El Sentido de Carora escrito por el Dr. José Manuel Briceño Guerrero, en homenaje de los ochenta años del Diario de Carora, para acto efectuado en el Teatro Alirio Díaz, para esa fecha.

EL SENTIDO DE CARORA
Dr. José M. Briceño Guerrero

Yo nací en Palmarito, Apure, y desde muy chiquito nos fuimos a Puerto Nutrias y luego a Barinas. No tengo, por lo tanto, ningún paisaje que me sea familiar de manera continua, y el acostumbramiento a las escuelas se rompía cada vez que se mudaba la familia, que era como una o dos veces al año. Después en la adolescencia viví en Barquisimeto, en Maracay, en Caracas y después estuve largos años en el extranjero, en donde aprendí muchas lenguas extranjeras, y he pasado casi la mitad de mi vida hablando idiomas que no sean el español y en lugares donde trato con personas que no tienen la formación cultural característica de los de habla española. Esto ha sido para mí una bendición del cielo en la profesión que escogí, que es la filosofía y la filología, la lingüística, y en este sentido, me ha sido altamente favorable. Pero, por otra parte, ha sido una maldición esa forma de vida, porque quede desarraigado y no había ningún lugar del mundo del cual yo me sintiera parte de él, al cual pudiera pertenecer. Y aquí es donde entra mi relación con Carora: Estando yo en Barquisimeto, en bachillerato tuve unos compañeros que eran caroreños; creo que en Carora no había bachillerato e iban a Barquisimeto a estudiar al Liceo Lisandro Alvarado, entonces me impresionó muchísimo, primero sin que yo lo notara y luego conscientemente, el sentido de pertenencia que tenía el caroreño. 

Una especie de arraigo, cosa que yo no tenía, y comenzó a ejercer sobre mí una fuerza gravitatoria como la ejercen los soles sobre los planetas, el hecho de que hubiera gente que perteneciera a un sitio de manera firme con igual firmeza con la que yo no pertenecía a ningún sitio y no podía identificarme con ningún lugar. Luego fortificó en mí la amistad con esos caroreños y unas visitas a Carora hechas por compañeros, me hicieron comenzar a sentir un gran cariño por Carora. Más tarde el estudio de la historia de Carora y de las instituciones caroreñas y de las cosas que aquí ocurren, me permitieron descubrir mucho más de Carora que esa tan importante pertenencia, sentido de pertenencia del caroreño. Un caroreño en cualquier parte del mundo en que se encontrara, estaba conectado con Carora y yo con ningún lugar. Entonces me fui como contagiando y me hice yo mismo, por cuenta mía, caroreño por elección propia, porque tampoco es que a mí me han adoptado los caroreños ni nada, aunque hay caroreños que me han dado muestras de estimación porque son buenos amigos, y la prueba es que yo esté aquí y sea acogido cordialmente. 

Ahora mis observaciones sobre Carora, por lo tanto, tienen la claridad que da por contraste. Yo soy más capaz de ver a Carora, lo digo sin falsa modestia, que los caroreños mismos, porque los caroreños mismos están inmersos en su condición de caroreño, mientras que yo desde una distancia extraordinaria me he acercado a Carora y la he podido ver de manera progresiva: Carora es un fenómeno extraordinario en el mundo entero, pienso yo, y particularmente en Venezuela, porque Carora tiene una conexión firme con el pasado, esa conexión no es a través de los estudios históricos, sino que es una relación viva que está presente en cada caroreño. Cada caroreño tiene en la cabeza una mitología relacionada con la historia de Carora, y especialmente con la historia de las familias de Carora y con el hecho de que Carora se formó en una lucha contra un medio inhóspito e inclemente. El gran secreto de Carora, es que surgió en contra de las inclemencias de la naturaleza y su surgimiento está basado exclusivamente en el trabajo de sus habitantes, sigue siendo así ahora, lo será más fuertemente en el futuro y comienza a ser dramáticamente importante en estos momentos históricos de Venezuela en que tienen que verse los caroreños obligados a regresar, en la medida en que se habían alejado de su única fuente de fuerza, de vitalidad, de creatividad, que es el trabajo, y el trabajo en un medio inclemente. 

Esa relación con el pasado es extraordinaria porque se mantiene aún físicamente. Carora es la única ciudad de Venezuela, la única, que tiene una zona colonial tan amplia que no es monumento histórico sino que viven ahí los descendientes de los caroreños que construyeron esas casas. Yo he sido testigo triste de otras ciudades en Venezuela en que los habitantes tradicionales venden sus casas para que se hagan edificios modernos y luego sus gentes se van a otras ciudades. Eso no se ha dado en Carora, se ha dado lo contrario, que hay personas que compran casas viejas que han sido de sus ancestros para restaurarlas. Esto yo quisiera que se viera con la importancia que tiene. Creo que es más difícil para los caroreños que para mí ver esa circunstancia tan poderosa, esa conexión fuerte con el pasado. 

Por otra parte, Carora tiene una relación fuerte, fuente de vitalidad, con la tierra; esa tierra ha sido inhóspita, ha sido difícil y sigue siendo difícil, que ha sido una marca de talento de los caroreños y es evidente que de ahí depende su riqueza, por decirlo así, legítima, mientras que riquezas de otras ciudades se deben a circunstancias históricas, a especulaciones comerciales, a resultados de guerra. 

La riqueza de Carora se debe exclusivamente al trabajo de sus habitantes, por muchas generaciones y por varios siglos. Esto se está trabajando desde el siglo XVI y enfrentándose a situaciones negativas en gran medida. Esa conexión con la tierra se manifiesta que en cincuenta años, yo tengo setenta años, cuando tenía veinte años recorrí lo que llamaría la NACION CAROREÑA, cuyos límites deberían ser precisados, y habían enormes extensiones de tierra completamente estériles, y ahora veo manejo por la carretera en mi carro, que eso está lleno de sembradíos de caña regados artificialmente, en un lugar donde es difícil conseguir agua, la cual han tenido que sacarla del subsuelo. Otras regiones que tienen agua en abundancia, regalo de la naturaleza, las tierras están abandonadas, son tierras baldías. 

Eso es entonces en segundo lugar, esa conexión con la tierra de los caroreños. Y en tercer lugar, hablando del sentido de Carora, y para culminar más tarde diciendo qué entiendo yo por el sentido de Carora, está una conexión con el “cielo”, entiendo la conexión de Carora con el cielo no en el sentido religioso sino en el sentido metafórico, es decir, Carora siempre ha tenido una relación con el mundo del pensamiento, el mundo de la ciencia y el mundo del arte, también con el mundo de religión universal, y esa conexión se manifiesta en que ha habido siempre en Carora hombres eminentes en esos campos, y de manera sorprendente siempre ha sido como algo que brotara de la misma tierra, como por milagro, que de repente hay un gran pensador de Carora, gran científico, un hombre que tiene gran influencia sobre las cosas de Venezuela y artistas en que más bien pudiera pensarse que en Carora hay un exceso de artistas, si es que puede hablarse de semejante cosa, porque solamente aquí es posible hablarse de eso, cuando en Venezuela los artistas son despreciados, y conozco artistas creadores auténticos que pasan hambre y no hay auxilio para ellos de parte del Estado. Entonces Carora tendría, pues, esa conexión con el cielo en su creatividad en el campo de la ciencia, de la filosofía y del arte. 

Todas estas circunstancias hacen ver que el sentido de Carora tenga dos direcciones: Una dirección es el propio futuro de Carora, que tiene que ser diseñado “conscientemente” por sus propios habitantes; en este punto creo que todavía le falta a Carora un crecimiento de la autoconsciencia, de darse cuenta, con justeza, de su propia fuerza, y utilizarla para un progreso futuro. Y la otra dirección, que es evidente ya y está a la vista, es que Carora es ejemplar para el resto de Venezuela. Las autoridades nacionales, quizás, no han comprendido esto, y tal vez no lo comprendan en el futuro, con excepción del propio Ministro aquí presente, Presidente del Conac en quien he notado una gran percepción para todas estas cosas. Y es que Carora puede ser modelo para el resto de Venezuela en muchos campos, en el campo de la cultura es evidente, en el campo de la cría de ganado, en el campo de la creatividad artística, especialmente en la música y la pintura; y también en cuanto a las ideas en el mundo económico, y el ejemplo que puede dar en cuanto a las fuentes del poder de un país, que no es otro que el “trabajo”. Esta condición de Carora le da pues, un doble sentido, un sentido de ejercicio para el futuro y un sentido de ejemplaridad para el resto de nuestro país que tanto necesita esto. 

Yo creo que lo del futuro lo logrará Carora aún sin ayuda oficial, pero me produce escándalo que con frecuencia las autoridades nacionales, que deberían darse cuenta de esta cosa y apoyarla fuertemente, no lo hacen; y también que los propios caroreños, a veces, dan demostraciones de “falta de diligencia” en estas cosas. Creo haber hablado pues con toda sinceridad y con todo cariño, y agradezco la ocasión que me hicieron de que explique mi relación con Carora.

Muchas Gracias.