año 2009. Al unísono los tres: ¿Dónde ESTA EL MESIAS?  El  soberano después de cinco minutos de reír colectivamente, contesto: “Fueee niñaaaaaaaa” (mas risas) Los reyes, obviamente molestos. Señores; tenemos tres meses viajando en estos camellos. Ya no sentimos la rabadilla.
Dígannos ahora “mesmo” donde esta el Mesías, para adorarlo e irnos pa’ el mismísimo coñ…

El soberano, luego de 10 minutos largos de reír. “Fue niña, fue niñaaaa” (más risas) de allí nacerá el famoso jo jo jo de San Nicolás. En ese momento llegaron los pastores. Se repitió la misma escena anterior. Los pastores apenados dijeron. “No podemos cantar, nuestra letras (Niño Lindo) canta a un varón. ¿Y qué? Dijo una mujer que salió del soberano: “¿acaso ustedes son machistas; no puede ser el Mesías una mujer? ¿Lo haría peor quizás? La multitud se atomizó: unos aplaudían (mujeres) otros insultaban (hombres) otros reían a mandíbula batiente (gay). La mujer pidió silencio y propuso: Voy a pedir una enmienda para que las mujeres podamos ser Mesías. Mormullos del soberano aceptando o rechazando. Pero el Armagedón se armó cuando una voz dijo: ¿Y si añadimos en esa enmienda, que el César pueda ser reelegido indefinidamente?  No se como pude escapar de la lluvia de palos piedras y coñazos que se convirtió el nacimiento. Como pude llegue a mi casa, donde me encerré a ver “La Hojilla” y “Aló Ciudadano” porsia. Mientras tanto me gustaría decirles Feliz Navidad. Pero no se en que parara todo esto. Pero ni modo. Que tengan felices fiestas.

pabloarape@yahoo.com




Solípedos

Por Pablo Arapé A.

03-11-2008

Pues sí. En días pasados recibí en mi facebook un correo de un remitente desconocido. Tengo por norma, no contestar este tipo de correo. Mas a un si el archivo adjunto anuncia: “muchachas Caroreñas  pre pago”. Les debo advertir – antes de continuar – que soy individuo de número de la liga contra la pornografía, sodomía, lesbianismo,

homosexualismo, sevicia, necrofilia, mal olor de los pies; afines, similares e inconexos del Municipio Torres. Pero esta visto que no era mi día. Quise pulsar el botón suprimir, pero debido a mi santa ira, mi dedo presiono… abrir. Lleno de espanto mire con horror. Y he aquí, ante mi; un rebaño de… !Solípedos! burras, pues. Me parecieron tiernas y bucólicas las imágenes de las burras, pastando. Lo que no logro comprender es ¿qué tiene que ver el pre pago con los jumentos?  Y lo de chicas ¿Cuáles chicas? Bueno; tampoco era para morirse. “colgué” las fotos en mi facebook y olvidé el asunto.

Por motivos que no vienen  al caso, durante dos semanas, no utilice internet. Al abrirlo, mi sorpresa fue mayúscula. Tenía 876 personas que “querían” ser mis amigos. Profunda extrañeza. Solo dos solicitudes tenía con anterioridad: mi madre y mi hermano. Y de pronto; de golpe y porrazo 800 y déle. Algo no estaba funcionando bien. Con cautela, abrí – al azar – una de las solicitudes. A continuación, el texto: Señor Pentateuco; saludos. No nos conocemos pero he sabido de usted. Conocedor de sus méeritos he querido – siempre que usted lo permita – proponerle mi amistad. Una persona que muestra en facebook ese lindo rebaño de burras, no puede ser mala gente. Tiene que ser un hombre de bien. Y, precisamente, “YO QUIERO SER SU AMIGO”. Es más… ya me siento un amigo más de ti Pentateuco. Y ahora que somos panas, podrías decirme, ¿Dónde tienes guardadas a esas lindas borriquillas? Je je no es por nada. Es solo que me gustaría compartir contigo – y ayudarte –  en esa bella labor de cuidar a los “solípedos” como tú dices. Esperando expectante tu respuesta… firma ilegible
.

Intrigado y desorientado por ese texto decidí abrir otro correo. Lo escogí  al azar.


Estimado “Penta” que arrecho tu eres. “Subes” a la red las fotos de unas hermosas burras y, tienes el tupé de no decir donde están. ¡Qué bolas¡…
!Qué rebolitas¡.Es que no hay gobierno. ¡Desgraciado! Si no quieres que te quememos la casa o te secuestremos el piazo ese de mujer que tienes. ¡!!DINOS EN QUE SITIO SE ENCUENTRAN LAS MALDITAS BURRAS!!!!

Ya para este momento me encontraba francamente estupefacto,  inerte y aterrorizado. ¿Cuál fue mi pecado? ¿Por qué unas simples burritas despertaban tales pasiones? ¿De que se trataba todo ésto?   Mareado entre en la “red” y me dediqué a informarme sobre las burras. Después de varios días, de investigar, lo único que tengo en claro es que las burras son una especie en extinción. Raza muy apreciada, llegaba al umbral de su fin. En nada  aclaró la investigación, el tono amenazante de las cartas.

Entre todos  los correos destacaba uno, procedente de la universidad de Lujurian, que se ubicaba  - según ellos – en la punta del Bósforo.  Devorado por la curiosidad abrí el texto: Excelentísimo señor Pentateuco. Es para esta casa de estudio un honor participarle que ha sido seleccionado (por unanimidad) para otorgarle LA GRAN SOGA DE ORO en calidad de cordón. Nuestra máxima condecoración, por sus innegables meritos en pro del mundo animal y la conservación de la fauna. Le anexamos un cuestionario para ser llenado con sus datos. Esto con la finalidad de elaborar los respectivos pergaminos que avalan nuestra “soga”, en grado de  “cordón”. Demás esta decirle que en el aparte 25 inciso 243, donde  dice: “ubicación de la especie en peligro” (se ruega dirección exacta) es requisito insoslayable.

La gran universidad de Lujurian espera la entrega del cuestionario para proceder a tan justo homenaje  Seguidamente la “universidad” remite una dirección de Barquisimeto
.

Confieso que me encuentro exhausto. Todos los días llegan más y más correos. Unos me amenazan. Otros quieren ser mis amigos Y sigo sin entender nada. Podría alguien explicarme ¿Qué tienen las burras que levantan tantas pasiones?

pabloarape@yahoo.com




Cruzada

Por Pablo Arapé A.

06-09-2008

Pues, si. Creo que ya les comente antes mi pasión por internet. Y créanme: no me canso de decirlo. Pero déjenme participarles  mi descubrimiento   Actualmente, esta en desarrollo, por internet, una “NUEVA CRUZADA”. Si; tal cual. Una nueva cruzada. Casi toda la gente envía mensajes que se refieren a  milagros. A mi me llegan por montón. Particularmente – por ser católico, apostólico y romano – los leo con avidez. He decidido enrolarme en esta campaña y colaborar, no propiamente con mensajes, sino con un pequeño manual de instrucciones para las personas que desean enviar sus experiencias, en formato  “power”, y no saben como hacerlo.

Para comenzar: usted debe ser una persona con una fe y convicción a toda prueba. No puede darse el lujo de desmayar o decepcionarse. El noventa por ciento de sus mensajes serán  borrados. El otro diez ni  siquiera serán abiertos. Sus amigos al ver su nombre dirán; palabras mas o palabras menos: “otro mensaje de la “$%&#  de  Enriqueta”. E inmediatamente ¡zúas! Pulsaran  la tecla de suprimir.

No se achicopale por esto. No se descorazone. Tenga fe. Esto es una cruzada. Los impíos no cederán de buenas a primeras. Nosotros – los cruzados – hemos ideados formas de lidiar con estas pequeñas piedras en el camino. Convirtiendo al pecado en aliado ¡¿Como?! No conozco a nadie (excepto yo) que no abra un correo pornográfico. Niños, jóvenes, adultos y ancianos lo hacen. Para todo publico, pues. Esta debilidad la podemos aprovechar en beneficio de la causa. Solo debemos modificar el titulo de nuestros mensajes. Fíjense: lo enviamos con  este sugestivo encabezado: “30 nuevas posiciones” y dejamos colar las 30 penitencias de San Panchón cuando evangelizaba entre los presos. O “mamita rica mamando”
XXX y nos mandamos con las reflexiones de santa Esculapia durante los setenta años que paso, vagando y meditando, en el desierto.

Esto aumentara la furia de los réprobos, degenerados y desalmados. Corremos el riesgo de que nuestros correos pasen a la categoría de “spa
m”. Pero nadie dijo que la cosa seria fácil. Nuestra misión es como el suplicio de la gota de agua china. Lenta pero inexorable, iremos – gota a  agota -  socavando la roca de la inmoralidad de nuestras amigas y amigos.

Otra “arma” en nuestro desempeño es la presentación del mensaje. Esto es muy (very, Very) importante. Alguien dijo “el medio es el mensaje”… tenía razón. Su mensaje puede que se lo dicte dios mesmo; y no tendrá ningún impacto sino esta debidamente presentado. Pero no sufra.  Es la mar de fácil. Paisajes; muchos paisajes: ríos, playas, montañas. Siempre al atardecer o al amanecer. Perderíamos a los pecadores si la presentación es al medio día, cuando el calor es más infernal y, la gente, solo  piensa en una cerveza bien fría. En estas presentaciones predomina el elemento racial. Pueden aparecer niños, jóvenes y ancianos pero…siempre caucásicos. No se le ocurra; por mas borracho que se encuentre o sumido en estupefacientes,  colocar gente de color. ¡HORROR! Olvídelo. Lo blanco es el cielo; lo negro…
el infierno.

El tema. Una vez  esmeramos en la presentación, nos enfocamos en el tema. Aquí la cosa es un poco más árida por que todos los pecadores  ya conocen nuestra intención. Pero: a lo hecho; pecho. Existen dos variantes en los mensajes: el admonitorio y el fantástico. El admonitorio es tipo predica. Nos referimos a dios como nuestro amigo que solo trae paz y amor. Si usted es adicto a la biblia pues;  olvídela. Nada de citar al dios del antiguo testamento que por “quítame estas pajas” mandaba a pasar a cuchillo, pueblos enteros, incluidas mujeres y niños. Pero eran otras épocas. Usted, ya sabe; NO LO CITE
.

El relato fantástico es fascinante. Aquí se nos permiten ciertas licencias  (pecadillos) que a no dudarlo; nos serán perdonados. Todo sea por el bien de la causa. Este relato  permite darle rienda suelta  a la fantasía. En el ocurren cosas portentosas, milagros pues. Que solo pueden ser atribuidos a la divinidad. Los pecadores  no pueden – por más que lo intenten – sustraerse a la magia de estas historias. Siempre, pero siempre, son en tiempo presente. Colocarlos en un pasado lejano les daría carácter de fabula y no es lo que queremos. El relato es nuestro principal aliado. Solo que manejarlo no es cosa de novato. Pero no se desanime. Aquí esta el ejemplo para ayudarlo:
 

                                                Mejor que la catira regional XXX
 

Ese día estaba en el bar “El Páramo” echándome las cervezas con los panas. El ambiente era bueno: la cerveza… bien fría. La conversa… fina. Las tradicionales arepas con mortadela… exquisitas. Los panas: el “Chato” Riera, el “Mocho” Ángel, Gerardo Castillo y yo conversábamos animadamente. Sin embargo; no me sentía del todo bien. Tenia dudas existenciales. Me atormentaba mi vida vacía y sin rumbo. Todo no podía ser una eterna fiesta. Mis amigos se burlaban de mi y el clásico ”Aayyyyy; después de viejo… marico” salió a relucir Mi alma gritaba pidiendo redención. En ese momento, “el Mocho”, dijo: bueno señores vamos a pagar. Y he aquí que sucedió  lo impensable; lo inimaginable… había dejado la cartera. No me había dado cuenta; la había dejado. “El mismo cuento de la otra vez” sentenció Gerardo. “Es que nunca piensas pagar, chuco´el coño” me espetó el Chato Riera. Mis amigos no me creían. Era una situación tensa y penosa. Los insultos arreciaban cuando de pronto; el mesonero se presentó y dijo: “un señor, allá afuera, pago su cuenta”. Seguidamente todo fue silencio. Mis amigos me miraban con curiosidad. El Mocho dijo: “Pentateuco; yo sabía que eras marico; un hombre te pagó la cuenta”. Sin detenerme en las burlas de mis amigos, corrí a la entrada para ver a quien le debía tan grande favor. Seguro algún pana – y luego - iríamos a mi casa para pagarle. Pero… no había nadie. Expectante le inquirí  al mesonero. “Señor, no sé; estaba aquí,” contestó. Me lancé a la calle. No se veía a nadie. Corrí la cuadra de este a  oeste y de oeste a este pero, misterio, no se divisaba un alma. La carrera me dió una sed horrible. “Ojala consiga al pana para decirle que me preste algo más y nos echamos otra”, pensé. Pero nadie. El mesonero me lo describió: un hombre alto, con pelo largo y barba. Llevaba guayabera, pantalón y, sobre todo esto… una túnica. Incrédulo le pregunté: ¿no te pareció  rara tal indumentaria?  “Se ve que usted no trabaja aquí” fue su lacónica respuesta. En ese momento comprendí: era “el”. Claro que sí. Era “él”. Se dió el milagro.  Ahora mi existencia tenía un sentido. Comprendí el mensaje  Abandoné mi desmotivada vida y  recorro los bares vestido de guayabera, pantalón y una túnica encima. Me fijo quien pasa vaporones  al pagar la cuenta – pago por él – y desaparezco del sitio. Esa es y será mi misión en la vida “saecula saeculorum… amén.

pabloarape@yahoo.com




Laura

Por Pablo Arapé A.

16-08-2008

Pues, si. No pude resistir más y “abrí” mi cuenta en  Facebook. La presión de mis amigos e hija fueron irresistibles. Bueno. Ya soy una cifra más en el firmamento de las “redes sociales”.

Y como suele suceder…
ya me estoy arrepintiendo.


Resulta que me sentía muy tranquilo porque nadie solicitaba mi amistad. De repente, alguien, se ofrecía a ser mi amiga. Sentí curiosidad. ¿Qué fémina querría ser amiga de un sesentón? Bueno; la curiosidad y la buena educación se impusieron y conteste que si.

La dama preguntaba: ¿tú eres Pablo Arapé
el que estudió en la universidad de Lovaina, en 1970? Confieso que mi curiosidad se exacerbo. Con reserva – si tal cosa es posible al escribir – contesté: si.

!!!Lo sabía!!!!, chillaron del otro lado de la red o autopista de la información, !!!LO SABÍA!!!  Yo, a punto de infarto, pensaba: No debí contestar. Una persona  – con tantos acreedores -  no debe exponerse públicamente. Como la mejor defensa es el ataque, comencé una atropellada  ofensiva. !! Te Juro que te lo pagare todo!! Solo dame tiempo: tengo que operar a… !!NOOOOOOOOO!! exclamaron del otro lado del mundo. !!NO TE ESTOY COBRANDO, YO ESTUDIÉ CONTIGO; SOY LAURAAAAAAAAAAAAAA. Lleno de estupor quede en silencio por minutos. ¿Laura?... ¿Laura?... !ERA LAURA! Claro que si. Laura; mi amiga. Mi pana de toda la vida. Laura; quien me ayudaba a robar libros de la venerable biblioteca de la universidad. Laura a quien yo acompañaba a la plaza vieja para ver a R… su novio de toda la vida. Estos - y mil recuerdos más – se agolparon en mi mente. Por motivos ajenos a mi voluntad (se decía que la policía pronto detendría al furtivo “ladrón de la biblioteca”) partí de Lovaina y nunca más supe de Laura.

Y resulta que ahora, de golpe y porrazo – Laura – llegaba nuevamente a mi vida. “Te enviaré una foto; Pablito”. Debo advertir que Laura ignoraba mi cambio de nombre a Pentateuco. “Y yo también, Laurita” contesté. A continuación nos enzarzamos en una de recuerdos. Laura se había casado con R… luego de 25 años de matrimonio y 2 hijas… se divorciaron. “Cosas de la vida, Pentateuco, (ya le había informado) cosas de la vida; filosofaba con resignación. “Pero todavía lo amo” comentaba toda afligida. Bueno. Para abreviar. Esa noche duramos hasta las 4 de la mañana en una sesión de recuerdos.

Al día siguiente desperté feliz. Después de todo; Facebook no era el monstruo que yo abominaba. Me permitía compartir con una amiga que se encontraba en las antípodas en tiempo real. Amiga muy entrañable y querida para mí. El tiempo pasó y seguíamos las charlas, hasta que llego su foto. Presuroso  abordé el Facebook para comunicarle a Laurita que tuvo una equivocación y me mando la de su tatatarabuela. Pero me detuve. Aquella mujer vieja, gorda y fea…era Laura. Si. El aire familiar era innegable. Me sentí desolado. Apesadumbrado. Deben entender; Laura tuvo uno de los cuerpos más espectaculares de Carora y regiones circunvecinas. Su belleza era de fama. Y ahora, el tiempo, de forma cruel y obscena, se burlaba del ideal Griego de la belleza.

Por varios días no abrí el Facebook. ¿Qué le diría a Laura cuando hiciera la fatídica pregunta: “¿qué te parece mi foto???”  ¿Qué contestaría?...”No sabes tomar fotos; enfocaste  a una vaca”. O;  “eres la viva estampa de un lindo y saludable cerdo”. No, no, no… por Dios.

Temí enfermarme. No tenía una solución. Hasta que, reuniendo valor, entré al Facebook. Le diría la verdad. Por algo fuimos y somos amigos. El paso del tiempo no sería una barrera en nuestra vida.

Al poco tiempo ella apareció: Perdona –dije – no me comuniqué más por… ”No; no sigas”, interrumpió. Te conozco hace mucho tiempo. Eres todo un caballero y un amigo leal. Por eso puedo decirte que – yo -  no había entrado más a Facebook por que no te reconocí en la foto que me enviaste !Qu
é viejo, feo y gordo te pusiste¡ Pentateuco.

pabloarape@yahoo.com




Laptop

Por Pablo Arapé A.

10-08-2008

Pues, si. Conocedora de mi fascinación por la tecnología – mi hija -, la mejor de todas; me obsequio una “laptop”. Aunque aún  tengo reservas con lo anterior. Siempre teníamos riñas por el uso de la computadora (u ordenador, que mientan los españoles). Y cuando pedía que explicase alguna cosa que  no entendía, recibía como respuestas: malos ojos; miradas al cielo de fastidio, murmullos ininteligibles y malos modales. Debo aclarar que soy un adulto mayor, nacido en el siglo pasado. Por lo tanto, brutazo para la tecnología. Las matemáticas las aprendí en un ábaco. Con ésto tendrán una idea de la situación.

Entonces,  bajo esta perspectiva,  el regalo  adquiere un matiz siniestro. Para comenzar… no sabía que hacer después de levantar la tapa. Era como abrir la caja de Pandora y no conseguir nada adentro. Obviamente, no preguntaría como era el funcionamiento – ni a propios ni extraños – “conmigo ya no se metan” seria mi eslogan de ahora en adelante. Así transcurrió una semana. Me la pasaba en el recibo de mi casa, con mi laptop. Todos decían que  descansara. Que pararía en loco. Nadie imaginaba que no sabía ni prenderla. Por fin lo logré y me dispuse a disfrutarla pero… ¡perra suerte! El sistema  operativo era Window 2007. El anterior todavía era un misterio para mí, cuando, de golpe y porrazo…!!APARECIA  OTRO¡¡

Seis meses después, logre desempeñarme – sin preguntar a nadie – de una forma que podríamos llamar: “decente”. Pletórico de emoción trasladé de una computadora a otra mis archivos mas preciados: los de pornografía – en primer lugar -; luego  los que tienen como tema a Dios, los pájaros, cachorros y la naturaleza en general. Los que hablan de la amistad, la hermandad del hombre, la sabiduría de los ancianos, la protección a la mujer, los que juran y perjuran que Chávez caerá mañana. Los que nos instan a sentirnos jóvenes; cuando somos viejos. Los que aconsejan la madurez; cuando somos jóvenes. Los que abominan de la guerra, la trata de blanca, la pena de muerte. Los que resaltan la caridad y humildad del papa que se ha recorrido medio mundo pidiendo perdón por los curas pederastas  que arrasaron con media humanidad (infantil) Y sobre todo; el archivo contentivo de las inefables cadenas con sus mil suplicios y abominaciones para quien ose interrumpirlas.

Pero el archivo más oculto e importante era donde atesoro nombres y direcciones de varias féminas, las cuales, se complacían con mi compañía. El secreto esta en que mi esposa – mujer cerrada e incomprensiva – no entendería la naturaleza “amistosa” de estas relaciones.

Ahora si. Estaba realizado. Me sentía muy ufano con mi laptop. Orgulloso. Magnifico. Todos se horrorizaban cuando me trepaba a busetas y camioneticas y;  cuando caminaba con mi laptop.” Te van a robar” decían. “Te van a matar, para quitarte la cosa esa”, añadían otros. Yo seguía impertérrito. Si se tiene algo valioso;  hay que mostrarlo ¿o no?

Estaba tan compenetrado con ella (la laptop)  que comencé a llevármela a la cama. Después dormía con ella al lado. Mi mujer comenzó a “revirar” Alegaba que sentía algo en sus costillas (el borde de mi laptop) La muy pervertida se ponía “cachonda” refocilándose – en su mente cochambrosa – al creer que yo la requería. Al constatar la verdad… se arrechaba. Al final; se mudó del cuarto. ¡Aaah, que placer!. La cama toda nuestra. Mi laptop y yo.  Sin  embargo, nada es perfecto. Supe lo que paso con Reyes – el de la Farc – y su laptop. El hombre llevaba un registro minucioso de todas sus correrías. Dicen que un gentío esta temblando. Y hasta se rumora que el Papa incluirá a Colombia en su gira de perdón universal.

Yo volví al principio. Me la paso en la sala de la casa. Con mi laptop abierta pero sin prenderla. No ée como apreciarla. ¿Amiga ahora? ¿Enemiga mañana? Y… si...  ¿Mi mujer se la lleva a Interpol y estos le dan acceso a todos mis archivos?…

De pana que no sé que hacer. Por lo pronto, ella, (la laptop) duerme dentro de mi escaparate; mi mujer recuperó su lado de la cama y – ahora si – lo que siente que “puya” sus costillas soy yo.

Creo que venderé mi laptop y desempolvaré mi ábaco… ¿no les parece?

pabloarape@yahoo.com




Facebook 2
Por Pablo Arapé A.

03-06-2008

Pues, si: pasado el tiempo y superadas las vicisitudes que me produjo el anterior Facebook, dediqué mi tiempo libre a otros menesteres. Sin embargo, como en la tragedia griega, los dioses solo viven para perder a los hombres.

Dentro de mí. Allá en lo más profundo. En lúgubres cavernas psicológicas. Donde habita el horror. Agazapado. Furtivo. Allí, si; allí descansaba !FACEBOOK! Todas las peripecias anteriores no lograron exorcizarlo. No lo había liquidado como yo creía. Solo estaba aletargado. En estado de vida latente. Perezosamente adormilado. Retomando fuerzas para producir el mal.

Fue así, que un día, no se como, me encontré navegando por  FACEBOOK. Desatendiendo la voz de la razón, que me incitaba a salir del sitio; preferí dejarme llevar por herejía electrónica. Si; no voy a negarlo. Sentí un placer voluptuoso al ver que tenia 25 propuestas de personas que querían ser mis amigos. Todos; perfectos desconocidos. Inmediatamente, la egolatría, nubló mi razón. La lógica indicaba que no podía ser muy normal 25 aspirantes a mi amistad sin siquiera conocerme. Pero el mal estaba hecho. Mis neuronas, razonando al revés, emitieron el fallo inapelable: mis amigos verdaderos me  recomendaron a sus amigos para que buscasen mi amistad. No faltaba más; cualidades me sobraban.

Seguidamente vi una lista de personas que también reclamaban mi amistad. Sin embargo, esta lista, era más extraña. Todas estas personas ya eran conocidas, incluso amigos. ¿Para qué querían mis amigos ser mis  amigos, otra vez, si ya lo eran.?  “Cosas del ciberespacio”, razoné, pensando como la bestia que era.

A pesar se todas estas señales de alarma, continué mi viaje por lo virtual. Allí localicé personas que no veía hacia largos años. Amigos y amigas del colegio; del liceo, de parrandas, del trabajo. Un universo abigarrado. Una fauna diversa. Me encontraba muy excitado. Tenía la posibilidad de renovar cariños y afectos que jamás pensé en volver a ver. Me lancé, presa del fervor, a contactar las viejas amistades. Efectivamente; todos compartían mi alegría. Era una fiesta de la emoción. Un carnaval del recuerdo. Intoxicado de remembranzas. Eufórico de alegría; cometí el error fatal. Envié un mensaje único: Y… ¿DONDE NOS VEMOS PARA CHARLAR? Un pesado silencio virtual acogió mi propuesta. De inmediato pensé: seguro se “fue” una fase eléctrica y por eso no contestan. De nuevo insistí. Pero esta vez; tímidamente, algui
en contestó… ¿para qué? ¿Para qué?!! Contesté extrañado. !!¿Qué PARA QUÉEEE?!!, aullé. Pues – contestándome – para lo mismo que hacemos ahora. Para reír, conversar, fraternizar, cantar, abrazarnos, llorar.  Los pocos que respondieron alegaron ocupaciones insoslayables. Otros – de plano – rechazaron la idea, sin más explicaciones. Las mujeres no tenían con quien dejar a los niños. Algunos más, de repente, dijeron no conocerme. “Todo fue un lamentable error”, se disculpaban. Pero; ¿y los recuerdos que compartimos?, pregunté presa del estupor. Nadie contestó. Luego de horas de estar frente a la pantalla inerte, comencé a comprender. Eran amigos “VIRTUALES”. El cara a cara o FACE to FACE que dicen en el imperio; estaba excluído. La confraternización de carne y hueso. La calidez del abrazo. Contemplar los rostros y sus peculiares códigos gestuales. La alegría. El asombro. El intercambio…!!Nunca!!  !!Jamás!! Me horroricé de solo pensar que miles de venezolanos – en esos precisos instantes -  intercambiaban saludos, fotos, abrazos, recuerdos, chismes, juegos en facebook. Todos podían sentirse orgullosos de tener, mínimo, mínimo, 50 o más amigos. Pero; ¿podrían tenerlos en la vida real? De repente, un atisbo de locura – como un relámpago – se entronizó en mi imaginación: ¿La vida real?  ¿Sería que yo estaba equivocado y  mi vida no era real? Y por el contrario… ¿La vida real sería?... !!Facebook!!

pabloarape@yahoo.com




Apocalipsis

Por Pablo Arapé A.

17-05-2008

Pues, si. Nadie sabe como paso o sucedió. Yo lo supe mucho antes. Lo avizoré. Sabía que nadie podría manejarlo. Creyeron que seria para siempre. No se prepararon. Por eso no me sorprendió cuando ocurrió. Paso como todas las cosas. Sin embargo – ahora – me comporto como todos los demás. Yo también, finjo vivir, preso de la paranoia: inconforme, alienado, ofuscado, demacrado, sudoroso, lloroso, con la mirada extraviada, sin norte en la vida.. Se los dije bien: “finjo” Existe toda una atmósfera – en el país – de   monomanía pública.

El caso ha trascendido las fronteras. Científicos de todo el mundo se dan cita para estudiar “El caso Venezuela” o “El síndrome Venezuela” La Organización Mundial de la Salud estudia declarar al país en cuarentena; para evitar el contagio a otras naciones.

Nada esta claro: un conclave de estudiosos, en cadena nacional, aseveraron que se trataba de un caso – único en el mundo – de: “Turolatismo General” el científico se veía apenado por el poco ortodoxo nombre pero, alegaba, que seria de mas fácil comprensión para los nativos (¿?)

Lo cierto es que la población venezolana se encuentra inconforme. Algo falta en su diario acontecer. La cotidianidad se trastocado. El devenir es incierto. Densos rumores recorren la geografía nacional: mengano aseguraba que le “largas filas de tanques  se dirigían a la capital”. Zutano juraba que elementos de la quinta brigada se encontraban alzados y desconocían a sus mandos. Otros anunciaban la secesión del Zulia del territorio nacional. También se decía que el municipio  Torres apoyaba el movimiento. Otras afirmaban que Torres apoyaba, para después, separarse, traidoramente,  del Zulia y formar otra republica. Se insistía que con un registro certificado de 4000000000000 cabezas de chivo, la nueva republica Torres, podría abastecer de mondongo al resto de Venezuela hasta el siglo XXXIIIVVVXXX; de esta forma, el ingreso per capita, de la nueva república estaría asegurado.

Rumores como estos cundían, día a día, en toda la nación; incidiendo en el estado de desidia y enojo que envolvía al país.

Pero donde la crisis se notaba mas palpable y espantosa era en los medios de comunicación social: Varios presentadores de programas de opinión se habían suicidado. Otros renunciaron  a sus programas y se dirigieron al destierro. Los mas habían enloquecido y pasaban los días deambulando por las calles musitando “¿porqué, porqué?”. Dueños de emisoras de radios, quemaron sus sedes y se inmolaron en las llamas. Otros regalaron sus emisoras y entraron a la orden de los Carmelitas Descalzos por “in seculam seculoron”. Los programas de televisión eran monótonos y grises: programas para la mujer, programas de comidas y loterías. Los medios impresos no se salvaron de la debacle: en las primeras paginas solo se conseguía una interminable lista de loterías. Otros se dedicaron a copiar paginas enteras del diccionario. Algunos se especializaron en astrología y acupuntura.

Como les dije yo; simulaba. Y en las madrugadas, sin que nadie lo notase, sin comentarlo con ser vivo alguno, debajo de mi cama, armado con lápiz y papel; me di en relatar la verdad de lo que acontecía en la republica. Con la finalidad que hubiese un registro fidedigno del mal que aquejaba a los Venezolanos. Allí, sin miedo y conciente de el valor de mis registro – noche a noche – plasme en abigarradas paginas lo que titule: “La Novísima Historia de Venezuela luego que Hugo  Chávez dejo el poder y se fue a Cuba”

Como subtitulo: Crónica de un país que enmudeció porque no tenia nada de que hablar.

pabloarape@yahoo.com




Facebook

Por Pablo Arapé A.

08-05-2008

Pues sí; no me canso de hablarles de mi fascinación por las nuevas tecnologías. Y no puede ser de otra forma: soy del siglo pasado. Pero además, conservo algo que esta perdido para la gran mayoría de la gente: la capacidad de asombro. ¡Que maravilla poder asombrarse de algo! De lo que sea. De cualquier cosa. Por ejemplo: de la candidez de los niños. De la lluvia. De la electricidad. De la locura. De  la gente que – todos los días – y a todas horas, habla de Chávez (para bien o para mal) sin ¡cansarse jamás!

Bueno, dentro de ese rango esta el inefable “Facebook”. Al principio, cuando recibía un correo invitándome a pertenecer, pensaba que “eso tiene que ser un virus”. No tenía la más elemental idea de lo que era. Automáticamente los borraba. No fue hasta que me hija me envió una invitación que entendí en que consistía. Mi hija, después de largas horas riendo, de pasar crueles retortijones en su barriga por las carcajadas; entre lágrimas  explico: “tú subes tus fotos a la red y allí las ven tus amigos; e igualmente, tú miras las de ellos. Sentí un infinito asombro, y  un gran horror. ¿Para que querría  exponer mi  intimidad a toda la autopista de la información? A duras penas me libro de la intromisión  de las cacatúas de mis vecinas; y  ¿voy a exhibirme  en Internet?, le pregunte a mi hija. Pero, papa, “todo” el mundo esta en Facebook, me comento  mirándome como a un insignificante reptil.

Cuando dijo “todo el mundo” recordé la sentencia de un personaje de farándula: “todos, en el futuro, tendrá sus 15 minutos de fama”. Se refería a la desquiciante influencia de la televisión en nuestras vidas. Y he aquí que la profecía se cumplía pero, en Internet. Resulta que el fulan Facebook está de moda. Y no es precisamente una horda juvenil, no. Señores, señoras y matronas se exhiben con desparpajo en el sitio. Inclusive, ¡en traje de baño! Amigos y amigas aparecen con sus hijos, hijas y nietos posando para la red. Tengo un amigo de la infancia, carnal de innumerables parrandas,  que nunca me invitó a su casa. Y allí aparece; en Facebook, mostrándole la casa a ¡todo el mundo! Estoy seguro que para cuando pase la moda, todos se sentirán avergonzados y retiraran sus fotos con ignominia. Entre ellos….yo. Porque, si. Sucumbí al voyerismo colectivo por la insistencia de mi hija. Resulta que yo era la “vergüenza de su vida” pues no figuraba en Facebook. Todas las amiguitas se burlaban. Sus padres tenían su sitio y yo no. Era el único. Era un “pure”. Y si; le afirmaba: YO SOY UN PURE.

En ese momento comenzó a sollozar. Comprendí que esta entrando en una zona de donde ningún hombre ha salido vivo: la zona de la manipulación; donde el género femenino es rey. Inmediatamente accedí para evitarme males mayores. Malhumorado le pedí que buscase mi mejor – único -  traje. Un molusco, en una olla de presión, hubiese inspirado más piedad que yo. Mi hija me miraba como lo aprendió de su madre: como a un molusco. “¿En traje?”, chillo. Y sollozando gimió: eres un pure. “YA TE DIJE QUE SI LO SOY, ¿Y? Silencio mortal. Mi hija, indignada, me ignoraba. Está bien, está bien. ¿Cómo debo  tomarme la foto?, pregunté con resignación.  Ese fue el día del apagón. Y sucedió porque mi grito succionó toda la energía de Venezuela cuando supe que tenía que ser en traje de baño. Pero ustedes me darán la razón: peso 150 kilos y mido 1,50 de altura. Entonces no seria en hilo dental, no. Sería un “mecate” dental lo que tendría que usar.

Luego de gritos, histerias imprecaciones e insultos – mi hija y yo – firmamos un armisticio. Yo me tomaría la foto pero, no en mecate dental; ni tampoco en traje. Seria en pantalones cortos y con franela. Consiente del ridículo que estaba haciendo, tome la primera franela que conseguí, sin reparar en ella. Solo para molestar a mi hija. Cuado ella me observo, sonrió, con complacencia; como si se vengara. Debí captar esa mala señal. Ella tomó la foto. Seguidamente, me desvestí y  olvidé el asunto.

Ahora vivo en constante angustia. Mi foto está en “Facebook”. Montones quieren ser mis amigos. Otros mas amenazan con matarme. Gente que ni conozco se acerca a mi puerta para insultarme. Después otro grupo llega para auparme. A veces las dos hordas entran en pugna y se lían a golpes. Los de la urbanización pidieron que desalojara el sitio. Perdí mi trabajo. Los de la televisión acampan en mi jardín y no me dejan en paz a mi o mi familia. Mi vida es un reality show. Mi esposa se mudó a que su mamá y mi hija a que unas amigas. Todo esto por no fijarme en la maldita franela que vestí para la foto. La misma tenia un letrero que decía: “Chávez no se va”

pabloarape@yahoo.com




Cumbre

Por Pablo Arapé A.

03-04-2008

Gracias a la televisión, los venezolanos, pudimos presenciar la reunión de los presidentes signatarios del acuerdo de Río-  en Republica Dominicana. La puesta en escena dejó un reguero de opiniones, positivas o negativas, según la parcialidad del oyente. En lo que Tirios y Troyanos están de acuerdo es en denigrar de la política y, por consiguiente, de los políticos. Sin embargo, los sinónimos de política son: habilidad, tacto, manejo, capacidad, calculo, actitud, estrategia; entre otros. Un espectador imparcial se hubiese deleitado con cada una de las facetas que exteriorizaron los presidentes, en este torneo latinoamericano. A los venezolanos nos repugna la política pero… como nos encanta.

La política esta presente en todas las áreas de nuestras vidas. Y no me refiero, solamente, a la  partidista. Fíjense en el ejemplo. En el siglo pasado – cuando yo fui adolescente – la comunidad liceísta se regía por patrones de  que pudiésemos definir como políticas de conductas  grupales. Era  política común para los varones: beber cerveza, fumar, asistir a fiestas, no estudiar, parecer que si estudiábamos, bailar, “atacar” carajitas, ir al cine, tener buenas “pintas” que lucir, ser popular y mil cosas más. No faltara el despistado que se pregunte ¿y qué tiene eso que ver con la política? Teniendo en cuenta que nunca tuvimos plata en el bolsillo. Que no teníamos carro. Que no fuimos particularmente inteligentes. Que nuestro futuro – por las calificaciones – no se veía prometedor. Entonces, comprenderán que aquello de: habilidad, tacto, manejo, capacidad, cálculo, estrategia y actitud no es gratuito. Aclarado el punto, vamos al relato de la vida real.

Una tarde en que el calor era particularmente feroz; nos encontrábamos en el bar Primero de Mayo. El bar quedaba a dos cuadras del Liceo y forzosamente teníamos que pasar por el frente para llegar al sitio de estudio. Ya era costumbre entrar, saludar y seguir nuestro camino. Pero esa tarde teníamos matemática, física y química. El bar parecía el aula de clases. Solo faltaban las muchachas. En nuestra mesa estaban diez compañeros. Era la más grande. Todos conversaban al mismo tiempo. Todo era un perfecto pandemonio. En cierto momento Luís  N…, le comentó al compañero que estaba a su lado…” me estoy acostando con Maria B”   Inmediatamente se hizo el silencio. Que como pudimos oír esa confidencia en un bar, atestado de muchachos bullangueros y con una rockola a todo dar, es un perfecto misterio hasta el día de hoy. Para la pandilla – el sexo – era una cuestión de alta política. Todas las habilidades de los sinónimos antes dichos, tenían que triplicarse para poder conseguir ese  oscuro objeto del deseo. También existía una norma no escrita, pero que todos respetábamos: era política del grupo participarle, al hermano de la muchacha, que sosteníamos un romance con la misma.

Esto se hacia con la finalidad de evitar roces y  no invadir territorio ajeno. Luís N no lo sabía. El acababa de llegar de Barquisimeto. Era nuevo. Inmediatamente, la tensión, se apoderó del bar. La política de “territorialidad” acababa de ser violada. Un miembro de la pandilla, había “incursionado” en territorio de un colega. Luís N, no sabía que sucedía. Pero, por las miradas, deducía que el estaba metido en un lío. Todos éramos muy panas pero, una situación como esa, podía fracturar nuestra hermandad. Yo tenía que evitar el colapso.  Fui a hablar con Luís. Le expliqué. El me dijo que le apenaba la situación pero que María se le “regaló”. Todos entendíamos, incluso su hermano, que Maria no aguantaba dos pedías: pero lo grave no era el sexo en si, sino,  la violación de la “norma”.  Esto podía resquebrajar la unidad. Vulneraba los acuerdos  y violaba las fronteras individuales. Luís  no podía retractarse por haber “matado” porque la chama estaba “papayita”. Con preocupación me dirigí a conversar con el hermano de Maria. Sucede que Antonio S era hermano de María por parte de madre. Antonio estaba enfurecido. Le parecía intolerable la invasión a su “territorio” por un compañero –“hermano” – de pandilla. Además, dejaba en el limbo los artículos 19 y 21 de la Carta de nuestra organización O E A (Organización Estudiantil Alegre)  Por lo tanto exigía un voto de rechazo a la incursión en su territorio y pedía satisfacción de inmediato. Al mismo tiempo, dos compañeros mas, se ofrecieron para ayudar a Luís “en lo que sea”.  De inmediato comprendí, que de no detener aquello, se produciría una escalada... Apresuradamente pedí tiempo a Luís. Me reuní con el consejo (otros panas)  y allí – mesmo -  pensamos en una estrategia de alta política que parara los vientos de guerra.

Luego de horas llegamos a un acuerdo; nos reunimos con las partes y acordamos, en asamblea, en el bar, dirimir la espinosa situación. Luís fue el primero en hablar: reconoció su error; le pidió disculpas a Antonio por la invasión a su territorio más no por el incidente sexual con su hermana pues este había sido un asunto entre “un hombre y una mujer.” A continuación tome la palabra y les recordé que “todos éramos hermanos”  que “el diálogo” y no la fuerza se debían imponer. Que si bien el comportamiento de Luís, al violar territorio ajeno fue execrable; el había admitido su error. Que con amonestarlo seria suficiente. A continuación intervino Antonio: dejo claro que “estaba sumamente dolido y humillado” con la situación. Luís era “pana” pero violó los “acuerdos”. Sin embargo; Luís había reconocido su error. Esto fortalecía las instituciones (hermandad, amistad) evitaba que la sangre llegara al río. Cimentaba las fronteras. Renovaba los tratados (agresión cero entre nosotros) y todos los presentes – los que estaban a la derecha y a la izquierda -  se sintieron complacidos.  De seguida aprobamos una resolución: acordamos emitir un “rechazo” a la incursión de Luís en territorio ajeno. De igual forma se registraron las disculpas de Luís. También se hizo hincapié en: “la plena vigencia” del principio de “soberanía territorial” de cada uno de los panas; en lo que respecta a hermanas, sobrinas, primas, afines y conexos. Por insistencia de un pana, del cual no recuerdo el nombre, se incluyó un inciso: “mientras haya aguardiente… las mujeres son pasapalos”. Me opuse a ésto pero fue aprobado por unanimidad con mi voto salvado. Para finalizar – el consejo -   amonestó a Luís.

Logrado el acuerdo y, para finiquitar la faena, propuse: “pongo cinco bolívares para la rockola (cinco bolívares eran 20 canciones) y los demás hagan la “vaca” para la “curda” (habilidad, tacto, estrategia, etc.)

De esta forma, con diplomacia – astucia, tacto, disimulo, sagacidad, discreción, -   se logró solventar una situación que amenazó, en aquel tiempo, con fracturar la política de convivencia que con tanto esmero  edificamos desde primer año de bachillerato. ¡Que viva la política!

pabloarape@yahoo.com




Pecado

Por Pablo Arapé A.

16-03-2008

Pues, si. Soy católico, apostólico y romano, desde que nací. Me gustan las instituciones que desafían el tiempo. La iglesia es una roca donde se han estrellado infinidad de intrigas, pasiones, inmoralidades. A pesar de los continuos desafíos – internos y externos – continua boyante y flamante.

Pero este camino no ha sido fácil. De repente vemos o sentimos que la institución flaquea. Como cuando eliminaron (horror) el latín. Y no contentos con semejante desafuero; pusieron al sacerdote a impartir la misa… ¡de frente al publico! Confieso que mi fe en la iglesia vaciló fuertemente, en esos aciagos tiempos. Demás esta decir que fui uno de los mas fieles defensores del obispo francés Lefebre; quien se opuso – rotundamente – a semejante desatino.

La cosa quedó así. A pesar que no es de mi gusto; la proa de la nave clerical sigue su marcha invicta… hasta hoy. De nuevo siento vacilar mi fe. Siento que la honda de este terremoto es grado 7 en la escala de “Ritcher”… Pero no los someteré a largas discusiones. Mejor, más entendible, más pedagógico, será contarles lo que me sucedió.

Como buen católico me acerqué a la iglesia, y al confesionario, para descargar mis culpas, como vengo haciéndolo desde hace 40 años, todos los primeros viernes. Allí me esperaba  (en el confesionario) mi buen amigo el padre ”Betote”.

No soy hombre de grandes pecados. Como ser humano educado en colegios de curas – Jesuitas y Escolapios – procuro no caer en las tentaciones que provoca el señor de la oscuridad (Satán – Belcebú – Luzbel – Moloch). Claro, la carne es débil y de vez en cuando incurro en conductas “non Santas” que expío en el confesionario.

 Bien, hijo
, dime tus pecados.

 Si, Betote –perdón- padre. Acúsome de emocionarme con el discurso de Chávez en Republica Dominicana.

“Betote” ni se inmutó ante semejante herejía. Allí entendí que algo marchaba mal. Con gran calma y displicencia musitó:

 Continúa.

 Acúsome  de ir a votar el domingo en las elecciones del PSUV y no solo eso; sino que voté por… !Julito Chávez, el Alcalde!

Pensé que allí ardería Troya. Esperaba que « Betote » me sacaría a empeñlones de la iglesia y me negaría los sacramentos. Pero no. Calma chicha en el templo. Con un bostezo, acompañado de un murmullo, me insinuó:

 Continúa.

Bien. Hasta ahora había salido bien librado del asunto. Sin embargo, lo que venía, me hizo vacilar. No sé si seria la hora de la tarde (3:00 p.m.) o tal vez algún mal del oído, “Betote” se mostraba impertérrito con mis grandes pecados. No se inmutaba. Algo pasaba pero no sabía que era. Sin embargo – el siguiente pecado – si era mortal. No me atrevía a decírselo.

 Continúa, pues- musitó.

 Si; si. Esteeeee. Hummmmm. Esteeeee.

 Tú dirás- me presiona « Betote ».

 Si, si. Claro “Betote” , PERDON…Padre. Esteeeee acúsome de creer que Uribe es igual que Chávez pero al revés.

Nada. Nada pasó. “Betote” seguía preso del sopor y la canícula propios de la hora. Me salvé, pensé.

 Bueno, “Betote”. Perdón, padre…eso es todo.

De inmediato, como impulsado por un resorte, “Betote”, se acercó a mí. Con cara inquisitorial. Con voz profunda y cavernosa preguntó.

 Todo, eso es todo ¿estás seguro?

Sentí un frío helado en la nuca. Mis músculos estaban tensos. Era como si el propio Torquemada, el gran inquisidor español, me interrogara.

 SIIIIIIIII-  contesté con voz de ratón.

Torquemada. Perdón, “Betote” , perdón.

El padre me fulminaba con ojos que penetraban mi alma. Ahora se movida como un felino. Su pasividad  era cosa del pasado.

 Dime, infeliz. ¿No tienes en tu casa algún “bote” de agua?, inquirió.

 ¿What?  ¿Qué cosa?  ¿bote de agua?  ¿Qué tiene que ver? “Betote”, perdón… Padre.

¡!!SIIIIIIIIIIIIIII!!!!- aulló. No te hagas el esntúpido y ¡CONTESTAAAAAAAAAAAAAAA!

Pero, pero “Betote”… Perdon, Padre. Debo de tener. ¿Quién no tiene en su casa una llave que gotea? Eso es muy normal. Hasta dos.

Pensé que pronto una apoplejía fulminaría a “Betote”. Estaba todo rojo, rojito de la ira. El fuego del infierno se asomaba por sus ojos. Me miraba como el presidente Correa  a Uribe.

 ¡!!PIEDAD, DIOS!!- gritó. ¡Perdónalo por que no sabe lo que hace!

  
 ¡!Pero; ¿Qué pasa, “Betote”, perdón: Padre.

 ¡!!¿Es que no lees la prensa? ¿Es que no te enteras?  Ahora, botar el agua, es un pecado peor – para la iglesia – que ser Chavista. Ese es uno de los nuevos “pecados” que la iglesia no tolerará. El medio ambiente será protegido. La iglesia – de ahora en adelante – será  “verde”.

Me sentí abatido. No entendía nada. Tener un “bote” de agua es una cosa de lo más normal. Siempre existirá una “llave” que no sierra bien. El goteo del agua arrulla a los bebés. Aplaca el insomnio, Es refrescante en las noches de calor. Es como una resistencia al gobierno; resistencia pasiva; le dicen. Si eliminamos los “botes” echaremos a la calle a miles de Venezolanos que trabajan en fábricas que hacen “baldes”. Todo “bote” de agua va a acompañado de su respectivo  “balde”.

Salí de la iglesia todo confuso. Tambaleando me dirigí a mi casa. La cabeza me daba vuelta. Un hombre se apiado de mí y acercándose me dijo:

 Pare de sufrir, venga conmigo.

Ahora me encuentro feliz. Entre cánticos y alabanzas en una religión donde “botar” el agua no es pecado… Vengan; vengan ustedes también.

pabloarape@yahoo.com




Nombre… Mi Nombre

Por Pablo Arapé A.


19-09-2007

Pues, si. Al fin ocurrió.  El gobierno nacional vino en auxilio de la población que desea; quiere, implora; necesita; clama; busca; solicita; un cambio de nombre.


Y es que la cosa no es tan sencilla. Nuestros padres – fuentes naturales de todo abuso – nos traen a la vida (sin permiso) y no contentos con esto; nos  encaraman un nombre sin preocuparse si es de nuestro agrado o no. Nadie escogió su nombre – y no me refiero a los de inefable procedencia maracucha – me refiero al nombre que tienes asignado tu y tú. Si, tú también. Ese nombre – que es para toda la vida – no lo escogiste ¿o me equivoco?

    
No poco asesinos seriales andan por la vida destripando, torturando, violando, masacrando, humillando, mancillando, violentando, atropellando, solo por que a sus padres se les ocurrió la brillante idea de llamarlos: Roso, Hermenegildo, Protáseo, Cecil, Sinforoso, Ecuménico, Epaminondas, Ananías, Ataulfo, Adeltrudis, Gwendoline, Godiva y todos los derivados de las fantasías delirantes de nuestros padres.

 
Pero ahora, el gobierno tomó cartas en el asunto y podemos gozar del nombre que más queramos.

    
Pues bien; muy temprano, después que vi el decreto en la gaceta; me dirigí al registro público. Allí me recibieron con amabilidad y cortesía. Cuando les expliqué que quería cambiar el nombre se mostraron complacidos. Pero todo cambió cuando les dije que mi nombre – el cual quería cambiar era…Pablo. Todos se miraron las caras con expresión bovina. Al fin alguno atinó a decir.


 Ejem…esteee…Sr. Pablo. Esta iniciativa es para cambiar nombres infamantes, que solo producen escarnio y burla en las personas que los llevan. Estee, bueno… su nombre me parece muy normal; si.


Con  mirada glacial le contesté:  Permítame hablar con su jefe; señor.


El empleado – muy azorado – se dirigió a un despacho y tras largos minutos me dijo que pasara. Allí se encontraba el jefe. Un cara común cualquiera que me escrutaba como si yo fuese un loco peligroso. Me disponía a cerrar la puerta cuando – el “mesmo” – me  gritó:  !NO! Déjela  así; hace mucho calor je je.


Su nerviosismo era manifiesto. Esto me alteraba. ¡QUIERO ACOJERME A LA LEY Y CAMBIAR MI NOMBRE!; rugí.


 Pero señor Pablo – protestó el hombrecillo - ¿Qué tiene de malo su nombre? Es “normal”.  Agradable al oído: con connotaciones viriles; decía con afán.


  Usted no entiende – le dije – ese nombre no lo escogí yo.


 Pero… -balbuceó el funcionario-, ese nombre se lo pusieron sus padres; ¿o no?

 !Y CON QUE DERECHO! grité. El hombre miraba la puerta. No sabía si salir corriendo o – de rodillas - implorarme por su vida.

 
Sin importarme nada le dije:  Usted sabe que aquí en Carora no le dan el nombre a nadie. Todo se convierte en guachafita y en diminutivos: que si Cartucho, Platanote; Bemba´e perro; Cara´e mono, Sobaco´e pollo, Titinote, Rafucho, Ché, Cogote´e sapo. El propio bochinche. Yo me llamo Pablo – continué – pero toda la vida me han dicho “Pablito” Eso no esta mal cuando uno es joven. Pero a esta edad, es justo que me llamen “Don Pablo” pero no. Me dicen: “Don Pablito” ¿Qué vaina es esa? ¿Qué falta de respeto? NO PUEDO SER UN PABLITO CON 60 (SESENTA) AÑOS.


El hombre – a punto de perder la razón – con un hilillo de voz, respondió:  Está bien… si… está bien. ¿Qué nombre quiere usar? 


Después de un largo silencio y mirándolo a los ojos le dije: “PENTATEUCO”  

 ¿PENTA…QUEEEEEE?,” chilló el hombrecillo.


 Pentateuco” – respondí.  Pentateuco no tiene diminutivo. Tampoco pueden contraerlo. Decirle a uno  Penta; o teuco no es gracioso; por lo cual quiero ser llamado de ahora en adelante: Don Pentateuco Arapé.

  
Demás esta decir que no pude lograr mi cometido. El funcionario enloqueció y hoy por hoy, se encuentra deambulando por la carretera. Por mi parte, decidí abocarme a recoger  firmas para lograr que el Presidente me reciba y  manifestarle – personalmente –  el deseo de cambiar mi nombre a  “PENTATEUCO”… ¿podrían darme su firma para esta justa causa?

                                                            
Atte: Pentateuco Arapé (ex - Pablo o ex - Pablito)

 

pabloarape@yahoo.com




CONSEJOS

Por: Pablo Arapé A.
 

17-06-07

Por motivos que – obviamente – desconozco, la muerte visita a mi familia con inquietante regularidad. Sin embargo, este echo (de por si notorio) no logra quebrar las pautas sociales que nos rigen. Quizás las altera; quizás trastoca las cosas, pero Eros y Tanatos se las arreglan para seguir conviviendo.  Nada mas llegar a la sala funeraria, fui saludado con efusión por el personal del mismo. “Como esta usted” “Caramba; se nos había perdido” ¡¿De nuevo por acá?! Fueron algunos de sus comentarios. Si no fuese por las circunstancias… me reiría. El hecho de ser “cliente” genera una peculiar relación de seudo amistad. Es más;  si me apuran, diría  que raya en el absurdo. El personal se esmera en hacerme las cosas más llevaderas siendo solícitos y amables. Las camareras insisten que coma con ellos, casi obligándome a probar otras cosas diferentes al tradicional consomé que se suele servir en estas ocasiones. No quisiera que me mal entendieran. No lo hacen por algún servil interés pecuniario; no. Es solo que yo soy un “asiduo cliente” y esto genera – inexorablemente – cierta proto amistad como verán mas adelante.

Las diligencias de acta de defunción y  diligencias del campo santo corren por cuenta del servicio funerario. K...quien se encarga de estas cosas me rogó, encarecidamente que lo acompañase pues “me veía solo y triste y, para esos momentos, son los amigos” K..., a pesar de mis protestas, literalmente, me arrastro al carro fúnebre que usaríamos para hacer las diligencias. Una vez dentro, vinieron a mi mente, recuerdos de cuando – niños y adolescentes – le enseñábamos cuernos a las carrozas fúnebres (mis amigos y yo) como si con esto conjuráramos a las horribles parcas; eludiendo nuestro fatal destino. Cosas de la juventud, que piensa tener toda la eternidad para si. En ese momento, cuando un simple vehiculo se convierte en “Carroza Fúnebre” es que cobra significado el titulo del excelente libro del autor checo Milán Kundera: “La Insoportable Levedad Del Ser”. En ese instante estaba neutro. No tenía emoción alguna. Al cabo de algunos minutos sentí la imperiosa necesidad de “mirar hacia atrás” .La parte trasera del vehiculo. Donde el difunto realiza su último viaje.  Me pareci
ó extremadamente larga.  Era como un corredor largo y angosto. Viajar en ese vehículo, a esa hora del día, para efectuar diversos tramites burocráticos, relativos a parafernalia que rodea a la muerte, era – esos momentos – francamente surrealistas.  La gente de la calle nos miraba con curiosidad. Debo puntualizar que, generalmente, en estos vehículos solo va el chofer y  en ocasiones un ayudante de camisa y corbata. La gente que nos contemplaba pensaría que yo era el finado.
    
Pero, luego de estas divagaciones, vamos a lo nuestro: los consejos. Dado la experiencia que poseo en estas lides me permito adelantarles varios consejos; entresacados de mi próximo libro: LA HORA NONA o todo lo que usted debe saber al enfrentar el ritual mortuorio.

1) al  disponerse a dar “pésame” es forzoso tener o poner cara de “circunstancia”  ¿Que cómo es eso? Bueno; su cara o expresión no puede ser como la del deudo, pues entonces seria usted el deudo (absurdo) o su amante. En mi libro, antes mencionado, se encuentra todo un capitulo dedicado a este espinoso tema (el o la  amante sobreviviente) y que reglas deben privar para no escandalizar ni ofender a la esposa u esposo del fiambre en la capilla fúnebre. Sin embargo la duda persiste: ¿Cuál es la cara de circunstancia? Es una mezcla de estar enratonado; con pesadumbre por el cierre de RCTV; con angustia por no  conseguir las entradas para los juegos de la copa América  y desolación por el rumor de que la Polar se marcha del país. Si usted logra  reflejar todas esas sensaciones en su rostro, tendrá éxito de inmediato y el deudo le recordara como el más intimo de los amigos del muertito.

2) En cuanto a la vestimenta no hay nada que añadir sino  el buen gusto y discreción de cada quien. Sin embargo, no debemos dejar de insistir a las damas que: “NADA DE ESCOTES” Generalmente el deudo (masculino) se encuentra sentado y si usted pretende darle el pésame, tendrá que inclinarse. Esto la  arrastrara a  una situación absurda. Al usted inclinarse dejara ver generosas porciones de su seno al deudo. Este, confundido por su pena, confundido por lo que ve, no la dejara recobrar su postura vertical -pues el la tomo de los brazos cuando usted se inclino – extasiado por sus redondeces. Esta situación se conoce en criollo como “Vaporón”  y descompone toda la “puesta en escena” del velorio.  Inclusive; como consecuencia indeseable, destruye la cara de circunstancia que tanto nos costo lograr. Por lo tanto señoras: RECATO
. 

3) este consejo es para el deudo o familiares más cercano. A ustedes les esta permitido todo: llanto; aullidos; caídas en el suelo; desmayos, sofocones y pare usted de contar. Lo que les estad vedado; prohibido; negado; abolido, suprimido; es la expresión: ¿PORQU
É A MI SEÑOR; PORQUÉ A MI? ¿Qué tiene de malo tal expresión? se preguntaran ustedes. “Es algo muy normal” acotaran los otros. Pues no. Definitivamente, no. Cuando usted aúlla a los cuatro gritos que porque le pasa esa desgracia. Esta dejando en el aire un complemento de la frase que la gente entiende como: ¡! ¿PORQUÉ A MI SEÑOR; Y NO A ELLOS?!! ¿Lo entiende ahora? Sabemos que usted no quiso decir eso, pero así lo entiende la gente. El “ellos” ambiguo de sus aullidos se convierte en ellos; los que están presentes .Esta metida de pata le puede traer consecuencias indeseables: la gente puede perder la cara de circunstancia que le costo lograr. Se volatiliza el respeto por usted y lo que era un sitio de recogimiento se convierte en una gallera donde la gente solo comenta lo del matrimonio de Maria Isabel con el tenista o de si Arango esta en condiciones para jugar en la vinotinto.

4) La parte mas incomoda de estos rituales es lo que vamos a decir al momento de “dar” el pésame. En esto me confieso sorprendido y estupefacto. Las nuevas tendencias (minimalismo) han impuesto una parquedad y sequedad, a la hora de encarar al deudo que ya se instalaron en las salas velatorias, los respectivos psicólogos que se encargan de asistir (por un precio módico) al deudo y familiares. Sabíamos todos que existía  una variedad de palabras para enfrentar este momento (pésame); ninguna era realmente efectiva ni lograba transmitir lo que no sentíamos. Pero allí estaban como muletas mortuorias. Ahora la moda que viene del imperio –escueta, inocua, sencilla, pragmática – recomienda decir: “NO HAY PALABRAS”  Eso es lo único que se le dice al deudo bañado en llanto. Imagínense ustedes la perplejidad del deudo que solo esperaba cualquiera de las formulas rituales para desgajarse en aullidos, berridos, soponcios y que usted le venga a decir (con alevosía y premeditación): “NO HAY PALABRAS”  Pues se quedara con un palmo de narices. Sin atinar ha que decir o responder. Sin poder gritar o llorar o gimotear. Si usted confirma aquello; pues no hay más nada que añadir. Y si usted, en el colmo de la rebeldía dice que: “Si hay palabras”; todos se le quedaran mirando esperando a que usted las diga. De esta forma vil se le arrebata la iniciativa a alguien que además de perder  a un ser querido; no puede expresarlo de ninguna manera pues: NO HAY PALABRAS.


Tomen estos humildes consejos como un aporte de, mí para ustedes, ante un eventual óbito que mas temprano que tarde les tocara enfrentar.


PD:
pronto estará en los estantes de las más prestigiosas librerías mi obra: LA HORA NONA. Resérvenla antes de que se agote.
 

pabloarape@yahoo.com


Bombillos (2)

Por: Pablo Arapé A.

 

 


 01-05-07

Escribo estas líneas por petición expresa de Antonio, mi vecino. El leyó mi anterior “bombillo” y se acercó para recomendarme de buenas maneras (estaba arrechísimo) que relatara el cuento completo sin soslayar nada. Creí prudente seguir su consejo y aquí esta el relato con las cosas que omití por no considerar importantes.

  

Les dije que cambié todos los bombillos de la casa por los que me ofreció, gentilmente, el Gobierno. Inmediatamente llegaron a mi casa una multitud de gente conocida – al principio – y luego un tropel de extraños. Al comienzo  fueron mis vecinos Chavistas que me felicitaron y se dedicaron a mirar a los bombillos a y manifestar loas al gobierno y ditirambos al Presidente.

Luego se presentaron los vecinos que están en la oposición con un petitorio para que abandonase el barrio: “por traidor” dijeron; y seguidamente voltearon sus rostros a los bombillos  profiriendo insultos e imprecaciones al régimen. Para mi  era muy gracioso observar a gente sencilla y normal, arrastrada al paroxismo de lo irracional por motivos políticos. Sin embargo me vi  obligado a reglamentar el asunto: para evitar batallas campales y males mayores en la comunidad, otorgué a los de la  oposición permiso para venir a mi casa en horas de la mañana y tarde  - todos eran desempleados – para  dar rienda suelta a su ira. De igual forma cedí las horas de la noche para que los Chavistas – todos trabajaban – pudieran desatar sus cánticos de alabanza.  Insisto; era la mar de cómico observar a toda esa gente mirando a los bombillos y riendo o despotricando, según su tinte político.

 
Todo marchaba muy bien. A mi mujer y a mi no nos estorbaba la multitud, pues la mayoría eran vecinos y con los desconocidos entablamos amistad. Claro; era incómodo conversar con alguien que constantemente miraba  hacia el techo. Pero todo es costumbre. No obstante, los hechos que precipitaron los acontecimientos, vinieron de parte de mi familia más cercana: mis hijos. Tengo cuatro (4) hijos: dos hembras y dos varones. Ellos tomaron la presencia de tanta gente mirando al techo como lo que era… un circo. Pero andando el tiempo comencé a notar ciertas actitudes que me llenaron de alarma. La otra noche, mi esposa, les ordenó apagar el televisor e irse a dormir. Una de mis hijas miró a mi mujer y masculló:


  Estamos en una tiranía.

 Me hubiese reído a no ser por que mi otra hija le contestó:

 El que no se sienta contento… ¡qué se vaya! Mis hijos varones se alinearon con sus hermanas.

 De modo que en mi casa existe un micro cosmos de lo que es el país- pensé.

 
Pero la cosa no paró allí. Al recoger las notas de los muchachos notamos que dos (varón y hembra) sacaron horrorosas calificaciones. Mientras que los otros dos (varón y hembra) fueron sobresalientes. Primera vez que sucedía tal cosa. Pero los que nos llenó de terror a Torcuata – mi mujer – y a mí fue lo que les cuento a continuación: los que salieron bien se burlaban de los

otros riéndose y escarneciéndoles.

 Ja ja, ¿No les da pena esas notas tan “escuálidas”?  Mi papá y mi mamá – continuaban –  como castigo les van a cerrar su “medio de comunicación” entiéndase TELEVISION. Ja, ja, ja.

Estas palabras enardecían a mis otros dos hijos. Chirriando los dientes de rabia – ellos – les contestaron:

 Y ustedes que están con el proceso ¿no es una ofensa que sus notas  sean  todas ¡AZUL; AZULITAS!?-  Allí ardió Troya. El bando oficial no  quería  verse ligado a nada que fuese o pareciese de color  azul. Y  el otro sector,  de igual manera, pero con el rojo

 
Mis cuatro hijos son adolescentes y PRE adolescentes por lo cual Torcuata y yo estábamos angustiados. Ellos respondían a las palabras y actitudes que  veían en  nuestros visitantes.

Decidido a cortar por lo sano les enviamos – como expliqué con anterioridad -  a casa  de sus tíos con la intención de liberarlos de este ambiente maligno. Esta es la parte que omití en mi anterior relato: Bombillo. ¿Verdad que es irrelevante y carece de interés?  

pabloarape@yahoo.com


Bombillos

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

     02-04-07
 

Vivimos en el mundo del surrealismo. No debo ni un solo recibo de la energía eléctrica y… vivo a oscuras. No es solo eso. Tampoco puedo hablar; y no me hagan subir el tono de voz. En eso me va la vida. Si se están quietos y callados les contaré ¿estamos?     

          

Un día cualquiera, llegaron a mi casa un grupo de muchachos con una propuesta insólita: “Señor; venimos a cambiarle sus bombillos por estos (enseñan los bombillos) que consumen menos corriente.”  Disculpa – le dije interrumpiendo su perorata – pero no tengo dinero para hacer ese negocio que tú me propones. “Señor – continuó el mozalbete con cara de fastidio – es completamente gratis.

          

Gratis es una palabra que mueve montañas, derrite sospechas, desmorona argumentos, insita complicidades. A todas esta, ya el muchacho había explicado que era un plan del gobierno y no se cuantas cosas mas. Yo, como buen clase media, pensé: Nunca he podido sacarle nada al gobierno. Ni un carguito. Ni una embajada, Ni una sola canonjía; y ahora, de golpe y porrazo, ofrecen ayudarme con el recibo de luz que me esta matando. !NO FALTABA MÁS, grité,  ADELANTE CON EL AHORRO ENERGÉTICO! En un santiamén los nuevos bombillos (32) estaban instalados. De inmediato quite la trampa que tenia en el medidor para ahorrar energía y seguí recibiendo correos por Internet.

        

No habían pasado 5 minutos cuando sonó el timbre. “Deben ser los muchachos de los bombillos”,  me dije.  “Debería pedirles algunos por si se queman los otros”, pensé. Pero no Era mi vecino Antonio. !!Qué hubo, Antonio, que te trae por aqui!! Antonio se retorcía de espanto y gesticulaba con horrorosas muecas de miedo. Tomándome del brazo y poniéndose el dedo índice en la boca, me arrastró hacia fuera de la casa. “Calla insensato” murmuraba. “Me vas a delatar necio”. Pe…pero ¿ qué pasa Antonio? De nuevo volvieron las muecas de espanto. Demudado, líbido, infartado, asertó a mascullar: cá -  lla -  te. !!! Qué nos están grabando !!!  De repente sentí miedo. ¿Qué podía ser tan espantoso que intimidara a Antonio así? Miré hacia los lados y, bajando el tono de voz, pregunté: ¿Dónde, quién, cómo? . Antonio, apunto de sufrir una apoplejía, miraba a los bombillos con terror. !!ALLÍ, ALLÍ!! Chillaba lleno de espanto. !!¿Dónde, dónde?!! Preguntaba yo, lleno de frenética ansiedad. !!!!En los bombillos!!!.  !!!EN LOS BOMBILLOS!!!.

         

En ese momento, les confieso, no sabia como reaccionar. ¿Era broma? ¿Droga quizás? Antonio se caracterizaba por ser un hombre serio. No fumaba ni bebía. Padre ejemplar. Cinta negra y 1,95 de estatura. Católico practicante. Presidente del condominio. Ejemplo constante para todas las mujeres de la urbanización  (“Porque yo no tuve la suerte de que un hombre como Antonio se fijara en mi”) era el látigo que atizaban nuestras esposas en contra nuestra. Pero ese hombre yacía aterrorizado; postrado en el suelo; con el rostro desencajado y demudado. Intimidado, arredrado, atemorizado, acobardado, apocado, amilanado. “Antonio” le dije con suavidad. “Todo se arreglará”  “Los nervios son otra enfermedad cualquiera”

         

Me miró con rabia. Sin alzar la voz; pero con furia, espetó: “No te das cuenta – estúpido – dentro de esos bombillos hay diminutos aparatos que graban todas nuestras conversaciones”  “ El gobierno” “ES EL GOBIERNO” dijo.  Con un hilo de voz pregunté ¿y para qué? Para saber que pensamos. Para espiarnos, contestó. Para intimidarnos, añadió. ¿Dentro de los bombillos? pregunte incrédulo.  !!!CLARO QUE SI!! Es lo último en tecnología . Pero Antonio, le dije un poco mas repuesto; simplemente... los quitaré. !!!!NOOOOO!!!! Chilló !!!NOOOO!!! También tienen cámaras. Si los quitan, vendrán por ti. Jamás podrás volver a comprar en Mercal. !!!NOOOOOOOOOOOOOOOO!!!! Esta vez fui yo el que grité. Pero; !!!QUE HAGO!!!. Antonio, con aire de complicidad, arrimando su boca a mi oreja; deslizó estas palabras. “NO – LOS – Prendas – Jamás”

        

Mi vida ha cambiado desde entonces. Mi casa vive en una perenne oscuridad. Nuestras conversaciones solo se refieren a lo bondadoso que es el régimen. Nuestros hijos los enviamos a vivir con sus tíos para evitar alguna metida de pata. Nuestra vida se va en mirar el techo; hacia donde están los bombillos. Nos vestimos y desvestimos en un tinglado que esta anexo a la casa. Mi mujer tiene terror que la observen  desnuda por los bombillos porque. “Estoy muy gorda; parezco una vaca” dice. Ahora nos bañamos vestidos.  Ya desarrollamos una especie de tic, porque constantemente miramos al techo. Dejamos de hacer el amor porque uno de los goces de mi mujer era observar – a la luz de los bombillos -  “lo bien dotado” que estaba por la naturaleza.   Aunque ustedes no lo crean, nuestra casa se la pasa llena de gente que recita, canta y entona loas y ditirambos al régimen, mirando a los bombillos.

 

He pensado, seriamente, en vender la casa. Sin embargo, solo me detiene el pensar que: ¿en qué otra casa voy a pagar cinco mil Bs. ( 5000) de luz?

     

pabloarape@yahoo.com


Internet (2)

Por: Pablo Arapé A.

 

 


 30-01-07

Pues, si. Les decía (en la anterior entrega) que facilitaría un ejemplo de “cadena” para las personas que quieran lanzarse al proceloso mundo de “Creador de cadenas” sin tener experiencia.  Sin más, vámonos de ejemplo: Amigos (as) me encontraba abatido por la derrota de  de Rosales, cuando me llegó esta cadena que cambio para siempre mi vida: ante el triunfo apocalíptico de Chávez, solo nos queda irnos del país. Un lugar en el imperio sería lo más adecuado. Pero para los que no tengan recursos económicos para huir solo queda templar el espíritu de resistencia; para este fin debes realizar estos ejercicios: antes de acostarse y al levantarse de la cama, repetir ochocientas veces (800) ¡Dios mió! – my God - ¿Qué nos pasó en las elecciones? Con esta sencilla rogativa  fortalecerás el alma. 2) debes correr y buscar a la persona que te inscribió en el programa de la “negra” para suplicarle y, hasta amenazarle, si no te borra del registro. Dile que tú siempre has sido racista y no quieres nada con negros y menos con negras. Puedes añadir  que algún hijo de perra te dio burundanga, para anularte la voluntad, y que te envió a inscribirte en…”La negra”. Con este ejercicio conseguirás potenciar tus habilidades histriónicas que te harán mucha falta si no consigues que te borren de esa lista “negra”.  3) Para terminar; le donaras a los pobres toda las horribles franelas y camisas de color  azul y blanco que compraste; procurando remplazarlas por franelas y camisas de color “rojo, rojito”. Estos consejos te traerán sana paz pero para conseguir que Chávez se marche en el 2012 (o que Rosales llegue) tienes que enviarle esta cadena a diez (10) o quince (15) personas para continuar la mesma. Recuerda; la cadena no debe romperse. Si eres hijo de mala madre y haces caso omiso de esta cadena; rompiendo la misma; tendrás que atenerte a las consecuencias. Fíjate lo que le paso a varias personas que ignoraron el poder de la cadena: A Gerardo Castillo lo pusieron preso los militares del plan republica porque – el día de las elecciones -  no mostró la cedula sino “la negra” A Fortunato Hernández (anti Chavista) todos los días, Guillermo Meléndez (Chavista), le saca la lengua y le dice: “lero, lero, rojita, rojita”. Si no quieres sufrir estos tormentos del averno…NO ROMPAS LA CADENA.

                                                                                      

Existen otro tipo de personas que colonizan la red y son los que para este estudio yo he llamado “Los pornógrafos”  Por cada “seráfico” hay cien millones (100000000) de pornógrafos. Los correos pornográficos conllevan una curiosa consecuencia. Nadie; pero nadie, se arrecha porque le manden un correo de estos; cosa que si sucede con los correos “seráficos” y “cadenas”.  Estos personajes (pornógrafos y pornógrafas) son muy peculiares, pues invariablemente cumplen con estas reglas: 1) envían pornografía a casi todo el mundo con el intrigante resultado que estos correos son re – enviados a otras personas sin  exigirlo, ni estar amedrentando  con terribles castigos como en las cadenas. 2) los correos pornógrafos  son clasificados con equis (x) según una escala particular de la retorcida mente que envía el mensaje. Una “x” clasifica como  mensaje  “light”. Dos “x” clasifica como excelente. Tres “x” clasifica el mensaje como lo máximo y si estuviese permitido clasificar con colores, los triple  “x” se conocerían como “rojito; rojito”. 3) No contento con las imágenes que envía y de clasificarlos con “x” – el pornógrafo – se da a la tarea de comentar el material y añade antes de las “x” su libidinosa opinión, ejemplo: ¡muy bueno! “x”. ¡Qué mamacita tan rica! “xx”  ¿!como le quedaría el ojo?! “xxx”.Esta perversa manía de clasificar los correos pornográficos les ha traído fama a varios personas; pues son reconocidos – en el circuito porno – como verdaderos conocedores y sus correos están considerados como “bocati di cardinale”   

A continuación yo debería, como en las cadenas, dar un ejemplo de cómo se hace un correo pornográfico; pero debo confesar mi ignorancia en la materia. Jamás  he recibido, y yo nunca he enviado un correo de tales características; por lo cual, les debo el ejemplo.

 

“Seráficos” y “pornográficos” son una plaga pues te envían su material sin que lo solicites.  Y si les dice que basta ya… Te envían el doble. Sin embargo, la red es un sitio democrático y relajante; además: la vida seria muy triste sin los “seráficos” y “pornógrafos” ¿no lo creen ustedes así?   
 

pabloarape@yahoo.com


Internet (1)

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

   19-01-07

 

Pues, si. A pesar que soy de la edad de piedra, tengo mi correo electrónico y de vez en cuando y de cuando en vez; navego por la “red”. Créanme;  no deja de causarme asombro el invento llamado Internet. Me imagino en la Carora de los 70 con un recurso como ese. Que de cosas no hubiese hecho. Pero sigamos en el presente. Como persona que no termina de habituarse a Internet, la miro y admiro con respeto y fascinación. Y también con curiosidad. Como toda moda, invento o novedad, la “red”  fue y esta  colonizada por un variopinto grupo de personas. En Internet podemos encontrar lo más sublime acompañado de lo más pedestre y ordinario. Es muy rica y variada la fauna que puebla la “autopista de la información” sin embargo – hoy – solo me referiré a dos especimenes  que pululan en el ciber espacio.

   

Para empezar debo aclarar que no pertenezco a ninguno de los dos. Y si digo mentiras; que me salga el diablo Bush acompañado de su peculiar olor a azufre. Aclarado el punto; continuemos: Para los cínicos, el primer grupo podría clasificarse como santurrones o beatos. Pero como esta es una investigación seria le daremos el nombre de Seráficos. Los seráficos son un grupo numeroso. De quien menos pensamos resulta que es un seráfico. Este grupo se especializa en enviar correos que tienen como tema  a Dios, la amistad o algún derivado (cadena) Es imposible leer alguno de estos correos sin sentirse tocado por la gracia divina. Los e mail que envían los seráficos son verdaderas obras de arte en su presentación. Algunas exquisitas, que a no dudarlo, serán consideradas con el pasar del tiempo, verdaderas joyas visuales. A pesar de su complejidad, no es tan difícil elaborar un correo seráfico. Siga mi consejo: escoja imágenes del amanecer o el atardecer, pero ojo, estos paisajes deben tener grandes nubes BLANCAS en formaciones llamadas cúmulos. No creo que usted sea tan entupido como para poner nubes negras, cargados de tormentas, granizo o nieve para referirse a la amistad, la hermandad del hombre, el amor o la religión (la que sea) Estos cúmulos deben ser el centro de un paisaje marino – no equivocarse – !!!PAISAJE MARINO!!! Jamás será un paisaje terrestre o lunar. ¿Por qué? ni idea. Confórmese con saber que será un paisaje… marino. Algunos tienen una delgada franja de tierra con una solitaria palma o cocotero. Este paisaje será usado para abrir o cerrar el mensaje. La siguiente imagen debe sustentarse con   figuras de niños Ningún mensaje que se respete tendrá valor si no esta acompañado de caras de niños. Los rostros de infantes  deben exhibir radiantes sonrisas. Si son de bebés… mejor. Yo creo que estas imágenes se originan  en el imperio porque nunca  he visto, en estos mensajes, niñitos negros; mestizos; mulatos; cuarterones; zambos; tres cuartos o cualquiera variante del color oscuro. Pero continuemos: seria imperdonable si no añadiera cachorros de perros con ojos grandes. Inclusive de león. Pero jamás de los jamases se le ocurra el tercer mundismo de insertar un cachorro de pantera (recuerde que lo oscuro está execrado).

Esta permitido las figura de ancianos. Una pareja. O un grupo de ancianas, pero nunca de ancianos (hombres) solos.  Jamás he entendido el porque de esta segregación. Animado por conocer el origen de la misma, contacte a mi amigo el sociólogo Nelson Fréitez, ávido de razón. Nelson –  amablemente – me refirió una complicadísima explicación que el inmediatamente, al contemplar mi cara de idiota, dio por descontado que no había entendido nada. Seguidamente, en un tono mas pedagógico, inquirió si recordaba la canción que habla de un caimán que se va para Barranquilla, comiendo pan untado con mantequilla. Yo jamás escuche tal canción y, en verdad, me parece absurdo ese estribillo de un  caimán comiendo pan untado de mantequilla. Para no torcerle la buena voluntad a Nelson, le dije que sí conocía la canción. Seguidamente, con cara de malicia, refirió que la canción tenía otras estrofas donde una “vieja y un viejito” eran “protagonistas” y más aún el viejito y que por “esa” razón no se ponían a viejitos solos. Por la expresión maliciosa de Nelson, deduje que debe existir algo de inmoral o libidinoso en la conducta del “viejito” de la canción. Por si las dudas… no pongan ningún viejito solo, y menos, caimanes – que se van para Barraquilla - comiendo pan untado con mantequilla

 

Concluido lo de las imágenes viene la parte más peliaguda: el mensaje. Cualquiera escoge imágenes, le da un cierto orden y le añade efectos de “cortina” “barrido” “disolvencias” “encadenados” y muchos otros. Pero el texto es harina de otro costal. El mensaje escrito no puede desmerecer a las imágenes artísticas. Yo no me considero ”facurto” para dictarles un  texto. Lo que puedo hacer es aconsejarle sobre el contenido. Si el tema trata sobre el amor y desprendimiento de la madre - es obvio - que todo ditirambo será poco. No importa si su madre (la de usted) lo abandono  en un pote de basura cuando tenia un día de nacido. Usted debe ensalzar el espíritu de sacrificio de la madre. Si su madre (la de usted) consideraba que la botella estaba por delante de sus hijos; entonces, es su deber glorificar la templanza y continencia de las madres. Si sus amigos son una cuerda de borrachos licenciosos impenitentes, escorias de la humanidad, usted debe cantar a la amistad como regalo de Dios donde se unen el sacrificio desinteresado con la bienaventuranza. Si su padre (el de usted) huyo de la casa, cuando todos estaban pequeños, por la mesonera del bar de la esquina;  es su deber,  entonar cánticos por el amor paternal, como ejemplo de rectitud moral.

   

Estos seráficos, quieran o no, terminan enviando lo que es el terror de todos en la red… las “cadenas” .Estas “cadenas” son la versión moderna del infierno.  En esta modalidad (la cadena) descubrimos la faz perversa del seráfico. La cadena es mucho más parca. No tiene hermosos paisajes ni citas rimbombantes. Es un relato sencillo; despojado de toda pretensión literaria; donde el narrador (seráfico)   nos relata un echo extraordinario que el realizo – y por lo cual -  fue bendecido con premios y dones generalmente en metálico. El seráfico te brinda la oportunidad de que tu compartas esta dicha si le envías la misma misiva a diez (10) quince (15) o más personas. Pero aquí viene lo siniestro del caso. La cadena viene acompañada de una serie de terribles castigos para quien no la continúe  Aquí es donde está lo perverso. ¿Por qué el seráfico si es nuestro amigo o amiga, nos amenaza con semejantes plagas?  ¿Qué arrastra al seráfico a pasar de mansa oveja  a terrible león? ¿Si esta cadena significa el éxito inmediato; porque aterrorizar con castigos tan horripilantes como éstos?: Chávez  hasta el 2030; los discursos de Rosales;  recapturaran a Ortega en… otro bingo;  desaparecerán el “oso” y la “catira”; si no continuamos la cadena. ¿Porqué amenazarnos?   Misterios de los misterios. Nadie lo sabe. Y si se le pregunta a un seráfico… te miran como si uno fuese un miserable coleóptero y asumen un silencio glacial.

 

Pero no todo puede ser teoría. Sin ser un conocedor en la materia, me atreveré a darles un ejemplo – de mi propia inspiración – para graficar lo que digo y también, para ayudar a algún neo – seráfico que desea dejar su impronta en la red. Sin embargo; el ejemplo, será para la próxima semana pues en este momento debo enviar treinta (30) cadenas con carácter de urgencia. Chau…


pabloarape@yahoo.com


Nuevo

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

    03-01-2007

P
ues si. Es indudable que la modernidad hace más llevadera la vida. Para prueba de esto esta un ejemplo entre muchos: el celular (o teléfono móvil, como dicen los españoles) Después de la Biblia este es el mejor invento: cómodo, eficiente, barato y moderno. Sin embargo, como todo lo  fabricado por el hombre… no es perfecto. El celular, pese a su pretendida inocencia, es el culpable de mis desgracias.

   

Con motivo de la inminente llegada del fin de año, me apreste, como todo el mundo, a manifestar los deseos de rigor de año nuevo. Desechadas por obsoletas las tarjetas de navidad y obviado Internet por un ataque agudo de pereza; elegí el celular como vía para manifestar mis buenos deseos. Sin embargo, en un arrebato de pedantería, no quise enviar los insípidos e insulsos mensajes tradicionales. Debería ser algo preciso, conciso y breve. Después de mucho meditar… parió el cerebro: QUE DISFRUTES TU AÑO NUEVO; MUCHO MAS QUE EL ANTERIOR. Estaba perfecto. Era lo suficiente ambiguo como para satisfacer a todo el mundo. Si el año anterior fue malo; la fórmula “mucho más”, dejaba en claro el deseo de mejoría. Y si había sido bueno pues; tanto mejor. Lleno de complacencia por mi agudo ingenio; envié los mensajes.

        

El primer indicio de que algo andaba mal   surgió cuando no recibí, los respectivos buenos deseos de vuelta a mis mensajes. Intrigado contacté a mi amiga Zulma Bermúdez, en Valencia, quien solo dijo “estúpido” y cortó la comunicación. Dilcia Betancourt, en Miranda, ni se dignó a hablar; solo apagó el celular. Alarmado intenté con mis amigos: Gerardo Castillo amenazó con pisarme un pie. Fortunato Hernández juró que dedicaría dos horas de su programa de radio a hablar mal de mi. José Rafael (Lerú) Silva prometió anular todas las pólizas de seguro que tenia con él. Franklin Piña me quitó el saludo. Dilcia Álvarez de Castillo prohibió que se me vendiese ricota. Luís Arispe me ofreció trabajo en uno de sus parque de diversiones. “Lula” Alvarado  deseo  que me ahorcaran pero por las partes púdicas. Mauricio Zapata amenazó con probar en mi la carabina 30 30 que le trajo el niño. Desesperado ante tanto odio contacté con Nelson Freites  de quien no había recibido amenazas. Nelson se apiadó de mí y seguidamente, mirándome como si fuese un protozoo, pasó a explicarme.

– Pablo; siempre te lo he dicho: cuando quieras valerte de cualquiera de los inventos modernos; busca la ayuda de tu nieto de cuatro años que es mas listo que tú.

No sin cierta molestia pregunté:

– Pero Nelson, ¿qué fue lo malo que hice? La mirada de piedad se acentuó y, seguidamente explicó.

– Por cosas del imperio – que tu no entenderías – la decimoséptima letra del alfabeto pierde la nubecita esa que tiene arriba con forma de ese acostada  y de ser  Ñ; pasa a ser N. Horrorizado comprendí la gravedad de mi error. “Que disfrutes tu “ANO ” nuevo, mucho mas que el anterior.  Demudado; lívido; desencajado y angustiado desee que me tragara la tierra. Pero no tanto por la perdida de mis amigos y amigas; sino porque el mensaje también se lo había enviado al…cura Betote!  
 

pabloarape@yahoo.com


Navidad

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

30-12-06 


Pues si; salí  de Carora un día de navidad hace 20 años. Tenia que hacerlo. No podía lograr nada allí. Mi ambición me arrastraba a probar fortuna en otros países. Ahora lo he logrado todo: Fama; riquezas; honores. Me he realizado. Sin embargo – en fechas como esta – una pregunta se vuelve recurrente. ¿Qué sucedería con mi mujer y con los tres hijos que deje atrás?

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Pues si; en fechas como esta; una pregunta se vuelve recurrente. ¿Qué sucedería con aquella basura que me abandonó a mi y mis tres hijos en una fecha como ésta? Aunque después desecho el pensamiento. Gracias a aquello me vi forzada a sobrevivir. Luché con la vida – a brazo partido -  y hoy; 20 años después,  puedo decir con orgullo que  mis hijos y yo triunfamos ante la adversidad

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Pues si; todo es alegría y felicidad como debe ser en una fecha como esta. Una buena cena de navidad. Mi esposa los niños y yo, estrenando ropa. El árbol colmado de regalos. Los abuelos y mis suegros sentados a la mesa. ¿Qué más puedo pedir? Cuando estemos cenando, en mi pensamiento, daré gracias al altísimo por permitir que todo se diese como lo planee. Sin tiros. Sin derramamiento de sangre. Sin victimas. Y – muy importante – un buen botín. Todo un clásico asalto a un banco. Cuando sean las doce saldré a la calle y gritaré ¡FELIZ NAVIDAD!

 

pabloarape@yahoo.com


Nulo

Por: Pablo Arapé A.

 

 



    20-12-06

Pues, si: café, aceite, huevos, azúcar, leche, mantequilla, carne, pescado, arroz, mortadela, harina, pastillas para la tos, el dolor de cabeza, la diarrea, malestar estomacal, aspirinas, papel sanitario, espagueti, queso, salsa de tomate, atún, sardinas y un largo etc. mas. ¿Vacaciones; guerra civil; deslaves; terremotos; huracanes o la furia de la naturaleza? Pues… no. Algo más sencillo pero quizás más devastador. “Elecciones 2006 en Venezuela”. Si. No pongan esa cara de asombro y escepticismo. Lo que en otras partes es un sano ejercicio de civismo, sin ningún aspaviento, es acá una verdadera ordalía. Con mucha pena debo admitir que mi nevera se llena cada seis (6) años; en tiempo de elecciones Y es que  la mitad de los Venezolanos pensamos que la otra mitad saldrá a asesinarnos si no les favorecen los resultados. Demás esta decir que esa otra  mitad teme que seamos nosotros los que salgamos a asesinarlos por las mismas causas. Pienso que todo esto es una conspiración de la laboriosa comunidad china que echa a rodar la “bola” para tener pingues ganancias en sus supermercados. Sin embargo, estas compras, las estoy haciendo un día después de las elecciones y todo gracias a mi enorme bocota. Les cuento antes de morir. Luego de los resultados, la calle Carabobo – donde vivo – se llenó de gente jubilosa por el triunfo y, en la otra cara de la moneda, por gente apesadumbrada y triste por la derrota electoral. Debo advertirles que estoy hablando de pacificas familias; honestos y laboriosos trabajadores. Personas que siempre han vivido allí, con 20 0 30 años de residencia y tal vez más. Sin embargo el clima era tenso. Por un lado; felicidad extrema. Por el otro; resentimiento y rabia. Yo intuía que cualquier cosa rompería  el delicado velo de la convivencia pacífica. Y así fue. De repente; no se sabe quien; hombre o mujer aulló:


– ¡Fraude!


Seguidamente,  sin mediar palabra, se desató una feroz batalla campal. Yo no podía limitarme a ver, de brazos cruzados, semejante horror. Como pude y exponiendo mi integridad física  llegué al centro de la contienda y en un esfuerzo sobrehumano grité:

 

– ¡Basta, ya!  


No s
é como pero por un instante dejaron de combatir.


– ¡No les da vergüenza!  les grité.

 

–  Mírense, ¡parecen cavernícolas! ¿Acaso estamos en Irak? ¿O dios nos castigo y nos envió a Afganistán? ¿Acaso somos servios y croatas?

 

Ante mis palabras hombres, mujeres y niños dejaron de combatir. Ancianos y ancianas; primos, hermanos, cuñados, suegros, yernos, nueras; abuelos y abuelas se miraron a los ojos con vergüenza bajando los brazos en actitud de rendición. Entendí que ya los tenia en la olla (como se dice vulgarmente) Con eso seria suficiente para imponer la paz. Pero el que nace para martillo del cielo le llueven los clavos. No contento con haber detenido la batalla campal quise cerrar con broche de oro mi hazaña cuando  la soberbia me cegó.

 

– ¿Acaso ustedes me han visto repartiendo golpes? Les lancé en cara lleno de estúpida fatuidad.

 

– Yo también ejercí el sagrado derecho del voto y no me caigo a piedra con nadie porque gané o perdí.  Ya estaba listo. La masa (mis vecinos) estaban apunto de llorar. Pronto se abrazarían pidiéndose perdón unos a otros cuando una voz – que debió ser la del Diablo (Bush), preguntó.

 

– Y usted señor Pablo, ¿por quién votó? La pregunta era una trampa mortal, pero ya obnubilado por mi papel de héroe  y henchido de estúpida vanidad, contesté – automáticamente – y sin pensar:

 

–Yo voté nulo.

      

Todavía no recuerdo bien los acontecimientos, pero creo que fueron como les narrare a continuación; sin embargo, me permitiré un ejercicio pedagógico. El voto nulo es una conquista de muy reciente data. En 1925  Otto Friedich y Caspar  Runge fueron masacrados en Alemania por una multitud enfurecida ante su pedido al parlamento alemán de instaurar el voto nulo en las elecciones. Necmetin Ciller en Turquía purgo condena de 20 años por abogar por el voto nulo como expresión de opinión democrática. Aquí en Venezuela se puede estar con Dios o con el Diablo o con ambos a la vez  pero jamás en medio. Y como esta la situación yo seré el primer mártir por ejercer el derecho… corrijo: por proclamarlo. Pero sigamos: Como en la fabula del gallo y el zorro,  había cerrado los ojos (para saborear el supuesto triunfo moral) cuando contesté: “yo voté nulo” Enseguida se hizo un silencio mortal. Todos los cobardes tenemos un séptimo, octavo y noveno sentido que nos advierte del peligro. Inmediatamente todos ellos  accionaron las luces rojas que indican la proximidad del desastre. En mi prepotente actitud, había violado el primer mandamiento del voto nulo: “jamás decir que se voto nulo” Lleno de estulticia olvidé el segundo mandamiento “si es del gobierno, quien pregunta, decirle que se voto por esa opción y si es de oposición igual” en ese momento abrí mis ojos. Los vecinos que segundos antes hubiesen dado su vida por mi, ahora… querían arrebatármela. Todos me miraban de una forma brutal. Rápidamente comprendí que necesitaba tiempo para poder zafarme de tan incomoda situación. Mientras retrocedía les hablaba: “El voto nulo es de sociedades civilizadas”  Una voz salió de la compacta masa:

 

– ¿Es que acaso no le gustaba mi comandante?

 

– No se trata de eso - alegué.

 

– Se trata de un derecho que no emite opinión a favor o en contra de algún candidato.

 

Seguí retrocediendo intentando escapar. De la masa una voz o casi chillido de mujer me espetó:

 

– ¿Acaso es racista; tiene algo contra la negra? “El voto nulo está por encima de prejuicios sociales o raciales- grité.

 

Pero nada los pararía. Ya no eran los pacíficos vecinos de la calle Carabobo que saludaban y compartían todo entre si. Ahora solo eran una turba que no podía ni quería  razonar. Ya tenía la espalda contra la reja de mi casa. Imposible retroceder mas. El final se acercaba. En ese instante les grité, señalando a otro lado.

 

– ¡¡¡Allá va; ése es el culpable!!!  

La masa enardecida, como un solo hombre, volteó a mirar; instante que aproveche para saltar la verja de mi casa; abrir la puerta y cerrarla detrás de mí. La multitud se abalanzó contra la puerta y la hubiesen derribado sino fuese por que alguien llegó corriendo anunciando que el Presidente se dirigiría a la Nación. La poblada se dispersó en busca de sus casas; momento que aproveche para salir y efectuar compras nerviosísimas, convocar al ejército, marina y aviación; bloquear puertas y ventanas, llamar por teléfono a mis amistades y familia para despedirme porque no lo duden; ellos volverán. Y ahora los dejo. Debo seguir inventariando a ver si no olvide nada: sopa de sobre, enlatados, refrescos, pilas para la linterna, revistas, planta a gasolina…

pabloarape@yahoo.com


En memoria de José A. Delgado

Rutina

Por: Pablo Arapé A.

 






 

 

 

 


 

07-12-06

Pues, si: Viajé a la India y luego al Tibet, como los Beatles, en busca de la felicidad. En el Tibet todos se referían al santón: Wcoelo Asmolgamez, como  poseedor de la verdad y de la suprema sabiduría. Antes de continuar, déjenme aclarar,  detesto  subir montañas. Jamás me gustó. Pero como suele suceder, siempre tengo alguna montaña monte o montículo que escalar en mi aburrida vida. Cuando fui “boy scout”   - bajo la guía  de el padre Juan B Pérez Altuna -, invariablemente nos toco escalar el cerro que estaba al pie de nuestro campamento. Todos mis compañeros lo disfrutaban  y gozaban una y parte de otra. Yo, en cambio, lo hacia con arrechera; maldiciendo todo el camino tanto de subida  como  de bajada.  Esta explicación es para que entiendan lo que sucedió a continuación. Cuando  pregunté donde ubicar al santón  sentí temor. Imagine que la respuesta lo situaría en una montaña inaccesible. Y lo más probable – con mi buena suerte – es que fuera en los Himalayas. Con un hilo de voz pregunté:

– ¿Dónde puedo encontrar al santón?


– En Nancha Barwa; la montaña –  fue la respuesta.


Sonreí aliviado. No era el Everest de 8000 MT de altura. Lo que desconocía es  que el pico Nancha Barwa media 7756Mt. Había caminado descalzo desde Carora al Tibet (el techo del mundo) en busca de la felicidad y no podía echarme atrás. Yo no “arrugaría”. Armado de valor y echando sapos y culebras empecé a escalar. A medida que ascendía pensaba: ¿Por qué todos estos santones; gurús; yoguis, se encuentran en sitios inaccesibles; minados de precipicios; poblados de alimañas; a temperaturas extremas? ¿Por qué – piénsenlo bien – no pueden ejercer sus funciones desde un centro comercial o “MALL” como decimos ahora? ¿Es que acaso la sabiduría  no sería  igual? Seguía pensando en esto cuando, inadvertidamente, pise mal y caí montaña abajo como unos 1500 mts. Después que terminé de sacarme del cuerpo todas las tunas que arrastre en mi caída, retomé la subida, pero esta vez con la firme intención de matar al santón en cuanto lo tuviese enfrente. Luego de 24 horas consecutivas de escalar llegué a la boca de una cueva. El olor que partía de allí era nauseabundo. Cuando intenté retirarme del sitio, ¡¡escuché una voz en mi interior que me conminaba!!

– ¡DETENTE, INSENSATO, ENTRA Y  AGUARDA! –


Mansamente, como un corderito, obedecí el mandato  que se proyectaba en mi interior. Lentamente fui acostumbrando mi vista a la oscuridad y mi olfato a la inmundicia A trescientos metros de la entrada- entre penumbras-, se encontraba lo que parecía un anciano envuelto en unas mantas antiquísimas. El sujeto parecía una momia y olía  como si el proceso momificatorio hubiese fallado. Enseguida entendí: !! Era el santón!!.. Debía de tener décadas en ese lugar. Acá debo detenerme para explicarles que solo hay una cosa que me da más arrechera que subir picos, montañas, o colinas y es….esperar. Armado de paciencia, y en cuclillas me dispuse a esperar a que el santón le diera la gana de hablar. Seis meses después (ya los dos olíamos igual) percibí un leve mover de labios en el santón. Me apresuré a acercarme - sin embargo - seis meses en cuclillas; solo me permitieron arrastrarme hasta el iluminado. Sus labios se movían mascullando algo ininteligible. Su murmullo era rítmico y acompasado. Yo pugnaba por oír. ¡Al fin entendí! ¡RUTINA, RUTINA, RUTINA! salmodiada con monótono sonsonete. Súbitamente, puso sus ojos en blanco y; volvió al inmovilismo de siempre. Preso de inenarrable angustia salí de la cueva. Sentía el suicida impulso de lanzarme de la cima del Nancha Barwa.  ¿Había caminado desde Carora,  todo el globo terráqueo solo para escuchar decir?! RUTINA, RUTINA, RUTINA!? Eso lo pude decir yo de mi trabajo o de mi vida, sin dar un paso fuera de mi casa. Empecé el descenso envuelto en tres arrecheras: Pensar en todo el tiempo  que había esperado; la frustración de la respuesta y ahora…el bajar   A medida que descendía crecía mi furor. Para completar, volví a tropezar con la misma piedra y, nuevamente, rodé los mismos 1500mt. De nuevo estaba “desentunándome” cuando me sorprendí salmodiando las palabras del santón: “RUTINA RUTINA RUTINA”. De manera fluida los pensamientos se agolpaban en mi masa cerebral.  Cavilaba de esta forma: cuándo somos sorprendidos  en la cama con otra mujer. Cuándo el jefe – furtivamente – se sitúa a nuestras espalda en el preciso instante en que hablamos (mal) de el  Cuándo - bajo los efectos del alcohol - embestimos otro vehiculo. Cuando de una u otra forma nos vemos involucrados en acontecimientos vergonzosos… ¿Qué pensamos? Primero deseamos que el tiempo de marcha atrás  para evitar la tan enojosa situación. Y luego que el “vaporón” pase pronto y todo vuelva a ser – en lo posible -.como antes. E allí la clave del asunto. “QUE TODO VUELVA A
LA NORMALIDAD”. O sea ¡La rutina! Ansiamos; deseamos; anhelamos; aspiramos; ilusionamos estar inmersos en el estado de gracia anterior  al espantoso suceso que descarrilo nuestra apacible vida de su…!RUTINA! ¡Pues claro que si! El santón tenía razón. La rutina es el sinónimo de la felicidad. Cuando nuestra vida transcurre en un placido fluir. Cuando el tedio se apodera de nuestra existencia y nos quejamos de que nada pasa; ¡Es que somos felices! Pero no lo sabemos. Solo el acontecimiento que quiebra nuestra monotonía bastaría para obligarnos a reflexionar sobre nuestra continua felicidad. El santón era feliz en su inaccesible soledad. Su vida transcurría en absoluta paz; día tras día. Yo también era feliz, en mi caroreñísima y soporífera vida.


Con prisa termine de sacarme las tunas. Di una última mirada a la cima del Nancha Barwa y musitando un estribillo inicie mi regreso a Carora. ¿Quieren saber que musitaba?...

– ¡RUTINA RUTINA RUTINA!

pabloarape@yahoo.com


Chinchorro

Por: Pablo Arapé A.

 

 



15-10-06

Pues, si. Poseo un tremendo chinchorro. De los fabricado por Asnoldo Torres que vive en la Bolívar por los lados del Káiser. Afuera, la temperatura debe estar en los seiscientos (600º) grados. Toda Carora está en un proceso de fusión calórico del cual – seguramente – nacerá un nuevo sol. Pero yo en mi chinchorro: feliz. Esto me recuerda  un viaje que realice con unas amigas de Barquisimeto a Carora. Estaba  sumido en mis pensamientos y mis amigas parlaban hasta por los codos, cuando pasamos por Tintorero.  La vista de unos chinchorros que se exhibían allí propiciaron mi comentario (pensando en voz alta) “nada como el chinchorro para hacer el amor” seguidamente volví al mutismo anterior cavilando en otras cosas. Sin embargo, al rato, noté que algo pasaba. Saliendo de mi ensimismamiento noté que el silencio en el vehiculo era sepulcral. Mis cuatro amigas (la otra observaba por el retrovisor pues manejaba) me miraban con curiosidad.


- ¿Qué pasa? Pregunté.


 Solo recibí evasivas como respuesta. El viaje continuó con monotonía. Mis amigas guardaban silencio. Sin embargo yo percibía una gran tensión en la atmósfera. Sabía que algo pasaba. No era posible que cuatro mujeres en media hora no cruzaran palabras. Unas me miraban, furtivamente, como si fuese un extraño. Otras, escondían risitas nerviosas. Obstinado, pregunté:


- ¿Qué pasa; entupidas? (recuerden que eran amigas).


 La que manejaba respondió:


- ¡Más estúpida será tu abuela!


Seguidamente otra terció:


- Eres muy gracioso ja, ja. Estuvo bueno eso de hacer el amor en un chinchorro ja; ja.


Sin más comprendí. Las muy zánganas nunca – óigase bien – nunca lo habían echo en un chinchorro y ahora las mataba la curiosidad. Poniendo cara de ofendido les comuniqué que no les contaría nada si Araceli – la que me había sacado la abuela – no se disculpaba. Lo que restaba de viaje fue un pandemonio. Todas le rogaban a Araceli que me pidiera perdón y ella que no. Aunque se moría de la curiosidad. Luego de pasar por Arenales, Araceli, se orilló, apagó el carro,  bajó, abrió mi puerta, me clavó las uñas en el brazo y me interrogó:


- ¿Hablaras? Yo respondí que olvidaría la ofensa y que accedería a contarle. A continuación les pregunté si en verdad nunca lo habían echo en un chinchorro. Ellas entre avergonzadas unas; ruborizadas otras; dijeron que nunca. El chinchorro – para ellas - solo era una cosa molesta que había que estar colgando y descolgando. Como supongo que ese será tu caso – amiga que me lees – te daré algunas ideas de cómo convertir este objeto molesto y fastidioso en un vehiculo de fantasía sexual.

    

Para comenzar: no existen reglas para tener sexo en un chinchorro. No puede ser de otro modo. El susodicho desafía  la gravedad  pues su (in) estabilidad descansa en dos ganchos  empotrados en la pared. Nada que ver con la cama, mesa de comer, pared, potro, bañera o piso. Todo muy sólido y fijo. Pero a pesar de no existir reglas si hay formas y maneras de abordar la situación. Como primer consejo se debe tener en consideración que uno (hombre) debe ser el primero en introducirse al chinchorro. Esto nos lleva a un mandamiento que es inapelable: jamás; pero jamás; se debe intentar en chinchorro de nylon. Yo por miserable, tenía uno de nylon. Me estaba introduciendo en  el – de frente – cuando perdí el apoyo con el piso y caí de forma frontal en  el chinchorro. Demás esta decir que sufrí (en el miembro viril) múltiples excoriaciones, laceraciones y cortaduras debido a la excitación en que me encontraba en el momento.

    

Ya entendimos que el abordaje se debe realizar de espaldas, para el hombre. Solo existe una excepción y es cuando la mujer pesa cien kilos o más. Mi mujer tiene un “pequeño peso” de 150 kg. Entonces sería suicida entrar  primero al chinchorro y exponerse a desaparecer del mundo de los vivos cuando semejante montaña de carne pretenda “montarse” en el chinchorro Ya subsanado estos detalles lo demás depende de su fantasía.  Dentro de este mundo de ensueño se generan una serie de juegos y  retozos que han pasado a ser – algunos – clásicos del chinchorro. Dentro de esto se encuentra el de: “Uh, ah, se va o no se va”  Esta delicada fantasía, lamentablemente, no podemos realizarlas en casas como las nuestras: grandes y espaciosas Tiene que ser puesta en practica en apartamentos pequeños; donde los cuartos son de reducidas dimensiones y paredes cercanas.  Consiste este divertimiento en que estando ambos dos unidos en firme abrazo sexual, su mujer o amante, saca ambas piernas fuera del chinchorro, una a la izquierda y otra a la derecha, y comienza a mecerse impulsándose con el pie izquierdo en una pared y luego el derecho en la otra pared. Lo que uno llama “talón y talón” Cada impulso va acompañado de voces que al unísono dicen “Uh, se va”  cuando se impulsa en una pared y “Ah, no se va” en la otra pared. Como es comprensible, el ritmo se va incrementando y en el clímax, las piernas de tu mujer – o amante – formaran un ángulo rígido de 180 grados de pared a pared  y, al final, no importa si se va o se queda pues igual se gozo  una  y parte de la otra.

     

Acerca del sexo en los chinchorros corren muchas historias y mitos. Cuentan que una pareja de ciegos mandó a fabricar  un chinchorro bastante grande, por motivos obvios. Estando ambos dentro,  aprestándose a comenzar su experiencia cuando de pronto, un movimiento telúrico de 7º en la escala, removió todo el sitio. Presa de la desesperación, la pareja, pugnaba por salir. Sin embargo, al ser un chinchorro extra grande,  solo se envolvían y confundían más y más a medida que pasaban uno por  encima del otro, luchando por ganar el piso. El remezón pasó y la pareja se tranquilizó, solo para advertir que habían quedado en una posición bastante curiosa. La pareja decidió explorar las posibilidades de esa unión y de allí salió – créanme o no – lo que hoy es conocido como el… 69

   
Otra de las fantasías clásicas es el de el “abstención”: Para esto es indispensable colocarse – usted y su pareja – de forma “atravesada” en su chinchorro. Entienda que siempre nos colocamos en la dirección que sigue el chinchorro; esto es de alcayata a alcayata. Acá nos acostamos contraviniendo esta posición: “a lo ancho” Una vez que estamos – firmemente unidos – con nuestra pareja, sin  separarnos, dejamos de abrazarnos y rodamos en dirección de una de las alcayatas y luego volvemos al centro y rodamos en dirección de la otra. Como comprenderán los movimientos, las risas, y lo difícil del trabajo dificulta que el miembro viril continúe  arropado por el sexo contrario (comprendan que este articulo se rige por  la clasificación de lenguaje A. Violencia A. Salud A y sexo A por lo tanto no se pude decir al pan pan y al vino vino) De esta forma lo mas seguro es que usted tenga que intentarlo varias veces perfeccionando su técnica para no verse  ridiculizado por su pareja por… “abstencionista”.

 
Si usted conoce otras fantasías o ha puesto en práctica otras inventivas le ruego enviarme  correos contándome sus experiencias a la siguiente dirección:

michinchorrosexualsoy@encarora.com


PD: Todas las experiencias narradas son fidedignas; lo juro

pabloarape@yahoo.com


Tatarabuelo

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

Pues, si.  Siempre me gusto visitar a mi Tatarabuelo. Aunque nada es perfecto. Cuando se tienen 140 años algunas cosas pasan de peculiares a rutinarias; por ejemplo: mi tatarabuelo siempre pregunta ¿y tu quien eres? Puede tener horas hablando conmigo o con otra persona de la familia y siempre pregunta lo mismo: ¿y tú quien eres?

Otra curiosa manía consiste en – literalmente – abrazar a cualquier mujer bonita (siempre de las que visitaban la casa) y seguidamente iniciar un rítmico movimiento pélvico que podríamos definir como: dentro y fuera; dentro y fuera. Esta manía provocaba sofocones en mi bisabuela. Las carcajadas de mi abuelo y las severas miradas reprobatorias de mi abuela. Mi papa dice que a principio de siglo la reproducción humana se canalizaba por medio del sexo (¿?) . Los chips implantados en nuestros cerebros nos informan que constituía una  antigua costumbre el apareamiento de un hombre y una mujer, para concebir hijos. Parece ser que la usanza declino a medida que los nacimientos fueron inducidos en los laboratorios. Con el paso del tiempo – el antiguo hábito – fue dejada de lado por inmoral; antihigiénico; decadente y anticuado. Los movimientos rítmicos de mi tatarabuelo, parecen  formar parte de un antiguo y complicado ritual copulatorio (palabra usada por mi tatarabuelo de la cual se ignora su significado) Lo cierto es que el pobre no recuerda nada y los movimientos son como el residuo de lejanas y paganas practicas ya olvidadas por el mismo. “Tatarabuelo, tatarabuelo” “Si; que quieres ¿quién eres tu? “Tatarabuelo; estamos en campaña electoral; ¿quienes eran los candidatos a principio de siglo? Je je; los candidatos eran Chávez y Rafael Caldera ¿Quién eres tu?  Yo no sabía cuando el tatarabuelo decía la verdad y cuando desvariaba.

Para ayudarme tenía que consultar  los chips ubicados en mis circunvoluciones cerebrales o en datos aclaratorios de mis abuelos. Enseguida entre en duda. No era posible. Corría  el año 2072 y el candidato era Hugo Chávez. No podía ser el mismo del año 2000. Las informaciones eran confusas. Parece que Chávez y Caldera fueron (¿o son?) dos antiguos lideres protagonistas del echo histórico en remotas edades. Debo aclara que en nuestro tiempo, los candidatos no son mostrados nunca. Se conocen sus acciones y programas pero no su físico. Mi abuelo dice que nos gobierna una camarilla y añade – con gran misterio – que la época de “El GRAN HERMANO” llego para quedarse. El partido de Caldera es conocido como “rolo a rolo” y sus militantes se hacen llamar “toletes.” siglas esotéricas que nadie sabe su significado. El vulgo los identifica como: “Rolo a rolo y tolete a tolete” El del comandante Chávez se llama: “El mesmo” y como en el anterior, su significado quedo perdido en las brumas del tiempo.

 
Mi tatarabuelo tiene dos amigos de su misma edad: Fortunato Hernández y Rolando Herrera. Decidí visitarlos en busca de más información. En ese momento había un gran revuelo en la casa pues ambos eran visitados rutinariamente por jóvenes universitarios que se acercaban para indagar cuestiones del pasado, las cuales,  tenían  que ver con sus estudios. Demás esta decirles que ambos (Fortunato y Rolando) tenían las mismas mañas de mi tatarabuelo y, para el momento, se afanaban por alcanzar a las jóvenes estudiantes. Ellas (perras) les dejaban llegar lo más cerca posible; para alejarse riéndose cuando ellos casi las alcanzaban Cuando los ancianos se cansaban (casi enseguida) aprovechaban las muchachas para interrogarlos.  Luego que se marcharon los estudiantes y se sosegaron los ancianos aproveche para saciar mi curiosidad sobre el  candidato del año 2000. Debo advertirles que si mi tatarabuelo tenía por maña preguntar cada 5 segundos: ¿Quién eres tú? Estos te decían a coro: ¡Chávez; vete ya! Nadie savia a que se referían y todos pensábamos que eran manía de viejos seniles. “Señor Fortunato; señor Rolando: saludos les manda mi tatarabuelo Pablo Arapé” “Claro que si; el amigo Pablito ¿Cómo esta el? ¡Chávez vete ya! (a dúo)    “Estamos en campaña electoral y deseo saber quien fue el candidato ganador  en el año 2000”  “!el demonio!, dijo uno; ¡el anticristo!, añadió el otro” ¡Chávez vete ya! (a dúo) “Y dinos, hijito. ¿Quién es el candidato actual en estos tiempos tan calamitosos?, ¡Chávez vete ya! (a dúo) Cándidamente respondí: Hugo Rafael Chávez Frías. Mas vale que no. Parecía que las furias del infierno hubiesen roto sus cadenas. Los ancianos, con ojos desorbitados, movían sus brazos como aspas. Se ahogaban en su propia desesperación. De sus gargantas pugnaban por salir agudos gritos pero, no emitían nada. Por fin en un paroxismo apoplegetico rugieron:!CHÁVEZ, VETE YA!


Aterrorizado por la reacción salí  corriendo rogando al cielo que no les pasara nada o me vería obligado a irme de mi casa. Ya mas sereno – a medida que caminaba – me preguntaba: ¿qué personaje sería ese lejano Chávez que despertaba tal terror en los ancianos?

pabloarape@yahoo.com


Batalla

Por: Pablo Arapé A.


 

 



Pues, si. Dice en un libro muy antiguo: “El sexo es la batalla del amor” Como todo aforismo, dicho, sentencia, axioma, agudeza, máxima;  es mas lo que esconde que lo que delata. Cuando dice batalla ¿es en sentido figurado? El termino batalla ¿debe ser tomado literalmente?  Cualquier forma de unión, llámese matrimonio, concubinato o arrejuntamiento  conlleva una serie de retos y dificultades que desanimarían a cualquiera que fuese medianamente inteligente. Ya esta comprobado que la raza humana carece de este elemental atributo. Desde la alborada de los tiempos, el hombre, ha insistido en  vivir en pareja. Este afán ha traído concatenado infinidad de conflictos que parecen repetirse de generación en generación. Y el sexo es uno de ellos. Nada tan normal, sano y elemental como el sexo. Es tan normal que cada quien carga su órgano sexual, para todos lados. Esto es con la finalidad que podamos darle gusto al cuerpo en cualquier sitio del planeta donde estemos en determinado momento. Sin embargo es más complicado de lo que parece. Desde que las mujeres – las más beneficiadas de esta actividad – sentenciaron: “los hombres nada más piensan en ESO” dejaron en claro que el tálamo  conyugal seria un campo de batalla. ¿Qué porque ellas actúan así?; vaya usted a saber. Se lo he preguntado a amigos que llevan a cuestas cuatro matrimonios. He pesquisados con celebres amantes que exhiben un amplio prontuario de conquistas amorosas, tales como el poeta Fortunato Hernández; Franklin Piña, del Caroreño; “Leru” Silva, Lorenzo (Loro) Arispe,  y en Barquisimeto a: Napoleón Arispe Piña; Mauricio Zapata y el amigo Rua Álvarez. Para todos ellos y muchos más…la cuestión es un verdadero misterio.

   
Todo esto lo traigo a colación por la última (ayer) batalla  sexual que libramos mi mujer y yo. Ella es – en este aspecto – como cualquier otra mujer: le gusta el sexo pero… lo niega. Para evitar las enojosas peleas sobre el tema  en cuestión, decidimos,   llegar a un acuerdo. Yo propuse que los encuentros sexuales fueran de cinco (5) veces a la semana. Ella, horrorizada, propuso que fueran; una vez (1)… al año. Después de la tremebunda pelea que se desato; firmamos, a continuación, un armisticio. Serian tres veces a la semana. Yo – como buen entupido – me sentí triunfador. Había subestimado a mi media naranja.

  
Ayer seria el día que marcaría el comienzo de nuestro pacto. Pase todo el día en ascuas. Me asegure de que cada uno de nuestros cinco muchachos no tuvieran síntomas de gripe o cualquiera afección viral que torpedeara el encuentro sexual de los dos. Para asegurarme les di a tomar (a cada uno) sus respectivas pastillas de Tempra y los abrigue bien. Mas adelante los envié para que sus  abuelos, con instrucciones precisas (dinero) para que pasaran el día (y la noche) por allá. Después repase varias (100) veces el calendario lunar para comprobar que no se presentaría la maldita regla. Con detenimiento observe (durante el día y parte de la noche) la actitud de mi esposa tratando de percibir algún cambio de humor que pudiese dar al  traste con nuestra actividad. Nada denotaba cambio alguno en ella; solo una rara sonrisa, como la de la Monalisa, adornaba su rostro. Pase el detalle por alto y rece para que el día transcurriera  raudo

   
Por fin llego la noche – y con ella – el momento del amor. Yo estaba ya en mi cama; bañado; afeitado; entalcado; perfumado; radiante y feliz. En ese momento entro al cuarto mi mujer ¡!!Completamente desnuda!!... ¿Qué que tiene de raro? ¡!!Nunca la había visto desnuda en todo nuestro matrimonio!!. Pero lo que me dejo mudo; frió y sin habla fue cuando dijo: “ Hoy no aremos el amor con la sabana del huequito; lo aremos sin ella”. Amigos; !!AQUELLO ERA LO MÁXIMO!! La sabana en cuestión tenía un hueco. Ella se cubría con la sabana y la unión sexual se realizaba por el orificio. Yo me encontraba en un estado de total excitación y en completa felicidad. Seguidamente, mi mujer, comenzó a untarse el cuerpo con una crema que provenía de un pequeño tarro. Enseguida las alarmas se dispararon en mi cerebro. Luces rojas intermitentes me alertaban: !!Peligro; peligro!! Pero estaba tan embobado que ignore el llamado. Mi mujer se unto la crema en la cara y en todo el cuerpo. Aquello me pareció exagerado. Pregunté: ¿No te pondrá esa crema muy resbalosa? Y ella con candidez “Querido; lo hago por ti. Esta crema es para la cara; pero me la unto en el cuerpo para conservarme mejor por ti. Se llama BABA DE CARACOL”  En seguida entendí. Era otra forma de combatir. El enemigo (ella) acepta tus condiciones a sabiendas que minaría el pacto pero con astucia y no por la fuerza. La guerra asimétrica se había instalado en mi cama. “¿Lo hacemos amor?” me preguntó con evidente sonrisa de triunfo. ¿Cómo podría hacerle el amor a una mujer que estaba llena de los pies a la cabeza de una cosa repugnante y asquerosa llamada BABA DE CARACOL. Otro invento del imperio para acabar con los matrimonios subdesarrollados. La cosa era grave Aquellas excusas infantiles: “me duele la cabeza”; “después que terminemos te  cuento lo que le paso a Pablito en la escuela”  o  “apúrate que tengo un montón de ropa para planchar”   eran cosas del pasado. Ahora la batalla se había refinado. La cosmetología se convertía en vulgares fusiles Kalshnikov. “¿Y entonces?” Me apuraba con ironía la pérfida descendiente de Eva. Yo sabía que estaba atrapado. Tenía que salir de ese atoro o perdería lo que había ganado en el armisticio. “¿Qué te pasa; es que acaso no te gusto o… será que tienes otra?” Su ofensiva se tornaba más peligrosa. Estaba ejerciendo un movimiento de pinzas que amenazaba  con encerrarme y cortarme la retirada. Presa del desespero evite el enfrentamiento y – con la excusa de orinar – abandone el campo de batalla. Ya me daba por vencido cuando, para ganar tiempo, entre al cuarto de mi hijo mayor. Allí, en el suelo, se encontraba un tarro que levante del piso, automáticamente, con la intención de colocarlo en su sitio. Por alguna circunstancia que ignoro, leí la etiqueta del frasco. Inmediatamente comprendí que no perdería la batalla a manos de las fuerzas del imperio. Seguidamente regrese al teatro de operaciones. Fingiendo estar derrotado pregunte con un hilo de voz. “¿tendremos sexo oral los dos?” Ella; en la cúspide de su poder, sin pensar ni meditar, respondió: “TODO EL QUE TU QUIERAS”. El triunfo o por lo menos el empate eran míos. A continuación destape el pote que traía del cuarto de mi hijo y lentamente empecé a untarme su contenido en todo  mi cuerpo y, especialmente; en mi órgano sexual. Mi mujer, alarmada, pregunto. ¿Qué haces? En ese momento cerré la trampa. “Este es un producto que se utiliza para endurecer o aplacar el cabello y los pelos en general. Se llama MOCO DE GORILA y lo hago por ti; mi amor. De inmediato, antes que se repusiera de su estupor, apuré el conflicto: “Lo hacemos; amor”. Mi mujer cambiaba de colores. La rabia le demudaba el rostro. No tenía escapatoria y ella lo sabia. Estaba en camino de jaque mate. Jaque mate que seria para los dos pues, cualquiera que tomara la iniciativa se enfrentaría a tenerle que hacer  el amor a la “baba de caracol o al moco de gorila”. Mi mujer quebró el tenso silencio. “Hoy esta haciendo mucho calor. Yo me voy a bañar otra ves y tu también, pues estas muy sudado. Luego; haremos el amor”.

 
Y así fue. Mi mujer- de forma muy astuta - resolvió el lance. La contienda quedo empatada. Sin embargo no será por mucho tiempo. Ella estará – seguro - rumiando otra estrategia para tratar de reducir algo que le encanta.

 
Y ahora una pregunta: ¿no les ha pasado a ustedes algo parecido?     

pabloarape@yahoo.com


Latas

Por: Pablo Arapé A.

 


 


Pues, sí; tengo yate, carro y avión. Casa, dinero y amor. Pero, siempre no fue así. Existieron momentos en que mi estomago tenía, como único acompañamiento,  los sonidos estentóreos del hambre. En esa época fue que me fije en las latas. Antes había visto, sin mirar, a las personas que recogían latas. Las percibía mas como integrantes del paisaje urbano, que como seres humanos. Pero en aquellos instantes miraba las latas como objetos que me permitirían calmar los alaridos  pugnantes en ese foso vació que era mi estómago. Sin embargo; todo debe tener una dificultad. Algo tan banal e intrascendente como agacharse, recoger una lata, depositarla en un saco y así sucesivamente; se convertía en todo un acto de desacato social.

!!YO, PABLO ARAPÉ, RECOGE LATAS!! Que horror. ¿Que dirían mis amigos. ¿Qué murmurarían mis amigas?  ¿Me convertiría en paria social? ¿Sería, acaso, un reprobó moderno? ¿Leproso económico?  ¿Indigente del capitalismo salvaje? De repente; un movimiento espasmódico acompañado de un rugido espantoso - en el saco alimenticio - me convenció de la inutilidad de los prejuicios sociales en casos de auténtica hambruna. Sin embargo, no me abalance sobre la lata; no. Con auténticos buenos modales, casi con pudor; levante el brillante cilindro. Después de mirar a derecha e izquierda -  furtivamente - deposite el cacharro en un saco de fique que adquirí para la ocasión. Enseguida me sentí distinto. Ya todo estaba consumado.

Dejaba atrás un estatus para ingresar a otro.  Era  extravagante.  No era Adán expulsado del paraíso; tampoco el hijo pródigo. Solo  era diferente. Más humilde; más humano. Fuera de los estamentos sociales, esta actividad, es como cualquier otra. Posee su rutina de trabajo y, como tal, se tiene la oportunidad de oír los más variados e interesantes comentarios. Con fines pedagógicos paso a repetirles – palabras mas, palabras menos -, los que considero mas aleccionadores y profundos: “Ahora si; con esta huelga petrolera Chávez no podrá aguantar: tendrá que irse” “El presidente no les venderá mas petróleo a los gringos y los pondrá de rodillas”. “Los Estados Unidos no apoyaron el golpe”. “Con mis hijos no te metas” “Métete con mis hijos pero liberen al oso”. “Yo no voy a dormir en una cola para comprar gasolina; no señor”. “El pobre Julito; piensa que le ganara a Javi la alcaldía” “Yo estoy con el paro pero, la gasolina es de todos”. “El gobierno es respetuoso de la religión” “El fiscal dijo que en 30 días se resolverá el caso Anderson” “Con la abstención ganamos todos” “El gobierno barrió en las elecciones para el congreso”

 
El trabajo de recoge latas rinde sus dividendos y es como toda actividad humana: mientras mas trabajas más tienes. Pronto mi condición económica mejoró. Luego pude frecuentar los sitios que me vi obligado a abandonar. Mis amigos volvieron a brindarme su amistad (solo que no me saludaban cuando yo estaba “trabajando”) mis amigas no fueron la excepción; obviando el detalle que dirigían rápidas miradas a mi humanidad en busca de cualquier rastro de suciedad.

Todo era como antes  - sin embargo - la felicidad no es eterna. Abrumado; apesadumbrado; con lagrimas en el rostro; me vi  obligado a  rechazar mi  lucrativa actividad. Un día estaba acodado en la barra de la “Chimpolera” disfrutando de  una sabrosa y espirituosa “fría” cuando llamo mi atención un “colega” que recogía latas en la calle. Sin saber como me encontré pensando: Si yo organizara a todos los recoge  latas. Si sectorizo a Carora y le doy una zona a cada quien. Luego, en la tarde, los recojo en un transporte y así todos los días, en perfecta sincronización  Mas adelante exigiríamos y lograríamos mejores precios por el metal. Tendríamos uniformes, salarios, vivienda y educación. Con el remanente de la ganancia formaríamos una cooperativa y yo, que no soy nada  bruto, podría establecer una “franquicia” Nada podría detenernos. Nos perderíamos de vista. En el futuro podría aspirar, talvez ¿por qué no? a una curul en el congreso.

O la alcaldía. Mi  lema seria: El que recoge …te acoge. O: Vote por mi; los demás son una lata. Deliraba ya cuando comencé a pensar que algo no encajaba en ese esquema. Después de 70 cervezas… vi la luz. Siempre satanizamos a la riqueza por que supuestamente es un mal que nos devora y nos impide  disfrutar la vida. Sin embargo; todo esto es una  verdad a medias. El secretó esta en parar cuando tenemos suficiente. ¿Por qué?  Pues cuando logramos detentar algo, sin extralimitarnos, lo podremos disfrutar en la medida que dispongamos de “tiempo” para ello. La obtención de recursos económicos nos provee de pequeñas cuotas de “tiempo” libre que los demás no poseen. La codicia por tener mas va anulando esa ganancia y, al final, llenos de plata, nos encontramos con que jamás podemos disfrutarla… por falta de tiempo. Si ponía en práctica todas mis ideas, tendría que despedirme de las “frías” vespertinas en La Chimpolera. De las partidas de domino y bolas criollas con los panas los sábados. De los fines de semana en la  playa con mi familia. De los ratos de ocio dedicado a la música o la lectura En fin; del: “dulce es no hacer nada”

 
Mi actividad como recoge lata había estado en perfecto equilibrio. Si me dedicaba a ganar más plata, sacrificaría las cuotas de tiempo libre que le había arrancado a la vida. Como les dije anteriormente, me retire con pesar del oficio. Ya nada podía ser  como antes. La codicia había torpedeado mi estabilidad. Si continuaba con mi trabajo, estaría  -la codicia - tocando insistente a mi puerta. Hoy; aquí en La Chimpolera, camino de la cerveza número 35; disfruto de la espectacular bandada de pericos que - puntualmente pasa por aquí -  todas las tardes con su alegre algarabía.  El horizonte me brinda un imponente crepúsculo, regalo barroco de la naturaleza. Y como fondo, de la rockola, parte  una plácida melodía  conocida, pero que en este momento, no acierto a identificar. No sé ustedes, pero yo…¿para qué quiero más dinero?

pabloarape@yahoo.com


EL MUNDIAL DE FÚTBOL

Por: Pablo Arapé A.

 


 

 

Pues; si. ¡!!Por fin!!¡ !!Ya esta aquí!!. Lo esperado. Lo anhelado. Lo añorado. El mundial de fútbol… !!!está aquí!!!  Cada 1460 días volvemos a vivir. Escapamos de nuestras agobiantes rutinas para ser partícipes de una fiesta universal.  Razas, credos, colores u ideologías  son opacados ante el brillo del mundial. Chavistas y anti Chavistas  son hermanados por la pasión balompédica.  Es tan supranacional esta  efervescencia que el que gane, o pierda, no podrá alegar que el triunfo se logró gracias a  - o - se dejó

de obtener por  culpa de…  ¡!!Chávez!!¡ 

     
El origen del juego se pierde en la bruma del tiempo. Unos alegan que fueron extraterrestres quienes originaron el entretenimiento. Resulta que los alienígenas llegaron a nuestro planeta con la muy plausible intención de sembrar el conocimiento en las primitivas hordas de primates que lo poblaban y, que con el tiempo, darían origen a nuestra raza.  Con este fin, los seres del espacio, desempacaron lo último en tecnología: una esfera que emanaba conocimiento y podía culturizar al cerebro más estólido.  El artilugio fue expuesto ante los arborícolas con escaso o ningún resultado. Los homínido – divididos en dos bandos - no dejaban de corear una especie de letanía en una jerga ininteligible: “Hu; ha se va”, decían unos.  “ Hu; ha no se va” contestaban los otros. Y así; todo el santo día.  Los visitantes del espacio- obstinados de esta cantaleta – se dieron por vencidos. Presa de una honda depresión  se dedicaron a patear  la esfera del saber, pensando, que se había descompuesto y al final  se marcharon dejándola en la tierra. A nuestros primitivos  parientes (micos) la cosa les pareció interesante y  también  patearon la esfera (abandonada por supuestamente inservible) día y noche acompañando – todo esto – por horribles alaridos (Hu, ha se va. Hu,ha no se va). De allí el origen del fútbol – para una corriente – y de los cantos de odio y muerte que entonan los fanáticos en los estadios.  Otra tendencia (antropológica) explica: los deportes, en la actualidad, son la sublimación de las guerras tribales. El juego permite el desahogo de nuestra hostilidad  instintiva.

  
Sea una teoría  o sea otra; a mí no me importa. Yo colecciono las barajitas. Compro diferentes franelas con nombres de jugadores. Poseo una extensa colección de fotografías y afiches de los diferentes mundiales. No tengo una sola foto de mis hijos. Pero sí las de Pelé; Maradona; Arango; Shevchenko; Raúl; Owen; Mecí y cientos más. Estoy suscrito a todas las revistas del orbe, que tratan del balompié y, durante el mundial,  me visto con  los uniformes de las 32 selecciones. Y así como yo, millones de millones de hombres en el planeta; nos dedicamos a esta pasión  por 30 días. No existe tiempo para nada más. Para que ustedes puedan entender: durante este lapso se invierten los papeles. Son los hombres  los que dicen a las mujeres. “Hoy no, mi amor, me duele mucho la cabeza”. 

  
Sin embargo – en honor a la verdad – debo participarles mi secreto. A mí: ¡!!NO ME GUSTA EL FÚTBOL!!! Les explicaré. Durante el mundial es la única vez que el machismo recobra su antiguo esplendor. Durante el mes – las mujeres – se olvidan de nosotros y nos dejan en paz. Se termina, por treinta días, el fulan: tráeme; búscame; llévame en el carro. Durante 30 días no sabemos de recibos de: agua, teléfono  y  luz. Tampoco debemos asistir al colegio para que nos digan lo que ya sabemos: que nuestros hijos son unos tarados y que como limosneros, con suerte, se ganaran la vida. También se acaban las reparaciones al carro. Quitar y poner bombillos. La limpiadera y arregladera de  puertas, ventanas, cerraduras, cortaderas de grama. El “sí mi amor”, el “no mi amor” Las visitas de la suegra. Los chismes del barrio. El “báñate y cámbiate… sucio” Sacar el perro a pasear; etc., etc.

 
El mundial es época de salir con los panas y poder llegar a cualquier hora, sin tener que escuchar el tenebroso: “mira mijo; tenemos que hablar”. De igual forma obviamos el llevar a los niños a las tareas dirigidas y luego, en la noche, ponerse a resolverles problemas que ni en la “NASA” se plantean. Se acaban los viajes a la panadería. El televisor es mío. Cero novelas, concursos, reality show y, sobre todo, adiós al odioso “Barney”. Los niños no nos molestan. Nuestras esposas – alzándose de hombros - nos ignoran. ¿Qué más puede uno pedir? Por supuesto; yo no podía  pelar ese boche. Si dijese que no me gusta el fútbol, me perdería todas esas ventajas comparativas…..!!! Ni que estuviera loco !!! Por lo tanto yo soy el mas acérrimo fanático del deporte de la patadas al balón  Cuando llega el mundial, me encierro en mi cuarto, pongo el televisor a todo volumen y en mi reproductor portátil con audífonos, inserto un CD para disfrutar de la sinfonía numero 4 en mi menor – segundo movimiento – “andante moderato” de Brahms interpretado por: la Orquesta de Cámara Escocesa. O  me deleito  con el  rey del blue: Miles Davis  a dúo con  John Lee Hoker (fino  obsequio de mi amigo Franklin Piña) Sin olvidar la grata compañía de Milán Kundera con “La broma”. José de Saramago y “Las intermitencias de la muerte” y el supremo: J L Borges. Tampoco debo olvidar a Heidegger y su : “Ser y tiempo”. Pero no   crean que bajo la guardia. Siempre estoy pendiente del televisor y cuando el balón entra en la portería, soy el que mas aúlla  ¡!!!!GOOOL – GOOL!!!!!

   Confió en que me guardaran el secreto. Mientras tanto; disfrutemos del mundial y ¡!!GOOOOOOL!! para todo el mundo

pabloarape@yahoo.com


Ramona (2)

Por: Pablo Arapé A.


 

 

 

 

 

 

Pues, si. Como les comentaba con anterioridad, ese domingo, prácticamente me arrastraba a misa. De la calle Carabobo donde yo vivía; a la capilla del hospital San Antonio en la Bolívar; solo median cinco (5) cuadras (llaneras). Pero para mi fueron como el camino al calvario. Me ahogaba en dudas. Esperaba que mi cultura cinematográfica me ayudara a salir del atoro.

La misa, para mi pesar, transcurrió como todo los domingos. Solo que en mi entendimiento: más rauda; más rápida. El lunes, muy temprano, me dirigiría a la curia y denunciaría al padre Aniceto por crueldad mental; por  privarnos  del respectivo sermón. Ustedes deben comprenderme. Quería y a la vez no quería ir al cine. Tenía terror a lo que pudiese suceder. Con resignación enfile mis pasos al Estelar. Solo cuadra y media separaban al cine de la iglesia. En mi ansiedad esperaba conseguirme un voluminoso candado en la reja y el respectivo cartel que informara: SUSPENDIDA LA FUNCIÓN. Pero no. No era así. Todo estaba rabiosamente normal.

El cine Estelar debía ser de la década de los cuarenta. Era una estructura grande y cómoda. En su parte delantera se encontraba lo que podríamos llamar el vestíbulo. Luego se accedía a la sala de proyección, propiamente dicha.  Después de franquear las puertas del vestíbulo, nos encontrábamos con una media pared  de cartón piedra  que impedía el paso de la luz, y la visión, cuando se abría la puerta. La hilera de butacas del centro se encontraban –literalmente – pegada a esta pared. La puerta se cerraba al comenzar la película.

Me encontraba en el vestíbulo – ausente – de la frenética actividad del mismo cuando vi. a Ramona. Créanme si les digo que lo recuerdo como si fuera en este instante. Ramona estaba allí; mirándome. De pronto, todo lo que nos rodeaba perdió importancia. Mis temores; la mañana; mis amigos y amigas. El sol y toda la creación se eclipsaron ante… Ramona. Su presencia me aturdía. Llevaba un vestido color perla; liso; sencillo. Sin adornos. Solo unos detalles bordados en la parte delantera del mismo – casi imperceptibles – su cara sin maquillaje.  Casi con pena; un poco de rubor.  Tanto ella como yo, nos debatíamos en esa edad de la incertidumbre que llaman PRE adolescencia. Cuando la torpeza del crecimiento se apodera de nuestras acciones. Cuando – tímidamente – comenzábamos a abandonar los juegos de niños; para intentar otra clase de ficción. Cuando de pronto la ansiedad por el otro se instala en tu vida. Cuando de pronto descubres que existe la melancolía. Si; allí estaba Ramona en quien se resumían todos  estas ideas  y miles mas. Y  se encontraba allí por mí. Respondiendo a mi llamado. En ese momento me sentí invencible. Ya no dudaba. Ya estaba en paz conmigo mismo. Lentamente me acerque. Cuando la tuviese al alcance de mi voz, pensaba, le diría: Ramona, mi amor, ven conmigo; acompáñame; deja que me arrope con tu luz. Cuando la tuve al alcance de mi voz le dije… ! Hola! y ella me dijo… !Hola! (No puede ser de otra forma. La timidez siempre por delante).  Como una marioneta compre las  entradas y dándole su ticket le sugerí. “Toma tu entrada y ocupa dos puestos pegados a  la pared de cartón”. Antes de continuar debo explicar Estos puestos eran los mas codiciados por las parejitas Esto por motivos obvios. Detrás solo la pared  y delante estaba todo el resto del cine. Era una posición ideal para la intimidad.  Yo, mientras tanto, había afinado mi estrategia. Para poder facilitar la maniobra del beso; debía quedar sentado a la izquierda  de ella. Por dos razones fundamentales: para poder pasar mi brazo izquierdo  por encima de sus hombros Y porque solo para  esa axila (izquierda) me avía alcanzado el desodorante. La película comenzó. Era un musical holliwoodense. ¡Excelente! Tendría mucho baile, muchas canciones y muchas escenas románticas. La adrenalina me corría a torrentes furiosos por todo el cuerpo. Mi corazón era una gigantesca bomba que no me dejaba oír. Para serenarme fingí una tos que me permitió pasar mi brazo (izquierdo) por sobre sus hombros. Por fin. El momento se acercaba. Solicito le ofrecí una caja de chicle Adam´s de menta.  Previamente – antes de entrar – yo había  devorado tres (3) cajas. La película ya estaba por la mitad. Sigilosamente recosté mi cabeza contra la de ella y ella…  lo  permitió. Con delicada firmeza tomé su mano con la mía y ella… lo aceptó. Estaba pletórico de dicha. Quería gritar ¡SI, YO: PABLO ARAPÉ; ERA MAS GALÁN QUE TODOS LOS DEL CINE JUNTOS. INCLUYENDO A LOS DE LA PELÍCULA... Debía serenarme. Podía sobrevenirme una embolia o un ataque al corazón. De repente; en la pantalla; sucedió lo que había estado esperando. El galán (no mas que yo) tomaba a su contrafigura femenina en los brazos -.y cerrando los ojos – unió sus labios con los de ella. De las gargantas adolescentes partió un suspiro, y pronto, todos imitaban a los protagonistas Inmediatamente pensé. ¡!!AHORA O NUNCA!!. A la sazón me encontraba en el borde del asiento, pues cuando surgió la escena, la emoción me empujó a moverme hacia  adelante. Totalmente poseído por la dicha y la angustia; cerré los ojos; giré y, me precipité hacia donde – supuestamente – estaban los labios de  Ramona. ¡!!!PACATLAN!!! sonó mi frente cuando se estrelló contra la pared de cartón piedra que estaba detrás de las butacas. Ramona se había agachado a recoger la caja de chicle que  resbaló de sus manos en ese preciso instante. ¿Qué les puedo decir? Charles Chaplin; Búster Keaton; Cantinflas no podrían – todos juntos – generar la carcajada colectiva que se desató en el cine. Ramona tomó mi cabeza en sus manos y con extrema delicadeza me acarició mientras  decía ¿Qué te pasó; amor? Pero yo me encontraba “grogui”. Como pude salí del cine y corrí a mi casa sin preocuparme de Ramona.

 
Durante toda una semana falté al colegio. Solo quería morir. Todos mis amigos vinieron a visitarme (burlarse) No quería saber nada de nadie A la semana justa, Salí a la calle. No podía esconderme para siempre además; quería, anhelaba, deseaba ver a Ramona. Cuando llegué a su casa, la encontré vacía. Su padre – según me contó Lerú – recibió una asignación urgente en otra parte del país, a donde envió su familia y luego se marchó él.

 
Hoy; frente al cine – tienda, recuerdo los momentos de desesperada impotencia que me embargaron  ante la imposibilidad de volver a ver a Ramona. Después de tanto tiempo aún es música para mis oídos cuando recuerdo el tono de su voz diciéndome: ¿Qué te pasó; amor?

pabloarape@yahoo.com


Ramona

Por: Pablo Arapé A.

 


 

Pues, si. Estaba apurado. Me esperaban en el bar. “El Páramo” para finiquitar un negocio. Caminaba por la calle Bolívar – a paso de vencedores – cuando me detuve a contestar una llamada en mi celular. Mientras conversaba reparé en el sitio donde estaba parado. Me encontraba enfrente de una de las tantas tiendas que jalonan el recorrido de la arteria comercial. Sin embargo – esta tienda – era diferente. Su estructura albergo, en un pasado no tan remoto, al cine “Estelar”

Permítanme aclarar que en aquella época, Carora, se podía ufanar  de contar con cinco salas de cine: el cine auto; el cine Trasandino; el Bolívar;  el Estelar y el cine Salamanca. Todos muy importantes para mí por diversas causas. Pero el “Estelar” era diferente. Este cine estaba totalmente techado. Sus otros “hermanos” solo  parcialmente. Cada uno tenía su encanto pero el Estelar podía pasar películas durante el día. Esa condición única permitía, los domingos, contar con cuatro funciones: “Vermut” (a las 11am) “Matinée” (a las 3 p.m.) y las dos restantes funciones  de las 6 de la tarde y las 9 de la noche respectivamente.

 
Todo conglomerado humano se deja manejar por ritos y normas que les imprimen características especiales. ¿Qué podrían tener en común la misa de 10am y las funciones  del cine Estelar a las 11 a.m. o “vermut”?. En cualquier parte del mundo…nada. Pero en Carora……si. En la Carora de la época era de rigurosa observancia asistir a misa los domingo… le gustase a uno o no.

Nosotros; que estudiábamos en el colegio católico “Cristo Rey” contábamos con el agravante de que seriamos interrogados el lunes, por nuestros profesores (curas) sobre: ¿de que trató el evangelio y que tema desarrolló el sacerdote en el mismo? Trampa vil que solo sirvió para engendrar comunistas. Pero ¿qué tiene que ver la misa con el cine?, se preguntaran ustedes.  

Por favor; paciencia. Teniendo en claro la obligatoriedad de la misa, también debemos tener claro la obligatoriedad que significaba para nosotros (pre y, adolescentes) asistir a la función de las 11am  o “vermut” en el cine Estelar. ¿Por qué a esa función y no cualquiera de las otras?

….Miren; si quieren saber !cállense y no pregunten  mas! o me voy para “El Páramo” y no sigo  contando nada, ¿estamos?.....Bien; a esa función asistían un montón de muchachas que no iban a las otras por que la película de las 11am era apta  para  público juvenil. Los padres de las mismas (muchachas) no darían su permiso para ver otro tipo de películas. Todo Carora sabia que las películas de las 11 estaban dentro de lo correcto. Entenderán que muchachos y muchachas se daban cita en el cine. Allí conseguimos a los que ya eran novios, a los que querían ser novio de alguna chica; a los que eran amigos y asistían en cambote; a los que se balanceaban entre el amor y la amistad; a los que aprovecharían para “declararse” y los estúpidos que solo iban a ver la película. Les dejo a su criterio ubicarme en el renglón que ustedes deseen.

  
Los domingos, en la mañana, se convertía en un completo “estrés” Debíamos asistir al cine pero también a misa. Si íbamos  a misa no podríamos ir al cine: la misa de 10am terminaba a las 11 y a esa hora  comenzaba el cine. Ir a misa de 6 de la tarde era impensable y pararse a las 6
a.m. para misa de 7a.m. equivalía a  ser tildado como: santurrón, estúpido o marica. No existía solución. Sin embargo; Dios no olvida a sus criaturas. La solución surgió  de donde menos lo esperábamos…”El padre Aniceto” A las 10 en punto – los domingos - se iniciaba la misa en la capilla del hospital San Antonio. Allí nos reuníamos todos los que deseábamos (miles) ir al cine y es que la misa la oficiaba el padre Aniceto. El padre Aniceto, por motivos que ignoro; pero comparto,...!!No daba sermón!!. Leía el evangelio del día pero……!!!No sermoneaba!!! Esto reducía la misa a más o menos media hora. Disponíamos de media hora- antes de que comenzara la función – para llegar al cine:  Comprar los chicles y chocolates de rigor. Mirar y saludar a las amigas. “Echarles vainas” a los amigos con fulanita. O que si  “menganita  gusta de X y no de ti”. Demás esta añadir que ese domingo servia para lucir la mejor ropa que teníamos – además de -  estar convenientemente bañados

 
Allí; en el cine Estelar; después de misa; fue que me cité con Ramona. A Ramona la conocí en el grupo escolar “Ramón Pompilio Oropeza”. Me la presentó un amigo común de los dos:  José Rafael (Leru) Silva. Leru ya tenia  novia y Ramona era muy amiga de ella. Lo que comenzó como un “quite”  pronto se convirtió en atracción. Yo era
(soy) muy tímido. Leru me presionaba. Constantemente me azuzaba: “échale los perros” (¿?) “ya esta lista para la parrilla”(¿?) “atácala que ella cae” (¿?) “lo que te falta es ponerle la tapa a la olla” (¿?) decía. Yo asentía pero no entendía su jerga. Pero no en balde asistía al cine todos los domingos. De las películas recibí un abigarrado conjunto de enseñanzas. Por las películas – teóricamente – estaba al día en las lides  del amor. La besaría como había visto hacerlo, cientos de veces, a los protagonistas de los film. La oscuridad del cine y lo observado en las películas supliría mi falta de experiencia Para nada importa que nunca hubiese tenido novia. Envalentonado con estas ideas; invite a Ramona para la función de “Vermut” del domingo siguiente

  
Alguien con  dos (2)  dedos de frente; entiende que mejor es “declarársele” a la muchacha primero y luego pasar a mayores. Pero ese no era mi caso. Como curiosidad añado que– hoy en día – nadie se declara. Ahora “se pide el empate”.

 
Pase una semana infernal. No podía pedirle consejo a Leru; seria el aceptar que nunca había tenido novia – pero aunque todos lo sabían – eso nunca se decía.  Me martirizaban pequeños detalles “técnicos” En las películas siempre veía a la muchacha besar con los ojos cerrados; pero jamás me preocupo mirar al tipo ¿también el tendría los ojos cerrados? ¿Cómo acertaban los dos al mismo tiempo si ambos estaban con los ojos cerrados? ¿Cómo median el espacio y el tiempo para sincronizar la acción? ¿Quizás uno de los dos besaba con un ojo abierto y otro cerrado; para no fallar?. Pero…en las películas nunca vi nada de esto De mi bovino cerebro surgió la idea de que el protagonista besaba con los ojos abiertos. No me parecía muy romántica la cosa y la descarte de plano cuando recordé una película de Drácula donde este mordía mirando a la victima. Yo no mordería a Ramona pero si la besaba con los ojos abiertos me vería como el propio Drácula. Pero; si la besaba con los ojos cerrados… ¿no me vería medio “gay”? Además existía otra dificultad: ¿Qué haría con mis manos? En las películas – el héroe – toma a la protagonista en sus brazos y la besa, pero en el cine, estando sentado, no   podría  hacer eso; entonces: ¿debía besarla con los ojo cerrados y los brazos pegados a los costados?  Que incómodo ¿verdad? Luego me percaté de otra dificultad  Al quererla besar; podríamos quedar de frente – nariz con nariz; frente con frente – cosa totalmente ridícula. Alguno de los dos tendría que ladear la cabeza para poder ejecutar la acción pero, ¿QUIEN LADEA LA CABEZA? ¿ELLA O YO?  ¿Y EN QUE MOMENTO?  ¿Debería advertirle: Ramona; mi amor; mi vida; ladea la cabeza – por favor – que te voy a besar? ¡Dios mió!; porque todo era tan difícil. Además: !!todos mis amigos estarían allí!!. De repente me sentí enfermar. No iría a la función del domingo y me inventaría una excusa pero; no. Quería llevar al cine a  Ramona y deseaba…besarla.

   
Por fin, como en todas las semanas de mi vida llegó el domingo. La angustia me devoraba. En cámara lenta me vestí para asistir a misa. Cada accionar era pausado y torpe; esperando – secretamente -, el movimiento telúrico que arrasara con el cine para no tener que asistir a la función. Sin embargo…nada pasó. Era un domingo como cualquier otro: soleado; brillante; vistoso; de una atmósfera transparente. Casi podía oír el canto de la naturaleza a la vida; a la creación. Pero yo….yo era el único zombi que desentonaba en esa orgía  de vida. Cada zapato me pesaba 100000000000000000 kilos (c/u)           Continuará (...dentro de una  semana)

pabloarape@yahoo.com


 

Tunick (2) 

Por: Pablo Arapé

25-04-06 

 

...pues, si como les dije antes aun no había llegado lo peor. Ya avían tomado varias fotos cuando nos ordenaron emparejarnos -  hombres con mujeres - y colocarnos unos detrás de otros en ese orden. No se a quien se le ocurrió semejante desatino; si a Tunick o algunos de sus ayudantes. Lo cierto es que mi vida se complico. Ya no era un solo problema; ahora eran dos. Como recordaran, yo solo miraba el sitio donde termina el cuero cabelludo y comienza la frente de mi reciente amiga, para no sucumbir a la lujuria y mirar su cuerpo desnudo Pero ahora ella quedo de espaldas a mí y, recuerden, éramos DOS MIL PERSONAS. Imposible no rozarnos accidentalmente. Estaba rezando para no perder mi concentración y mirar cuando empecé a sentir que “algo” allá abajo, al sur de mi ombligo, comenzaba a calentarse. Entre en pánico. No podía ser. No lo podía creer. “Algo” que había estado inerte y oscilante por años; ahora……..!!JUSTO AHORA!! Daba muestra de vida; y en ese momento y lugar. ¿Qué pensaría mi reciente amiga? ¿Qué pensarían las dos mil personas que se portaban correctamente? ¿Qué pensaría Mister Dánger..!Perdón! Mr. Tunick? y ¡!Horror!! ¿Qué pensaría Venezuela entera de mi indecorosa actitud si el “bello durmiente” se despertaba después de años de letargo. Era como para querer morir. Existieron momentos en mi vida donde rogué que esto pasara. Suplique; llore; me arrastre; maldije y nada paso. Tenia que esperar “el nene” a tener dos mil personas y toda la atención del globo terráqueo para despertar. Rápidamente pensé en la formada de suicidarme con honor, cuando de pronto el gringo gritó ¡! “Thank´s you!! Todo quedar mucho bonito”. Esta peculiar forma de dar por terminado la sesión fue música para mis oídos. Inmediatamente un profundo relax se apodero de mí y en estado de beatitud enfile al sitio donde nos guardaron la ropa.

 
Todo el mundo se vistió y se despidió…menos yo. !!No encontraban mis calembitos!!. Les juro que era una situación absurda. Tuvimos de dos a tres horas para hacer una maratón de fotos – todos desnudos – donde nadie miraba a nadie. Pero vasto que yo quedara desnudo, íngrimo y solo, para que todo el mundo mirara. Humillado me dirigí al gringo Tunick: ¡Mira musió! “I querer que you wanted may calembitos”, dije con mal humor. ¿Wat? Pregunto el musió. “Ningún wat; you me invitateicion a posar very en pelotas for your movie. I exige wat you devolviendo may calembecion our Chávez and I declareicion person very, pero muy very non grata”. Al oír esto el gringo palideció más de lo que era. Inmediatamente, alterado y preocupado, regaño a sus ayudantes.

Seguidamente, en tono conciliador, se dirigió a mí. “My friend excuse me. Yo no teniendo culpa. Todo el… hum… como decir  ustedes… humm...  “peo” se debiendo al stupid de my assistent. Pronto resolviendo penosa situación” Esta actitud me tranquilizo mas aunque la gente seguía desfilando para verme desnudo. Al poco tiempo llego el ayudante y pronto entraron en una animada discusión en la cual, de vez en cuando, me miraban y se reían. Pronto   las risas ganaron intensidad. De pronto el ayudante se separo de Tunick, que literalmente se moría de risa, para decirme: “Perdone a Mr. Tunick pero no encontramos su ropa por lo tanto se nos ocurrió colgarle del cuello una cámara que tape sus partes púdicas y de esta forma avanzar al vehiculo donde lo llevaremos a un lugar donde le facilitaríamos ropa” Me mostré de acuerdo pero cuando vi. la cámara comprendí porque el maldito gringo se moría de risa. El artefacto era uno de esos sofisticados aparatos digitales que son extremadamente pequeños. Lleno de ira encare al gringo y le pregunte que si el pensaba que esa camarita seria suficiente para tapar mi miembro viril. El hijo de perra callo al suelo con un ataque de risa que necesito de la intervención del cuerpo de  bomberos, los cuales, procedieron a darle respiración artificial y salir raudos con el al hospital mas cercano. En honor a la verdad debo añadir que los efectivos bomberiles también se marcharon presas de una irresistible hilaridad.

 
Humillado, degradado, burlado desaparecí del sitio. Hoy, ya aquí en Carora, reflexiono sobre lo sucedido. Pienso que fueron excesivos aspavientos por algo tan natural como lo es la desnudes. Demasiados tabúes jalonan nuestras vidas e inclusive nuestras muertes. Nacemos desnudos, pero pretendemos presentarnos ante  nuestro creador ( el que nos envió desnudos) embutidos en un caro vestido o traje con el cual nos meten  en nuestro ataúd.

  
Por mi parte, yo volvería a fotografiarme desnudo; siempre y cuando no sea para el lente de Mr  Dánger… perdón: Mr. Tunick.

pabloarape@yahoo.com 



Tunick
Por Pablo Arapé

20-04-06 

 

Pues, si. Yo fui uno de los que se fotografió desnudo, en la avenida Libertador de Caracas, respondiendo a la gentil invitación – que hiciera a todos los venezolanos – el fotógrafo Spencer Tunick. ¿Qué porque lo hice? Pues entre mil motivos el mas contundente y evidente fue…..”Porque me dio la perra gana”


Sin embargo, debo enfatizar que la idea no fue mía. Amigos y amigas comunes insistieron en que “No debes ser egoísta con tu cuerpo; debes mostrarlo” todavía desconozco si se chanceaban o fueron sinceros. Argumente que con 150 Kg. de peso y 1,50 de estatura no debía exponerme al escarnio publico, pero ellos, alegaron que no veían nada  anormal en mi físico y preguntaron que si  por  esa  pendejaita “arrugaría” Mis vacilaciones sucumbieron   cuando  juraron que ellos también se desnudarían en el mismo evento. Causas ajena a la voluntad de mis amigos les impidió (según ellos) presentarse al sitio. Sin embargo mis temores se disiparon al observar la cantidad de personas – dos mil – que se dieron cita en la Av. Bolívar. Negros, blancos, pelirrojos, mestizos, zambos, altos bajos, chuecos, en silla de ruedas, clase media, clase alta, segmento A, B, C, D, Chavistas y anti Chavistas. Todo el mundo estaba allí. Y lo mejor de todo…..!TAMBIEN  ASISTIERON MUJERES!. Demás esta decir que empecé a sentirme cachondo y concuspicente. En ese preciso instante una hermosura de mujer se dirigió a mí. “Lo vengo observando y creo que vino solo; yo estaba acompañada pero nos extraviamos en la multitud; ¿podría acompañarme? no quisiera hacer esto sola; me daría pena” La parte educada de mi contesto: “No faltaba mas; en mi tiene un guardián” La parte obscena de mi pensó: ¡Guao! ¡Que buena suerte! “me voy a bucear a este jembron”. Inmediatamente solté los trapitos que cargaba y me apreste a disfrutar de mi reciente “buenota” amiga. Pero, hay; el pasar toda mi primaria estudiando con los padres del colegio Cristo Rey desato la debacle. No podía olvidar mi educación católica. “La carne es un modo de tentación de Satanás” “La lujuria es un vicio horrible que te aleja del paraíso” Si miras a esa mujer – con impudicia – te ganaras una de las pailas mas grandes del infierno” Proclamaban las voces de mis mentores religiosos del colegio en mi interior. Intente un recurso contra mi santurrona conciencia. “ Y si doy una pequeña miradita y nada mas” me dije a mi mismo. “NOOOOOOO” contestaron al unísono los diez mil curas que cargaba en mi alma. Abatido, contrariado, decepcionado, disgustado con migo mismo me apreste a pasar la prueba. “Ya estoy lista”  dijo una voz a mis espaldas. A su llamado  sensual  me di vuelta y, de inmediato, la mire fijamente en el límite entre el pelo y la frente. La miraría allí todo el tiempo y no bajaría la mirada. -

-¿Que le pasa; porque está tan tenso?- preguntó


- De repente se  crispó un músculo del cuello y no puedo bajar la cabeza - le contesté sin convicción.


- Si lo desea le doy un masajito - repostó

- ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! - grité.

Al instante las 1999 mil personas que estaban allí reunidas se voltearon para mirarme. Sin embargo, esto no me perturbó. Dentro de mi alma se desarrollaban acontecimientos más turbadores que un simple grito. La parte lasciva, lujuriosa, libidinosa de mi se revelaba y armada con un tridente de diez puntas buscaba en los recovecos de mi alma a esa voz pura que me incitaba a no pecar.
- Bucéate al bombón y deja que mi tridente se encargue del santurrón - me susurro una voz satánica. Mientras tanto, todos caminábamos hacia el sitio de la foto. Tal vez la mujer no estaba tan buena; tal vez era hombruna, con bigote; tal vez vivía amargada porque Chávez no caía. Un y mil talvez  se arremolinaban en mi mente para no mirarla.

En ese preciso momento, en todo mi cuerpo, se desarrollaba el Armagedon bíblico: lo bueno y lo malo; el judeo – cristianismo y el satanismo pugnaban por prevalecer.


En la Av., seguidamente, se procedió a la sesión de fotos. Demás esta decir que mi cuello o cogote estaba casi en “rigor mortis” el  mismo se esforzaba por obedecer a la fuerza de gravedad (Satanás) y  yo luchando por mantener mi mirada arriba (fuerzas judeo – cristianas) Sin embargo el asedio era terrible. Resulta que había un montón de mujeres por todas partes. No tenía a donde mirar. ¿Qué estaban haciendo allí todas esas féminas? ¿Acaso no tenían suficientes muchachos que atender en su casa? ¿No tenían ropa que planchar, echar coleto, tareas escolares?. ¿QUÉ ESTABAN HACIENDO ALLÍ TODAS ESAS MUJERES EN CUEROS?.  Empecé a sentirme mal cuando vino lo peor:  (continuara)

pabloarape@yahoo.com


 

Ombligo

Por Pablo Arapé

07-03-06

 

Pues, si. Cicatriz redonda que queda en el medio del vientre, después de romperse y secarse el cordón umbilical. Esa es la lacónica explicación que nos deja el DRAE sobre el ombligo. En ninguna aparte aparece que es “sexy”; “erótico”; o quizás:”fuente de placer” Sin embargo; pareciera que es todas esas cosas y algo mas. Resulta que ahora esta de moda entre adolescentes, jóvenes y no tanto; el exhibir esa: “Cicatriz redonda que queda en el medio del vientre”. Yo, por mi parte, como buen viejo que soy  y, ya alejado de las tentaciones de la carne; miro con curiosidad el ombligo de jóvenes y no tan jóvenes reconociendo que para ser una cicatriz es muy diversa. Veamos: los hay altos. Supuestamente deberían ubicarse en el medio del vientre. Pero no es así; están más altos. Existen los que se ubican en el mero centro del medio del vientre. También conseguimos algunos que parecen estar más a la izquierda del medio y otros más a la derecha del medio

 
Sus formas tampoco son uniformes. Encontré los perfectamente circulares. Dentro de esta categoría están los “jondos” que son profundos y oscuros. Los medianos que suelen ser poco profundos; como si les diera miedo la oscuridad. Y los horizontales que casi se “voltean” para afuera. También descubrí los verticales largos, que verdaderamente parecen una cicatriz, por su forma alargada y estrecha que se asemejan a algo que no puedo recordar pero intuyo que es muy importante en la vida. Los verticales pequeños; iguales a los largos pero de longitud más corta.

 Pese a mis observaciones no he podido certificar las dimensiones de: anchura; largura y profundidad de los ombligos, pues a todas la que me he acercado – con mi cinta métrica – han huido despavoridas (algunas) Otras han arremetido contra mi persona; asiendo caso omiso de mis protestas de ser una investigación científica. El colmo es que he pasado por el bochorno de ser detenido por la policía y ser llevado al calabozo; acompañado por los gritos de “viejo verde” y “baboso”

A pesar de todo, pude comprobar que los ombligos redondos pertenecían a mujeres de color achocolatado. Por el contrario, las mujeres con ombligos verticales, tienen la piel mas clara. La excepción es el del ombligo “vertical” el que casi se voltea para afuera. En este caso, la mujer, suele ser increíblemente pálida.

 Es de resaltar el profundo deseo (gracias a dios) de la mujer en mostrar – sin enseñar – sus atributos femeninos. Cualquier cosa inventan con tal de liberar al cuerpo de la ropa. Sin embargo; existe una paradoja. Mientras menos tela tiene la prenda… más costosa es.

   
¿Y el ombligo de los hombres? ¿Es sexy? ¿Acaso viril?  ¿Tentador; tal vez? Para esta investigación decidí que con mi persona era suficiente. No podía andar por allí, pidiéndoles a los caballeros mostrarme su ombligo, so pena de morir golpeado o quedar etiquetado con esa fea palabra que ustedes están pensando. Presuroso me fui a mi casa y, desnudo totalmente, me plante frente al espejo de mi cuarto, que es de cuerpo entero.

  
Observando me sentí: decepcionado, desilusionado, desencantado, desesperanzado del ombligo para arriba. Del ombligo para abajo me  sentí: horrorizado, minimizado, contrariado, robado, ridiculizado. En cuanto al ombligo; estaba allí: quieto, inerte, fijo, ineficaz, inactivo. Decididamente; el ombligo masculino no tiene nada de atractivo y se le puede aplicar, perfectamente, la definición del diccionario: “Cicatriz redonda que queda en medio del vientre; después que se rompe el cordón umbilical”

 
Para terminar debo añadir que existen también los ombligos “peluos” aunque esta definición no es muy precisa. Se ajusta más la de “velludos” y son los que están recorridos por un fino “vello” que se desplaza de norte a sur o viceversa del ombligo, en forma vertical.  Estos vellos suelen ser más oscuro o más claro dependiendo del tipo de mujer. Pero amigo !cuidado! Ese fino camino piloso que pudiese parecernos erótico, sensual, voluptuoso es solo el anticipo de la…….horrible gorila en que se convertirá el objeto de su pasión.

 
Agotado el tema sobre el ombligo, pasare a relatarles mis estudios (científicos) sobre la sexualidad femenina que irradia : “cada una de las dos porciones carnosas y redondeadas situadas entre el final de la columna vertebral y el comienzo de los muslos” (nalgas). Pero eso será en la próxima ocasión

pabloarape@yahoo.com



Reencuentro

Por Pablo Arapé

14-01-06 

 

Mi esposa murió el 6 de diciembre de 1975; y yo fallecí el 28 de julio de 2005. Entre una y otra fecha se contabilizan treinta años. Cuando mi alma abandono su masa (en todos los sentidos) corporal, comencé a sentir las sensaciones propias del caso. Primero liviandad; luego,  apareció un punto de luz hacia donde me dirigí; a continuación el punto  se ensancho y una paz infinita me envolvió. Seguidamente unos seres de luz me rodearon para darme la bienvenida. Allí estaban mis padres, hermanos y mi primo Guillermo. Luego se acercaron mis amigos y amigas: La primera en darme la bienvenida fue mi amiga Laura Álvarez Todos éramos puntos de luz y las sensaciones que experimentábamos se manifestaban en intensidad lumínica. Laura – toda brillante por la emoción – me felicitó. Yo le trasmití mi (imprudente) pensamiento

- Laura; que sorpresa verte aquí - le dije.

Inmediatamente, consciente del error, mi resplandor, se redujo a su mínima expresión, pero Laura, toda risueña ella me respondió:

- ¡Ay! no te mortifiques. Pasé sopotocientos años en el infierno, pero ya pagué mis culpas y ahora – heme aquí -  disfrutando de este sitio.

A todas estas me intrigaba que mi mujer no viniese a recibirme. Su ausencia me había sumido en un infierno de dolor por treinta largos años. Pero de repente dos luces llamaron mi atención. Una era enorme y ancha; la otra, mas pequeña y menuda

- Hola Pablo - me dijeron.

!!Claro que si!! Eran Gerardo y Dilcia que habían fallecido con un día de por medio; primero Gerardo y al día siguiente... Dilcia.

- Gerardo amigo – pregunté – ¿es cierto que fuiste a buscar a Dilcia, después de muerto, por el amor tan grande que los unía? 

- Nada de eso –replicó Gerardo - ella es tan ladilla que se me pego  detrás. No descanse ni veinticuatro horas -

A continuación se desató una discusión entre Gerardo y Dilcia acompañada de  rayos que cada uno se lanzaba. Yo – prudentemente – marqué distancia.

 
Todo era paz y dicha pero... ¿dónde estaba mi mujer?  Seguí avanzando y detuve otro punto de luz que marchaba en dirección contraria

- ¿Dios está aquí?”, pregunte

No – replicó la luz – salió para no se donde, a resolver no se que asunto. -

Confieso que la respuesta me turbo. Sin embargo masturbado quede cuando de lejos creí reconocer un punto de luz.

- !!Claro – pensé – es ella!! -

Reconocería su luz en cualquier parte. Exultante de emoción me dirigí a su encuentro. Me  acercaba cuando note que su intensidad luminosa decaía.

- De modo que ya llegaste - musitó.

Su frío recibimiento me desconcertó

Tengo treinta años esperando este momento ¿y eso es lo que me dices? - le reproché.

- Esos treinta años; no los pasaste muy solo ¿verdad? - respondió.

Inmediatamente entendí que algo no marchaba bien.

- Cuando DIOS se marcha por algún asunto – me informaba ella – nos aburrimos a muerte; entonces abrimos el velo que nos separa de  los vivos y, contemplamos lo que hacen -


A todas estas, mi luz  radiante, se había convertido en un punto opaco y mortecino.

- Déjame explicarte - musité.

- Tu ausencia dejo en mi un vacío inmenso; la desesperación y el dolor amenazaban con volverme loco. - 

El resplandor de ella aumentaba inversamente a la declinación del mío.

- ¿Será por eso que llorabas descaradamente en  los brazos de la catira desteñida esa? -, señaló con furia. 

- Je je je estee... bueno... ejem. No es como tu lo piensas Adelaida... ejem.... la catira; solo pretendía consolarme - murmuré.

Pues bien – repostó – espera que se muera, la tal Adelaida, para que te venga a consolar y de mi... !!!OLVÍDATE!!! -

    
Pues bien señores; aquí me encuentro sin una respuesta para este problema. Sin esposa y sin posibilidades de armar otro frente asta que Adelaida se muera. Si alguno de ustedes tiene la solución; ¿podrían morirse para darme el remedio “FACE to FACE; por fa?

pabloarape@yahoo.com



Eternidad
Por Pablo Arapé

27-12-05      

 

Pues si; como recordaran, les contaba de mi muerte y posteriores aventuras en el mas allá (cualquier olvido o querer refrescar la memoria; buscar “Reencuentro” en este mismo nicho) Hoy me propongo relatarles como es este lugar y su rutina. Para comenzar; lo obvio: somos muchos. No hay arriba; abajo; derecha o izquierda. No existe bóveda celeste o  nada que se le parezca. A pesar de ser muchos; no estamos incómodos ni apretados. Como antes les dije, somos energía. No poseemos materia física. Somos como la luz. Podemos ser, en un momento dado, ondas y en instantes; haces de luz.

Aquí la felicidad es completa. Todos llevamos en el rostro estampada, una perenne sonrisa. (No faltara el avispado que me grite “Epa; dijiste que no tenían cuerpo” y es cierto. Pero como ustedes no saben como es esto, me veo en la necesidad de escribir en sentido figurado). Puede usted estar muy rrechoqueo se le quitara la sonrisa del rostro. La otra vez, tenía mucha prisa, me di un taparazo donde en vida tenia la canilla y créanme!! la sonrisa no se me borro del rostro!!.

             
En la tierra nos imaginábamos que en el cielo existía un coro de ángeles cantando sin parar por toda la eternidad. Pues no; no es así. Si hay música, pero instrumental. Antes existía el coro de ángeles. Pero aconteció que un día, un ángel llamado Luzbel, armo un escándalo de padre y señor mió . Alegaba en su rebelión, el tal Luzbel, que tenía: 90000000000000000000 millones de años cantando lo mismo y que ya estaba obstinado. Dios; para fijar un escarmiento, lo condeno a otros 90000000000000000000 millones de años a cantar……..!!!reggaeton!!! .


Como les contaba si hay música. Después del incidente con Luzbel Dios, molesto, decidió cambiar los cantos por melodías instrumentales. La música es bellísima. Se podría decir – con parámetros de la tierra – que es un ambiente “controlado”. Este lugar seria perfecto para mi amigo Cecil pero fue sepultado en una de las pailas del infierno por inconstante (comunista; masista; adeco; chavista mención: Cativelli) Su castigo consiste en editar un periódico en la noche; que quebraría al día siguiente; y así por toda la eternidad.           

Acá todo es perfecto. Sin embargo suceden cosas que me atrevería de calificar como “desconcertantes” Por ejemplo: yo y muchísimos más no hemos visto nunca a Dios. Recién llegado, pensé, que estaría en el comité de recepción; pero no. Luego indague sin llegar a saber nada. Expoliado por la curiosidad me dedique a visitar todos los sitios y rincones sin resultado alguno. Alguien me sugirió que visitara la región dedicada al medio oriente; pues de aquí es donde llegan más almas: Específicamente de Irak, Palestina e Israel. Sin embargo; dios no estaba allí. Otros me aconsejaron no fatigarme mas – según ellos – Dios había partido a crear nuevos mundos y galaxias y en esa actividad se le iba todo el tiempo. Desconsolado vagaba por el infinito cuando percate en una aglomeración de espíritus. Intrigado me acerque; es cosa muy rara la aglomeración de espíritus. La última que presencie fue cuando un nutrido grupo miraba, expectante, a la tierra para enterarse del resultado del  referéndum revocatorio. Allí casi que algunos perdieron la sonrisa. Daba gusto verlos gesticular y amenazar con una sonrisa en los labios. Esta vez la escena era igual ante los resultados de las elecciones parlamentarias. Unos y otros se atribuían la victoria con idénticos arranques de ira; eso si; con una correctísima sonrisa en el rostro. Un alma, que miraba los toros desde la barrera como yo, me comentó:

- Que tontos,¿verdad? -

- ¿Por qué lo dices? - le inquirí

 
- Fíjate – me razonó – esos pobres diablos se atribuyen un paradójico triunfo porque nadie fue a votar. La gente no acudió a la cita, por la sencilla razón, de que jamás ni nunca le ha interesado lo que pasa en el parlamento. La gente castigo a unos y beneficio a otros – simplemente – actuó como siempre… !!!con indiferencia!!!

Me alejé de allí confundido pero en una próxima oportunidad les seguiré contando sobre este maravilloso e inefable lugar.

pabloarape@yahoo.com



Gay
Por Pablo Arapé

22-12-05 

          
Pues si; resulta que en España y Chile, por ley,  los homosexuales y lesbianas se pueden casar. Esto ha desatado una conmoción en todas partes y  -  Carora – no podía ser la excepción. Por este singular motivo, Rolando y Emma Rosa, me solicitaron un reportaje sobre el tema para su exitoso www.encarora.com 

-¿Por qué yo?  - les dije sorprendido - no conozco ningún homosexual; no sabría como ubicarlo. Y además – argumenté – si me viesen con alguno, inmediatamente pensarían que yo también lo soy. Fue en vano. Mis protestas fueron acalladas por con un suculento almuerzo y, una paca de queso blanco madurado “La Virginia,”  fina gentileza de mi amiga Emma.

          
Con mi “paca” al hombro enfile mis pasos hacia  el  bar. “El Páramo” allí, entre cerveza y cerveza, les conté a mis panas lo del reportaje.

- ¿Desde cuándo eres especialista en el tema? me preguntaron con ironía.

- ¿Y si en la entrevista te convencen para que te quedes del otro lado?- añadió otro socarronamente.

- Pa´ mi, que lo que te falta es un  empujoncito-  añadió alguien más

          
Entre risotadas y chascarrillos abandoné el sitio. Estaba desorientado. No sabía como enfrentar el tema. Quizás si me
hago el loco y le doy largas al asunto, a Rolando, se le olvide,  pensé. Pero no se olvidara de la paca de queso que me regaló, me conteste.

Mientras cavilaba en la plaza Pedro León Torres, un joven se acercó y me pidió fuego para su cigarro.

- Lo siento, pero no fumo - respondí.

El joven, miro a los lados – y bajando la voz – dijo:

- Hay alguien que desea contestar sus pregunta - 

Seguidamente en tono imperioso ordenó: !sígame!

Sin poder objetar  enfilé mis pasos detrás del desconocido. Subimos a un carro y alguien que estaba oculto, me colocó un trapo en los ojos.

-Es por su seguridad - recalcó.

A renglón seguido, rodamos por varios minutos; de pronto nos detuvimos y en segundos me encontré en una sala espaciosa donde había un grupo de hombres sentados y otros parados De repente, uno de ellos, con potente voz dijo .

¿Qué quiere saber www.encarora.com  de nosotros? -

 
¿De ustedes? - pregunté con curiosidad.

- Si de nosotros…los gay - contestó el hombre con aplomo

 
Yo, que no soy muy listo, comprendí inmediatamente. Esta era la “junta directiva” del poder gay en Carora. Inmediatamente saqué mi cámara fotográfica pero; un chillido me paralizó.

- !!!ALTO MALDITO; ¿Qué pretendes?!!! -

- Pues… este… tomar unas fotos… ¿no? - dije con candor

 
Su jefe me miró como a un repugnante batracio y con ligeros quiebres de voz me increpó

- ¿Cómo te atreves? Todavía no somos del dominio público. !!!No hemos salido del closet o escaparate!!! -    

   
Anteriormente les dije que no era muy listo. Ahora debo añadir que también soy muy lerdo. Por primera vez repare en el grupo. Todos estaban decentemente vestidos. No había nada que delatara su preferencia sexual. Se veían comunes, corrientes y molientes. Nada que ver con las “locas” que se ven en todas partes.

 
- Sé lo que estas pensando. Si. Nosotros somos homosexuales; aquellos que ves en la calle todos partidos, disfrazados, pintarrajeados, son “Maricas” - dijo el jefe

  
Otro de mis defectos es que soy imprudente. Con ligereza comenté:

- Diferencias de clase entre colegas -

Enseguida comprendí que cometí un error. La cara del jefe se transformaba con la ira y, lo mas probable es que de un momento a otro se… echara a llorar. Para evitar esta situación – que arruinaría la entrevista – me vi. en la necesidad de desprenderme de una posesión muy valiosa.

- Rolando, les dije, me ordenó obsequiarles esta paca de queso madurado La Virginia; para repartirla entre ustedes - 

La salida tuvo un efecto milagroso. La cara del jefe cambió su rictus de dolor a una mirada de golosa satisfacción.

No es por nada – me dijo todo partido – La Virginia es mi favorito.

Subsanado el impasse continué con mi reportaje. Entiendo que no quieren publicidad; entonces ¿para qué la entrevista?


Mañana, en la cabalgata, sacaremos una bella carroza rosada con primorosos encajes; lindos lazos y tiernos cupidos. Allí nos destaparemos todos (as) y aprovecharemos la ocasión para entregarle al alcalde un proyecto de ordenanza – como la de Chile y España – donde se acepte el matrimonio entre individuos del mismo sexo.

 
Confieso que me quede mudo del horror.

- ¿En la cabalgata de la feria? - atiné a preguntar.

 

- Si - contestó lacónicamente  el “Boss”

 
- Pero… Pero esto es una locura - les grité. En Carora somos muy machos. Los masacraran los demás. Este es un pueblo muy ortodoxo. Será un baño de sangre !!!NO PASARAN!!! -
  aullé.

 
Me miraban con conmiseración. Algunos ahogaban indiscretas sonrisas.

- Que pasa? ¿acaso no me creen? - les dijo indignado 

El jefe , con aire piadoso, se dirigió a mí.

- Lo de muy “machos” era antes. ¿O es que no te has fijado en la cantidad de amanerados y colegas que anda por la calle?. ¿No observas que niños y adolescentes son mas “frágiles” mas “delicados”, mas de “mamá” Ahora las mujeres luchan por los hombres porque ya no hay.

 
Horas después,  me encontraba en la calle, caminando como sonámbulo; la cabeza me daba vuelta. Eran  demasiadas circunstancia para analizar. Demasiados elementos; demasiadas verdades; demasiada incertidumbre. Un futuro preocupante y siniestro y; sobre todo, la máxima preocupación: ¿Cómo me las iba a ingeniar para que Rolando y Emma … me diesen otra paca de queso “La Virginia”

pabloarape@yahoo.com


 

Funeraria

Por Pablo Arapé

05-12-05 

      
Pues si; heme de nuevo con ustedes. Después de un largo periodo de recogimiento, regreso para contarles de mis experiencias con la muerte.

      
Por causas que no vienen al caso comentar; me vi. sumergido en uno de los ritos mas temidos por el hombre: “el rito funerario” La muerte siempre ha sido tema “tabú” su ominosa presencia es desestimada con olímpica indiferencia. Cada día nos acercamos más al final pero, nos negamos a pensar en ello.

      
Como dije antes, me tocó ser protagonista involuntario de la parafernalia que acompaña a la muerte: sala velatoria; visita de familiares, amigos, conocidos, conexos y similares. Paralización de la rutina diaria – por 24 horas – para reconocer lo obvio: “somos mortales”

       
Todo este rito va acompañado, no faltaba mas, por algo que me atrevería en identificar como la “puesta en escena”. No estamos acostumbrados al espectáculo de la muerte. Por lo cual, cada quien, lo encara como mejor le parece. El sentimiento o la falta de este marcan la pauta. Como yo me debo a mi público he decidido brindarle una sucinta narración que les podría servir de ayuda, en el futuro, para casos como estos.

      
Para empezar lo obvio: se va a la sala velatoria porque en ella conseguiremos a un difunto (a) y a toda su familia. Vamos a “cumplir” con los familiares aunque no lo deseamos: a nadie le gusta verse cara a cara con la muerte. Estas visitas causan agobio pero también sirven - ¿por qué no? - para “ver a zutanita” que dicen esta gorda como una vaca. O para oír los comentarios sobre la señora de “perencejo” quien fue sorprendida por el marido mientras le ponía una linda cornamenta.

      
Estas reuniones sociales (iguales a una fiesta pero sin palos) tienen sus características y peculiaridades. No pueden existir velorios sin los gritos y llantos de los deudos (curiosa palabra ¿verdad?) pero lo que debería ser una respuesta normal al dolor, es medido con impiedad por los asistentes al evento. En el funeral todos hablan al mismo tiempo, lo cual causa – naturalmente – que se suba el volumen de la voz. Cuando los decibeles ya están por alcanzar características de mercado dominguero; un familiar – ojo; un familiar - debe prorrumpir en lastimeras lamentaciones; gritos (de ser posible) y desmayos. ¿Qué porque un familiar y no todos? Pues si son todos al mismo tiempo, la turba presente podría pensar en que están de acuerdo para aparentar lo que no sienten; cuando  sabemos que fueron unos malucos y desconsiderados con el pobre muertito (a)  en vida. Cada familiar debe turnarse para la representación y lo más aconsejable debe ser cada media hora más o menos.

         
Las mujeres, familiares del fiambre, no deben cometer la torpeza de maquillarse. Seria un error garrafal, entupido, bestial, dolicocéfalo y braquicéfalo. Todos sabemos que nadie las ha visto como son en realidad, pero cualquier fallo de la naturaleza será achacado al excesivo llanto y dolor.

          
¿Cómo deben comportarse los amigos, allegados, afines y conexos del finado o la de la familia? Pregunta difícil de responder. Cada quien se prepara como mejor puede pero en el momento crucial…. se mete una o ambas extremidades. Conozco el caso de un señor que en el momento del pésame se equivocó y “felicitó”  a un tipo, todo lloroso, por la muerte de su suegra. Ahora al señor lo conocen como “El loco Pancho” pues así quedo después de la coñaza que le propinaron los hijos de la finada.

          
En estos casos hay que encomendarse a la buena de dios. Sin embargo, les largo algunos ejemplos para que escojan la variante que mas les convenga: 1) Se abraza al deudo mascullando palabras ininteligibles. El deudo contesta dando las gracias  mascullando – el también- palabras ininteligibles.  2) Se acercan al deudo con sigilosos pasos y, después de abrazarlo, se le dice: “no somos nada”. Esto, generalmente, paraliza al deudo pues no tiene una respuesta inmediata. Parece una tontería la frase pero resume buena parte de la filosofía occidental. La escolástica; Santo Tomás de Aquino; Maimonides; la cabala judía y ¡por supuesto! El gran René Descartes. Todos están contenidos en esa frase confusa y contradictoria porque “Pienso; luego existo” no es lo mismo que “no somos nada” sin embargo, los conceptos, se solapan uno a otro.  
Pero sigamos: algunos deudos son mas avispados que otros y aciertan a responder: “es verdad; no somos nada” Con esto dejan al otro en un palmo y le miran como Jaime Lusinchi miro al osado periodista de RCTV que lo inquiría sobre no recuerdo que cosa y que propicio una respuesta que ha pasado a ser un clásico de la historia patria. 3) Otra forma de dar pésame es dirigirse, con pasos apresurados, casi corriendo, al encuentro del familiar; detenerse  antes del encuentro y, luego, proseguir con la embestida; abrazar al sujeto – fuertemente – palmearlo repetidamente y sin – ojo – sin decir palabra separarse del familiar unos centímetros asiéndolo por ambos antebrazos, para seguidamente, quedarse mirándolo fijamente. Este tipo de pésame es el más teatral y efectivo. Como no se cruzan palabras, el deudo, estupefacto, no encuentra que decir. A medida que pasa el tiempo la situación se torna insostenible y el deudo comienza a balbucear incoherencia. Yo recuerdo que ante tal acoso solo atine a comentar “Que mala racha la del cardenales ¿verdad?” Seguidamente se suscitó una animada charla entre los varones presentes en la sala funeraria donde todos coincidimos  que la culpa era  ¿Cuándo no?  del fulan gerente general de la divisa; Humbertico Oropeza. 4) Otra forma de salir del paso es similar a la anterior en todo solo que aquí si se dice algo, pero una sola palabra; repito: igual al ejemplo anterior (3) pero solo se dice una palabra: “VALOR”. Esto tiene los mismos efectos devastadores. ¿Que puede pensar el deudo? Existen una panoplia de situaciones que, necesariamente, tendremos que afrontar con “VALOR”  Cuándo nos aconsejaron “VALOR” lucubramos: ¿se referirán al momento de pagar la funeraria? ¿O acaso será que la suegra  se quedara a vivir conmigo?

             
Espero que estos ejemplos les ayuden a afrontar momentos tan desagradables y, sobre el acto del sepelio, les hablare después…Se los juro
.

pabloarape@yahoo.com


 

LILA

Por Pablo Arapé

10-08-05
  
Pues si; murió mi esposa. Pero no teman. No voy a iniciar un plañidero recuento de su vida.  Ella no fue astronauta, capitán de submarino ni salvo  la patria. Tampoco escalo altas montañas ni escribió enjundiosos libros. Nunca recibió el Novel, ni la nombro el Papa, Bush o Chávez. Jamás recibió alguna orden al merito ni fue propuesta para encabezar alguna asociación ni menos integrar alguna. No la postularon para premios ni condecoraciones. No cantaba, pero sabía bailar. No escribía poesía, pero le gustaba leerla. No conoció Disneyworld, Francia o Nueva York. Le fascinaba la comida árabe y languidecía por las tostadas caroreñas

  
Y ¿qué de extraordinario tienen todas estas cosas? Ninguna y todas. Para los estereotipos de la cultura de masas, esta fue una vida simple y gris Pero para la energía que mueve al mundo y al universo no fue una historia tan intranscendental.

   
Nos casamos Hace 30 años después de ser conocidos, amigos y novios. Todo en aquella Carora que en nada se parece a la actual. Iniciamos la vida de casado con toda la incertidumbre que rodea a una pareja con personalidades diferentes. Al comienzo, todo es confuso. Prueba y error. De pronto los caracteres luchan por reafirmarse, uno frente al otro, y los desequilibrios minan la unión. Se sigue adelante porque se ama con pasión e ilusión. Llegan los hijos. Terror. No estamos preparados ¿Quien nos adiestro? Se sigue adelante. Ya no somos dos. Ahora somos cuatro. Se debe levantar los hijos. Se sufre por ellos, se sacrifica por ellos, para que al final; se independicen y formen, a su vez, otros hogares donde se repetirá el ciclo. En el ínterin, la teoría y la práctica se dieron la mano. Se establece un equilibrio en la relación sustentado en el mutuo respeto y admiración. Cuando el egoísmo da paso a la humildad podemos ver, en el sentido estricto de la palabra, al otro o a la otra. No somos – ni ella ni yo - las mismas personas que iniciamos el viaje treinta años atrás.  Pudimos vencer nuestras propias contradicciones. Nos sobrepusimos a las miserias que rodean la vida de pareja y, al final logramos, la simbiosis que ha marcado a la humanidad a lo largo de incontables milenios. Ella; por mi. Y yo, por ella; logramos consustanciarnos en uno solo; sin dejar de ser diferentes. Ahora vengan ustedes a decirme ¿Qué de extraordinario tienen todas estas cosas?

     
Quizás no tenga nada de especial. Al fin y al cabo, millones lo logran. Pero desde el momento que nuestros hijos se marcharon de la casa y pudimos disponer de tiempo para: conversar, pasear, compartir reír, amar, pelear, callar. Desde el mismo momento, en que la palabra no es necesaria para comunicarte y te colma el saber que ese ser amado esta allí, cerca de ti. Desde ese momento, comprendimos que éramos felices. Nos lo dijimos. Lo analizamos. Lo profundizamos. Lo entendimos. Y no crean que fue la proximidad de la muerte o un mal presagio que nos llevo a todo esto. No. Años antes de esta fecha,  ya lo aviamos entendido y por eso la existencia transcurría, placida, lenta, ideal. 

    
Y ahora, ese detalle, es mi aval. No tengo porque gritar; ni rasgarme las vestiduras; ni tirarme en el suelo a llorar. No es conmigo aquello de “Nadie sabe lo que tiene asta que lo pierde” Nosotros fuimos concientes de nuestra felicidad  Y eso, mis amigos y amigas, es la energía que mueve al universo.

pabloarape@yahoo.com   


 

Instinto sexual
Por Pablo Arapé

12-07-05

           
Pues si. El instinto sexual esta presente en todas las etapas de nuestra vida. La moral y costumbres se aliaron para domar nuestro instinto, pero, solo consiguieron procrear una hija llamada “hipocresía”. Importantes autores: desde Freud a Jesús Antonio Castillo –  sin dejar de mencionar a Jung y “Lerú” Silva –  se preocuparon de escribir  enjundiosos tratados sobre el sexo, no pudiendo develar, del  todo, el oscuro instinto que rompe tabú, jerarquías, dogmas religiosos, enseñanzas, sometimientos y reglas.


Yo no pretendo, en estas líneas, aclarar el misterio – no faltaba mas – solo contare una historia y ustedes me dirán su opinión


Me encontraba en el hospital de Carora, en busca de mi amigo Juan Morales, quien se acababa de someter a una dolorosa operación de almorranas. Me encontraba  perdido. Preguntaba y nadie sabia orientarme. Procedí a sentarme en una silla que estaba al pie de una cama vacía. Debía detenerme a pensar  que determinación tomar. De pronto sentí unas risas muy quedas. No carcajadas, no. Eran unas risas diminutas, si tal cosa es posible. Intrigado mire para todos lados. ¿Sería que las almorranas se habían “encargado” de mi amigo Juan y, ahora, su espíritu almorranoso me espantaba?

Me hubiese marchado del lugar si no lo hubiese impedido los movimientos que percibí en la cama, considerada anteriormente, vacía. En ella un ovillo de sábanas escondía a un anciano de edad indefinida, de cuerpo mezquino y esmirriado. Con profunda curiosidad le pregunte:

- ¿De qué ríe abuelo? ¿Se encuentra usted bien? -  El vejete me miro con sus ojillos llenos de lágrimas y siguió con su espasmódica risa. La situación se tornó incómoda y ya me disponía a retirarme cuando una voz cavernosa me intimó:

- Quédate hijito; no te marches y escucha mi historia. Dicen que antes de morir, toda nuestra vida transcurre delante de nuestros ojos. Mi vida – efectivamente - corría delante de mi hasta que llegué a un recuerdo de la adolescencia y, desde ese momento, la película ha parado de continuar. El recuerdo – a la distancia – me produce gran hilaridad. Imagínate; esto sucedió infinidad de años atrás. Era yo un mozo fuerte y con todas mis energías en la flor de la juventud. En esa época, Carora, llegaba a la Toñona y los perros se amarraban con longanizas jua, jua, jua. En mi casa vivíamos mi mamá y yo. Era una vida tranquila y reposada hasta que un día llego una muchacha bonita y buenota. Era lo que llamábamos en ese entonces “servicio de adentro”. Mi mamá me la presentó y empecé  a sentir raras sensaciones. Mi respiración se hizo más fuerte y una onda de calor se expandió por todo mi cuerpo. Mi madre hablaba explicándole no sé que cosa, pero nosotros no le oíamos porque, déjenme decirles, que las miradas que ella me dirigió no eran menos incendiarias que las mías. De golpe y porrazo mis costumbres cambiaron: Ya no vivía en la calle. A las seis de la tarde estaba en mi casa y no salía hasta el otro día. Si los facinerosos de mis amigos preguntaban por mi; me escondía para no salir con ellos. Lejos de la mirada de mi mamá retozábamos y jugamos: yo que la agarraba y ella que fingía rechazar mis acometidas. Como podrás entender, hijito, la
atmósfera de mi casa era eléctrica; cargada de feromonas y de lujuria sensual. Sin embargo, nada es perfecto. Mi madre – que en la gloria esté – no era ninguna estúpida. Desde el principio ella entrevió el peligro, pero acepto el reto como toda matrona caroreña. Al principio quiso combatir mi lujuria con el argumento religioso. “Perucho: el demonio de la carne es la perdición de los hombres. “Peruchin, hijo; las mujeres tienen una “cosa” allá abajo que cuando agarra no suelta”. Luego uso la táctica del “martirio”  Perucho, hijo de mi alma: si alguien me dá un disgusto, te lo juro que mi enfermo corazón no aguanta y me muero” Desconsolada con su fracaso, recorrió a las amenazas: “Mira Perucho, tu eres igualito a tu papá – que dios tenga en la gloria al desgraciado – si te “cazo” en la cama con la mucama !te mato! Todas esas tácticas eran tiempo perdido. Ya teníamos todo planeado. La muchacha y yo nos veríamos esa misma noche. Te digo que fue el día mas largo de mi vida. Eistein dice que el tiempo es relativo. Debió tener una experiencia igual a la mía. Las horas no trascurrían ni pasaban....se arrastraban Vague por toda Carora esperando el anochecer. Después de mil años llegaron por fin !las seis de la tarde!     Raudo, como el viento de junio me dirigí a mi casa. !por fin! Allí estábamos los tres, como todas las noches, instalados viendo la televisión. No obstante, yo temía que mi madre oyera los furiosos latidos de mi corazón o notara las concupiscentes llamas que eran mis ojos. Un volcán tenia por respiración y abrazante sudor lascivo transpiraba mi cuerpo. Al cabo de una eternidad, el objeto de mi pasión, anunció que se sentía cansada y se acostaría. Una risa nerviosa ahogué en mi garganta. Luego de incontables eras geológicas - mi madre - se retiró a su dormitorio

      
¡!!Solo faltaban pocas horas!! En mi cuarto, despierto, excitado, a punto de sufrir un derrame cerebral, esperaba el momento. Las campanas de la iglesia San Juan, marcaban el paso del tiempo. Las diez, las once, las doce, la una. !!Ya era hora!! Era  tal  la excitación que me provocaba salir de mi cuarto gritando y aullando, sin importarme nada. Sin embargo debía callar. Abrí la puerta de mi cuarto en cámara lenta. Había ahogado las bisagras en aceite 3 en uno, pero ninguna precaución era poca. Desnudo, como estaba, me quede parado en el marco de la puerta. Una luna blanca; feroz,  alumbraba el camino. Solo había pocos pasos. La adrenalina inundaba en furiosas olas mi organismo. Comencé mi desplazamiento. Torpemente, como un gran animal antediluviano, me arrastraba. Sentíame  como un primitivo cazador prehistórico acechando a su presa. Después de innumerables marchas y contra marchas, llegue a la puerta del cuarto de mi oscuro objeto del deseo. Estaba mareado. No me extrañaría morir de un fulminante ataque al corazón. Súbitamente sentí que había pisado una sustancia viscosa, aceitosa. Pero claro; era el aceite que rezumaban las bisagras. Lentamente, sigilosamente, furtivamente, procedí a abrir la puerta. Mis ojos taladraron la oscuridad y pude ver la sombra de un cuerpo que se encontraba en la cama. Inmediatamente... se hizo la luz. !!!Horror!!! Mi madre, al lado de la puerta, había encendido la luz. Inmediatamente, con agilidad felina, se plantó delante de mí. ¿Acaso, sonámbulo?, pregunto. Hubiese preferido la muerte por aceite hirviendo y no su sarcasmo. Te equivocaste – continuó - la nevera está por allá; porque ibas a beber agua ¿verdad?


Esteee... yo... (no atinaba a decir nada). Y te voy a agradecer algo hijito;  dijo amenazadoramente: Deja de apuntarme con “eso”. A pesar de la embarazosa situación, mi órgano sexual, seguía enhiesto. Inmediatamente, apenado, me di la vuelta y en ese preciso instante, empecé a sentir  sobre mi humanidad los miles de correazos que me propinó esa noche mi madre.

               
Al terminar su relato  yo no entendía porque el viejito se reía. “Claro que me río”, explicó: Esa misma noche; adolorido, vejado y humillado regresé al cuarto de la muchacha y consumamos lo que teníamos planeado. “Mi madre; jamás imaginó que lo intentaría esa misma noche”

              Ya en mi casa meditando sobre la historia del anciano, una pregunta se tornó recurrente: no les parece a ustedes que el  instinto sexual  no le “para” a la  razón ¿verdad?  

pabloarape@yahoo.com


 

Auto ayuda

Por Pablo Arapé

24-04-05

 

Los libros de autoayuda son las publicaciones mas leídas de finales del siglo XX y principios del XXI.  No existe mortal entre cielo y tierra que no aya leído un libro sobre este tema  a lo largo de su vida

     
No es mi intención elaborar un sesudo análisis sobre la psicología de estas publicaciones. Debido al éxito de mis “Esquelas mortuorias” me han pedido – miles y miles de e mail – que repita la formula pero con los libros de auto ayuda. Para empezar les comunico que el mercado esta saturado de títulos que abordan la temática de la ayuda. Pero la demanda es mayor que la oferta.

     
Lo primero es encontrar un titulo impactante. El noventa por ciento de estas publicaciones basan su éxito en un titulo desopilante. Si ustedes leen el libro en cuestión, comprobaran que es un bodrio y lo único rescatable es el titulo. Pero no importa. Cuando ustedes tengan el libro en las manos es porque ya sus dineros engrosaron  la abultada cuenta del autor Así que a pensar en algo que llame la atención como: ¡¿quien se llevo mi queso que no lo pago?! O, “el caballero de la armadura oxidada por ser un miserable y no comprar aceite tres en uno”.

      
Teniendo el titulo la cosa se torna más fácil. Ahora solo debe tratar a su lector como una persona babeante, mas cerca del eslabón perdido, que de un ser humano corriente. Cuando tenga treinta capítulos de la obra vapuleando a su victima proceda a ofrecerle las soluciones que el caso amerite. Dedíquele un capitulo al tema de ser un individuo nuevo. Esto es sumamente fácil. Todo es una formula. No importa lo que ponga en el papel. Solo recuerde, entre párrafo y párrafo, intercale alusiones a la naturaleza, la mañana, la claridad del alba la pureza del aire, la hermenéutica, mayéutica, floricultura, esgrima, zen, tao, psicología y filosofía.  Jamás – ojo – jamás mencione la tarde, el ocaso o la noche so pena de que ni su madre compre el libro.

       
Ya su victima – perdón – lector esta a punto de llorar. Es el momento de insertar el cuento oriental. No puede faltar el relato ambientado en Japón la India o el Asia en general. Olvídese de Estados Unidos, Canadá  y países desarrollados. Tampoco debe cometer la torpeza de dar nombres latinos a sus protagonistas. Nada de Pablo, Rafael o Andrés. Debe ser: Lao – Mi  o Chupa – me.

          
Espero que con estos sabios (modestia aparte) consejos se conviertan en celebres escritores de auto ayuda. Y a continuación; el ejemplo.

  

                   La culpa es del  bóvido que rumia en la pradera

                                             Por    Pablo Cojéelo

                                        

                                                Capítulo I

¡!¿Qué te pasa cretino?!! ¿Seguirás con ese aire de yo no fui? Solo los necios se dejan vapulear por los avatares de la vida. No es una afrenta ser homosexual como tu. ¿Por qué te achicopalas? Estar en la lista de Tascón no es el fin del mundo. Ya no matan, como en el pasado, a los travesti. La culpa es tuya. Todos te dijeron que si le dabas plata a Ortega, para el bingo, no la verías mas (la plata). Estas acabado. El alcalde no te quiere ver. Javi sabe que lo traicionaste y Leonardo te expulso del partido. ¡!!Eres un paria Irredento!!

 

                                             Capitulo XXX

 

Sin embargo no estas perdido, no. Dios te ama. Quizás tú no lo sepas. Talvez nunca lo has pensado pero; ese sol radiante que todos los días sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se me, ¿sabes porque? Porque ese sol radiante que sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale y se mete, sale para ¡!!TOODOS!!. Inclusive para ti. Este sol, esta mañana tan limpia y cristalina es para ti, para mí, para los de Afganistán, Turquestan, Tierra del Fuego, Alaska Oceanía, Vietnam, Tongo, Papua, Nueva Guinea, Carora y hasta para los de la otra banda. El sol sale para ti, criatura de Dios. ¡!!Tú puedes!!. Claro que si. Tú puedes. No como los del Mas o Podemos. Olvida que algún día gritaste ¡!! Hu Ha Chávez ya se va!!  Estás perdonado. Todavía están aceptando las cartas pidiendo borrar  nombre del sí. ¡!!Alégrate, eres un hombre nuevo!!  Estás lleno de potencialidades (poner el C D de DESIDERATA que se vende separado del libro)   

                                           

                                             CapituloXXVLLKKNN

 

                                                Relato Oriental

 

    ¡!!Maestro Sin- gao, maestro Sin-gao!!. Ayúdeme  “Que te sucede Ho-pin-ga”. Maestro: quiero ser bueno pero la lujuria muerde mi carne. El maestro Sin-gao, con infinita bondad, mira a su discípulo y, sin ninguna explicación,  se arranca con una historia

      Mí – jito era un buen hombre. Respetuoso de la religión y dedicado a la familia. Mi –jito era pobre; ¡!!pero eso sí!! Honrado. Sin embargo, nada es perfecto. Mí –jito arrastraba  un horrible pecado: era libidinoso. Mi –jito, luchaba contra su defecto mortificaba su carne con castigos y penitencias, Mi-jito estaba en la senda de la santidad. Un día lo sorprendió la noche por la otra banda. Estaba perdido. Tenía una antorcha y un mecate, pero no sabia donde se encontraba. En eso escucho  un trote. Era una burra que pasaba por el lugar. Mi-jito le hablo: Hermana burra ¡! Ayúdame!!  Hermano ¿qué te sucede?  Estoy perdido. Mi familia me espera. Deben de estar preocupados. La hermana burra que era muy bondadosa, se compadeció y hablo de esta forma: Te ayudaré; caminaré delante de ti. Levanta la antorcha para que veas el camino. De esta forma caminaron varios kilómetros, pero el demonio de la lujuria asechaba. En un punto del camino, Mi-jito reparo en que la burra tenía una hermosa anca. Su paso le parecía rítmico  y gracioso. Su pelo sedoso y limpio “No esta nada mal la  burra ésta” pensaba. Varios kilómetros después, Mi-jito se abalanzó con la cuerda sobre la burra. “Mi-jito, hermano no lo hagas te arrepentirás por siempre, le gritó la burra. Mi-jito se contempló y horrorizó por lo que iba a ser. ¿Y qué pasó, maestro? interrumpió, Ho-pinga.  Paciencia, pequeño saltamontes, recomendó el maestro Sin-gao. A la mañana siguiente, Mi-jito, vendió todo lo que tenía, y se lo dió a los pobres. A su mujer e hijo les dió la casa. ¿Mi-jito se volvió santo, maestro? No – respondió con resignación- el maestro Sin-Gao.  MI-jito se fue a la otra banda y fue feliz, con la burra, para siempre.

 
Ho-pin-ga cayó como Con-dorito mientras el maestro Sin-gao repetía con monótono acento: lo mejor es lo que pasa, lo mejor es lo que pasa, lo mejor es lo que pasa

                                     

FIN   

pabloarape@yahoo.com  


 

Incontinencia

Por Pablo Arapé

24-04-05

         
Pues, si. La vejes no es, solamente, el paso de los años. También es una serie de achaques y dolencia que acompañan a los que cruzan el umbral de la “tercera edad”


Yo, a mis cuarenta y cinco años, no soy la excepción. Mi vista no es muy buena, en cualquier parte me ando durmiendo y,  para colmo: “la incontinencia”


Antes  caminaba por todo Carora. El Torrellas, Campanero, Calicanto, Trasandino, el Roble y muchos otros sitios. Todos los andaba y desandaba con placer pero ahora; ahora no doy un paso sin establecer – de ante mano - en que sitio puedo contar con un baño, pues las ganas de orinar son incontenibles.

        
Esta situación me tenia arrecho. Asta que un día maravilloso encontré la solución en un comercial de televisión. Dos viejecillos, hombre y mujer, según la propaganda, reían y gozaban mientras se inundaban en orines y excremento (pero  nadie percibía el antiestético mojado ni los olores ofensivos) por los mágicos y modernos PAÑALES DESECHABLES  para adultos. Demás esta decir que “volé” a comprarlos en... Barquisimeto porque en Carora nadie guarda un secreto y mis amigos tienen lenguas arrechísimas.  Confieso que me dió un ataque de risa, en el baño, cuando intente ponérmelos. Me sentía tan ridículo y absurdo que no podía aguantar la risa. Era risa y risa y risa y risa y risa y risa por siempre jamás, pero de repente,  me asalto un pensamiento tenebroso. ¿Y si se enteraban mis amigos? Tendría que asilarme en Irán. Seria preferible confesar que vote por Cattivelli o  que yo inventé aquello de!!
con Cheo me resteo!! o  quizás peor: aceptar que Cecil Álvarez es mi amigo o  que fui yo quien le sugerí a Julito lo de la constituyente. Nada de esto seria malo con tal de no caer en las lenguas de: Orlando (comunista) Álvarez, Franklin Piña, Fortunato Hernández, Laura Álvarez Yépez, Rolando Herrera, Antonio Maria Quintero, Carlos Humberto (la funcha) Alvarado, Dionisio (nicho) Meléndez, Gerardo Castillo, Dilcia Betancourt, Mauricio Zapata, Dilcia Álvarez, Perucho y Napoleón Arispe, William Ávila y pare de contar. Este pensamiento me bajo la tensión sanguínea y empecé a preocuparme seriamente. Pospuse por varios días la  operación “Pañal Furtivo” pues el temor me paralizaba. Sin embargo, la necesidad de caminar con libertad se impuso y un aciago día me lance a la aventura.

          
Al principio, caminaba una cuadra. Llegaba a la Chimpolera y me devolvía. Luego alargue el paseo y, atrevidamente, alcancé la casa de Pedro Domingo Oropeza (hijo) sin sufrir ningún percance. Ya había logrado confianza. Podía alargar los paseos sin sentir temor

           

Al día siguiente salí a recorrer  Carora. Era todo o nada. A medida que me alejaba de mi casa, aumentaba la confianza. Ya sentía la felicidad del comercial. Era cierto. Llevaba en mi pañal mas agua que el rió Morere y... nada. Sin embargo, de repente, experimenté cierta zozobra. Empecé a creer que parte del pañal se notaba en la parte trasera de mi pantalón. En otras palabras cargaba un “bojote” atrás. Con angustia  empecé a mirarme en la vidriera de la juguetería de Said Morón. Pero no se me notaba nada. Continué con mi despreocupado paseo cuando de pronto!!Terror!! !! Peligro!! Sentí que los cierres mágicos del pañal se estaban desprendiendo. Me quede paralizado. Estaba muy lejos de mi casa. No tenía dinero para un “todoamil”. Quería que la tierra me tragara. Esta experiencia es inenarrable. Toda la sensibilidad de mi cuerpo se localizó en un punto: !donde el cierre del pañal se desprendía!. Es como si el cerebro, los sentidos y la sensibilidad abandonaran la superficie del cuerpo para concentrarse en un espacio muy pequeño de epidermis: donde el cierre se deslizaba lentamente. Yo podía sentir, respirar y ver como centímetro a centímetro el cierre se corría. Comencé a sudar copiosamente. Decidí quedarme allí asta las doce de la noche, para escabullirme al amparo de la noche. Pero esto no podía ser. Llamaría más la atención inmóvil que en movimiento. Rápidamente lucubre: no podía caminar con normalidad; el cierre cedería. No podría recorrer ni una cuadra. Tendría que intentarlo como si tuviera la pierna rígida. Como si no pudiese doblarla. Empecé a caminar “envarado” y funcionaba. El cierre no deslizaba más. Sin embargo surgió otro problema. Al inutilizar la pierna derecha no podía mover el brazo con normalidad. Note que la gente me miraba con curiosidad y algunos intercambiaban miradas de burla. Rápidamente “inutilicé” mi brazo derecho y comencé a marchar, pues aquello no era caminar. Parecía uno de esos soldados de juguetes que marchan con movimientos exagerados. Pero lo exagerado, en mi caso, era el brazo izquierdo y la pierna derecha. De esta forma poco digna me dirigí a mi casa.

          
Ya sentía calambres en brazos y piernas cuando llegue a mi hogar. El suspiro de alivio, estoy seguro, se escucho en Java. Había llegado y nadie me sorprendió. La dignidad estaba salvada. Ninguno de mis amigos se podría burlar de mí. Comencé a quitarme el pañal y  ya, a media pierna, me ría obsesamente. Pero ¿me reía?!Yo no estaba riéndome! Y ¿esa risa? Voltee a mirar y contemplé con horror, a mi mujer, desternillada de risa en el suelo. !!Trágame tierra!!.  !!Dios, porque me castigas así!!  exclamé. Solo existe una cosa peor que las lenguas de mis amigos. “Las burlas de mi mujer”. La desgraciada, llorando, se contorsionaba en el suelo y, cuando la risa amainaba, me enseñaba un pote de talco para bebes.
Pronto llegaron los bomberos y se la llevaron en la ambulancia para tratarle un agudo caso de “risitis aguda” Yo mientras tanto la aguardo aquí; rumiando la forma como matarla Acaso con fusil, puñal, sierra eléctrica o martillo ¿Ha?

pabloarape@yahoo.com  


 

Reojo

Por pablo Arapé

10-03-05

             
Pues si;  mi amigo y compadre, Gerardo Castillo Riera, es un filosofo de alto vuelo. Sin embargo (misterio) nadie lo sabe. Yo creo que ni el mismo.

                      
Veníamos en un autobús procedente de Caracas. Yo hablaba,
hasta por los codos, del drama existencial que significa envejecer. Citaba a Broch y su “ Einige Bemerkungen zum Problem des Vejem. A Giesz y su excelente tratado geriátrico: “Phaenomenologia des edad” y por su puesto a Lecaunet con su inigualable estudio “Some New Light on the Golden Years”. Gerardo, el filósofo, me oía con displicencia. Yo, argumentaba: te fijas lo que pasa en Carora; ahora hay un pocotón de viejos enamorando a puras carajitas. Y como ya estoy viejo, no quiero caer en lo mismo. Pero es que esto de envejecer trae consigo nuevas reglas. No vasta con el deterioro físico y mental. También se le añade aquello de: “envejecer con dignidad” Esto se debe entender como “no te orines los pantalones en la calle ni mires a las mujeres; menos si son menores que tú”

A lo primero ya le conseguí solución con los pañales para la incontinencia. Pero lo segundo... como no mirar a las mujeres si son tan lindas y diversas. Diferentes colores, diferentes formas, diversas turgencias, la manera que hablan, los diferentes tonos de voz, sus risas cantarinas el caminar. Yo no aspiro a “atacarlas pero... ¿ni siquiera mirarlas? Desesperado le pregunté a Gerardo ¿De esto
pabloarape@yahoo.com se trata el envejecer con dignidad? Gerardo, filosofo, Castillo me miró fijamente. Me sentí abrumado: “La esfinge hablaría”. Con una voz que parecía provenir de una caverna; dijo: “REOJO” 

Seguidamente se arrellano en el asiento y lentamente fue cerrando los ojos, para caer en un profundo sueño. Pasarían como trescientas horas y yo seguía mirándolo con la boca abierta y pensando: “REOJO” pero ¿Qué quiso decir este Buda tropical? Desconsolado mire por la ventana y contemplé las múltiples tonalidades del pardo con que el sol, despiadadamente, pintaba la tierra.

                         
Todavía estuviese pensando, pero gracias a mi laptop, desentrañé el acertijo. El diccionario define “REOJO” como: “Mirar disimuladamente dirigiendo la vista por encima del hombro hacia un lado y sin volver la cabeza” ¡por supuesto; esa era la solución! De esta manera, la dignidad quedaba incólume, pues nadie me podría acusar de viejo verde o “mirón”. ¡Claro que si! Gerardo Castillo era ciento ochenta kilos de pura filosofía.

                          
En ese preciso instante, abordó la unidad, una mujer escultural. De esas que – lamentablemente – poco se ven. Esta mujer tenia generosas “curvas” aderezadas  con pechos, cintura y caderas Todo un monumento. Sin embargo, nada es perfecto. Detrás de la diosa, caminaba un gorila de dos metros de alto, adobado con músculos hasta en el hipotálamo, quien parecía ser el esposo de la beldad. Pero para mi no existía problemas pues ya conocía la técnica del “REOJO”

                            
Comencé a darme un banquete. La dama era escultural. Su voz; preciosa. Sus movimientos; sensuales. Todo estaba saliendo bien. Mis movimientos fueron felinos; nadie se percataba. Sentía deseos de reírme, cual niño travieso. Sin embargo; no. La felicidad no fue
hecha para nosotros; pobres mortales. La pareja se había ubicado en puestos posteriores al mío. La fémina, consiente de su atractivo, se paseaba por el pasillo, inundando al autobús con sus feromonas. Yo alelado, la miraba de “REOJO” cuando de pronto sentí como si un escaparate me cayese en el hombro. ¡Era la manaza del esposo (gorila) que con cavernosa voz me inquiría:

- ¡¿Que le pasa a usted con mi mujer?! - 

- ¿¿¿Yo???? - Atiné a contestar.

- No crea que me engaña ¡Viejo verde! Le he precisado, varias
veces, mirando a mi mujer de “REOJO”-

- ¿¿¿Yo??? -

- ¡Si, usted. Maldito mirón! -

- ¿¿¿Yo??? - Sólo atinaba a decir.

                           
La situación era desesperada. El gorila (esposo) pronto llegaría a la agresión física si no se me ocurría algo. El filosofo (desgraciado) Gerardo Castillo, dormía – o fingía – como un bebé. El resto de los pasajeros eran puros escuálidos (en todos los sentidos) ni el Chapulín Colorado me podría ayudar. Pero ¿porque necesitaría ayuda? ¿Acaso no vencía la inteligencia a la fuerza? ¿Podría esa masa de músculo conmigo, que era el producto de miles de años de evolución? ¡!Claro que no!! Mi intelecto superior me sacaría del embrollo No en
balde cuando ganaban los adecos; yo era adeco. Y si ganaban los copeyanos; yo era copeyano. Si ganaba el Torrellas; yo era del barrio. Si ganaba el Liceo; yo pertenecía al liceo. Voté por Javi y al día siguiente me encontraba en la caravana triunfal de Julito. En el referéndum, realicé campaña por el si; y voté por el no. Si Fortunato Hernández dice que Estado Torres; yo digo si. Si Franklin Piña dice no; hago mío el no. Soy un superviviente, este Esposo (gorila) no podría con mi inteligencia.

                          
En nanosegundos planeé mi estrategia. Me pararía delante de
él; lo miraría a los ojos directamente y, sin pestañear, le diría – con voz firme – “REOJO”. Seguidamente cerraría los ojos lentamente, dejándome resbalar en el asiento y fingiría dormir. Esto no podría fallar. El hombre montaña – gorila esposo – quedaría confundido y no atinaría a reaccionar.

                             
Regodeándome con mi triunfo, me pare frente al individuo; me empine para llegar cerca de los ojos; y con voz firme exclamé. “REOJO” A continuación les cuento lo que me dijeron cuando desperté del coma. Antes de que pudiera
cerrar los ojos, el tipo me disparó un gancho a la mandíbula que me hizo volar como veinte puestos. Después la fiera humana – gorila, esposo, hombre montaña – se abalanzó sobre mí  dando golpes de todos los calibres. Solo dos piquetes de la guardia nacional, que estaban en la alcabala de Atarigua, lograron contenerlo

                             
Pues si; y ahora estoy aquí, en el hospital, con innumerables fracturas y la mandíbula partida en dos. Pero esperen..... ¡Guao! Que espectacular enfermera acaba de entrar. ¡Que cuerpo, que pelo, que caderas! Discúlpenme que los deje; pero entiendan que llegó la hora de practicar el arte del “REOJO”

pabloarape@yahoo.com


 

Tímido

Por pablo Arapé

10-03-05

 

     

Pues si, siempre he sido una persona tímida. Según “el bicho” (si la constitución es “la bicha”; el diccionario debe ser “el bicho”) se define así: temeroso, medroso, encogido, falta de animo. Definición perfecta, aunque lo de encogido, no lo entiendo. Esta disposición – la de tímido, no la de encogido – puede ser una bendición, o una verdadera desgracia.

     
Cuando repetía (por tercera vez) segundo año de bachillerato; me tocó a mi lado una muchacha preciosa: pelo lacio y negro. Ojos grandes y profundos, como la desesperanza y un cuerpo bien proporcionado a su estatura. Inmediatamente, Octavio Pérez, - un pupitre delante del mío – inició un acercamiento, a la niña,  que fue respondido con monosílabos evasivos. Esto estaba mucho mejor. Mi adorada no era ninguna regalada. Le participe a Octavio que Lucia (la llamaremos así desde ahora) seria mía. Después que lo botaron de la clase por reírse a carcajadas, continuamos – Octavio y yo – conversando y desafiándonos a ver quien conquistaba primero a Lucia.


Estaba en un verdadero predicamento. Traicionando mi forma de ser (tímido, no encogido) había tenido la audacia de vaticinar que competiría por la atención de una mujer. Y ahora ¿que hacia?  ¿Que le diría? ¿Cómo la abordaría?

         
El tiempo paso y Octavio no hacia progreso y yo.......yo ni siquiera había arrancado. Esa tarde estábamos en casa de Carlos Humberto – La Funcha – Alvarado; oyendo música. La Funcha, con grandes esfuerzos había adquirido un “plato” unas cornetas y cantidad de discos, para incursionar en lo que se convertía en un furor: las minitecas. El “bachi” Quintero, Fortunato Hernández, Guillermo “Memo” Meléndez  y yo escuchábamos los últimos discos del momento; adquiridos recientemente por la Funcha. Todos hablaban sobre cantantes y autores y escuchaban la música. Yo... languidecía en silencio. Mi mente estaba con
Lucia.


El bachi Quintero, con su habitual delicadeza, me sacó de mi ensimismamiento:

- ¡!!Epa, pajúo!!! ¿Qué es lo que te pasa? Estas “más turbado” hoy que de costumbre. –

- No es nada; lo que sucede es que estoy enamorado, les dije.

Craso error. Inmediatamente un trueno de risotadas abarcó el lugar.

- Aaayyyyy. ¡!!¿Y de que hombre te enamoraste?!! - me dijo uno.

- Esa muchacha ¿no tendrá unos bigototes?, me dijo el otro.

Puedo jurar que duraron como media hora riéndose sin parar: se agarraban la barriga, se tiraban al suelo, lloraban. Yo mientras tanto... impertérrito. No estaba en este mundo. El principito y yo compartíamos la misma roca sideral. A la media hora lograron recuperar el control de sus cuerpos.
- ¿Cómo vas a hacer? Eres demasiado tímido ¿Qué le dirás? - me dijo la Funcha.

- Te daré unos poemas – dijo Fortunato – ella pensara que son tuyos y... asunto concluido.

Le dije que no, porque al final, ellas se quedan con él. Los demás se dedicaron a aconsejarme basados en sus experiencias. Mirando los discos  me vino una idea a la mente. LE DIRIA LO QUE SENTIA, CON LOS TITULOS DE LAS CANCIONES. Esa es otra de las características de los tímidos. Se nos ocurren cada idea peregrina, que da lastima. Raudo, empecé a redactar la misiva musical: Para que ustedes puedan entender, les diré los títulos con los intérpretes entre comillas. Detalle que no estaba en el original: ¡Hola como estas! (Las Fresas Ácidas) El sol no brillara ( Eddí Castro) un Momento (Los Ángeles) si tu Cariño se me va (Pecos Kanvas) vivo Sin una ilusión (Moby Dick) Lucia (Los Cazadores) Rómpeme, mátame (Trigo Limpio) pero no me dejes Soplando en el Viento
(Los 007) Hazme una señal (Roberto Carlos).

     
No se como ni cuando le entregué la carta. Esa parte del cuento se ha borrado de mi memoria. Nada más ponerla en sus manos y  arrepentirme. En mi casa, pensaba en las consecuencias de mis actos. Ya todo el liceo abría leído tamaña ridiculez. No volvería al liceo. No podría entrar a la Chimpolera  ni al Primero de Mayo. ¡!!Todo Carora se estaría riendo!!


No dormí en toda la noche. Tendría que volver al liceo. Tenía dos exámenes, y si bien sabía que no pasaría, necesitaba los dos puntos que asignaban por firmar. Entre al liceo, y esta vez si, bien encogido. Me parecía que todos sabían. Que todos se reirían. Sin embargo; no paso nada. Entre al salón sin mirar a Lucia; pero ella, sin hablarme, deslizó un papel entre mis manos. Los minutos se tornaron siglos y las horas eternidades. Quería marcharme a mi casa para leer la carta. Llegué, a la misma como a las diez de la mañana. Pero era tanto el terror, que abrí la carta a las tres de la tarde. A continuación transcribo lo que Lucia puso en el papel: Hola como estás (Las fresas ácidas) eres un Chico de mi barrio (Tormenta) pero Ahora es tarde (Los Darts) no tengo Tiempo para amar (Edgar Alexander) me gusta un hombre pero No se como amarlo (Vecinos de la cuadra) de todas formas, gracias Joven amor (Edgar Alexander) y perdona, pero  Soy así (Azúcar Cacao y leche).

          
Todo había terminado. Lucia no era para mi pero... tampoco para Octavio.  Tomé con filosofía el desenlace, Monte en Mi Cacharrito (Roberto Carlos) En la radio se escuchaba Esa canción
(Los Cazadores) y tarareándola me dirigí a un bonche, pues hoy era  La fiesta de Blas (La Formula V)

pabloarape@yahoo.com   


 

Rapidito erótico

Por Pablo Arapé

10-03-05

 

Pues, si. A pesar de mi titulo universitario y mis dos postgrados; me he visto en la necesidad de ejercer diferentes oficios: he trabajado como pintor de brocha gorda, caletero, nigromante, entrenador de natación. Asimismo  he regentado dos parques de atracciones, manejado fuentes de soda, queseras, puesto de revistas, decoración. De igual manera maneje una casa de repuestos y ventas de motos, editado revistas de ganado y caballos. También he impartido clases de cine, castellano, literatura e historia

         
De todas estas profesiones la que recuerdo con más cariño es la de caletero; pero esa es otra historia. Hoy le quiero relatar mi ocupación actual. Sucede que entre unos y otros oficios han mediado periodos de inactividad, cesantía, paro. Generalmente, con la invalorable ayuda de mi esposa, he logrado salir de estas situaciones (“si no sales a buscar trabajo; te voy a cortar las·**++¨´´·)  y extrañamente me consigo trabajando en un santiamén.


Acababa de alentarme mi mujer del modo antes relatado, cuando mi hijo me propuso que manejara un vehículo que el no usaba y me ganara la vida como rapidito de mil Bolívares (doquiera que valla; mil bolívares) Estaba a punto de rehusar cuando recordé los consejos de mi mujer y... a trabajar

           
Es una labor chévere. Conoces muchas personas. No tienes horario ni tarjeta que marcar.

            
Me estaba yendo muy bien; sin embargo, cada ves era más duro ganarse la misma cantidad de dinero. Duraba mas tiempo para obtener el mismo beneficio. Comprendí la razón: cada vez había más rapiditos.


Esta situación me obligó a alargar las horas de faena. Me encontraba, como a las nueve de la noche por la Guzmana, cuando aviste una pareja que me hacia señas. Me acerqué con cautela; muchos compañeros sufrieron asaltos de parejas. Eran un muchacho y una muchacha como de 20 años o menos

- Señor, buenas noches. ¿Nos lleva al Trasandino?-

- Está bien móntense - les dijé.


Llevaba recorrido pocas cuadras, cuando el chamo ordenó:

- ¡¡Señor deténgase por favor...!! -

- ¡¡Estoy muerto; este es un asalto!!,pensé. Tenía que pensar algo para salvar la vida. !!Debía arriesgar el todo por el todo!!.  Armándome de valor reaccione. !!!NO ME MATEN POR FAVOR. Soy padre de familia. Déjenme vivir !!!!POR FAVOR!!!! BUAA.BUAA.

-Señor, no deseamos matarlo -

- BUAAA.NO ME... ¿cómo dijiste? -

- No deseamos matarlo. Solo queremos proponerle algo. -


- Este... je, je, me estaba jugando con ustedes dos – les dije. Estaba ensayando para la obra del sábado en la noche, je je je ¿verdad que los engañé? La obra se llama: por favor... no me maten


- Señor; insistió el chamo con fastidio. ¿podemos hablar? -

- Esta bien, esta bien. ¿qué quieres. -

El jovencito comenzó a hablar y a medida que lo hacía, yo abría más y más mi boca. Al fin se calló y, los dos, tomaron actitud de espera. Los condenados mocosos no tenían dinero para tomar una habitación donde tener relaciones sexuales y pretendían !!!PAGARME PARA TENER SEXO EN MI RAPIDITO MIENTRAS YO MANEJABA!!!

Casi me da un infarto. Jesús; Maria y José: ¿qué pasaba en el mundo? ¿Se acababa la decencia? Estaba a punto de retirarme, sin contestarles, cuando pensé: El chamo ofreció pagarme bien. El día estuvo malo. Además; recordé mi adolescencia cuando más de una vez quede yo con yo por no tener dinero y menos vehículo


- Esta bien, les dije: volteare el retrovisor. Pero ¡!!APURENSE!!


Inmediatamente comenzó la acción en el puesto de atrás. Diría que en forma de Adagio (lento, reposado) Yo enfile hacia el hospital por el aeropuerto La Greda evitando que alguien me viera en tan engorrosa situación.

  
Me desplazaba despaciosamente y de repente, el carro, tomo un movimiento “animato,” cadenciosamente arriba y abajo; arriba y abajo. Los inexistentes amortiguadores traseros colaboraban con esta situación Se podía decir que el movimiento seguía un patrón – musicalmente hablando – de 2/ 2 pausado. El chico jadeaba; ella jadeaba.

- ¿Qué le sucede? Me preguntó de repente el Chico.

- ¿Por qué? balbucí. Usted esta jadeando, me acusó.

- Bueno... ejem... yo... No puedo evitar oírlos.

El chico me miró y volvió a lo suyo. Yo traté de pensar en otra cosa pero;... el carro se empezó a mover más rápido. Ya entrábamos a la categoría de “Allegro man non  troppo” (alegre pero no tanto) Parecía como si todo el vehículo se hubiese compenetrado con los chamos  que hacían el amor.


El movimiento de vaivén se acentuaba cada vez más. Me parecía como si fuese en un pequeño bote sorteando gigantescas olas: subía y bajaba; subía y bajaba. Yo manejaba, la cadencia aumentaba: la chica jadeaba; el chico jadeaba; y yo...YO TAMBIEN JADEABA


-¡!!Dale; decía ella. ¡!!Dale decía yo!! ¡!!!Aprieta la chancleta!!!chillaba ella.

- ¡!!Apriétala ¡!! Le gritaba yo. El chico resoplaba y resoplaba


- ¡!!!!Voy a terminar!!! -  Chilló la chama

- ¡!!Voy a terminar!!! Vociferó el chamo.

- ¡!!YO TAMBIÉN!!! -  Grité.

 
En un momento, todo había concluido. El carro se desplazaba suavemente en la calida noche caroreña. Una gigantesca luna amarrilla servía de fondo a mi vehículo. Liviano. Sereno. Feliz. En el interior – yo al volante, ellos atrás – fumábamos un delicioso cigarrillo cada uno en silencio. Los chamos se bajaron en la entrada de la Guzmana y, yo decidí,  en adelante, “salir” nada más en la noche para servirle de nido de amor a parejitas que no tienen dinero para pagar una habitación, en este mundo presa del capitalismo salvaje y, despiadadamente globalizado, que no permiten un espacio para la vida, para la felicidad. He dicho.

pabloarape@yahoo.com 



NOSTALGIA

Por Pablo Arapé

10-03-05

       
Pues, si. Me encontraba buscando no se que en el pequeño tinglado del patio. El calor era inclemente; como corresponde al periodo que antecede a semana santa. La tarde parecía que estallaría para dar nacimiento a un nuevo sol.

        
Cuando se busca algo, se consigue todo lo que se buscaba  la vez anterior. Pero no lo que se quiere conseguir en ese momento. Abrí una caja de zapatos. Estaba llena de cintas o casetes. La cerré y seguí buscando pero, casi enseguida, por un ciego impulso, volví sobre mis pasos; tome la caja, me olvide de lo que buscaba y, me dirigí al aparato de sonido.

        
Enseguida la música sonó. Lejana en el tiempo. Lejana en el espacio. Pero cercana en la remembranza. “Cha la la. Manzanitas Verdes. Arizona”. Fueron surgiendo del aparato de manera fresca; reciente; nueva; fragante. “Por favor, ámame por siempre, Como violetas, Has perdido el sentimiento de amar”. Y de pronto: fuerte, inesperado, vital, surgió el clásico: “American Woman”. Mujer americana. rock y pop. Pero mas ingredientes del rok, como debía ser.

        
Fue automático. Escuchar mujer americana y regresar al pasado fueron uno solo. Un grupo de muchachos y muchachas caminaban por la calle Carabobo hacia la Pedro León Torres. Carlos Herrera, Jorge Pérez, Dionisio (Nicho) Meléndez y mi persona. Dilcia Betancourt, “Lula” Alvarado, “Chabela” Lozada, Dilcia Arroyo “Arroyito” y otras amigas y amigos que hoy escapan a mi memoria. Entre chanzas y pláticas llegamos al sitio de reunión. El salón Titiriji de Madre Vieja. Allí se podía bailar. La música era la del momento; y lo mejor, en horas de la tarde.

         
Habíamos llegado temprano (sábado, 2pm) y debíamos que esperar que abriesen. Después de una eternidad de impaciencia, se abrieron las puertas y penetramos. Extensas cortinas cubrían las paredes. La consola de sonido se ubicaba hacia la salida que daba a la recepción. Prender el aire acondicionado y sonar la música fue  uno solo. Las muchachas, impacientes, nos urgían a bailar. Sin embargo; faltaba un requisito: La “vaca” para el consumo. Se tenía que comprar una botella de ron, que era lo más barato.

Esculcábamos los bolsillos con la ilusión de un milagro. Con dificultad reuníamos la cantidad, pues siempre existía uno más escuálido que los demás (yo) a quien siempre se le tenía que prestar dinero. Aunque ustedes no lo crean, esta botella, nos la llevamos, de regreso, casi entera. Y esto tiene una razón de ser. Lo que nos motivaba era el baile. No la caña. Bailar era lo nuestro. Yo entiendo que nadie pueda creer que Jorge, Carlos y Dionisio no nacieran bebiendo; pero es verdad: éramos adolescentes que queríamos bailar

         

Todo estaba listo: A bailar. Pero... otro detalle. La administración había contratado una persona que animaba a bailar. Enseñaba pasos y bailaba también. Nos armamos de paciencia mientras Alberto Díaz “El Cordobés” – el propio DJ - nos impartía su clase.

           
Ahora si. !!A bailar!!  Y allí estaba American Woman. Nada mejor. Recuerdo que se bailaba con largos pasos laterales; arrastrando los pies y uno  podía moverse en cualquier dirección. Las horas transcurrían con deliciosa lentitud.

           
Al final, un grupo de muchachos y muchachas, caminaba por la Pedro León Torres hacia la calle Carabobo. Todos
hablando al mismo tiempo y riendo. Al despedirse, la convocatoria era unánime !!El sábado; en Madre Vieja!!

pabloarape@yahoo.com


 

El aciago día de la mujer
Por Pablo Arapé

10--03-05

 

Pues si; llego ese día. El día de la mujer. Yo, como buen hijo de mujer, soy machista. Y por lo tanto, digo que si esta fecha no existiera... abría que crearla.

         
Fíjense bien: Este es el día de la mujer; que no confundir con el día de la madre.

¿Qué cual es la diferencia? Pues bien; macho que se respete no puede parecer ni ser pendejo ¿estamos?

          
El día de la madre es aquel donde, nosotros, los hijos, reconocemos los desvelos, tribulaciones, soponcios, angustias, llantos congojas, desconsuelo, pena, aflicción, agonía malestar, padecimientos que hemos inflingido a nuestra progenitora.

           
Ese día para hacernos perdonar. Nos aparecemos con cualquier electrodoméstico, -de regalo - nos caemos a palos, nos comemos el mondongo y...
hasta el otro año.

           
El día de la mujer es diferente. Aquí no encontraremos martirio, electrodomésticos, ni mondongo que valga. Es sencillamente EL DIA DE LA MUJER. Y eso significa: combatividad, reivindicación, agresividad, polémica, vehemencia, conflictividad, reivindicación, pena de muerte, tortura a los hombres hostilizar, desafiar, encarar y otras menudencias.


Toda esta hostilidad parte de de un equivoco. Las mujeres creen que, nosotros los hombres, pretendemos dominarlas. Nada más lejos de la verdad. Nosotros lo que pretendemos es paz, bañarnos una ve
z a la semana, que no se metan con nuestros papeles, que no nos manden a rebajar y que no arreglen la casa los sábados o los domingos. Sin embargo, esto parece imposible; mientras sean las mujeres quienes eduquen a los hijos. La madre siempre toñequeara y preferirá al hijo por motivos antropológicos, sociológicos y culturales. La madre siempre le dirá al hijo que se cuide de... las mujeres pues “son capaces de j^^xx** la vida aun hombre”. A las hijas le aconsejaran que cuiden a su hombre de... las otras mujeres. Cuando al hombre le toca casarse, lo que logra, es prolongar el círculo vicioso. Su esposa, convertida en madre, repetirá las mismas enseñanzas a sus hijos; por siempre jamás.

        
Las mujeres, en esta fecha, alegan que pueden ser: científicas, diputadas, artistas, parlamentarias, vendedoras informales, astronautas,
caleteras, locutoras, abogadas, toreras, profesoras, carniceras, vendedoras de panelas de San Joaquín, queseras, prostitutas (aplausos) cantantes, industriales, cineastas y diez millones de cosas mas que nosotros sabemos que ellas pueden realizar muy bien. Por eso insisto: la pelea esta mal cazada; no debería ser contra nosotros.

        
¿Conocen ustedes el día del hombre? Pues claro que no. No existe. ¿Lo necesitamos acaso? Pues no. No solicitamos reivindicaciones. Ni reconocimiento. Somos felices.

         
Pero no es de nosotros que trata este día. Yo felicito a la mujer. Y sostengo que si no existiese esta jornada... abría que crearla para que ellas puedan drenar una frustración que nada más existe en sus mentes.

        
Sin embargo, tengo una duda. De entre todo el rosario de cosas, que las damas pueden hacer; creo - CREO - que no vi. en el texto; que podían orinar paradas. ¿Ustedes lo vieron?

                                                     ¡Felicidades en su día!

pabloarape@yahoo.com


 

De las cosas más sencillas
Por Pablo Arapé

03-03-05

         
Así; con este titulo y con el sello de la fundación Teatro Alirio Díaz se nos presenta esta obra de Cecil Álvarez; con prologo de la lic. Teresa Bianculli.

           
Ya en la introducción, Álvarez, nos advierte: “Este trabajo no tiene la intención ni la arrogancia de ser una investigación científica, y por lo tanto no intentara en erigirse en verdad absoluta...... A continuación nos presenta nueve capítulos y un epilogo, donde el autor inicia un periplo que abarca desde 1919 hasta nuestros días. Nietzsche, Kant, Hesse, Briceño Guerrero, la globalización, Carora, Europa, el capitalismo, el comunismo, Chávez. Todos estos personajes, lugares y nombres se dan cita en esta obra intentando definir el pasado, presente y futuro de Carora en Venezuela y el mundo.

       
No se debe pensar que por su temática esta obra sea excesivamente barroca o abigarrada; no.


Con un estilo llano, sencillo y directo, el autor, nos pasea por lugares y personajes en busca de exorcizar una vicisitud: como insertar a Carora en la irresistible globalización y no perder el alma en el intento.

 
Con ese objetivo, se nos lleva a  la Carora rural de 1919 - donde conocemos sus fortalezas más emblemáticas -  y, seguidamente vamos decantando el tiempo hasta llegar al capitulo de: Chávez y la crisis Venezolana. Para seguidamente ingresar al epilogo de la obra.

      
¿Logra Cecil Álvarez indicarnos como evitar... ”Sucumbir ante el stress producido por los rápidos cambios sucedidos en el mundo en las postrimerías del siglo XX”... tal como es su anhelo expresado en la introducción de esta obra? O quizás es el lamento de un hombre  que se encuentra a caballo entre dos siglos con todas las implicaciones que ello conlleva.

        
De la forma que sea, en la obra, se palpa la angustia que siente el autor por el solar nativo. Su preocupación por la perdida de tradiciones y formas de vida , que Álvarez juzga, serian útiles  para conjurar las nuevas formas de existencia cambiantes y volátiles que ignoran los valores éticos y morales forjados durante siglos de duro trabajo en el  campo Torrense.  Sin embargo, no todo es parejo en el volumen. Encontramos que  falta prefundida conceptual en algunos capítulos o quizás este sea un primer acercamiento que será ampliado en una segunda publicación. Sentimos que al beneficiar lo europeo, en detrimento de lo negro e indio, se entra en mora con las otras dos patas de la mesa y asta una tercera: el mestizaje; que forma parte de la totalidad. De igual forma, en el capitulo dedicado a la cultura y el arte, - sobretodo en la música – creemos que el elemento racial, por ausencia, sesga la base ideológica del discurso.

      
Se puede estar de acuerdo con esta obra. Se puede no estar de acuerdo con ella. Se pueden aceptar algunas cosas y otras no. Lo que no se debe es dejar de leer el tomo. En raras ocasiones, por no decir ninguna, logramos tener un libro – contemporáneo - que nos hable del alma de la patria chica. No es común una obra que conjugue el pasado con el presente e intente proyectarse al futuro; mostrando una genuina preocupación por la Caroreñisidad y todo lo que gira alrededor de este tema

      
No es chovinismo ni un trasnochado nacionalismo. Es el Caroreño integral que se preocupa por los vertiginosos cambios que transforman a su lar nativo. Cambios que pueden ser espejismos o avances de una nueva era que quizás somos demasiados contemporáneos  para entender o que son, definitivamente, caballos de Troya de una pretendida modernidad. Ojala no sea Cecil Álvarez un Laocoonte moderno y el publico pueda percibir el valor que  esta implícito en “De las cosas mas sencillas”

       
De las cosas más sencillas           

Fundación Teatro Alirio Díaz       

Cecil Álvarez
Editorial Venezolana ( Mérida ) 111 Pág.

         pabloarape@yahoo.com 


 

GENERO LITERARIO
Por Pablo Arapé

03-03-05

                     

Que me perdonen los profesores de castellano, pero para mí, las esquelas fúnebres, son un género literario. Para ser más específico: aquellas donde el deudo se dirige directamente al difunto. Veamos porque.

                       
El referido género tiene sus reglas precisas. Si hacemos abstracción del muertito; podemos admirar la estructura semántica, giros verbales, estilo, redacción, prosa, verbo y, sobre todo, la poderosa carga sentimental que generalmente le acompaña.

                       
Impío, como soy, me imagino al  extinto – de mucha patica cruzada – leyendo la sentida esquela que sus deudos le envían desde esta orilla de la vida.

                        
Aclarado que me considero una autoridad en la materia, paso a darles unos consejos de cómo redactar estos sentidos recordatorio, pues no debemos olvidar que tarde o temprano, nos veremos en la triste necesidad de redactar una “misiva fúnebre.”

                                                      

ESTILO

                     
¡Muy importante el estilo! Deténgase a pensar que su creación será leída por la mitad de Carora (el Diario es el mas vendido) y la otra mitad se enterara por intermedio de la mitad anterior subsiguiente. Aclarado el punto, comprenda que no es cosa de avergonzar al occiso con cualquier poesía  tipo escuela primaria o con una prosa anestesiante. Si sus luces literarias son decididamente opacas; no vacile en recurrir a los servicios del bardo de la represa Fortunato Hernández. Y si su preferencia es la prosa, nadie mas indicado que el rapsoda Gerardo Castillo (celebre autor del éxito literario “Quién se llevó mi queso de crineja”) quienes por una módica cifra le abrirán las puertas del parnaso Venezolano. Pero si osadía es tal que se considera bien preparado para afrontar tamaña empresa; pues bien... adelante. 

 

FOTOGRAFIA 

                           
Si no quiere que el muerto le salga... mandé a ponerle una foto a la esquela. No sea miserable. Procure que la instantánea no retrate el momento cuando, el fallecido, cayó preso o en la ocasión de tirar piedras en una marcha Chavista. Si la gráfica fue tomada en vida del fallecido, por el señor cabeza, pues olvídelo; mejor no ponga nada.

 

REDACCIÓN

¡Cuidado! si ya salvó los escollos anteriores, no venga a bajar la guardia con la redacción Las fauces del infierno lo tragaran vivo, si mete las extremidades inferiores en esta parte de la esquela. El Diario tiene un tiraje de cien mil ejemplares diarios (100.000) ¡y todos se venden. De manera que si usted pensaba en no ser tan riguroso con la redacción pues “casi nadie lee El Diario”... permítame decirle que usted es un infeliz.


Siga mis consejos: escriba en primera persona. Diríjase directamente al finado. A Usted no le importa que los de Calicanto, el Torrellas o Pueblo Aparte se enteren de su dolor. Lo suyo es directamente con el finado. Insista en la irreparable perdida. No deje dudas del paradero del occiso. ¡Esta en el cielo comiendo con papa Dios!. Con estos consejos ya usted esta preparado para afrontar el reto. Pero si alberga dudas y temores... aquí le va el ejemplo:

                                        

A dos años de tu partida

Crisanto Américo Matarrosa

(Q. E.P. D.)

 

¡Porqué te fuiste, papá! Te llevó Dios, si. Te marchaste......como aquella ves que saliste a trabajar y luego supimos que, tu compadre Agapito, te había conseguido con la mujer de él y en su cama ¿cómo pudiste?... Pero... perdóname... yo no quise... no era esto lo que deseaba decir. Sigo. Cuándo te marchaste de manera rauda al cielo, dejaste un recuerdo imborrable en mi.....imborrable...si ¡Claro, como me iba a olvidar! Todavía recuerdo cuando me obligaste a memorizar el discurso de Chávez que duró ¡seis horas! Y que me hacías repetir cada ves que nos visitaban tus amigotes de los círculos Chavistas. ¿Tú crees que eso es ser buen padre? Oh!, no... disculpa papá... no fue mi intención... no, no. Es que me dejé ganar por la ira. Te juro que no volverá a pasar. Continúo. Tu deceso fue una sensible e inexcusable pérdida. Sí... claro... !Claro que sí! Inexcusable fue la última paliza que le atizaste a mi mamá. Degenerado. Y ultimadamente. No te sigo escribiendo N A D A. Que lo hagan los hijos que tuviste con tus innumerables queridas                   

Anacleto Matarrosa

                                       pabloarape@yahoo.com 


Encuentro existencial
Por Pablo Arapé

21-02-05                                              

     

Pues, si. Reencontrarme con  Toribio Oropeza fue todo un acontecimiento. Cuando comencé mi bachillerato, en el Egidio Montesinos, conocí a Toribio. Los dos coincidimos en primer año. Al principio fuimos conocidos nada más; pero al pasar el tiempo consolidamos una sólida amistad. Al terminar la secundaria, nos separamos y no nos volvimos a ver

         
Sin embargo hoy, después de veinte años, nos volvemos a encontrar. Pero; ¿qué tiene de extraordinario?

  
Bueno, a excepción del tiempo y el espacio lo excepcional es que Toribio estaba igualito o yo avía envejecido cien años en veinte años. ¿Verdad que no puede ser?

Y no puede ser. Yo no había envejecido tanto. ! Pero Toribio estaba casi igual!.

           
La conversación que sostuvimos, palabras mas, palabras menos, la transcribo a continuación!

- Pero Toribio; &%$ de madre! ¿Como te mantienes tan joven? -

- !!!Pablo; hijo de $%&/!!!. Eres tu quien estas viejo. –

- No me vengas con ese calamar, Toribio.!!!Somos de la misma edad!!! –

Bueno, bueno, - me dijo -  me gradué de profesor. Acepté unas pocas horas en un liceo, y me dediqué a vivir. Tuve muchas novias, pero nunca me casé. Tengo hijos que viven con sus madres y, a veces, yo vivo con ellos. Pero nada formal. No tengo casa ni lo que eso significa: cuentas, sedentarismo, penas, alegrías, sinsabores. Vivo al día. Viajo mucho. Conozco lugares, personas, geografías, dialectos, culturas. Soy mi propio jefe y  amo. Voy a los sitios que quiero con quien quiero y cuando quiero. Estoy al día con lo humano y lo divino. Y esta diversidad es la que me brinda mi “eterna juventud”

             
Conversamos de mil cosas más. Nos bebimos treinta cervezas. Yo cinco, el veinticinco. Yo me volví leña; el no. Nos despedimos jurando volver a vernos.

              
Dando trompicones comencé mi viaje a casa. Mientras coordinaba las órdenes que daba a mí cerebro para poder caminar pensaba: !!!Pobre Toribio; se cree feliz!!! No tiene casa ni perro ni mujer ni hijos que lo esperen en un hogar. No tiene un trabajo estable y bien remunerado, ni jefe, ni oficina, ni horario de trabajo. No tiene que marcar tarjeta de trabajo ni compartir con unos tipos más entupidos que el. No se le vence la cuota del carro, la hipoteca de la casa, ni el colegio de los muchachos. No tiene que lidiar con los impuestos Y lo peor de todo: No se define entre Chavista o Antichavista.

             
Marchaba contento. Y  tarareaba una canción. Sin embargo; algo no estaba bien. Algo no funcionaba. Mi cerebro, medio ahogado por el  alcohol, me decía que talvez ¡!!!Horror!!! Toribio Oropeza podría tener razón. Todas las peripecias de la vida, impuestas por nosotros mismos, nos envejecen – física y mentalmente- pero estamos condicionados a aceptarlas.


!!!Esto no podía estar sucediendo!!! Todo por lo cual uno vive se estaba desmoronando lentamente, dentro de mi. Todos los conceptos, las enseñanzas, estudio, preparación, aprendizaje, todo se venia abajo. ¡!!!Toribio tenia razón!!!!.

 
Tenía que parar todo aquello o perdería la cabeza. Necesitaba algo que me anclara a la realidad. Comencé a pensar en lo que tenía que comprar para la primera comunión de mi hija. También me sirvió pensar en el milagro de la multiplicación del dinero en diciembre;                

 
Para la compra de los regalos. Las vacaciones, el colegio, el campamento vacacional, la crianza de los niños y bla, bla, bla. Lentamente me fui normalizando. Poco a poco fui recobrando la  la cordura y el buen juicio. Inmediatamente pensé en la hipoteca de la casa, las elecciones parlamentarias, el arreglo del motor del carro, en sacrificar 20 o30 años de mi vida en beneficio de la crianza de unos hijos, que luego se marcharan con cualquiera; ¡pero claro! Todo redundaría en mi orgullo por el deber cumplido con la patria y la sociedad. !!CLARO QUE SI!! Toribio solo era un pobre ser, que sobrellevaba una vida egoísta y parasitaria. Mezquino en preocupaciones. Mezquinó en desvelos. A si cualquiera.

        
Me sentí mejor con estos pensamientos. Inclusive; la pea se me pasaba. Y lo mejor: No sentía ratón. 

                           
Tarareando una canción, pleno de felicidad, me fui corriendo a mi hogar

pabloarape@yahoo.com


 

Cazador de mito urbano
Por Pablo Arapé

21-02-05

 

 Pues, si. Dicen y comentan los que tienen “cable” que existe un a serie televisiva llamada “Cazadores de mitos” En la misma, dos personas, se encargan de desenmascarar los mitos mas comunes que rodean nuestra existencia. Presumo que es una de esas series llamadas de entretenimiento, donde toda una parafernalia técnica es puesta al servicio de un objetivo que podríamos llamar banal; pero que cumple su rol de entretener y, ¿por qué no? educar.

         
Debo insistir que mi fin no es el de despotricar de el serial norteamericano, al fin y al cabo, nunca lo he visto. Por una razón extremadamente escuálida: no tengo cable. Los que he tenido....me los he comido.

           
Como siempre me gusto imitar; decidí convertirme en “cazador de mito urbano solitario”. Confieso que no sabía por donde empezar: Que si fue golpe o no. Que si la huelga yo quería pararla y no me dejaron. Que si el decreto Carmona fue creado por generación espontánea o por complicidad de la divina trinidad. Que ¿por qué Chávez si va a Cuba es castrista. A China; maoísta. A Irak; fundamentalistas?  ¿Por qué la oposición no pega una? Y sopotocientos mitos más. De solo pensar en la empresa me sentí agobiado. Esto me decidió por algo que fuese mas sencillo... más fácil.

          
Cavilaba debajo de una de las frondosas matas que se ubican en la parte trasera de El Páramo, cuando escuché que Guillermo ( Memo ) Meléndez le decía a Juan Perera:

- Nuestros jóvenes son todos unos vagos. No quieren trabajar. Los mata la pereza -. Juan Perera repostó 

- Es cierto. Es la herencia del indio indolente, el negro ladino y el blanco criollo, para quien el trabajo era deshonroso.- continuó diciendo Juan Perera

             
Esta conversación me quedo en la mente – y no se porque – marco un empeño por descubrir si lo de la juventud perezosa era un mito.  Decidí empezar mi trabajo de campo en la ciudad de Barquisimeto; por aquello de  “Barquisimeto es un barrio de Carora”. Aborde una de las unidades de transporte urbano ( ruta 5 ) y observé. En breves instantes subió un joven que vendía bambinos.

- Chupelo, pero no lo muerda” ( refiriéndose a los bambinos) recomendaba a sus clientes de la buseta, que de inmediato compraron. Luego le tocó el turno a dos muchachos: mientras el primero repartía caramelos; el segundo largaba el siguiente discurso:

- No se asusten. No vamos a robarlos (por las caras patibularias parecía que si)  trabajamos con jóvenes con problemas de drogas y nos financiamos con lo que produce la venta de los caramelos” Luego le toco el turno a un individuo que “acababa de salir de la cárcel de Uribana, pero como no quería delinquir, otra vez, vendía  chocolates”.

             
Luego abordaron la buseta 20 personas más que ofrecieron galletas, caramelos estampas, oraciones, bocadillos, pasteles, hayacas, agua, refrescos y mil cosas más. Pero todas tenían dos cosas en común: la juventud y el trabajar para asociaciones que velaban por jóvenes con problemas de drogadicción, prostitución y abandono del hogar.

No tenían ayuda del estado, pero ellos, desinteresadamente, colaboraban. Luego aparecieron cuatro jóvenes que esgrimieron modernas armas y nos arrancaban nuestras pertenencias, mientras nos informaban que parte del dinero seria para los niños de la calle.

 
Como ustedes verán, lo de la juventud haragana es un mito urbano que se cimenta en prejuicios estériles. Debemos sentirnos reconfortados al saber que existe una juventud, que a pesar de serias limitaciones han decidido trabajar en el comercio (informal ) dentro de las busetas; brindando un servicio a la comunidad. Y lo más auspicioso: sin fines de lucro. Solo con el afán de ayudar a otros jóvenes con menor suerte que ellos. Esto es reconfortante; y da mentís a un despiadado mito urbano ¿no les parece?

pabloarape@yahoo.com


 

Cuento (machista) de Navidad
Por Pablo Arapé
 

Pues, si. El asunto era increíble. No sabíamos si reírnos o apesadumbrarnos. “No es cosa de risa”; dijo Salomón. José es nuestro amigo, nos ha convocado aquí para contarnos su pena. Pero, ¿es como ustedes lo cuentan? pregunté. – Bueno; no te preocupes. Allí llega José; el nos lo contara todo. Efectivamente; José entraba en la taberna pero... estaba todo demacrado, ojeroso. Tenía signos evidentes de no haber conciliado el sueño.


Sin saludarnos se acomodó en uno de los taburetes de la taberna; rechazó el vaso de vino y, seguidamente, pasó a lamentarse. Amigos; es terrible lo que me sucede  –exclamó- “No te preocupes” le dijo Gideón. – Estamos para ayudarte – “Somos tus amigos” añadió Ezequiel.  “Cuéntanos todo” le pedí. Mis amigos me miraron como si tuviese lepra. – No te preocupes Pablo, dijo José, ustedes son mis mejores amigos. Les contaré. Sucedió la semana pasada. Llegaba de la carpintería cuando Maria, mi mujer, me dijo que estaba en estado. Casi  me vuelvo loco de alegría. Sin embargo, Maria, con voz grave, cortó mi euforia. –José; el hijo que voy a tener no es tuyo – Creánme que sentí como si un mazazo me aplastara el cráneo. No atinaba a decir palabra. Maria, sin vacilar, continúo con su historia. “Esta mañana me visito un ángel que me anunció que estaba preñada y pariría el hijo de Dios”.


Todos nos miramos confusos: Salomón, Gideón,  Ezequiel y yo no sabíamos que decir. Jamás había pasado algo así  aquí en Nazaret. Sin decirlo recordamos el viejo refrán: Pueblo chiquito, infierno grande; pobre José. “Amigos, amigos, -sollozo- ¿qué hago ahora?


Gideón intentó ser reflexivo: - creo que existe una profecía con esa historia; pero es algo muy antiguo que no recuerdo muy bien – “Si, exclamé sin mucha convicción, yo también he oído algo parecido”. El silencio que siguió a continuación fue glacial. Luego de una eternidad, Salomón, el más sabio de nosotros, habló. “Pues tendrás que aceptar al hijo de Maria. No te queda otra solución Pero eso si: No le eches ese cuento a nadie mas o serás el hazmerreír de Judea y todo el imperio romano” Inmediatamente asentimos aprobando sus eruditas palabras.


Está bien, está bien; pero...es que... hay algo peor, musitó José. !!¿Algo peor?!! Exclamé. Balbuceando. José añadió: Yo siempre quise tener un hijo... y el ángel se lo anunció a Maria. Pero yo... Pero yo... “ Pero tú ¿qué?” aullamos todos al unísono Pero yo... Pero yo.... Yo quería  hembra!!Coño!!  

 pabloarape@yahoo.com


Asesor de imágen
Pablo Arapé

 

Pues, si. Llovía en Carora. Caía  lo que nosotros llamamos:  un palo de agua. Los intermitentes  rayos  apuñalaban la  oscuridad con restallantes latigazos y poderosos truenos  destrozaban la eufonía de la noche. En lo más furibundo de la tormenta, sonó el timbre de  la casa.  Ignore el llamado: nadie sensato saldría en una noche así. Sin embargo; sonó de  nuevo con más insistencia. Abrí; no podía ver bien, pero un hombre me pedía que lo dejase entrar. Al franquear la puerta reconocí al visitante de la lluvia: era  Julito Chávez.

          
Antes de seguir adelante permítanme una  breve explicación. Recibí una buena  educación. Me gradué en la Universidad Complutense de Madrid  en Astrofísica, mención Agujeros Negros (del  espacio)  con honores. Raudo cruce el charco y me matricule en la universidad de California donde tome una maestría  en Termo Dinámica asociada   al volumen exagerado de la caja craneal del Homus Carorense. Sin embargo, sentía que  mi educación  no estaba completa. Aborde un  avión y llegue a Carora en donde solicite de Cecil Álvarez un curso de asesor político. Terminado el mismo convencí a Fortunato Hernández para que me abriera las puertas del saber poético. La  rima, los exámetros, la métrica, la elegía,  el aiku, la oda y el verso libre dejaron de ser un misterio para mi Seguidamente rogué a Gerardo Castillo para que explicara si el queso Kasseri de Grecia, el Edam de Holanda y nuestro Guayanés eran la misma cosa. A continuación le supliquée a Maria Matilde  Ferrer que me iniciase en el intricado mundo del derecho.  El código  Justiniano, la ley de las doce tablas, los criterios hermenéuticos y la “ bicha” dejaron de ser un arcano.

             
Armado  con todo este bagaje me lance al mundo a buscar trabajo y... no lo conseguí. Una tarde  me  lamentaba con Javi Oropeza sobre mi mala suerte, cuando el me comento que necesitaba un “eslogan”  que lo posesionara en la opinión publica Torrense. Yo, sin pensarlo mucho  y, al desgaire, le comenté: “Haciéndolo bien” es tu slogan. Javi enmudeció, me miró y gritó “Eso es excelente”y,  seguidamente,  se marchó corriendo No reparé mucho en esto pero a mediado de este año vino a verme Luis   Figueroa (el cabeza)  de  parte  de Cheo Álvarez. Cheo necesitaba un slogan (adivinen) que lo posesionara en la mente de los Torrenses.  Ese día estaba muy inteligente,  mis neuronas y sus respectivas neuritas, funcionaban a millón y prontamente se me ocurrió:  “Con Cheo me resteo”. Figueroa palideció  y  se desmayó. Cuando volvió en si,  dijo que la frase lo había impresionado tanto que se desvaneció de pura emoción.

             
De esta forma llegamos al momento  en que Julito Chávez se presento a mi casa en pleno invierno. Chávez me explicó que no podía venir a consultarme, a pleno día, porque asesore a cúpulas corruptas y escuálidos irredentos; por lo cual no quería manchar su reputación.  Sin embargo deseaba que yo le crease un slogan que (para variar)  lo posesionara en la mente de los Torrenses, escuálidos o no. Confieso que no fue fácil. Mientras elucubraba le sugerí que cuando ganara la alcaldía, me contratase como su asesor de imagen. Me miró; sé rió y añadió: “el que va a ganar es Walter Cattivelli.” Ante mi extrañeza me explicó que Cattivelli era el hombre de Chávez y que por eso pedía mi ayuda. El sabía que yo era inteligente, creativo, erudito, sapiente y lumbrera. Demás esta decir que me sentí alagado e intrigado de cómo Julito me conocía tan bien.  Acto seguido le lance mi propuesta. “Tu no necesitas un eslogan” le  dije. “Lo que te asegurara la victoria es una propuesta”.  Impresionado, Julito pregunto: ¿cual? “La constituyente Municipal” le respondí.

              
Julito  me miro como a un insecto. ¿Constituyente municipal? pregunto. Pero ¿qué es eso?. -Pues,...  no lo se.... pero se oye muy bien; le contesté.  Chávez se marchó triste; no estaba convencido.

                
Como ustedes saben, a pesar  de su escepticismo, Julito triunfo con mi creación. No es  difícil asesorar para un hombre inteligente  como yo (modestia aparte) y si quieren alguna accesoria mi dirección es: Oficina asesora de imagen de la  Alcaldía de Torres                           

 Fin de la primera parte          

pabloarape@yahoo.com


 

Brecha generacional 
Por Pablo Arapé

 

Pues, si. Mi hijo ya empieza a cambiar la voz. Se lleva todo por delante y un fino vello le oscurece el labio superior. “Ya nuestro hijo entro en la adolescencia, hay que hablar con el” – me dijo mi mujer. “Es cierto – respondí – que tengas suerte”  Mi costilla me miró y ladro: – “TU tienes que hablar con el”-  Para evitar discordia en un feliz y largó matrimonio asentí

        
Toda la confianza que tenía en mi mismo, se volatilizo cuando tuve enfrente ese casi niño, casi hombre que me miraba con evidente fastidio: - mama dijo que tenías algo importante que decirme – puntualizó. Bueno... ejem.... si. Es algo muy... Importante... si. En mi mente trataba de recordar como mi padre había afrontado tan embarazoso momento. Y  he aquí que no recordaba nada. !!PUES CLARO!!! Mi papa JAMÁS, pero JAMÁS me hablo nada de eso. El simplemente saco la cartera, me dio dinero y...  me mandó para el burdel. Instintivamente lleve mi mano a la cartera pero, al imaginarme lo que diría la cuaima de mi esposa, decidí enfrentar la situación de la mejor forma.

         
Mi hijo, con mirada bovina,esperaba. Bueno... ejem... Hay cosas de la vida que, a tu edad, debes saber. Como nacen los niños es una de ellas. Seguidamente me enfrasqué en una prolija explicación donde las cigüeñas y las abejitas eran decididos protagonistas... “y así, en el pico de una de una cigüeña, llegan los niños” – concluí.

         
El silencio era glacial. El muchacho me miraba con curiosidad, pena y desdén. Bueno....este....¿alguna pregunta? – balbucí. Con hiriente sarcasmo, el mocoso, pregunto. La cigüeña que trajo a Caldera, Carlos Andrés y Chávez...... ¿es la misma o son una familia? Y con candor añadió: ¿siente (n) remordimiento (s) esa (s) cigüeñas?

            
Lo miré con curiosidad: ¿Acaso se burlaba de mí este mal nacido?- pensé. Seguidamente le pregunte: ¿cuado te di una paliza por última vez? El monstruo inició un repliegue táctico. Papa; deja que te diga como me explicaron mis amigos del liceo lo de la cigüeña. La concepción de los bebés esta ubicado en horario nocturno. Como hay caricias, desnudos y besos, clasifica para después de las doce de la noche y es para público adulto.

               
!!! Touche!!! Con inefable mirada contemplé al producto de un condón roto. Y buscando recuperar terreno proseguí. A las muchachas hay que tratarlas con delicadeza y respeto. Si quieres tener éxito tienes que decirles palabras dulces, poéticas y... – Papá – me interrumpió  mi engendro – Si actuó así creerán que soy parcha (¿?) y me rayaría (¿?) Ahora las cosas son diferentes: Tu pides el empate (¿?) y ya está. Si hay que “Darle” (¿?)  a la jeva... se recurre a las pepas(¿?) y si ya terminaste el discurso; chao.

                   
Lo dejé marcharse. Fueron demasiadas cosas que no entendí: empate, darle, pepa, parcha, raya. Y esa actitud de “sabelotodo” de que “el mundo actual lo manejo yo” me causo ira. Pero también recuerdos de mi juventud, cuando yo me sentía el “sabelotodo de la partida” Definitivamente; existe la brecha generacional. Y a propósito ¿que tendrá que ver “la parcha” con el “empate” ... Ah?

pabloarape@yahoo.com



Anónimo

Por Pablo Arapé

 

Pues, si. Tome el expreso que salía  del Terminal de la Bandera en el último instante. 

- Siéntese al lado de la señora;  es el ultimo asiento que queda”- me indicó el colector.

Obediente me deslice en el asiento, cuidando no despertar a la dama que dormía en la butaca contigua a la mía.


Al apagar la luz interna, la unidad se puso en marcha desplazándose suavemente. Se diría que un gigantesco felino nos transportaba, ronroneando mansamente. El frío y el cansancio se adueñaron de mi humanidad. No opuse resistencia y, fatigado, me entregue al sueño.

        
No sé cuanto tiempo pasó. Ni que hora era; pero una suave fragancia comenzó a invadir mis sentidos; arrancándome al mismo tiempo, del negro pozo que era mí ensueño. Una suave opresión, me hizo despertar. Cuando logré salir de mi letargo comprendí la situación. La dama que estaba a mi lado; quizás por lo sinuoso del camino, quizás por su sueño intranquilo; descansaba su cabeza en mi pecho. En el momento que me inclinaba; ella despertó, elevando su rostro.

           
Fue inevitable. Quiso un arcano que nuestros labios se encontraran en furtivo y cómplice roce.

            
Cuanto tiempo duro. No lo se... Un segundo... Un minuto... Mil años;  tal vez. Con repentino estupor nos miramos sin vernos. Solo era su presencia y la mía hundida en la fiera oscuridad que nos rodeaba. El tiempo se detuvo. La unidad nos trasladaba en la noche.  Mi corazón retumbaba. Los dos esperábamos. Después de un minuto infinito ella... Reclinó, nuevamente, su cabeza en mí .No me pregunten porque: pero yo sabía que sería así. Lo intuí en ese micro – macro segundo de tiempo en que la tierra se detuvo, esperando la reacción  de los dos.

               
Sabía que no dormía. La agitación de mi pecho se lo impedía. Pasé mi brazo por debajo de su cabeza para brindarle más apoyo y ternura. Ella, permitiéndolo, se acomodo mejor. Seguidamente  tome su barbilla y, atrayéndola  hacia mí como si fuera de cristal, me apreste al contacto; a la caricia. Sus labios eran turgentes, mórbidos, tersos, delicados. No fue un beso apasionado. Como el de los amantes que se desafían antes de la unión final; no. Fue un beso de una infinita ternura. Como si te despidieras; como si renunciaras.

                
Pero; no se pueden  explicar  sensaciones que manan de nuestros sentidos y no de la razón. Sin embargo, en medio del éxtasis que se había convertido mi viaje; la ansiedad y el desasosiego se habían adueñando de mí. En algún momento – pensé - el viaje terminara y no la veré nunca más. La desesperación quebró mi felicidad. ¿Y si fuese casada?. Quizás algún hombre la espera en cualquier otro lugar. Me revolví inquieto en el asiento. “Cuando se detenga el transporte le diré que sea mía para siempre”.

                  
Al entrar en Carora me apreste a encararla. Sin embargo; antes de que se prendiese la luz; me levante lentamente, deje que su mano abandonara la mía y, decididamente, avancé hacia la salida del autobús. Cuando la luz se encendió, sin mirar atrás, abandone el vehículo.

                     
¿Qué porque me bajé sin hablar con ella? Por todas las cosas que ustedes quieran pensar y por ninguna. Comprendí que solo fuimos dos personas  en un anónimo ómnibus, de un anónimo viaje. El tiempo de ella y el mío no  se ajustaba a días o años.  
Solo representábamos dos fuerzas puras que se involucraron emocional e intensamente; durante las infinitas horas que nos transporto el bus. En ese intervalo, ella y yo, encarnamos a todos los hombres y todas las mujeres del mundo - que sin pensar en el como y porque- amaron sin objeción.  Demás esta decir que jamás la volví a ver.  

pabloarape@yahoo.com  


 

Terror Musical
Por Pablo Arapé


Pues si; siento terror por la música.  Quienes me conocen no entenderán mi afirmación; pues siempre me gusto lo musical. En casa de mis padres se  escuchaba música. Mi adolescencia no solo trajo cambios hormonales, físicos y sexuales a mi vida. También me doto de un radio transistor, que invariablemente se localizaba en mi pabellón auricular derecho, las 17 horas del día, sintonizando música; pudiendo considerarme – echonamente – como un adelantado de la cibernética. En mi vida de adulto nada cambio;  si bien es cierto que la mitad de mi familia es chavista, y la otra mitad es opositora, todos estamos unidos por la pasión  musical. Entonces, ¿como se entiende este abrupto cambio?.   Les contare, pero….. No me responsabilizo por los que narrare. !!Júrenme que no permitirán que esto lo lean niños inocentes; o personas sensibles!!

Tampoco crean que me volví loco cuando supe que había ganado Julito Chávez. No, no. No es nada de eso; déjenme explicarles: Todo sucedió un día en que mi hijo y yo discutíamos en nuestro carro  quien ganaba la alcaldía: el decía que Cattivelli; yo, que repetía Javi. Al calor de la discusión no vimos el Jeep de Orlando Álvarez Crespo ( el comunista) que venia sin frenos y nos impacto por el lado del conductor. El comunista nos juro que el nos pagaba el choque pues estaba resteado con Cheo Álvarez para la Alcaldía y que cuando este ganara lo nombraría jefe de redacción de un periódico – del cual le juro de rodillas – que Cécil  Álvarez no tendría nada que ver. Como ustedes entenderán… me quedé a pie.   Esta desgracia trajo a mi vida la animadversión por la música.

      
Lo anterior me obligo a convertirme en usuario de taxis, carritos por puestos, autobuses, líneas que viajan para Barquisimeto, piratas, todo a mil, colero y mil cosas más. Antes entraba a estos vehículos sin ninguna aprensión. Pero ahora… Antes de entrar me fijo si tienen radio o reproductor. Si lo tienen…
furtivamente… miro sus CDs o cintas… Y si estas son de vallenatos, rancheras o música del norte de México me bajo pegando gritos de terror. Ya soy conocido entre todos los conductores, ellos me llaman “el misterioso” - y pensando que me aqueja una terrible maldición - apagan sus reproductores en mi presencia.

      
Sin embargo, amigos míos, yo no quiero que apaguen sus aparatos. Solo pido - ¿será mucho? – que de vez en cuando “pongan” de Vivaldi : concierto para fagot No 33 – tercer movimiento, “allegro”. O talvez de Beethoven: sinfonía No 9 en si menor, Op125 – tercer movimiento, “Adagio Molto e cantabile – andate moderato”  ¿Será mucho pedir, será mucho?

pabloarape@yahoo.com



Vacaciones
Por Pablo Arapé

Sí; señor Rolando. Llegaron las vacaciones. Lo que debería una época esperada por nosotros, los estudiantes de primaria, ha pasado convertirse en una terrible tortura. Pero, espere: me permito molestarle y pedirle que publique mi  mail en su prestigioso medio cibernético, pues espero comunicarme con el mayor numero de niños posibles - y al mismo tiempo - despedirme para siempre de mis padres abusadores. Cuando ellos lean esto; ya yo estaré muy lejos. 

       
Paso a explicarle mi situación y la de miles de niños  como yo: Siempre me ha gustado escuchar  las conversaciones que mantienen mis padres con sus amigos cuando estos nos visitan. Me gusta oírlos porque casi siempre están recordando los momentos de felicidad vividos en sus vacaciones: Paseos a caballo, nadar en los ríos, partidas de béisbol, fútbol, chapitas!!Y en la calle señor Rolando!! ¿Se imagina que a mí, Pablito Arapé, mis padres me dejen jugar en la calle hoy en día? !Jamás!. También platican sobre los paseos en bicicleta a Aregue y a las diferentes quebradas que cruzan la ciudad. Debo resaltar  los juegos de béisbol en las playas del rió y un sin fin de actividades que cubrían todo el tiempo de las vacaciones. Y lo más increíble y excitante. ¡NADA PROGRAMADO O CALCULADO! Solo el libre albedrío y la voluntad plena de escoger. He llegado a pensar que todo esto son cuentos y nada mas que inventan los adultos para tratar de olvidar que ellos también pasaron por un suplicio llamado: “vacaciones dirigidas, actividades  vocacionales o el colmo del cinismo: “Planes Vacacionales” Esto no tendría nada de malo si uno pudiese escoger la actividad que más le gustase pero no, señor Rolando. Los planes los ponen nuestros padres y las vacaciones.....nosotros los pobres niños. Mi amiguito Fortunato Hernández, que es mayor que yo, dice que esto de las vacaciones dirigidas es una excusa de nuestros progenitores para librarse de nosotros y poder descansar teniéndonos lejos de casa

       
Señor Rolando ya yo no sé que pensar pero; ¿qué sentido tiene estar en un sitio en el cual los adultos lo llaman a uno “amiguito”; donde por cualquier cosa hay que cantar unas canciones estupidísimas?. Además a cada rato te preguntan si la estas pasando bien. Y para rematar te recuerdan que debes ser bueno, querer a tus padres y regresar el año que viene al taller. Mi amiguita Emma Rosa Oropeza me propone hacernos los enfermos para no volver; pero, el remedio seria peor que la enfermedad pues nos llevarían para que Tamakun y éste, inmediatamente, recetara inyecciones de vitamina. No; definitivamente, eso no  

       
Como le expresaba al principio de este mail, señor Rolando, cuando lo lea ya yo estaré lejos de mi casa y no crea que me marcho por malcriado o por la libertad perdida de estar en mi casa haciendo lo que yo quiera, o jugando con mis amigos, o estando en casa de mi amiguito Gerardo Castillo quien se empeña en enseñarnos a hacer queso de crineja pues el dice que de grande será un gran quesero. No señor Rolando, no me voy por eso. Me marcho porque mis padres me participaron que en este año me   inscribirán en una tortura llamada !!PLAN VACACIONAL DE... TAREAS DIRIGIDAS!!

pabloarape@yahoo.com


 

Continuación de vacaciones

Por Pablo Arapé
 

Señor Rolando: estoy muy contento. Y en parte se lo debo a usted, pues mis padres leyeron  el mail que le dirigí a “En Carora. com.”. Súbitamente suspendieron el siniestro plan vacacional conocido como; “Tareas dirigidas” y armaron un estupendo viaje a la playa. Le cuento: Salimos de Carora bien tempranito y llegamos a Morrocoy. Llegar y meternos al agua fue una sola cosa. !Qué delicia! !Qué placer! Mi papá dice que la humanidad se inicio en el mar. Yo francamente, no entiendo como pudo ser; pero si creo que la humanidad se inicio en la arena de la playa y no en el mar, como algunos creen. Paso a explicarle mi teoría, señor Rolando. Mis padres no son personas que exterioricen sus emociones. Se podrían definir como lo que en Carora conocemos como “tusas”. Sin embargo, al contacto con la arena de la playa, sufren una transformación que no vacilaría en definir de “sorprendente”. Usted los conoce a ambos, señor Rolando. Se puede usted imaginar a mi papá; hombre ya mayor; miembro de diferentes Cofradías. Miembro del Club Torres, miembro del Centro Lara, miembro de la Ganadera, asiduo del Club Caza y Pesca. Dirigente del escultismo junto con el señor Cruz Mario Zubillaga. Grado 32 en la masonería, serruchándole el gado 33 a Cécil Álvarez. ¿Se imagina, usted a él, diciéndole a mi mamá?...”Mi pichoncito de agua salada”

      
Acabazón de mundo, que diría mi abuela. Pero no es solo lo que el ridículo de papá le dice a mamá; creyendo que no lo escuchamos. Lo más sorprendente es el cambio físico que sufren ambos. Mi papá se torna más solicito, más diligente y, mi mama, cambia su habitualidad, para asumir una rara actitud que podría señalar como coqueteo. Para mí todo es Chévere; pues  ya no soy el centro de atracción. Sin embargo, esto es solo un preámbulo para la siguiente metamorfosis. Resulta que a los adultos los posee unas ganas terribles de caminar en las noches por la playa. Mi papá, con  voz cavernosa, le propuso un paseo a mi mamá. Al instante yo dije que si, incluyéndome en la caminata. La mirada que mi papá me dirigió no hubiese sido peor,  si yo hubiese propuesto que el nombre de mi Colegio Cristo Rey, se cambiara por el de Hugo Chávez Frías. Inmediatamente inicié una prudente retirada, manifestando mi repentino cansancio y mi deseo de ver TV. Seguidamente, señor Rolando, mi papá y mi mamá salieron intercambiando miradas de complicidad a pasear por la arena. Yo, francamente, no entendí nada. Sin embargo la clave de todo me la entregó mi hermana mayor cuando le insinué que siguiéramos a papá y mama  para darles una sorpresa. ¿Y sabe que, señor Rolando?. Mi hermana soltó una estruendosa risotada y añadió: “Si todos fuesen como tú, de ladilla, no existiría media humanidad”.

       
¿Se fija, señor Rolando. ¿Lo entiende usted?  !ES LA ARENA! ¿De que forma y manera?... no lo sé. Pero es la arena la que precipita tales cambios en la naturaleza aburrida de mis padres. Pero lo averiguaré y se lo contaré, señor Rolando. Aunque sospecho que existe una conspiración. Los mayores lo saben pero lo guardan como secreto para que los niños no nos enteremos. Es como cuando yo le pregunto a mi papá que ¿por qué siendo adeco, votó por Chávez? La respuesta es un gélido: cuando seas grande lo sabrás.

           
Señor Rolando; usted es una persona proba y veraz. Me podría explicar: ¿por qué a los adultos los afecta de esa forma la arena del mar?

pabloarape@yahoo.com


 

YO HABLO SOLO !! Y QUE!!

Por Pablo Arapé

    
Si; yo hablo solo. !!!Y que con eso!!! No tienen por que ser tan entrometidos en la vida ajena. O acaso no se dan cuenta que yo percibo sus ridículas risitas torpes, o las miradas de complicidad que intercambian, como si hablar solo fuese una anormalidad.

    
Envidiosos. ¡Si envidiosos! Eso es lo que son. Les gustaría a ustedes hablar solos también. Pero el “que dirán” los mataría de pena.

      
Me dan lastima. Al contrario de ustedes, yo en mi mundo, si tengo paz. Hablar solo es una de las alternativas de la felicidad. Imagínense: hablo con quien quiero y cuando quiero. La charla comienza cuando me da la gana y, termina de la misma manera. No hay forma que pueda perder en estos torneos verbales. Siempre soy el victorioso

        
Cuando camino no hablo solo, pero cuando manejo mi vehículo… es cuando estoy en mi elemento. No sé porque, pero, manejar es el momento ideal para la charla en solitario. Solo, al volante, me imagino reclamando por el recibo de Hidrolara o de la Energía eléctrica: son tan contundentes mis argumentos y mi rabia tan poderosa que, cuando me bajo de mi vehículo, siento pena por los pobres empleados a quienes insulté; y me prometo, la próxima ves que maneje (y que hable solo) el pedirles disculpas por mi actitud

    Pero nada como dirigirse a una dama. Inmediatamente se rinden a mi caballerosidad, hidalguía y don de gente. Cuando la charla es con políticos la cosa cambia: Chávez me pide consejo; la gente de la coordinadora quiere que yo sea su candidato. Leonardo Oropeza me dice que yo soy el hombre. Cativelli jura que el se apartara si yo me lanzo. Cheo promete que renunciara. Javier Oropeza me ruega que no le quite los votos compitiendo con el por la alcaldía. !En fin! Todo un placer. Por eso, no se rían de mi cuando me vean hablando solo. Solo piensen que me dedico a enderezar el mundo... !!!El mundo de ustedes!!!!  

pabloarape@yahoo.com


 

!!!AQUELLO!!!

Por Pablo Arapé

       
!!Si señor Rolando!! Menos mal que ya paso lo del revocatorio. Usted pensara: ¿qué le puede importar a un niño, el referendo? Pues mucho; le contare: Desde que Chávez llego al poder mi vida se convertido en un infierno: mi padre Chavista y mi madre... mi madre escuálida. Como comprenderá, mi casa, se convirtió en campo de batalla. Mi papá se apoderó del televisor, y se sienta horas y horas a ver  los discursos de Chávez Mi mama se compro un televisor pequeño y no deja de ver a un señor ridiculísimo que tiene un esperpento llamado “Aló Ciudadano”.  ¿Y la programación infantil?... pasó a mejor vida.

       
Como le comente antes, señor Rolando, mi vida se convirtió en un infierno. Mi mamá me llama “pequeño chavista” porque cree que apoyó a mi papá. Y mi papá me llama su “pequeño escuálido” por razones inversas.

        
Sin embargo ya pasó lo del referendo y mi papa empezó con la guachafita: que si escuálidos, que a buena paliza,  que hasta el 2021, y cien mil bromas más. Mi mamá, arrechísima,  aullaba !!! fraude, fraude!!! Mi papá remató diciendo que el del fraude fue un chino, capturado por la policía, y que se llamaba... Cham Chullo.

Esto colmo la paciencia de mi mama que roja de rabia le dijo a papa “ Si continuas con esas bromas; no volverás a ver a... !!!AQUELLO!!!

         
Al instante mi papa cambió. La risa se le congeló en la cara. Se puso tenso. Su tono de voz cambió. Siguió con la guachafita; pero no con la misma intensidad Ya no era risa, si no media risa. Seguidamente le reprochó a mi mamá ser mala perdedora, no aguantar bromas y no ser como el que le aguantaba todo con buen humor. Al final se marchó a la calle, no sin antes exclamar !!!escuálida!!! Pero con un ratoncito de voz

         
Para mí; esto fue fantástico. Mi mamá sacó del foso una pelea que tenía perdida. Mi papá, que se parece al papá del César Augusto de la propaganda... se convirtió en un manso corderito. Pero ¿qué es “Aquello” ¿Otra palabra mágica compañera de Abracadabra o Ábrete Sésamo? Inmediatamente le pregunte a mi mama que significaba “Aquello”. Seguidamente miró como a un protozoario y ladró: “ya lo padecerás cuando te toque el tiempo; pequeño Chavista” Respuesta incompresible y misteriosa. Seguidamente, recurrí a la sabiduría de mis amiguitos. Mi amiguita Emma Rosa Oropeza me miró; me dijo !JA! y se alejó sonriendo, con aire de superioridad. Mi amigo Fortunato Hernández, se mostró sincero al manifestar su ignorancia. Sin embargo, como buen pichón de poeta, manifestó que “Aquello” debería ser algo mágico, sublime, de éxtasis. Algo que apaciguaría a cualquier fiera, incluido mi papa. No quede conforme con aquella explicación. ¿ En donde tendría mi mama escondido “Aquello” que yo nunca lo había encontrado en el garaje, en el closet o en el solar?. Solo me restaba hablar con mi amiguito Gerardo Castillo. El como siempre con sus sueños de ser un gran quesero pontifico: “Aquello lo debe tener tu mama  escondido y seguro que es algo blando; pero firme. De textura suave pero con turgencia! ¿Con qué?! Pregunté. Con turgencia; abultado, elevado: so estúpido, respondió.  Además, prosiguió, su olor debe ser casi neutro y su contacto con la lengua debe ser semi áspero. Pero !¿qué es?! Grité. Sin mirarme, como si yo no existiera, y con grandilocuencia contestó: !!!ES... UN QUESO DE CRINEJA!!!

            
Señor Rolando; gracias a “aquello” la paz volvió a mi hogar. Y supongo que a todas las casas de Venezuela

             
Pero señor Rolando: nadie me ha dicho que cosa es. ¿Podría decirme si usted alguna vez ha visto a  “AQUELLO”?

pabloarape@yahoo.com



La pasión (económica) según Mel Gibson

Por Pablo Arapé
 

 Pues si.El actor y director Mel Gibson  alboroto el cotarro mundial con su producción: “La pasión de Cristo”. Gibson se lanza por la calle de en medio y  trajo a la pantalla (según él) las ultimas horas de Cristo en la tierra. Las críticas se han dejado sentir y ninguna es particularmente neutra. Las opiniones van desde las más encendidas alabanzas hasta los más fieros denuestos. Pero no crean que me refiero a la critica cinematográfica; no. Les hablo del publico corriente y moliente: católicos; católicos tradicionalistas, judíos, evangélicos,  semitas, antisemitas, intelectuales, ortodoxos y pare de contar.

       
Mel Gibson es católico tradicionalista y su versión de la Biblia, según los entendidos, es literal y lineal. El periódico francés Le Monde  se expresa así del filme: “... ningún profesional del cine se había  detenido jamás en la muerte de Cristo con tanta bestialidad” El teólogo brasileño Leonardo Boff, ideólogo de la Teología de la liberación, opino para Jornal do Brasil: “La Pasión de Cristo” es excesivo, sublevante y sádico.......

          
Todo este pandemonio deja en segundo plano ciertos elementos que deberíamos tomar en cuenta a saber: Mel Gibson  pertenece a la industria cinematográfica; donde toda producción esta fríamente calculada. Gibson  se encargo de la parte financiera del filme y ningún estudio colaboro económicamente con la película; todo el dinero provino del actor Australiano.

            
Es aquí donde podemos ver la astucia del protagonista de “Arma mortal” ¿Cual es el gancho de la película?. ¿Acaso que esta hablada en arameo; lengua nativa de Jesús? ¿O por  sus efectos especiales? ¿Quizás los dotes histriónicos de los actores? Pues no creo que sea nada de esto. Me disculpan mi escepticismo pero para mí la virtud de Mel Gibson – si se puede llamar así – radica en que ha convertido una historia archiconocida, filmicamente  hablando, en una mina de oro. Pero; ¿cómo? Todos conocemos la vida del salvador. Nadie desconoce los horrendos suplicios a que fue sometido Entonces; ¿que tiene la película? Tal ves la respuesta nos la da el mismo Leonardo Boff, en la entrevista para Jornal do Brasil, cuando afirma:.. muestra (el film) “la pasión  de Mel Gibson” por la sangre, por el látigo, por la tortura... Y mas adelante añade... “Se trata de una versión enfermiza de la pasión, lejos de la versión moderada y digna de los cuatro evangelistas”... 

              
Entonces ¿por qué es un éxito de taquilla este film?

Pues porque el señor Gibson ha conseguido  convocar uno de los aspectos más oscuros de nuestra identidad humana: la morbosidad.


!Pues claro! Gibson encontró la forma de encajar una historia de redención en los cánones del mercadeo de la industria fílmica mundial El actor australiano sabia que seriamos incapaces de renunciar a presenciar escenas de “sangre, látigo, tortura y cruz” porque no solo la pornografía atrae; también nos llaman el martirio y el dolor.

            
De manera que el gran ganador de esta polémica película es el inefable Mel Gibson quien demostró ser conocedor de la “Pasión humana”... según su “real” entender  

     pabloarape@yahoo.com